Curiosidades

Noches tórridas como aliento para la guadaña

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Los datos estadísticos revelan que la mortalidad por causas naturales aumenta hasta un 9,2% cuando no se baja de los 23ºC en toda la noche
Los datos estadísticos revelan que la mortalidad por causas naturales aumenta hasta un 9,2% cuando no se baja de los 23ºC en toda la noche

Un análisis estadístico de los efectos de las noches de mucho calor sobre la mortalidad en el entorno de Barcelona revela que durante esos periodos nocturnos se producen más fallecimientos por causas naturales, respiratorias y cardiovasculares. El número de noches ‘tropicales’ ha aumentado en las últimas décadas en la capital catalana.

Los efectos de los días de calor sobre la mortalidad en las ciudades se suelen estudiar considerando las temperaturas máximas y, sobre todo, las mínimas durante esas jornadas. Ahora, el investigador Dominic Royé de la Universidad de Santiago de Compostela ha aplicado nuevos índices biometeorológicos para analizar mejor esa relación e identificar las noches en las que la población es más vulnerable al estrés térmico, que perjudica el bienestar y la salud.

El estudio, publicado en el International Journal of Biometeorology, se ha centrado en el entorno de Barcelona. El autor ha utilizado los datos horarios de temperatura registrados entre los años 2003 y 2013 para definir dos índices: uno que valora la intensidad (suma de las temperaturas que se alcanzan) y otro la duración (número de horas que superan 23ºC) del calor durante las noches.

“En general, en un sentido clásico, las noches tropicales son aquellas en las que su temperatura mínima no baja de los 20ºC, pero en este trabajo se establece un umbral relativo de 23ºC, lo que permite tener en cuenta la aclimatación de la población a las temperaturas de Barcelona”, comenta Royé a Sinc. Cuando se superan los 25ºC las noches pasan a denominarse tórridas, como algunas registradas a finales de julio de este año y en agosto de 2017, además de las que se esperan durante la ola de calor de esta semana.

Por otra parte, el investigador ha recopilado la información oficial facilitada por el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña sobre las tasas de mortalidad en Barcelona, Badalona y L’Hospitalet de Llobregat durante el periodo 2003-2013. Los fallecimientos se clasificaron en tres categorías: por causas naturales (todas las patologías salvo accidentes), enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

Después se aplicó un modelo estadístico para saber si existe una vinculación entre estos datos y los dos índices. “Las asociaciones para las variables de exposición al calor y la mortalidad muestran una relación con valores altos y medios que persisten significativamente hasta uno o dos días después del episodio”, subraya.

En concreto, se observó que la mortalidad por causas naturales aumenta un 1,1% por cada 10% de la noche en la que se superan los 23ºC, y hasta un 9,2% en las raras ocasiones en las que no se baja de esa temperatura en toda la noche.

Los efectos de las altas temperaturas nocturnas sobre la mortalidad por causas cardiovasculares son parecidos, pero en el caso de los fallecimientos debidos a problemas respiratorios son todavía más altos.

Aunque para el análisis se han utilizado datos del periodo 2003-2013, el investigador considera que los resultados de años posteriores no deben ser muy diferentes: “En principio, se puede suponer que los riesgos siguen igual; aunque en el futuro, con el cambio climático y el incremento de las temperaturas, estos y el estrés térmico también aumentarán, si sigue la tendencia de aumento de noches tropicales en Barcelona”.

El autor reconoce que no se pueden extrapolar directamente los resultados de la capital catalana a otras ciudades, ya que varían las condiciones climáticas y poblacionales, “pero no hay duda de que en muchas áreas urbanas también existen riesgos por noches cálidas”.

Personas y distritos más vulnerables

En la actualidad, Royé participa en un estudio internacional para comparar lo que ocurre en otras ciudades europeas, como Madrid. Además, recuerda que el riesgo de mortalidad por calor no es igual para toda la población: “Personas mayores, niños y pacientes con enfermedades crónicas, así como individuos con un nivel socioeconómico bajo, son los grupos más vulnerables”.

“También hay que tener en cuenta el efecto de isla de calor dentro de las ciudades, sobre todo en el centro –destaca el experto–. Este efecto se observa justamente durante la noche debido a que las zonas urbanas, con elementos artificiales como el hormigón y el asfalto, no enfrían tan rápidamente como el entorno rural. Por eso en la ciudades se eleva la frecuencia de noches cálidas y por tanto, el estrés térmico entre sus vecinos”.

Royé y otros investigadores de la Universidad de Compostela también han aplicado las técnicas estadísticas para analizar por primera vez en España los efectos del calor y el frio en la venta de medicamentos para enfermedades respiratorias.

Este otro estudio, realizado con datos de A Coruña y publicado en la revista Pharmacoepidemiology and Drug Safety, confirma que el riesgo de consumir estos fármacos se reduce en verano y aumenta durante los meses más fríos, aportando información que puede ayudar a anticipar posibles epidemias.

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Carrera por el intercambio de flujos

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La naturaleza nos ha diseñado para que resultemos atractivos al sexo opuesto: los estrógenos hacen que las mujeres sean más curvilíneas y atractivas a los ojos masculinos, mientras que la testosterona hace que los hombres sean más fuertes y den una sensación de protección.
La naturaleza nos ha diseñado para que resultemos atractivos al sexo opuesto: los estrógenos hacen que las mujeres sean más curvilíneas y atractivas a los ojos masculinos, mientras que la testosterona hace que los hombres sean más fuertes y den una sensación de protección.

La ciencia lo desmiente: los polos opuestos no se atraen, sostiene Daniel Gilbert, un profesor de Harvard que aduce estudios científicos para afirmar que nos sentimos atraídos por individuos que son similares a nosotros, pero «es la apariencia física la determinante para la atracción romántica». «La genética nos diseña para que seamos atractivos» afirma con rotundidad Gilbert en su conferencia sobre ‘La ciencia de la atracción romántica’.

La genética es el área que explica cómo se transmite la herencia de generación en generación a través de los seres humanos, a los que Gilbert denomina «vehículos temporales», inventados por el ADN «para transportarlo y hacer que -las instrucciones genéticas de la vida- permanezcan en el tiempo». Nuestra genética, redondea este profesor y psicólogo, se encarga de que cumplamos el requisito necesario para realizar este traspaso de ADN, que no es otro que las relaciones sexuales.

Sin embargo, somos «selectivos» a la hora de elegir con quién tendremos relaciones sexuales y más aún con quién tendríamos descendencia. Según algunos estudios, las mujeres son más selectivas que los hombres, algo que depende de costes de distinta índole; por un lado, físico, pues mientras la cantidad de esperma que puede producir un hombre es ilimitada, las mujeres solo cuentan con 300 óvulos a lo largo de toda su vida.

Gilbert también habla de riesgo de enfermedades sexuales, mayor en el caso de las mujeres y del «coste reputacional», ya que, tradicionalmente, la promiscuidad se juzga mucho más duramente en ellas que en los hombres.

En cuanto a la importancia de la apariencia, la cultura es clave a la hora de juzgarla, pues el ideal de belleza – esencialmente femenino – determinará lo que en cada sociedad tengamos asignado como bello. Si bien estos ideales de belleza han cambiado a lo largo del tiempo, algo que se ha mantenido siempre como una referencia de la belleza es la proporción.

Aun asín Gilbert sostiene que la naturaleza nos ha diseñado para que resultemos atractivos al sexo opuesto: los estrógenos hacen que las mujeres sean más curvilíneas y atractivas a los ojos masculinos, mientras que la testosterona hace que los hombres sean más fuertes y den una sensación de protección.

Pero no todo se dirime en el terreno de la apariencia. Tenemos más sentidos que marcan si alguien nos resulta atractivo o no, como el olor o las sensaciones al besar, y también hay factores que dependen de las hormonas, como las voces graves. La geografía también es un factor que determina a nuestras parejas, pues según Gilbert aunque pensemos que las elegimos, realmente ya nos han sido asignadas por accidentes geográficos.

La proximidad física condiciona cual va a ser la «pequeña porción de población mundial» que vamos a conocer a lo largo de nuestras vidas y saber las posibilidades que tenemos de «juntarnos» con alguien por su cercanía puede hacer que nos guste más o menos.

El profesor de Harvard sostiene que no hay nada misterioso en la atracción, «entendemos perfectamente cómo funciona y de dónde viene; es la voz de nuestros genes». «Aunque estemos marcados por nuestros genes, no somos sus prisioneros, la naturaleza nos ha hecho inteligentes para que, aunque los genes nos pongan en una dirección, nosotros podamos elegir si cogemos otra», ha finalizado Gilbert.

Tiempo de AMOC

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El agua caliente del Atlántico Sur, así como del Golfo de México, viaja hacia el norte hasta el Atlántico Norte, que a su vez se enfría y luego se hunde. Luego el agua retrocede hacia el sur. Este patrón completo – llamado Circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC) – es en gran parte responsable del clima relativamente moderado en el Reino Unido y otras partes de Europa
El agua caliente del Atlántico Sur, así como del Golfo de México, viaja hacia el norte hasta el Atlántico Norte, que a su vez se enfría y luego se hunde. Luego el agua retrocede hacia el sur. Este patrón completo – llamado Circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC) – es en gran parte responsable del clima relativamente moderado en el Reino Unido y otras partes de Europa

Un grupo internacional de científicos ha constatado que el reciente debilitamiento del sistema de corrientes del Atlántico puede influir en el clima en el futuro.

El proceso sería así: Para nivelar la temperatura global de la Tierra, la madre naturaleza crea corrientes en el agua que mueven el frío y el calor hacia donde se necesite. Una de ellas es la Circulación Atlántica Meridional de Retorno (AMOC por sus siglas en inglés), que es la encargada de llevar una masa de agua densa y fría hacía el sur. Hay otra más cálida y salada (por encima de la gélida) en dirección norte.

Hasta ahora, estos ‘reajustes’ de grados centígrados en el océano mantenían los modelos meteorológicos establecidos, peroa recientes estudios pone en duda que siga siendo así: la corriente que mueve el calor al norte del Atlántico podría estar al borde del colapso gracias al calentamiento global y al cambio climático.

La primera investigación, liderada por el University College London (R.Unido), examina el impacto que ese proceso tiene sobre un sistema de corrientes conocido como Circulación Meridiana de Retorno del Atlántico Norte (AMOC, en sus siglas en inglés).

El AMOC, recuerdan los expertos, tiene una gran influencia sobre el clima, pues redistribuye calor e incide sobre el ciclo del carbono, pero se desconocía hasta ahora si el aparente debilitamiento experimentado en las últimas décadas podría manifestarse en una variabilidad natural a largo plazo.

Los autores de este estudio, con el geógrafo David Thornalley a la cabeza, han presentado “evidencias paleo-oceanográficas” que demuestran que la corriente de convección profunda del AMOC y del mar de Labrador -entre la península canadiense de Labrador y la isla danesa de Groenlandia-, ha sido inusualmente débil desde final de la Pequeña Edad de Hielo, en comparación con los 1.500 años anteriores.

La Pequeña Edad de Hielo es el periodo frío más importante del hemisferio norte desde finales del siglo XIV hasta el XIX.

Los expertos sostienen en este nuevo estudio que el fin de la Pequeña Edad de Hielo estuvo marcado por una descarga de agua dulce del Ártico y mares nórdicos, lo que provocó la alteración del AMOC.

No obstante, todavía no tienen claro si esa transición ocurrió de manera abrupta hacia el final de ese periodo frío, después de 1850, o a través de un proceso más gradual durante los últimos 150 años.

La segunda investigación, desarrollada por el Instituto Potsdam de Análisis de Impacto Climático (Alemania), combina conjuntos de modelos climáticos globales con bases de datos de temperaturas globales de la superficie del mar.

Esta metodología les llevó a identificar una “huella” que indica que la AMOC experimentó una desaceleración de unos tres “sverdrups” (unidad de medida del flujo de volumen por unidad de tiempo), es decir, de casi el 15 % desde mediados del siglo XX.

Esa “huella”, que es más pronunciada durante los inviernos y primaveras, conlleva un enfriamiento de la zona subpolar del Océano Atlántico, causado por una caída del transporte de calor, y un calentamiento en la región de la Corriente del Golfo, provocado por un desplazamiento de su ruta hacia el norte.

El cambio climático antopogénico es el “principal sospechoso” de ese debilitamiento que “puede tener efectos importantes, especialmente en el clima Europeo”, según un comunicado de la española Universidad Complutense, una de las participantes en el estudio.

Ambos estudios difieren en la cronología de la desaceleración de la AMOC, debido, según algunos autores, a los matices que contiene la propia definición de este sistema de corrientes.

En un artículo que acompaña a los dos trabajos, Summer Praetorius, del US Geological Survey de California (EE.UU.), opina que, “al menos desde el punto de vista científico”, las partes coinciden en que el “AMOC moderno” se encuentra en “un estado relativamente débil”.

Por contra, añade la experta, de cara al estudio de escenarios de cambio climático futuros, estas divergencias son “quizá, menos tranquilizadoras” porque un “AMOC debilitado podría generar alteraciones considerables en los patrones de clima y de precipitaciones en todo el Hemisferio Norte”.

Se presentaría un importante enfriamiento sobre el norte de las zonas del Atlántico Norte y las áreas cercanas; el hielo marino aumentaría y se extendería en los mares de Groenlandia, Islandia y Noruega; se produciría una migración hacia el sur por la lluvia significativa de la correa sobre el Atlántico tropical. Obviamente, el hemisferio norte sería el más afectado.

Si llevamos las consecuencias al extremo, el panorama en la Tierra se parecería mucho al que se puede ver en la película ‘El día de mañana’: El calentamiento global podría colapsar AMOC y provocar la propagación del hielo marino del Ártico, el enfriamiento del Atlántico norte y la traslación de los cinturones tropicales de lluvias hacia el sur.

Arroz contra el VIH

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Investigadores de varias instituciones catalanas han obtenido por primera vez tres proteínas diferentes de una única planta de arroz transgénico, cuyos extractos han demostrado evitar la entrada del VIH en células humanas en experimentos in vitro. Los componentes del arroz producen además un efecto potenciador, lo que ayuda a bloquear la infección
Investigadores de varias instituciones catalanas han obtenido por primera vez tres proteínas diferentes de una única planta de arroz transgénico, cuyos extractos han demostrado evitar la entrada del VIH en células humanas en experimentos in vitro. Los componentes del arroz producen además un efecto potenciador, lo que ayuda a bloquear la infección

Cada año se producen 1,8 millones de nuevas infecciones por VIH en el mundo, la mayoría de ellas en África. En ausencia de una vacuna efectiva, la investigación para parar la pandemia no se centra solo en tratamientos contra el virus, sino también en medidas de prevención para reducir su transmisión.

En este sentido, los microbicidas tópicos podrían ser una opción asequible para los países de escasos recursos, que tienen dificultad de acceso a las terapias antirretrovirales y a métodos de barrera, como los preservativos.

Expertos de la Universidad de Lleida-Centro Agrotecnio y el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, impulsado conjuntamente por la Obra Social “la Caixa” y la Generalitat de Catalunya, han demostrado que tres proteínas producidas simultáneamente en semillas de arroz transgénico son extremadamente efectivas contra diferentes variantes del VIH-1 in vitro.

Los resultados, publicados hoy en Proceedings of the National Academy of Sciences, podrían traducirse en un nuevo procedimiento para la producción de geles microbicidas a un coste suficientemente bajo para los países empobrecidos.

Así, parte de las infecciones podrían evitarse mediante la aplicación en la vagina o el recto de dichos geles, de manera previa a la relación sexual. Estos fármacos, que todavía no se comercializan, pueden bloquear la infección uniéndose a unas proteínas del virus que desempeñan un papel clave en su entrada en las células.

Producción a bajo coste

Las plataformas tradicionales de producción de proteínas, que normalmente utilizan células de mamíferos o bacterias en cultivo en el laboratorio, son demasiado caras y no tienen la capacidad de producción suficiente para abastecer a los países de recursos escasos, que son los más afectados por la pandemia.

Por este motivo, la estrategia de producción basada en arroz representa una alternativa excelente que, además, proporciona una actividad microbicida más potente.

De hecho, las pruebas preliminares de las tres proteínas producidas en este estudio han mostrado que los componentes del arroz potencian in vitro la unión de las tres moléculas a una proteína del VIH llamada gp120, necesaria para que el virus pueda introducirse en las células.

Los investigadores también han observado que los componentes del arroz incrementan la potencia contra diversas variantes del virus. “La producción a partir de arroz no solo reduciría costes en comparación con las plataformas tradicionales, sino que proporcionaría beneficios en términos de potencia microbicida”, explica Julià Blanco, uno de los autores.

Blanco subraya que “en algunos casos, los microbicidas pueden ser la única opción para las mujeres para prevenir la infección por el VIH, ya que a menudo los hombres son reacios al uso del preservativo”. Según datos de UNAIDS, las mujeres jóvenes tienen el doble de posibilidades de infectarse que los hombres de su edad.

“Esta estrategia innovadora es, siendo realistas, la única manera en que los cócteles microbicidas pueden ser producidos a un coste suficientemente bajo para los países que más necesitan los tratamientos de prevención del VIH”, apunta Paul Christou, investigador ICREA en la Universidad de Lleida y líder del estudio.

“Además, proporciona una prueba de la seguridad y utilidad de las plantas transgénicas para afrontar uno de los problemas de salud global más importantes hoy en día”, añade.

Beneficios como plataforma de producción

Las plantas transgénicas ofrecen múltiples ventajas como plataforma de producción de microbicidas. En primer lugar, tienen la capacidad de producir diversos componentes en una sola planta. Esto es importante porque, al igual que ocurre con la terapia antirretroviral estándar, un microbicida efectivo requiere de tres o más componentes para evitar la aparición de variantes de virus resistentes a los medicamentos.

Además, la expresión simultánea de las tres proteínas en la misma planta reduce el coste del procesamiento hasta el producto final. En segundo lugar, los extractos de las plantas pueden emplearse directamente, evitando los costes asociados a la purificación de moléculas producidas en las plataformas tradicionales.

Finalmente, las semillas de cereales serían la plataforma de producción más adecuada para los países de escasos recursos, ya que las infraestructuras de cultivo ya están disponibles y las semillas pueden almacenarse a largo plazo a temperatura ambiente.

Mundo lunático

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Según la definición proporcionada por la Real Academia de la Lengua, el lunático es aquel que “padece locura, no continua, sino por intervalos”. El término proviene del latín “lunaticus”, ya que la creencia de que las fases de la luna pueden influir sensiblemente en el comportamiento humano se encontraba ampliamente extendida entre los romanos (pero también entre muchas otras sociedades que los precedieron y sucedieron)
Según la definición proporcionada por la Real Academia de la Lengua, el lunático es aquel que “padece locura, no continua, sino por intervalos”. El término proviene del latín “lunaticus”, ya que la creencia de que las fases de la luna pueden influir sensiblemente en el comportamiento humano se encontraba ampliamente extendida entre los romanos (pero también entre muchas otras sociedades que los precedieron y sucedieron)

Desde hace miles de años, desde que el hombre empezó a mirar al cielo con una mezcla de curiosidad y miedo, la Luna ha embelesado al ser humano. El halo de misterio que rodea todo aquello que habita en la noche, la luz que desprende y el deseo con el que la ven los ojos del científico y del poeta, han convertido al único satélite de la Tierra en el centro de muchas teorías, como la que asegura que la fase Lunar tiene influencia sobre el carácter del ser humano.

Son muchos los estudios que se han escrito para afirmar o desmentir dicha aseveración. Una de las primeras observaciones científicas fue la realizada por Plinio el Viejo en el siglo I d.C., que constató cómo el efecto gravitacional originado por la Luna influye en las mareas. Su masa es suficientemente grande y está suficientemente cerca como para elevar mareas sobre la Tierra. Las masas terrestres, y en particular el agua de los océanos, se abulta en los dos extremos de un eje que pasa por los centros de gravedad de la Tierra y la Luna. Este descubrimiento llevó a muchos a creer que si el agua de los océanos era alterada por la Luna, los líquidos de nuestro cuerpo también podrían sufrir alteraciones que modifican nuestro comportamiento.

George Ogden Abell, astrónomo de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA), desmintió en 1978 esta hipótesis. “Un mosquito posado en nuestro brazo ejerce una fuerza gravitacional mayor sobre nosotros que la Luna”, destacó Abell en la revista estadounidense Scientific American. El estudio negaba que el satélite tuviera relación con la fecundidad, los embarazos, la locura transitoria o los crímenes, Jean-Luc Margot, profesor de la UCLA, llevó a cabo una investigación en la que analizó todos los artículos científicos publicados sobre la materia, con la idea de desmontar los mitos que siguen existiendo en nuestros días sobre el satélite. “Si se analiza la información disponible –destacó el científico en la BBC-, uno ve que no hay un aumento de los partos en las noches de Luna llena”.

Sin embargo, Margot descubrió un estudio de 2004 realizado en un hospital de Barcelona (España), en el que los expertos aseguraban que había un mayor número de ingresos hospitalarios por hemorragias gastrointestinales en las noches de Luna llena. También constató que muchos policías afirmaban que se cometen más crímenes en Luna llena.

Ambas afirmaciones son “erróneas”, según el profesor estadounidense determinó que esas creencias surgen de un sesgo cognitivo de confirmación: las personas tienden a aceptar la información que confirma sus creencias y a ignorar la que las contradicen. Y en este caso, primer dato que podría tumbar esta aseveración es que la fuerza gravitacional de la Luna es igual de intensa durante su fase llena como en la nueva, pero a la segunda no se le atribuyen tantas propiedades ni efectos especiales sobre los seres humanos.

A pesar de las múltiples evidencias científicas que desmienten la relación directa entre la Luna y el comportamiento humano, aún hay estudios que buscan relación entre las fases Lunares y algunos aspectos del ser humano. Según científicos de la Universidad de Basilea, en Suiza, tanto la percepción objetiva como la subjetiva del sueño cambian según el ciclo Lunar. Otro estudio realizado por la Universidad de Kyoto, en Japón, indica que la Luna llena perturba la producción nocturna de melatonina, que ayuda a regular otras hormonas y mantiene el ritmo circadiano. Es decir, según esta investigación, las fases de nuestro satélite afectan al el reloj interno de 24 horas del cuerpo que ayuda a regular las fases del sueño.

Pese a que estas teorías, desmentidas por gran parte de la comunidad científica, fueran ciertas y las fases Lunares afectaran ligeramente a los ciclos de sueño, el comportamiento humano, en general, no está relacionado con la Luna. Habrá que buscar nuevas excusas para justificar deslices o rarezas en la conducta.

A más ficción, más empatía

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La novela de ficción supone un desafío para las convicciones de los lectores y les fuerza a penetrar en la mente de los personajes
La novela de ficción supone un desafío para las convicciones de los lectores y les fuerza a penetrar en la mente de los personajes

Cuando la escritora Louise Erdrich obtuvo el premio nacional de literatura de EE.UU por su novela “The round house”, no sabía que su obra estaba contribuyendo a incrementar la empatía de sus seguidores. Este y otros títulos novelísticos han servido a dos investigadores estadounidenses para concluir que las lecturas de ficción ayudan a las personas a identificar mejor las emociones ajenas.

Según el trabajo, este tipo de literatura permite apreciar el mundo desde otros puntos de vista e identificarse con los personajes, lo que afecta positivamente al desarrollo de las habilidades sociales.

Durante el ensayo, los investigadores dividieron a los participantes en tres grupos. Uno de ellos recibió un texto de ficción, otro uno de no ficción y el último ninguna lectura. Los investigadores, miembros del Nuevo Centro de Investigación Social de Nueva York (EE UU), seleccionaron las obras según los premios que habían recibido.

“Hemos utilizado diferentes tipos de textos”, indica David Comer Kidd, uno de los autores del estudio. “Seleccionamos extractos de los primeros capítulos de algunos libros que fueron finalistas de los Premios Nacionales de Novela o best sellers en Amazon, y algunas historias cortas de la colección de ganadores del Premio Henry”, añade.

Los expertos hicieron tres pruebas posteriores, basadas en la Teoría de la Mente (TdM), que refleja el grado en que un individuo es capaz de percibir las emociones y los pensamientos de los demás.

Este modelo tiene dos componentes, una parte cognitiva y otra emocional. “La TdM cognitiva se refiere a nuestra habilidad para reconocer lo que otra gente piensa y cree acerca del mundo que les rodea”, explica Comer. La afectiva implica la apreciación de los sentimientos.

Calibrar sentimientos

Dos de los ensayos determinaron ese desarrollo cognitivo de las habilidades sociales en los participantes. Uno es el test de los ojos de Baron-Cohen, que consiste en pedir a los sujetos que describan las emociones de la persona cuya mirada aparece en una fotografía. El otro es la prueba de reconocimiento de expresiones faciales, similar a la anterior, aunque en este caso las imágenes muestran un rostro completo.

Por último, los investigadores utilizaron el test de Yoni, utilizado para estimar también la capacidad de empatía emocional de los participantes, que requiere la deducción de los pensamientos y sentimientos de un personaje mediante unas mínimas pistas visuales y escritas.

“El hallazgo más importante es que una simple lectura corta de ficción literaria conlleva un incremento inmediato en los resultados de los test de la TdM”, explica el investigador estadounidense. “Este efecto fue igual de palpable en las personas que ya estaban familiarizadas con este tipo de textos y en aquellas que no solían leerlos”, concluye.

Según los autores, las personas que leen ficción literaria calibran los sentimientos de los demás con mayor precisión en comparación con los que leen no ficción, ficción popular, o nada en absoluto.

“Es la literatura de ficción la que mejora el rendimiento en la TdM porque los lectores deben implicarse totalmente en el texto”, señala Comer.

Por el contrario, “la ciencia ficción o las novelas románticas tienden a ofrecer personajes y situaciones establecidas, mientras que la novela de ficción supone un desafío para las convicciones de los lectores y les fuerza a penetrar en la mente de los personajes”, recalca.

Desde la infancia

El trabajo pone de manifiesto el valor de la ficción literaria a la sociedad y recalca sus implicaciones en los debates sobre la necesidad de las humanidades y las artes en las escuelas.

Jordi Solbes, investigador y profesor en el departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales de la Universidad de Valencia, se muestra de acuerdo con estos autores. “Lo que se debería fomentar es el gusto por la lectura”, indica el experto.

“Como todo, empieza en la infancia, en casa y en la escuela”, recalca Solbes. “Los niños nos tienen que ver leer en casa, hay que leerles cuentos por la noche, escucharles leer cuando sepan hacerlo, guiarles en la lectura”, añade.

Los científicos indican que las conclusiones del trabajo pueden servir para tomar mejores decisiones acerca del grado en el que se apoya la literatura, y, de una manera más amplia, el arte. “Vivimos rodeados de ficción en los libros, la televisión y en las películas; pero sabemos muy poco acera de cómo nos afecta psicológicamente”, destaca Comer.

“Esta investigación será de gran interés para la psicología y para aquellos interesados en conocer cómo la cultura afecta a las personas”, concluye el estadounidense.

Entre sus próximos proyectos se encuentra el estudio de los efectos a largo plazo de una exposición crónica a la ficción literaria.

Babilonia, el germen de la trigonometría

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Las primeras actividades astronómicas que se conocen de los Babilonios datan del siglo VIII a.C. Se conoce que midieron precisamente el mes y la revolución sinódica de los planetas. La observación más antigua de un eclipse solar procede también de los Babilonios y se remonta al 15 de junio del 763 a.C. Ellos calcularon la periodicidad de los eclipses, describiendo el ciclo de Saros (=223 meses sinódicos o 18 años 11.3 días), el cual aun hoy se utiliza
Las primeras actividades astronómicas que se conocen de los Babilonios datan del siglo VIII a.C. Se conoce que midieron precisamente el mes y la revolución sinódica de los planetas. La observación más antigua de un eclipse solar procede también de los Babilonios y se remonta al 15 de junio del 763 a.C. Ellos calcularon la periodicidad de los eclipses, describiendo el ciclo de Saros (=223 meses sinódicos o 18 años 11.3 días), el cual aun hoy se utiliza

Científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), en Sidney, han descubierto el propósito de una famosa tablilla de arcilla babilónica de hace más de 3.770 años —fechada entre 1822 y 1762 a.C.—, la Plimpton 322, revelando que es el tablero trigonométrico más antiguo y preciso del mundo, posiblemente usado por antiguos escribas matemáticos para calcular cómo construir palacios, templos y canales.

La investigación muestra que los babilonios vencieron a los griegos en lo que respecta a la invención de la trigonometría —el estudio de los triángulos— por más de 1.000 años, y revela una antigua sofisticación matemática que hasta ahora había estado oculta.

Conocida como Plimpton 322, se cree que esta pequeña tabla de arcilla procede de la antigua ciudad sumeria de Larsa y fue descubierta a principios de 1.900 en lo que ahora es el sur de Irak por el arqueólogo, académico, diplomático y comerciante de antigüedades Edgar Banks, persona en la que se basa el personaje de ficción Indiana Jones. Actualmente, la tabla permanece en la Biblioteca de Libros Raros y Manuscritos de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

La tableta está dividida en cuatro columnas y 15 filas de números plasmados en escritura cuneiforme de la época usando un sistema de base 60 o sexagesimal.

“Plimpton 322 ha desconcertado a los matemáticos durante más de 70 años, ya que se vio que contiene un patrón especial de números llamados triples pitagóricos”, ha afirmado el doctor Daniel Mansfield, de la Escuela de Matemáticas y Estadística de la Facultad de Ciencias de la UNSW.

“El gran misterio, hasta ahora, era saber por qué los escribas antiguos llevaron a cabo la compleja tarea de generar y clasificar los números en la tableta”, ha explicado el investigador, que asegura que la investigación revela que “Plimpton 322 describe las formas de los triángulos de ángulo recto utilizando una nueva clase de trigonometría basada en relaciones, no en ángulos y círculos. Es una fascinante obra matemática que demuestra una genialidad indudable”, ha considerado Mansfield.

“La tableta no sólo contiene la tabla trigonométrica más antigua del mundo, sino que también es la única tabla trigonométrica completamente precisa, debido al muy diferente enfoque babilónico de la aritmética y la geometría” ha añadido el experto. “Esto significa que tiene gran relevancia para nuestro mundo moderno. La matemática babilónica puede haber estado fuera de moda durante más de 3.000 años, pero tiene aplicaciones prácticas posibles en topografía, gráficos por computadora y educación”.

1.000 años más antigua que la tabla de Hiparco, padre de la trigonometría

Una tabla trigonométrica permite utilizar una proporción conocida de los lados de un triángulo rectángulo para determinar las otras dos proporciones desconocidas. El astrónomo griego Hiparco de Nicea, que vivió alrededor del 120 a.C., es considerado como el padre de la trigonometría gracias a su “tabla de cuerdas”, considerada hasta ahora la tabla trigonométrica más antigua del mundo.

“Plimpton 322 precede a Hiparco por más de 1000 años”, ha comentado el doctor Wildberger, e indicado que con este nuevo descubrimiento “se abren nuevas posibilidades no sólo para la investigación matemática moderna, sino también para la educación matemática”. “Con Plimpton 322 vemos una trigonometría más simple, más precisa que tiene claras ventajas sobre la nuestra”, ha añadido.

Según el experto, existe un tesoro de tablillas babilónicas, pero sólo una fracción de ellas han sido estudiadas. “El mundo matemático sólo está despertando en lo que se refiere al hecho de que esta antigua, pero muy sofisticada cultura matemática, tiene mucho que enseñarnos”, ha señalado Wildberger.

Mansfield leyó sobre Plimpton 322 por casualidad cuando preparaba material para estudiantes de primer año de matemáticas en la UNSW. Tanto él como Wildberger decidieron estudiar las matemáticas babilónicas y examinar las diferentes interpretaciones históricas del significado de la tableta, después de darse cuenta de que tenía paralelismos con la trigonometría racional del libro del propio Wildberger Divine Proportions: Rational Trigonometry to Universal Geometry.

Las 15 filas de la tableta describen una secuencia de 15 triángulos de ángulo recto, que van disminuyendo de forma constante en inclinación. Debido a que el borde izquierdo de la tabla está rota, los investigadores de la UNSW se basaron en trabajos previos para presentar nuevas pruebas matemáticas de que originalmente había seis columnas y que la tableta debía completarse con 38 filas.

En su investigación, también han demostrado cómo los antiguos escribas, que usaban una aritmética numérica de base 60 similar al reloj de tiempo que se utiliza en la actualidad, en lugar del sistema de números de base 10 que es utilizado actualmente, podrían haber generado los números en la tableta utilizando sus técnicas matemáticas.

Los matemáticos de la UNSW también han proporcionado evidencia que rebaja la opinión ampliamente aceptada de que la tabla era simplemente una ayuda de un profesor para comprobar las soluciones de problemas cuadráticos de sus estudiantes.

“Plimpton 322 era una herramienta poderosa que podría haber sido utilizada para la topografía de campos o para hacer cálculos arquitectónicos para construir palacios, templos o pirámides escalonadas”, ha añadido Mansfield.