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Evidencias contra paradigmas

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Algunas metodologías se venden como eficaces cuando lo que hay detrás es una selección socioeconómica del alumnado
Algunas metodologías se venden como eficaces cuando lo que hay detrás es una selección socioeconómica del alumnado

El concepto de “educación basada en la evidencia” surge de la MBE “Medicina Basada en la Evidencia”, creado en 1992 a partir de un artículo publicado en la revista JAMA de los Estados Unidos. El artículo trataba sobre la MBE como un nuevo enfoque pedagógico para la enseñanza práctica en el campo de la medicina. El concepto traspasó las fronteras de la medicina, donde cambió la manera de enseñar en muchas escuelas médicas, sobre todo de los Estados Unidos, y llegó al ámbito educativo. De esta manera, la práctica educativa basada en la evidencia lo que busca es fundamentar las decisiones que se toman en el ámbito educativo de una manera científica a partir de los datos que los docentes con experiencia van aportando.

El aprendizaje basado en la evidencia consiste en acercar la educación a la práctica profesional de los docentes y a los métodos educativos que se utilizan. La palabra “evidencia” significa “lo obvio”, “prueba o testimonio”. Lo que demuestra la importancia de las evidencias o demostraciones científicas en las que debe basarse cualquier práctica profesional.

Por lo tanto, esta postura lo que propone es el uso de datos que puedan funcionar como indicadores en el ámbito educativo, para que a partir de ellos se haga un análisis, una propuesta y un seguimiento para evaluarlos. Es decir, tener la capacidad de utilizar parámetros medibles para tener como soporte a la hora de tomar decisiones, hacer diagnósticos, etc.

Los datos analizados y las conclusiones tomadas en base al análisis, pueden ayudar a los profesores a incorporar innovaciones educativas basadas en evidencias positivas. Por lo tanto, la innovación en educación consiste en un cambio educativo orientado hacia la mejora continua y la evidencia permite seleccionar el método que mejor se adapta para lograr los objetivos trazados.

Según la presentación “Innovación Educativa Basada en la Evidencia (IEBE)” del profesor F. Javier Tejedor de la Universidad de Salamanca, este método tiene como objetivos:

  • Conocer el modo de evaluar el rendimiento de los cambios introducidos.
  • Promover el uso de la investigación como forma adquisición de conocimiento.
  • Capacitar para la toma de decisiones.
  • Conocer los instrumentos disponibles para obtener respuestas relevantes.
  • Capacitar en la formulación de preguntas útiles que puedan ser contestadas.

Y está compuesto por las siguientes fases:

  • Formular la pregunta a partir del problema o la necesidad.
  • Buscar las evidencias en la bibliografía.
  • Poner en práctica los hallazgos obtenidos.
  • Evaluar la calidad de nuestra respuesta.

Las estrategias que surgen de esta metodología que se basa en la constante investigación, recolección de datos, análisis, conclusiones para así plantear una estrategia, son según distintas investigaciones las que tienen mayor impacto en los resultados de los estudiantes, afirma un artículo la Asociación Australiana de Educación Basada en Evidencia.

A modo de ejemplo, presentamos algunas de las mejores estrategias pedagógicas que surge a partir de la implementación de esta metodología.

1. Ser claro con los estudiantes con respecto a lo que te interesa que aprendan

Los objetivos claros ayudará a docentes y a estudiantes a concentrarse en los aspectos que son más importantes de la lección.

2. Contar a los estudiantes qué necesitan saber y mostra qué es lo que deberán ser capaces de hacer

Una vez que sos claro con lo que pretendés que el estudiante aprenda, necesitás decirle lo que necesita saber y mostrarle cómo hacer las respectivas tareas que querés que sepa hacer.

3. Usar preguntas para corroborar que los estudiantes comprenden

Investigaciones demuestran que muchos docentes dedican tiempo a realizar preguntas a los alumnos, pero muy pocos las utilizan para asegurarse de que aprendieron la lección. Es importante asegurarse que aprendieron el tema antes de seguir adelante.

4. Hacer que los estudiantes resuman la nueva información de una manera gráfica

Mapas mentales, diagramas de flujo son una gran herramienta para entender cómo se relacionan varios aspectos involucrados en la lección. Además, es una gran manera de cerrar con el punto 2.

5. Asegurarse que los estudiantes tengan muchas horas de práctica acumuladas a través del tiempo

Dedicar tiempo a la práctica es muy importante para retener la información y/o las habilidades adquiridas además de permitirles comprobar que comprendieron la lección.

6. Dar devoluciones para que los estudiantes puedan clarificar sus esfuerzos

Tener una devolución acerca de su rendimiento es extremadamente importante para la motivación del estudiante. No escatimar en este punto.

7. Dar tiempo a los estudiantes para que puedan llegar a sus objetivos

Es importante ser flexible en cuanto al tiempo que puede llevar un tema o lección en ser finalmente aprendido.

8. Hacer que los estudiantes hagan trabajos en grupo de una manera productiva

Para aumentar la productividad en los trabajos en grupo elegí cuidadosamente las tareas que asignas y los roles individuales a cada integrante del grupo.

9. Enseñar a los estudiantes las estrategias tanto como los contenidos

Para la ejecución de distintas tareas existen estrategias que permiten abordarlas . Si le enseñas a una jóven a leer, enseñale también cómo usar el diccionario o cómo hacer frente a las palabras que no conoce.

10. Fomentar la reflexión

La reflexión permitirá que el estudiante pueda ser capaz de analizar opciones y hacer sus elecciones pensando en los posibles resultados.

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Los años sofisticados del ‘Duque’

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Billy Strayhorn y Duke Ellington
Billy Strayhorn y Duke Ellington

A finales de los años treinta, el swing se había impuesto en la música de jazz. Las casas discográficas exigían material para baile y el gran Duke Ellington se las ingenió para crear la mejor música de baile sin renunciar a su estilo. El responsable de este nuevo sonido fue el nuevo arreglista de la orquesta, Billy Strayhorn. A finales de 1938, después de una actuación, Billy, todavía un joven estudiante de música, se acercó a Ellington y le interpretó algunas de sus composiciones. El maestro le animó a marchar a Nueva York y un año más tarde le volvió a visitar. Duke le recibió y desde ese momento ingresó en la orquesta.

En poco tiempo Strayhorn demostró su dominio de los arreglos para grandes orquestas y pasó a ocuparse de los mismos, bajo la supervisión de Ellington. A diferencia de Duke, Billy había estudiado a los clásicos y era un gran intérprete de piano, como lo demostraron los dúos con el propio Ellington. Strayhorn se convirtió en pieza clave del sonido de Ellington, hasta el punto de que muchos críticos afirman que no se hubiera creado sin ayuda del arreglista. Otros dos músicos entraron a pertenecer a la familia ellingtoniana. El primero fue el saxo tenor Ben Webster, procedente de Kansas City y antiguo integrante de la orquesta de Fletcher Henderson, entre otras. La inclusión de un saxo tenor en la banda fue vital para que la sección de viento adquiriera más vigor. Con anterioridad, Barney Bigard se encargaba de tocar las partes de tenor y de clarinete, lo que no permitía escuchar ambos instrumentos simultáneamente en la misma sección. Con el añadido de Ben Webster la banda tenía por primera vez una sección de cinco instrumentos de viento, lo que supuso un sonido con mayor poderío.

No hay que subestimar la gran labor que realizó Webster como solista durante su corta estancia en la banda. Su saxo tenor se afirmó como uno de los instrumentos solistas tanto para canciones con mucho swing, como para baladas suaves, su gran especialidad. Su mejores solos se encuentran en los clásicos «Cottontail», «Conga brava» y «All to soon», entre otras. El saxo de Webster fue punto de referencia para todos los siguientes especialistas del instrumento en la banda, como Paul Gonsalves, y también para los de fuera de ella. El segundo de los músicos incorporados en 1940 fue Jimmy Blanton, considerado como el primer gran solista de contrabajo y como uno de los pioneros de bebop. Este malogrado artista, al igual que otros genios del jazz, no pudo madurar su arte debido a una muerte prematura. Sin embargo, su creatividad era tan grande que en tan sólo dos años de experiencia revolucionó el mundo del jazz. Todo empezó una noche en un pequeño club de la ciudad de St. Louis. Varios de los músicos de la orquesta de Ellington fueron a pasar un rato al club, tras su concierto vespertino. En poco tiempo se montó una informal jam session entre los músicos locales y los de la orquesta.

Billy Strayhorn no podía creer lo que estaba escuchando: había un joven bajista con una increíble técnica, «tocando las notas precisas en el lugar adecuado». Billy y Ben Webster corrieron al hotel donde se hospedaban y levantaron a Ellington para que pudiera presenciarlo. Al día siguiente Jimmy Blanton era miembro de la orquesta. Su experiencia musical se limitaba a las actuaciones en trío que había realizado junto a su madre, que era pianista. Duke se encontró con el problema de tener dos bajistas en la formación. No quiso prescindir de Blanton, ni despedir a Billy Taylor, que presentó la dimisión avergonzado por la calidad de su joven colega. Blanton pasó a ser, durante un período de año y medio, el solista principal de la banda, algo inaudito en una big band. Sus grandes interpretaciones en «Koko», «Jack the bear», «Sepia panorama» y «Bojangles» lo avalan como el más importante bajista en la historia del jazz. Son de gran calidad las grabaciones realizadas a dúo con Ellington y también destaca el importante papel que tuvo en la sección de ritmo de la banda, que les permitió convertirse en la mejor de las orquestas swing.

El final de la historia es triste. Un día Blanton se marchó y la única explicación que dio fue que estaba enfermo. En el hospital los médicos explicaron a Ellington la enfermedad y prometieron que cuidarían de él. Duke por aquel entonces tenía numerosas actuaciones comprometidas y tuvo que dejar a Blanton en manos de los médicos. Fue un gran error porque Jimmy no recibió el tratamiento ni los cuidados necesarios y cuando Duke volvió a visitarle vio que ya nada podía hacer por él. Ellington se sintió terriblemente apenado y nunca se perdonó no haber cuidado más de su joven bajista.

La bella flagelada de América

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Juana de Ibarbourou fue una mujer transgresora para la época porque ninguna mujer había escrito sobre el amor con la libertad con que lo hace ella. Es la primera que nombra su cuerpo, sus pechos, su piel, todos los elementos que hacen a la erótica
Juana de Ibarbourou fue una mujer transgresora para la época porque ninguna mujer había escrito sobre el amor con la libertad con que lo hace ella. Es la primera que nombra su cuerpo, sus pechos, su piel, todos los elementos que hacen a la erótica

La poeta uruguaya Juana de Ibarbourou fue una mujer “transgresora” en la literatura latinoamericana, con una obra que se vio marcada por la violencia de género, las drogas y un amor prohibido, según desvela el libro Al encuentro de las Tres Marías, del escritor Diego Fischer.

La “Juana de América”, como la bautizaron los universitarios y hombres de letras de Uruguay en 1929, es una de las principales figuras literarias de este país y adquiere una nueva dimensión con la biografía novelada de Fischer, que fue presentada hoy en Montevideo.

“Fue transgresora en el verso, fue transgresora en su forma de vivir y de dirigirse a un mundo literario dominado por hombres”, explica el autor en una entrevista sobre la mujer que fue primer Premio Nacional de Literatura de Uruguay, en 1959.

Al encuentro de las Tres Marías. Juana de Ibarbourou, más allá del mito (Editorial Santillana), recorre la trayectoria de esta poetisa, que nació en la villa de Melo el 8 de marzo de 1892, y murió el 15 de julio de 1979, en medio de una dictadura que le rindió honras fúnebres de ministro de Estado, pese a que ella siempre se opuso al oropel de los militares.

“Siempre le pido a los míos que cuando me muera, dejen a un lado las vanidades y me entierren simplemente en tierra, lo más a flor de tierra posible”, había dicho la poetisa en una carta al escritor español Miguel de Unamuno, uno de los primeros en alabar su ingenio.

Juana de Ibarbourou fue aplaudida por escritores nacionales, como Carlos Reyles y Juan Zorrilla de San Martín, y foráneos, como el chileno Pablo Neruda o los españoles Unamuno, Juan Ramón Jiménez, los hermanos Machado, Salvador de Madariaga y Federico García Lorca.

Cuando apenas empezaba con su primer poemario, Juana “le escribe a Unamuno, pero no sólo le escribe. Le envía tres libros y le pide que se los haga llegar a (Antonio) Machado y a Juan Ramón Jiménez. Tenía muy claro a dónde quería llegar”, asevera Fischer.

“Los principales admiradores de la poesía de Ibarbourou eran hombres. El nombramiento como “Juana de América” en el Palacio Legislativo parte de los estudiantes y al acto asisten los intelectuales más prominentes de la época”, dice Fischer.

De Ibarbourou se apellidaba en realidad Fernández Morales, pero tomó ese apellido de su marido, un militar, por quien sintió una gran pasión en los primeros años de matrimonio, que la reflejó en Las lenguas de diamante, su primer poemario, pero que se transformó después en tristeza y dolor.

Fischer recuerda que el gran éxito editorial de ese primer libro fue proporcional al escándalo que produjeron en la sociedad montevideana y porteña sus imágenes sobre el amor carnal y las figuras de los amantes.

“Ella habla del amor y de hacer el amor. Afirmaba que tanto sufre por una pasión el cuerpo como el alma. Esto suponía una evidente transgresión para una mujer, casada con un militar en 1919”, explica Fischer.

Su fama se extendió rápidamente y a ello ayudó su extremada belleza, que “supo manejar para lograr ser una poetisa consagrada” sin rozar los límites que le impuso un matrimonio infeliz, en el que el marido, como después el hijo, llegó a la violencia física.

Pero no todo es luminoso en esta biografía novelada. Se describe también la adicción por la morfina y otros narcóticos, de una mujer desesperada, con un matrimonio señalado por la indiferencia y con un hijo ludópata que se convertiría en una pesadilla.

Juana y Federico
Juana y Federico

El libro de Fischer se basa en una carta de Ibarbourou a la que tuvo acceso hace quince años en la que también se relata la pasión que la volvió a embargar cuando tenía 59 años y su belleza comenzaba a marchitarse.

“Fue su gran amor. Así lo dice también en sus versos”, señala Fischer sobre la relación que la poetisa mantuvo, ya muerto su esposo, con el médico argentino Eduardo de Robertis, de 38 años, apenas mayor que su hijo Julio César.

“En los años cincuenta, esa relación, siendo ella quien era, una mujer reconocida mundialmente, no podía ser aceptada pero, la cuenta en sus versos, sobre todo en Mensaje del escriba, donde el setenta por ciento de los versos está dedicado a él”, dice Fischer.

El escritor afirma que De Robertis logró apartarla de la droga, pero después, la tiranía de su hijo y la pérdida de ese postrer amor la volvieron a encadenar a una adicción, que, según ella, le permitía subir a “las tres Marías”, en referencia a las estrellas de la constelación de Orión, y evadir la adversidad, aunque fuera sólo unos instantes.

El trepador azaroso de Detroit

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The Bob Seger System, en 1968
The Bob Seger System, en 1968

A un paso de Detroit, capital de la industria automovilística americana, en una zona extremadamente pobre, nació el 6 de mayo de 1945, Bob Seger. El estado es Michigan; la ciudad, Anne Arbor. No es fácil sobrevivr en el clima de continua violencia cotidiana que oprime a todos los habitantes de la región: un “ejército” de obreros pasan diez horas diarias en las enormes fábricas de la “ciudad de los motores”.

En un ambiente tan poco idílico Bob Seger, a los doce años, se encontró con la responsabilidad de sacar adelante una familia: su padre (que murió en un incendio en el 68), los había abandonado, y Bob tenía que ayudar a su madre y a su hermanito. Todo esto fortaleció su pasión por el rock, verdadero alivio en un mar de calamidades. Su rock preferido era el de Chuck Berry, pero Bob no desdeñaba tampoco la música negra que escuchaba por la radio y en los viejos discos de su padre.

Sus escasos momentos de libertad, constantemente acompañados por la música, los empleaba en aprender a tocar. Bob se sumergía cada vez más en esta reconfortante pasión y unos años después, aprovechando los múltiples fermentos que en aquel período bullían en Detroit, se dedicó en cuerpo y alma a la música. Era el momento del soul y, en particular, del sonido Motown (obviamente, el sonido de la “Motor Town”, la ciudad de los motores, Detroit).

Pero para Seger, comprometido con algunas desconocidas bandas de garaje (The Town y The Decibels), la verdadera música, más que la de Tamla Motown (la etiqueta soul de Detroit), era el rhythm and blues de Wilson Pickett y de James Brown, sus ídolos, el “faro” de su ruta turística. El debut de Bob Seger tuvo lugar a finales de los sesenta, pero debió esperar más de diez años para lograr un éxito mundial. No hay que olvidar que si en un momento el sonido de Tamla Motown parecía monopolizar Detroit, otras tendencias del rock se desarrollaron en la zona, desde los primeros años sesenta hasta el final del decenio.

Junto al propio Seger, aparecieron algunos de los grupos más importantes de la escena del rock duro americano: MC5, Rationals, SCR, bandas que por aquel entonces estaban dando sus primeros pasos. La primera verdadera banda en la que Bob participó fue The Omens, capitaneada por Doug Brown. Seger tocaba los teclados en el single J.G.I.F., publicado por Hideout Records. Gracias a Bob Andrews, propietario de esta pequeña compañía, pudo formar su primer grupo: The Beach Bums. Su primer single fue una versión de ‘Bailad of the green berets’.

La primera aparición artística de Seger llegó con el tema ‘fast side story’, grabado junto a The Last Heard, una nueva formación que contaba con ex componentes de los Omens de Doug Brown. El éxito, aunque discreto, les permitió firmar un contrato con la compañía Carneo para la publicación de cuatro singles. Justo con el último de estos, ‘Heavy music’, el grupo empezó a conquistar una merecida fama. Pero el éxito, desgraciadamente, también acarreó el cierre de Carneo por irregularidades financieras cometidas por su propietario, Alien Klein.

A pesar del imprevisto infortunio, el tema se convirtió en un clásico del sonido Michigan, hasta el punto de que Seger lo recuperó para su álbum ‘Smokin’ Ops’, de 1972. La pequeña Carneo fue absorbida por Capítol Records, que ofreció a Bob y a sus compañeros la posibilidad de conseguir, en poco tiempo, su primer éxito nacional. Efectivamente, el tema ‘Ramblin’ gamblin’ man’ llegó al decimoséptimo puesto de las listas en noviembre de 1967.

A principios del nuevo año se publicó, con el mismo título, su primer álbum. La nueva formación de Seger, formada con la ayuda de Glenn Frey (que en 1971 se trasladó a Los Ángeles para formar a The Eagles), se llamó Bob Seger System, y de ella formaba parte, además del propio Seger (guitarra, voz, piano y órgano), Dan Honaker (bajo y coros), Pep Perrine (batería y coros) y Bob Schultz (teclados y saxofón). Con la ayuda del guitarrista y teclista Tom Nemey, y más tarde del teclista Dan Watson, Bob Seger System grabaron otros dos álbumes, ‘Noah’, en el 69, y ‘Mongrei’, en el 70. El éxito discográfico resultó muy limitado, pero sus actuaciones en directo mostraban una energía sin par.

En 1972 apareció ‘Brand New Morning’, último disco para Capítol, que se publicó cuando Seger ya había abandonado la guitarra. El disco se resiente muchísimo de la crisis de identidad sufrida en aquel período por Bob, que había decidido retirarse de todo para ponerse a estudiar. Aquella rutina no le satisfacía, y decidió volver al banco de la escuela para estudiar, para aprender. Pero la música ya impregnaba su sangre. Tras unos pocos meses de estudio nació una estrecha amistad entre él y dos músicos de Tulsa: el batería Dave Teegarden y el teclista Skip “Van Winkle” Knape (autores de dos álbumes editados con el nombre de Teegarden & Van Winkle).

No pasaron muchas semanas antes de que los tres músicos emprendieran una gira. La nueva imagen de Seger y sus socios salió a la luz en 1972 con ‘Smokin’ OPs’, álbum descarado y potente, con temas brillantes como ‘Let ít rock’, ‘Heavy music’, ‘Turn on your love light’ y la versión del ‘Love the one you’re with’ de Stephen Stills, capaces de demostrar la espléndida forma del “héroe” de Michigan: Bob Seger. La actividad escénica del trío prosiguió de manera casi frenética, Seger logró encontrar un poco de tiempo para preparar el nuevo álbum, ‘Back’ en 1972, grabado en el estudio Muscle Shoals.

El disco, realizado con la colaboración de J.J. Cale, está orientado hacia el sonido sureño. La crítica lo acogió con entusiasmo, pero el público respondió con frialdad. La misma suerte corrió, al año siguiente, 1974, ‘Seven’, el último álbum del contrato con Reprise, y el primero de Seger con The Silver Bullet Band (el grupo que lo acompañará durante el resto de su carrera), que contiene la explosiva ‘Cef out of Denver’. Los nuevos músicos, todos prácticamente desconocidos, provenían de Anne Arbor y de Detroit: Drew Abbott, guitarra; Rick Manasa (sustituido al año siguiente por Roby Robbins), teclados; Charlie Alien Martin, batería; y Chris Campbell, bajo.

En 1975 se unió a la formación el saxofonista Alto Reed. En el mismo año Seger retornó a la compañía Capítol, para la que grabó ‘Beautiful Loser’, álbum maduro y variado, que le brindó renovada popularidad. En el disco se alternan baladas (como ‘Beautiful Loser’ y ‘Jody Girl’) y agresivos temas de rock (‘Katmandu’ y la versión del ‘Nushbush city limits’ de Tina Turner, por ejemplo). La banda, aún siendo técnicamente limitada, logró, una buena dosis de popularidad. Empezaron como teloneros de los canadienses Bachman Turner Overdrive, pero poco después la situación se invirtió. El público ignoraba al grupo canadiense y aplaudía frenéticamente a los de Seger. Capítol Records, como era de esperar aprovechó la ocasión, publicando un doble álbum en directo: ‘Live Bullet’, que aún hoy testimonia aquella afortunada gira.

El álbum permaneció en las listas todo el año, y obtuvo un disco de platino. Este fue el mejor período de Seger y de The Silver Bullet Band, tanto desde el punto de vista económico como del de las actuaciones en directo, que desprendían una gran energía. Esta línea también caracterizó al siguiente elepé, ‘Night moves’, publicado en 1976. Su primera gira europea tuvo lugar al año siguiente. Los resultados en términos de popularidad fueron modestos. Terco y constante, se dedicó en cuerpo y alma a las actuaciones en su patria: unas trescientas al año.

Para ver un nuevo álbum suyo hubo que esperar hasta 1978, cuando apareció ‘Stranger in town’, que aún hoy es su disco más vendido: cuatro millones de copias y dos singles (‘Hollywood night’ y ‘Still the same’) en los primeros puestos de las listas. EI éxito parecía haber llegado porfin. Pero el infortunado Seger no consiguió disfrutarlo a fondo. El batería, Charlie Alien Martin, quedó paralítico a causa de un desafortunado accidente automovilístico. Lo sustituyó su viejo amigo Dave Teegarden.

El continuo éxito de ‘Stranger in town’ y los numerosos conciertos de la nueva gira retrasaron varios meses la publicación del siguiente disco, ‘Against the wind’, que apareció veinte meses después. Se vendieron tres millones de copias del álbum, que alcanzó el quinto puesto de las listas americanas y dio a conocer incluso en España, la música de Seger. En el nuevo álbum colaboraron nombres ilustres: Glenn Frey, su amigo de los viejos tiempos, Don Henley (como Glenn, de The Eagles) y Mac Rebbenack (el famoso Doctor John). Con el comienzo del nuevo decenio, Seger y The Silver Bullet Band emprendieron otra gira. Con ellos partió un nuevo teclista, Craig Frost (antes con Grand Funk), que reemplazaba a Robin Robbins.

Mientras la gira estaba en pleno desarrollo se estrenó en las pantallas ‘Urban Cowboy’, interpretada por John Travolta. Formaba parte de la banda sonora un nuevo tema de Seger, ‘Nine Tonight’. En 1981, en septiembre, salió un nuevo álbum doble, grabado en directo en el curso de la gira, con el título de ‘Nine Tonight’. De aquí en adelante Seger inició la fase descendente en su popularidad. En 1983 se publicó ‘The distance’, un disco del que, a pesar de las colaboraciones de Roy Bittan (de The E Street Band), Bonnie Raitt, Bill Payne y Glenn Frey, y de los elogios de la crítica, se vendieron sólo medio millón de copias. El único tema que entró en el hit parade americano fue ‘Shame on the moon’, versión de una canción de Rodney Crowell, que llegó al segundo puesto.

El gran público consideraba a Seger un intérprete de baladas, y no aceptó sus tentativas de volver al rock duro (‘Roll me away’, ‘House behind a house’, etc.). En el mismo año Bob realizó una gira, acompañado a la batería por Don Brewer, quien, como Craig Frost, también habia estado en Grand Funk Railroad. Hasta 1986 no volvió a publicar un nuevo álbum. Seger, según su costumbre, invitó a intervenir en la grabación a algunos huéspedes excepcionales (Don Henley y Paulinho Da Costa) con el fin de registrar canciones de rock destinadas al gra público. Canciones como ‘Like a rock’, ‘Miami’, ‘It’s you’ y ‘Somewhere tonight’, que les llevaron a él y a su Silver Bullet Band a las cumbres de las listas americanas, pero siguieron alejándolo cada vez más de sus fans de los viejos tiempos.

Cuando el frío abrasó al bebop

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Miles Davis y Gil Evans
Miles Davis y Gil Evans

A finales de la década de los 40 del pasado siglo, después de dejar a Charlie Parker, Miles Davis se embarcó en un proyecto musical nuevo con el arreglista y compositor Gil Evans y que tendría por nombre «The birth of the cool». Evans quedó impresionado por la composición de Miles «Donna Lee» y propuso a éste llevar su trompeta a un ámbito orquestal a la manera de Ellington, pero con lenguaje cool. Junto a varios músicos blancos, como el propio Gil Evans, formaron un conjunto apropiado para los sonidos lentos y envolventes de Miles, con Lee Konitz y Gerry Mulligan entre otros músicos. El resultado fue magnífico y el nuevo sonido que habían creado Miles y Gil se empezó a imponer sobre el bop y la gran mayoría de músicos, en especial blancos, se volcaron hacia él.

Miles aceptó una oferta para actuar en un festival de jazz en París. Allí se enamoró de Juliette Greco, con la que mantuvo una relación sentimental durante su estancia en la capital. De vuelta a Estados Unidos, Miles sintió un gran vacío en su vida tras el término del romance y la hostilidad de su país de origen, por lo que se inició en el consumo de heroína. Durante los seis años que duró la pesadilla, Miles produjo muy poca música, y, además, fuera del estilo creado con Gil Evans en «The birth of the cool». Este nuevo sonido empezó a ser patrimonio de músicos blancos como Lennie Tristano, Stan Getz y Lee Konitz, por lo que la crítica oscureció la labor de Miles en este campo.

Tras varios intentos de dejar el hábito, en 1955, y con la ayuda de su padre, Miles quedo limpio y dispuesto a retomar el camino. Un empresario le ofreció un lugar en el recién creado Festival de Newport y viajó hasta allí con un conjunto renovado. La actuación fue memorable; el éxito de público y crítica así lo ratifica. Fue recibido con todos los honores por los músicos, conscientes del nuevo reinado del trompetista. Además, en su nuevo grupo se encontraba un nuevo saxofonista tenor, antiguo miembro del grupo de Dizzy Gillespie, llamado John Coltrane, que se estaba convirtiendo en el sucesor de la tradición de Parker y Lester Young, gracias a su increíble rapidez y su sobria ejecución.

Miles viajó de nuevo a París, donde contactó de nuevo con artistas y pensadores del país, como Sartre y el joven director de cine Louis Malle, todos ellos muy interesados en su música, lo que le impresionó mucho. Al contrario que en América, en París los músicos de jazz eran tratados como auténticos artistas. Louis Malle, gran aficionado al jazz, propuso a Miles encargarse de la banda sonora de su última película, «Ascensor para el cadalso», papel que aceptó y realizó, en compañía de músicos franceses, en una sesión totalmente improvisada. De vuelta a los Estados Unidos, Miles llamó a Gil Evans, con el que empezó a trabajar en un nuevo proyecto orquestal que se englobaría en el álbum «Miles ahead».

Un día de marzo llegó la noticia de la muerte de Charlie Parker. El mundo del jazz se puso de luto, como homenaje al padre del jazz moderno. La capacidad musical de Bird había disminuido a medida que aumentaba su peso y su adicción a la heroína. En sus últimas actuaciones se había mostrado muy por debajo del nivel de los inicios de su carrera. Las drogas habian destrozado físicamente su cuerpo. El forense dictamino su edad: unos 50. En verdad tenia 35.

En 1955, el responsable del cambio del bebop hacia otras tendencias era Miles. En esa época se vivía un auge del jazz en general, lo que permitió a Miles obtener buenas ofertas para actuaciones en clubes. La escena jazzística neoyorquina se había trasladado al Greenwich Village, barrio en el que vivían gran número de intelectuales y artistas. Allí, Miles consiguió uno de los mejores salarios que se podían ofrecer a un combo. La verdad es que el grupo que entonces lideraba era uno de los más completos, con Coltrane y Cannonball Adderley tocando saxos. En este grupo se daban cita numerosas tendencias: un poco de swing con blues, mezclado con el sonido bebop y cool, todo gracias a las grandes dotes de los intérpretes. Desgraciadamente, Coltrane también se enganchó en la heroína y Miles decidió prescindir de él, ya que no quería revivir sus propios problemas con las drogas.

Marx y las costras del capitalismo

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Desde el inicio del milenio, han surgido una cantidad incalculable de libros, desde trabajos académicos hasta biografías populares, en los cuales se respalda en términos generales la lectura que Marx hizo del capitalismo y su relevancia imperecedera para nuestra época neoliberal
Desde el inicio del milenio, han surgido una cantidad incalculable de libros, desde trabajos académicos hasta biografías populares, en los cuales se respalda en términos generales la lectura que Marx hizo del capitalismo y su relevancia imperecedera para nuestra época neoliberal

Karl Marx nunca fue objeto de culto en su ciudad natal, Tréveris, pero el debate sobre su pensamiento y sobre los crímenes del comunismo siempre está vigente.

Después de la caída del Muro de Berlín, con cicatrices de la Guerra Fría aún visibles, Karl Marx sigue provocando división tanto en el Oeste como en la antigua República Democrática de Alemania, comunista.

Para algunos, el autor de “El Capital” fue un erudito visionario que supo diagnosticar antes que nadie los males que conlleva la economía de mercado. Para otros, es el padre espiritual de las sanguinarias dictaduras soviéticas.

“Karl Marx puso los pilares sobre los que se construyeron todas las dictaduras comunistas hasta la actualidad”, lamenta Dieter Dombrovski, presidente de la Unión de Grupos de Víctimas de la Tiranía Comunista. “Según nuestro código penal actual, si alguien incita al asesinato y el asesinato se comete, quien instó a cometerlo también es condenado”, añade este hombre, quien fue preso de la dictadura comunista de Alemania Este.

Se asesinó a más gente bajo los regímenes comunistas que bajo el nazismo de Adolf Hitler, insiste Dombrovski, al que le horroriza que se “erija una estatua en Alemania” en honor a quien inspiró la Revolución de Octubre de 1917.

Sin embargo, para los responsables de Tréveris, Marx, quien falleció en Londres en 1883, no puede ser considerado culpable de las derivas leninistas, estalinistas o maoistas que afirmaban poner en práctica su pensamiento.

“Sus ideas y su filosofía se vieron desacreditadas por el hecho de que el antiguo régimen alemán tratara a Marx como un dios y sus pensamientos como palabras del Evangelio”, señala Rainer Auts, director de la empresa encargada de supervisar las exposiciones sobre Marx.

En RDA, el marxismo, en su variante leninista era un dogma irrebatible. Como ejemplo de este culto, la actual ciudad Chemnitz se llamaba en la época comunista Karl-Marx-Stadt.

Para Auts, este bicentenario deber permitir explicar al autor del famoso lema “Trabajadores del mundo, ¡únanse!” sin “glorificarlo o vilipendiarlo”, ya que en su opinión su pensamiento sigue teniendo ecos en el mundo contemporáneo.

Las derivas del capitalismo, con sus manifiestos abusos en los últimos años, relanzaron el interés por las teorías de Marx sobre la opresión de las masas por la burguesía, formuladas durante la primera Revolución Industrial.

“En Marx hay algo intemporal. La crisis económica y financiera desde 2008 desempeñó sin duda un papel para que los economistas contemporáneos de renombre reconozcan ahora su papel de teórico”, explica Rainer Auts.

El libro “El Capital en el siglo XXI”, éxito de ventas internacional del economista francés Thomas Piketty, es ejemplo de ello.

Esta duradera influencia, a pesar del patente éxito de la URSS y sus satélites, debe por tanto ser explicada al gran público, según el alcalde de Tréveris, Wolfram Leibe.

“Después de la reunificación (de Alemania) tenemos la oportunidad de regresar a Marx, con una visión crítica pero sin prejuicios”, espera el edil, desechando las declaraciones de quienes lo acusan de querer atraer con estas conmemoraciones a los turistas chinos y su dinero.

“Karl Marx formuló ideas importantes y estas ideas merecen que reflexionemos sobre ellas. Si después de visitar las exposiciones alguien compra un libro para profundizar sobre algunos aspectos de lo que presentó Karl Marx, creo que habremos tenido éxito”, subraya

Comidas que incitan a la pasión

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De las propiedades terapéuticas del ajo se sabe todo, o casi todo, desde tiempo inmemorial
De las propiedades terapéuticas del ajo se sabe todo, o casi todo, desde tiempo inmemorial

El amor, la fecundidad y la energía primaveral son las tres condiciones que hacen de la griega Afrodita, la diosa del amor, la lujuria, el sexo y la belleza. Afrodisíaca es aquella sustancia que estimula o potencia el apetito sexual.

Desde tiempos memorables existen incontables recetas acerca de productos “milagrosos” que facilitaron la tarea del sexo para convertirlo en placer. Alimentos que, por sus propiedades y efectos en el cuerpo humano, se comercializan con la premisa de abrir esa apetencia.

Como la Venus romana (o la prehistórica Venus de Willendorf), Afrodita era la divinidad que encarnaba el amor, los colores y energía de la primavera, y la fertilidad. De este modo, el mito que traspasó la lingüística logró que entendiéramos como afrodisíacos aquellos productos, alimentos o sustancias que estimulan nuestro apetito sexual.

Principalmente, las propiedades y sus efectos en el cuerpo humano sirvieron como un remedio psicológico sano en gastronomías más que como un desinhibidor o impulsor de la capacidad sexual. No hay dote culinario que logre lo que la naturaleza no consigue. Aunque sí que facilitan la tarea, los beneficios medicinales que poseen algunas de las sustancias denominadas ‘afrodisiacas’.

La mitología culinaria es tan amplia como la astrología o el horóscopo. De esta manera, se pueden distinguir -por un lado- los alimentos que por su composición favorecen la tensión y el deseo previos al amor. Y por otro, aquellos que por su aparente exotismo sugieren propuestas creativas sobre la mesa. Combinaciones divertidas que se asemejan sospechosamente con los elementos del deseo carnal.

El ajo es uno de los alimentos más minimizados en la gastronomía mundial aunque en las últimas décadas se prestó especial atención a sus cuantiosos beneficios sobre el cuerpo humano. En la Grecia y Roma clásicas se le atribuían poderosas cualidades vigorizantes y, por ende, sexuales.

Originario de Asia, el ajo tiene cualidades de expectorante, antibiótico y antiséptico, además de revelarse como uno de los mejores amigos del corazón.

Es uno de los afrodisíacos por excelencia porque su consumo provoca la dilatación de los vasos sanguíneos y esto genera que la sangre fluya mejor. En la práctica sexual, la erección del pene y el clítoris dependen de la circulación sanguínea.

De similar modo, el apio es una de las hortalizas que más favorecen la labor del aparato circulatorio por lo que siempre se indicó como remedio en platos afrodisíacos. Si bien no se aconseja su consumo en exceso, sazonar ensaladas con su gusto y utilizarlo en sopas de verduras (apio, puerro, calabaza, batata) es lo más habitual.

Al estudio de las distintas verduras y plantas en función del deseo sexual se le denomina fitoterapia y contempla aquellas que, gracias a sus componentes, funcionan como estimulantes cardíacos o cerebrales. Aquí es donde nace la raíz del apetito.

En algunos casos, se dice que esas verduras aumentan la producción de estrógenos (la hormona sexual femenina) para paliar los efectos de la menopausia y así obtener una mejor práctica sexual. El perejil puede ser un potente aromático que contrarreste el mal aliento del ajo, un diurético para eliminar exceso de líquidos y uno de los mejores condimentos para hacer una buena digestión.

Sin embargo y más allá de la materia prima milenaria, existen una serie de productos y alimentos que por su imaginería y simbolismo se encuentran en los platos afrodisíacos más exquisitos.

Este es el caso de algunos mariscos como las ostras, almejas, mejillones y demás bivalvos que, por su parecido carnoso con los genitales femeninos, despiertan la imaginación del comensal. Algo así ocurría entre los chinos con respecto al aspecto sensual de los melocotones y sus jugos.

Del mismo modo, crustáceos del tipo del buey de mar, la centolla, el bogavante o la langosta no sólo se asociaron con el poderío económico sino que las actividades de morder, chupar y comerlos tuvieron una amplia significación erótica llevada hasta el fetichismo en nuestra sociedad contemporánea. Aunque el afrodisíaco rey sigue siendo el caviar.

El chocolate, las fresas, la canela o las almendras tienen su propia iconografía en el ámbito del erotismo. Uno de los postres más románticos y celebrados es el de las fresas con nata. La mixtura de colores intensos conjuga la estética afrodisíaca aunque sean las fresas con chocolate las consideradas como estimulantes de primera clase.

El chocolate revitaliza el sistema nervioso central ya que contiene una sustancia denominada teobromina que actúa como estimulante (el chocolate negro lo contiene diez veces más que el chocolate de leche común) mejorando la respiración y mejorando la circulación sanguínea. La canela tiene una larga tradición repostera como afrodisíaco que combina esta corteza desecada –en rama o polvo- con postres lácteos o pastelería.

En cuanto a las almendras, sus referencias en la literatura árabe clásica son numerosas pero más sorprendente es el uso de su aceite que, mezclado con la afrodisíaca jalea, era utilizado por Cleopatra en sus baños.

Con esta solución rejuvenecía su aspecto y conseguía cautivar a Julio César y posteriormente, a Marco Antonio. Un tipo de uso, de aplicación directa sobre la piel, muy distinto a los citados.