Escapistas carcelarios de película

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De izquierda a derecha, Dillinger y dos de los reos fugados de Alcatraz.
De izquierda a derecha, Dillinger y dos de los reos fugados de Alcatraz.

Gracias a un túnel de «alta tecnología» de un kilómetro y medio que incluía una motocicleta y una serie de focos que el «Chapo» Guzmán fue apagando para evitar que le siguiesen. Así es como escapó de la prisión de alta seguridad de «El Altiplano» el famoso narcotraficante mexicano. Una fuga digna de una película de Hollywood que, sin duda, quedará unida irremediablemente a otras tantas como la del cuatrero John Dillinger o a la que protagonizaron tres reos en la década de los 60 en Alcatraz.

1-John Dillinger

John Herbert Dillinger (más conocido como John Dillinger) fue un norteamericano que, aunque en un principio contaba con una tienda de comestibles, decidió cambiar este oficio por el de ladrón de bancos. Así pues, entre 1933 y 1934 trajo de cabeza a la policía estadounidense, pues logró robar con su banda casi un millón de dólares en estados como Ohio e Indiana. Lo metódico que era a la hora de planear sus crímenes, unido a la cantidad sustraída, le hizo ganarse el apodo de «enemigo público número uno».

Sin embargo, en 1934 su temperamento le jugó una mala pasada cuando acabó con la vida de un agente de la ley que trataba de capturarle. Aquel crimen permitió que le capturasen y que, tras ser condenado a sentencia de muerte, fuese enviado a la cárcel de Crown Point. Allí, Dillinger protagonizo una de las fugas más famosas de la historia. Concretamente, la realizó tallando una pistola en un trozo de madera que luego tiñó de negro. Con ella amenazo a las guardias y logró escapar de la prisión. Curiosamente, la rocambolesca situación no acabó en ese punto, pues huyó en el coche del Sheriff.

A pesar de que la historia fue posteriormente desmentida (se ha dicho desde que el arma estaba fabricada con una patata hasta que era real), la fuga entró en los libros de historia como una de las más famosas de la época. Con todo, la alegría le duró poco, pues –a finales de 1934- este ratero fue asesinado por varios agentes del FBI cuando salía de ver una película en el cine.

2-La gran fuga de Alcatraz

Una de los grandes misterios de la Historia se relaciona, a su vez, con una fuga que se sucedió en la prisión de Alcatraz en 1962. Y es que, en aquel año se encontraban presos en la isla tres reos que pasarían a la historia. Estos eran Frank Lee Morris (un delincuente común) y los hermanos Clarence y John Anglin (entre rejas por robar unos 15.000 dólares).

Para llevar a cabo su plan, los tres presos cavaron durante meses un túnel en una de sus celfas utilizando tan solo cucharas. Aunque hay que señalar que se aprovecharon del hecho de que el hormigón estaba sumamente dañado por la humedad, lo cierto es que el trabajo debió ser arduo. Posteriormente, el 11 de junio, dejaron en sus respectivas camas una máscara humana realizada con periódicos, pintura y pelo que había sacado de la barbería e iniciaron su camino hacia la libertad.

Tras arrastrarse durante horas por el túnel lograron escapar de aquellos muros y llegar hasta la costa de Alcatraz. Allí construyeron una balsa con lo poco que encontraron (al parecer, varios chubasqueros y trozos de madera) y se lanzaron a la bahía. A día de hoy no se sabe que sucedió con ellos, pues no se les volvió a ver. Algunos afirman que lograron escapar, mientras que otros creen que se ahogaron debido a las corrientes.

3-Choi Gap-bok

Una de las últimas (y más llamativas) fugas fue protagonizada por un maestro de yoga. El reo no era otro que Choi Gap-bok, un asiático que había practicado este deporte durante 23 años y que fue encarcelado en la ciudad de Daegu el 12 de septiembre de 2012 por robo.

Tras ser encerrado en una celda de aislamiento durante cinco días, el 17 de ese mismo mes se untó pomada alrededor de la piel y, haciendo uso del yoga que tan aprendido tenía, se escapó por una pequeña ranura ubicada en al parte inferior de la puerta que daba al exterior (utilizada, normalmente, para servirle la bandeja con la comida).

La fuga duró apenas 34 segundos, tiempo en el que Choi se deslizó a través de un hueco de apenas 15 centímetros de alto y 45 de largo. La situación no pudo ser más similar a la de una película, pues huyó mientras los guardias estaban durmiendo. A su vez, para que no sospecharan que se había marchado, hizo un muñeco con almohadas que ubicó debajo de las sábanas. Sin duda, digno de un largometraje de cárceles clásico.

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