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Estampaciones grises del relámpago pop

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Roy Lichtenstein fue uno de los máximos exponentes del arte pop americano. En sus obras representó temas de la sociedad de consumo, de la vida cotidiana y de la cultura de masas, que sacaba de la publicidad, los cómics y las revistas populares. A través de estas composiciones, en apariencia sencillas, pintadas casi exclusivamente con colores primarios, hizo una personal crítica del mundo contemporáneo
Roy Lichtenstein fue uno de los máximos exponentes del arte pop americano. En sus obras representó temas de la sociedad de consumo, de la vida cotidiana y de la cultura de masas, que sacaba de la publicidad, los cómics y las revistas populares. A través de estas composiciones, en apariencia sencillas, pintadas casi exclusivamente con colores primarios, hizo una personal crítica del mundo contemporáneo

El artista Roy Lichtenstein, conocido por su uso de colores vibrantes, también se dejó seducir por la sencillez del blanco y el negro, en el período de 1961 a 1968 del artista estadounidense, que recoge dibujos de gran tamaño en blanco y negro que permiten conocer una de las facetas más desapercibidas de Lichtenstein (1923-1997), uno de los principales representantes del Pop Art.

«Lichtenstein estuvo siempre interesado en el dibujo, tanto como elemento de preparación para sus pinturas como imágenes independientes con las que exploró diferentes técnicas y temas», explica Isabelle Devraux, conocedora de los entresijos del artista.

Un dibujo de Mickey Mouse y otro del Pato Donald, de la época en la que Lichtenstein aún estaba inmerso en el expresionismo abstracto sirven para ilustrar el gran cambio que dio la carrera del artista estadounidense al dar el salto al Pop Art.

Los dos dibujos, que datan de finales de los 50, anuncian lo que fue su carrera posterior cuando la inclusión de personajes de dibujos animados e imágenes derivadas de los anuncios en sus obras se convirtió en una constante. Influido por el artista Allan Kaprov, Lichtenstein construyó una carrera plagada de imágenes propias de la cultura popular conocidas como Benday Tods por estar realizadas con técnicas de impresión comercial.

Esta etapa refleja la evolución que sufrió el dibujo de Lichtenstein durante los años 60 desde composiciones simples en las que un objeto solitario se muestra ante un fondo blanco hasta obras más complejas inspiradas en fuentes comerciales. Revistas, listines telefónicos, anuncios y diarios se convirtieron en puntos de referencia para el artista estadounidense que elevó lo cotidiano a la categoría de obra de arte.

Entre las composiciones más tempranas destaca Muchacha con una acordeón en la que la sencillez de la figura femenina contrasta con el modelo de mujer que el pintor potenció en sus trabajos inspirados en el mundo del cómic. De esa época más popular destacan Bratatat y Jet Pilot, dos dibujos inspirados en los cómics de guerra en los que se ven primeros planos de aviadores en sus cabinas. «Creo que hay muchas cosas de la carrera de Lichtenstein que se desconocen porque la gente tiende a centrarse siempre en los mismos trabajos icónicos», explica Isabelle Dervaux.

Entre los trabajos «ocultos» de Lichtenstein destaca la instalación que el artista estadounidense realizó junto a otro grupo de creadores como parte de Festival de Arte Contemporáneo de Aspen en 1967. «Es muy inusual y se relaciona con una temporada en la que Lichtenstein estuvo investigando con la escultura», asegura Devraux sobre ese proyecto.

En esa instalación, el artista pintó una habitación de blanco y remarcó las líneas de los objetos en negro como se suele hacer en las tiras cómicas, de la que destaca una puerta conocida como la Nok, nok door.

Como si de los protagonistas de sus estampas de cómic se tratara, Lichtenstein introdujo al espectador en una ilusión de dos dimensiones aplicando la técnica del dibujo a un espacio real, señalan los expertos.

Un hombre, un proyecto fallido

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Valerie Solanas, en pleno éxtasis reivindicativo de la aniquilación masculina
Valerie Solanas, en pleno éxtasis reivindicativo de la aniquilación masculina

Valerie Solanas, la autora del Manifiesto SCUM, salió del anonimato el 3 de junio de 1968, cuando esperó al artista pop Andy Warhol en su estudio, The Factory, y le disparó tres tiros. Dos fallaron pero el tercero le atravesó hígado, estómago, esófago y pulmón.

Warhol había conocido a Solanas cuatro años antes. Ella ya era una feminista ultraradical. Nacida en Nueva Jersey en abril de 1936, sus estudios de psicología en Maryland le habían servido para elaborar una contra-teoría freudiana. No es la mujer la que tiene envidia del pene, envidia del hombre por sentirse incompleta, sino al revés.

Estos postulados los había volcado en un texto titulado Manifiesto SCUM, en el que puede leerse: «El hombre es un accidente biológico; el cromosoma Y no es más que un cromosoma X incompleto, una serie incompleta de cromosomas. En otras palabras, el hombre es una mujer fallida, un aborto ambulante, un aborto congénito. Ser hombre es tener algo de menos, es tener una sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, y los hombres son seres disminuidos, incapaces de emoción».

Solanas no se quedó en el diagnóstico. SCUM, que en inglés significa «escoria», es también el acrónimo de Society for Cutting Up Men(que benignamente puede traducirse como «Sociedad para destrozar a los hombres»), es decir, un plan de acción.

Después de tirar a matar contra él, Valerie le dijo a la policía que el artista, compinchado con su editor, Maurice Girodias, quería despojarla de su obra.

La realidad era que Warhol simplemente había extraviado el manuscrito, y nunca tuvo la intención de montar la pieza en su teatro. Comprensivo, no presentó cargos contra la mujer que casi lo mata. Gracias a eso, y a un diagnóstico de esquizofrenia paranoide, la condenaron a sólo tres años de cárcel, la mayoría de los cuales los pasó en un hospital psiquiátrico.

Tras el escándalo, el editor Maurice Girodias comprendió que era negocio publicar el Manifiesto de Valerie Solanas, un panfleto que hasta entonces sólo circulaba en forma mimeografiada.

No todas las feministas lo recibieron bien, hay que decirlo. Pero Valerie Solanas es un ícono del feminismo radical, que algunos llaman también separatista y su Manifiesto SCUM sigue circulando en las filas del movimiento feminista más extremo. El feminismo separatista postula la separación de hombres y mujeres en la sociedad, porque su unión perjudica a las mujeres que no podrán emanciparse mientras mantengan vínculos con los hombres.

«El hombre no sirve ni para semental»

El ideal de Valérie Solanas es una sociedad sin varones. «El macho, como la enfermedad, ha existido siempre entre nosotras, y no debe seguir existiendo», declara, y espera que la ingeniería genética lo haga posible en un futuro. Pero, agrega, «SCUM no se consuela con la perspectiva de las próximas generaciones; SCUM quiere actuar ya». «Y si una gran mayoría de mujeres fueran SCUM, tomarían el mando total de este país en pocas semanas, simplemente rehusándose a trabajar, paralizando así toda la nación».

Las debilidades que los hombres proyectan en las mujeres, sostiene Solanas, son en realidad sus propias «debilidades intrínsecas». «El hombre, por naturaleza, es una sanguijuela, un parásito emocional y, por lo tanto, no es apto, éticamente para vivir, pues nadie tiene el derecho de vivir a expensas de otro».

«SCUM arremeterá contra las parejas mixtas (hombre-mujer), que encuentre al paso y las deshará», advierte.

El Manifiesto SCUM de Valérie Solanas suena delirante en muchos sentidos. Sin embargo, si se presta un oído más atento a algunos de los discursos que circularon en las algunas manifestaciones –surgidas a partir de un legítimo reclamo contra crímenes aberrantes- o en los debates suscitados a partir de ellas, la distancia no resulta tan grande.

Las musas de Warhol

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Brigitte Bardot según Andy Warhol
Brigitte Bardot según Andy Warhol

¿Qué tienen en común Jackelin Kennedy, Carolina Herrera, Marilyn Monroe, Audrey Hepburn y Lady Di? Todas han sido icono pop por obra y arte de Andy Warhol.

El pintor norteamericano que se llamaba a sí mismo “coleccionista de gente”, empleo gran parte de su vida artística en pintar a mujeres, sobre todo a las que le resultaban interesantes y atractivas.

También llevó al lienzo a sus ídolos femeninos y a sus grandes amigas, entre ellas Jackie Kennedy, Carolina Herrera, Marilyn Monroe, Audrey Hepbur, la Baronesa Von Thyssen, Brigitte Bardot, Bianca Jagger, Margaretta Rockefeller, Grace Kelly, Grace Jones o Jane Fonda .

Con muchas de ellas compartió largas noches en la famosa discoteca neoyorquina Studio 54, con otras largas sesiones en su estudio, The Factory, una pequeña fábrica de estrellas, de iconos pop.

En ese espacio compartía ilusiones, vivencias e ideas con músicos, modelos, diseñadores, artistas, actores, escritores y varias de sus musas.

Andy Warhol borró las barreras entre el arte y la publicidad

Entre las más reconocidas obras de este artista trasgresor del movimiento pop, está las pinturas de Marilyn, Jackie Kennedy, Isabel II o Audrey Hepbur, mujeres que comparten escenario con la lata de sopa Campbell’s, obras que mantienen a Warhol como pintor pop, aún hoy tres décadas después de su muerte.

Andy Warhol, el artista que borró todas las barreras entre el arte, la publicidad y el supermercado, se hizo mundialmente famoso en 1962, cuando expuso en Nueva York y Los Angeles serigrafías con la imagen de las famosas latas de sopas, comenzaba el movimiento contracultural de los años 60.

Andy Warhol, que nació en Pennsylvania, el 6 de agosto de 1928, ha sido uno de los grandes artífices de la cultura audiovisual, con un universo artístico y personal muy particular desde que dejará su Pittsburgh natal hasta su llegada a Nueva York, donde paso de se un niño pobre a un joven de jet-set.

Hijo de inmigrantes checos, comenzó su carrera como publicista en la ciudad de los rascacielos, donde empezó a pintar en la década de los 50 haciendo ampliaciones de dibujos animados y de billetes de banco.

Su primer contrato fue una ilustración para un artículo sobre el éxito que aparecería en la revista “Glamour Magazine”, esta ilustración mostraba a una mujer subiendo los peldaños del éxito, con un fondo de rascacielos de Manhattan.

Durante la década de los años 50, Warhol trabajó como artista gráfico para distintas agencias de publicidad y ganó mucho dinero y algunos premios dibujando zapatos de mujer y diversos accesorios femeninos.

Pese a su carácter tímido y huidizo, Warhol estuvo obsesionado toda su vida por el fenómeno de la fama, y resumió esa fijación, compartida por tantos de sus compatriotas, con una frase que dio la vuelta al mundo: “en el futuro cualquier persona será famosa durante quince minutos”.

Su fascinación por el mundo de las estrellas comenzó muy pronto: ya con seis años el pequeño Warhol empezó a coleccionar fotos y autógrafos de artistas de cine, y muchos años después lanzaría una revista mensual, “Interview”, en la que publicaría sus entrevistas con los ricos y famosos, de los que había pasado a formar parte.

A partir de la década de los años 60, Andy Warhol dio el salto de la publicidad al arte con mayúscula, utilizando, sin embargo, como punto de partida tebeos y objetos triviales de la vida diaria: botellas de “Coca Cola”, latas de sopa de la marca “Campbell”, cajas de jabón “Brillo” y otros productos de una iconografía “made in USA”.

Sus obras reflejan los valores superficiales de la cultura materialista y consumista estadounidense, de una sociedad en la que lo que cuenta no es el contenido, sino la presentación, el empaquetado y la promoción publicitaria.

Warhol, gurú del arte Pop
Warhol, gurú del arte Pop

Gracias a la técnica de la serigrafía, Warhol reprodujo mediante un proceso fotomecánico series enteras de retratos basados en fotografías de Marilyn Monroe, Elvis Presley, Jacqueline Kennedy o Mao, pero también escenas de accidentes automovilísticos y otras catástrofes de nuestro tiempo, así como de la silla eléctrica.

En su “Factory” se rodaron más de un centenar de películas con títulos como “Chelsea Girls”, “Flesh” (Carne), “Trash” (Basura), filmes provocadores, de contenido aburridamente erótico y sin apenas acción.En 1968, fue herido gravemente con un arma de fuego por la fundadora de una organización feminista, Valerie Solana, que le disparó seis tiros que a punto estuvieron de acabar con su vida.

Hacia finales de la década de los años 70, Warhol no hizo prácticamente más que repetir algunas de sus series más famosas de mujeres, modificando únicamente las técnicas como puede verse en los retratos de Liz Taylor, Marly Streep, Farrah Fawcett, Liza Minelly, Lady Di o Marisa Berenson.

Warhol se convirtió en una estrella, con peluca plateada en todas las fiestas mundanas de la ciudad de los rascacielos: tal y como él mismo lo había soñado de niño.