Curiosidades

Las chicas son guerreras y surcan los cielos

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Estas avispadas y hábiles mujeres no tenían nada de sobrenatural.  Pero sí una gran habilidad y una gran valentía. Sus nombres eran Polina Osipenko, Valentina Grizodúbovatres y Marina Raskova. Las aviadoras militares del 588º Regimiento de Bombardeo Nocturno de la Unión Soviética, a quienes los alemanes tenían auténtico pánico. Tanto, que se ganaron a pulso el sobrenombre de “Las brujas de la noche”
Estas avispadas y hábiles mujeres no tenían nada de sobrenatural. Pero sí una gran habilidad y una gran valentía. Sus nombres eran Polina Osipenko, Valentina Grizodúbovatres y Marina Raskova. Las aviadoras militares del 588º Regimiento de Bombardeo Nocturno de la Unión Soviética, a quienes los alemanes tenían auténtico pánico. Tanto, que se ganaron a pulso el sobrenombre de “Las brujas de la noche”

No eran escobas en lo que volaban, pero casi. No había otra cosa para hacerlo, así que estas «brujas» soviéticas no tenían más opción que la de usar un avión de instrucción para ir a la batalla. De contrachapado y tela. Un modelo biplaza que en su versión individual era utilizado para fumigar los campos, para que se vayan haciendo una idea del panorama. Con él debían ir, dejar la carga y, con un poco de suerte, volver. Y lo hicieron. Una y otra vez. Tantas, que a día de hoy sus hazañas todavía son recordadas. Era su sueño. Querían ir al frente. Ahora, son leyenda. Lera Jomiakova, Tamara Kazarinova, Lilia Litviak, Katia Budanova, Masaha Kuznetsova, Masha Dolina… «Las brujas de la noche». Como ya hiciera Svetlana Alexievich, en «La guerra no tiene rostro de mujer», narrando la historia de Aleksandra Popova, Lyuba Vinogradova ha querido recoger las vidas de un puñado de las pilotos rusas que combatieron en la Segunda Guerra Mundial.

Los hombres caían como chinches en combate y el Ejército Rojo las necesitaba –la autora hace referencia a unas estadísticas que leyó «hace un tiempo» en las que de, los nacidos en el año 23, sólo el 3% sobrevivió–. Hasta un millón de mujeres –más enfermeras– llegaron a desfilar por las tropas soviéticas. Pero aquí se recogen unas muy concretas, aquellas que lo hicieron a los mandos de un avión. «En proporción eran una minoría comparadas con sus compañeras, pero sí que inspiraban a las demás», comenta la Vinogradova –colaboradora habitual de Antony Beevor y Max Hasting–. Buena culpa de ello la tuvo Marina Raskova. Había forjado su nombre pilotando durante los años 30 y su popularidad fue tal que las adolescentes querían ser como ella. «Sin su figura, hubiera sido imposible hacer un regimiento exclusivo de mujeres. Hubieran llamado a alguna para un escuadrón masculino, pero ya», comenta. La propaganda, siempre atenta a cualquier oportunidad, también ayudó: «¡Muchachas, a pilotar!», rezaba. Después se utilizaron sus hazañas para dar visibilidad a un país abierto y plural. Siendo la realidad que las mujeres estaban ahí.

Así, centenares de muchachas, cuyas edades difícilmente pasaba la veintena, se enamoraron de la idea de realizarse en el cielo. «Todavía les brillaban los ojos cuando recordaban esa época durante las entrevistas que hice a las supervivientes», recuerda la investigadora. Algunos nazis les llamaban “bisexuales” pues creían que eran mitad hombres por la valentía que emanaban.

Tres fueron los regimientos exclusivos para ellas: «586», de caza; «587», de bombardero pesado; y «588», el nocturno de las «Brujas de la noche». Un mote que Vinogradova no ha logrado desmenuzar en su totalidad, pero que sí cree que fueron ellas mismas las que se lo pusieron. Nada de los nazis. A donde sí ha llegado es a cómo «fardaban –explica– de que los alemanas les tuvieran miedo». Casi tanto como el que tenían los comandantes soviéticos: «No querían enviarlas al frente porque no se podían permitir que al verlas, tras un derribo, pensaran/descubrieran que se habían quedado sin hombres». Muestra del machismo que todas ellas sufrieron. «Por supuesto que lo vivieron. A día de hoy Rusia sigue siendo uno de los países que más discrimina a la mujer en este sentido. Y entonces los soldados y pilotos se tomaban como una ofensa personal a su hombría que una mujer estuviera a su nivel, o por encima».

Defendieron a los suyos pese a que estos no confiaban en ellas. Terminaron siendo admiradas por sus compatriotas, y siendo un ejemplo para las jóvenes de la URSS. Años después, son leyenda. No sólo combatieron a los nazis en la oscuridad de la noche a bordo de rudimentarios aviones, sino que se enfrentaron a los convencionalismos hasta salir victoriosas.

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Terapia de pedos para alargar la vida

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Oler flatulencias ajenas puede contribuir a tener una salud de hierro
Las flatulencias ajenas pueden contribuir a tener una salud de hierro

Oler flatulencias ayuda a reducir el riesgo de padecer cáncer, evita infartos y previene la demencia. Así lo revela un estudio de la Universidad de Exeter (Reino Unido).

Según el informe científico, existe correlación entre estar expuesto a gases y un significativo aumento de la expectativa de vida de las personas.

El alargamiento vitalicio es similar al que experimentan las personas que han cambiado sus hábitos en aspectos revolucionarios como la dieta balanceada, la actividad física o han dejado de fumar. El informe afirma que oler pedos podría tener una incidencia parecida en la regeneración celular que experimentaría un exfumador tras más de diez años sin probar un cigarrillo.

El responsable es el sulfuro de hidrógeno, uno de los componentes de los gases intestinales. Al contrario de lo que se creía, los investigadores afirmaron que no son los microbios gástricos los responsables del mal olor, sino la fétida molécula. Al parecer, este químico tiene numerosos efectos positivos en el organismo del que lo aspira.

Cuando las células están estresadas producen enzimas para crear sulfuro de hidrógeno de manera habitual. Gracias a ello se preservan la mitocondrias, se regula la inflamación y se incrementa la producción de sangre en todo el organismo.

Así, oler flatulencias ajenas sería una manera natural de regular nuestro bienestar emocional y la actividad cerebral.

Pedetes con aroma a chocolate

Hace siglos combatieron el olor corporal con el perfume y ahora, puede que también se haya conseguido evitar el mal olor de las flatulencias. Christian Poincheval, un ciudadano francés de 65 años, afirma haber inventado unas pastillas para lograr que los gases huelan a chocolate o rosas.

Al menos, así lo cuenta este hombre en el diario ‘Daily Telegraph’. Poincheval dice haber elaborado las susodichas pastillas con ingredientes 100% naturales como hinojo, algas o arándanos. Estas píldoras, que han sido aprobadas por las autoridades sanitarias, pueden adquirirse en la red por el módico precio de 9,99 dólares el frasco y, en palabras de su creador, además del olor dulzón que dan a las flatulencias, también reducen la hinchazón del estómago y los gases.

Según cuenta, tuvo la idea cuando un día estaba disfrutando de una buena comida con los amigos y se percató de que las flatulencias del grupo eran insoportables. Así pues, empezó a indagar para encontrar la fórmula mágica que cambiara ese olor inaguantable por un aroma a chocolate o rosas. El resultado lo obtuvo en 2006 que fue cuando empezó a comercializarlas con grandes resultados. “Tengo todo tipo de clientes”, explica al diario británico. El francés afirma que algunos de sus clientes lo compran porque tienen problemas con la flatulencia pero que otros lo hacen como una broma para enviar a sus amigos. “Es el regalo de Navidad perfecto”, concluye Christian.

Esos pícaros extraterrestres

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La polinización a humanos por parte de seres de otros mundos (que pueden estar en éste) es tan antigua como la fase REM del sueño
La polinización a humanos por parte de seres de otros mundos (que pueden estar en éste) es tan antigua como la fase REM del sueño

Hay veces que la frontera entre los sueños y la realidad es tan estrecha que logra confundirnos. La experiencia de Verónica rebasa los límites de lo razonable. Vive en Antofagasta, al norte de Chile. Cuando se casó descubrió que no podía tener hijos, los intentos de la ciencia médica fueron siempre vanos y ya estaba resignada cuando una noche tuvo un sueño extraño. “Estaba desnuda, tendida en un quirófano, en una sala muy luminosa”- recuerda.

Al día siguiente despertó con el cuerpo dolorido, obsesionada por las imágenes de aquel quirófano y la sensación de que alguien la había manipulado. Las extrañas pesadillas persistieron durante varios días.

Seis meses más tarde Verónica empezó a sentirse «rara». Su metabolismo había cambiado, se cansaba con facilidad, se mareaba, sufría vómitos… «Decidí ir al médico –confiesa- pero no me encontraron nada». Preocupada, se lo comentó a su madre y ésta le preguntó si estaba embarazada. Verónica se sobrecogió. Fue a ver al ginecólogo y ¡efectivamente! Estaba en estado de gracia. Su hija tiene ahora siete años.

La de Verónica no es una experiencia única. Gentes de todo el mundo sueñan con esos  «quirófanos» y con pequeños seres de aspecto humanoide. Por su aspecto y dinámica los ufólogos las han relacionado con las llamadas abducciones, aunque el escenario donde acontecen no es, como en la película Encuentros en la tercera fase,  una solitaria carretera sino la intimidad de nuestro dormitorio. Ya sé. Atenta al sentido común: ¿Cómo seres de otros mundos van a entrar en nuestras alcobas, secuestrarnos y llevarnos a bordo de sus naves sin que nadie haya reparado en su presencia?

Además, la unión sexual entre miembros de especies diferentes no tiene fundamento biológico alguno (este sería el caso de un ser humano y un alienígena) A pesar de todo, en los últimos años, han proliferado de forma alarmante los relatos de personas que aseguran haber mantenido relaciones sexuales durante sus experiencias de visitantes de dormitorio y abducciones.

Los casos más importantes de encuentro sexual con entidades extrahumanas no se encuentran en los libros de ciencia ficción ni en las leyendas, sino en los archivos de la Iglesia. Durante la Edad Media, se extendió la idea de que los demonios podían unirse carnalmente con los hombres y las mujeres. Estos seres diabólicos recibieron el nombre de íncubos y súcubos, y su  aparición, según cuenta Henry-Corneille Agrippa en sus Obras Mágicas, venía precedida por la presencia de una estrella reluciente en el cielo.

Como los modernos casos de abducción, los íncubos –del latín incubare (estar acostado encima)- tienen una gran facultad de adaptación a los deseos secretos, a menudo más o menos inconscientes, de sus compañeros humanos. Están presentes en los procesos inquisitoriales desde el siglo XIII al XVIII y sus «víctimas» ofrecieron en sus declaraciones una imagen viva de la fantasía sexual de sus amantes demoníacos.

Es un argumento más para según la psiquiatría que justifica que el fenómeno se reduce a un trastorno alucinatorio denominado parálisis del sueño. Está causado por un problema de «desconexión» entre el cerebro y el resto del cuerpo durante el umbral del sueño. De hecho, la mayoría de estas experiencias acontecen cuando nos vamos a dormir o estamos despertándonos. Se trata de un momento especial de nuestro estado de conciencia, la duermevela, que es campo abonado para que tengan lugar ciertas alucinaciones.

Emmanuel Mignot, director del centro de Narcolepsia de la Universidad de Stanford explica que, «en ciertas ocasiones, durante la fase REM el cerebro intenta escapar al sueño cuando todavía no se ha conectado con el cuerpo y, entonces, sucede un ataque de parálisis del sueño. Los que lo sufren –añade- se sienten despiertos pero aún no han tomado el control de su cuerpo ni pueden percibir el mundo a través de sus sentidos».

El proceso dura apenas dos minutos pero es suficiente para provocar las alteraciones sensoriales suficientes. En dos palabras: soñamos despiertos.

El inquietante planeta X

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    La comunidad científica se encuentra dividida por la interpretación de objetos con órbitas muy alargadas, que podrían explicarse o no con la presencia de planeta XLa comunidad científica se encuentra dividida por la interpretación de objetos con órbitas muy alargadas, que podrían explicarse o no con la presencia de planeta X

La alargadísima órbita de El Duende o 2015 TG387, un planeta enano que se mueve por los confines del sistema solar, ha hecho pensar a sus descubridores que está influenciada por un desconocido planeta X. Sin embargo, otros astrónomos consideran que los movimientos de este y otros objetos extremos se puede explicar por procesos de difusión orbital peculiares o simples sesgos observacionales.

El nuevo descubrimiento de 2015 TG387 es fruto de un sondeo a largo plazo del sistema solar externo que están llevando a cabo sus autores desde hace unos años con telescopios en Hawái y Chile, y cuyo objetivo final sería el descubrimiento de un nuevo planeta del sistema solar.

En estos momentos, la comunidad científica se encuentra dividida con respecto a la interpretación de nuevos objetos como este, observados a lo largo de órbitas muy alargadas que les llevan desde la vecindad de Neptuno y el cinturón de Kuiper (de 30 a 80 AU) hasta la región ocupada por la nube de Oort interna (situada a miles de AU y distinta a la nube de Oort clásica, propuesta por Oort en 1950).

Un grupo considera que las propiedades de estos objetos no son compatibles con la existencia de un hipotético planeta X. Por una parte postulan que la distribución de sus órbitas presenta peculiaridades única y exclusivamente debido a sesgos observacionales y efectos de selección. Por otra, argumentan que la existencia de los objetos más anómalos se puede explicar por procesos de difusión orbital en los que la órbita de un objeto va cambiando paulatinamente hasta alcanzar los valores extremos de tamaños y formas orbitales observados.

En la esquina opuesta están los grupos que consideran que las órbitas de estos objetos tan peculiares solo pueden ser explicadas como resultado de las perturbaciones ejercidas por un hipotético planeta aún por descubrir. Los autores del descubrimiento de 2015 TG387 o El Duende defienden esta interpretación y con su nuevo artículo se reafirman en su hipótesis.

El anuncio de 2015 TG387 se une al también reciente de 2015 BP519 o Cajú (el Anacardo), un objeto que tiene una de las órbitas más extrañas jamás observadas y que no parece tener el mismo pasado dinámico que el resto. Con este, ya son 30 los objetos transneptunianos extremos (ETNO, por sus siglas en inglés) conocidos.

Más de un perturbador

En un estudio en el que he participado recientemente señalamos que las propiedades de 2015 BP519 son demasiado extremas dentro del contexto de estos objetos como para poder compararlas con las del resto. En cualquier caso, cuando se analizan de forma conjunta los datos de estos objetos, incluyendo 2015 BP519 y 2015 TG387, parece que efectivamente están sujetos a perturbaciones, aunque estas parecen compatibles con la presencia de más de un perturbador.

La región del sistema solar comprendida entre el cinturón de Kuiper o cinturón transneptuniano, a 40 AU, y la nube de Oort, a 50.000 AU, se creía vacía hasta que a partir del año 2000 se empezaron a hacer públicos los descubrimientos de estos objetos tan interesantes. Ahora sabemos que esta región dista mucho de estar vacía y sospechamos que nos va a dar todavía muchas sorpresas en los próximos años.

La realidad es que aún tenemos pocas observaciones de estos objetos, por lo que sabemos poco de ellos aparte de las propiedades de sus órbitas. En términos de composición química sólo se han publicado resultados de Sedna y el par (474640) 2004 VN112 y 2013 RF98, aunque en la reciente reunión de la Unión Astronómica Internacional (IAU) en Viena se han hecho públicos resultados preliminares de otros dos objetos: 2002 GB32 y (506479) 2003 HB57.

Estos dos pares de objetos parecen ser muy diferentes de Sedna. Los del cuarteto son rosados, mientras que Sedna es muy rojizo. Confiamos en los nuevos datos y sorpresas que puedan deparar las futuras observaciones.

Carlos de la Fuente Marcos es astrónomo de la Universidad Complutense de Madrid, experto en objetos transneptunianos extremos. Algunos de sus trabajos, realizados con su hermano Raúl de la Fuente Marcos, sugieren la presencia de uno o más planetas desconocidos en el sistema solar.

Inspiración en el aliento de la guadaña

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Sobre las lápidas reza la verdad última, la frase que resume la inexorable futilidad de la pelea contra la muerte
Sobre las lápidas reza la verdad última, la frase que resume la inexorable futilidad de la pelea contra la muerte

Los mejores epitafios de la poesía española del siglo XX se han reunido en “Vestuario de almas”, una “antología de muertos hecha por vivos”, en palabras de su autor, Ricardo Virtanen, que ha sido editada por la antigua Imprenta Sur del Centro Cultural de la Generación del 27.

Compuesta artesanalmente a mano con los mismos tipos de plomo que alumbraron los poemas del 27, esta antología es sólo una pequeña selección de unos cuarenta autores extraída de la recopilación en la que trabaja desde hace quince años Virtanen, que se embarcó en la ingente tarea de reunir todo el epitafio español desde Garcilaso en el siglo XVI hasta el siglo XX.

“Soy un poeta que escribo mucho sobre la muerte, en epitafios, haikus o aforismos, y todo el mundo de la poesía breve me gusta mucho”, afirma Virtanen.

Del epitafio recuerda que le gustó “siempre”, aunque “uno no sabe cómo se empiezan a coleccionar las cosas”, y descubrió que “era una constante en la literatura española, no algo propio sólo del XVII, del XVIII o del XIX”.

En este periodo se observa, primero, “una influencia de la poesía epigramática griega en los siglos XVI y XVII, y después una evolución hacia el romanticismo y hacia el yo, en el siglo XIX”, ha explicado el antólogo.

Ya en el siglo XX, el epitafio va “mutando” desde la Generación del 27 y en los poetas del 40 y el 50 hasta los actuales, con una evolución “bastante evidente salvo en epígonos como Víctor Botas, que hace un epitafio basándose en la antología palatina griega”.

La “constante” en los epitafios de esta antología es el hecho de que los poetas escriban “sobre el yo futuro y el yo muerto”, apuntado Virtanen, orgulloso de ver un adelanto de su extensa obra sobre el epitafio en un libro de la antigua imprenta del 27 que, “al margen del contenido, es una obra de arte”.

Pedro Garfias escribió a Antonio Machado: “Qué cerca de tu tierra te has sabido quedar… Así el viento de España te cantará al oído a poco que desborde su vuelo circular y el sol podrá mirarte, cuando en el medio día frene su impulso fiero, antes de resbalar”.

Por su parte, Gerardo Diego barruntaba que “siempre habrá algo tras la muerte” y García Lorca dedicó a Isaac Albéniz los versos “¡Oh dulce muerto de pequeña mano! ¡Oh música y bondad entretejida! ¡Oh pupila de azor, corazón sano!”

Aleixandre aseveró que “en la profunda tierra el muerto vive como absoluta tierra” y Leopoldo Panero escribió de sí mismo en su propio epitafio que en vida “amó mucho, bebió mucho y ahora, vendados sus ojos, espera la resurrección de la carne aquí, bajo esta piedra”.

Para Gabriel Celaya, “morir es más sencillo que vivir, y más digno”, y Ángel González se arrepentía en su poema “Epílogo” de “tanta inútil queja, de tanta lamentación improcedente”.

Las frases del enterrador

Por otro lado, un exfabricante de ataúdes, Francisco Jiménez, recopila en “Epitafios casi reales” unos 800 epitafios que, a su juicio, serían apropiados para conocidos o famosos y para cuya creación califica de imprescindible la inspiración del humorista José Luis Coll, que escribió un libro sobre esta materia.

Jiménez, que compagina su profesión de técnico de Seguridad e Higiene en una fábrica con su afición a escribir sobre humor, entiende que su afición a imaginar epitafios es parte de su filosofía de vida: “ante la vida y la muerte, hay cosas que, o te lo tomas con risa o te hundes “.

Hace tiempo, decidió imaginar qué epitafios pondrían personas famosas en sus tumbas y ha citado los que atribuye a los cantantes Stevie Wonder: “Sigo sin ver ni túnel, ni luz, ni nada”, o Michael Jackson: “Esto está más negro que mi pasado”.

“He tratado de hacerlo simpático, irónico, pero sin llegar a herir a nadie”, explica, aunque admite que “eso no quiere decir que, a algunos personajes, si se enteran de lo que he escrito de ellos, no les agrade”.

Hasta el momento, explica, “todas las personas que lo han leído me han felicitado, por lo que entiende que los lectores han captado el mensaje de que “el epitafio es una defensa ante la muerte, y hay que intentar hablar de ella y tratarla con naturalidad, porque si no, estás perdido”.

Se muestra especialmente habilidoso con los epitafios dedicados a los políticos, “que he hecho aprovechándome de sus muletillas”, entre los que destaca el del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero: “Aquí se viene sin alianza de civilizaciones, sin mano tendida, ni talante”.

Para terminar, destaca dos epitafios de dos personas muy conocidas, como son la Duquesa de Alba: “siempre me gustó tener mucha tierra, pero no encima” y el escritor Francisco Umbral: “Está claro que yo no he venido aquí a hablar de mi libro”.

De Werther mejor ni hablar

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Enfocar el tema por el reportaje, no incluir fotografías, huir de grandes titulares y no citar detalles, cómo el método que usó la víctima (para evitar dar ideas) o si dejó una nota. Estas son algunas de las máximas que la OMS cita para que los medios de comunicación informen sobre el suicidio

El suicidio sigue siendo un tema “tabú” en la sociedad a pesar de que es la primera causa de muerte entre los jóvenes varones de 15 a 29 años y duplica el número de víctimas mortales por accidentes de tráfico desde hace varios años.

El efecto Werther fue el término designado por el sociólogo David Phillips en 1974 para definir el efecto imitativo de la conducta suicida. El nombre proviene de la novela “Las penas del joven Werther“, del escritor alemán Wolfgang von Goethe. En ella, el protagonista termina suicidándose por amor.

Fue tal su éxito que poco después de su publicación, en 1774, unos 40 jóvenes se quitaron la vida de forma muy similar al protagonista. Este extraño y macabro fenómeno propició la prohibición del libro en países como Italia y Dinamarca.

Basándose en casos similares, Phillips realizó un estudio entre 1947 y 1968 en el que halló datos reveladores. El mes siguiente a que The New York times publicara una noticia relacionada con el suicidio de alguien conocido la tasa de gente que se quitaba la vida aumentaba casi un 12%.

Este patrón se ha seguido repitiendo hasta día de hoy. A mediados de 2017, Canada trató de prohibir la serie “Por 13 razones” tras considerar que podría causar este mismo efecto. La Organización Mundial de la Salud incluso ha elaborado un documento con pautas a seguir para periodistas que informen sobre hechos relacionados con el suicidio.

Algunos expertos rechazan el efecto Werther en su totalidad, pero no sus matices. Opinan que sí es posible que personas con tendencias suicidas copien la forma de morir de personajes célebres, pero a su vez eximen a estos últimos de toda responsabilidad sobre las muertes ajenas.

“En España y en otros países del entorno, los hombres jóvenes se mueren por suicidio, pero ese dato no sale en los medios de comunicación y es sorprendente: nadie quiere ver el elefante que tenemos en la habitación”, ha asegurado el psicólogo y presidente de la Sociedad Española de Suicidología, Andoni Anseán.

Según ha dicho, en España y en todos los tramos de edad se suicidan una media de diez personas al día -en Euskadi hay una muerte cada dos días-, y a nivel mundial el suicidio genera más muertes que la suma de los homicidios y las víctimas de guerra.

Anseán, que también preside la Fundación Salud Mental España para la prevención de suicidios y transtornos mentales, ha indicado que en España se registraron 3.602 suicidios hace un año -se contabilizan cada dos años-, una cifra que creció durante cuatro años consecutivos hasta dicho año, en el que descendió en un 9 por ciento de media.

“Cuando ya creíamos que el motivo del aumento era la crisis económica, decrece en una cifra importante y vuelve a niveles de hace 5 años. Estamos despistados respecto a la causa”, ha reconocido este experto, que se encuentra en Bilbao para participar en unas jornadas organizadas por la Asociación Vasca de Suicidología.

Ha descartado que exista un perfil de suicida como tal, aunque en general las mujeres tienen más tendencia a protagonizar tentativas sin éxito y los hombres a consumar el suicidio, ya que utilizan “medios más letales”.

Por tramos de edad, ha destacado que un número alto de menores de 15 años presentan un “comportamiento autolítico, con independencia de que lleguen a suicidarse”, y ha asegurado que series de televisión como “Trece razones” o juegos que se distribuyen por internet como “La ballena azul” no aumentan este tipo de comportamientos.

“Son más mediáticos que reales, nadie se suicida por eso; es un disparate, simplemente no ocurre, pero parece que es noticia para los medios de comunicación, aunque los suicidios reales no lo sean”, ha precisado.

También ha afirmado que los casos de suicidio en esa edad “pueden estar relacionados con sufrir acoso escolar o no, hay muchos más motivos por los que sufren los chavales”.

Respecto al tramo de edad entre 15 y 29 años, ha resaltado que el suicidio es la primera causa de muerte entre los varones y ha evidenciado que “nadie quiere ver ese elefante en la habitación”.

En relación a la posible existencia de diferencias entre las diferentes comunidades autónomas, Anseán ha asegurado que “no se sigue un patrón” y se detectan distintos comportamientos en el marco de la misma comunidad, de una provincia o de una comarca.

“Las provincias que lideran la estadística de suicidios son Lugo y Málaga, una está en el norte de la península y otra en el sur. Asturias y Galicia siempre presentan las tasas más altas y Extremadura y Madrid, las más bajas. Incluso hay un triángulo de pueblos en el sur de Andalucía que tiene tasas disparatadas de suicidio”, ha puesto como ejemplo.

Este experto ha considerado el suicidio como “un problema de salud pública que se lleva por delante a muchísimas personas al año” y frente al que las administraciones públicas “podrían hacer mucho más de lo que hacen porque se hace bastante poco. Es una asignatura pendiente”, ha puntualizado.

Ha reclamado al Ministerio de Sanidad una estrategia de prevención del suicidio en el Sistema Nacional de Salud, “al igual que existen otras estrategias para otros asuntos, como la violencia machista”, aunque ha admitido que “de momento, no parece que se vaya a elaborar”.

También ha demandado a las comunidades autónomas que creen planes integrales para hacer frente a este problema y ha confiado en que las autonomías, al menos, tengan “alguna actuación de prevención”.

Ha reconocido que algunos suicidios quizás no sean evitables, pero “otros sí lo son” y para conseguirlo “hace falta que el sistema sanitario, social y educativo, y la sociedad en general, estén sensibilizados y concienciados de que existe ese problema, y a partir de ahí estudiar qué podemos hacer”.

Andoni Anseán ha recordado que detrás de un suicidio “siempre hay sufrimiento” y ha indicado que en muchos casos también se detecta un trastorno mental diagnosticable, en un 60 por ciento de los casos como depresión.

“Un punto clave sería que esas personas acudieran al sistema sanitario y que este sistema estuviera preparado para ayudarles; de hecho en el 18 por ciento de los suicidios, esas personas habían acudido ese mismo día al médico, pero para hablar de sus dolores y no de sus intenciones suicidas”, ha dicho.

Según Anseán, se trata de un tema que sigue siendo “tabú” en la sociedad por motivos culturales y sociales, y también entre el personal sanitario, porque carece de conocimientos para gestionarlo y manejarlo.

También ha considerado que los medios de comunicación deben informar sobre los suicidios, sin temer el “efecto llamada”, aunque ha precisado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró una guía sobre “la forma de informar: sin fotos, sin dar detalles sobre la forma de morir… Lo que mata es silenciar el suicidio”, ha sentenciado.

Blancanieves en el infierno

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Fredy Hirsch no habita el imaginario colectivo de los héroes del Holocausto. Quizá su memoria quedó secuestrada por el prejuicio debido a su “supuesto” suicidio tardíamente aclarado como envenenamiento inducido, y a su condición homosexual que durante el Holocausto y después, en una Checoeslovaquia comunista era tabú mencionar
Fredy Hirsch no habita el imaginario colectivo de los héroes del Holocausto. Quizá su memoria quedó secuestrada por el prejuicio debido a su “supuesto” suicidio tardíamente aclarado como envenenamiento inducido, y a su condición homosexual que durante el Holocausto y después, en una Checoslovaquia comunista era tabú mencionar

A su corta edad, estaban condenados a sufrir los horrores del Holocausto; sin embargo, alguien se interpuso entre un grupo de niños internados en Auschwitz y su terrible destino. Fue Fredy Hirsch, un judío que construyó “un paraíso” infantil en medio del infierno nazi.

En el más emblemático campo de exterminio había un barracón diferente de los demás. Tenía el número 31 y estaba decorado con un mural de Blancanieves, que rodeaba el espacio donde niños checoslovacos aprendían música, geografía e historia de la mano de Hirsch.

Este asombroso y desconocido relato es el que aborda el documental “Paraíso en Auschwitz”, dirigido por el matrimonio mexicano y judío de Aarón y Esther Cohen, quienes presentarán el filme este sábado y domingo en el Cine Tonalá de Ciudad de México tras el éxito que ha tenido en varios festivales de cine judío.

“Fredy negoció con los alemanes una especie de escuelita para niños donde los maestros eran escogidos entre los internos. Así logró hacer un espacio totalmente inaudito en medio del infierno”, explica Aarón, director del documental.

“Los niños pudieron vivir una situación en la que aprendieron a compartir, a tolerar, y se educaron en humanidades y arte. Gracias a esa experiencia que tuvieron, pudieron emerger de la muerte y tener una vida digna y sana”, relata Esther, la productora.

Admite que el título del filme es “controvertido” al juntar las palabras “paraíso” y “Auschwitz”, pero argumentó que tras escuchar los 13 testimonios del documental, el título cobra sentido.

Alfred “Fredy” Hirsch, nacido en 1916 en Alemania, huyó de su país tras la promulgación de las leyes de Nuremberg que discriminaban a los judíos y se trasladó a Checoslovaquia, donde se dedicó a la educación infantil dirigiendo un grupo de “boy scouts judíos”.

En 1941, con la ocupación nazi ya consumada, fue deportado al gueto checoslovaco de Terezín como parte de un comando encargado de organizar actividades para embellecer el lugar ante la inminente visita de la Cruz Roja Internacional.

“Consiguió dar clases de música, literatura, gimnasia y deportes para distraer a los niños de la terrible situación del gueto, donde moría gente por enfermedades y hacinamiento”, concede el director.

En 1943, un primer cargamento de 5.000 judíos de Terezín, entre los que se encontraba Hirsch, fueron deportados hacia la fábrica de la muerte de Auschwitz, donde fueron ubicados en un “campo familiar” que simulaba mejores condiciones para los internos con el objetivo de engañar a los organismos internacionales.

Las condiciones eran igualmente inhumanas en esa zona de Auschwitz, donde los nazis simulaban repartos de comida que los internos tenían prohibido comer. Sin embargo, Hirsch aprovechó esas circunstancias y su dominio del alemán para convencer a los carceleros para montar su “escuelita”.

Fredy Hirsch autosuficiente, desenvuelto y audaz, se granjeaba a los guardias de la SS, y le otorgaban algunos privilegios que usaba para beneficiar a los niños con algo de comida o ropa extra. A pesar de esa imagen siempre en control, a Fredy su homosexualidad le creaba un gran conflicto que ocultaba con cierto éxito. Esta condición no les era desconocida a sus colaboradores y tampoco era obstáculo para valorarlo, quererlo y admirarlo. Organizó equipos de atletismo, clases de box y campeonatos de futbol y baloncesto. En 1943, Fredy creó su propio campeonato de futbol y 10 equipos disputaron la Copa de Terezín. En plena ocupación nazi formó la Liga de Terezín con jugadores reconocidos en la escena deportiva de checos, austriacos, daneses, alemanes e italianos prisioneros, y convenció a los nazis de formar un equipo de Soccer con guardias, para enfrentar a los internos.

En un principio los nazis prohibían estas actividades, pero más tarde ante los rumores de las siniestras acciones de los nazis y de la alarma sobre La Solución Final, las utilizaron para crear la imagen de una ciudad normal. En mayo de 1944 le permitieron a la Cruz Roja Internacional, una visita al gueto-campo de Terezín. Con este motivo, en el otoño de 1943 se inició una campaña intensa de embellecimiento y deportaron a 15,000 ancianos y enfermos para dar una imagen saludable. Los Delegados de la Cruz Roja recorrieron la escenografía de instalaciones maquilladas y asistieron a magníficos conciertos, terminando con una función de la ópera Brundibar de Hans Krasa, actuada por niños, lo que acabó de redondear la farsa. La puesta en escena fue tan exitosa que la delegación consideró innecesario continuar su visita a Auschwitz. La desilusión de los prisioneros fue enorme, ya que nadie se enteraría de su suerte.

En agosto de 1943 llegó a Terezín, un transporte con 1200 niños del recién liquidado gueto de Bialystok que habían sido testigos de la masacre perpetrada contra sus padres. Para mantener el secreto y poder continuar sin resistencia con el exterminio, cualquier comunicación con los niños estaba estrictamente prohibida. A pesar de la orden, Fredy Hirsch, visitó a los niños y fue descubierto. De castigo fue deportado a Auschwitz.

Fredy fue deportado a Auschwitz el 9 de Septiembre de 1943, con otros 5,000 prisioneros, aproximadamente cuando empezaban los preparativos en Terezín, para la gran farsa con la Cruz Roja. En Diciembre de 1943 se les unió un segundo transporte de Terezín con otros 5,000 prisioneros, en el que se encontraba Bedrich Steiner con su familia. No hay documentos oficiales que atestigüen la existencia de este Campo, salvo los testimonios personales de los sobrevivientes que en general coinciden abrumadoramente en el reconocimiento del papel de Fredy Hirsch en sus vidas y el imperativo de reconocer su heroísmo. Zuzana Ruzickova escribió: “Muchos niños pueden decir que salvó sus vidas, pero en realidad, salvó nuestras almas. Salimos más o menos intactos, gracias a él.”

Fredy siguió con su labor de preservar una estructura similar a la de Terezín asumiendo el puesto de Altester del Block 31. La rutina diaria iniciaba en las letrinas, luego, aseo en los lavaderos, con el agua sucia congelada tiritando con el frío de invierno, -para prevenir la diseminación de piojos y otras enfermedades. Seguía el desayuno, – Fredy consiguió que mejorara un poco la comida de los niños, -y en las clases, se enfatizaban los valores de decencia y solidaridad, que desgraciadamente en el contexto concentracionario se derrumbaban vertiginosamente.

Esta rutina les proporcionaba una cierta estabilidad. Cantar estaba permitido, pero no estudiar. El objetivo de Fredy y su staff de educadores, era alimentar la espiritualidad infantil, distraerlos de la realidad circundante y crear la ilusión de un destino esperanzador. Las clases se llevaban a cabo durante el día en el Block 31, una barraca como las demás, sin literas. Sentados en bancos, alrededor de los maestros, estaban tan cerca unos de otros, que podían escuchar tres clases diferentes al mismo tiempo.

En estas circunstancias, la disciplina era un imperativo. El equipo de Fredy consistía aproximadamente de 20 maestros y madrijim que él conocía con anterioridad. Aceptaba gente extra para favorecerlos, dado que en el Block había mejores condiciones que afuera. No importaba lo que enseñaran: geografía, historia o judaica.

Como no había cuadernos ni libros, las cualidades más valoradas eran la memoria, la imaginación y la habilidad de contar historias, de organizar juegos y representaciones. Otto Kraus magnetizaba a los niños por su manera de contar historias. A Avi Fischer le interesaba la Astronomía e Historia, y los deslumbraba con los fascinantes fenómenos del espacio e historias de pueblos exóticos. Cada maestro se especializaba en los libros que recordaba y se convirtieron en una biblioteca móvil, en libros con piernas. Cada grupo solicitaba un título y ellos hacían el “intercambio de libros”.

En los muros sin ventanas, de madera podrida, también se operó la magia. La atmósfera opresiva cambió. De la mano de Dina Babbit, de Mausi Hermann y otros asistentes, llegaron nuevos inquilinos. Las jóvenes pintoras poblaron las paredes con indios, esquimales, y africanos. Los pájaros dejaron de ser una rareza en Birkenau y en pleno invierno se llenó de flores, árboles y rocas, pero sobre todo, llegaron Hansel, Gretel, y Blanca Nieves con los siete enanitos. Dina Babbit antes de la deportación, fascinada por Blanca Nieves, vio clandestinamente siete veces la película de Disney estrenada en 1937. En esos años, hablar de cine en el mundo, era hablar de Hollywood. Fredy como siempre se hizo cargo y les consiguió papel, pinceles y colores. Gracias a su talento, Mausi y Dina aún adolescentes, fueron llamadas por Mengele a dibujar retratos en el Campo Familiar de los Gitanos. Fredy guió a cada uno de sus asistentes, a descubrir sus mejores atributos en medio de lo sórdido y lo más ruin del ser humano. Ninguno se preguntaba si era absurdo enseñar geografía o leyes gramaticales cuando la muerte era lo único real en esa puesta en escena. Ellos necesitaban creer, tanto como los niños.

Casi todos los maestros sobrevivieron y han dado sus testimonios. Entre las barracas del “familiencamp” y las regaderas, quedaba un patio que servía para deportes, y juegos scóuticos. Para los prisioneros, la imagen de los niños pequeños, paseando por el Campo, no lejos de ellos y de las torres de guardia, cantando y recogiendo piedritas, era una escena inverosímil.

Fredy Hirsch
Fredy Hirsch

Las actividades más recordadas del Block 31, eran las canciones y las representaciones. Avi Ofir enseñaba con entusiasmo las canciones a los niños y la canción favorita era Aluette, una canción infantil francesa que cantaban los niños constantemente a todo pulmón. “En momentos como esos podíamos ausentarnos de la realidad”. En las ceremonias de Shabat organizaban obritas y sketches que escribían los niños. Pero la que causó el mayor y más duradero impacto, la máxima sensación de este período, fue la puesta en escena de Blanca Nieves y los 7 enanitos con escenografía, vestuario y bailes, aunque rudimentarios, mas las canciones originales de la película de Disney. Kurt Rubichek, comunista y asistente de Fredy, escribió el guión y mucho tiempo ensayaron los papeles que los niños tenían que interpretar en alemán. El príncipe de la obra y alma de la producción general era Fredy, que conseguía lo necesario aprovechando sus privilegios. Todo era dinamismo, emoción y entusiasmo. El Dr. Mengele entraba ocasionalmente a ver los avances de la obra y les sonreía a los niños. Esto alimentaba la esperanza que subyacía en los maestros de que a los niños no les pasaría nada.

“En Auschwitz no fueron seleccionados entre los que iban a la cámara de gas y los que sobrevivían, sino que fueron mandados a un campo familiar. Al saber eso, nos dimos cuenta de que había una historia que contar y así nació el documental”, comenta Aarón.

Los Cohen comenzaron a perseguir la pista de Hirsch en 2008, cuando un amigo familiar y superviviente del Holocausto les contó de primera mano la historia de ese insólito campamento.

Entonces comenzaron a tirar del hilo. Acudieron al archivo del director Steven Spielberg compuesto por 50.000 testimonios digitales de víctimas del Holocausto y encontraron seis que hablaban de Fredy Hirsch. Posteriormente entrevistaron a seis supervivientes más en República Checa, Israel y Estados Unidos, en un proceso que duró ocho años.

“La historia está contada en el documental como un coro griego en el que los testimonios se complementan. Pero lo más impresionante es que en diferentes tiempos y espacios la historia que cuentan coincide completamente”, sostiene Esther.

“Se les iluminaba la cara cuando hablaban de Fredy. No querían hablar de lo que vivieron en Auschwitz sino de Fredy y de lo que hizo por ellos”, añade la productora, quien señala que Hirsch “les enseñó a valorar lo que tenían a su alrededor”.

Los documentalistas sospechan que la historia de Hirsch permaneció oculta durante mucho tiempo por su condición de homosexual, algo poco tolerado en los regímenes comunistas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Pero Aarón y Esther desempolvaron este relato para retratar “el proceso de deterioro” que se vivía en Auschwitz y evitar que vuelva a ocurrir otro genocidio, pues “cuando la historia se olvida, tiende a repetirse”.

Pero también retratan una luz de esperanza, encarnada en un Hirsch que dio lo mejor de sí para adecentar la situación de aquellos niños.

¿Qué pasó con Fredy? “Es el chiste de la película”, sentencia el director.