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El actor sin goteras

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John Hurt se destacó en filmes de anticipación como "1984" (Michael Radford, 1984), "V de Vendetta" (James McTeigue, 2005) o "Rompenieves" (Joon-ho Bong, 2013)
John Hurt se destacó en filmes de anticipación como “1984” (Michael Radford, 1984), “V de Vendetta” (James McTeigue, 2005) o “Rompenieves” (Joon-ho Bong, 2013)

De primera víctima de “Alien” a monstruo sensible en “El hombre elefante”, el actor británico John Hurt se destacó en papeles secundarios que marcaron la historia del cine.

Declarado “Sir” por la reina Isabel que le otorgó el título de nobleza en 2014, John Hurt había nacido el 22 de enero de 1940 cerca de Chesterfield.

Su madre, actriz aficionada, le prohibió ir al teatro por considerarlo poco recomendable para el hijo de un pastor.

Este admirador de Edvard Munch se vuelca inicialmente hacia la pintura, obteniendo una beca para estudiar de profesor de dibujo en la Escuela de Arte Saint Martin de Londres.

En 1960, descubre su pasión por el teatro y se inscribe en la prestigiosa Academia Real de Arte Dramático (RADA), de donde egresa dos años más tarde.

Paralelamente a las tablas debuta en televisión, ganando notoriedad entre los británicos por su interpretación del escritor travesti Quentin Crisp y luego del emperador romano Calígula.

Su modelo era el Alec Guinness del “Oliver Twist” de David Lean.

“Es la primera vez que vi a un actor recurrir en la pantalla a la tradición teatral que consiste en ponerse al servicio de un personaje y no al revés, lo cual influyó en mi trabajo”, explicó una vez.

En 1978, encarna a Max, heroinómano inglés en el infierno de las cárceles turcas en “Expreso de medianoche” de Alan Parker. Gana el premio Bafta, recompensa anual británica del cine y la televisión, y el Golden Globe al Mejor actor secundario, siendo nominado para el Oscar en ese apartado.

Al año siguiente, el actor longilíneo de cabellera rojiza interpreta al oficial Kane en “Alien” de Ridley Scott. La escena en la que el extraterrestre lo mata saliendo de su pecho –escena que luego parodiaría en “S.O.S. hay un loco suelto en el espacio” de Mel Brooks– entró a los anales del cine.

Un actor de alquiler

En 1980, tras 12 horas de maquillaje, encarna a “El hombre elefante”, obra maestra en blanco y negro de David Lynch.

Su interpretación le valió una segunda nominación para los Oscar y un premio Bafta como Mejor actor. Recibirá otro por el conjunto de su carrera en 2012.

John Hurt se destacó en filmes de anticipación como “1984” (Michael Radford, 1984), “V de Vendetta” (James McTeigue, 2005) o “Rompenieves” (Joon-ho Bong, 2013).

Pero los 140 filmes en que actuó a lo largo de su carrera –algunos de ellos para parar la olla, admitía sin rodeos– también lo llevaron a interpretar al señor Ollivander, el fabricante de varitas mágicas en la saga de “Harry Potter”, o el científico loco Oxley en “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”.

“Estoy abierto a todos los géneros cinematográficos, todo me interesa. Soy fundamentalmente un actor de alquiler”, decía el comediante, que actuó bajo la dirección de Michael Cimino, Guillermo del Toro –en “Hellboy”–, Jim Jarmusch o Gus van Sant.

El crepúsculo

Actor de mirada melancólica que frecuentaba los bares de Soho junto a Peter O’Toole, Oliver Reed y Lucian Freud, interpretaba a menudo en la pantalla a personajes excéntricos, extraviados, víctimas o torturadores.

Su voz suave y grave le condujo en varias oportunidades a hacer de narrador, especialmente en “Dogville” de Lars Von Trier o en “El Perfume”, adaptación de una novela del alemán Patrick Süskind.

Tras superar problemas de alcoholismo, John Hurt había anunciado el 16 de junio de 2015 en su blog que padecía cáncer de páncreas, declarándose “más que optimista acerca de un desenlace favorable”.

Marcado por la muerte accidental en 1983 de su novia, la modelo francesa Marie-Lise Volpelière-Pierrot, John Hurt se casó luego en cuatro oportunidades y tuvo dos hijos.

En su último papel encarnó al padre Richard McSorley en la biopic “Jackie” del chileno Pablo Larraín, sobre la ex primera dama de Estados Unidos, Jacqueline Kennedy.

La mano izquierda de Joseph Losey

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Joseph Losey (izquierda) da instrucciones a Wendy Craig y James Fox durante el rodaje de "El sirviente" (1963)
Joseph Losey (izquierda) da instrucciones a Wendy Craig y James Fox durante el rodaje de “El sirviente” (1963)

Joseph Losey es uno de los nombres más debatidos del cine europeo de los años sesenta y setenta, en los que brilló a través de un perfecto espejo (tema recurrente de su filmografía) de los traumas y desigualdades de la sociedad de su (y nuestro) tiempo, y se caracterizó por la clarividencia y compromiso político.

Este director nacido La Crosse (Wisconsin, EE.UU.) en 1909 fue víctima la “caza de brujas” en Hollywood y se estableció en el Reino Unido, donde filmó algunas de sus obras más representativas, como “El sirviente”, “El accidente” y “El mensajero”.

Las tres fueron escritas por el dramaturgo Harold Pinter y rodadas entre 1963 y 1971, al igual que otra de sus mejores películas, “Rey y patria”, que lo convirtieron en uno de los máximos representantes del cine de autor.

Hubo un antes y un después de este periodo, el de su etapa estadounidense hasta principios de los años 50 y el de la última, que le llevó a trabajar bajo producción italiana, francesa y española.

Losey, que falleció en Londres en 1984, dio sus primeros pasos en el periodismo y luego en el teatro, donde su abierto izquierdismo le llevó a realizar varios montajes de obras de Bertold Brecht y a viajar a la URSS para estudiar nuevos conceptos teatrales.

Dirigió varios cortometrajes para la Metro Goldwyn Mayer y debutó en el largometraje en 1948 “El niño de los cabellos verdes”, producida por la RKO. “El forajido”, “El merodeador” y “The Big Night” son algunos de sus filmes posteriores.

En 1951, su nombre apareció en las listas negras acusado de pertenecer al Partido Comunista, pero cuando fue llamado a declarar se encontraba en Italia rodando “Stranger on the Prowl/Imbarco a mezzanotte” y decidió no regresar a su país.

Firmó ese filme con seudónimo, al igual que “El tigre dormido”, rodado ya en el Reino Unido, que fue su primera colaboración Dirk Bogarde, su actor fetiche junto a Stanley Baker.

Trabajó también para la productora Hammer, pero su obra alcanzó un notable interés a partir de “La clave del enigma” y el drama carcelario “El criminal”, su primer trabajo con Baker.

Hasta mediados de los setenta, Losey combinó películas muy personales, reflexiones sobre las relaciones de poder, con títulos de apariencia más comercial, con estrellas como Elizabeth Taylor, Richard Burton, Robert Mitchum, Mia Farrow y Jane Fonda.

De la década de los 80 son “La Truite”, con Isabelle Huppert, y su última película, “Steaming”, inédita en España como la anterior. Losey no pudo ver su montaje definitivo, ya que falleció en junio de 1984, casi un año antes de que se presentara en Cannes.

La relación de Losey con España resultó siempre complicada a causa del régimen franquista. Pese a ello en el Festival de San Sebastian, además de “Caza humana”, se presentaron “El tigre dormido” y “La mujer maldita”.

En la sección informativa se proyectó “The Go-Between”, ganadora de la Palma de Oro en Cannes. “Una inglesa romántica”, de 1975, también estuvo seleccionada, pero el director y la protagonista, Glenda Jackson, no acudieron al Festival en señal de protesta por las últimas sentencias de muerte firmadas por Franco.