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La última ‘Luna de sangre’ de este año se verá en los próximos días

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Eclipse de luna
Luna roja

En la noche del domingo 27 de septiembre y parte de la madrugada del 28 de septiembre tendremos ocasión de disfrutar un nuevo eclipse total de Luna que, además, será el último de este 2015 y que pondrá fin al ciclo de lunas rojas o lunas de sangre, como se conoce popularmente.

El ciclo de lunas rojas, un evento que no ocurría desde hacía 10 años, comenzó el 15 de abril de 2014; la segunda luna roja tuvo lugar el 8 de octubre de 2014; la tercera, el 4 de abril de 2015 y la última, la que esperamos observar el 28 de septiembre, culminando las cuatro lunas de sangre.

Este peculiar eclipse lunar total en el que nuestro satélite se tiñe de un color rojizo debido a la refracción de los rayos solares en la atmósfera de la Tierra.

Los tiempos están programados como sigue: el eclipse parcial se inicia a las 5:18 a.m. EDT; el eclipse total comienza alrededor de una hora después, a las 6:27 a.m.

El eclipse máximo está calculado para la 06:55 a.m., y el eclipse total terminará a las 7:22 a.m. La salida del Sol será a las 7:57 a.m.

El eclipse total de Luna se observará la mayor parte del globo: en América del Sur al completo, en la mayor parte del Norte y América central, en Europa y África casi en su totalidad.

Para contemplar el último eclipse de luna llena del año no es necesario equiparse de ningún instrumento en especial pues el evento se verá de forma natural y, si el tiempo lo permite, de forma clara y directa.

El siguiente eclipse lunar total no volverá a producirse hasta enero de 2018.

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¿Qué son las auroras boreales?

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Aurora boreal
Sorprendente espectáculo de color

Cada aparición de la aurora boreal es única.

En algunas ocasiones ves tres bandas verdes, bailando en el cielo nocturno.

Otras veces se muestra como una cortina de verde eléctrico o como un tornado de luz tenue.

El color es un verde luminoso a veces con un toque de rosa en los bordes y ocasionalmente violeta en el centro.

Si hay mucha actividad allí arriba la aurora muestra una explosión final durante uno o dos minutos en forma de corona, tras eso la aurora se termina de golpe y uno se pregunta si eso fue real o sólo un miraje ártico.

El Sol está detrás de la formación de las auroras.

Durante las grandes explosiones y llamaradas solares, se lanzan enormes cantidades de partículas desde el Sol al espacio.

Estas nubes de partículas viajan por el espacio a velocidades comprendidas entre 300 y 1000 kilómetros por segundo, cuando las partículas entran en el escudo magnético de la Tierra, son atraídas hacia un círculo que rodea el Polo Norte magnético, donde interactúan con las capas altas de la atmosfera.

La energía que se libera da pie a las auroras boreales, todo este proceso sucede a unos 100 kilómetros sobre nuestras cabezas.

Quizá no sea sorprendente que el espectáculo de la aurora boreal haya creado tantas leyendas como personas la han visto.

El tambor de los chamanes de los sami muestra símbolos de la aurora boreal.

El fenómeno tiene varios nombres en sami; por ejemplo, es conocido como Guovssahas, que significa “la luz que puede oírse”. Tradicionalmente, los Sami, el pueblo indígena de Noruega, han asociado la aurora boreal con el sonido.

Durante la época vikinga, la aurora boreal era la armadura de las vírgenes guerreras valkirias, que emitían una extraña luz destellante.

A la hora de ver la aurora boreal, recuerda que estás totalmente a merced de la naturaleza.

A la aurora boreal le encanta jugar al escondite, observar la aurora es a menudo un tira y afloja entre tu paciencia y la aurora.

Quédate en una zona donde se pueda ver la aurora boreal por lo menos una semana, preferiblemente dos, y te verás recompensado, a menos que el tiempo de pronto decida obstruir tu visión con nubes.

 

Las evidencias siguen señalando al Sur de España como enclave de la mítica Atlántida

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Un sillar con argamasa adherida de gran antigüedad, en La Algaida, en Sanlúcar, junto a la desembocadura
Un sillar con argamasa adherida de gran antigüedad, en La Algaida, en Sanlúcar, junto a la desembocadura

El investigador sanluqueño Manuel Cuevas ha comunicado a la Junta de Andalucía lo que considera el hallazgo, mediante fotografías tomadas por satélite, de una gran ciudad antigua sepultada en el pinar de La Algaida, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), junto a la desembocadura del Guadalquivir. Las fotografías aportadas por el investigador, empresario autodidacto de 52 años, están tomadas por satélite a 700 kilómetros de altitud y posteriormente aumentadas y tratadas, y dejan ver formas estructurales sepultadas también en el Cerro del Trigo, en el actual parque de Doñana, donde el arqueólogo alemán Adolf Schulten ubicó la antigua Tartessos, a unos seis kilómetros de La Algaida, pero en la otra orilla del río Guadalquivir.

Cuevas ha presentado un escrito en el Registro de la Consejería de Cultura de Andalucía en el que aporta las coordenadas de lo que ha interpretado como cuatro grandes edificios y un poblado, todos ellos de no menos de 2.500 años de antigüedad. Una de estas estructuras, edificio o plaza rodeada de edificios, llega a medir 360 metros por 180, mientras que otra de las estructuras mide unos 180 por 100 metros, unas construcciones de dimensiones inusuales para ese periodo histórico.

La zona del pinar de La Algaida tiene una extensión de unos ocho kilómetros cuadrados, en los que las fotografías de satélite manejadas por Cuevas pueden interpretarse estructuras de edificios completos, como si se hubieran conservado por haber sido sepultados de golpe al haber sufrido una gran inundación de agua y sedimentos. Independientemente de esos restos enterrados, Cuevas ha detectado otro tipo de estructuras más en superficie, de una época más reciente aunque anterior a la etapa romana, como espigones portuarios, canales navegables, restos de muros, cimentaciones y estructuras que podrían haber sido embarcaderos y otras que ofrecen líneas paralelas y cuadrículas de dimensiones similares a las de las calles de una ciudad.

Ante unas fotografías que Cuevas interpreta como “evidencias”, el investigador ha pedido apoyo de la Consejería de Cultura para efectuar un estudio de tomografía eléctrica para determinar a qué profundidad se hallan los muros que estén más próximos a la superficie para poder determinar una ulterior excavación, además de para hacer otras fotografías aéreas de la zona. Responsables de la Consejería, que han visto las fotografías de Cuevas y escuchado sus explicaciones, le han remitido a la Delegación de Cultura de Cádiz, donde debe presentar un proyecto de investigación que deberá estar avalado por una universidad andaluza, para dotarlo de carácter científico y académico.

Entre otros especialistas, Cuevas ha contactado con el catedrático de Arqueología de la Universidad de Sevilla Ramón Corzo, quien ha mostrado interés por los indicios revelados por las imágenes del satélite, las cuales considera que deberían comprobarse científicamente con una excavación o al menos con unas catas o con tomografías. En la zona de La Algaida se hallaron hace años restos turdetanos y romanos en el lugar denominado “El Tesorillo”, y a una cierta distancia de allí Cuevas tiene localizadas numerosas piedras con argamasa, sillares y restos de muros enterrados.

Cuevas, quien lleva años dedicado a su particular investigación y que conoce La Algaida como la palma de su mano, ha lamentado la “falta de entusiasmo” que encuentra entre los arqueólogos, sean adscritos o no a la Administración, si bien es consciente de que estructuras arquitectónicas como las que está seguro de haber detectado, por la profundidad a que se encuentran y la evolución del nivel del mar en la zona, tendrían una antigüedad superior a la de las grandes estructuras faraónicas y mesopotámicas.

Algunas de estas estructuras, por la profundidad a que se hallan, remiten al periodo en el que la desembocadura del Guadalquivir era un enorme estuario, en el que el agua del mar cubría la actual Sevilla, una época, en definitiva, en la que no se conoce tecnología para construir semejantes estructuras y que, en cualquier caso, remitiría a los ámbitos del mito, a una civilización perdida, la de la Atlántida, desconectada del devenir histórico científicamente conocido.

Bodhi, el perro modelo

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Bodhi
Bodhi, perro modelo

Bodhi es un perro de la raza Shiba Inu que posa con ropa de hombre.

Sus dueños, Yena Kim y David Fung se embolsan más de 15000 dólares al mes gracias al perro, así que decidieron dejar sus respectivos trabajos y dedicarse únicamente a Bodhi.

Todo empezó como un juego un sábado por la tarde.

Yena y David, diseñadores de profesión, vistieron a Bodhi con ropa de hombre y le sacaron varias fotografías y las colgaron en Facebook.

Viendo el éxito de las fotos, decidieron al día siguiente crear su propia web.

Posteriormente, la revista GQ Magazine publicó algunas de sus fotografías que les lanzaron a la fama.

Actualmente cuentan con más de 150.000 seguidores en Instagram y casi 100.000 en Facebook. Han firmado numerosos contratos con marcas de ropa de hombre.

Han llegado a tal punto, que se plantean crear su propia línea de ropa.

Star Wars, el grifo que nunca se cierra

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Objetos de merchandise de la nueva entrega de Star Wars, en una tienda Disney en Santa Monica, California (EEUU)
Objetos de merchandise de la nueva entrega de Star Wars, en una tienda Disney en Santa Monica, California (EEUU)

A algo más de tres meses del estreno de la nueva entrega de la saga Star Wars, la industria del juguete se ha adelantado para inundar el mercado con todo tipo de artículos sobre la popular saga, que representa una oportunidad única para el sector.

Presentaciones especiales, tiendas abiertas en plena noche y un gran esfuerzo en las redes sociales han sido la apuesta de Disney y de los fabricantes para tratar de aprovechar el filón que supone el regreso a las pantallas de “La Guerra de las Galaxias”.

En Estados Unidos la avalancha arrancó el viernes, con la apertura a medianoche de cadenas como Toys “R” Us, Walmart y Target para dar la bienvenida a los fanáticos de la serie creada por George Lucas.

Bautizada Force Friday, la jornada se inició con colas en muchas de esas tiendas, donde miles de personas buscaban la oportunidad de ser los primeros en ver los nuevos artículos. Disney, propietaria de las licencias para todo lo relacionado con Star Wars, aprovechó también la moda del “unboxing”, la emisión en internet del desembalaje de nuevos productos, con una maratón de retransmisiones en todo el mundo a través de YouTube.

El objetivo: generar la mayor expectación posible para convertir en dólares la devoción por La Guerra de las Galaxias. Según los expertos, solo en lo que queda de año las ventas de juguetes de la saga pueden generar alrededor de 1.000 millones de dólares. A la larga, en todo el mundo los juguetes vinculados con la película deberían dejar entre 3.000 y 5.000 millones de dólares, según analistas de la industria.

El mayor beneficiado de todo ese entusiasmo será Disney, que en 2012 pagó unos 4.000 millones de dólares por Lucasfilm y que se llevará no sólo la multimillonaria taquilla de las nuevas películas y las licencias de juguetes, sino también astronómicas cantidades por los derechos para producir otros tipos de merchandising como ropa o videojuegos.

Para los fabricantes de juguetes, el estreno de Star Wars: El despertar de la Fuerza es uno de los acontecimientos más esperados en años. Si las expectativas de los expertos son correctas, la franquicia contribuirá a que el sector tenga su mejor año en más de una década.

Un cliente de una tienda Disney en EEUU se hace un selfie junto a una figura de un Stormtrooper del Imperio
Un cliente de una tienda Disney en EEUU se hace un selfie junto a una figura de un Stormtrooper del Imperio

“Esperamos que la atención de los medios en torno a Star Wars crezca en los próximos meses, manteniendo la marca en la mente de los consumidores”, explicó al canal financiero CNBC la analista Stephanie Wissink. Según Wissink, las primeras indicaciones muestran que la nueva trilogía atraerá a miles de personas, principalmente a tres grupos: “coleccionistas, hombres y niños”.

Porque en el caso de Star Wars, los juguetes no son sólo para los más pequeños. De hecho, los expertos esperan que hasta un 40% de las ventas vayan a parar a coleccionistas adultos.

Una visita este fin de semana a la gran tienda de Toys “R” Us en Times Square, donde una sección específica de Star Wars ocupa ya buena parte de la superficie, daba cuenta de la mezcla generacional que atraen las películas.

Padres e hijos probándose máscaras de soldado imperial, turistas fotografiándose con modelos en tamaño real de los protagonistas y fanáticos de todas las edades haciéndose con nuevos sables láser, todos aparecían fascinados por la Fuerza.

Entre los productos que llegan con El despertar de la Fuerza destacan el BB-8, un pequeño androide esférico que se puede controlar con el teléfono móvil y que se vende a 149 dólares, y varios pequeños drones con control remoto réplica de naves espaciales como el Halcón Milenario.

En los juguetes pueden verse algunas de las novedades de la próxima trilogía de Star Wars, pero apenas nada que no se conozca ya por los trailers, en un intento por parte de Disney de mantener el secretismo sobre los detalles de las nuevas películas.

El despertar de la Fuerza, el séptimo episodio de La Guerra de las Galaxias, se estrenará en casi todo el mundo a mediados de diciembre. La película, dirigida por J.J. Abrams, es la primera desde que Disney se hizo con Lucasfilm y cuenta con Harrison Ford, Carrie Fisher o Mark Hamill en sus papeles originales de Han Solo, la princesa Leia y Luke Skywalker, respectivamente.

Iron Maiden, más leña al metal

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Tras una extensa fase de reacomodo, el grupo logra volver a lucir sus mejores recursos en "The book of souls", primer álbum doble de los británicos, el que contiene su canción más larga hasta ahora, y que está disponible desde hoy para los fanáticos
Tras una extensa fase de reacomodo, el grupo logra volver a lucir sus mejores recursos en “The book of souls”, primer álbum doble de los británicos, el que contiene su canción más larga hasta ahora, y que está disponible  para los fanáticos

Los más fanáticos de la “Doncella” ya esperaban con ansias un nuevo trabajo, que de alguna u otra forma confirmara el ascenso sostenido que la banda liderada por el bajista Steve Harris venía mostrando, desde que Bruce Dickinson volviera a las voces y Adrian Smith a las seis cuerdas. Con ellos, volvía a cuajar la versión más colosal de Iron Maiden, pese a que, a la hora de enfrentarse al estudio, la banda pareciera algo contenida tanto en la composición —atribuible netamente al bajista— como en la explosividad que sí han sido capaces de mostrar sobre los escenarios: No por nada en Chile han sido de los pocos que efectivamente han llenado dos veces el Estadio Nacional (y otras tantas recintos para 20 mil o más personas), lo que da cuenta de cómo su efectividad deviene en devoción hacia Harris, Dickinson y compañía.

Pero no una devoción gratuita: Es el correlato para una serie de elementos que los británicos han sabido desplegar como pocos, y que, para fortuna de los fans, en The Book of Souls se encuentran a manos llenas. Así, las canciones están cargadas de esa épica que ha hecho insigne a la banda, como también temas directos que invitan a cantar alto, tratando de emular el registro imposible de Dickinson. Esa energía, que en los shows en vivo del grupo fluye en torrente, es el motor principal de este disco doble, el primero con esa característica en la historia del conjunto. Y la misma hace que temas más extensos, como “The red and the black” o “The book of souls” (inscritos en la primera parte de este elepé), no decaigan en comparación con otros más directos, como el sencillo “Speed of light” o “Death or glory” (de la segunda mitad).

Conseguir ese equilibrio no fue fácil para el grupo. Fueron años de ensayo y error, a los que se suma la reciente enfermedad de Bruce Dickinson, que sin duda entrega a The Book of Souls un elemento emotivo que se refleja sobre todo en la segunda parte del registro. Ya el inicio con la mencionada “Death or glory” lo evidencia, mientras que la siguiente “Shadows of the valley” logra mezclar al Iron Maiden más clásico con los elementos que en los últimos años han ido probando, con el fin de actualizar su sonido. Así, los arreglos de cuerdas y el trío de guitarras logran formar una sola unidad, al contrario de ocasiones anteriores, cuando la mezcla parecía disociada. En “Tears of a clown”, en tanto, Maiden demuestra que aún puede lograr canciones directas metiendo todos los elementos de su larga trayectoria en cuatro minutos y fracción (es el tema más corto de este The Book of Souls).

La grandilocuencia con la que Iron Maiden cierra su décimosexto álbum de estudio dice mucho respecto de cómo se enfrentó su creación. Si el término de “The man of sorrows” parece dar pistas sobre cómo vendrá el tema siguiente, lo que Harris y compañía hicieron en “Empire of the clouds” es toda una sorpresa: Tomar el lado más progresivo del grupo —ése que se escucha en discos como Seventh son of a seventh son (1988)— y llevarlo hasta sus límites, sin que eso se transforme en un ejercicio de indulgencia musical, demuestra cómo la banda ha logrado recabar en su propia experiencia, para dar con la canción precisa. En este caso, los dieciocho minutos y fracción que transforman a “Empire of the clouds” en el tema más largo jamás hecho por Maiden, no son un tedio. Más bien, la pieza responde a esa volátil descripción de “viaje musical”, en el que se notan los distintos estadios que posee la música del grupo.

Que el disco haya sido retrasado por la enfermedad de Dickinson o que, como nunca, todos los integrantes de la banda (incluyendo al productor Kevin Shirley) hayan tenido participación directa en la construcción de The Book of Souls, influye en el resultado final, que permite instalar a este nuevo trabajo de la “Doncella” como el más completo y equilibrado a la fecha. Tras años de esperar un álbum acorde a la trayectoria de los británicos, este disco por fin hace justicia con ellos mismos, y se eleva como una de sus obras cumbre, casi a la par con trabajos que ayudaron a forjar el mito de Iron Maiden.

Iron Maiden / “The Book of Souls” (2015, Parlophone)

Disco uno: 1. If eternity should fail, 2. Speed of light, 3. The great unknown, 4. The red and the black, 5. When the river runs deep, 6. The book of souls.

Disco dos: 1. Death or glory, 2. Shadows of the valley, 3. Tears of a clown, 4. The man of sorrows, 5. Empire of the clouds.

Músicos: Bruce Dickinson (voces, piano en “Empire of the clouds”), Dave Murray (guitarra), Adrian Smith (guitarra), Janick Gers (guitarra), Steve Harris (bajo, teclados, co-producción), Nicko McBrain (batería)

Producción: Kevin Shirley.

Un ecosistema en una botella

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Ecosistema
Plantas en una botella

David Latimer te puede demostrar cómo tener un ecosistema propio con solo tenerlo que regar una vez en cincuenta años.

Este hombre inglés plantó en 1960 un jardín de tradescantia en una botella de cristal, lo regó y lo tapó.

Y hasta hoy en día, no ha vuelto a abrir el tapón.

Los jardines dentro de una botella viven correctamente ya que ese espacio sellado crea un ecosistema completamente autosuficiente en el cual la flora pueden sobrevivir a través de la fotosíntesis para reciclar sus nutrientes.

La luz que entra a través del cristal es lo único que lo conecta con el mundo exterior, pero es suficiente para darle energía.

El agua no es un problema a corto plazo, con regarlo una vez en 50 años es suficiente, ya que el agua que obtiene en el primer regado es absorbido por las raíces y se libera al aire durante la transpiración, que una vez fuera de las plantas se condensa y vuelve a caer a la tierra para que vuelva a ser absorbido por las mismas raíces.

Por otra parte, si la idea te parece interesante para investigar, aprender o símplemente para decorar, puedes hacerla sin problema y sin un gasto excesivo en agua.

Tienes que disponer de un recipiente de vidrio de tamaño considerable y con un cuello lo suficientemente grueso como para poder manipular el ecosistema por él.

Después, con añadir un poco de compost al fondo, y capas de arena gruesa y fina por encima y unas pocas rocas, podrás plantar tu flora (podrías utilizar la misma especie que eligió David Latimer, una tradescantia) .

Después, cierra el recipiente y ponlo en un lugar donde pueda recibir luz de forma homogénea. Ya está, así tendrás tu maravilloso jardín en una botella que durará hasta tu próxima generación.