McCartney y las poéticas plumas del pájaro negro

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Cuando fueron ganando confianza en sí mismos, el dúo Lennon-Mc Cartney llevó más allá las fronteras existentes en la creación de las letras
Cuando fueron ganando confianza en sí mismos, el dúo Lennon-Mc Cartney llevó más allá las fronteras existentes en la creación de las letras

Blackbird Singing, el libro con los versos que el ex Beatle escribiera entre 1965 y 1999, revela otra faceta del prolífico artista. No sólo es difícil, sino también inútil tratar de establecer fronteras exactas entre las artes, menos entre la música y la poesía. El legado de Bob Dylan, Jim Morrison, Nick Cave, Lou Reed y The Beatles, entre otros, no puede restringirse sólo al ámbito de la música popular, porque a partir de ésta desplegaron una estrategia poética con letras de alto contenido que quedaron grabadas en las conciencias de miles de personas como el más poderoso mensaje inoculado desde el arte.

Adrian Mitchell, poeta, dramaturgo y amigo personal de Paul Cartney y Linda (fallecida en abril de 1998), fue uno de los principales promotores de la idea de publicar el trabajo poético que el ex Beatle había ido acumulando desde la adolescencia, cuando enviaba sus trabajos a la revista literaria del colegio. Finalmente, el esfuerzo se concretó en Blackbird Singing (Grijalbo), un volumen que reúne versos y canciones editado por el propio Mitchell en versión bilingüe y aparecido este mes en las librerías chilenas.

Adrian me convenció de que el libro también debía incluir canciones. Ahora coincido plenamente con él en que ambas formas de escritura tienen la misma capacidad de transmitir sentimientos profundos, afirma McCartney en el prólogo del libro.

Las letras de clásicos como Eleanor Rigby, Hey Jude, Yesterday, When I’m Sixty Four, Yellow Submarine, Penny Lane, Fool on the Hill, Sergeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band, aparecen en esta recopilación junto a otros textos que no fueron pensados para llevar música.

Mitchell conoció a McCartney en 1963, cuando escribía una columna de pop en el Daily Mail. Ese año publicó la primera entrevista que el grupo diera a un periódico de ámbito nacional: A Paul le interesó que yo hubiera publicado novelas y poemas. Así pude conocerle mejor, dice el editor.

La literatura fue el vínculo que unió al rockero y al escritor, los que de manera informal desarrollaron una serie de actividades en torno a la música y la poesía. Uno de los momentos más importantes de mi vida fue cuando interpreté cuatro de mis poemas acompañado por Paul, Linda y su grupo en la etapa de Southend de su gira mundial, en 1991. Ese mismo año, Linda sugirió a Mitchell la idea de la publicación, pensada en un primer momento como un regalo sorpresa para el cumpleaños de Paul.

blackbird_singingLa idea prendió inmediatamente. Desde hacía mucho tiempo Mitchell tenía la certeza de que en el rock había poesía pura y auténtica, aunque muchos de los letristas de la música popular sólo pretenden ganar dinero repitiendo fórmulas sensibleras y vacías. No era el caso de los Beatles. Fue con el rocknroll cuando las letras oscuras y sinceras del rhythm and blues llegaron a la radio. Chuck Berry y Jerry Leiber escribieron historias sobre la vida en la ciudad, coches, hamburguesas, amor, alcohol y problemas de todo tipo. Eran dramas poéticos de tres minutos. A Los Beatles les encantaban estas canciones y antes de componer las suyas las cantaban. Cuando fueron ganando confianza en sí mismos, el dúo Lennon-Mc Cartney llevó más allá las fronteras existentes en la creación de las letras hasta conseguir maravillas como Sergeant Peppers, Come Together y A Day in the Life. Y cuando se separaron, siguieron escribiendo canciones intensas e inteligentes.

Como su música, la poesía de McCartney no es para eruditos, no esconde sentidos bajo capas semánticas: Paul no está en la línea de los poetas académicos modernos. Es un poeta popular, como lo fuera Homero, comprendido y apreciado por millones de personas que nunca han pisado una universidad. Sin embargo, no es simple, dice el recopilador, y agrega que la escritura del músico está teñida de las lecturas de Oscar Wilde, Tennessee Williams, Bernard Shaw, Sheridan y Hardy. También acusa la influencia de quiénes fueron amigos personales y a los que el rockero solía leer sus trabajos, como Allen Ginsberg y Tom Pickardf. Paul no sólo posee una de las voces más cálidas y suaves de nuestra época. Es evidente que tiene un don único para escribir canciones que llegan directo al corazón. Pero también es un orfebre y un malabarista cuando trabaja con las palabras. Tanto sus poemas como sus canciones guardan sorpresas, asegura Mitchell.

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