El vocabulario de las imágenes ausentes

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"Laura" (1944), uno de los grandes 'noir' de los 40
Fotograma de “Laura”, dirigida por Otto Preminger, uno de los grandes ‘noir’ de los 40

El cine, a veces, no enseña ciertas imágenes y solamente las sugiere a través de fotogramas para dejar al espectador que imagine más allá de lo que ve, que sueñe o que viaje.

Los expertos Javier Ocaña y Carlos Losilla se caracterizan por acercarse a la metáfora que esconde la imagen en movimiento, más allá de la instantánea que se ve.

El periodista Javier Ocaña repasa cómo el cine ha adaptado el mito de la mujer a la ventana a la imagen en movimiento, una de las características más “esenciales” de la gran pantalla.

Este mito parte de pintores como Caspar David Friedrich (1774-1840), un romántico alemán que en 1822 retrató a su esposa de espaldas mirando hacia el exterior en un cuadro titulado “Mujer asomada a la ventana”, subraya Ocaña.

Al hablar de este mito, no puede faltar el conocido cuadro de Dalí (1904-1889) “Muchacha en la ventana”, un retrato que para Ocaña representa la evolución de los primeros cuadros de Friedrich.

En este breve repaso, Ocaña destaca a Edward Hopper (1882-1967), un estadounidense que ilustró la ventana en muchos de sus cuadros como en “Sol de la mañana”, en el que el los rayos de sol iluminan a una mujer a través de la ventana.

El cine se ha encargado de abundar en ese simbolismo y así en “Madame Bovary” (1949), de Vincenti Minelli, las secuencias en las que la ventana está cerrada esconden el sentimiento de prisionera que la protagonista siente en la relación con su marido mientras que la ventana abierta refleja la esperanza para empezar una nueva vida.

En estas imágenes, el espectador no debe fijarse sólo hacia donde mira el personaje, sino también hacia su interior y a la metáfora que acompaña a la ventana, agrega Ocaña.

“La extraña pasajera” (1942), “El mundo de Apu” (1959) o “Las vírgenes suicidas” (1999) son ejemplos de cintas que juegan con este mito.

En España, Benito Zambrano utilizó este recurso en “Solas” (1999), retratando el régimen dictatorial y la sociedad patriarcal, y Manuel Summers hizo lo propio en “La niña de luto”, en el que dos jóvenes novios no se pueden casar porque continuamente están de luto en la familia.

Por su parte, el profesor de cine de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona Carlos Losilla se detiene en la imagen ausente en el cine clásico, y apunta que la capacidad de síntesis y narración del cine clásico no la tiene el cine actual.

“Las películas actuales tienden a contarlo todo”, mientras que el cine clásico guarda algo más de misterio para dejar “volar la imaginación a través de lo que el espectador ha visto”, argumenta.

Losilla se refiere especialmente a películas que invitan a pensar más allá de la imagen; como “Laura” (1944), de Otto Preminger, “Buenos días tristeza” (1958)”, del mismo autor; “La mujer del cuadro” (1944), de Fritz Lang, o “Profesor Chiflado” (1963), de Jerry Lewis, todas ellas rodadas entre 1940 y 1970.

En “Laura”, hay una secuencia que refleja el significado de imagen ausente en la que la cámara avanza y después retrocede para enfocar el rostro del detective que se ha quedado dormido en la casa donde presuntamente hay una mujer asesinada.

Esa secuencia desvela que el hombre ha dormido durante un periodo de tiempo, pero el espectador no sabe cuánto, y eso es con lo que juega la imagen ausente.

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