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La reconciliación inglesa con el arte español

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"John Philips en su estudio", del pintor inglés John Ballentine. Al fondo, "Las Meninas" de Veklázquez se dejan ver tras las cortinas
“John Philips en su estudio”, del pintor inglés John Ballentine. En primer plano hay una mesa con vasijas y fruta, como en un bodegón velazqueño, mientras que al fondo, parcialmente oculta por una cortina, puede verse una copia de Las Meninas

El hispanista Nigel Glendinning sostiene que la sociedad británica tuvo que superar muchos prejuicios, tanto religiosos como estéticos, antes de comenzar a apreciar el arte del Siglo de Oro español, que no se extendió en las islas hasta finales del XVII.

El autor del libro ‘Arte español en Gran Bretaña e Irlanda, 1750-1920’ -en el que también ha participado la especialista en Historia del Arte Hilary Macarteny- explica que el anti-catolicismo de la época dificultó la popularización de las obras de temática religiosa de los grandes pintores españoles.

Además, en cuanto a la estética, los británicos preferían el estilo clásico y refinado de los artistas italianos y ‘no les gustaba nada la falta de idealismo en la representación de las figuras de las obras españolas’, afirmó Glendinning tras la presentación del libro en el Instituto Cervantes de Londres.

‘Lo más típico en pintores como Velázquez y Murillo es que representaban a los pastores tal y como son normalmente, sin idealizarlos’, subrayó el profesor emérito de la Universidad Queen Mary de Londres.

Precisamente, las obras de Murillo fueron unas de las primeras que salvaron la distancia cultural entre España y Gran Bretaña, especialmente los retratos infantiles como ‘Invitación al juego de pelota a pala’ y el ‘Niño mendigo’.

‘A partir de la segunda mitad del siglo XVII empezó a funcionar un mercado de copias de Murillo, algunas de ellas buenas, -subrayó Glendinning- que se importaban desde Holanda’.

En el siglo posterior varios particulares se hicieron también con obras originales, como un médico de la corte en cuyo inventario de posesiones figuraban varios Murillo, o un banquero irlandés que compró el autorretrato del pintor español que hoy se exhibe en la National Gallery de Londres.

La estética de pintores como Zurbarán o Ribera, en cambio, tardó más tiempo en seducir al gusto británico.

‘A los ingleses no les gustaban los cuadros oscuros. Incluso solían criticar a los pintores que no dejaban entrar en sus escenas la luz que normalmente se asocia a España’, afirma Glendinning.

Además, Zurbarán era un pintor más conocido en Andalucía que en Madrid, indica el hispanista, lo que impedía que llegaran a conocer su trabajo los viajeros ingleses que llegaban a la capital y compraban las obras que más tarde llevarían a su país.

‘El caso de Velázquez es más complicado’, advierte el experto, ‘en parte por la audacia de su técnica ya que, en Inglaterra, como en otros países europeos, gustaban más los trazos definidos y nítidos’.

Velázquez tenía un estilo que se ha comparado muchas veces con el impresionismo, y utilizaba una técnica conocida como ‘perspectiva aérea’ que rompía con las normas pictóricas habituales.

Distanciaba los objetos no a través de líneas, sino ‘por cambios sutiles en el color’, resalta Glendinning.

‘Todo eso hace de Velázquez un pintor que interesa a los grandes aficionados a la pintura, a los que realmente saben lo que es pintar, pero desagrada a quienes prefieren un estilo más nítido’, apunta el hispanista.

Pese a las reticencias, a finales del XVIII ya comenzaba a apreciarse una cierta afición por la obra del español en Gran Bretaña.

‘Uno de los casos más curiosos es el de un embajador británico en Madrid que hizo copiar una gran cantidad de cuadros de Velázquez en tamaño pequeño para llevarlos a Inglaterra’, relata Glendinning.

El autor del primer estudio dedicado enteramente a la recepción del arte español en las Islas Británicas e Irlanda subraya que el gusto por Velázquez no ha hecho sino aumentar con el tiempo en Reino Unido, y recordó como hace varios años una exposición dedicada al pintor de ‘Las Meninas’ resultó una de las más visitadas hasta la fecha en la National Gallery de Londres.

Del prejuicio a la admiración

Los prejuicios de los británicos respecto a los españoles dieron paso a un sentimiento de admiración… por los menos en términos artísticos. Las antiguas reservas del pueblo británico respecto a España -producto de la histórica rivalidad religiosa y política entre ambas potencias- dieron paso, si bien lentamente, a una fascinación por el rico legado pictórico del país ibérico. Todavía en 1828, según recuerda el experto Christopher Baker, el pintor escocés David Wilkie se refería al sur de España como “la reserva de caza de Europa”.

El interés de los británicos por la historia y la cultura españolas comenzó a despertar a mediados del siglo XVIII gracias a los relatos de algunos viajeros. Sin embargo, continuaban vivos los viejos prejuicios que pintaban a la península Ibérica como un país donde imperaban la intolerancia y la crueldad, tipificadas por la Inquisición. Esos estereotipos fueron disipándose poco a poco en el transcurso del siglo XIX, sobre todo por una causa común: la oposición a las ambiciones imperialistas de Napoleón Bonaparte, que hizo que ambos pueblos lucharan codo con codo en lo que los ingleses llaman “la Guerra Peninsular” y los españoles, “Guerra de la Independencia”.

Desde aquella guerra, en la que la intervención del duque de Wellington fue decisiva para la victoria española, hasta la Guerra Civil Española, en la que cayeron numerosos idealistas británicos al lado de los republicanos que se levantaron contra la amenaza fascista, los ingleses pasaron del estereotipo baladí a la admiración.

La obra John Phillips en su estudio, pintado por su colega John Ballentine en 1864, es uno de los cuadros que resume, tal vez como ningún otro, la “complejidad” de estos tema. El lienzo muestra a Phillips, apodado Felipe de España, por su pasión por la cultura española, mientras trabaja en una imagen romántica de contrabandistas. En primer plano hay una mesa con vasijas y fruta, como en un bodegón velazqueño, mientras que al fondo, parcialmente oculta por una cortina, puede verse una copia de Las Meninas.

A la fascinación por los temas españoles contribuyeron las colecciones tanto públicas como privadas que se crearon a partir de la fascinación británica por el arte de Murillo, cuyas pinturas de chicos de la calle iban a influir directamente en el pintor Thomas Gainsborough. Colecciones que se vieron enriquecidas por el generoso regalo que le hizo el rey Fernando VII al Duque de Wellington, al no aceptar que este le devolviera las pinturas del botín que José Bonaparte trató de llevarse a Francia y que capturaron las tropas al servicio del aristócrata británico en la batalla de Vitoria.

El interés romántico de muchos viajeros británicos por un país de gitanos y bandoleros contrasta con los estudios más serios de William Stirling (Anales de los artistas de España) o del gran arquitecto y diseñador Owen Jones: Planos, alzados, secciones y detalles de la Alhambra. Así existen ejemplos de la diferente sensibilidad con que tratan los artistas españoles y británicos a la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil. Los intérpretes de esos puntos de vista podrían ser Goya y Wilkie, en el primer caso, y Picasso, Edward Burra o Wyndham Lewis, en el segundo. Así, por ejemplo, a la visión descarnada y amarga del Goya de Los desastres de la guerra se contrapone el embeleso un tanto teatral de David Wilkie con el heroísmo hispano en su famoso cuadro La defensa de Zaragoza.

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Orfebres del cine para adultos

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Imagen de la escena rodada por Orson Welles para la película "3 AM, la hora del amor"
Imagen de la escena rodada por Orson Welles para la película “3 AM, la hora del amor”

Orson Welles es más famoso por la escalera de Los Magníficos Amberson, el plano secuencia de Sed de mal o la excepcional totalidad de su obra maestra Ciudadano Kane, cuyos entresijos aún mantienen despierta a cada generacion de cineastas, críticos y fanáticos del séptimo arte. Hoy le recordamos por su breve incursión en un género inesperado; el porno. En 1975, Welles rodó una escena pornográfica de explícito contenido lésbico para el filme 3 A.M. La hora del amor. Al parecer como favor para dar un empujón a su último e inacabado filme, “Al otro lado del viento”, según desvela un libro.

Lo cuenta Josh Karp en su libro Orson Welles’s Last Movie (La última película de Orson Welles), donde recorre la creación de aquella película maldita en la que participaron otros directores como John Huston o Peter Bogdanovich. El director de fotografía de la película de Welles, Gary Graver, no se centraba y llegaba tarde a los rodajes porque estaba ocupado dirigíendo bajo seudónimo esta película erótica. Welles le ayudó a montar una de las escenas para quitarle trabajo de encima y a cambio de que le ayudara a terminar el que sería ser su canto del cisne.

“Welles acabaría editando una escena de ducha lésbica harcore que no pudo evitar cortar cortar al estilo Welles, con ángulos de cámara bajos y otros de sus trucos habituales”. En lo que se dice un clásico encuentro aleatorio entre una mujer cualquiera y una vecina en la ducha, se pueden ver algunos planos más elaborados, como contrapicados, escorzos o tomas a través de la mampara que exceden los recursos habituales del cine porno. Juzgue si no el lector, advirtiendo previamente que se trata de una escena no apta para menores, jefes o subalternos.

La película, aseguran, es excelente y apropiadamente sucia. Elaine y Mark son un matrimonio con dos hijos que comparten su casa con la hermana de Kate, que resulta ser Georgina Spelvin, protagonista inolvidable de El Diablo y la sra. Jones y de algunos de los mejores momentos de El Otro Hollywood, la increíble historia oral del porno de Leigs McNeil. Según los entendidos de Vulture, todo el mundo pilla cacho, incluyendo los niños y un vecino curioso.

La última mitad de los 70 fue la explosión y la edad dorada del porno, antes de que el VHS lo convirtiera en un fenómeno de masas y lo relegara a un arte menor. Durante estos años, Graver dirigió varios títulos para adultos que han acabado siendo clásicos. Orson Welles, sin embargo, falleció cinco años más tarde dejando inacabada su adaptación de Don Quijote de La Mancha y sin mencionar el que había sido su debut como director de cine, Too Much Johnson, un antecedente de Ciudadano Kane que fue redescubierto en 2013 en Italia.

Damiano, porno con guión

El periodista valenciano especialista en cine porno Paco Gisbert ha publicado la primera biografía sobre el director estadounidense Gerard Damiano, autor de algunas de las mejores películas del género, como “Garganta profunda”, filme mítico de principios de los años 70.

Así lo considera Gisbert en la biografía de Damiano, publicada por la editorial Cocó y el Festival Internacional de Cortos y Cine Alternativo de Benalmádena (FICCAB).

La publicación, titulada “Gerard Damiano: El pornógrafo indie”, repasa la vida y la obra de este cineasta, nacido en 1928 en Nueva York y fallecido a los 80 años en 2008 en Florida, cuya filmografía se caracterizó porque siempre estuvo al margen de la industria convencional.

Gerard Damiano
Gerard Damiano

Damiano fue uno de los personajes más populares de la cultura estadounidense en los primeros años setenta y su película “Garganta profunda” (1972) trascendió los circuitos de exhibición del cine porno para erigirse en paradigma del llamado “porno chic”, un tipo de cine que popularizó en todo el país las películas con sexo explícito.

Entre 1969 y 1992, Damiano dirigió medio centenar de películas, alguna de las cuales forman parte de la historia del género como “El diablo en la señorita Jones”, “Historia de Joanna” o “Consenting adults”, todas ellas realizadas con presupuestos independientes.

El libro retrata la vida del director a través de sus películas y explica cómo éstas marcaron la trayectoria vital y profesional del único director del género que ha trascendido los circuitos marginales del porno, ya que sus filmes tienen estructuras convencionales, aunque en ellas haya escenas de sexo explícito.

Paco Gisbert trabaja como periodista especializado en cine, deportes, cultura y porno, y ha sido colaborador de diferentes medios de comunicación tanto valencianos como de repercusión nacional, en prensa escrita y en televisión.

Esta publicación llega tras haber escrito con anterioridad sobre otros aspectos del cine porno y sobre otros géneros, ya que ha editado una guía para ver y analizar la película “Pulp Fiction”, de Quentin Tarantino.

La distopía del ‘Homo Optimus’ y su entrepierna

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Según algunos expertos, a la vuelta de 10 años los amantes robóticos serán comunes, aunque también fuente de desdén y debates. Uno de ellos está dado por la capacidad que tendrían estos robots de remplazar, en toda regla, a un amante humano
Según algunos expertos, a la vuelta de 10 años los amantes robóticos serán comunes, aunque también fuente de desdén y debates. Uno de ellos está dado por la capacidad que tendrían estos robots de remplazar, en toda regla, a un amante humano

Implantes cerebrales para aumentar la inteligencia, sexo con robots, escudos para evitar el hackeo del pensamiento, ciberataques que pondrán en riesgo la vida humana… así de distópico es el mundo que Kaspersky Lab ha imaginado para 2050.

La compañía de seguridad ha creado la plataforma Earth.2050, una web participativa en la que futurólogos, artistas y científicos predicen y representan en imágenes cómo serán el mundo, la tecnología y las ciberamenazas en 2030, 2040 y 2050.

Kaspersky Lab sostiene que no se trata únicamente de un ejercicio creativo, sino de un “mosaico variado de ideas y conceptos” con el que espera anticiparse a futuros escenarios en los que robots e inteligencia artificial camparán a sus anchas.

El futurólogo Ian Pearson y el analista de Kaspersky Lab Stefan Tanase se refieren al futuro “Homo Optimus”, un ser humano mejorado -con más inteligencia y capacidad extrasensorial- gracias a implantes cerebrales y a una conexión orgánica a internet.

Ellos pintan un futuro cercano al universo ideado por la serie de ciencia ficción “Black Mirror”: “En 2050 los ciberataques pondrán en peligro directamente la vida humana”, asevera Tanase.

Los anunciantes y las empresas querrán invadir nuestro espacio vital, expuesto debido a esa conexión permanente, algo que también tratarán de hacer los tipos malos -que al parecer seguirán existiendo dentro de 30 años-.

Ante ese panorama, será necesario crear un escudo “cortafuegos” que proteja de la invasión del exterior, pero que permita asimismo al usuario controlar qué información comparte con el mundo: “No querrás que la gente lo sepa todo de ti”, apunta el futurólogo.

Impedir que otros desactiven nuestra consciencia o que accedan a nuestro pensamiento serán algunos de los retos de la ciberseguridad si ese mundo distópico dibujado por Kaspersky Lab se convierte en realidad.

Pearsons afirma que en 2050, la existencia de lentes inteligentes de contacto y la realidad virtual permitirán cambiar el aspecto de las personas con las que nos cruzamos: podremos percibirlas como más guapas de lo que en realidad son.

Kaspersky Lab cree que habrá un estado de identificación y vigilancia constante en las calles, lo que fomentará que los humanos preocupados por su privacidad porten máscaras para convertirse en ciudadanos anónimos e irreconocibles.

Habrá coches autónomos -esta predicción es quizás la más realista-, médicos robots, aprendizaje durante el sueño, gobiernos en los que colaboren humanos e inteligencias artificiales. Y, quién sabe, quizá podamos guardar el conocimiento de nuestra mente cuando nuestro cuerpo muera.

Intercambios afectivos con robots

En el apartado del sexo, Kaspersky Lab imagina un futuro en el que las personas puedan tener relaciones sexuales a distancia gracias a la realidad virtual y a trajes equipados con sensores.

Pearson prevé que los humanos intimen más con robots y dispositivos que con otros seres de su especie, lo que, sumado a las realidades virtual y aumentada, brindará la oportunidad de cumplir fantasías sexuales, no ser infiel a la pareja o tener una vida sexual activa aun sin tener una relación sentimental.

Según la teoría que sostiene Pearson, en 2050 donde la presencia de los robots en los hogares estará ampliamente instaurada, los humanos los utilizarán para fines sexuales. Afirma que como invertiremos mucho dinero en un robot lo haremos con aquellos que sean atractivos. El científico cree que estos robots sustituirán a las personas que se dedican a la prostitución.

Ian Pearson también sostiene que en 2050 se podrán mantener relaciones sexuales con cascos de realidad virtual: eso no significa que el sexo vaya a convertirse en algo individual y solitario. El científico cree que seguiremos teniendo sexo con nuestras parejas, pero que la realidad virtual nos permitirá ‘convertirla’ en otra persona.

Las fantasías sexuales de cada uno podrán hacerse realidad: cada uno podrá descargarse en su dispositivo de realidad virtual ciertas características físicas de cómo quiere que sea su pareja de ficción.

A día de hoy las relaciones a distancia a través de Internet se han normalizado. El sexting o el cybersexo conectan a personas separadas físicamente a partir de la estimulación psicológica.

En poco tiempo estas actividades irán un paso más allá. De hecho, en la actualidad ya existe el proyecto del profesor Adrian David Cheok, llamado Kissinger, que consiste en un dispositivo que imita una boca real y que reproduce el beso que otra persona realiza a distancia. En definitiva, lamiendo la pantalla podemos proporcionar sexo oral a la pareja aunque haya miles de kilómetros de por medio. Las relaciones a distancia y también los orgasmos se convertirán en la norma.

Son varios los expertos que sostienen que, gracias a la tecnología, podrán estimularse ciertas áreas del cerebro encargadas de generar el placer sexual, pudiendo obtener orgasmos instantáneos.

También, en 2050, tal como apunta la sexóloga Laura Berman se podrá mejorar la vida sexual de las personas con discapacidades físicas gracias a los descubrimientos neurobiológicos, que nos ayudarán a entender cómo funciona el cerebro durante el orgasmo.

En EEUU, Brasil y Sudáfrica ya se utiliza un nuevo método preventivo conocido como Truvada. Este fármaco, que ha causado un gran revuelo en la comunidad homosexual, puede prevenir el riesgo de infección del SIDA hasta en un 92% y, aunque tiene efectos secundarios (dolores de cabeza y náuseas…), también puede acabar sustituyendo a los preservativos.

Con un panorama tan tecnológico, ¿qué pasará con las personas de carne y hueso? ¿Qué será de las relaciones humanas, tanto cordiales como sentimentales? ¿Nos convertiremos en personas asociales? Según el estudio, las personas seguirán teniendo contacto entre sí, pero poco a poco las relaciones emocionales se irán separando del sexo.

Pienso luego… ¿plagio?

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La idea del conocimiento verdadero como carencia de error es una idea fundamental en Descartes. Es necesario empezar eliminando toda opinión y comenzarlo todo de nuevo. En una palabra, es necesario dudar de todo. Dudemos de que nuestros sentidos sean verdaderos, de que la memoria conserve las sensaciones; dudemos incluso de nuestras razón y planteemos la hipótesis de que existe una divinidad maléfica tan omnipotente que se dedica exclusivamente a fabricar falsas verdades para hacernos caer en el error, y que también los teoremas de la geometría y de la matemática son sólo una ilusión. Suspendamos todo nuestro conocimiento, incluso las reglas de la moral, y preguntémonos: ¿qué queda?, ¿en qué podemos confiar? Si dudo, dice Descartes, quiere decir que existo, quien no existe no duda
La idea del conocimiento verdadero como carencia de error es una idea fundamental en Descartes. Es necesario empezar eliminando toda opinión y comenzarlo todo de nuevo. En una palabra, es necesario dudar de todo. Dudemos de que nuestros sentidos sean verdaderos, de que la memoria conserve las sensaciones; dudemos incluso de nuestra razón y planteemos la hipótesis de que existe una divinidad maléfica tan omnipotente que se dedica exclusivamente a fabricar falsas verdades para hacernos caer en el error, y que también los teoremas de la geometría y de la matemática son sólo una ilusión. Suspendamos todo nuestro conocimiento, incluso las reglas de la moral, y preguntémonos: ¿qué queda?, ¿en qué podemos confiar? Si dudo, dice Descartes, quiere decir que existo, quien no existe no duda

El título de “Antoniana Margarita” apenas dice nada al común de los mortales, pero este libro español del siglo XVI ha provocado acalorados debates de eruditos sobre si Descartes lo plagió en su obra fundamental y ha excitado la codicia de empedernidos bibliófilos.

El título completo de este tratado de 1554 de Gómez Pereira es “Antoniana Margarita. Una obra tan útil como necesaria para físicos, médicos y teólogos”, o más bien habría que decir “Opus nempe physicis, medicis ac theologis non minus vtile quam necessarium”, porque no se publicó en castellano hasta el año 2000 y había que ser muy ducho con el latín para atreverse siquiera a mencionarlo.

Toda una corriente de pensadores sostiene que ese libro puso las bases del pensamiento científico moderno e inspiró una de las obras fundamentales de la Historia de la Filosofía, “El discurso del método”, de René Descartes (1637), por no decir algo menos decoroso para el autor francés, que incluso tuvo que defenderse en vida del reproche de haber fusilado las tesis del médico y humanista español.

El libro solo se publicó dos veces, por lo que poseer una copia estaba al alcance de muy pocos. De hecho, una de las mentes más enciclopédicas que ha dado España, Menéndez Pelayo, llegó a escribir de él: “Más estimaría poseer un ejemplar que ser rey de Celtiberia”.

El intelectual montañés no hacía esa afirmación a la ligera, sino después de dedicarle todo un estudio a una obra que predica la duda como método científico y en la que Gómez Pereira acaba sentenciando: “Nosco me aliquid noscere: at quidquid noscit, est: ergo ego sum”. Es decir: “Conozco que conozco algo. Todo lo que conoce existe; luego yo existo”, frase más que parecida a la célebre cita de Descartes, escrita 83 años después: “Cogito ergo sum” (“Pienso, luego existo”).

Pasadas tres décadas de la muerte de don Marcelino, en marzo de 1944, dos exiliados españoles en el Reino Unido discuten por carta quién ha podido comprar un ejemplar que acaba de vender un librero de Óxford, en dos misivas tan llenas de referencias ilustradas como de acendradas pullas entre antiguos amigos con cuentas pendientes.

Son el último jefe de gobierno de la República, el científico canario Juan Negrín, y el exembajador de España en Alemania y Francia, el periodista cántabro y líder socialista Luis Araquistáin.

La obra es un caramelo para apasionados de los libros antiguos, sobre todo si su interés versa sobre la historia de la ciencia en España. Y tanto Negrín como Araquistáin, distanciados hace tiempo por sus diferencias políticas, están enfermos de ese virus.

En marzo de 1944, el exdiputado socialista escribe al dirigente republicano para pedirle que se pase por su casa de Londres “a comer un arroz”. “Y de paso me traerá usted un libro de Gómez Pereira que no hace mucho vendió el librero Rosenthal, de Oxford, y como en este país no hay seguramente más que dos personas a quien esa obra interesa, usted y yo, sólo usted debe ser el comprador”.

La carta de Araquistáin se encuentra en el archivo del gobernante y forma parte de la exposición que su Fundación y el Instituto Cervantes mostrarán en Valencia a partir de este martes, dedicada a su pasión por los libros (“La biblioteca errante. Negrín y los libros”), tras haber pasado por París y Las Palmas de Gran Canaria.

Araquistáin le dice a Negrín que esa obra de Gómez Pereira trata poco de medicina y más de otros asuntos de su interés, por lo que apela a “la justicia cultural y la calidad humana” para que se lo cambie por otro de su biblioteca que “también sea digno de la suya”.

Negrín le responde días después, también por escrito, que tiene otro libro de Gómez Pereira sobre medicina, publicado en 1558, pero no la “Antoniana Margarita”, obra -dice- que hace tiempo que persigue. “Si cayera en mis manos, no la soltara, por las razones que van y por las que vienen”, escribe un coleccionista que posee primeras ediciones de “El Quijote”, del siglo XVII, bulas papales originales o valiosos volúmenes de intelectuales del Siglo de Oro.

Pero le miente sin recato. Se vendió en Sotheby’s en una subasta en la que fueron precisos dos días (3 y 4 de febrero de 1958) para dar salida a 544 lotes de libros “propiedad de un coleccionista privado español”, que no era otro que Negrín, muerto dos años antes.

“Y solo era la biblioteca que consiguió formar en Londres”, remarca José Medina, presidente de la Fundación Negrín, que recuerda que la otra, la que le siguió de Madrid a Barcelona, Valencia y Francia permanece en la casa de la familia en París, con miles de libros por catalogar, algunos casi únicos, como una edición de “España en el corazón”, de Pablo Neruda, editada en 1938 con una imprenta de campaña y papel elaborado con ropas de los soldados.

El rico arte de la momificación

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Los cuerpos momificados (mirlados) de los indígenas canarios han generado siempre de una gran fascinación: exploradores, eclesiásticos, mercaderes, naturalistas... plasmaron en sus escritos descripciones sobre la propia momia o el método utilzado para su conservación
Los cuerpos momificados (mirlados) de los indígenas canarios han generado siempre de una gran fascinación: exploradores, eclesiásticos, mercaderes, naturalistas… plasmaron en sus escritos descripciones sobre la propia momia o el método utilzado para su conservación

“Momias, xaxos y mirlados” es el mayor conjunto de narraciones publicado hasta la fecha con los relatos que, desde el siglo XV, indican cómo los aborígenes de Canarias embalsamaban a sus difuntos, y la variedad de datos es tal que todo apunta a una práctica mucho más rica de lo que se conoce.

Algunas de estas descripciones presentan además como particularidad varios errores a raíz de comparar este proceso con el de la momificación egipcia, indica Daniel Méndez, que ha recopilado las “Narraciones sobre el embalsamiento de los aborígenes de las Islas Canarias (1482-1803)”.

Daniel Méndez es un egiptólogo que decidió aplicar a estas fuentes la misma metodología que aplica en su estudio el “Libro de las Doce Cavernas, una obra cosmográfica del Egipto antiguo que formó parte del Libro de la Salida al Día (más conocido como Libro de los Muertos).

El arqueólogo se planteó dar “una vuelta de tuerca” y adaptar este método al estudio de los textos sobre el “mirlado“, que es cómo se denomina la técnica de embalsamar los cuerpos de los aborígenes.

El resultado es un análisis exhaustivo de cómo se transmitió la información del “mirlado” durante más de tres siglos.

Con este objetivo llevó a cabo una recopilación de 33 autores que se extienden desde el navegante portugués Gomes de Sintra (1482) hasta el expedicionario y naturalista francés Bory de Saint-Vincent (1803) y que incluyen a Abreu Galindo, Torriani, Viana, Núñez de la Peña y Viera y Clavijo, entre otros.

Novedad: textos en sus lenguas originales

Como novedad, en el estudio se incluye un apéndice con los textos en sus lenguas originales y con su traducción al castellano, de la que en cinco ocasiones tuvo que encargarse Méndez porque no habían sido traducidos al castellano con anterioridad (Hakluyt, Purchas, La Croix, Pingré y Golbéry).

El texto más antiguo que se conserva en relación a las prácticas funerarias de los aborígenes canarios es el de Gomes de Sintra, que se refirió al “mirlado” en Tenerife y explica cómo se evisceraba y rellenaba con manteca el cuerpo de un mencey.

Es Alonso de Espinosa quien habla en el siglo XVI de que los aborígenes denominaban a estos cuerpos embalsamados “xaxos” (se pronuncia “jajos”) al menos en Tenerife.

Mirlado y momia, términos desgastados que conducen a error

El término mirlado lo usan muchos autores para designar a los cuerpos secos, bien conservados, y la palabra “momia” se generaliza a partir del siglo XVIII, cuando los ilustrados empiezan a comparar la momificación egipcia con la canaria, algo “que va a dar lugar a una serie de errores”, señala el arqueólogo.

Estos errores surgen en parte porque algunos autores que tratan el “mirlado” extrapolan los datos que ofrecen dos autores de la antigüedad, Herodoto y Diodoro Sículo, del proceso egipcio de momificación.

Un ejemplo es cuando Viera y Clavijo dice que los cuerpos se lavaban con agua fría “y sal”, como hacían los egipcios con el natrón.

Este error fue reproducido por autores posteriores que dieron por cierta esta información, como también ocurrió con Bory de Saint-Vincent cuando especificó que las vísceras se sacaban del cuerpo de los aborígenes canarios y se lavaban, detalle este último que nunca se había afirmado con anterioridad, con excepción de Herodoto y Diodoro Sículo al aludir a los egipcios.

También autores como Sprats señalaron que los encargados de “mirlar” entre los canarios eran sacerdotes con conocimientos que ignoraba el resto de la sociedad aborigen, a la manera egipcia, lo cual nunca se ha podido demostrar.

Sin embargo Méndez, que es subdirector del proyecto dos cero nueve, la Misión Arqueológica de la Universidad de La Laguna en Luxor, señala que la variedad de textos que aluden al menos a dos técnicas de momificación -con evisceración y sin ella, lo que ha sido verificado por los estudios bioantropológicos- y a varios métodos de lavado, embadurnamiento y secado.

“Todo indica a una práctica mucho más rica de lo que se piensa”, con alusiones a cuestiones comunes como el uso de manteca ograsa de cabra u oveja, y también elementos como corteza de pino, madera carbonizada, piedra pómez, salvia, lavanda y otras flores como ingredientes del embalsamamiento.

Siglo III

Los cuerpos momificados más antiguos que se conocen en Canarias datan del siglo III en Gran Canaria -del V en Tenerife- y en ambas islas el proceso dura hasta la Conquista, por lo que Daniel Méndez subraya que sería interesante estudiar en el futuro cómo evolucionó esta técnica a lo largo de las centurias en las que se aplicó.

Al respecto, detalla que Gómez Escudero en el siglo XVII menciona que cuando los conquistadores conminaron a los aborígenes a aceptar la dominación de la Corona de Castilla, éstos se embravecieron y juraron “por el cuerpo mirlado” del Gran Tinerfe (el primer mencey) que no podía ser así.
Es decir, parece que existía en la memoria cultural aborigen la impresión de que era una costumbre que se remontaba a sus orígenes.

El arqueólogo precisa que la investigación sobre este asunto “nunca va a terminar”.

Por un lado, porque algunas de las fuentes aluden a otros textos ahora perdidos pero que quizás, podrían aparecer en algún archivo de las islas o del resto de Europa; y por otro, por el continuo avance de las técnicas de investigación de la Bioantropología.

En todo caso, añade, su hipótesis es que puede haber un sustrato cultural norteafricano primigenio y a partir de ahí se produjo una evolución por separado entre la momificación en Egipto y en Canarias, por lo que sería preciso efectuar excavaciones y posteriores estudios en el norte de África para poder avanzar en esta línea.

“Momias, xaxos y mirlados” ha sido editado por el Instituto de Estudios Canarios con la colaboración del Ayuntamiento tinerfeño de La Laguna y del Cabildo de Gran Canaria.

Clifford D. Simak, el cosmos que huele a hierba

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Simak creía que la ciencia ficción no basada en hechos científicos era responsable de que el género no se tomara en serio, y declaró que su objetivo era hacer del género una parte de lo que él llamó "ficción realista"
Simak creía que la ciencia ficción no basada en hechos científicos era responsable de que el género no se tomara en serio, y declaró que su objetivo era hacer del género una parte de lo que él llamó “ficción realista”

Clifford Donald Simak (3 de Agosto 1904-25 de abril 1988) es uno de los autores de la Edad de oro de la ciencia ficción, admirado por autores como Asimov o Heinlein.

Su labor como escritor del género comenzó en la década de los 30 y se prolongó hasta practicamente su muerte. Son novelas suyas Ciudad (1953, International Fantasy Award), Estación de tránsito (Premio Hugo, 1964) o Herencia de estrellas (Premio Júpiter, 1978).

Hijo de un inmigrante polaco, nació en Milville, un pequeño pueblo de Wisconsin, y se crió allí, con su hermano, en el ambiente rural de la granja paterna. Luego estudió en la Universidad de Wisconsin.

Tras licenciarse, trabajó en Wisconsin como profesor de primaria. En 1929 se casó con Agnes Kuchenberg, con quien tuvo dos hijos. El nacimiento de estos hijos fue uno de los motivos que lo indujeron a buscar trabajos más lucrativos, y así comenzó a trabajar como periodista en diferentes diarios y comenzó también su carrera como escritor de ciencia ficción. En 1939 entró a trabajar en el Minneapolis Star and Tribune de Minessota, donde se jubilaría en 1976.

Su afición por el género nació leyendo a H.G Wells y su contribución a él se prolonga a lo largo de medio siglo. Comenzó en las revistas pulp (1931-33) y después, tras la llegada de Campbell (1937), fue colaborador asiduo de Astounding Stories. No se dedicó a la ciencia ficción en el período intermedio porque no le gustaba la dirección que estaba tomando.

En sus obras Simak ha tratado prácticamente todos los temás de la “cifi”: viajes en el tiempo, mundos paralelos, mutantes, androides, y ha tocado también el mundo de la fantasía. El toque bucólico y de apego a la naturaleza, donde se reconoce fácilmente al hombre de origen campesino, es quizá su marca de fábrica.

Aparte del reconocimiento a toda su carrera con el Damon Knight Memorial Grand Master (prácticamente el Nebula honorífico) en 1976 y el Bram Stoker en 1988, sus obras fueron galardonadas en diversas ocasiones: tres Hugos (la novela corta Un gran patio delantero en 1959, la novela Estación de tránsito en 1964 y el relato corto La gruta de los ciervos dannzarines en 1981), un Nebula, un Locus (en 1981, al mismo relato), un International Fantasy Award (mejor novela, a Ciudad, en 1953) entre otros premios y nominaciones adornan su carrera.

Simak escribió ciencia ficción sociológica —colaboró por ejemplo durante el primer ciclo de Venture Science Fiction—, pero también planteó en sus obras los problemas del tiempo, de la técnica y del futuro. En algunas de sus obras, Simak resucita dragones, fantasmas, silfos, gnomos y hadas en universos donde luchan terrestres y extraterrestres.

La obra de Simak ha tratado temas como la sociología, la técnica y las paradojas temporales. Han llegado a catalogar su obra como ciencia ficción pastoral. Este adjetivo puede resultar sorprendente, pero profundizando en sus novelas y relatos, resulta apropiado, ya que Simak ha conjugado los temas clásicos del género (robots, viajes interestelares, Viajes en el tiempo, universos paralelos…) con el amor por la naturaleza, y por las pequeñas comunidades rurales del Oeste americano. Esto da a su obra un cierto tono onírico y fantástico que lo asemeja a Ray Bradbury. Además, llevó adelante una amplia labor divulgativa como coordinador de la Minneapolis Tribune’S Science Reading Series.

Simak escribió numerosos cuentos y novelas de ciencia ficción, destacando por “Ciudad”, obra que le valió premios tan importantes como el International Fantasy Award y el Premio Hugo. Posteriormente su estilo se adaptó a nuevas tendencias como la New Wave, llegando a ser escogido en 1976 como Gran Maestro por la Asociación Americana de Escritores de Ciencia Ficción.

El tema religioso a menudo está presente en la obra de Simak, pero los protagonistas que han buscado a Dios en un sentido tradicional tienden a encontrar algo más abstracto e inhumano. Hezekiel en A Choice of Gods no puede aceptar esto. Cita: “Dios debe ser, para siempre, un caballero amablemente viejo (humano) con una barba larga, blanca y fluida”.

Muchos de sus extraterrestres tienen un sentido del humor seco y de otro mundo, y otros son involuntariamente divertidos, ya sea en su discurso o en su apariencia.

Las historias de Simak a menudo repiten algunas ideas y temas básicos. Lo primero y más importante es un entorno en la zona rural de Wisconsin. Un personaje de madera de bosque crujiente individualista literalmente viene con el territorio, el mejor ejemplo es Hiram Taine, el protagonista de The Big Front Yard . El perro de Hiram “Towser” (a veces “Bowser”) es otra marca registrada de Simak que es común en muchas de sus obras. Pero el entorno rural no siempre es tan idílico como aquí; y en Ring Around the Sun está dominado en gran medida por la intolerancia y el aislacionismo.

El viaje en el tiempo también juega un papel importante en Time and Again, ingeniosamente construido, que luego se aventura en la metafísica. Un viajero espacial perdido desde hace mucho tiempo regresa con un mensaje que tiene un sesgo Ciencia Ficción y un tono religioso. Habiéndose estrellado en un planeta, él es nutrido por espíritus duplicados etéreos ¿Almas? que parecen acompañar a todo ser consciente durante toda la vida. Sus confusas observaciones son aprovechadas por facciones religiosas, y un cisma amenaza con estallar en una guerra en la Tierra.

Inteligencia, lealtad y amistad, la existencia de Dios y las almas, los beneficios inesperados y el daño de la invención, herramientas como extensiones de la humanidad, y más preguntas a menudo son exploradas por los robots de Simak, a quienes usa como “humanos sustitutos”. Sus robots comienzan como agradables personas mecánicas, pero se transforman de maneras sorprendentes. Habiendo alcanzado la inteligencia, los robots se mueven hacia temas comunes tales como, “¿Por qué estamos aquí?” y “¿Los robots tienen alma”?

Muchos escritores de ciencia ficción escribieron sobre superhombres invencibles, pero Simak escribió sobre gente común que no siempre ganaba.

“En ocasiones, he tratado de ubicar a los humanos en perspectiva contra la inmensidad del tiempo y el espacio universales”, dijo una vez. “Me he preocupado por dónde podemos ir, como raza, y cuál puede ser nuestro propósito en el esquema universal, si tenemos un propósito”.

“En general, creo que sí, y quizás uno importante”.

No habrá turistas en una sartén que arde

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El cambio climático puede hacer desaparecer el turismo en el sur de Europa
El cambio climático puede hacer desaparecer el turismo en el sur de Europa

Los cambios climáticos que se registran en el mundo pueden conducir a que dentro de 50 años desaparezca el turismo en el sur de Europa, pronosticó un meteorólogo alemán, Mojib Latif, del Instituto de Investigación Marina de la Universidad de Kiel. No me puedo imaginar que con las altas temperaturas que reinan actualmente en Italia, por ejemplo, se pueda ofrecer en el futuro viajes de descanso en ese país, indicó Latif.

Mientras que el sur del continente europeo experimentará pronto frecuentes períodos de sequía prolongados, «en las montañas seguirán ascendiendo los límites de las zonas nevadas», señaló. Practicar el esquí en los Alpes «con cierta seguridad es hoy casi imposible por debajo de los 2.000 metros de altitud», subrayó Latif, investigador de renombre en materia de cambio climático en el planeta.

El recalentamiento de la Tierra provocará que se derritan los suelos congelados en las zonas de alta montaña, por lo que en el futuro también serán más frecuentes los deslizamientos de tierra y desprendimientos de masa rocosa, «tornando inestables esas zonas». En Alemania, la ola de calor de este año ha bajado a marcas récord los niveles de los ríos, entre ellos el caudaloso Rin, llegando a afectar la navegación en diversos tramos.

Los períodos relativamente cortos entre sequías e inundaciones no son una contradicción, afirma Latif. «El clima continuará evolucionando de forma extrema». Asimismo, destacó que la actividad humana «no tiene incidencia directa en cada uno de los fenómenos climáticos que se registran, pero sí en su frecuencia». Una de las causas principales de estos vertiginosos cambios climáticos, según el meteorólogo, son las emisiones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono.

Turismo, un gran negocio con fecha de cierre

El aumento del nivel del mar, de la temperatura del agua, de la altura del oleaje y la frecuencia e intensidad de los temporales provocados por el cambio climático, tendrán un impacto directo en el turismo, los ecosistemas marinos y la comunidad pesquera.

Los efectos de este fenómeno ya son palpables en el Mediterráneo, según los expertos. Como consecuencia, las playas, paseos marítimos y construcciones costeras alterarán notablemente su aspecto actual.

Aún admitiendo que el clima de nuestro planeta haya podido sufrir cambios continuos a lo largo de su historia, existen evidencias que apuntan a que, en las últimas décadas, la actividad humana está provocando cambios en el clima más rápidos que la capacidad del medio natural para reaccionar.

Como consecuencia del calentamiento global, se prevé la aparición en las próximas décadas de graves impactos ambientales y socioeconómicos a escala planetaria tales como una mayor incidencia de los fenómenos meteorológicos extremos (sequías, inundaciones), la alteración de los sistemas naturales y la reducción de la productividad agrícola y forestal en amplias zonas.

El sur de Europa, y especialmente España, será especialmente sensible a estos fenómenos, así, las más recientes evaluaciones apuntan hacia una disminución de los recursos hídricos, la posible regresión de la costa, las pérdidas de la biodiversidad biológica y ecosistemas naturales y los aumentos de los procesos de erosión del suelo.

Según los datos aportados por el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, Ministerio de Industria, Turismo y Comercio), más del 40 % de las emisiones de gases de efecto invernadero se producen en nuestras ciudades, procedentes fundamentalmente del tráfico, de consumos energéticos ligados a la vivienda y otras actividades relacionadas con los edificios y actividad industrial a las que habría que añadir las emisiones producidas por la gestión y eliminación de los residuos. Por lo tanto, en el ámbito local puede canalizarse una gran parte de la prevención y respuesta al cambio climático.

Los expertos insisten en que las medidas de prevención deberían ir acompañadas de la plena concienciación por parte de administraciones públicas y ciudadanos, y remarcan que el cambio climático afecta con gravedad a los ecosisemas de la costa mediterránea y a la pesca.

Aunque en apariencia el incremento de un grado de la temperatura sea insignificante, conlleva que muchos animales marinos habituales en nuestros mares desaparezcan y emerjan especies invasoras. Este aumento varía la circulación oceánica, responsable de transportar el calor y el frío de unas zonas a otras.

El Mediterráneo es especialmente sensible a la acidificación impulsada por el cambio climático, que supone el aumento de la acidez del agua, debido al incremento de dióxido de carbono en la atmósfera. Esto comporta el descenso del pH del océano, que disminuye la disponibilidad de iones carbonatos, indispensables para la supervivencia de aquellas especies que necesitan generar estructuras de carbonato cálcico.

De esta manera, se evidencia también el incremento de la estratificación acuática, es decir, la dificultad para que las aguas se mezclen, lo que condiciona la disponibilidad de nutrientes. Por ello, se han registrado muchas muertes de gorgonias, unos corales que tienen problemas para sobrevivir, al igual que las algas calcáreas.

Mientras tanto, el incremento del nivel del mar modificará las playas, y el cambio de frecuencia y magnitud de los temporales producirá daños y generará problemas en las estructuras costeras, afirman los expertos. Para ellos, un ligero aumento de ese nivel puede afectar mucho al acuífero costero y generar problemas de disponibilidad de agua dulce.

Los investigadores afirman que se necesitarán ecosistemas dunares bien conformados que taponen la subida del nivel del mar y el incremento de la magnitud de los temporales, y no se debería permitir la urbanización y la destrucción de los ecosistemas costeros, por lo que proponen establecer políticas de adaptación y planificar los usos del territorio y los recursos naturales.

En su opinión, la sociedad debería realizar mucha pedagogía, cambiar el modelo económico y de movilidad, replantear su relación con el medio ambiente, apostar por energías renovables, evitar los combustibles fósiles y reducir la emisión de gases de efecto invernadero.