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Depredadores y sicarios del aire

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La gaviota ha inspirado muchas poesías y relatos, pero quizás donde más se quiere a la gaviota o se tiene como un animal más mágico sea en Australia
La gaviota ha inspirado muchas poesías y relatos, pero quizás donde más se quiere a la gaviota o se tiene como un animal más mágico sea en Australia

Las gaviotas son aves de litoral. Sin embargo, en los últimos años un gran número de gaviotas han abandonado las zonas costeras para adentrarse en zonas del interior de la península.

Las altas concentraciones de gaviotas en zonas de interior ocasionan muchas molestias a los habitantes de núcleos urbanos cercanos. Se han dado casos de gaviotas con comportamiento agresivo, que han llegado a atacar a niños y turistas.

Las gaviotas utilizan los vertederos y los centros de tratamiento de residuos, para alimentarse de basura y residuos urbanos. Y buscan los pantanos, presas de agua, embalses o grandes suministros de agua para descansar y pasar la noche. Las heces de grandes concentraciones de gaviotas en embalses y suministros públicos pueden contaminar el agua y transmitir enfermedades como la salmonela.

Para cazar las gaviotas, se utilizan aves de cetrería (depredadores como los halcones o busardos), que también sirven para disuadir a las gaviotas de acercarse al basurero.

Las presas favoritas de las rapaces son las gaviotas jóvenes, menos capacitadas para volar y más débiles. También cazaban animales con deformaciones corporales y con patologías internas, inapreciables para el hombre pero que los depredadores sí son capaces de detectar.

Asimismo, los halcones y los busardos se decantan tanto por los ejemplares más flacos como por los más obesos.

Al cotejar los datos sobre la situación física de las gaviotas fallecidas con las de aquellas que logran sobrevivir para comprobar si éstas realmente están más sanas que las víctimas, se puede corroborar cómo funciona la selección natural en animales salvajes, ya que los depredadores no eligen sus presas al azar. Seleccionan a sus víctimas y cazan principalmente a individuos débiles o con alguna patología.

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Alimentos y órganos corporales en eterna imitación

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Las nueces mejoran el estado anímico
Las nueces mejoran el estado anímico

Si partimos una zanahoria por la mitad, dejando a la vista su superficie circular y sus anillos concéntricos, encontraremos una gran similitud con el ojo humano. Además, diversos nutrientes de esta verdura ayudan a disfrutar de una buena salud visual.

Si nos fijamos en la naturaleza podemos observar que existen otros alimentos de origen vegetal cuyo aspecto presenta similitudes con el de los órganos de nuestro cuerpo, y que son beneficiosos para esos mismos órganos a los que se asemejan. ¿Es una simple coincidencia?

Según la doctora María D. Amaro, directora médico de la clínica Feel Good y autora del tratamiento de pérdida de peso patentado como ‘la dieta definitiva’, “se han realizado varios estudios sobre estas similitudes, pero la teoría más conocida es la ‘Teoría de los signos’, presente en numerosos países como medicina popular”.

Según esta experta, la similitud física entre alimento y órgano en cuanto a su apariencia, forma, color y otras características visibles de su estructura interna o aspecto externo, se viene utilizando con fines terapéuticos desde tiempos antiguos, y sigue sucediendo hoy.

“Las propiedades terapéuticas de esos alimentos con similitudes a los órganos, son propias de muchas culturas primitivas y tienen una larga tradición. En la teología cristiana se proponía que el Creador había puesto señales en el mundo para poder identificar los beneficios terapéuticos y medicinales de cada alimento”, explica Amaro.

Esta experta analiza ocho de los alimentos más importantes que reúnen estas características y sus respectivos beneficios, de acuerdo a los estudios médicos más recientes, y además proporciona a Efe, un consejo práctico para incorporarlos a nuestra alimentación cotidiana.

La zanahoria y los ojos

ojo-zanahoria“La zanahoria es una hortaliza rica en betacarotenos que nuestro cuerpo transforma en vitamina A siendo imprescindible para la visión nocturna o cuando hay poca luz. Además, el betacaroteno reduce el riesgo de desarrollar cataratas”, señala Amaro.

Para esta experta, cada vez más personas incluyen las verduras crudas en su rutina diaria: “Los ojos agradecerán esta tendencia muy positiva, si esta nueva rutina incluye a la zanahoria, que puede ser utilizada tanto en ensaladas como en guisos”.

La nuez y el cerebro

Las nueces tienen un alto contenido en ácidos grasos omega 3, omega 6 y omega 9, antioxidantes y antiinflamatorios, asegura la directora de ‘Feel Good’, quien recomienda “consumirlos a diario, porque está demostrado que contribuyen a mejorar la memoria, previenen las enfermedades cardiovasculares y pueden ayudar a combatir la demencia y el alzhéimer”.

La forma más sencilla de incluir este fruto seco en nuestra alimentación es añadir unas cuantas nueces al yogur matutino o la ensalada, o utilizar nueces trituradas para dar sabor a los platos de pasta, señala Amaro, quien en su ‘dieta definitiva’ recomienda “cinco nueces al día, porque ayudan a sentirnos mejor y mejoran nuestro estado de ánimo”.

El aguacate y el útero

aguacate-ovarios“El aguacate es la fruta perfecta para el útero porque puede reducir las posibilidades de cáncer de útero y ovarios dado su poder de equilibrio hormonal en las mujeres. Además cuenta con gran cantidad de ácido fólico, por lo que es muy recomendable en mujeres que estén pensando en quedarse embarazadas o durante los primeros meses de gestación”, explica Amaro.

“Además, está demostrado que su consumo tras el embarazo ayuda a la pérdida de peso”, añade Amaro, para quien es recomendable que toda mujer tome un aguacate a la semana.

“La forma más común de introducir esta fruta en nuestra dieta puede ser la salsa guacamole para acompañar picoteos, comidas o cenas, aunque también puede consumirse como sustituto de la mantequilla en tostadas de pan, a media mañana, acompañándolo de pavo o queso bajo en grasa, o en ensaladas”, ejemplifica.

El apio y los huesos

Según Amaro esta hortaliza “cuenta con un alto contenido en vitamina K, lo que ayuda a aumentar la masa ósea de nuestro cuerpo, y además es rico en calcio, otro elemento imprescindible para la salud de nuestros huesos”.

“Además, si introducimos en nuestra comida dos tallos de apio al día veremos como la hipertensión se reduce considerablemente”, destaca Amaro, quien explica que esta verdura se puede consumir “como un batido para desayunar, hecho a base de apio, manzana, agua y una cucharadita de perejil y menta, o incluyéndolo en cremas y purés”.

El tomate y el corazón

tomate-corazon“El consumo frecuente de esta verdura, cuya estructura interna se asemeja a la cardiaca al cortarla siguiendo su eje central, previene enfermedades cardiovasculares gracias a su alto contenido en licopeno, un potente antioxidante”, según Amaro.

“Se puede empezar el día ayudando al corazón con este antioxidante natural, sustituyendo la pastelería industrial por unas tostadas con tomate y queso fresco bajo en grasa o pavo. El corazón también agradecerá el tomate en ensaladas, que es una opción de lo más saludable”, explica Amaro a Efe.

La naranja y el pecho

“Esta fruta cuenta con un compuesto llamado D-limoneno que ha demostrado ser efectivo en la prevención del cáncer de mama, ya que los cítricos facilitan el drenaje linfático de las glándulas mamarias”, asegura.

“Preparar una ‘macedonia’ (mezcla de variadas frutas cortadas en trozos pequeños) es una opción muy saludable de consumir la naranja, así como su consumo entre horas. Cualquier momento es bueno para tomar esta fruta, teniendo en cuenta que es baja en calorías y tiene un alto contenido en vitamina C”, propone la experta.

El jengibre y el estómago

“Incluir el jengibre en el café o el té, o tomar pan que lo contenga entre sus ingredientes, es una forma fácil de incluir esta planta a diario, y también puede prepararse una sopa de zanahoria y jengibre, o rallarlo y utilizarlo en la preparación de carnes, pescados y ensaladas”, de acuerdo a esta especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, Estética y Antienvejecimiento.

Las setas y los oídos

“Las setas cuentan con un alto contenido en vitamina D, que muy pocos alimentos contienen de manera natural y que aumenta la resistencia ósea, vital para los pequeños huesos en el oído, y previene el riesgo de deterioro del sistema auditivo originado por la edad, manteniendo el órgano fuerte”, según Amaro.

“Las setas, muy sabrosas y ligeras, son un gran acompañante de la carne, y además se pueden aprovechar en forma de crema de setas o cocinadas en revuelto de huevos”, sugiere.

Schubert, el amoroso, y Shumann, el poseído

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Franz Schubert
Franz Schubert

En pleno Romanticismo musical hay ejemplos de músicos con vidas colmadas de vicisitudes, aun siendo algunas poco dilatadas en el tiempo. Ninguno mejor que los de Schubert y Schumann.

Franz Schubert (1797-1828), duodécimo hijo de una gran familia numerosa de diecinueve hermanos envuelta en dificultades económicas, consiguió realizar estudios musicales gracias a una beca. Su tenacidad compositiva le llevó a realizar acopio de una magna obra en sólo veinte años, especialmente en cuanto al número de lieder o piezas para voz y piano, especialidad en la que fue un excepcional maestro. Esa entrega a la música y el cultivo de la amistad le aportaron una vida aparentemente dichosa, en la que no estaban ausentes el vino y las mujeres (frecuentaba los prostíbulos). No obstante, parece desprenderse de su obra y de diferentes escritos una cierta melancolía de carácter –acaso emanada de un acomplejamiento físico– que lo incitaba a beber en las fuentes de algunos poetas románticos que le habrían de servir de inspiración.

En sus últimos años, muy afectado por una enfermedad “de amor”, la sífilis, confesó sentirse desgraciado. Sabía que su salud no habría de mejorar jamás y que, perdida la esperanza, desaparecía el entusiasmo por la vida y la belleza, al no aguardar ya nada del amor y de la amistad; por las noches deseaba entrar en un sueño profundo y eterno. Aun así, no decayó su proceso creador hasta su prematuro final, al parecer no debido a la susodicha enfermedad de transmisión sexual sino a una fiebre tifoidea. Sea como fuere, falleció dos meses antes de cumplir los treinta y dos años.

El texto de una plegaria escrita por Schubert dice: “Atormentado de santa angustia, aspiro a vivir en un mundo más bello y anhelo llenar esta tierra triste con la fuerza de un sueño de amor…”. Si el texto es sincero, no cabe duda de que los fantasmas interiores lo carcomían; el no encontrar el deseado amor –celestial y/o terreno– y el misterio del “más allá” le desasosegaban. Por eso, aparte de la naturaleza, el amor y la muerte son los temas predilectos de sus espléndidos lieder.

Robert Schumann
Robert Schumann

Tampoco Robert Schumann (1810-1856) le iba a la zaga a Schubert en fuerza creadora y lirismo; es uno de los más prodigiosos poetas de la historia de la música y su caso merece detenimiento. Dos hechos habrían de dejar su huella: la muerte de su padre cuando aún era adolescente, por un padecimiento nervioso, y la lesión tendinosa permanente del cuarto dedo de la mano derecha –por inmovilizarlo mediante un lazo durante sus ejercicios en el teclado– que lo obligó a dejar una prometedora carrera pianística. Desde entonces se entregaría de pleno a la composición.

Ya desde la infancia mostró un comportamiento hipersensible y, como romántico, se sintió fascinado por la idea del alter ego u otro yo. Se enamoró de Clara Wieck, la hija de su primer maestro, y se casó con ella en 1840, entrando en un período de felicidad conyugal salpicado de ligeras crisis nerviosas que comenzaron a perturbar su vida. Mendelssohn le ofreció la plaza de profesor de piano y composición en el Conservatorio de Leipzig, que él mismo fundara, cargo que aceptó pero que dejó al cabo de un año para trasladarse a Dresde –supuestamente “para abrirse nuevos horizontes”–, en donde sufrió nuevos accesos nerviosos. Pero su sufrimiento no mermó su generosidad; ayudó a músicos tan grandes como Chopin o Brahms, de los que escribió artículos encomiables en su faceta de crítico musical, distando mucho de otros egoístas, celosos del talento ajeno. En 1854, en una noche de angustia, abandonó el hogar y se precipitó al Rhin, siendo rescatado con vida. Finalmente, fue internado en un manicomio en Endenich, cerca de Bonn; allí encontró la muerte en 1856, después de alternar períodos de relativa tranquilidad con otros de alucinaciones y delirios.

Schumann se sentía poseído por fuerzas demoníacas e instintivamente presentía su temprana desaparición; tenía miedo al envenenamiento y a los objetos metálicos; estaba fascinado por lo mágico y lo oculto. Experimentaba alucinaciones auditivas desde los dieciocho años y los ruidos en su cerebro se transformaban en música extraordinaria:“… está interpretada por instrumentos muy sonoros y es una música más bella que ninguna otra escuchada en la Tierra”. Y el sonido de una campana en “La” martilleaba su cerebro, alucinación que dejó escrito en su diario: “… esa nota persistente que me produce maravillosos sufrimientos…”. Meses antes de su muerte sólo articulaba sonidos y sufría convulsiones.

Su enfermedad ha sido objeto de estudio durante los últimos cien años. Se cambió el diagnóstico inicial de parálisis progresiva por el de esquizofrenia. Se habló de psicosis maníaco depresiva y de hipertonía esencial con degeneración precoz general. En fin… Quizás su cuadro pudiese circunscribirse a episodios de delirio paranoico –paranoia– o a reacciones paranoides, relacionadas con algún acontecimiento desencadenante capaz de provocar un elevado nivel de estrés, más que a una personalidad paranoica, que habría de privarlo desde un principio del proceso creativo (de su mano no salieron “composiciones de locura”); o encajar en la psicosis alucinatoria crónica, que asocia alucinaciones y delirios, sin descartar en ningún caso una predisposición genética, sabiéndose del padecimiento nervioso de su padre y que su hermana Emile se suicidó a los dieciséis años. No dejan de ser especulaciones que los psiquiatras habrán de dilucidar.

Lo único cierto es que la música se abría paso, portadora de un supremo gozo, a través del sufrimiento, aun en la mente enferma de este excelso creador, en cuyos escritos se reconoce una melancolía proveniente de la desproporción entre el hombre limitado y la existencia incomprensible.

La relatividad relativizada

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En 1915 el físico publicaba un trabajo revolucionario que cambió nuestras ideas preconcebidas sobre el tiempo y el espacio. Por desgracia, también aglutina conceptos difíciles de entender En noviembre de 1915, Albert Einstein presentaba ante la Academia Prusiana de las Ciencias su teoría de la relatividad general, tan famosa como difícil de comprender. A pesar de eso, su trabajo ha cambiado nuestra visión del universo y redefinido conceptos como tiempo, espacio y gravedad. Sin ella no existirían los GPS... ni tampoco giraría la Tierra alrededor del Sol. Estas seis claves intentan aclarar algunos de los puntos más importantes del trabajo del físico alemán.  La velocidad de la luz es absoluta  Imaginemos que, como en un problema de matemáticas, viajamos en un tren a 100 km/h. Para quien nos observe desde el andén nos moveremos, efectivamente, a 100 km/h. Pero para otra persona otro vagón que se desplace por una vía paralela a 90 km/h, sólo nos moveremos a 10 km/h según su punto de vista.  Esto es así porque no existe un patrón absoluto de reposo: todos nos movemos respecto a algo. Aun mientras estamos sentados leyendo este artículo nos desplazamos sobre la Tierra a más de 100.000 km/h.  Todo cambió cuando, en 1865, el físico británico James Clerk Maxwell teorizó que la velocidad de la luz es siempre la misma para todos los observadores: tanto la persona que espera en el andén, como los dos pasajeros observan la luz a la misma velocidad, independientemente de lo rápido que se muevan. ¿Cómo era esto posible?  El tiempo es relativo  "Si conocieras al Tiempo tan bien como yo -le dijo el Sombrerero- no hablarías de malgastarlo" -'Alicia en el país de las maravillas'-  El debate continuó hasta que en 1905, un desconocido trabajador de una oficina suiza de patentes llamado Albert dio con la clave: el tiempo no es absoluto.  Esto quiere decir, según explica a Teknautas el profesor de Física de la Universidad de Granada Arturo Quirantes, que "la distancia y el tiempo no son absolutos, sino que dependen del observador".  La velocidad expresa la distancia recorrida por un objeto por unidad de tiempo. Si los pasajeros de nuestros trenes imaginarios ven la luz con la misma velocidad pero la distancia recorrida es diferente esto sólo puede significar una cosa: que el tiempo no es el mismo para los tres.  Esta idea tan poco intuitiva da lugar a situaciones en apariencia contradictorias que sirven para comprender un poco mejor la nueva situación del tiempo tras Einstein. Hablamos de la paradoja de los gemelos.  El espacio-tiempo  La teoría de la relatividad especial (nombre que recibe la primera teoría de 1905) obliga también a redefinir los conceptos de espacio y tiempo, que no son independientes sino que se combinan en una entidad denominada espacio-tiempo.  Este concepto es difícil de comprender, pero puede visualizarse el tiempo como una especie de cuarta coordenada. Así como es posible definir un punto en el espacio mediante tres coordenadas, el tiempo sería un cuarto punto.  E=mc2  La fórmula más famosa del mundo y consecuencia directa de la teoría de la relatividad. Esta equivalencia entre masa (m) y energía (E) implica que la energía de un objeto que se mueve aumenta su masa, un efecto sólo apreciable a velocidades cercanas a la de la luz (c).  En el interior de esta teoría se encuentra la clave de por qué es imposible que un objeto alcance la velocidad de la luz: su masa se haría infinita y sería necesaria una energía infinita para llegar a esta velocidad. Sólo ondas sin masa como la luz pueden moverse a estas velocidades sin atentar con las leyes de la física.  ¿Y qué pasa con la gravedad?  La teoría de la relatividad especial publicada por Einstein en 1905 solucionaba el problema de la velocidad de la luz absoluta… pero chocaba de frente con el concepto de gravedad existente.  Pensemos en la fuerza gravitatoria que ejerce el Sol sobre nuestro planeta: si de repente alguien robara nuestra estrella, tardaríamos ocho minutos en darnos cuenta, el tiempo que tarda la luz en llegar hasta la Tierra.  En realidad nunca nos enteraríamos: la Tierra saldría despedida fuera de su órbita inmediatamente. ¿Quiere esto decir que la fuerza de la gravedad tiene una velocidad infinita? ¿Acaso hay algo que pueda superar la velocidad de la luz? Este fue el quebradero de cabeza de Einstein hasta que, en 1915, enunció su teoría general de la relatividad.  La gravedad es una 'ilusión'  Si conceptos como la relatividad del tiempo o la velocidad constante de la luz son poco intuitivos para nuestra mente, la definición de gravedad propuesta por Einstein en 1915 roza el surrealismo.  Según el físico, el espacio-tiempo no es plano, sino que está curvado (deformado) por la masa y energía que contiene. La gravedad sería entonces una consecuencia directa de este fenómeno, y no una fuerza.  Esto quiere decir que, cuando un objeto cae, en realidad "recorre un camino a lo largo del espacio-tiempo curvado de forma similar a una pelota que baja por una cuesta", aclara Quirantes. Sea una ilusión o no, será mejor no intentar volar.
Gracias a Einstein, un abanico de conocimientos y sorpresas sigue vigente

En noviembre de 1915, Albert Einstein presentaba ante la Academia Prusiana de las Ciencias su teoría de la relatividad general, tan famosa como difícil de comprender. A pesar de eso, su trabajo ha cambiado nuestra visión del universo y redefinido conceptos como tiempo, espacio y gravedad. Sin ella no existirían los GPS… ni tampoco giraría la Tierra alrededor del Sol. Estas seis claves intentan aclarar algunos de los puntos más importantes del trabajo del físico alemán.

La velocidad de la luz es absoluta

Imaginemos que, como en un problema de matemáticas, viajamos en un tren a 100 km/h. Para quien nos observe desde el andén nos moveremos, efectivamente, a 100 km/h. Pero para otra persona otro vagón que se desplace por una vía paralela a 90 km/h, sólo nos moveremos a 10 km/h según su punto de vista.

Esto es así porque no existe un patrón absoluto de reposo: todos nos movemos respecto a algo. Aun mientras estamos sentados leyendo este artículo nos desplazamos sobre la Tierra a más de 100.000 km/h.

Todo cambió cuando, en 1865, el físico británico James Clerk Maxwell teorizó que la velocidad de la luz es siempre la misma para todos los observadores: tanto la persona que espera en el andén, como los dos pasajeros observan la luz a la misma velocidad, independientemente de lo rápido que se muevan. ¿Cómo era esto posible?

El tiempo es relativo

“Si conocieras al Tiempo tan bien como yo -le dijo el Sombrerero- no hablarías de malgastarlo” -‘Alicia en el país de las maravillas’-

El debate continuó hasta que en 1905, un desconocido trabajador de una oficina suiza de patentes llamado Albert dio con la clave: el tiempo no es absoluto.

Esto quiere decir, según explica a Teknautas el profesor de Física de la Universidad de Granada Arturo Quirantes, que “la distancia y el tiempo no son absolutos, sino que dependen del observador”.

La velocidad expresa la distancia recorrida por un objeto por unidad de tiempo. Si los pasajeros de nuestros trenes imaginarios ven la luz con la misma velocidad pero la distancia recorrida es diferente esto sólo puede significar una cosa: que el tiempo no es el mismo para los tres.

Esta idea tan poco intuitiva da lugar a situaciones en apariencia contradictorias que sirven para comprender un poco mejor la nueva situación del tiempo tras Einstein. Hablamos de la paradoja de los gemelos.

El espacio-tiempo

La teoría de la relatividad especial (nombre que recibe la primera teoría de 1905) obliga también a redefinir los conceptos de espacio y tiempo, que no son independientes sino que se combinan en una entidad denominada espacio-tiempo.

Este concepto es difícil de comprender, pero puede visualizarse el tiempo como una especie de cuarta coordenada. Así como es posible definir un punto en el espacio mediante tres coordenadas, el tiempo sería un cuarto punto.

E=mc2

La fórmula más famosa del mundo y consecuencia directa de la teoría de la relatividad. Esta equivalencia entre masa (m) y energía (E) implica que la energía de un objeto que se mueve aumenta su masa, un efecto sólo apreciable a velocidades cercanas a la de la luz (c).

En el interior de esta teoría se encuentra la clave de por qué es imposible que un objeto alcance la velocidad de la luz: su masa se haría infinita y sería necesaria una energía infinita para llegar a esta velocidad. Sólo ondas sin masa como la luz pueden moverse a estas velocidades sin atentar con las leyes de la física.

¿Y qué pasa con la gravedad?

La teoría de la relatividad especial publicada por Einstein en 1905 solucionaba el problema de la velocidad de la luz absoluta… pero chocaba de frente con el concepto de gravedad existente.

Pensemos en la fuerza gravitatoria que ejerce el Sol sobre nuestro planeta: si de repente alguien robara nuestra estrella, tardaríamos ocho minutos en darnos cuenta, el tiempo que tarda la luz en llegar hasta la Tierra.

En realidad nunca nos enteraríamos: la Tierra saldría despedida fuera de su órbita inmediatamente. ¿Quiere esto decir que la fuerza de la gravedad tiene una velocidad infinita? ¿Acaso hay algo que pueda superar la velocidad de la luz? Este fue el quebradero de cabeza de Einstein hasta que, en 1915, enunció su teoría general de la relatividad.

La gravedad es una ‘ilusión’

Si conceptos como la relatividad del tiempo o la velocidad constante de la luz son poco intuitivos para nuestra mente, la definición de gravedad propuesta por Einstein en 1915 roza el surrealismo.

Según el físico, el espacio-tiempo no es plano, sino que está curvado (deformado) por la masa y energía que contiene. La gravedad sería entonces una consecuencia directa de este fenómeno, y no una fuerza.

Esto quiere decir que, cuando un objeto cae, en realidad “recorre un camino a lo largo del espacio-tiempo curvado de forma similar a una pelota que baja por una cuesta”, aclara Quirantes. Sea una ilusión o no, será mejor no intentar volar.

La luz en la nutrición proviene del sol

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El Sun Gazing que enseña HMT es sencillísimo y se basa en mirar al Sol en las horas más suaves, a su salida y ocaso, y con unos tiempos determinados
El Sun Gazing que enseña HMT es sencillísimo y se basa en mirar al Sol en las horas más suaves, a su salida y ocaso, y con unos tiempos determinados

El hombre que mira al sol en la foto se llama Hira Ratan Manek (HRM) y nació en 1937 en India. Desde 1995 vive exclusivamente de energía solar y agua y tras 30 años de investigación y práctica personal divulga su método personal, el Sun Gazing, por el mundo en conferencias y cursos gratuitos.

Su objetivo es compartir sus conocimientos para la mejora de la vida en el planeta y ayudar a las personas a sanar física, emocional y mentalmente y a desarrollarse espiritualmente.

La técnica solar y alimentarse de agua o prana no es algo nuevo, pero el mérito de HRM es ser un gran divulgador y la persona que más está extendiendo los conceptos de cargarnos de luz solar.

Otros autores que han tratado este tema son el Maestro Omraam Mikhaël Aïnvanhov en su libro “Hacia una civilización solar”, Jasmuheen en “Vivir de luz” y Paramahansa Yogananda que en “Autobiografía de un yogui” cita muchas personas que a principios del siglo XX se alimentaban de sol, entre ellas el muy documentado caso de la mística Teresa Neumann.

Los orígenes son tan antiguos como la Humanidad, pero han permanecido ocultos por intereses de poder y por ser algo tan beneficioso y gratuito.

El Sun Gazing que enseña HMT es sencillísimo y se basa en mirar al Sol en las horas más suaves, a su salida y ocaso, y con unos tiempos determinados.

Son 3 fases de 3 meses cada una en la que se va ampliando poco a poco la exposición. Se empieza en 10 segundos y se acaba en 45 minutos, pero a los 9 meses ya hemos acabado esta práctica y nos hemos cargado de energía solar porque las células del cuerpo se convierten en células fotovoltaicas, como un panel solar o como si fuésemos plantas.

HRM asegura que la finalizar los 3 primeros meses, en los que se llega a 15 minutos de exposición, se consiguen beneficios físicos importantes. A los 6 meses y con 30 minutos se experimenta una importante mejora a nivel mental y a los 9 meses en que se alcanzan 45 minutos llegan las mejoras espirituales.

Se ha comprobado que el sol, cuando el índice de rayos ultravioleta es inferior a 2, es una poderosa medicina. Él la denomina “quimioterapia natural” pero sin ningún efecto secundario.

La energía solar llega desde el ojo al cerebro multiplicando y regenerando las neuronas y las glándulas endocrinas cerebrales (pineal, pituitaria e hipotálamo). Además fortalece el sistema inmunitario, equilibra la insulina y aumenta nuestra aura. La lista de enfermedades que puede sanar esta práctica es realmente extensa y sorprendente.

La humanidad recuperada a través del espejo animal

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El antropomorfismo ayuda a las personas a dar sentido a sus interacciones con el mundo no humano
El antropomorfismo ayuda a las personas a dar sentido a sus interacciones con el mundo no humano

Atribuir cualidades humanas a animales no es algo nuevo y hay variados ejemplos de antropomorfismo desde los albores de la civilización. Sin embargo, existe actualmente una tendencia marcada hacia la identificación de cualidades humanas en el reino animal, un hecho que podría parecer irrelevante, pero que, de acuerdo con algunos miembros de la comunidad científica puede usarse como herramienta para potenciar la protección medioambiental y crear programas de conservación que lleguen a la gente a través de sus lazos emocionales.

El antropomorfismo es la atribución de emociones, características e inteligencia humana que se da a los animales. Esta tendencia marcada sobre todo en las últimas décadas, gracias a la aparición de personajes animados en películas y series televisivas, incluye la generación de imágenes de animales con rasgos muy humanos, como ojos redondeados que permiten expresar emociones familiares para los humanos.

Así, emociones características del ser humano como felicidad, ira o tristeza, o la representación de animales vestidos o realizando actividades humanas resultan en un aumento de compasión y empatía. De esta manera, cuanto más humanización percibimos en los animales, más fácil nos resulta identificarnos con él y desarrollar un sentimiento de empatía, publicó el servicio de radiodifusión internacional Deutsche Welle.

“El antropomorfismo es un camino hacia el conocimiento”, dijó John Fraser, psicólogo de conservación y presidente de New Knowledge, un centro de estudios asentado en Nueva York. “La empatía es esencial para promover el amor por los animales y las especies, y si lo podemos conseguir proyectando nuestras percepciones personales en estas criaturas, entonces es importante hacerlo”.

En 2013, la revista Biodiversity and Conservation publicó un estudio dirigido por Meredith Root-Bernstein, de la Universidad de Oxford, en el que se descubrió que el antropomorfismo ayuda a la gente a dar sentido a sus interacciones con el mundo no humano. El estudio se centró en la manera en la que las personas crean elementos antropomórficos en las especies animales, así como en su manera de interactuar con ellas a través de diversos mecanismos. También afirma que donde hay un sentido de conexión, a menudo hay un mayor compromiso para la conservación.

Sin embargo, el antropomorfismo no se trata de una de las ideas más aceptadas, y algunos científicos muestran escépticos porque consideran que lleva a hipótesis poco científicas sobre el comportamiento de los animales. “Como conservacionistas que somos, nosotros lo vemos como una suerte de teoría popular sobre las similitudes entre humanos y todas las demás especies. Estas formas de identificarse con el mundo natural son una poderosa herramienta, y deberíamos tratar de entenderla y trabajar con ella”, agregó Root-Bernstein.

Basados en esta idea, la creación de campañas de conservación que se centra muchas veces en una mascota inspirada en un animal al que se le otorgan características humanas, lo que ayuda a acaparar la atención pública y, en consecuencia, financiación.

Así, destaca el caso de Rare, organización conocida por sus exitosas mascotas en sus campañas, que insiste en que una mascota debe ser parte de un programa de educación más extenso y demostrar un comportamiento particular conectado a un mensaje medioambiental claro.

Sin embargo, a final de cuentas no deja de tratarse de un asunto de supervivencia, y el antropomorfismo puede resultar sencillo al momento de aplicarse en a animales sociales e inteligentes como chimpancés, pandas, osos polares y delfines. No obstante hay que tomar en cuenta que este proceso de otorgarles cualidades humanas se lleva a cabo en ocasiones a expensas de otras especies “menos atractivas”.

Un ejemplo claro de esto último, que poco o nada tiene que ver con la conservación de las especies ocurrió cuando la mascota del equipo de baloncesto de Nueva Orleans tuvo que ser rediseñada debido a que muchos la consideraban aterradora. El incidente se vio remendado con una simulación de cirugía estética en la que el rostro de la botarga de Pierre, el Pelícano se ajustó por una faz más amigable.

No obstante, este esfuerzo por hacer de la naturaleza más amable a la vista de los ojos humanos representa un problema en sí mismo: la demanda de los animales como mascotas. Este fenómeno se ha replicado durante los últimos años gracias a videos virales como el caso de uno protagonizado por un loris perezoso.

Así una organización ambiental pidio a Google que retirara el material de su canal de videos, argumentando que estos promovían la demanda de conseguir este animal como mascota, además de su caza para uso en medicina tradicional asiática, provocando por ello el contrabando ilegal de la criatura.

Finalmente, aunque los efectos del antropomorfismo no siempre son beneficiosos, algunos sugieren que se siga utilizando como estrategia para ayudar a la conservación de especies. “Vivimos en un mundo en el que todos tratan de manipularnos”, dijo el psicólogo medioambiental John Fraser. “La comunidad conservacionista debe promover la conservación usando las mismas herramientas que se usan para potenciar el abuso de recursos que está llevando a la degradación de hábitats y provocando la extinción de muchas especies”.

La Santa en éxtasis contra la Inquisición

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Éxtasis místico de Santa Teresa de Jesús
Éxtasis místico de Santa Teresa de Jesús

A Santa Teresa de Ávila, carmelita española del s.XVI, la tenía enfilada el Consejo de la Suprema General Inquisición, pero no por mística sino porque era descendiente de un judío converso. Es por eso que en sus escritos, como explica Pam Denzer en su estudio de El Castillo Interior, empleó una variedad de tácticas para defender su trabajo frente a la suspicacia del tribunal.

Según la teóloga, “esos métodos incluyeron 1) Hablar de sí misma en tercera persona, 2) admitir su propia falta de inteligencia, c) usar metáforas y símiles, 4) explicar su proceso de discernimiento, 5) usar las escritoras para defender sus afirmaciones, 6) declarar su dependencia de confesores y hombres de saber y 7) asegurar que el progreso es la gracia de Dios.”

No le sirvió de mucho. En su novela Y, de repente, Teresa, el jurista y teólogo Jesús Sánchez Adalid (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1962) revisita las tribulaciones que atravesó la santa a pesar de sus estrategias oblícuas. Muy particularmente, Sánchez Adalid se centra en la figura del cardenal Rodrigo de Castro, Obispo de Zamora y de la Diócesis de Cuenca, Arzobispo de Sevilla y miembro del Consejo de Estado de España, además de miembro de la Santa Inquisición. La publicación del libro coincide a propósito con el V Centenario del Nacimiento de La Santa abulense.

Iluminadas, raptos y otros fenómenos peligrosos

Parece que el cardenal tenía una obsesión particular con las mujeres que caían en éxtasis o tenían visiones y misteriosas revelaciones. Le preocupaba que fueran “alumbradas”, es decir, adeptas a la secta mística que “tanto preocupa” al Santo Oficio, que la consideraba herética y relacionada con el protestantismo. Teresa tuvo su primer rapto en 1558 con visión del infierno incluida. Sus confesores le prohibieron que se abandonara a aquellos raptos que la consumían de fiebre, pero en vano.

Santa Teresa fue beatificada por Pablo V en 1614 por Paulo V, incluída entre las santas por Gregorio XV en 1622 y designada patrona de España por Urbano VIII en 1627. Las Cortes de Castilla la nombraron copatrona de los Reinos de España, pero los partidarios de Santiago Apóstol lograron revocar el acuerdo. Después fue nombrada Doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y reciclada como patrona de los escritores, por sus famosas poesías místicas.

Con todo, la Iglesia no aceptó su magisterio hasta 1970 cuando se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena) en la primera mujer Doctora de la Iglesia católica. Había superado el Obstat sexus [el sexo lo impide], que fue el argumento del Papa Pío XI en 1923, cuando se había solicitado para la santa aquel honor en 1923.

Sánchez Adalid ha estudiado detenidamente documentos de la monja, como sus famosas cartas, pero también otros de la Inquisición como los informes de los tribunales andaluces, entre ellos el de Sevilla, que registró algunos momentos históricos del proceso contra la monja. El vicario general de la Orden del Carmelo, Emilio Martínez, ha destacado el hecho “absolutamente necesario” de que la novela aborde la relación de la santa con la Inquisición, porque “desde nuestra perspectiva histórica, somos incapaces de darnos cuenta del mundo en el que vivió Teresa”.

De iluminada a antisistema

Era un mundo “muy hostil”, dice el vicario general de los carmelitas descalzos, que también señala que santa Teresa “se sale de una serie de esquemas” que estaban ya determinados en su tiempo y los afronta, “no por soberbia o espíritu contestatario”, sino porque “es lo que le pide su conciencia”.

Emilio Martínez ha incidido en que la experiencia de la santa “choca” contra una institución “tan tremenda” como la Inquisición, en la que, tal como recoge la novela, hay personas “de limpia intención”, que “quieren defender la fe y evitar peligros”, pero también otras que “buscan su propio interés”. El vicario ha señalado que la Inquisición, en ese momento, era “una manera de escalar y ganar prestigio social” y “honra”, un tema que también trata la santa, aunque “la honra la despreciaba”.

A juicio de Emilio Martínez, Y, de repente, Teresa es “un libro necesario”, porque, tras su lectura, permitirá, a través de su vertiente histórica, leer a Teresa “de otra manera”. “Ya no veremos a una mujer que ha pasado por un camino de flores entre experiencias místicas y tres o cuatro dificultades que casi se ponía ella misma”, sino “a alguien enfrentada con uno de los más grandes poderes de su tiempo”, ha referido.