La efervescente Ana Frank

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Esta no fue la única vez que la adolescente escribió sobre sexo. En su diario también recogió otras bromas que había oído en su escondite de la capital holandesa y otros pasajes sobre sus períodos y la sexualidad
Esta no fue la única vez que la adolescente escribió sobre sexo. En su diario también recogió otras bromas que había oído en su escondite de la capital holandesa y otros pasajes sobre sus períodos y la sexualidad

Investigadores holandeses han logrado descifrar dos nuevas páginas del Diario de Ana Frank, que habían sido teñidas por su autora, según indica el museo de Ámsterdam que lleva el nombre de la niña judía de 13 años cuyo libro ha pasado a la historia de la literatura.

La propia Ana Frank tiño esas dos páginas, pero nuevas técnicas digitales han permitido descifrar su contenido: una donde contaba chistes subidos de tono y otra que recogía preguntas y respuestas sobre lo que debería decir una joven si le preguntan acerca de la educación sexual y la prostitución.

El estudio, que forma parte de una investigación permanente abierta por la Casa de Ana Frank, fue llevado a cabo por el Instituto Huygens de Historia Holandesa y el Instituto para Estudios de Guerra, Holocausto y Genocidio (NIOD).

Las páginas revelan más información sobre la personalidad de Ana Frank “como niña, adolescente y escritora”, según Peter de Bruijn, del instituto Huygens.

Los expertos consideran que este descubrimiento refleja “un intento cauteloso de escribir más que un diario, donde se mezcla la realidad y la ficción” y presenta a una niña que escribió abiertamente sobre la sexualidad.

Sobre por qué cubrió estas páginas, De Bruijn explica que la niña “no podía arrancar páginas de su diario”, pero “estaba avergonzada” de algunas de las cosas que escribió.

Ana Frank murió en febrero de 1945 en el campo de concentración de Bergen Belsen, en Alemania, y su diario, que abarca su escondite entre 1942 y 1944 en un refugio de un edificio en el centro de Ámsterdam, fue encontrado más tarde y publicado como un importante testimonio de esa época.

“Ana Frank escribe sobre la sexualidad de una forma encantadora“, comenta Ronald Leopold, del museo de la Casa de Ana Frank en Ámsterdam. “Al igual que todas las adolescentes, tiene curiosidad sobre este tema“.

Esa sensación es compartida por Frank van Vree, director del Instituto Niod, que ayudó a descifrar el contenido de las páginas.

“Cualquiera que lea los pasajes que acaban de ser descubiertos será incapaz de evitar una sonrisa”, espeta.

“Las bromas ‘sucias‘ son clásicas entre los adolescentes. Dejan claro que Ana, con todos sus dones, era sobre todo una niña normal“.

Uno de esos chistes dice: “¿Sabes por qué hay chicas de las Fuerzas Armadas alemanas en Holanda? Para servir de colchón a los soldados“.

En otro se lee: “Un hombre tenía una esposa muy fea y él no quería tener relaciones con ella. Una noche llegó a casa y luego vio a su amigo en la cama con su esposa, y luego el hombre dijo: ‘¡A él le gusta y a mí me toca hacerlo!’”.

El Museo de Ana Frank explica que esta no fue la única vez que la adolescente escribió sobre sexo. En su diario también recogió otras bromas que había oído en su escondite de la capital holandesa y otros pasajes sobre sus períodos y la sexualidad.

Sobre su decisión de publicar unas páginas que Ana Frank claramente quería mantener ocultas, el Museo arguye que su diario, un documento de patrimonio mundial registrado por la Unesco, tiene un gran interés académico.

Pero agrega que esas páginas “no alteran nuestra imagen de Ana“.

“Con el paso del tiempo Ana se ha convertido en un símbolo mundial del holocausto, y Ana, la niña, se ha ido difuminando en un segundo plano.

“Estos textos —literalmente— descubiertos nos devuelve al primer plano a la curiosa y, en muchos aspectos, precoz adolescente“.

Ana Frank se ocultó en un anexo secreto de una casa de Ámsterdam el 5 de julio de 1942, aproximadamente un mes después de recibir un diario por su 13 cumpleaños.

Vivió con su familia y amigos allí hasta que fue descubierta dos años después. La razón por la que fueron descubiertos, después de lograr permanecer ocultos tanto tiempo, sigue siendo un misterio.

La adolescente murió de tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen a los 15 años.

Su padre, Otto, fue el único de los ocho ocupantes de la “casa de atrás” que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y pudo publicar el diario de su hija.

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