Curiosidades

Espiritismo para burgueses y proletarios

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El espiritismo, entendido como la doctrina elaborada por Kardec, llegó a Barcelona en la década de los 1860s. Desde su llegada hasta la Guerra Civil Española, con la excepción de la dictadura de Primo de Rivera, el espiritismo se convierte en una doctrina muy popular sobre todo entre las clases trabajadoras, ya que se utiliza como alternativa a el imperante y aleccionador catolicismo. Se establecen en la ciudad cientos de centros espiritistas, se publican revistas y libros, se organizan actos de caridad... También se asocia con otros movimientos que luchan contra el orden establecido como el feminismo, la enseñanza laica o el naturismo. Por estas razones, el espiritismo se presenta como un instrumento para cambiar el orden social mediante el cambio del orden espiritual
El espiritismo, entendido como la doctrina elaborada por Kardec, llegó a Barcelona en la década de los 1860s. Desde su llegada hasta la Guerra Civil Española, con la excepción de la dictadura de Primo de Rivera, el espiritismo se convierte en una doctrina muy popular sobre todo entre las clases trabajadoras, ya que se utiliza como alternativa a el imperante y aleccionador catolicismo. Se establecen en la ciudad cientos de centros espiritistas, se publican revistas y libros, se organizan actos de caridad… También se asocia con otros movimientos que luchan contra el orden establecido como el feminismo, la enseñanza laica o el naturismo. Por estas razones, el espiritismo se presenta como un instrumento para cambiar el orden social mediante el cambio del orden espiritual

En su libro, “Amalia i els esperits”, Patricia Gabancho se sumerge en la Barcelona de finales del siglo XIX a través de la vida de Amalia Domingo Soler, principal divulgadora del espiritismo, que “desde los márgenes buscaba las respuestas que la ciencia o el poder no dan ni quieren que se den”.

El libro narra la historia de Amalia, una sevillana pobre con problemas de vista, que se convirtió en la principal voz del movimiento espiritista cuando llegó, en 1876, al entonces independiente municipio barcelonés de Gràcia y fundó, auspiciada por unos mecenas, “La luz del porvenir”, una de las revistas más importantes del espiritismo.

Este “ensayo narrativo”, como lo define la autora, navega a través de las memorias de esta espiritista, médium y librepensadora, y explica la historia de la tendencia espiritista que se fue expandiendo entre la clase obrera de la Barcelona del cambio de siglo, en un contexto de ebullición, cambio y transformación.

Gabancho asegura que se sintió llamada a escribir sobre Amalia, pues se interesó por cómo “el espiritismo era una forma de buscar respuestas a las mismas preguntas que nos venimos haciendo desde hace cientos de años”, como qué es el alma, qué hay después de la muerte y el porqué del sufrimiento terrenal.

La autora explica que llegó hasta el personaje de Amalia gracias a un trabajo previo que había hecho, “El fil secret de la història”, donde recoge “todos los movimientos de disidencia que surgen en Cataluña desde la Edad Media hasta la actualidad: alquimistas, espiritistas, cátaros y algunas sectas”.

“Tenía claro que solo con la historia de Amalia no bastaba para un libro. Hacia falta ponerla en contexto: una Barcelona que crece con las anexiones, donde se desarrolla el primer catalanismo y el anarquismo. Todo esto me permite crear un libro que tiene una cierta potencia histórica”, señala Gabancho.

En el libro, además del contexto histórico, se exploran las memorias de esta misteriosa mujer, unas memorias que “son muy ambiguas, porque dan un personaje muy encerrado, muy autista, muy desligada de su época”, precisa la escritora originaria de Buenos Aires, pero radicada en Barcelona desde 1974.

“Yo siempre pongo en duda estas memorias, porque ella está construyendo un personaje. El hecho que no hable de nada que no sea su vida como espiritista ya te da una pauta. Hay cosas en su relato que no son del todo coherentes, pero es el testimonio que ella deja”, afirma Gabancho.

Por este motivo, a parte de las memorias, la autora indagó en archivos, bibliotecas y a través de académicos y especialistas en el tema; realizando una búsqueda que la narradora relata en el libro en primera persona, convirtiendo a la propia investigación en el hilo conductor de toda la narración.

“Esta forma de narrar justifica la introducción de algunos hechos de actualidad que buscan demostrar que la sociedad continúa haciéndose hoy en día las mismas preguntas que hace cien años y que el espiritismo era una forma de buscar respuestas a esto, aunque ya no esté de moda”, ha explicado la autora.

La obra explora está relación que tiene el espiritismo con el momento de cambio y tensión que vivía la sociedad de finales del siglo XIX, donde “cada clase social busca su propio camino de cambio y ruptura” a través de movimientos tan dispares como el catalanismo, el anarquismo y el espiritismo, que tenían lazos entre ellos.

“El espiritismo entra por medio de las clases nobles, pero no se vuelve popular hasta que no llega a los obreros. El espiritismo está dentro de esta cosmovisión nueva que está creando el anarquismo, que incluye al feminismo, al naturismo y al esperanto. Es una búsqueda de explicación a tanto sufrimiento y explotación”, señala Gabancho.

A través de una serie de obreros ilustrados, “porque la doctrina necesita ser leída”, el espiritismo se extiende a las clases subalternas mediante conversaciones de taberna, reuniones y círculos espiritistas.

El libro relata cómo este movimiento “librepensador y rupturista” se expandió rápidamente en la sociedad catalana, lo cual llevó a que en 1888, el mismo año de la primera Exposición Universal, se celebrara en Barcelona el primer Congreso Internacional Espiritista de la historia.

“Es un congreso con muy pocos efectos prácticos, pero es el primero. Muchos toman como el primer congreso el que se hizo en París al año siguiente. Pero en Barcelona hubo propuestas revolucionarias, como la creación de un comité internacional de paz para dirimir conflictos entre los pueblos”, relata Gabancho.

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Ensaladas de letras cocinadas por robots

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FacebookTwitterGoogle+Compartir El futuro del periodismo no parece exclusivo para los robots sino en “matrimonio” con el hombre: pese a la progresiva automatización de textos informativos, la inteligencia artificial está muy lejos de poder generar algún día artículos complejos o de investigación
El futuro del periodismo no parece exclusivo para los robots sino en “matrimonio” con el hombre: pese a la progresiva automatización de textos informativos, la inteligencia artificial está muy lejos de poder generar algún día artículos complejos o de investigación

No parece viable que los robots, entendidos como programas con inteligencia artificial, puedan sustituir en un futuro a corto o medio plazo a los periodistas a la hora de generar artículos en profundidad, aunque sí están llamados a ser grandes colaboradores o asistentes para muchas labores.

Ramón López de Mántaras, director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), explica que desde hace tiempo se elaboran automáticamente textos cortos a partir de datos muy estructurados, como resultados de Bolsa, deportes o meteorología, pero las informaciones complejas no pueden hacerlas aún las máquinas, ni probablemente en un horizonte al menos de décadas.

A los robots los alimenta el hombre con datos para que generen automáticamente información, pero aún tienen limitaciones: no pueden escribir opiniones propias, ni inventar cosas, ni contribuir a formar opinión.

El uso de algoritmos para labores periodísticas se disparó después de que la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) se lanzara a utilizarlos. Otros medios también pioneros han sido Forbes, el New York Times o Los Angeles Times.

Más allá del software, la robótica humanoide, con aspecto humano, cuyo funcionamiento se basa asimismo en programas y algoritmos, también tendría cabida en el periodismo: ejemplares robóticos entrenados como reporteros podrían seguir físicamente a alguien para grabarle o ponerle el micrófono, del mismo modo que existen ya guías de museos que son humanoides o recepcionistas.

Robots, grandes asistentes de periodistas

El catedrático de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), Carlos Balaguer, además de uno de los responsables del Robotics Lab, explica que ese tipo de robots, dados los avances de la tecnología, podrían llegar a ser grandes asistentes de los periodistas, por ejemplo en zonas de guerra, para fotografiar sucesos, o en manifestaciones, en donde realizarían entrevistas con preguntas programadas.

La inteligencia artificial genera miles de relatos sobre temas concretos, de forma rápida, barata, a gran escala y potencialmente con menos errores que los humanos, pero también tienen fallos.

“Quakebot”, un algoritmo pionero, utilizado por “Los Angeles Times” para informar sobre cambios geológicos alertó hace unos meses por error de un terremoto ocurrido en 1925, tras interpretar como novedad datos históricos que sólo habían sido actualizados.

Tay, otro “bot”, o programa con inteligencia artificial, creado por Microsoft, fue dado de baja horas después de su lanzamiento en 2016 por sus mensajes ofensivos.

En campos lingüísticos más emotivos, como la poesía, algoritmos de “deep learning” o aprendizaje automático han sido entrenados por ejemplo con poesías de Federico García Lorca.

Aprender el lenguaje

“El estilo de un escritor es un conjunto de reglas que ni siquiera él conoce, y la máquina las puede aprender para generar textos similares”, explica el catedrático de Informática de la UC3M, José Manuel Molina, además de uno de los responsables del grupo de investigación de Inteligencia Artificial Aplicada.

El primer intento comercial de convertir datos automáticamente en historias fue un proyecto de una universidad estadounidense, germen en 2010 de una empresa clave en el sector, Narrative Science, con miles de historias creadas hasta el momento, cuyo algoritmo “Quill” está programado para aprender el lenguaje del ámbito que se le asigne.

La riqueza lingüística de sus historias “es difícil de atribuir a veces a una máquina”, señala Mario Tascón, periodista experto en medios digitales.

La estadounidense Automated Insights ha diseñado también un software para convertir automáticamente datos en historias; otras se están abriendo camino, por ejemplo, la española Narrativa, o Trint, que proporciona textos a partir de grabaciones de audio. También existe una herramienta al menos curiosa que toma frases aleatorias del New York Times para generar haikus, un tipo de poesía japonesa.

Desde el lanzamiento de Google News, que en España dejó de funcionar en 2014, la apuesta de esta empresa por la innovación en el periodismo digital ha sido constante. Dentro de su iniciativa Digital News Initiative (DNI), un reciente proyecto, Radar, ha sido dotado de una de sus mayores ayudas hasta el momento, con algo más de 700.000 euros, para ayudar a la agencia Press Association (PA) que suministra información al Reino Unido e Irlanda a crear hasta 30.000 noticias locales al mes.

El diario The Guardian utiliza el Messenger Bot de Facebook para generar textos y también con sus “bots” la BBC crea vídeos personalizados sobre documentales de naturaleza con respuestas del público a preguntas sencillas.

Juegos de alcoba entre plantas

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La Paeonia festiva, una planta de peonía, actúa a través de sus estambres dispuestos como una corona
La Paeonia Festiva, una planta de peonía, actúa a través de sus estambres dispuestos como una corona

Ver lo conocido de un modo nuevo e inesperado fue lo que hizo que Carl von Linneo (1707-1778) clasificara las plantas sexualmente, algo que recordaron en “Herbarium Amoris” con primerísimos primeros planos otros dos suecos, el fotógrafo Evard Koinberg y el escritor ya fallecido Henning Mankell.

El proyecto comenzó en 1999, cuando Koinberg leyó los textos de Linneo, quizá la figura de la Ilustración sueca más conocida, y se quedó “estupefacto” por la desinhibición y la poesía del lenguaje del padre de la botánica.

“Los sépalos son el tálamo donde se juntan los estambres y los pistilos, con su forma de cetro. Los filamentos son los conductos espermáticos, el estilo el pasaje maternal o vagina, el óvulo los ovarios, el pericarpio el ovario fértil y la semilla es el huevo”, describía el botánico.

Linneo fue el primero que habló de la sexualidad de las plantas y a partir de su observación de una colección de más de 20.000 especímenes, las agrupó en un Calendarium Florae y las clasificó sistemáticamente por el número y disposición de sus partes reproductivas.

Fue muy polémico en su tiempo porque afirmó que los estambres y pistilos eran como un espejo de los genitales humanos y provocó una “revolución sexual” en taxonomía de las plantas.

En base a su herbario desarrolló su sistema de clasificación botánica, todavía vigente, que ordena las plantas en función de su tiempo de florecimiento, y por el número y disposición de sus órganos sexuales.

Clasificó las plantas en 24 grupos o clases, contó los estambres de la flor y anotó cómo estaban organizados y según la cantidad de estilos del pistilo los separó en subgrupos u órdenes y fue quien les dio nombre (género) y apellido (especie) con su nomenclatura binaria.

La idea de que las plantas y su sexualidad salieran de la oscuridad fue, precisamente, el punto de partida del trabajo de Koinberg, realizado en su mayor parte en el jardín que rodea su casa en Uppland, el mismo paisaje en el que vivió y trabajó Linneo.

Mankell, el “padre” del taciturno y famoso detective sueco Wallander, fue el encargado de glosar la figura del botánico y asegura en el libro que “igual que Suecia es una potencia prácticamente desconocida” en cualquier materia, todo el mundo sabe quién fue Linneo.

Koinberg ha creado un moderno equivalente del trabajo de Linneo, acercándose al sujeto con la misma pasión y dedicación, y fotografía cada delicada flor en su estudio bajo condiciones perfectas de luz para celebrar el erotismo de la flor.

Describe el ciclo vital de varios ejemplares desde su etapa de capullo, al florecimiento y marchitamiento consiguiendo un moderno Calendarium Florae, un calendario visual que registra gráficamente el año a través de las flores.

En “Herbarium Amoris” (Taschen), Koinberg captura el lirismo y el brillo del erotismo del mundo floral en primeros planos, sobre un fondo negro, en el que destacan cada parte de la planta, el rocío titilando en los pétalos abiertos o las más delicadas formas vegetales infundidas de “fuerza vital desenfrenada”.

“El cáliz es el lecho nupcial en el que los estambres y el pistilo se unen. En algunas camas hay cuatro hombres, dos altos y dos bajos, con la novia, y en otras hasta diez hombres”, comparaba Linneo para escándalo de sus coetáneos.

La soledad de los árboles

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Los biólogos los llaman “bosques de muertos vivientes”, lugares donde se ha “colapsado” el ciclo natural de la regeneración de una determinada especie porque se ha perdido la interacción con otros seres vivos, y ésta es necesaria para que dicha regeneración ocurra, pues conforma las llamadas “redes mutualistas” en la naturaleza
Los biólogos los llaman “bosques de muertos vivientes”, lugares donde se ha “colapsado” el ciclo natural de la regeneración de una determinada especie porque se ha perdido la interacción con otros seres vivos, y ésta es necesaria para que dicha regeneración ocurra, pues conforma las llamadas “redes mutualistas” en la naturaleza

Un bosque en el que todos sus ejemplares son adultos, en el que no hay árboles jóvenes, en el que faltan otras formas de vida o éstas tienen poblaciones anormalmente bajas son ecosistemas que esconden la más silenciosa de las extinciones, el llamado “síndrome de bosque vacío”.

Son “bosques de muertos vivientes”, como les han bautizado los biólogos, lugares donde está “colapsado” el ciclo natural de la regeneración de una determinada especie porque se ha perdido la interacción con otros seres vivos necesaria para que ésta tenga lugar.

Y es que las interacciones de beneficio mutuo entre seres vivos conforman “redes mutualistas” en la naturaleza que cuando se rompen por la ausencia o la disminución de alguno de ellos provocan esta silenciosa muerte conocida como el “síndrome de bosque vacío”.

Son “bosques con plantas, pero sin animales, condenados a degradarse y desaparecer en un futuro inmediato víctimas de esa falta de seres vivos que cumplen en ellos funciones ecológicas fundamentales”, explica Pedro Jordano, investigador de la Estación Biológica de Doñana.

De hecho, en bosques defaunados “se ha documentado la pérdida de hasta tres cuartas partes de su potencial de almacenamiento de carbono”, es decir, “los árboles siguen ahí, pero no sus funciones ecosistémicas”, señala.

“No existe ni una sola especie en todo el planeta que viva sola, sin interrelacionarse con otras especies”, asegura Jordano; es el caso del depredador y la presa o del parásito y el huésped, todos ellos conforman “la arquitectura de la biodiversidad”.

Por eso, para este biólogo “se deben tener en cuenta las relaciones ecológicas o la diversidad de interacción cuando se aborda la pérdida de biodiversidad de un ecosistema”.

Porque, si bien hay hábitats que persisten de manera adecuada aunque se pierdan determinadas especies, en otros casos “esas especies son fundamentales para el correcto funcionamiento del ecosistema, que sin ellas colapsa por completo”.

En el caso de las aves, aunque la mayor parte de ellas son insectívoras, existe un segundo grupo formado por las frugívoras, que se alimentan de frutos carnosos, flores, néctar, polen o tubérculos, y que “son las responsables de diseminar las semillas” a través de sus heces o por regurgitación, asegura Jordano.

“Son las jardineras del bosque y sin ellas colapsaría por completo la regeneración natural de muchos de ellos, como los bosques tropicales”, aunque también en el bosque mediterráneo entre un 50 y un 70 por ciento de las especies leñosas producen frutos carnosos y dependen de la diseminación por animales frugívoros.

Y cualquier factor que intervenga en la pérdida de la funcionalidad ecológica de las especies, ya sea por su extinción o porque su densidad sea residual, pone en riesgo ese equilibrio; “los lobos están en Sierra Morena, pero no ejercen una función ecológica en ese ecosistema”, eñala el experto.

Jordano se refiere a la alteración del hábitat de las especies frugívoras, que necesitan áreas grandes de campeo; “si se fragmenta el bosque, esas especies no podrán subsistir y con ellas el propio bosque”.

“Si disminuye muy fuertemente la cantidad o abundancia local de aves frugívoras, el proceso de dispersión de la planta colapsa, los frutos maduros se secan en ella o se los comen los roedores, los herbívoros matan a la plántula y no hay un proceso de dispersión de la semilla que sea efectivo”.

Para este investigador, abordar el problema a escala global “es desalentador”, porque se trata de sistemas muy complejos de relaciones entre especies, y el número de especies es muy elevado en un ecosistema, desde artrópodos e insectos polinizadores, hasta vertebrados polinizadores o frugívoros.

“Estamos perdidos si pretendemos enumerar cada interacción, tenemos que entender la complejidad para enfocar cuáles son las interacciones más centrales dentro de la propia red, qué grupos de especies no podemos perder bajo ningún concepto”, afirma

Y en este sentido, “ya existen líneas de investigación, ese abordaje ya se está teniendo, hay frentes que se están abriendo, pero falta su aplicación”.

Para Pedro Jordano, el síndrome de bosque vacío es “una forma insidiosa de extinción, que no es perceptible a no ser que miremos con una lupa; los árboles pueden estar allí, pueden ser árboles adultos, que florecen, que dan sus frutos y éstos caen al suelo, pero allí no germina ni una sola semilla”.

Los sueños de pelo largo

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Los estadounidenses y sus experiencias en tierras lejanas y exóticas se encontraban entre los sujetos favoritos de Michener. Escribió sobre ellos en "Caravanas", una novela de 1963 basada en un viaje a Afganistán varios años antes; "The Drifters", una novela de 1971 sobre las andanzas y los estilos de vida de seis jóvenes alienados, tres de ellos de Estados Unidos; y "Iberia: Viajes y reflexiones en español", un libro de 1968 basado en las muchas visitas de Michener a España desde su época de estudiante de los años treinta
Los estadounidenses y sus experiencias en tierras lejanas y exóticas se encontraban entre los sujetos favoritos de Michener. Escribió sobre ellos en “Caravanas”, una novela de 1963 basada en un viaje a Afganistán varios años antes; “The Drifters”, una novela de 1971 sobre las andanzas y los estilos de vida de seis jóvenes alienados, tres de ellos de Estados Unidos; y “Iberia: Viajes y reflexiones en español”, un libro de 1968 basado en las muchas visitas de Michener a España desde su época de estudiante de los años treinta

En el idílico Torremolinos, pueblo de pescadores en la costa mediterránea española, jóvenes de todo el mundo se reúnen para llevar una vida libre y sin preocupaciones, que no está restringida por los conceptos morales burgueses. Seis amigos, Joe, Britta, Mónica, Cato, Jigal y Gretchen, hacen realidad su sueño, descubrir el mundo juntos y disfrutar de la libertad a través de todas las fronteras. En busca del nuevo paraíso, viajan a través del Algarve portugués hasta Mozambique y finalmente a Marrakech. Peligros inesperados se interponen en su camino. Son ‘The Drifters’, los vagabundos de James A. Michener. “Hijos de Torremolinos”, como fueron conocidos en España a través de todo tipo de ediciones de una novela de pelo largo, que con el paso de los años se ha convertido en reflejo de las ansias de libertad en tiempos convulsos.

Se presentan al lector seis personas completamente diferentes y recién crecidas en orden. Son muy diferentes, desde el punto de vista sociocultural y étnico, y viven en un momento marcado por la guerra de Vietnam y el poder de las flores.

Cada uno de estos jóvenes tiene un motivo verdaderamente existencial para buscar. En busca de una nueva sociedad, en busca de una vida sin guerra y matando, en busca del amor, en busca de la libertad de las limitaciones materiales… ¿Vienes de todos los rincones del mundo y solo tienes que viajar, o incluso escapar? Finalmente se encuentran. En un pueblo pesquero de ensueño en la Costa del Sol. Se hacen amigos. De aquí en adelante, permanecen juntos y viajan en busca del camino a sí mismos.

El escritor James A. Michener, ganador de un Premio Pulitzer, escribió en 1968: “Torremolinos es algo que nunca se había visto en el mundo. Te diré lo que es: un refugio en el que se puede huir de la locura del mundo. Aunque resulta que es un refugio totalmente loco”.

Esta frase refleja la excentricidad que rezumaba el lugar en los sesenta. En una joyería de la calle San Miguel tenían en el escaparate un gato vivo con un collar de diamantes, y la discoteca Cleopatra, una de las que reinaban en la noche de la época, se publicitaba con un grupo de actores disfrazados de la reina Cleopatra y su séquito, que se paseaban por las playas repartiendo invitaciones.

Michener no fue ni mucho menos el único personaje que sucumbió a los encantos del paraíso loco. Algunos en el lugar recuerdan haber visto a Brigitte Bardot paseándose descalza por la calle San Miguel -entonces principal pasarela del lugar- en su etapa de mayor relumbrón como actriz. También Frank Sinatra anduvo por allí. Se alojó en el Pez Espada, pero su estancia acabó en una pelea a puñetazos con los periodistas.

También pulularon por allí los primeros caricaturistas callejeros, y se adoptaron modas como abarrotar las paredes de los restaurantes con fotografías de los clientes, algo hasta entonces poco usual. A diferencia de otros destinos turísticos, además, Torremolinos tenía la ventaja de ser asequible para casi todos los bolsillos. Cabía todo el mundo. Desde el más rico hasta la incipiente clase media nacional. Se iba de viaje de novios, de viaje de estudios, o a derrochar todo lo posible.

Michener a través del mundo

James Michener fue un autor superventas de calidad que ganó el Premio Pulitzer en 1948 con su debú literario, Cuentos del Pacífico Sur. La novela fue posteriormente adaptada como musical de Broadway, convirtiéndose en un clásico de los escenarios con el nombre de South Pacific, y posteriormente al cine. Michener la había escrito mientras servía al ejército de EE UU en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. “Nunca escribo nada sobre un sitio en el que no he estado”, dijo el escritor.

Pese a sus tardíos inicios, Michener aprovechó a fondo sus cincuenta años como escritor. Recorrió todos los rincones del globo, desde Afganistán hasta Alaska, pasando por España y el Caribe. No era, como reconoció, un escritor refinado ni especialmente dotado para el diálogo ni el retrato de personajes. Más bien Michener era un albañil de la narración geográfico-histórica con matices épicos, como se desprende de su libro más conocido, Texas, del que vendió más de un millón de ejemplares. Otras de sus grandes sagas son, además de Centennial, que se llevó a la televisión en 1974, Hawaii e Iberia, sobre España.

“No creo que la forma en que escribo libros sea la mejor o incluso la segunda mejor”, dijo Michener una vez. “Los escritores realmente geniales son personas como Emily Bronte, que se sientan en una habitación y escriben sobre su experiencia limitada y su imaginación ilimitada. Pero las personas en mi posición también hacen un muy buen trabajo”.

La conveniencia del mito ovni

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El General Roger Ramey sostiene una 'chuleta'. Esta es una de las pocas imgénes realies del conocido como el 'incidente Roswell'
El General Roger Ramey sostiene una ‘chuleta’ u una cuartilla con anotaciones. Esta es una de las pocas imágenes reales del conocido como el ‘incidente Roswell’

La ola de avistamientos de ovnis que azotó EEUU en la segunda mitad del siglo XX habría sido orquestada por la CIA en un esfuerzo centrado en ocultar los ensayos de nuevas tecnologías del Pentágono durante la Guerra Fría. El escritor, investigador y documentalista británico Mark Pilkington comparte esta teoría.

El 8 de julio de 1947, uno de los periódicos de Nuevo México publicó un texto bajo el siguiente titular: “La Fuerza Aérea captura un platillo volante en un rancho de la región de Roswell”. Al día siguiente, un general de brigada de la base militar de Fort Worth (Texas) desmentía que se tratase de un platillo volador, avisando de que los que estaban dispersos por Nuevo México pertenecían a un globo meteorológico. A pesar de eso, las autoridades no permitieron el acceso de la prensa a la zona de la catástrofe, aumentando el aura de secretismo que rodeó al incidente.

El suceso pasó a la historia como el caso Roswell o el incidente ovni de Roswell. Hoy día es considerado como el nacimiento de la ufología moderna y abrió el camino a toda una ola de debates, teorías y especulaciones sobre las visitas de extraterrestres a la Tierra.

Medio siglo después, informes de la Fuerza Aérea de EEUU afirmaban que lo estrellado en Roswell eran los restos de un vuelo de prueba del llamado ‘Proyecto Mogul’. Se trata de un plan de alto secreto estadounidense que comenzó el mismo año del incidente y pretendía utilizar globos capaces de alcanzar grandes alturas para recabar información sobre las pruebas atómicas de la Unión Soviética, escuchando el sonido de las explosiones.

La mitología ovni fue una tapadera más conveniente

La gran repercusión que tuvo el caso del supuesto siniestro ovni sirvió de modelo para la inteligencia estadounidense en sus futuras operaciones de enmascaramiento de pruebas secretas.

“A principios de la década de los 50, el Ejército estadounidense estaba probando una gran cantidad de nuevas tecnologías y era conveniente disfrazarlas como ovnis. Fue un engaño doble”, explica Mark Pilkington.

Una de esas tecnologías que necesitaba ser ‘disfrazada’ de ovni era el avión espía Lockheed U-2. En abril de 1960, una de estas naves fue derribada mientras sobrevolaba a gran altura el territorio de la URSS. Gary Powers, piloto al servicio de la CIA, fue capturado, juzgado y finalmente intercambiado por agentes de la inteligencia soviética en Berlín. Pero en toda la década de 1950, nadie se percató de las pruebas del U-2.

Según Pilkington, la estrategia original de la Fuerza Aérea estadounidense era decirle a los testigos que lo que habían visto era algo así como el reflejo del planeta Venus, pero luego se dieron cuenta que las personas eran más perceptibles al mito de los ovnis. El investigador afirma que el programa incluía a ejecutivos clave de Hollywood o de los medios de comunicación, como el magnate y productor de cine Darryl Zanuck o el CEO de Time Life, Henry Luce. Ambos habrían sido miembros de la Junta de Estrategia Psicológica, un comité creado en 1951 por iniciativa del entonces presidente de EEUU, Harry Truman, con el propósito de coordinar y planificar las operaciones de guerra psicológica en los primeros años de la Guerra Fría.

Falsos ovnis al servicio de la URSS

El tema de los avistamientos de ovnis en EEUU está estrechamente relacionado con la Guerra Fría, afirma el investigador. Las autoridades estadounidenses sentían tanto temor por la infiltración soviética en la industria de la aviación que rodearon sus pruebas militares en un círculo de falsos informes sobre objetos voladores no identificados.

Así, por ejemplo, en la década de los 80, se utilizó un subterfugio similar para ocultar el desarrollo del bombardero furtivo B-2 Spirit.

No obstante, este programa de enmascaramiento fue perdiendo fuerza paulatinamente en las décadas de los 70 y 80. Para aquel entonces, las autoridades estadounidenses se percataron de que la histeria colectiva sobre los ovnis había escapado a su control. Un informe desclasificado en 1997 evidencia los nuevos temores en el seno de la CIA: los soviéticos podrían estar utilizando el temor de los estadounidenses ante los extraterrestres para hacer cundir el pánico en el país. También se temía que, en un momento adecuado, la URSS pudiera utilizar los avistamientos de ovnis para sobrecargar el sistema de alerta aérea de EEUU y así hacer que no pudiese distinguir las amenazas reales.

¿Y si no hay más vida inteligente que esta?

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El ser humano ansía sentirse acompañado en el frío y hostil universo
El ser humano ansía sentirse acompañado en el frío y hostil universo

El doctor en Astronomía Armando Arellano Ferro imparte charlas bajo la temática “Vida extraterrestre: ilusiones y antropocentrismo”. Investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), Arellano Ferro aborda la idea sobre la existencia de vida extraterrestre y nuestra capacidad de reconocerla y encontrarla, resumiendo los alcances y las limitaciones del conocimiento moderno.

“La idea de vida en el universo es antigua y permanente en el ser humano; sin embargo, abordarla desde la idea de los ovnis me parece una audacia por no decir una torpeza, o por lo menos es una limitación intelectual. Yo creo que hay otras maneras más sensatas e inteligentes de abordar el problema, somos capaces de muchas más conjeturas sobre la vida, la conciencia y la inteligencia”, asegura.

Arellano Ferro señala que los seres vivos son sistemas físicos que no están en equilibrio y que se mantienen disipando energía. “Si definiéramos la vida como un sistema disipador de energía fuera de equilibrio, entonces una galaxia o una nebulosa planetaria, por ejemplo, cumplirían la definición y en ese caso el universo estaría lleno de vida”.

“La definición de vida como la entendemos en la Tierra no nos sirve cósmicamente, tenemos que cambiar de paradigma. A veces la vida, como sí la conocemos, nos parece tan familiar que olvidamos el intrincado laberinto de condiciones que la hicieron posible y que la mantienen, tendemos a simplificarla y creerla común en todos lados, pero la vida como fenómeno podría más bien ser excepcional”, afirma el astrónomo físico, quien entiende que es posible que en otros planetas existan condiciones para que se den vidas parecidas a la nuestra, pero ahí la temporalidad juega un papel trascendente.

La visión antropocentrista

El astrónomo señala que al pensar en la vida extraterrestre se cae fácilmente en el antropocentrismo y no logramos desprendernos de ideas adquiridas durante milenios de la experiencia de lo vivo en la Tierra. “Si en un planeta como la Tierra surgió la vida, es sensato buscar otros planetas parecidos a la Tierra y averiguar si por ser parecidos se podrían dar los mismos procesos que desencadenaron la vida. Es ahí donde quizá tendremos más oportunidades de encontrar alguna forma de vida; sin embargo, esta podría hallarse en un estado evolutivo muy diferente al de la vida en la Tierra ahora”, expresa el investigador, quien añade que entre los más de mil 300 planetas descubiertos en los últimos 20 años alrededor de otras estrellas, solamente se conocen unos cinco parecidos a la Tierra en tamaño, probablemente con atmósfera y con temperatura adecuada.

Asimismo comenta que siempre que se habla de vida se espera encontrar seres desarrollados y comunicativos como los seres humanos. Así, hilvana esta idea con el caso de los humanos en la Tierra, la conciencia de estar vivos, la inteligencia, y discute si la evolución biológica desencadena necesariamente en la conciencia y la inteligencia.

La búsqueda de vida en otros planetas y la de paralelismos con el proceso que en la Tierra nos puso aquí debe tomar en cuenta la brevedad del tiempo que la humanidad, consciente e inteligente, ha estado en la Tierra; desde cuándo existe la vida en la Tierra y desde cuándo existe la conciencia y la capacidad para plantearse estas preguntas; así también los tiempos en los que se forman los sistemas que dan origen a la vida y que son capaces de conservarla.

Ante estos cuestionamientos, Arellano Ferro recuerda que la edad de la Tierra es de unos cuatro mil 600 millones de años y que la edad del fósil de un organismo vivo más antiguo es de tres mil 600 millones de años; sin embargo, el Homo sapiens surgió hace apenas unos 100 mil años y el interés por la vida en el universo tiene quizá cinco mil años, aunque la capacidad tecnológica de buscarla no rebasa los 150 años.

“Durante los primeros mil millones de años este planeta no tuvo vida. La Tierra ha estado habitada por alguna forma de vida 80 por ciento de su existencia, pero solamente 0.1 por ciento ha estado habitada por un ser emparentado con el hombre”, resalta.

Además, relata que la vida se formó y se conservó debido a varias condiciones favorables pero fortuitas: el periodo de rotación de la Tierra, la inclinación de su eje y la distancia con el sol han permitido conservar su atmósfera y, por lo tanto, los océanos; su estructura interior, que genera el campo magnético que nos protege de radiación letal proveniente del sol, además de la presencia de los planetas masivos Júpiter y Saturno que durante la época de intensa caída de meteoritos en el sistema solar protegieron la Tierra, disminuyendo en ella el número de impactos de colosales meteoros.

Por todo ello, señala, la formación y conservación de la vida es compleja y tal vez sea necesario descubrir decenas de miles de planetas similares a la Tierra para encontrar organismos sofisticados, no necesariamente inteligentes, pero complejos. Por consiguiente, “no se puede utilizar la evolución humana como ejemplo de lo que tiene que suceder en otro lado”, finaliza.