Últimas Actualizaciones del Evento

Amor a prueba de genocidio

Posted on Actualizado enn

Lale Sokolov y Gita Fuhrmannova
Lale Sokolov y Gita Fuhrmannova

Para los sobrevivientes, esos números impresos en la piel se convirtieron en un recuerdo imborrable de los horrores de los campos de concentración nazis. Pero para Lale Sokolov el número que grabó en el brazo de Gita Fuhrmannova fue lo que le permitió encontrar el amor. La increíble historia de supervivencia y romance nacido en medio del horror del Holocausto es revelada por el libro El tatuador de Auschwitz, de la escritora Heather Morris.

Lale Sokolovconoció a quien se convertiría en su esposa un día de julio de 1942. En el libro, Morris relata que cuando esa muchacha se presentó para ser tatuada sintió horror. Había algo en esa joven y en sus ojos, contó. Quería evitar esa tarea, pero su jefe -un francés llamado Pepan- lo obligó para no desatar la ira de los nazis. Fue en ese momento que se tatuó su “número en el corazón”, según contó el hombre a Morris.

El número que tuvo que grabar el 34902. La mujer, descubrió después, se llamaba Gita Fuhrmannova y estaba en el campo de mujeres de Birkenau.

Al poco tiempo, gracias a la ayuda del guardia SS que lo supervisaba, empezó a intercambiar cartas con Gita. Luego logró conseguirle raciones de comida extra y hacer que fuera trasladada a un sitio de trabajo en el campo mejor.

Lale-un diminutivo de Ludwig, su verdadero nombre- había llegado a Auschwitz unos meses antes, en abril de 1942. Tenía 26 años. Nacido en Eslovaquia de familia judía -su apellido era Eisenberg- se había ofrecido a los nazis para ser enviado al campo con la esperanza de salvar al resto de su familia. Pero sus padres murieron en el campo unos meses antes de su llegada, sin que Sokolov jamás se enterara, reveló la extensa investigación que Morris llevó a cabo para confirmar la historia.

Él también, cuando llegó al campo, fue marcado con un número: 32407. Pero poco después, Lale se enfermó de fiebre tifoidea. Lo cuidó un francés llamado Pepan, el mismo hombre que le había tatuado el número al llegar a Auschwitz. Pepan lo tomó bajo su protección y le enseñó el oficio. Hasta que un día desapareció.

Fue entonces que Lale, gracias a su conocimiento de los idiomas -eslovaco, alemán, ruso, francés, húngaro y polaco- fue elegido por los nazis para ser el nuevo tatuador del campo. Comenzó así a trabajar para el ala política de las SS y, en los dos años siguientes, tatuó con la ayuda de asistentes a miles y miles de prisioneros.

El procedimiento se llevó a cabo sólo en Auschwitz y en los campos secundarios de Birkenau y Monowitz. Comenzó en el otoño de 1941; para 1943 todos los prisioneros estaban tatuados. La práctica, al privar a los prisioneros de su nombre, era parte del proceso de degradación y deshumanización al que eran sometidos los prisioneros.

Pero el nuevo cargo le dio a Sokolov una posición privilegiada respecto a los otros prisioneros, lo cual probablemente le permitió escapar a la muerte.

Esos privilegios le permitieron comenzar la relación con Gita. Ambos podían verse en secreto, aunque “Gita tenía dudas”, escribe Morris en el libro. “No veía un futuro. Él sabía, en el profundo, que iba a sobrevivir”.

En 1945 Gita pudo dejar el campo antes de la llegada de los rusos. Poco después, hizo lo mismo Sokolov, quien regresó a su ciudad de Krompachy en Checoslovaquia, donde se reunió con su hermana y el resto de su familia.

Pero él quería reencontrar a Gita. Viajó a Bratislava en una carroza, esperando poder encontrar con la mujer.

Esperó en la estación de trenes durante semanas, hasta que el jefe de la estación le dijo que intentara en la sede de la Cruz Roja. Cuando se dirigía allí, una mujer se paró frente a su caballo. Era Gita.

Se casaron en octubre de 1945. Pero el hombre fue detenido poco después por enviar dinero en apoyo al estado de Israel. Entonces dejaron el país: Viena, París y finalmente Australia, donde vivieron el resto de sus vidas en Melbourne. Él comenzó un negocio en la industria textil, ella diseñaba vestidos. Tuvieron un hijo en 1961.

“Este hombre guardó su secreto porque creía equivocadamente que tenía algo para esconder”, explicó Heather Morris, quien para ganarse su confianza visitó al hombre varias veces a la semana durante tres años hasta su muerte en 2006.

Lale, contó, tenía miedo de ser visto como un colaborador de los nazis y guardando el secreto, que para él se había convertido en una carga, pensaba proteger a su familia. Fue sólo tras la muerte de Gita en 2003, cuando ya no había nadie para proteger, que se animó a contar su historia.

Anuncios

Sangre en cada resquicio del alma

Posted on Actualizado enn

Helena Blavatsky habla de la sangre basándose en las milenarias enseñanzas orientales
Helena Blavatsky habla de la sangre basándose en las milenarias enseñanzas orientales

La sangre ha sido considerada desde hace muchos milenios como aposento del alma humana. En Egipto se creía que la sangre era el vehículo de la conciencia. El espíritu del ser humano se movía a través de la corriente sanguínea. En la Biblia se dice: “La sangre es el alma o vida de toda carne. (Levítico 17,14). Solamente os abstendréis de comer carne que tenga todavía su vida, esto es, su sangre. (Génesis 9,4). Esta es la razón teológica en que se basa la prohibición de comer la sangre y la importancia que tenía en todos los ritos expiatorios.

Para los pueblos de la antigüedad la sangre era el principio vital, llegándolo a identificar incluso con el alma. Algunos de ellos la utilizaban como un complemento de su dieta, como es el caso de los Masai en África. Por sus cualidades se consideró un reconstituyente para personas viejas o muy enfermas, cuyas funciones vitales son incapaces de crear suficiente energía; esto se decía del rey francés Luis XV, a quien se acusaba de beber sangre de muchachos jóvenes y sanos para reponer su cuerpo agotado por los placeres y excesos de todo tipo. Tampoco se puede olvidar el “mito del vampiro”, en el cual la sangre adquiere el significado de vida eterna, de inmortalidad.

Es Helena Blavatsky quien habla de la sangre basándose en las milenarias enseñanzas orientales: “los anatómicos yerran cuando dicen que el bazo es sólo la fábrica de los leucocitos o glóbulos blancos de la sangre, cuando en realidad es el cuerpo astral. Los glóbulos blancos son de naturaleza astral, y de este plano son exudados por medio del bazo. Los glóbulos rojos son, a manera de gotas de fluido eléctrico, la transpiración de los órganos exudadas de las células. Son ellos la progenie del principio fohático. El hígado es la conexión somática del deseo (Kâma, en sánscrito). Kâma es la vida y la esencia de la sangre, que se coagula cuando éste la abandona”.

El hígado y Marte

Existe un paralelismo entre el hígado y el planeta Marte, ya que el primero es el látigo que mantiene el ritmo vital en el ser humano, y el segundo es el dinamo del sistema solar, el cual envía un rayo rojo animador a todos los seres dentro de este esquema solar. Por tanto, el color rojo entra a formar parte del planeta Marte, de la sangre, del hierro (no olvidemos que la base de los glóbulos rojos es el hierro) y de Kâma (vehículo o cuerpo de deseos).

Dice Goethe, en Fausto, y según se expresa en un viejo aforismo citado por Rudolf Steiner: “Lo que tiene poder sobre tu sangre, tiene poder sobre ti”. Este es el profundo significado de la cita de Fausto: “Firma el pacto con tu sangre, entonces te tengo a ti, por medio de aquello que domina a todo hombre”.

La sangre cristaliza de forma diferente en cada ser humano, pues en ella se recoge la historia del alma humana: su evolución, sus pasiones, sus éxitos, sus fracasos, sus esperanzas, todo ello en formas etéricas que circulan por la sangre, por lo que podemos hablar de ella como una especie de “registro” del ser humano.

Un poco de historia

En la edad media, fue Miguel Servet quien escribió sobre la circulación menor (Pulmonar) de la sangre, “Restitución del Cristianismo”, 1548. Después William Harvey, 1628, hizo “el descubrimiento del siglo” al comprobar que la sangre circulaba por todo el cuerpo impulsada por el corazón. Karl Landsteiner, descubrió en 1900 que los glóbulos rojos tenían distintos tipos de aglutinógenos, que dieron origen a los cuatro grupos sanguíneos: A, B, AB y O. Y no será hasta 1940 cuando Landsteiner y Alexander Wiener, descubrirán el factor Rhesus (RH) de la sangre.

En su composición encontramos glóbulos rojos, encargados de transportar el oxigeno a las células; glóbulos blancos, encargados de defender el cuerpo de microorganismos extraños; las plaquetas, fragmentos de células de la médula ósea que ayudan a que la sangre coagule cuando se produce la rotura vascular; y por último el plasma sanguíneo, una sustancia amarillenta que transporta la mayor parte de los nutrientes.

Muertos en el salón de belleza

Posted on Actualizado enn

La tanatoestética es la aplicación de técnicas de maquillaje para difuntos, mientras que la tanatopraxia se refiere al conjunto de prácticas empleadas sobre un cadáver para su adecuada higienización, embalsamamiento y conservación
La tanatoestética es la aplicación de técnicas de maquillaje para difuntos, mientras que la tanatopraxia se refiere al conjunto de prácticas empleadas sobre un cadáver para su adecuada higienización, embalsamamiento y conservación

La técnica de devolver el aspecto natural a los cadáveres y retrasar su descomposición, incluso quitarles las marcas traumáticas de un accidente, es una práctica en auge. La tanatopraxia mejora el aspecto del cuerpo y también lo desinfecta por dentro y por fuera, evitando la putrefacción, un factor clave para funerales prolongados o circunstancias en las que los cementerios están abarrotados y hay demoras para los entierros.

El proceso puede ir desde el maquillaje y la hidratación de la piel del rostro -la tanatoestética- hasta intervenciones complejas de reconstrucción para borrar las huellas de accidentes o los cortes de los forenses en las autopsias.

Esta técnica quita el ‘color a muerto’ y parece como si estuviera dormido. Esto es importante para la familia de quien ha fallecido pues no es lo mismo despedirse de un familiar que de un cadáver.

Según los expertos, esta práctica está poco difundida en muchos países por desconocimiento y por ciertos tabúes frente al fenómeno de la muerte.

Daniel Larovere, tanatopráctico y comercializador de camillas especiales para realizar estas intervenciones, apunta a la cualificación de quienes aplican esta técnica como el factor diferencial que determinará el rumbo futuro de la tanatopraxia.

“Hay buenos expertos, que hacen incisiones mínimas, y otros que, en cambio, hacen una carnicería”, se queja.

Para Larovere, uno de los mayores referentes mundiales en la materia es el francés Jean Monceau, que intervino en los cadáveres de la princesa Lady Di, de la actriz Bette Davis y del modisto Guy Laroche.

La tanatopraxia tiene sus orígenes más remotos en el antiguo Egipto y empezó a ser utilizada con mayor asiduidad durante la Guerra de Secesión en los Estados Unidos (1861-1865) para preservar por más tiempo los cadáveres de los muertos en combates.

Inicialmente se usaba arsénico, pero resultaba muy peligroso para los tanatoprácticos, por lo que luego comenzó a utilizarse formol. Hoy se utiliza una combinación de químicos para estabilizar la materia corpórea y evitar la putrefacción por un mínimo de quince días y hasta por un máximo de 45 días.

El proceso, que puede demandar unas dos horas de trabajo, se inicia con la profilaxis externa del cuerpo y sigue con la introducción de líquidos conservantes a través de las arterias -unos ocho litros para un cuerpo de 75 kilos-. A medida que se introducen estos líquidos, se extrae la sangre. En algunos casos también se extraen los gases encerrados en diversos órganos.

Una clave es conocer de qué ha fallecido la persona pues, por ejemplo, si murió de hepatitis B y se le inyectan ciertos químicos, se puede producir un contraste de colores y el cuerpo vira al verde.

En casos de muertes traumáticas o de cortes por autopsias, se requiere primero cerrar las heridas y los cortes que presente el cadáver para luego iniciar la inyección de líquidos conservantes.

Quienes realizan esta práctica deben adquirir conocimientos de anatomía, biología y química porque, si se da un paso equivocado, no es posible revertirlo.

Fue Víctor Hugo quien alguna vez postuló en un poema que “la belleza y la muerte son dos cosas profundas, con tal parte de sombra y de azul que diríanse dos hermanas terribles a la par que fecundas, con el mismo secreto, con idéntico enigma”.

Devolver algo de belleza a un cadáver está lejos de tener pretensiones poéticas, pero al menos intenta dar a los vivos un poco de consolación.

El talento musical de las personas con síndrome de Williams

Posted on Actualizado enn

Para las personas con Síndrome de Williams algunos sonidos cotidianos, como el de una aspiradora, pueden resultar desagradables o incluso dolorosos
Para las personas con Síndrome de Williams algunos sonidos cotidianos, como el de una aspiradora, pueden resultar desagradables o incluso dolorosos

Una investigación liderada por la Universidad Nacional de Educación a Distancia señala que las habilidades musicales de las personas con síndrome de Williams, un trastorno del neurodesarrollo de origen genético, se desarrollan de manera atípica. Los resultados indican que en estas personas las áreas del cerebro asociadas a la música no están preservadas.

El síndrome de Williams es un trastorno del neurodesarrollo de origen genético que implica discapacidad intelectual. Una parte de la comunidad científica considera que, mientras algunas áreas de su funcionamiento cognitivo están dañadas, otras se encuentran preservadas. Entre las áreas privilegiadas estarían aquellas asociadas a la música, lo que ha contribuido a extender la idea de que las personas con este síndrome tienen una predisposición genética en este sentido o, dicho de otro modo, poseen un talento innato para la música. No obstante, estudios posteriores han demostrado que tales habilidades no están intactas, concluyendo que su funcionamiento está afectado por el déficit cognitivo que estas personas presentan.

Por todo ello, este síndrome ha sido un caso de estudio recurrente que ha servido para encarar dos visiones casi opuestas del desarrollo cognitivo: la primera es defendida en posturas innatistas y considera que desde el inicio el cerebro está especificado en módulos de funcionamiento independiente que pueden alterarse o preservarse de forma selectiva; por otro lado, el enfoque neuroconstructivista adopta una visión sistémica o de conjunto, donde distintos factores interactúan a lo largo de todo el desarrollo para dar cuenta del funcionamiento cognitivo de las personas.

Ahora, una investigación llevada a cabo en Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid, arroja nuevas evidencias en esta última dirección al observar que las personas con síndrome de Williams desarrollan sus habilidades musicales de manera diferente al resto.

En la mayoría de la población esta capacidad tiende a ir aumentando a la par que los distintos marcadores de desarrollo cognitivo, pero no sucede así en quienes presentan el síndrome, tal y como señalan los resultados publicados en la revista Research in Developmental Disabilities. A pesar de las evidencias que ya apuntaban a que las habilidades musicales de las personas con síndrome de Williams no están preservadas, es la primera vez que se pone la lupa en el desarrollo.

Foco en el desarrollo

“El síndrome de Williams es un trastorno del desarrollo y, como tal, es en el desarrollo donde tenemos que poner el foco de estudio, aunque a veces se olvide o resulte difícil hacerlo” comenta Pastora Martínez, profesora del psicología evolutiva de la UNED, quien ha dirigido la investigación.

En el estudio participaron 74 niños y niñas (20 de ellos con el síndrome de Williams) que realizaron diversas pruebas; las primeras estaban relacionadas con mecanismos de cognición generales, y posteriormente se llevaron a cabo actividades específicas para evaluar la pericia musical, como por ejemplo la percepción de disonancias o la discriminación tonal.

Los investigadores recurrieron a una metodología novedosa para medir la trayectoria del desarrollo de manera transversal: “Para emplear esta metodología era preciso contar con un grupo suficientemente heterogéneo ya que, en vez de medir a la misma persona en distintos momentos a lo largo del tiempo, empleamos una función estadística para inferir lo que está sucediendo. De esta forma hemos conseguido estudiar la evolución de estas habilidades a lo largo del tiempo y observar su relación con determinadas áreas cognitivas” explica Manuel Rodríguez, coautor del estudio e investigador de la UNED.

Los resultados también revelaron otros marcadores que indican un desarrollo diferente: “Llama la atención obervar que, en el síndrome de Williams, el orden de adquisición de las habilidades musicales parece ser diferente” apunta Pastora. “También es llamativo ver cómo en un momento dado se produce una estabilización en algunas áreas musicales, a pesar de que se siga avanzando en el desarrollo cognitivo” concluye Rodríguez. En la publicación, los autores del estudio destacan el mayor calado científico y social que tradicionalmente han tenido los postulados innatistas a este respecto, a pesar de las evidencias cada vez más numerosas que señalan en otra dirección.

Un disfraz de lobo para la supervivencia

Posted on Actualizado enn

Aunque el tigre de Tasmania o tilacino fue declarado extinto hace 80 años, quienes creen que el animal rayado y peludo ha sobrevivido en silencio han ofrecido todo tipo de pruebas
Aunque el tigre de Tasmania o tilacino fue declarado extinto hace 80 años, quienes creen que el animal rayado y peludo ha sobrevivido en silencio han ofrecido todo tipo de pruebas

El tigre de Tasmania o tilacino, cuya mala salud genética le condujo a la extinción en 1936, evolucionó para parecerse a un dingo (perro salvaje) o un lobo, pese a no estar emparentados.

Las nuevas informaciones se desprenden del estudio del mapa genético de un ejemplar joven de tigre de Tasmania que habitó Australia hace 106 años y que formaba parte de la colección de Museos de Victoria. El estudio muestra que estos animales estaban genéticamente débiles antes que la isla de Tasmania, en el sur de Australia, quedara aislada hace unos 14.000 años.

También aporta información crucial sobre la biología del de tilacino, cuyo nombre científico es Thylacinus cynocephalus, que evolucionó de tal manera que se asemejó al dingo (perro salvaje australiano).

El genoma ha permitido confirmar el lugar del tilacino en el árbol evolutivo. El Tigre de Tasmania pertenece a un linaje hermano del Dasyuridae, la familia que incluye al demonio de Tasmania y el ratón marsupial (dunnart).

Las técnicas de cacería y la dieta de carne fresca que comparten el tilacino y el dingo motivaron que sus cráneos y la forma del cuerpo se asemejaran a través de la “evolución convergente”, según los científicos.

La “evolución convergente” se refiere al proceso en que los organismos que no están vinculados evolucionan por separado, de tal manera que con el tiempo se asemejan para adaptarse a ambientes parecidos o nichos ecológicos.

La apariencia del tilacino es casi como la de un dingo con bolsa marsupial. Al estudiar las bases de su evolución convergente, los investigadores observaron que no fueron los genes los que cambiaron el cráneo y la forma corporal sino las regiones que controlan ‘el encendido y apagado’ de los genes en diferentes etapas del crecimiento.

Semejanzas con el zorro rojo y el lobo gris

Al analizar las características del cráneo, como los ojos, la mandíbula y la forma del hocico se hallaron mayores semejanzas con el zorro rojo y el lobo gris. El hecho de que estos grupos no hayan compartido un ancestro común desde la era del jurásico da un impactante ejemplo de convergencia entre especies distantes.

El tilacino, un marsupial parecido a un tigre por las franjas que cruzaban su lomo, llegó a habitar antiguamente en Australia continental y en la isla de Nueva Guinea.

Sin embargo, cuando los europeos llegaron a Oceanía en el siglo XVIII, la población de este animal se concentraba en la isla de Tasmania, y su extinción se aceleró por una intensa campaña de caza entre 1830 y 1909, alentada por recompensas para acabar con este depredador que se comía al ganado.

Al ser el genoma más completo de un animal extinto, esto constituye técnicamente el primer paso para traer de vuelta al tilacino, aunque aún falte un largo camino por recorrer.

El estudio también permitirá ayudar a la preservación del demonio de Tasmania, que existe solamente en la isla del sur de Australia y cuyas especies están aquejadas por un cáncer facial que ha diezmado considerablemente a su población.

El tigre que nunca se fue

El último tigre de Tasmania conocido murió en el Zoológico de Hobart en 1936. La especie fue perseguida hasta la extinción deliberada por los agricultores indignados ante el número de ovejas muertas por esos animales carnívoros.

Sin embargo, en décadas posteriores se han reportado miles de avistamientos en Tasmania y de Australia continental. En 2005, la revista The Bulletin ofreció una recompensa de un millón de dólares por la captura de un tigre de Tasmania vivo.

Jaque al cazatesoros

Posted on Actualizado enn

Con guión y dirección de Agustí Mezquida, el filme documenta que fue en Valencia donde se gestó la aparición en el juego de la poderosa dama, pieza que antes los árabes denominaban "visir", con menos valor que la reina, una denominación que probablemente se debió al creciente poder de las soberanas en la época renacentista
Con guión y dirección de Agustí Mezquida, el filme documenta que fue en Valencia donde se gestó la aparición en el juego de la poderosa dama, pieza que antes los árabes denominaban “visir”, con menos valor que la reina, una denominación que probablemente se debió al creciente poder de las soberanas en la época renacentista

Una investigación sobre la vida del ajedrecista Francesch Vicent en la Valencia del siglo XV y la búsqueda de un incunable escrito por él son el hilo conductor del documental “La Dama del Ajedrez”, que constata cómo se fraguaron en España las modernas normas que revolucionaron al rey de los juegos.

Con guion y dirección de Agustí Mezquida, el filme documenta que fue en Valencia donde se gestó la aparición en el juego de la poderosa dama, pieza que antes los árabes denominaban “visir”, con menos valor que la reina, una denominación que probablemente se debió al creciente poder de las soberanas en la época renacentista.

El documental hace un detallado recorrido por la historia y evolución del ajedrez, surgido del antiguo juego indio del chaturanga, adoptado después por los persas y llevado a Europa por los árabes.

Mezquida resalta que, a finales del siglo XV, la ciudad de Valencia vivía un momento de esplendor económico y cultural, y entre la elite intelectual, en gran parte de origen judío, se consolidará un ajedrez con unas nuevas normas que daban mayor agilidad a la lenta y reposada forma de jugar anterior, que se utilizaba incluso como ritual de cortejo entre la nobleza.

Es en el poema alegórico “Scachs d’Amor”, datado en 1475 y obra de tres autores valencianos, donde por primera vez se menciona la aparición de la dama en el juego, con lo que quedaría descartado que esta pieza se inspirara en la figura de la reina Isabel la Católica.

Mezquida considera que la aparición de la dama “podría estar más relacionada con María de Castilla, consorte de Alfonso el Magnánimo, aunque la especialista Marilyn Yalom, de la Universidad de Stanford, estima que probablemente esta pieza no surge de una sola figura, sino del hecho de que, desde hacía un par de siglos, las reinas tenían un protagonismo en la gobernanza del que antes carecían”.

Veinte años más tarde, en 1495, el erudito judío valenciano Francesch Vicent recopila estas normas y publica el considerado primer tratado del ajedrez moderno bajo el título “Llibre dels jochs partitis dels scachs en nombre de 100”, considerado el “santo grial” de los libros dedicados al juego.

El edicto de expulsión de los judíos de los Reyes Católicos obligó probablemente a Vicent a dejar la Península y, así, existen evidencias de se refugió en los Estados Pontificios bajo la protección de la Familia Borgia.

Diversos testimonios escritos e investigaciones como las del especialista José Antonio Garzón sitúan a Francesch Vicent como maestro de ajedrez de Lucrecia Borgia, y localizan parte de su obra reproducida en manuscritos hallados en Perugia y Cesena (Italia), o en el libro atribuido a un portugués, Pedro Damiano, tal vez un seudónimo, publicado en Roma en 1512.

Agustí Mezquida apunta que “durante años se pensó que el ajedrez moderno había nacido en Italia por el libro de Damiano, del que se hacen muchas ediciones, y porque es desde Italia donde se expande por todo el mundo”, si bien ahora los expertos reconocen su origen valenciano.

La última parte del documental se centra en la búsqueda del rastro del incunable de Vicent, del que solo se conservaba un ejemplar en la biblioteca del monasterio de Montserrat, que desapareció en 1811 tras el asalto y saqueo de la abadía por las tropas napoleónicas, aunque probablemente fue salvado de las llamas por los monjes.

La pista del libro se recupera en Barcelona hacia 1913, fecha en la que “se acredita una venta a un misterioso coleccionista americano por parte del librero Salvador Babra, según relata el también librero Antoni Palau en un libro de memorias, además de conservarse cartas en las que se documenta la existencia del ejemplar”, relata Mezquida.

Ante la sospecha de que el reservado comprador fuera el coleccionista americano de libros de ajedrez John G. White, Mezquida se traslada hasta la Biblioteca Pública de Cleveland, donde se conserva el legado del bibliófilo, pero sus responsables aseguran que nunca han llegado a tener el libro de Vicent, por lo que su paradero sigue siendo una incógnita.

Escueto epitafio para la voracidad

Posted on Actualizado enn

Hernán Cortés mantuvo romances con numerosas indígenas. En esta litografía del francés Nicolas Maurin, el jefe Zingari presenta a Aída, su hermana, a Cortés
Hernán Cortés mantuvo romances con numerosas indígenas. En esta litografía del francés Nicolas Maurin, el jefe Zingari presenta a Aída, su hermana, a Cortés

Hernán Cortés es sin duda uno de los más grandes conquistadores que ha dado la historia, a la altura de Alejandro Magno, Atila o Napoleón. Padre de la expresión “quemar las naves”, tras haberse negado a retroceder en su conquista quemando la única vía de huída, Hernán Cortés y su ejército consiguieron imponer el dominio español al imperio azteca en dos años.

Sus logros militares no le excusan de los abusos cometidos en México, pero el profundo catolicismo del conquistador y una conciencia moral avanzada para su época le llevaron a plantearse si era lícito esclavizar a los indios, una duda insólita en los inicios del siglo XVI.

Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano nació en la Corona de Castilla (la actual España) en 1485, en el seno de una familia de hidalgos. Tras unos breves estudios universitarios, viajó a las recién descubiertas Indias y se estableció como escribano en la isla La Española (actual Santo Domingo).

Tras ascender jerárquicamente entre los primeros colonizadores del Nuevo Mundo y constituirse como alcalde de la recién fundada ciudad de Santiago, en Cuba, el conquistador español y primer gobernante de la isla, Diego Velázquez de Cuellar, le puso al mando de una expedición a Yucatán, el actual México.

Cortés navegó hasta Tabasco (México) donde derrotó a los mayas y fundó, en la costa del país, la ciudad de Villa Rica de Veracruz. Fue allí donde descubrió la existencia del Imperio Azteca, donde se decía que había inmensos tesoros.

La determinación característica de este personaje histórico le llevó a hundir sus barcos para que el ejército no tuviese la tentación de dar marcha atrás, asustados por la inferioridad numérica. De este episodio procede la frase hecha “quemar las naves”.

Junto con otros pueblos indígenas que consiguió unir a su causa, ya que se encontraban sometidos a los aztecas, Cortés llegó a la Capital del Imperio, Tenochtitlán. A su paso, los conquistadores españoles saquearon ciudades prehispánicas como la de Chololula.

Cortés fue recibido pacíficamente por el emperador azteca, Moctezuma II, quien se declaró vasallo de la Corona de Castilla. Se cree que la buena acogida de los conquistadores españoles por parte de los aztecas se debe a la identificación de estos con seres divinos. A pesar del acogimiento, el ejército de Cortés se comportó de forma tiránica y saqueó las posesiones de los aztecas.

Durante estos meses se llevaron a cabo matanzas de nobles indígenas por parte de los conquistadores españoles, lo que provocó la ira del imperio y, aún a pesar de que su emperador se encontraba secuestrado por Cortés, se revelaron contra la invasión.

En la llamada ‘la noche triste’, los españoles que quedaban tras la lucha con los aztecas se vieron obligados a huir de la zona. Pero Cortés no olvidó sus planes de tomar Yucatán para la Corona de España, de manera que se rearmaron y junto con otras tribus indígenas consiguieron tomar Tenochtitlán, aunque la ciudad se encontraba completamente devastada.

Gracias a estas conquistas, Cortés fue premiado con el título de Gobernador y Capitán de la Nueva España, nombre que los españoles le asignaron a esta zona de México.

Hernán Cortés falleció en España el 2 de diciembre de 1547 a los 62 años. Fue enterrado en principio en su país de origen, pero sus restos fueron trasladados a México en 1566. En este país estuvieron sepultados hasta en siete sitios distintos.

Tras haber peregrinado por cuatro monasterios e iglesias diferentes, y con motivo de evitar su profanación en la Guerra de Independencia, fueron escondidos en un nicho junto al tabernáculo de una Iglesia anexa al Hospital de Jesús –donde se cree que se reunió con Moctezuma II–.

Un siglo después de esta sepultura secreta, un embajador mexicano presentó a España el acta de enterramiento clandestino de Hernán Cortés. Finalmente, en 1947 fueron colocados en un muro de la Iglesia de Jesús Nazareno a la izquierda del altar, donde continúan a día de hoy.

Los restos mortales de Hernán Cortés no tienen ningún tratamiento de interés turístico en México, nadie los va a visitar y su figura es más bien un tabú en el país. Están señalados por una pequeña placa a tres metros de altura en la que solo pone “Hernán Cortes 1485-1547”. El conquistador es recordado como uno de los representantes de las barbaridades humanas que fueron aparejadas a la conquista de México.