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De la luz al pozo y viceversa

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Del sentimiento de "normalidad" al de depresión somática dista sólo un estado de tristeza infinita
Del sentimiento de “normalidad” al de depresión somática dista sólo un estado de tristeza infinita

Helios Edgardo Quintas sufrió una profunda depresión y ha escrito un libro, “Momentos de lucidez. Cómo superé mi depresión”, para ayudar a los que la padecen revelando cómo logró salir del pozo y advertir de que “las posibilidades de contraerla son muy grandes y nadie está libre de padecerla”.

La depresión es una enfermedad que afecta, según la Sociedad Española de Psiquiatría, a entre el 8 % y el 15 % de la población mundial a lo largo de su vida y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en 2030 será la segunda causa de discapacidad.

Quintas, de 55 años, originario de Argentina y vecino de Cornellà (Barcelona) desde hace 12 años, ha explicado que en 2010 le diagnosticaron una depresión “que casi acabó” con su vida y que uno de los objetivos de escribir el libro es “ayudar a visibilizar la dolencia”.

En “Momentos de lucidez”, Quintas se desnuda emocionalmente y explica con detalles muy personales el proceso por el que pasó durante su depresión al tiempo que enumera distintos síntomas a través de los cuales la enfermedad puede manifestarse, para que los afectados y los que están a su alrededor puedan “comprenderla” y “pasen a la acción”.

Quintas explica lo que supuso el libro: “Un camino para poder ayudar a mucha gente que lo está pasando mal; cuando sufrí la enfermedad hubiera querido tener un libro así”, subraya.

El autor asegura que, aunque “hay cantidad de detalles cotidianos y síntomas descritos en los libros escritos por profesionales, nunca tratan el tema desde el punto de vista de la vivencia”, por lo que decidió escribir “Momentos de lucidez”.

Confiesa que el libro nace de unos primeros borradores redactados durante su tratamiento que le ayudaron a estudiar y a profundizar en el “por qué estaba enfermo”.

Pensamientos negativos

En su libro, el autor describe que cayó en la depresión con “un machaque de pensamientos negativos”, que sentía miedo de ser “un farsante” y que postergaba todo, además de padecer una “ira descontrolada” y enfadarse “por todo”.

“Hacía autocrítica maligna y no escuchaba opiniones”, confiesa Quintas, que sintió “soledad”, “sensación de peligro económico” y sufrió “indecisiones permanentes” con “una amargura constante, miedo y sensación de túnel y de desesperación”.

La pérdida de humor le llevó a estar mal con su familia y amigos, tenía insomnio, ardores estomacales, pérdida de memoria y concentración, le tiritaba la mandíbula, llamar por teléfono se le hacía una montaña, en la ducha le asaltaban los pensamientos negativos y llegó a perder su “plan de vida” para pensar en el suicidio.

Diagnóstico, terapia y tratamiento y hacer frente a su jefe para plantearle la idea de que tenía que dejar de trabajar un tiempo, para tratarse de la depresión fue “una de las pruebas más difíciles” que realizó en su vida, rememora.

“Fue muy duro reconocer que tenía que tomar medicación” para suplementar la terapia conductual que seguía, y que le ayudó a tener una nueva relación consigo mismo y con su entorno, ha recordado.

Desconocimiento de la depresión

Quintas cree que en la sociedad española hay “mucho desconocimiento” sobre la depresión ya que no toda la información se ha transmitido a los posibles afectados, “lo que contribuye a que los pacientes crean que es por su culpa”.

“La depresión ataca a todo el mundo. Es importante ver todas las situaciones de otra forma y es muy importante el apoyo de los profesionales, pero también de la familia y una participación activa por parte del afectado”, sentencia Quintas.

Agradece la labor de los médicos de cabecera, pero reprocha que “tendrían que estar mucho más preparados para detectar” y derivar a los pacientes a los especialistas que van a iniciar el tratamiento o poder “disponer de otras herramientas para la detección” de la depresión.

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Perros que mejoran la vida de los niños autistas

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Los niños con TEA desarrollan un fuerte vínculo con la mascota. Ello crea un entorno pausado y amoroso que mitiga los problemas sensoriales
Los niños con TEA desarrollan un fuerte vínculo con la mascota. Ello crea un entorno pausado y amoroso que mitiga los problemas sensoriales

Los animales hacen que los niños puedan relacionarse de una forma más divertida y natural. Para niños con autismo, los perros son el animal ideal para ayudarles a tener una mejor calidad de vida.

Así lo asegura el psicólogo Rafael Elícegui, quien afirma que las terapias con perros sirven para ayudar a niños con autismo a relacionarse de una forma “más atractiva y divertida”, permitiéndoles comunicarse de forma natural.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) se suele detectar cuando el niño tiene entre 18 y 24 de meses y se producen las primeras “señales de alarma”, como que no mire a su madre, no señale o no comience a utilizar el lenguaje.

Sin embargo, estas conductas no significan necesariamente que tenga TEA, por lo que se suele esperar a hacer el diagnóstico, aunque se deriva al niño a atención temprana para estudiar su caso.

La mayoría de los niños con TEA suelen acudir a un centro educativo ordinario en el segundo ciclo de educación infantil, pero en cursos superiores dependerá del grado que tenga de este trastorno, que es muy amplio, indica este psicólogo.

“No hay una terapia mágica ni una técnica revolucionaria para los niños con autismo”, explica, aunque el proyecto “Dejando huella” ha sido una experiencia “muy positiva” en ARPA, tras su puesta en marcha hace cinco años.

Si un niño con TEA no ha desarrollado el lenguaje, los orientadores intentan dotarle de un sistema alternativo de comunicación y también trabajan en terapias para que aprendan a jugar y a relacionarse en grupo con otros menores.

Los educadores se plantean “pequeños objetivos” en función de sus características y a partir de ahí se va evolucionando.

ARPA se puso en marcha en 1985 con cuatro familias y en la actualidad cuenta con un centenar de socios.

Elícegui ha precisado que en los últimos años se ha detectado un incremento de casos de TEA, pero cree que es porque ha aumentado la definición de lo que es el espectro del autismo, ya que la prevalencia es de un niño por cada cien nacimientos.

Las causas del autismo son biológicas, ya que el niño nace TEA, al margen de teorías ya desfasadas, como la de las “madre nevera” que se puso de moda en los años setenta, y sostenía que el autismo se transmitía en el embarazo si la madre no trasmitía cariño al feto, ya explicado.

Después se popularizó la teoría de que el mercurio de las vacunas causaba autismo, pero se ha demostrado que no es cierto, ha indicado.

Este técnico de ARPA sostiene que La Rioja cuenta con un buen servicio de atención temprana, de cero a seis años, que incluye todas las sesiones de estimulación y otras terapias, mientras que en otras comunidades solo lo cubre hasta los tres años.

Además, desde esta asociación desarrollan diversos programas a apoyo pedagógico, tanto a los chicos con TEA, como a sus familias, con el objetivo de que puedan llevar una vida plena e independiente.

Por otro lado, ya existen muchas asociaciones dedicadas a proporcionar terapias con perros a los niños que sufren autismo. El objetivo es mejorar su calidad de vida , reducir comportamientos de peligro para su integridad física, mejorar la relación y la comunicación con sus padres y con el mundo exterior , reducir conductas de oposición , prevenir accidentes de tráfico, mejorar sus conductas de sueño y trabajar sobre la reducción de los niveles de ansiedad que implica este tipo de trastorno, entre muchas otras. Todo ello se consigue a través de un entrenamiento exhaustivo de unas habilidades que el perro adquirirá para servir como ayuda técnica para su usuario.

La Derecha parlamentaria del Espacio

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El trabajo de Heinlein poseía tres cualidades esenciales para la buena CF: puntos argumentales bien diseñados, personajes vívidamente caracterizados y excelentes argumentos científicos. Incluso sus historia fantásticas tienen una estructura logica. Mezcló ciencia ficción dura y blanda y fantasía en dosis variadas
El trabajo de Heinlein poseía tres cualidades esenciales para la buena CF: puntos argumentales bien diseñados, personajes vívidamente caracterizados y excelentes argumentos científicos. Incluso sus historias fantásticas tienen una estructura logica. Mezcló ciencia ficción dura y blanda y fantasía en dosis variadas

Robert A. Heinlein, nacido en 1907, fue uno de los cultivadores más populares de la ficción científica y al mismo tiempo uno de sus patriarcas más representativos. Heinlein disfrutó de una vida plena y productiva cuyo fin no podía retrasarse mucho. Para los aficionados al género marca el inicio de una época, la ficción científica clásica de los años cuarenta y cincuenta -optimista en cuanto al destino del hombre, confiada en la supremacía del intelecto-, cuyo éxito y difusión se han mantenido más alla de las circunstancias que la motivaron, haciendo de la ficción científica el género popular que es hoy.

Heinlein publicó su primer relato en 1939, y en aquel entonces (si olvidarnos por un momento a los ilustres cultivadores europeos como H. G. Welles u Olaf Stapledon) la ficción científica se reducía a un puñado de locos visionarios que soñaban con un universo sin fronteras a través de unas pocas revistas de mala calidad. En 1939 aparecieron también los primeros relatos de Asimov, Sturgeton y Bester.

Los autores anteriores constituyen para muchos las figuras de mayor peso en lo que se ha llegado a conocer como la Edad de Oro de la Ciencia Ficción, y que coincide con la entrada de John W. Campbell como director de la mítica Astounding Science Fiction. Heinlein publicó su primer relato (La línea de la vida) en la revista de Campbell y se convirtió en la figura de la misma.

‘Tropas del espacio’

El tipo de virtudes literarias de Heinlein es bastante común a los escritores de su generación: muestra un estilo sencillo y directo pero al mismo tiempo un dominio absoluto de la trama, la planificación y los diálogos. Su producción temprana son relatos esencialmente de acción y marcado realismo en los que el contenido ideológico está hábilmente dosificado y juega un papel tan importante como la propia trama de aventuras. Y es precisamente en el terreno ideológico en el que Heinlein dio pie a grandes polémicas, debido a lo reaccionario de algunas de sus posturas políticas; hubo sangrientas disputas en torno a su célebre Tropas del espacio.En dicha novela -una de las pocas incursiones sobre el tema del servicio militar en el género sólo tienen derecho a voto los ciudadanos que han cumplido con la patria. La acusación más habitual que ha recibido es la de fascismo, dado que muchas de sus obras defienden la necesidad de personajes autoritarios en situaciones de crisis. Y sin embargo, lo que Heinlein promulga es el self made man americano y su ideología responde a pautas liberales en muchos aspectos.

Esta es una de las novelas más polémicas e interesantes de Heinlein. Aquí, en el ambiente de una Tierra futurista y políticamente unificada, se plantea una sociedad militarista, en la que solo tienen voto aquellos que han prestado servicio en las Fuerzas Armadas, servicio que es voluntario. Heinlein analiza política y sociológicamente esta sociedad. La lucha feroz contra una raza extraterrestre es casi una excusa para permitir la minuciosa descripción de un sistema político basado en fundamentos distintos a los de la democracia. Aquí, para tener derecho a tomar decisiones políticas, se debe demostrar que se tienen condiciones para actuar con altruismo, es decir, para ocuparse de los asuntos de los demás, de los asuntos de la sociedad. La “demostración” esta dada por entrar en las Fuerzas Armadas. Cuando se sale de ahí, el veterano recibe el diploma de ciudadano, que lo habilita para votar. Gran parte de la novela es el planteo de las diferencias de este sistema (y sus supuestas virtudes) con el modelo democrático (sobre todo, el norteamericano).

La obra fue un éxito, pero despertó encendidas discusiones. Muchos trataron a Heinlein de fascista, por el tono aparentemente complaciente y favorable de la novela hacia el modelo de gobierno que allí se plantea.

Otros dijeron que se trataba de una sutil parodia: Pensaban que, en realidad, el autor se burlaba de una sociedad como la que describía.

Lo cierto es que, a lo largo de su obra, Heinlein especuló con variados modelos de gobierno, distintos a la democracia de su época. El “modelo militarista” o “autoritario”, aparece, por ejemplo, en “Amos de Títeres” o en “Viernes”, aunque de una manera menos generalizada.

De una cosa no cabe duda. Si Heinlein tenía una ideología o, mejor dicho, si Heinlein expresó a lo largo de toda su obra una “ideología” que haya mantenido en el transcurso de su vida, esta puede sintetizarse en una frase que se repite con frecuencia en una de sus últimas obras, The Cat Who Walks through Walls (“El Gato que atraviesa las paredes”, 1985): “No hay comida gratis”. Dicho de otra manera: Nacer no da derechos, no nos están esperando con los brazos abiertos. La vida es dura, confusa y fascinante y hay que ganarse un lugar, hay que demostrar lo que uno vale. Los personajes de Heinlein se la pasan cumpliendo esta consigna.

Su obra más célebre es Forastero en tierra extraña, que durante los años 60 fue un libro de culto en los campus universitarios.

En ella, Heinlein satirizó prevalecientes actitudes sexuales, religiosas y políticas; en otras palabras, toda la estructura de la sociedad occidental. Muchos creen que esta novela era la consecuencia de la inquietud social de los años sesenta, pero lo que pasó es lo opuesto: en 1960 el libro estaba ya listo para la publicación. Heinlein, siempre atento a las tendencias de sociedad, estaba un paso delante de ella en la liberación y cuestionamiento de las costumbres que seguirían pronto. La cultura hippie adoptó a Forastero en Tierra Extraña como su guía de turismo. Heinlein se volvió una celebridad nacional.

Uno podría preguntarse ¿Donde quedó el fascista de Tropas del Espacio, ahora convertido en un proto-hippie?

Cuando sometió a Forastero en Tierra Extraña para la publicación, Heinlein fue obligado por sus editores a modificar el 30% de las palabras del texto y revisar algunas de las escenas de sexo más gráficas. Sólo después de la muerte de Heinlein los entusiastas pudieron leer el original, conviertiendose en, quizás, el único caso de un libro dos veces best-seller, la segunda, 30 años después de su primera edición.

Heinlein es considerado como un buen narrador que acertó a llenar sus relatos de una equilibrada mezcla de varios elementos que hacen sus relatos tan amenos como científicamente impecables. Propugnó, y practicó, la necesidad de integrar las particularidades científicas de los relatos dentro de la línea narrativa, y no descontextualizar las explicaciones necesarias mediante largas disertaciones. Técnicamente la narrativa de Heinlein estaba a años luz de la de cualquier otro autor de la época de los clásicos.

También, y en gran medida a propuesta de John W. Campbell, introdujo temas nuevos en la ciencia-ficción, como las relaciones entre política y religión.

En 1974 obtuvo el primer premio Gran Maestro Nebula, Concedido por la SFWA, y en una encuesta del fanzine Locus, en 1988, se le considera el mejor escritor de ciencia-ficción de todos los tiempos, muy por delante de autores como Isaac Asimov o A. C. Clarke.

El escritor que resolvía entuertos

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Sir Arthur Conan Doyle
Sir Arthur Conan Doyle

Sherlock Holmes fue un personaje tan real para los contemporáneos de su creador, Arthur Conan Doyle, que a veces confundían sus identidades y pedían al escritor que resolviera casos reales. Una anécdota reunida junto con otras curiosidades y ensayos en un libro del escritor británico que se publica ahora.

“Las buenas obras literarias son las que hacen que tras haberlas leído el lector se sienta alguien mejor. Pero nadie puede mejorar -en el sentido elevado al que me refiero- por leer a Sherlock Holmes, aunque puede haber disfrutado de una hora agradable al hacerlo”, aseguró Doyle (1859- 1930) sobre este personaje de su creación, uno de los más famosos detectives, si no el que más, de la literatura.

Estas consideraciones, junto a muchas cuestiones relacionadas con sus lecturas y su literatura, componen el volumen “Mis libros. Ensayos sobre escritura y lectura” de Arthur Conan Doyle, una obra traducida por Jon Bilbao editada por Páginas de Espuma.

El volumen descubre así una de las facetas más desconocidas del autor de “La compañía blanca” o “El sabueso de los Baskerville”, un escritor que fue antes médico y que para redondear sus ingresos publicó la novela de intriga “Estudio en escarlata”, que sería el primero de los 68 relatos protagonizados por Sherlock Holmes.

Pero la labor literaria de Doyle es mucho más amplia, como explica en estos ensayos: “He escrito entre veinte y treinta obras de ficción, libros de historia sobre dos guerras, varios títulos de ciencia paranormal, tres de viajes, uno sobre literatura, varias obras de teatro, dos libros de criminología, dos panfletos políticos, tres poemarios, un libro sobre la infancia y una autobiografía”.

Por eso diferencia entre sus métodos a la hora de escribir según sea el género, como explica en alguno de los ensayos recogidos en este libro.

“En el caso de los relatos breves siempre me ha parecido que mientras seas capaz de producir el efecto dramático la exactitud de los detalles importa poco. ¿Qué importancia tiene si consigo atrapar al lector?. Me he tomado libertades en algunas de las historias de Sherlock Holmes”, confiesa el autor, que considera que la cuestión es otra si la temática es histórica.

En ese caso, incluso en un relato corto hay que ser exacto, y la exactitud ha de ser incluso mayor en el caso de una novela histórica porque, si no, “se convierte en nada mas que un libro de aventuras para niños”.

A su personaje más famoso, el “celebérrimo” detective Sherlock Homes, dedica varios textos en los que explica que fue alguien tan real para sus lectores que cuando se pensó que lo había matado llovieron sobre él cartas insultantes: “‘Animal’ fue el prometedor arranque de la carta” que le dirigió una señora, recuerda el autor.

Fue en 1893 cuando, harto de Holmes, decidió darle muerte en la ficción pero a causa de la presión de sus lectores tuvo que resucitarlo en 1902 con “El sabueso de los Baskerville”.

El escritor recibió libros de autógrafos para que Holmes plasmara su firma y hubo lectores que le pedían su contacto para que les resolviera cuestiones privadas.

Pero Doyle consideraba que las historias de detectives solo permitían el uso de una faceta de la imaginación del autor, la invención de la trama y por eso, aseguraba tras su decisión de acabar con Holmes, que si hubiera seguido escribiendo sobre él, además de estar agotado “también habría agotado la paciencia del publico” y no habría escrito obras como “Rodney Stone” (1896).

“No quiero ser desagradecido con Holmes, a quien considero un buen amigo. Si alguna vez me he cansado un poco de él es porque es un personaje sin matices, una máquina de calcular”, sostenía el autor.

Esbozos fantásticos desde el lado femenino

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Las escritoras que han participado en este libro provienen de las dos orillas del Atlántico. Pertenecen a generaciones diferentes y se mueven estilísticamente por parámetros distintos. Una oportunidad para explorar sus diferentes prosas y proposiciones creativas
Las escritoras que han participado en este libro provienen de las dos orillas del Atlántico. Pertenecen a generaciones diferentes y se mueven estilísticamente por parámetros distintos. Una oportunidad para explorar sus diferentes prosas y proposiciones creativas

Las ‘Mary Shelley’ que escriben en español son reivindicadas en “Insólitas”, la primera antología de género fantástico de escritoras españolas y latinoamericanas, en la que Teresa López-Pellisa y Ricard Ruiz Garzón han reunido cuentos de una treintena de autoras.

López-Pellisa explica que la idea de esta antología era “reivindicar y visibilizar a unas autoras que llevan escribiendo durante mucho tiempo y que no se conocían tanto, o algunas latinoamericanas que no habían publicado en España”.

El volumen propone “la revisión del canon literario desde los géneros no realistas, ya que “nunca se habían reunido relatos de lo fantástico, ciencia ficción y fantasía escritos por autoras en español”, comenta la antóloga, para quien otra de las “grandezas” del texto es que es “transatlántica”.

Hay países latinoamericanos como Argentina, añade, en los que hay una tradición con nombres como Mariana Enríquez, Luisa Valenzuela, Ana María Shua o Angélica Gorodischer, “muy conocidas en su sistema literario, porque allí lo fantástico viene de lejos, desde Borges, Bioy Casares o Silvina Ocampo, con mayor peso que en España, al igual que pasa con México, con dos ilustres representantes como la fallecida Elena Garro o la nonagenaria Amparo Dávila”.

Que haya desde autoras de 90 años hasta algunas que no han llegado a los 30 ofrece, según López-Pellisa, “un panorama intergeneracional interesante de los géneros no realistas”.

Entre las españolas, “Insólitas” (Páginas de Espuma) incluye “clásicas como Pilar Pedraza, la dama del terror; Cristina Fernández Cubas, dama de lo fantástico; y Elia Barceló, la dama de la ciencia ficción”, a las que se suma un ejemplo puente, Cristina Peri Rossi, uruguaya, afincada desde décadas en Barcelona, que ha cultivado siempre lo fantástico, pero también tiene relatos de ciencia ficción, siempre con una fuerte reivindicación feminista en su obra.

Ricard Ruiz Garzón advierte, sin embargo, que “no se trata de una antología de reivindicación feminista”, pues las autoras abordan temas de lo más variado, desde la maternidad o la violencia de género, a la globalización, los temas del monstruo o la muerte.

Percibe que hay “menos terror o fantasía épica”, temas que habitualmente se abordan más en la novela que en el cuento.

Estas autoras se enfrentan a un doble obstáculo, según Ruiz Garzón, “como mujeres escritoras, pero también por escribir en un género minorizado dentro del canon porque en España se ha impuesto el canon realista”.

Ambos antólogos coinciden en que “la ciencia ficción está cambiando en los años post Harry Potter, y ahora funciona más la distopía juvenil, las ucronías, el estilo ‘Black Mirror’, con historias ambientadas en un tiempo no muy lejano, porque la tecnología evoluciona de manera acelerada”.

Los dos especialistas opinan que se puede hablar de un auge de las escritoras del género “en tanto en cuanto hay un boom de visibilidad, pero también hay una incorporación masiva de la mujer en todo el proceso con nuevas lectoras, traductoras, autoras y editoras”.

La tradición femenina en el fantástico ya hunde sus raíces en el siglo XV con Christine de Pizan, Margaret Cavendish en el XVII o Mary Shelley en el XIX, subraya Teresa López.

Aunque existen en España numerosos encuentros en torno al género fantástico, Ruiz Garzón echa en falta un evento del tamaño del BCNegra, que “cuente con el apoyo decidido del mundo editorial”.

Ambos antólogos perciben un punto de inflexión a partir del éxito de “El cuento de la criada” de Margaret Atwood, amplificado por el éxito de la serie televisiva, que ha desatado la creación de distopías, un efecto multiplicador que también se puede atribuir a “Los juegos del hambre” o “La carretera”.

La literatura, concluyen, debe eliminar los prejuicios que tiene hacia la ciencia ficción y el género fantástico, que “sí son pujantes en las series televisivas, en el cine o en los videojuegos”.

No menos necesaria sería “una biblioteca de autoras y autores del género fantástico, porque permitiría reivindicar y recuperar a Emilia Pardo Bazán, cuya primera novela es de ciencia ficción, a Mercè Rodoreda por sus novelas fantásticas, a Ramon y Cajal, que escribía ciencia ficción para enseñar a sus alumnos, o a Unamuno y Clarín, ambos del canon realista pero que también cultivaron la ciencia ficción y que además estaban en contacto con H.G. Wells”.

La sinfonía de la vaca y el marcapasos

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Atom Heart Mother, el gran disco olvidado de los Floyd, una sinfonía con la marca de David Gilmour
Atom Heart Mother, el gran disco olvidado de los Floyd, un LP único con el sello de David Gilmour

Atom Heart Mother es un disco de rock progresivo de 1970 de Pink Floyd. Fue llamado de esa manera después de su canción del titulo, que originalmente fue titulada “The Amazing Pudding”. El nombre de la canción fue cambiado después de que la banda se cruzó con un artículo de un diario sobre una mujer con un marcapasos atómico con el título de “Nuclear drive for woman’s heart”.

El disco se grabó en Abbey Road Studios, Londres, Inglaterra. Llego a alcanzar el número 1 en los rankings del Reino Unido y el número 55 en los EE.UU. y se convirtió en oro en los EE.UU. en marzo de 1994. Un CD remasterizado fue lanzado en 1994 en el Reino Unido y en 1995 en los EE.UU.

La tapa original del disco muestra a una vaca ordinaria parada sobre una pastura ordinaria, sin ningún texto ni ninguna otra pista sobre lo que podría estar en la grabación. Esto es, de hecho, debido a las imágenes psicodélicas del “espacio de rock” asociadas con Pink Floyd en el momento del lanzamiento del disco, la banda quería explorar todo tipo de música sin ser limitados por una imagen particular o estilo de grabación.

Por lo tanto, pidieron que su nuevo disco tenga “algo sencillo” en la portada, lo que terminó siendo la imagen de la vaca. Storm Thorgerson, inspirada por la famosa tapa de la vaca de Andy Warhol, dijo que simplemente manejo por la zona rural de Potters Bar y fotografió la primer cosa que vió. La vaca se llama Lulubelle III.

Los dos temas mas largos son un progreso desde las piezas instrumentales anteriores de Pink Floyd como “A Saucerful of Secrets”, el disco “Atom Heart Mother” está dividido en seis partes y cuenta con una orquesta completa mientras que hay tres segmentos distintos de “Alan’s Psychedelic Breakfast”, que están unidos por el diálogo y los efectos de sonido preparados por Alan Stiles, preparando, discutiendo y comiendo el desayuno.

El LP original termina con el sonido constante de una canilla que gotea en el interior de un surco. También se incluyen tres canciones de cinco minutos de duración: uno por cada uno de los tres compositores de la banda. Roger Waters contribuye con una balada llamada “If”, que tocaba frecuentemente en los shows en vivo en apoyo a su disco Radio KAOS. Esto esta seguido por el tema de Rick Wright “Summer 68”, una crítica del estilo de vida del “de rock ‘n roll” que pronto se convirtió en una característica de la discografía de Pink Floyd. Por último, el tema “Fat Old Sun” de David Gilmour, pasó dos años como una parte clave en los shows de la banda y es un clásico en las giras de Gilmour como solista.

La traca de la vaca

En 1968 el director italiano Michelangelo Antonioni rodó en Estados Unidos una película titulada Zabriskie Point, y para la banda sonora decidió contar con músicos como Grateful Dead, los Youngbloods, o los Pink Floyd entre otros. Durante 1969, Pink Floyd estuvieron en Roma componiendo y grabando música para dicha banda sonora. Compusieron media docena de temas originales (e inéditos hasta entonces), aunque en realidad, en el montaje final, se incluyeron sólo tres temas (inéditos y originales, eso sí) de Pink Floyd: “Heart Beat, Pig Meat”, “Crumbling Land” y “Come In Number 51, Your Time Is Up”.

Esta última no es otra cosa que una versión distinta (y regrabada para la ocasión) de “Careful with That Axe, Eugene”, porque el tema original que iba a cerrar la película (titulado “The Violent Sequence” de Richard Wright) fue rechazado por el director.

Sin embargo, los Pink Floyd lo aprovechaban todo, y The Violent Sequence sirvió de base –como una demo o una versión primitiva- para “Us and Them”, que luego se acabaría incluyendo en el mítico The Dark Side of The Moon, unos años más tarde.

De hecho, otros temas no incluidos en el montaje final, como por ejemplo “Unknown Song”, sirvieron de germen para canciones posteriores de los Pink Floyd: el riff se acabaría incluyendo en Atom Heart Mother.

Una vez volvieron a Londres, empezaron a reunir material que habían compuesto para la película de Antonioni, aunque no se hubiera llegado a grabar. Uno de estos no era más que la progresión de acordes que luego se convertiría en la melodía principal del disco y que David Gilmour llamaba “Theme for an Imaginary Western” porque Roger Waters dijo que le sonaba apropiada para la banda sonora de Los siete magníficos.

Como solía ocurrir por entonces (y ocurriría con discos posteriores de la banda), los Pink Floyd interpretaban en directo estos temas antes de grabarlos, ajustando, añadiendo y quitando partes (que ellos llamaban “secciones” o “secuencias”), para ir dándole forma definitiva. De hecho este Tema para un Western Imaginario fue interpretado por primera vez en vivo el 17 de enero de 1970, en la Universidad de Hull.

Finalmente, acabó saliéndoles un tema instrumental larguísimo (de más de 23 minutos), que batió el record de tema más largo grabado sin cortes hasta el momento, pues agotaba todo el espacio disponible en una cara de un vinilo de 12 pulgadas: el mayor formato disponible por entonces.

Cuando el disco se editó en octubre, Stanley Kubrick estaba rodando La Naranja Mecánica, y le encantó el disco, así que les propuso a los Pink Floyd utilizar parte del mismo en la banda sonara de la película. Sin embargo, los Pink Floyd, que habían acabado un poco desencantados de su experiencia con Antonioni, (les gustaba la idea de componer una banda sonora completa, como ya habían hecho antes con More y volverían a hacer después con Obscured by Clouds, pero no querían que un director eligiera parte de su música para incluirla, junto con otros autores, en una banda sonora) y le negaron el permiso.

Kubrick quería utilizar el inicio de Atom Heart Mother en la secuencia inicial de La Naranja Mecánica. Ya sabéis, esa en la que aparecen Alex y sus dugos en el Korova Milk Bar bebiendo Moloko Vellocet, es decir, Lecheplus, leche con veloceta, o sea con drencomina, y preparándose para una nueva sesión de ultraviolencia. O sea, esta que podéis ver en el video. (Por cierto, por si no sabíais el origen del nombre del dúo inglés de los 90, ya lo sabéis: Moloko significa leche en ruso y en la Naranaja Mecánica -película y novela- se mencionaba su uso, como una droga.)

Finalmente, ante la negativa de los Floyd, se usó como música de fondo el tema “Title Music From A Clockwork Orange” de Wendy Carlos, que por aquel entonces todavía no se había cambiado de sexo y aún se llamaba Walter Carlos. Pero si queréis saber como hubiese quedado la escena con la música de Pink Floyd, no tenéis que imaginarla, ya habido algún fan que ha hecho el montaje por vosotros, como por ejemplo el que se ve en este vídeo:

Curiosamente, Kubrick finalmente si que logró incluir algo de Atom Heart Mother en La Naranja Mecánica: en la escena en la que Alex va a la tienda de discos (la Chelsea Drugstore, ahora ocupada por un McDonalds en la realidad), en la que conoce a las dos chicas a las que luego se lleva a casa para escuchar a Ludwig Van y practicar sexo, se puede ver, entre otras, la portada del disco en las estanterías.

Realmente fue algo intencionado, pero nada especial, porque el resto de los discos que se pueden ver son también todos reales y de la época, aunque –en general- mucho menos conocidos hoy día. Incluso Kubrick se permitió incluir también una grabación de la banda sonora de su anterior película: 2001 Una odisea del espacio.

El último día, en el número del 16 de julio del Evening Standard, Roger Waters vio un artículo sobre una mujer que tenía implantado un marcapasos alimentado por una diminuta batería con un isótopo radiactivo (lo que por aquel entonces se denominaba una pila atómica). La historia –que también apareció en otros periódicos como el Times- contaba que la mujer, pese a esa dificultad, había logrado su sueño de ser madre pues había dado a luz con éxito a un niño. El titular de la noticia era “Madre de corazón atómico” (Atom Heart Mother).

A un chasquido neuronal de la depresión

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Los problemas graves de comportamiento no necesitan "una catástrofe" en el cerebro previa
Los problemas graves de comportamiento no necesitan “una catástrofe” en el cerebro previa

Para que aparezcan problemas de comportamiento, como ansiedad, agresividad, esquizofrenia o depresión, no hace falta que se produzca “una catástrofe” en el cerebro, sino un ligero desequilibrio entre neurotransmisores, moléculas que permiten el intercambio de información entre neuronas.

Esta es una de las conclusiones de un trabajo realizado en ratones, en el que sus autores, liderados por científicos del Instituto de Neurociencias de Alicante, constatan que detrás de este “desbalance” en el circuito neuronal está el gen Grik4, en concreto un exceso de dosis del mismo.

Para mantener una función cerebral adecuada es necesaria una buena regulación del equilibrio entre la transmisión sináptica -comunicación entre las neuronas- excitatoria e inhibitoria, lo que sería el equivalente al “acelerador y el freno”, respectivamente, del sistema nervioso, recuerda el instituto alicantino en una nota.

Esto se logra con la liberación de las dosis adecuadas de sustancias químicas o neurotransmisores de uno u otro tipo -entre ellos, serotonina, dopamina, endorfinas, adrenalina, GABA o glutamato-.

Equilibrio roto

¿Qué pasa cuándo las dosis de alguno de estos neurotransmisores no son las adecuadas? Que el equilibrio en el circuito se rompe y aparecen patologías como la ansiedad, depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar o autismo, explica el investigador Juan Lerma, director del grupo de Fisiología Sináptica del Instituto de Neurociencias -centro del CSIC y la Universidad Miguel Hernández-.

En este trabajo se constata que la sobreexpresión del gen Grik4 afecta a la comunicación neuronal. “Hemos encontrado en la amígdala cerebral -vinculada a la agresividad, emociones, depresión o ansiedad- que la simple sobreexpresión de ese gen en las neuronas que componen el circuito produce un cambio en la eficacia de la comunicación entre esas neuronas”, explica Lerma, quien detalla que se trata de una modificación ligera, no dramática, pero suficiente para que aparezcan problemas de comportamiento, “lo que llama la atención”.

En concreto, el gen Grik4 es esencial para regular receptores del neurotransmisor excitatorio glutamato -relacionado con la información sensorial, motora y emocional, la memoria, etc-.

Esta investigación apunta que las alteraciones del comportamiento que caracterizan a las patologías como ansiedad, depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar o autismo, pueden tener un mecanismo común: un exceso en la tasa de liberación del principal neurotransmisor excitatorio del sistema nervioso central, el glutamato.

Amígdala cerebral

Y las manifestaciones que caracterizan a cada una de ellas dependerían del área del cerebro afectada por ese desequilibrio, en este caso la amígdala cerebral. “Hemos reproducido en modelos de ratón la duplicación de un fragmento del cromosoma 11, que contiene el gen Grik4, que se sabe ocurre en el autismo, y hemos visto que tiene un efecto en el comportamiento de los ratones semejante al que ocurre en humanos”, aclara Lerma.

Los roedores portadores de esta duplicación muestran signos de depresión, ansiedad y alteraciones de la conducta social características de las personas con trastornos del espectro autista.

Aunque se trata de una investigación básica y queda mucho trabajo por delante, “nuestros resultados destacan que la actividad aberrante persistente dentro de los circuitos cerebrales puede ser la base de los comportamientos disruptivos asociados a la enfermedad mental en humanos”.