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El vals de las entrañas

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Aprenden a comer, a leer, a jugar pero desconocen, como la gran mayoría de los adultos, qué emociones sienten y cómo pueden gestionarlas. Educar a los menores en inteligencia emocional podría dar lugar a una sociedad menos violenta y conflictiva
Aprenden a comer, a leer, a jugar pero desconocen, como la gran mayoría de los adultos, qué emociones sienten y cómo pueden gestionarlas. Educar a los menores en inteligencia emocional podría dar lugar a una sociedad menos violenta y conflictiva

“La inteligencia emocional es la capacidad para identificar nuestras propias emociones, sentirlas, regularlas y expresarlas, así como poder reconocer las de los demás”, una definición de la psicóloga Julia Vidal que toma como referente el concepto que los psicólogos Peter Salovey y John Mayer desarrollaron en 1990.

Educar en el manejo de las emociones desde niños, pero también en los adultos, supone conseguir “regulación emocional, mejor autoestima, desarrollar el potencial de cada uno, mejorar las relaciones y gestionar mejor los conflictos”, explica la directora del Centro de Psicología Área Humana de Madrid donde se imparten cursos de inteligencia emocional para niños a partir de 5 años y adolescentes.

Sin embargo, en los colegios públicos y privados españoles no es habitual encontrar programas de desarrollo de las emociones, “algo que marcaría un antes y un después”, señala la psicóloga, para contribuir a formar una sociedad con menos violencia y menos conflictos en las relaciones.

“Los hombres -añade- están muy por debajo de la media, tienen menos inteligencia emocional que las mujeres, pero a medida que van cumpliendo años van aprendiendo”.

Según Julia Vidal, “nuestra sociedad no se para a analizar qué siente en cada momento y por qué lo siente. Estamos llenos de miedos, dificultades para ser asertivos, no sabemos decir que “no”. Hay déficit y carencias por todas partes”.

Para convertirnos en personas de comportamientos estables, el Centro de Psicología Área Humana organiza cursos de inteligencia emocional donde se estudian cada una de las cinco emociones básicas y universales: alegría, tristeza, miedo, ira y asco.

La psicóloga infantil Mariola Bonilla, de Área Humana, es la encargada de impartir estos talleres prácticos donde se trabajan las emociones y las habilidades sociales, con especial hincapié en el desarrollo de la empatía.

“Se les enseña a reconocer y a describir las emociones, a pararse a pensar para cambiar, por ejemplo, un enfado, para regularlo. Se les muestran estrategias cognitivas para que saquen lo mejor de ellos mismos”, indica.

Y para ello se utilizan distintas herramientas, como el medidor emocional, un cuadrante de colores donde cada día apuntan qué sienten. Emociones distintas para cada cuadrante: en el amarillo (emociones muy agradables y elevada energía, como el entusiasmo); en el verde (emociones agradables y baja energía, como la tranquilidad); en el azul (emociones desagradables y baja energía, como la tristeza) y en el rojo (emociones desagradables y elevada energía, como enfado).

El niño llega al curso sin saber cómo manejar sus sentimientos y sale con un diario de emociones donde anotan cómo se han sentido cada día. Empiezan a atender emociones que pasaban desapercibidas, y empiezan a entender, por ejemplo, por qué se enfadan con frecuencia.

Otro de los cambios que experimentan es en el lenguaje, se amplia el vocabulario emocional para describir mejor lo que sienten, explica la psicóloga infantil.

Por estos cursos han pasado niños tímidos, hiperactivos, tristes…pero con el factor común de tener unos padres concienciados de la importancia de la estabilidad emocional.

Este es el caso de Carolina V.Fernández que decidió llevar a su hijo Hugo, de 8 años a los talleres porque “es muy inteligente y sensible y enfocaba erróneamente sus emociones, mostraba mucha ira hacia cosas que no eran tan importantes”.

“Nada está bien o mal, hay connotaciones y queríamos que las aprendiera”, comenta esta madre, quien ha notado como Hugo ha ampliado su vocabulario sobre sentimientos y le cuesta menos expresarse “y eso nos ayuda a nosotros”.

Maestra infantil, Carolina considera que sería necesario que se realizaran programas de inteligencia emocional y habilidades sociales en las aulas porque se evitarían o resolverían con mayor facilidad muchos de los conflictos que surgen en el aula.

“Con inteligencia emocional -señala la psicóloga Julia Vidal- habría menos niños violentos, menos acoso en las escuelas, menos fracaso escolar porque se aprendería, por ejemplo, a ser empático o a identificar la envidia como una emoción normal que no debe significar dañar al otro, sino colaborar con él para obtener la fórmula de todos ganamos”.

“Pero esta sociedad está empañada, nos contagiamos la mala educación emocional”, concluye la especialista.

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La vida aprieta, la naturaleza reclama

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Cada vez son más numerosos los estudios que demuestran que la persistente desconexión con la naturaleza afecta, y mucho, a la salud física y mental de las personas, especialmente a los niños, a su nivel de estrés y su capacidad de concentración
Cada vez son más numerosos los estudios que demuestran que la persistente desconexión con la naturaleza afecta, y mucho, a la salud física y mental de las personas, especialmente a los niños, a su nivel de estrés y su capacidad de concentración

Algunos expertos se atreven hablar del “trastorno por déficit de naturaleza”, un trastorno no descrito como tal en los manuales médicos,  pero que refleja un estilo de vida en el que está ausente una naturaleza “que es estratégica en la  estimulación del sistema nervioso”.

Este “trastorno” en las sociedades occidentales parece estar asociado a la aparición de problemas físicos, como el aumento de las tasas de obesidad infantil y problemas respiratorios; psicológicos, como el incremento del diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Incluso se ha observado un mayor riesgo de exclusión social.

Así lo explica el catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, José Antonio Corraliza, autor, junto a Silvia Collado, de varias investigaciones con 2.000 niños en edad escolar, compiladas ahora en el libro “Conciencia Ecológica y Bienestar en la Infancia” (Editorial CCS).

El estudio concluye que el mayor contacto con la naturaleza o espacios verdes reduce los niveles de estrés de los niños, aumenta su capacidad para afrontar los eventos adversos y favorece su capacidad de atención.

Y es que, según Corraliza, en términos evolutivos vivimos en las ciudades hace 10 segundos y nuestro sistema nervioso y fisiológico aún no se ha adaptado a los entornos urbanos actuales que caracterizan a los países desarrollados.

La naturaleza, mucho más que un capricho

Conservar la naturaleza es algo más que un capricho porque, no solo se trata de proteger animales y plantas, “es también una vía para mantener la calidad de vida y garantizar el futuro”, defiende Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife, organización pionera en la conservación de la naturaleza y la biodiversidad en España, que ha abierto una nueva linea de trabajo para relacionar naturaleza y salud.

Recuerda que son ya muchas las publicaciones científicas que demuestran como más allá de los servicios ambientales que proporciona la naturaleza, ésta contribuye también a paliar algunos de los problemas de salud más importantes detectados en Europa, como los pulmonares y cardiovasculares por la contaminación del aire; los trastornos del sueño, hipertensión, irritación, derivados del ruido…; o el estrés generado por las cada vez más crecientes olas de calor.

Y a juicio de Ruiz, es “muy alentador” que se esté demostrando que la naturaleza puede ser una fantástica herramienta para combatir los principales problemas de salud a los que que se enfrentan los ciudadanos europeos y también una herramienta muy buena de integración social; además, un reciente estudio del Instituto Europeo de Políticas Ambientales resalta estos valores y anima a seguir trabajando en esta dirección.

Medicina forestal para la fibromialgia

Pero la vuelta a la naturaleza como fuente de salud tiene hoy en día una de sus máximas expresiones en la llamada “medicina forestal”

Esta medicina está muy extendida en algunos países como Japón, donde se han invertido grandes cantidades en investigación para demostrar el valor terapéutico de los bosques y además se han incorporado esas terapias en la cartera pública de servicios.

En España contamos con algunos proyectos pilotos, como el llevado a cabo en los hospitales de Santa Caterina y Josep Trueta , en Gerona, para aliviar los dolores de los pacientes con fibromialgia.

Los primeros resultados arrojan que estos pacientes pueden llegar a reducir a la mitad los días que sufren dolor cuando realizan ejercicios en esos espacios naturales.

El perdedor asido a una birra

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Salem sitúa a su protagonista en una vorágine de envolvente irracionalidad, bañada en espuma de cerveza
Salem sitúa a su protagonista en una vorágine de envolvente irracionalidad, bañada en espuma de cerveza

A pesar de que al narrador, poeta y periodista argentino Carlos Salem no le gustan las etiquetas, sí que ha querido crear una teoría para acotar su torrente creativo, “la cerveza ficción”, una nominación que define su último libro de cuentos, “Relatos negros, cerveza rubia”.

Unos relatos firmado por el Bukowski en castellano, llenos de humor ácido, que también son un homenaje a la picaresca española, según explica Salem (Buenos Aires, 1959).

“Se trata de un tipo de relatos noctámbulos y canallas, que sí que pueden tener un registro Bukowski pero que quieren rescatar la picaresca callejera española, que veo que ha desaparecido en la literatura. Esconden un humor absurdo, como la vida”, subraya este polifacético escritor afincado en España desde hace más de treinta años.

Relatos que se desarrollan en su mayoría en un bar como territorio y en el ámbito de la noche. “En la noche todo el mundo es como quiere ser. Muchas veces nos disfrazamos para salir de día y por la noche nos mostramos como somos o como queremos ser. El que de día es cobarde se siente por la noche valiente y arriesgado… Y en los bares, además, se encierran muchos misterios”, precisa el autor de “Camino de ida” y “Matar y guardar la ropa”.

Publicado por Navona Negra, “Relatos negros, cerveza rubia”, tiene como protagonista, en la mayoría de sus piezas, plagadas de personas solitarias e incomprendidas, a Poe, un hombre medio poeta que ha sido periodista y escribe y pretende ser un maldito pero no lo es, como reconoce Salem.

“Quiere ser cínico pero no lo es; eso sí, no le asombra nada y, como está harto de equivocarse, lleva un bolsillo lleno de cerillas. Cuando tiene que tomar una decisión, las echa sobre la mesa y, si sale un número par, hace lo que le proponen, y si sale impar, no lo hace. Es un juego que inunda la locura”, sostiene.

Se trata el termino “cerveza ficción” de un título broma, una pincelada irónica sobre la negritud de la noche, un juego canalla que este escritor, muy admirado en Francia, ya lo ha aplicado a dos de sus libros anteriores, “En el cielo no hay cerveza” y “El huevo izquierdo del talento”.

Atracos a un banco al que sus protagonista habían ido para meter el dinero robado en otro banco, monólogos etílicos y envenenados en los mercados madrileños convertidos en bares, relatos con el dictador argentino Rafael Videla como protagonista camino del purgatorio o un diálogo entre Hitler y Carlos Gardel conforman este trepidante libro de cuentos.

Poeta, narrador, autor teatral, Carlos Salem no para de crear y el próximo mes de mayo publica un libro de poesía, “Un pájaro de menos” (Espasa), además de haber terminado la adaptación para novela gráfica de su libro “El huevo izquierdo del talento” con el ilustrador Kike Narcea.

Salem está traducido al alemán y al francés. Francia es un país donde es todo un fenómeno, como los es su faceta de poeta en la red, ya que el autor de poemarios como “Animal” o “Si Dios me pide un ‘bloody mary'” tiene un blog de enorme éxito.

Premio de la Semana Negra de Gijón por “Camino de ida”, Salem presenta actualmente en la Cadena Ser el programa semanal de miedo, intriga y novela negra “Negra y Criminal”.

Esos pícaros extraterrestres

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La polinización a humanos por parte de seres de otros mundos (que pueden estar en éste) es tan antigua como la fase REM del sueño
La polinización a humanos por parte de seres de otros mundos (que pueden estar en éste) es tan antigua como la fase REM del sueño

Hay veces que la frontera entre los sueños y la realidad es tan estrecha que logra confundirnos. La experiencia de Verónica rebasa los límites de lo razonable. Vive en Antofagasta, al norte de Chile. Cuando se casó descubrió que no podía tener hijos, los intentos de la ciencia médica fueron siempre vanos y ya estaba resignada cuando una noche tuvo un sueño extraño. “Estaba desnuda, tendida en un quirófano, en una sala muy luminosa”- recuerda.

Al día siguiente despertó con el cuerpo dolorido, obsesionada por las imágenes de aquel quirófano y la sensación de que alguien la había manipulado. Las extrañas pesadillas persistieron durante varios días.

Seis meses más tarde Verónica empezó a sentirse «rara». Su metabolismo había cambiado, se cansaba con facilidad, se mareaba, sufría vómitos… «Decidí ir al médico –confiesa- pero no me encontraron nada». Preocupada, se lo comentó a su madre y ésta le preguntó si estaba embarazada. Verónica se sobrecogió. Fue a ver al ginecólogo y ¡efectivamente! Estaba en estado de gracia. Su hija tiene ahora siete años.

La de Verónica no es una experiencia única. Gentes de todo el mundo sueñan con esos  «quirófanos» y con pequeños seres de aspecto humanoide. Por su aspecto y dinámica los ufólogos las han relacionado con las llamadas abducciones, aunque el escenario donde acontecen no es, como en la película Encuentros en la tercera fase,  una solitaria carretera sino la intimidad de nuestro dormitorio. Ya sé. Atenta al sentido común: ¿Cómo seres de otros mundos van a entrar en nuestras alcobas, secuestrarnos y llevarnos a bordo de sus naves sin que nadie haya reparado en su presencia?

Además, la unión sexual entre miembros de especies diferentes no tiene fundamento biológico alguno (este sería el caso de un ser humano y un alienígena) A pesar de todo, en los últimos años, han proliferado de forma alarmante los relatos de personas que aseguran haber mantenido relaciones sexuales durante sus experiencias de visitantes de dormitorio y abducciones.

Los casos más importantes de encuentro sexual con entidades extrahumanas no se encuentran en los libros de ciencia ficción ni en las leyendas, sino en los archivos de la Iglesia. Durante la Edad Media, se extendió la idea de que los demonios podían unirse carnalmente con los hombres y las mujeres. Estos seres diabólicos recibieron el nombre de íncubos y súcubos, y su  aparición, según cuenta Henry-Corneille Agrippa en sus Obras Mágicas, venía precedida por la presencia de una estrella reluciente en el cielo.

Como los modernos casos de abducción, los íncubos –del latín incubare (estar acostado encima)- tienen una gran facultad de adaptación a los deseos secretos, a menudo más o menos inconscientes, de sus compañeros humanos. Están presentes en los procesos inquisitoriales desde el siglo XIII al XVIII y sus «víctimas» ofrecieron en sus declaraciones una imagen viva de la fantasía sexual de sus amantes demoníacos.

Es un argumento más para según la psiquiatría que justifica que el fenómeno se reduce a un trastorno alucinatorio denominado parálisis del sueño. Está causado por un problema de «desconexión» entre el cerebro y el resto del cuerpo durante el umbral del sueño. De hecho, la mayoría de estas experiencias acontecen cuando nos vamos a dormir o estamos despertándonos. Se trata de un momento especial de nuestro estado de conciencia, la duermevela, que es campo abonado para que tengan lugar ciertas alucinaciones.

Emmanuel Mignot, director del centro de Narcolepsia de la Universidad de Stanford explica que, «en ciertas ocasiones, durante la fase REM el cerebro intenta escapar al sueño cuando todavía no se ha conectado con el cuerpo y, entonces, sucede un ataque de parálisis del sueño. Los que lo sufren –añade- se sienten despiertos pero aún no han tomado el control de su cuerpo ni pueden percibir el mundo a través de sus sentidos».

El proceso dura apenas dos minutos pero es suficiente para provocar las alteraciones sensoriales suficientes. En dos palabras: soñamos despiertos.

El inquietante planeta X

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    La comunidad científica se encuentra dividida por la interpretación de objetos con órbitas muy alargadas, que podrían explicarse o no con la presencia de planeta XLa comunidad científica se encuentra dividida por la interpretación de objetos con órbitas muy alargadas, que podrían explicarse o no con la presencia de planeta X

La alargadísima órbita de El Duende o 2015 TG387, un planeta enano que se mueve por los confines del sistema solar, ha hecho pensar a sus descubridores que está influenciada por un desconocido planeta X. Sin embargo, otros astrónomos consideran que los movimientos de este y otros objetos extremos se puede explicar por procesos de difusión orbital peculiares o simples sesgos observacionales.

El nuevo descubrimiento de 2015 TG387 es fruto de un sondeo a largo plazo del sistema solar externo que están llevando a cabo sus autores desde hace unos años con telescopios en Hawái y Chile, y cuyo objetivo final sería el descubrimiento de un nuevo planeta del sistema solar.

En estos momentos, la comunidad científica se encuentra dividida con respecto a la interpretación de nuevos objetos como este, observados a lo largo de órbitas muy alargadas que les llevan desde la vecindad de Neptuno y el cinturón de Kuiper (de 30 a 80 AU) hasta la región ocupada por la nube de Oort interna (situada a miles de AU y distinta a la nube de Oort clásica, propuesta por Oort en 1950).

Un grupo considera que las propiedades de estos objetos no son compatibles con la existencia de un hipotético planeta X. Por una parte postulan que la distribución de sus órbitas presenta peculiaridades única y exclusivamente debido a sesgos observacionales y efectos de selección. Por otra, argumentan que la existencia de los objetos más anómalos se puede explicar por procesos de difusión orbital en los que la órbita de un objeto va cambiando paulatinamente hasta alcanzar los valores extremos de tamaños y formas orbitales observados.

En la esquina opuesta están los grupos que consideran que las órbitas de estos objetos tan peculiares solo pueden ser explicadas como resultado de las perturbaciones ejercidas por un hipotético planeta aún por descubrir. Los autores del descubrimiento de 2015 TG387 o El Duende defienden esta interpretación y con su nuevo artículo se reafirman en su hipótesis.

El anuncio de 2015 TG387 se une al también reciente de 2015 BP519 o Cajú (el Anacardo), un objeto que tiene una de las órbitas más extrañas jamás observadas y que no parece tener el mismo pasado dinámico que el resto. Con este, ya son 30 los objetos transneptunianos extremos (ETNO, por sus siglas en inglés) conocidos.

Más de un perturbador

En un estudio en el que he participado recientemente señalamos que las propiedades de 2015 BP519 son demasiado extremas dentro del contexto de estos objetos como para poder compararlas con las del resto. En cualquier caso, cuando se analizan de forma conjunta los datos de estos objetos, incluyendo 2015 BP519 y 2015 TG387, parece que efectivamente están sujetos a perturbaciones, aunque estas parecen compatibles con la presencia de más de un perturbador.

La región del sistema solar comprendida entre el cinturón de Kuiper o cinturón transneptuniano, a 40 AU, y la nube de Oort, a 50.000 AU, se creía vacía hasta que a partir del año 2000 se empezaron a hacer públicos los descubrimientos de estos objetos tan interesantes. Ahora sabemos que esta región dista mucho de estar vacía y sospechamos que nos va a dar todavía muchas sorpresas en los próximos años.

La realidad es que aún tenemos pocas observaciones de estos objetos, por lo que sabemos poco de ellos aparte de las propiedades de sus órbitas. En términos de composición química sólo se han publicado resultados de Sedna y el par (474640) 2004 VN112 y 2013 RF98, aunque en la reciente reunión de la Unión Astronómica Internacional (IAU) en Viena se han hecho públicos resultados preliminares de otros dos objetos: 2002 GB32 y (506479) 2003 HB57.

Estos dos pares de objetos parecen ser muy diferentes de Sedna. Los del cuarteto son rosados, mientras que Sedna es muy rojizo. Confiamos en los nuevos datos y sorpresas que puedan deparar las futuras observaciones.

Carlos de la Fuente Marcos es astrónomo de la Universidad Complutense de Madrid, experto en objetos transneptunianos extremos. Algunos de sus trabajos, realizados con su hermano Raúl de la Fuente Marcos, sugieren la presencia de uno o más planetas desconocidos en el sistema solar.

Inspiración en el aliento de la guadaña

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Sobre las lápidas reza la verdad última, la frase que resume la inexorable futilidad de la pelea contra la muerte
Sobre las lápidas reza la verdad última, la frase que resume la inexorable futilidad de la pelea contra la muerte

Los mejores epitafios de la poesía española del siglo XX se han reunido en “Vestuario de almas”, una “antología de muertos hecha por vivos”, en palabras de su autor, Ricardo Virtanen, que ha sido editada por la antigua Imprenta Sur del Centro Cultural de la Generación del 27.

Compuesta artesanalmente a mano con los mismos tipos de plomo que alumbraron los poemas del 27, esta antología es sólo una pequeña selección de unos cuarenta autores extraída de la recopilación en la que trabaja desde hace quince años Virtanen, que se embarcó en la ingente tarea de reunir todo el epitafio español desde Garcilaso en el siglo XVI hasta el siglo XX.

“Soy un poeta que escribo mucho sobre la muerte, en epitafios, haikus o aforismos, y todo el mundo de la poesía breve me gusta mucho”, afirma Virtanen.

Del epitafio recuerda que le gustó “siempre”, aunque “uno no sabe cómo se empiezan a coleccionar las cosas”, y descubrió que “era una constante en la literatura española, no algo propio sólo del XVII, del XVIII o del XIX”.

En este periodo se observa, primero, “una influencia de la poesía epigramática griega en los siglos XVI y XVII, y después una evolución hacia el romanticismo y hacia el yo, en el siglo XIX”, ha explicado el antólogo.

Ya en el siglo XX, el epitafio va “mutando” desde la Generación del 27 y en los poetas del 40 y el 50 hasta los actuales, con una evolución “bastante evidente salvo en epígonos como Víctor Botas, que hace un epitafio basándose en la antología palatina griega”.

La “constante” en los epitafios de esta antología es el hecho de que los poetas escriban “sobre el yo futuro y el yo muerto”, apuntado Virtanen, orgulloso de ver un adelanto de su extensa obra sobre el epitafio en un libro de la antigua imprenta del 27 que, “al margen del contenido, es una obra de arte”.

Pedro Garfias escribió a Antonio Machado: “Qué cerca de tu tierra te has sabido quedar… Así el viento de España te cantará al oído a poco que desborde su vuelo circular y el sol podrá mirarte, cuando en el medio día frene su impulso fiero, antes de resbalar”.

Por su parte, Gerardo Diego barruntaba que “siempre habrá algo tras la muerte” y García Lorca dedicó a Isaac Albéniz los versos “¡Oh dulce muerto de pequeña mano! ¡Oh música y bondad entretejida! ¡Oh pupila de azor, corazón sano!”

Aleixandre aseveró que “en la profunda tierra el muerto vive como absoluta tierra” y Leopoldo Panero escribió de sí mismo en su propio epitafio que en vida “amó mucho, bebió mucho y ahora, vendados sus ojos, espera la resurrección de la carne aquí, bajo esta piedra”.

Para Gabriel Celaya, “morir es más sencillo que vivir, y más digno”, y Ángel González se arrepentía en su poema “Epílogo” de “tanta inútil queja, de tanta lamentación improcedente”.

Las frases del enterrador

Por otro lado, un exfabricante de ataúdes, Francisco Jiménez, recopila en “Epitafios casi reales” unos 800 epitafios que, a su juicio, serían apropiados para conocidos o famosos y para cuya creación califica de imprescindible la inspiración del humorista José Luis Coll, que escribió un libro sobre esta materia.

Jiménez, que compagina su profesión de técnico de Seguridad e Higiene en una fábrica con su afición a escribir sobre humor, entiende que su afición a imaginar epitafios es parte de su filosofía de vida: “ante la vida y la muerte, hay cosas que, o te lo tomas con risa o te hundes “.

Hace tiempo, decidió imaginar qué epitafios pondrían personas famosas en sus tumbas y ha citado los que atribuye a los cantantes Stevie Wonder: “Sigo sin ver ni túnel, ni luz, ni nada”, o Michael Jackson: “Esto está más negro que mi pasado”.

“He tratado de hacerlo simpático, irónico, pero sin llegar a herir a nadie”, explica, aunque admite que “eso no quiere decir que, a algunos personajes, si se enteran de lo que he escrito de ellos, no les agrade”.

Hasta el momento, explica, “todas las personas que lo han leído me han felicitado, por lo que entiende que los lectores han captado el mensaje de que “el epitafio es una defensa ante la muerte, y hay que intentar hablar de ella y tratarla con naturalidad, porque si no, estás perdido”.

Se muestra especialmente habilidoso con los epitafios dedicados a los políticos, “que he hecho aprovechándome de sus muletillas”, entre los que destaca el del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero: “Aquí se viene sin alianza de civilizaciones, sin mano tendida, ni talante”.

Para terminar, destaca dos epitafios de dos personas muy conocidas, como son la Duquesa de Alba: “siempre me gustó tener mucha tierra, pero no encima” y el escritor Francisco Umbral: “Está claro que yo no he venido aquí a hablar de mi libro”.

El alma sensible que se impregnó del vacío

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En sus primeros años, conoció la guerra y la derrota: nació en Colonia, en 1938, y pasó la adolescencia en Berlín, en el sector controlado por los americanos. Y en sus últimos años, cuando llevaba una vida bohemia en Ibiza, conoció el otro lado del infierno: el olvido, la decadencia física, en gran medida causada por el consumo de heroína, del que a duras penas pudo desengancharse -su sueño, bien entrada en la madurez, era superar el bache de la droga y envejecer dignamente como una solemne dama ex-yonqui; murió en 1988, a los 49 años, sin conseguirlo-. Pero entre medias tocó el cielo de manera fugaz: la vida de Nico, si la observamos a partir de un veloz barrido de principio a fin, fue turbulenta y exultante, tuvo momentos de éxito y conoció el fracaso, el desprecio y el abandono. "He estado arriba, he estado abajo, los dos lugares están vacíos", llegó a decir, a modo de resumen de una trayectoria accidentada y a la vez estimulante
En sus primeros años, conoció la guerra y la derrota: nació en Colonia, en 1938, y pasó la adolescencia en Berlín, en el sector controlado por los americanos. Y en sus últimos años, cuando llevaba una vida bohemia en Ibiza, conoció el otro lado del infierno: el olvido, la decadencia física, en gran medida causada por el consumo de heroína, del que a duras penas pudo desengancharse -su sueño, bien entrada en la madurez, era superar el bache de la droga y envejecer dignamente como una solemne dama ex-yonqui; murió en 1988, a los 49 años, sin conseguirlo-. Pero entre medias tocó el cielo de manera fugaz: la vida de Nico, si la observamos a partir de un veloz barrido de principio a fin, fue turbulenta y exultante, tuvo momentos de éxito y conoció el fracaso, el desprecio y el abandono. “He estado arriba, he estado abajo, los dos lugares están vacíos”, llegó a decir, a modo de resumen de una trayectoria accidentada y a la vez estimulante

El 18 de julio de 1988 murió en Ibiza de un derrame cerebral Christa Päffgen, que con el sobrenombre de Nico ha pasado a la historia del pop por cantar y firmar junto al grupo el primer disco de The Velvet Underground, uno de los álbumes clave de la historia de la música popular del siglo pasado.

Los tres temas del “disco del plátano” que canta Nico son la cumbre de la vida artística de esta alemana que además de cantante fue modelo y que destacó sobre todo por relacionarse, con intensidad variada, con algunos de los más famosos creadores de su época, como Andy Wharhol, Lou Reed, Federico Fellini, Jim Morrison, Brian Jones y Alain Delon.

Nico, nacida en Colonia en 1938, frecuentaba Ibiza desde mediados de los 60. El 17 de julio de 1988 circulaba por una carretera de la isla en bicicleta junto a su hijo cuando se cayó y se golpeó la cabeza.

La llevaron al hospital, donde tardó en ser atendida y, al parecer, no fue diagnosticada con precisión. Al día siguiente falleció y la autopsia determinó que la muerte fue fruto de un derrame cerebral que, de acuerdo a la información facilitada entonces, propiciaron el intenso calor y el esfuerzo.

Desde la isla pitiusa se enviaron sus restos a Berlín, tras sendas escalas en Palma y Fráncfort, y en la hoy capital alemana descansan sus cenizas junto a las de su madre, Margaret Päfggen, viuda de un ferroviario que, según la biografía de la artista, murió en un campo de concentración nazi durante la Guerra Mundial.

Hasta llegar a Nueva York e involucrarse, ya casi con 30 años, en el círculo de Andy Warhol, que desde su Factory intentaba marcar el ritmo de la vanguardia de la ciudad, Christa trabajó como modista en el Berlín occidental y después como modelo y actriz.

Más allá de pequeñas producciones, Nico será recordada también por una fugaz aparición en 1959 en “La Doce Vita” de Fellini, aunque en el imaginario español de los 60 su prototípica belleza nórdica quedó fijada con los anuncios en prensa de la campaña del brandy “Centenario” de Terry. “Terry me va. Usted sí que sabe”, decía el lema.

Tras protagonizar en París una película de escaso impacto (“Strip-Tease”, 1963), la artista tuvo en Nueva York la oportunidad de iniciar una carrera como cantante gracias a que Warhol quiso apostar por su voz de contralto y, seguramente en mayor medida, por su atractivo físico para dar brillo al proyecto de rock de vanguardia que había decidido apadrinar: The Velvet Underground.

Así llegó a firmar junto al grupo “The Velvet Underground & Nico”, el disco que convirtió a la banda de Lou Reed, John Cale, Maureen Tucker y Sterling Morrison en referente de todo el pop experimental hecho desde entonces y a ella en musa del “underground” a partir de las tres canciones en las que tiene protagonismo.

Warhol apostaba por un proyecto musical con chica al frente: era lo que estaba de moda en aquel momento incipiente del boom hippie, y a Warhol no le fallaba su olfato para detectar el buen marketing -la Velvet fue inicialmente un fracaso comercial, pero su influencia en la historia del rock acabó siendo incomparable-. Los hombres fuertes de la banda, John Cale y Lou Reed, tuvieron sus dudas, pero admitieron a Nico para tocar la pandereta y cantar varias canciones, tres de las cuales -Femme Fatale, I’ll be Your Mirror y All Tomorrow’s Parties- acabaron entrando en el listado final del primer disco, titulado de manera democrática The Velvet Underground & Nico (1967).

En el segundo, White Light / White Heat (1968), ya no hubo rastro de Nico, que había preferido emprender su carrera en solitario con el gélido álbum Chelsea Girl -tomaba su título de una película de Warhol, y tanto Cale como Reed ayudaron en la composición-. Chelsea Girl apostaba por un tipo de folk algo mórbido, y en cierto modo ayudó a afianzar la idea de Nico como una musa oscura: su voz, grave y solemne, podría haber sido ideal en el pasado para poner en marcha una pieza escénica de Bertolt Brecht y Kurt Weill, era cercana al tono frío y crepuscular de Lotte Lenya, y en cuanto a la cronología del rock -en aquel momento florecía la psicodelia-, sin duda llegaba a destiempo. Como ocurrió con el primer disco de la Velvet, su impacto sería a posteriori: la dicción cruda y la instrumentación áspera sería una referencia para artistas posteriores como Patti Smith y para la siguiente generación del art-rock de Nueva York en los años 70.

Quiso despegar pronto, y en 1967 editó “Chelsea Girl”, un disco aclamado hoy por la crítica que contiene canciones de sus compañeros de “la Velvet” y de un entonces desconocido Jackson Browne.

Después, al hilo de la veta vanguardista del disco por el que pasará a la historia, la alemana lanzó una serie de álbumes en los que profundizó en esa línea ayudada por su peculiar voz grave, pero su carrera nunca superó los círculos minoritarios, algo a lo que contribuyó también una vida personal lastrada por las adicciones.

Tras protagonizar en París una película de escaso impacto (“Strip-Tease”, 1963), la artista tuvo en Nueva York la oportunidad de iniciar una carrera como cantante gracias a que Warhol quiso apostar por su voz de contralto y, seguramente en mayor medida, por su atractivo físico para dar brillo al proyecto de rock de vanguardia que había decidido apadrinar: The Velvet Underground.

Así llegó a firmar junto al grupo “The Velvet Underground & Nico”, el disco que convirtió a la banda de Lou Reed, John Cale, Maureen Tucker y Sterling Morrison en referente de todo el pop experimental hecho desde entonces y a ella en musa del “underground” a partir de las tres canciones en las que tiene protagonismo.

Quiso despegar pronto, y ese mismo 1967 editó “Chelsea Girl”, un disco aclamado hoy por la crítica que contiene canciones de sus compañeros de “la Velvet” y de un entonces desconocido Jackson Browne.

Después, al hilo de la veta vanguardista del disco por el que pasará a la historia, la alemana lanzó una serie de álbumes en los que profundizó en esa línea ayudada por su peculiar voz grave, pero su carrera nunca superó los círculos minoritarios, algo a lo que contribuyó también una vida personal lastrada por las adicciones.