El espacio, la última frontera

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Buscar lugares habitables es la última frontera del ser humano
Buscar lugares del universo habitables es un desafío y puede que dentro de cientos de años sea una necesidad

El físico Stephen Hawking ha afirmado que se debe continuar viajando al espacio, ya que de ello depende el futuro de la humanidad, que no podrá sobrevivir otros mil años sin escapar “más allá de nuestro frágil planeta” y por ello animó a interesarse por la investigación espacial.

Hawking subrayó que hay muchos experimentos ambiciosos programados para el futuro, como cartografiar la posición de miles de millones de galaxias, además de utilizar los superordenadores para comprender mejor “nuestra posición” en el Universo.

Hawking, que hizo un emotivo balance de su vida en una charla titulada “Mi breve historia”, aseguró que ha vivido un tiempo glorioso investigando sobre física teórica: “Nuestra imagen del Universo ha cambiado muchísimo en los últimos 50 años y me alegra haber hecho una pequeña contribución”.

Los humanos, continuó el cosmólogo, no somos más que colecciones de partículas que sin embargo, están cerca de comprender las leyes que nos gobiernan “y ese es un gran triunfo”.

Cosmología, la ciencia de la precisión

La cosmología se convirtió en una ciencia de precisión en 2003 con los resultados del satélite Wmap, que produjo “un mapa maravilloso de las temperaturas del fondo cósmico a una centésima de su edad actual”.

En él se percibe cómo la atracción gravitatoria ralentiza la expansión de una región del universo, hasta que eventualmente colapsa sobre sí misma para formar galaxias y estrellas.

El investigador, nació el 8 de enero de 1942, justo 300 años después del nacimiento de Galileo, aunque calcula que ese mismo día debieron haber nacido otras 200.000 personas en el planeta, y recordó que a pesar de su desesperante caligrafía los compañeros de clase lo llamaban Einstein.

Ya en el colegio hablaba sobre el origen del Universo y si había en ello intervención divina, y sabía que el corrimiento al rojo implicaba que el Universo se expandía aunque, continuó Hawking: “Me di cuenta de que me equivocaba cuando se descubrió la radiación de fondo cósmico”.

Cuando ingresó en Cambridge la cosmología en general no era algo todavía muy desarrollado y el joven Hawking se dedicó a leer la teoría general de la relatividad “sin llegar a comprenderla a fondo”.

En aquella época fue cuando empezó a darse cuenta de que algo no iba bien; no tenía facilidad para remar, ni para patinar sobre hielo, y se deprimió al ver cómo empeoraba rápidamente y no sabía si iba a vivir lo suficiente para acabar su tesis.

Era el inicio de la esclerosis lateral amiotrófica que padece, una enfermedad que le ayudó a ver que “cada nuevo día era una recompensa”, destacó Stephen Hawking, quien alentó a tener curiosidad y, por difícil que pueda parecer la vida, ser consciente de que “siempre hay algo que uno puede hacer bien: lo que importa es no rendirse jamás”.

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