Educación

Aprender dos lenguas disipa la amenaza de dislexia

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Los niños disléxicos que aprenden a la vez un idioma que se pronuncia como se escribe –como el castellano– y una segunda lengua en la que la misma letra puede tener varios sonidos –como el inglés– sufren menos esta alteración cuando leen o escriben en este último idioma
Los niños disléxicos que aprenden a la vez un idioma que se pronuncia como se escribe –como el castellano– y una segunda lengua en la que la misma letra puede tener varios sonidos –como el inglés– sufren menos esta alteración cuando leen o escriben en este último idioma

¿Dislexia o dsxiliea? Cualquier persona sin trastornos de lectura podría leer sin problemas la primera palabra. Pero si quien lo intenta sufre esa alteración, verá algo similar a la segunda.

La dislexia es un déficit de la capacidad lectora que dificulta el aprendizaje y que afecta a entre el 3 y 10% de la población. Su transmisión es en parte genética, y su diagnóstico se realiza en menores de entre 8 y 9 años, aunque los síntomas se manifiestan antes. Hasta el momento, la única forma de combatir este trastorno era a través de tratamientos precoces adaptados a la edad y síntomas del paciente.

Ahora, una investigación desarrollada por la Universidad de Bangor (Gales) y el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL, por sus siglas en inglés) de San Sebastián ha demostrado que algunas combinaciones de bilingüismo, transmitidas desde edades muy tempranas, contribuyen a reducir sus síntomas.

El objeto principal era comprobar si un bilingüismo adquirido por niños que aprenden a leer en inglés y galés al mismo tiempo podía beneficiar a quienes sufrían dislexia evaluada en la lengua inglesa. “Y la respuesta es sí”, afirma tajante Marie Lallier, científica del BCBL y una de las autoras del estudio, publicado en Scientific Studies of Reading.

El trabajo se realizó con adultos que en su infancia crecieron con estos idiomas como lenguas maternas por una razón fundamental: el galés es de los llamados transparentes, es decir, sus letras siempre tienen el mismo sonido, como el castellano y el euskera. Sin embargo, el inglés, al igual que el francés, es considerado opaco, porque una misma letra puede tener varios sonidos al ser leída.

Las nuevas conclusiones revelan, por primera vez, una diferencia clara e inequívoca entre los síntomas que muestran las personas disléxicas bilingües y monolingües. Y su importancia radica en que se ha demostrado una transferencia entre idiomas en el caso de las personas que hablan dos lenguas.

“Un bilingüe se puede apoyar en los recursos que usa en un idioma para ayudar a procesar el otro, y eso es importante porque puede ser de gran ayuda para adultos con dificultades en el lenguaje”, subraya Lallier.

Resultado robusto

Los expertos partieron de una hipótesis: si una niña o un niño aprende un idioma transparente junto con otro opaco, el primero contribuirá a “la descodificación o la adquisición de la lectura del más complejo (es decir, el opaco)”. Y los resultados fueron concluyentes.

“El déficit de lectura y escritura en inglés que sufrían las personas disléxicas que habían aprendido a hablar en galés e inglés era menos fuerte que el de quienes habían adquirido solo un idioma opaco (el inglés). Era una diferencia significativa y bastante clara”, según explica Lallier.

Los investigadores utilizaron a 60 personas de entre 18 y 40 años distribuidas en cuatro grupos: en el primero juntaron a 15 adultos con dislexia monolingües ingleses y en el segundo, a otras 15 disléxicos bilingües en galés y en inglés. Los otros dos grupos, también de 15 miembros cada uno, estaban compuestos por los llamados controles, personas sin dislexia monolingües y bilingües utilizados para comparar los resultados.

Todos los participantes recibieron los mismos estímulos en inglés para comprobar si el hecho de haber aprendido a leer en los dos idiomas había permitido a los disléxicos bilingües tener problemas menos severos –en procesos de lectura y fonológicos– que los que no conocían el galés. “Todos tenían dislexia, pero demostramos que los bilingües sufrían problemas menos importantes en inglés que los de habla exclusivamente inglesa”.

Un segundo idioma no cura la dislexia
¿Y cómo influye este bilingüismo en los escolares, que son quienes potencialmente sufren con más dureza los efectos de la dislexia? Lallier precisa que este estudio solo se ha testado sobre adultos, pero se atreve a decir que “seguramente, estas personas bilingües angloparlantes tuvieron menos dificultades con la lectoescritura en inglés o superaron algunos trastornos con menor dificultad que los niños que no aprendieron galés”.

“No se puede decir que un segundo idioma cure la dislexia, porque los adultos del estudio siguen teniéndola; solo han disminuido algunos de los síntomas. En general, es bueno para combatirla, pero hay diferentes tipos de bilingüismo: unos aprenden un segundo idioma desde que nacen, otros a los seis años… por eso no se puede decir todavía que sea bueno para todos los casos”, puntualiza.

Los autores defienden que las personas bilingües afectadas por este trastorno deberían recibir siempre el apoyo y la reeducación de logopedas y personal especializado.

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Evidencias contra paradigmas

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Algunas metodologías se venden como eficaces cuando lo que hay detrás es una selección socioeconómica del alumnado
Algunas metodologías se venden como eficaces cuando lo que hay detrás es una selección socioeconómica del alumnado

El concepto de “educación basada en la evidencia” surge de la MBE “Medicina Basada en la Evidencia”, creado en 1992 a partir de un artículo publicado en la revista JAMA de los Estados Unidos. El artículo trataba sobre la MBE como un nuevo enfoque pedagógico para la enseñanza práctica en el campo de la medicina. El concepto traspasó las fronteras de la medicina, donde cambió la manera de enseñar en muchas escuelas médicas, sobre todo de los Estados Unidos, y llegó al ámbito educativo. De esta manera, la práctica educativa basada en la evidencia lo que busca es fundamentar las decisiones que se toman en el ámbito educativo de una manera científica a partir de los datos que los docentes con experiencia van aportando.

El aprendizaje basado en la evidencia consiste en acercar la educación a la práctica profesional de los docentes y a los métodos educativos que se utilizan. La palabra “evidencia” significa “lo obvio”, “prueba o testimonio”. Lo que demuestra la importancia de las evidencias o demostraciones científicas en las que debe basarse cualquier práctica profesional.

Por lo tanto, esta postura lo que propone es el uso de datos que puedan funcionar como indicadores en el ámbito educativo, para que a partir de ellos se haga un análisis, una propuesta y un seguimiento para evaluarlos. Es decir, tener la capacidad de utilizar parámetros medibles para tener como soporte a la hora de tomar decisiones, hacer diagnósticos, etc.

Los datos analizados y las conclusiones tomadas en base al análisis, pueden ayudar a los profesores a incorporar innovaciones educativas basadas en evidencias positivas. Por lo tanto, la innovación en educación consiste en un cambio educativo orientado hacia la mejora continua y la evidencia permite seleccionar el método que mejor se adapta para lograr los objetivos trazados.

Según la presentación “Innovación Educativa Basada en la Evidencia (IEBE)” del profesor F. Javier Tejedor de la Universidad de Salamanca, este método tiene como objetivos:

  • Conocer el modo de evaluar el rendimiento de los cambios introducidos.
  • Promover el uso de la investigación como forma adquisición de conocimiento.
  • Capacitar para la toma de decisiones.
  • Conocer los instrumentos disponibles para obtener respuestas relevantes.
  • Capacitar en la formulación de preguntas útiles que puedan ser contestadas.

Y está compuesto por las siguientes fases:

  • Formular la pregunta a partir del problema o la necesidad.
  • Buscar las evidencias en la bibliografía.
  • Poner en práctica los hallazgos obtenidos.
  • Evaluar la calidad de nuestra respuesta.

Las estrategias que surgen de esta metodología que se basa en la constante investigación, recolección de datos, análisis, conclusiones para así plantear una estrategia, son según distintas investigaciones las que tienen mayor impacto en los resultados de los estudiantes, afirma un artículo la Asociación Australiana de Educación Basada en Evidencia.

A modo de ejemplo, presentamos algunas de las mejores estrategias pedagógicas que surge a partir de la implementación de esta metodología.

1. Ser claro con los estudiantes con respecto a lo que te interesa que aprendan

Los objetivos claros ayudará a docentes y a estudiantes a concentrarse en los aspectos que son más importantes de la lección.

2. Contar a los estudiantes qué necesitan saber y mostra qué es lo que deberán ser capaces de hacer

Una vez que sos claro con lo que pretendés que el estudiante aprenda, necesitás decirle lo que necesita saber y mostrarle cómo hacer las respectivas tareas que querés que sepa hacer.

3. Usar preguntas para corroborar que los estudiantes comprenden

Investigaciones demuestran que muchos docentes dedican tiempo a realizar preguntas a los alumnos, pero muy pocos las utilizan para asegurarse de que aprendieron la lección. Es importante asegurarse que aprendieron el tema antes de seguir adelante.

4. Hacer que los estudiantes resuman la nueva información de una manera gráfica

Mapas mentales, diagramas de flujo son una gran herramienta para entender cómo se relacionan varios aspectos involucrados en la lección. Además, es una gran manera de cerrar con el punto 2.

5. Asegurarse que los estudiantes tengan muchas horas de práctica acumuladas a través del tiempo

Dedicar tiempo a la práctica es muy importante para retener la información y/o las habilidades adquiridas además de permitirles comprobar que comprendieron la lección.

6. Dar devoluciones para que los estudiantes puedan clarificar sus esfuerzos

Tener una devolución acerca de su rendimiento es extremadamente importante para la motivación del estudiante. No escatimar en este punto.

7. Dar tiempo a los estudiantes para que puedan llegar a sus objetivos

Es importante ser flexible en cuanto al tiempo que puede llevar un tema o lección en ser finalmente aprendido.

8. Hacer que los estudiantes hagan trabajos en grupo de una manera productiva

Para aumentar la productividad en los trabajos en grupo elegí cuidadosamente las tareas que asignas y los roles individuales a cada integrante del grupo.

9. Enseñar a los estudiantes las estrategias tanto como los contenidos

Para la ejecución de distintas tareas existen estrategias que permiten abordarlas . Si le enseñas a una jóven a leer, enseñale también cómo usar el diccionario o cómo hacer frente a las palabras que no conoce.

10. Fomentar la reflexión

La reflexión permitirá que el estudiante pueda ser capaz de analizar opciones y hacer sus elecciones pensando en los posibles resultados.

Marx y las costras del capitalismo

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Desde el inicio del milenio, han surgido una cantidad incalculable de libros, desde trabajos académicos hasta biografías populares, en los cuales se respalda en términos generales la lectura que Marx hizo del capitalismo y su relevancia imperecedera para nuestra época neoliberal
Desde el inicio del milenio, han surgido una cantidad incalculable de libros, desde trabajos académicos hasta biografías populares, en los cuales se respalda en términos generales la lectura que Marx hizo del capitalismo y su relevancia imperecedera para nuestra época neoliberal

Karl Marx nunca fue objeto de culto en su ciudad natal, Tréveris, pero el debate sobre su pensamiento y sobre los crímenes del comunismo siempre está vigente.

Después de la caída del Muro de Berlín, con cicatrices de la Guerra Fría aún visibles, Karl Marx sigue provocando división tanto en el Oeste como en la antigua República Democrática de Alemania, comunista.

Para algunos, el autor de “El Capital” fue un erudito visionario que supo diagnosticar antes que nadie los males que conlleva la economía de mercado. Para otros, es el padre espiritual de las sanguinarias dictaduras soviéticas.

“Karl Marx puso los pilares sobre los que se construyeron todas las dictaduras comunistas hasta la actualidad”, lamenta Dieter Dombrovski, presidente de la Unión de Grupos de Víctimas de la Tiranía Comunista. “Según nuestro código penal actual, si alguien incita al asesinato y el asesinato se comete, quien instó a cometerlo también es condenado”, añade este hombre, quien fue preso de la dictadura comunista de Alemania Este.

Se asesinó a más gente bajo los regímenes comunistas que bajo el nazismo de Adolf Hitler, insiste Dombrovski, al que le horroriza que se “erija una estatua en Alemania” en honor a quien inspiró la Revolución de Octubre de 1917.

Sin embargo, para los responsables de Tréveris, Marx, quien falleció en Londres en 1883, no puede ser considerado culpable de las derivas leninistas, estalinistas o maoistas que afirmaban poner en práctica su pensamiento.

“Sus ideas y su filosofía se vieron desacreditadas por el hecho de que el antiguo régimen alemán tratara a Marx como un dios y sus pensamientos como palabras del Evangelio”, señala Rainer Auts, director de la empresa encargada de supervisar las exposiciones sobre Marx.

En RDA, el marxismo, en su variante leninista era un dogma irrebatible. Como ejemplo de este culto, la actual ciudad Chemnitz se llamaba en la época comunista Karl-Marx-Stadt.

Para Auts, este bicentenario deber permitir explicar al autor del famoso lema “Trabajadores del mundo, ¡únanse!” sin “glorificarlo o vilipendiarlo”, ya que en su opinión su pensamiento sigue teniendo ecos en el mundo contemporáneo.

Las derivas del capitalismo, con sus manifiestos abusos en los últimos años, relanzaron el interés por las teorías de Marx sobre la opresión de las masas por la burguesía, formuladas durante la primera Revolución Industrial.

“En Marx hay algo intemporal. La crisis económica y financiera desde 2008 desempeñó sin duda un papel para que los economistas contemporáneos de renombre reconozcan ahora su papel de teórico”, explica Rainer Auts.

El libro “El Capital en el siglo XXI”, éxito de ventas internacional del economista francés Thomas Piketty, es ejemplo de ello.

Esta duradera influencia, a pesar del patente éxito de la URSS y sus satélites, debe por tanto ser explicada al gran público, según el alcalde de Tréveris, Wolfram Leibe.

“Después de la reunificación (de Alemania) tenemos la oportunidad de regresar a Marx, con una visión crítica pero sin prejuicios”, espera el edil, desechando las declaraciones de quienes lo acusan de querer atraer con estas conmemoraciones a los turistas chinos y su dinero.

“Karl Marx formuló ideas importantes y estas ideas merecen que reflexionemos sobre ellas. Si después de visitar las exposiciones alguien compra un libro para profundizar sobre algunos aspectos de lo que presentó Karl Marx, creo que habremos tenido éxito”, subraya

Productos iguales, impactos diferentes

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La diferencia entre la producción de ternera respetuosa con el medio ambiente con la más contaminante puede ser de hasta doce veces más
La diferencia entre la producción de ternera respetuosa con el medio ambiente con la más contaminante puede ser de hasta doce veces más

Basta con entrar en un supermercado cualquiera para comprobar la gran diversidad de productos y marcas en un mismo tipo de alimento, desde el fiambre hasta la pasta. Sin embargo, bajo esta aparente semejanza se esconden diferentes estrategias de producción, que conllevan impactos medioambientales radicalmente diferentes en el planeta.

Por este motivo, la Universidad de Oxford y el instituto suizo de investigación agrícola, Agroscope, han realizado el estudio más completo hasta la fecha sobre el impacto medioambiental de la producción alimentaria. Ha sido publicado este mes en Science.

“Dos productos que parecen iguales en la tienda pueden tener impactos totalmente diferentes en el planeta. Todavía no tenemos esta información para saber qué alimentos elegir”, explica a Sinc Joseph Poore, investigador en el departamento de zoología de la Universidad de Oxford.

El trabajo científico ha consistido en un metaanálisis sobre 570 estudios ya existentes del impacto medioambiental asociado con todas las fases de la producción de alimentos, desde la deforestación para usos agrícolas y el uso de fertilizantes, hasta el procesamiento, empaquetado y venta de los productos.

Se han identificado cerca de 40.000 granjas y alrededor de 1.600 tipos de productos y distribuidores de países de todo el mundo. Además, se han tenido en cuenta cinco indicadores para cuantificar el impacto en el planeta: uso del suelo, emisiones de gases de efecto invernadero, reducción del abastecimiento local de agua, acidificación y eutrofización. Estos dos últimos hacen referencia a la degradación de los ecosistemas terrestres y marinos.

Los estudios tradicionales solían tener únicamente en cuenta las emisiones de gases de efecto invernadero. El sistema de alimentación es responsable del uso de cerca del 43% de las tierras libres de hielo o desierto en el mundo. Además, genera un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero y provoca el 90-95% de los riesgos de escasez de agua.

“Producir una taza de café puede crear desde 80 gr de CO2 hasta 1,3 Kg. Supone un 1.500% más”, explica Poore. La diferencia entre la producción de ternera respetuosa con el medio ambiente con la más contaminante puede ser de hasta doce veces más. De este modo, el mismo producto puede provocar efectos muy diferentes en el planeta.

Además, productos que parecen poco contaminantes también causan grandes impactos. Es el caso de la acuicultura, que puede producir más gases de efecto invernadero que el ganado. “En Tailandia o Vietnam, donde las aguas son calientes, las excreciones de los peces y la comida no consumida emiten grandes cantidades de metano”, explica Poore.

Además, algunas regiones son más indicadas para cultivos específicos, lo que repercute en el impacto medioambiental. “La palma indonesia tiene un menor impacto que la nigeriana, porque hay menos plagas y enfermedades en Indonesia”, reconoce el investigador.

Según los autores del estudio, para reducir este impacto en el planeta es necesario cambiar lo que comemos. “Si nuestra dieta consistiera únicamente en vegetales reduciríamos las emisiones generadas por la producción de alimentos en hasta un 73%, dependiendo de donde vivas. También se reduciría el uso del suelo para fines agrícolas en un 76%”, explica Poore.

“Evitar las proteínas de origen animal es probablemente lo mejor que puedes hacer por el planeta”, concluye Poore.

Sin embargo, también plantea una aproximación más plausible: “Si se redujese el consumo de productos de origen animal en un 50%, y evitásemos los productores más contaminantes, se podrían reducir las emisiones en un 73%”, afirma.

Para reconocer los productos más contaminantes sería necesario identificar también a los productores, mediante un etiquetado medioambiental y un sistema de incentivación público: por impuestos y subsidios. De este modo, las conclusiones del metaestudio podrían ser de gran utilidad para legisladores, productores y consumidores.

“El etiquetado medioambiental y los incentivos financieros podrían apoyar un consumo sostenible”, añade Poore. Al mismo tiempo, se propiciaría un ciclo virtuoso: los granjeros necesitarían monitorizar su impacto medioambiental, tomando mejores decisiones y al comunicar el impacto a los supermercados estos buscarían los productores más limpios.

Las tripas de las letras

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Si llevas puesta una rebeca, la culpa la tiene Hitchcock o Joan Fontaine, al menos en lo que a lo del nombre se refiere. En la película de 1940 «Rebecca» la protagonista, Joan Fontaine, lucía un cárdigan de punto fino, sin cuello y abotonada por delante. Este tipo de chaqueta se puso muy de moda en nuestro país, hasta tal punto que adoptó como nombre el título de la película
Si llevas puesta una rebeca, la culpa la tiene Hitchcock o Joan Fontaine, al menos en lo que a lo del nombre se refiere. En la película de 1940 «Rebecca» la protagonista, Joan Fontaine, lucía un cárdigan de punto fino, sin cuello y abotonada por delante. Este tipo de chaqueta se puso muy de moda en nuestro país, hasta tal punto que adoptó como nombre el título de la película

Palabras como “adefesio”, procedente del latín “ad Ephesios”, la célebre epístola de San Pablo; “guiri”, de origen vasco, o “pasmo”, cuya etimología es la misma que la de “espasmo”, son fruto de una curiosa evolución que ha sido estudiada por el latinista Juan Gil en el libro “300 historias de palabras”.

Publicado por Espasa, este libro demuestra que la lengua “es un volcán en constante ebullición” y rastrea los sorprendentes cambios experimentados por una serie de términos, algunos de plena actualidad y otros ya en desuso, pero siempre “muy interesantes”, asegura Gil.

A más de uno le sorprenderá saber que, en la época en la que las misas se decían en latín, la expresión “in diebus illis” (en aquellos días) acabó convertida en “busilis”; que hubo un tiempo en que “mamotreto” significaba “criado por su abuela”; que “fetén” es un término caló, que “pánfilo” remite al nombre propio latino “Pamphilus”, que “tanga” procede del idioma tupí o que “zombi” podría tener su origen en África.

Académico de la Lengua y pionero de los estudios de latín medieval en España, Gil llama por ejemplo la atención sobre la palabra “asesino”, que tanto le debe al árabe “hassasin” (“adictos al cáñamo indio, es decir, al hachís”) desde que, en el siglo XI, los seguidores del líder Hassam e-Sabbah, del grupo chií ismailí de los nizaríes, asesinaban a sangre fría tras ingerir una poción elaborada con cannabis.

En la renovación del léxico influyen numerosos factores, desde los fonéticos (“respeto” y “respecto” tienen la misma etimología; “llaga” y “plaga” provienen de la misma raíz) hasta los cambios que ha experimentado el atuendo, visibles en voces como “bikini”, “bragas”, “corbata”, “pamela”, “rebeca” o la ya citada “tanga”.

A su vez, “pamela” y “rebeca” reflejan hasta qué punto algunos nombres propios pasan a ser comunes. La primera se debe al característico sombrero de amplias alas que lleva la protagonista de la novela “Pamela, o la virtud recompensada”, de Samuel Richardson, y la segunda, a la chaqueta de punto que vestía la actriz Joan Fontaine en la película “Rebeca”, de Hitchcock.

Y una constante a lo largo de la historia, comenta Gil, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Sevilla, es que el extranjero es mirado “siempre con recelo” y a veces “con desprecio”, y así lo refleja la historia de “bárbaro”, “bujarrón”, “esclavo”, “flamenco”, “gabacho” o “yanqui”.

Si hoy en día hay “una invasión” de anglicismos, en el XVIII el idioma dominante era el francés y de esta lengua proceden palabras como “popurrí”, “acoquinar” o “sabotaje”.

En el castellano abundan los préstamos de otras lenguas. Del japonés proceden, por ejemplo, “harakiri” y la más reciente “tsunami”. “¿Quién hubiera dicho que ‘tsunami’ acabaría, hoy por hoy, sustituyendo a ‘maremoto’?”, se pregunta Gil, director de este libro en el que las labores de redacción y documentación han corrido a cargo de Fernando de la Orden.

Del neerlandés procede “flamenco” y del italiano “fascista” viene “facha”, pero, en un elevado porcentaje, la mayoría de las voces castellanas provienen del latín y del griego, dos lenguas que, “desgraciadamente”, cada vez tienen menos presencia en los planes de enseñanza, dice Gil.

“Se debería fomentar el estudio etimológico entre los más jóvenes, porque eso les ayudaría a conocer mejor su propio idioma”, afirma este experto en la historia de Cristóbal Colón.

El desconocimiento del latín causaba estragos también en el pasado, como lo refleja el ya mencionado “busilis”, que significa “punto en que estriba la dificultad de una cosa” y que tiene su origen en la expresión “in diebus illis”.

De la misma forma, cuenta Gil, “el pueblo iletrado creyó reconocer en el ‘da nobis hodie’ (danos hoy) del padrenuestro una hipotética dama: doña Bisodia”, y todo por un falso corte de palabras: “dano bishodie”.

El sustantivo “adefesio”, que actualmente significa “persona o cosa ridícula o de gran fealdad”, tiene uno de los orígenes “más sorprendentes del léxico español”, asegura Gil. En el siglo XVI, “hablar ad Ephesios” tenía el significado de “inútilmente, disparatadamente”, dado lo improductivo de lo que predicaba San Pablo.

O, como decía Unamuno, porque a los novios “les entran por un oído y les salen por otro las recomendaciones que se dan sobre el matrimonio” en el capítulo quinto de la famosa epístola.

En “300 historias de palabras” (el título es un guiño a los trescientos espartanos que combatieron contra Jerjes en las Termópilas) se critica también la afición de los políticos a los eufemismos. “La verdad duele y quita votos”, concluye Gil.

Metanfetaminas en el Tercer Reich

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Hitler recibía inyecciones con drogas casi a diario de su médico personal, Theodor Morell (en la foto), quien le administraba atropina, enzimas, anfetaminas, metanfetaminas, testosterona, proteínas animales… Y también es conocida la adicción del mariscal del Reich Hermann Goering, sin duda responsable en gran parte del colapso de la Luftwaffe después de la Batalla de Inglaterra. Y en los años anteriores, en el Berlín de la República de Weimar, el consumo de drogas (morfina, cocaína…) era habitual

El periodista y escritor alemán Norman Ohler indaga en la importancia que tuvieron las drogas en el III Reich en el ensayo ‘El gran delirio: Hitler, drogas y el III Reich’ (Crítica-Grupo Planeta). De hecho, según afirma, tal era el papel de los estupefacientes en la sociedad, ejército y élite política del país en la era del nazismo que “en los 50 todo el mundo en Alemania era drogadicto” y el “milagro económico” de los años de la posguerra se produjo gracias a la Pervitina.

“Todos sabemos que los nazis hacían todo hasta el extremo, pero también llevaron el abuso de las drogas hasta el extremo”, explica Ohler. Así, según continúa el autor de este libro, resultado de cinco años de investigación en archivos alemanes y estadounidenses, “las drogas estaban en todas partes del sistema”, pues su consumo estaba extendido en todos los ámbitos: población civil, ejército, campos de concentración y élite política. Hasta el Ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels o el comandante Hermann Göring tomaban drogas de manera habitual.

Incluso Hitler era un drogadicto, según ha confirmado el autor del libro, pues “era el Führer también cuando se trataba de las drogas, era el líder de las drogas”. Tal y como expone en su libro, Hitler, que padecía de dolores de estómago, tenía un médico personal llamado Theodor Morell que le recetaba hasta 74 estimulantes distintos, entre ellos Eukodal (un “opiáceo muy fuerte”) o cocaína, sustancia que sólo tomó durante unos pocos meses. “Lo que hizo su médico fue mantenerle en su camino hasta el final, porque vemos que el uso bestia de las drogas sucede más tarde, en la guerra, cuando las utiliza para estabilizarse”, señala.

Con respecto a cómo llega la población civil a consumir drogas durante estos años en Alemania, Ohler explica que su origen se encuentra en la comercialización de la Pervitina, una droga que estaba compuesta de metanfetamina, y que era legal cuando salió al mercado, pues se comercializó como “algo que era bueno contra todo, para combatir la depresión o el aburrimiento”.

Pese a las advertencias del secretario de Sanidad nazi Leonardo Conti, que decía que el consumo de drogas iba “en contra” de la ideología nazi, “todos la seguían utilizando [la Pervitina] y al ejército no le importaba” lo que se decía de la droga. En este sentido, Ohler recalca la importancia que tuvieron los efectos de la metanfetamina en los soldados nazis. “En la guerra contra los franceses distribuyeron 35 millones de pastillas, así que las drogas sí jugaron un papel muy importante para el ejército”, justifica el ensayista.

Sin embargo, el consumo de sustancias en el ejército alemán no supone una excepción con respecto a la época. Según indica Ohler, los franceses, por ejemplo, también tenían su propio “suministro de drogas”, sólo que “su droga era el vino tinto”. “Cuando llegaba la noche estaban agotados, así que, comparando el vino tinto con la metanfetamina, está bastante claro quién va a ganar”, apunta.

Preguntado sobre si el curso de la historia hubiese sido distinto de no ser por el abuso de este tipo de droga en el ejército alemán, el autor es escéptico. “Desde luego que hubiese cambiado, pero no sabemos cómo, a lo mejor seguiría habiendo un gobierno nazi en Alemania, pero eso es una grandísima especulación”, comenta.

En este sentido, considera que, por un lado, la metanfetamina fue un factor importante para ganar en las llamadas ‘guerras relámpago’, pero también reconoce que los alemanes siempre tenían un “sistema perfecto” a la hora de abordar las batallas. “Todo era una especie de maquinaria perfecta y las drogas eran parte de esta maquinaria –narra–. Si sacas las drogas de la ecuación, es posible que esa máquina hubiese sido más lenta”.

Según Ohler, hay estudios que afirman que el consumo de Pervitina reducía el miedo. Para entender cómo influía esto en los soldados, el autor ha hecho referencia a un hecho que aconteció en la primera batalla de la campaña, cuando los alemanes entraron en Bélgica en mayo de 1940. Así, comenta que, en una de estas batallas, los alemanes “entraron arramblando con todo y sin ningún tipo de miedo, y los belgas estaban tan sorprendidos con esto que huyeron, porque pensaban que estos soldados alemanes estaban locos”.

“A veces las batallas se deciden por algo psicológico, si estas luchando contra alguien que ves que está fuera de control y no tiene ningún tipo de miedo, esto se convierte en un enemigo muy peligroso”, justifica el autor, que opina que también pudo haber sido determinante en la derrota nazi. “Perdieron por diferentes motivos, hay informes que decían que había tropas de soldados que estaban deprimidos porque no tenían Pervitina, pero no se puede decir que perdieran por eso, pero sí decir que dejó de ayudar”, argumenta el escritor, que piensa que la droga fue “muy útil en la ‘guerra relámpago’, pero no en la guerra de desgaste”.

Asimismo, el abuso de drogas estaba implantado en los campos de concentración. “En Auschwitz, las SS tenían problemas a la hora de interrogar a los luchadores de resistencia polacos, no hablaban, así que les empezaron a dar mezcalina sin decírselo, café con mezcalina, un alucinógeno, que es una planta mexicana”, manifiesta el alemán.

De hecho, según continúa, estos experimentos llevados a cabo con los reclusos en los campos eran de interés para los norteamericanos. “Cuando liberaron los campos de concentración, tomaron todas esas notas y las utilizaron para sus propios programas de lavado de cerebro, como el MK Ultra”, destaca.

Por otro lado, el escritor ha hablado sobre el uso y abuso de drogas en los ejércitos actuales. Ohler afirma rotundamente que sabe que este sistema está implantado hoy en día, tanto en el ejército alemán de ahora, que toma Modafinil, “la droga con la que la mayoría de los ejércitos está experimentando ahora mismo”, o en los pilotos de drones, que consumen la ‘go pill’.

Igualmente, le parece “interesante” que este método también se haya extendido hasta el Estado Islámico, donde consumen Captagon, también compuesto por metanfetamina, cuya producción se trasladó a Túnez cuando Bulgaria y Rumanía –países donde se empezó a producir– se unieron a la UE. “La meta también te quita el hambre, así que es una droga perfecta para luchadores árabes o terroristas”, indica el autor, que cree que en ambos casos, este tipo de sustancias “les hace ser unos luchadores más eficaces”.

El placer no tiene forma

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Los puntos erógenos preferidos pueden cambiar con el tiempo. Se pueden descubrir algunas zonas de las que nunca te habías percatado o que hayas otras que te dejen de gustar
Los puntos erógenos preferidos pueden cambiar con el tiempo. Se pueden descubrir algunas zonas de las que nunca te habías percatado o que hayas otras que te dejen de gustar

El cerebro es la zona erógena por excelencia, pero no la única. El cuerpo humano pone a nuestra disposición un conjunto de enclaves altamente receptivos al placer en los que, con frecuencia, no reparamos.

Un hecho que el barómetro “Los jóvenes españoles y el sexo” de Control pone de manifiesto. Según este estudio, en el que participaron jóvenes de entre 18 y 35 años, “el 64% reconoce no tener ni idea o tener mucho camino por descubrir” en lo que a zonas erógenas se refiere.

Para remediar estas lagunas en el terreno sexual, la empresa de preservativos y la psicóloga y sexóloga Nayara Malnero han diseñado este mapa que identifica las áreas más sensibles de hombres y mujeres.

A la hora de identificar estas áreas, el estudio apunta que el 80% de los encuestados se decanta por los genitales, seguidos del cuello (73%) y el pecho, especialmente en el cuerpo femenino.

Mientras que otros puntos altamente sensibles figuran como “desconocidos”, entre ellos, el cuero cabelludo, las piernas y las manos, que solo fueron consideradas como zona erógena por el 8% de los entrevistados.

La sexóloga sostiene que este desconocimiento se debe a la falta de educación sexual y al hecho de que la sociedad actual está centrada en el coito y la genitalidad. Asimismo, “la mayoría de los jóvenes no dedica tiempo a explorar su cuerpos de otra manera o a tener relaciones sexuales que no lleven al orgasmo inmediato”, afirma Malnero.

El elemento clave: la comunicación

Este estudio refleja la dificultad para identificar los puntos sensibles entre los más jóvenes pero “me atrevería a decir que en los no tan jóvenes” también se da, apunta. Según los resultados del barómetro, solo un 18% de los encuestados afirmó conocer “perfectamente” las zonas erógenas de su pareja, mientras que el 82% restante afirmó tener dudas.

La especialista sostiene que a menudo se comete “el error fatal” de pensar que si mi pareja me quiere, “sabe lo que me gusta y lo que tiene que hacer, sin nosotros pedir”. Malnero atribuye esta actitud a un extendido mito del amor romántico que nada tiene de real. Cuando se trata de dar placer hay que tener en cuenta que:

No existe una fórmula que funcione con todo el mundo. No obstante, “si nos acercamos a zonas de mayor sensibilidad como los genitales”, es menos habitual que a alguien no le guste, explica.

Del mismo modo, las formas de estimulación que nos hacen disfrutar varían, “cada persona es un mundo y eso es lo que hay que descubrir”.

Los puntos erógenos preferidos pueden cambiar con el tiempo. Se pueden descubrir algunas zonas de las que nunca te habías percatado o que hayas otras que te dejen de gustar.

Malnero advierte que este mapa se presenta como una guía para estimular y conocer las zonas erógenas pero puede no coincida con las preferencias de algunas personas, matiza la sexóloga, quien hace hincapié en que “lo importante es la comunicación, el saber pedir y preguntar, y conocerse a uno mismo”.

La masturbación juega un papel importante en este sentido, “si tú no sabes cómo te gusta ser estimulado es muy fácil querer cumplir los cánones”, concluye.