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Metanfetaminas en el Tercer Reich

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Hitler recibía inyecciones con drogas casi a diario de su médico personal, Theodor Morell (en la foto), quien le administraba atropina, enzimas, anfetaminas, metanfetaminas, testosterona, proteínas animales… Y también es conocida la adicción del mariscal del Reich Hermann Goering, sin duda responsable en gran parte del colapso de la Luftwaffe después de la Batalla de Inglaterra. Y en los años anteriores, en el Berlín de la República de Weimar, el consumo de drogas (morfina, cocaína…) era habitual

El periodista y escritor alemán Norman Ohler indaga en la importancia que tuvieron las drogas en el III Reich en el ensayo ‘El gran delirio: Hitler, drogas y el III Reich’ (Crítica-Grupo Planeta). De hecho, según afirma, tal era el papel de los estupefacientes en la sociedad, ejército y élite política del país en la era del nazismo que “en los 50 todo el mundo en Alemania era drogadicto” y el “milagro económico” de los años de la posguerra se produjo gracias a la Pervitina.

“Todos sabemos que los nazis hacían todo hasta el extremo, pero también llevaron el abuso de las drogas hasta el extremo”, explica Ohler. Así, según continúa el autor de este libro, resultado de cinco años de investigación en archivos alemanes y estadounidenses, “las drogas estaban en todas partes del sistema”, pues su consumo estaba extendido en todos los ámbitos: población civil, ejército, campos de concentración y élite política. Hasta el Ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels o el comandante Hermann Göring tomaban drogas de manera habitual.

Incluso Hitler era un drogadicto, según ha confirmado el autor del libro, pues “era el Führer también cuando se trataba de las drogas, era el líder de las drogas”. Tal y como expone en su libro, Hitler, que padecía de dolores de estómago, tenía un médico personal llamado Theodor Morell que le recetaba hasta 74 estimulantes distintos, entre ellos Eukodal (un “opiáceo muy fuerte”) o cocaína, sustancia que sólo tomó durante unos pocos meses. “Lo que hizo su médico fue mantenerle en su camino hasta el final, porque vemos que el uso bestia de las drogas sucede más tarde, en la guerra, cuando las utiliza para estabilizarse”, señala.

Con respecto a cómo llega la población civil a consumir drogas durante estos años en Alemania, Ohler explica que su origen se encuentra en la comercialización de la Pervitina, una droga que estaba compuesta de metanfetamina, y que era legal cuando salió al mercado, pues se comercializó como “algo que era bueno contra todo, para combatir la depresión o el aburrimiento”.

Pese a las advertencias del secretario de Sanidad nazi Leonardo Conti, que decía que el consumo de drogas iba “en contra” de la ideología nazi, “todos la seguían utilizando [la Pervitina] y al ejército no le importaba” lo que se decía de la droga. En este sentido, Ohler recalca la importancia que tuvieron los efectos de la metanfetamina en los soldados nazis. “En la guerra contra los franceses distribuyeron 35 millones de pastillas, así que las drogas sí jugaron un papel muy importante para el ejército”, justifica el ensayista.

Sin embargo, el consumo de sustancias en el ejército alemán no supone una excepción con respecto a la época. Según indica Ohler, los franceses, por ejemplo, también tenían su propio “suministro de drogas”, sólo que “su droga era el vino tinto”. “Cuando llegaba la noche estaban agotados, así que, comparando el vino tinto con la metanfetamina, está bastante claro quién va a ganar”, apunta.

Preguntado sobre si el curso de la historia hubiese sido distinto de no ser por el abuso de este tipo de droga en el ejército alemán, el autor es escéptico. “Desde luego que hubiese cambiado, pero no sabemos cómo, a lo mejor seguiría habiendo un gobierno nazi en Alemania, pero eso es una grandísima especulación”, comenta.

En este sentido, considera que, por un lado, la metanfetamina fue un factor importante para ganar en las llamadas ‘guerras relámpago’, pero también reconoce que los alemanes siempre tenían un “sistema perfecto” a la hora de abordar las batallas. “Todo era una especie de maquinaria perfecta y las drogas eran parte de esta maquinaria –narra–. Si sacas las drogas de la ecuación, es posible que esa máquina hubiese sido más lenta”.

Según Ohler, hay estudios que afirman que el consumo de Pervitina reducía el miedo. Para entender cómo influía esto en los soldados, el autor ha hecho referencia a un hecho que aconteció en la primera batalla de la campaña, cuando los alemanes entraron en Bélgica en mayo de 1940. Así, comenta que, en una de estas batallas, los alemanes “entraron arramblando con todo y sin ningún tipo de miedo, y los belgas estaban tan sorprendidos con esto que huyeron, porque pensaban que estos soldados alemanes estaban locos”.

“A veces las batallas se deciden por algo psicológico, si estas luchando contra alguien que ves que está fuera de control y no tiene ningún tipo de miedo, esto se convierte en un enemigo muy peligroso”, justifica el autor, que opina que también pudo haber sido determinante en la derrota nazi. “Perdieron por diferentes motivos, hay informes que decían que había tropas de soldados que estaban deprimidos porque no tenían Pervitina, pero no se puede decir que perdieran por eso, pero sí decir que dejó de ayudar”, argumenta el escritor, que piensa que la droga fue “muy útil en la ‘guerra relámpago’, pero no en la guerra de desgaste”.

Asimismo, el abuso de drogas estaba implantado en los campos de concentración. “En Auschwitz, las SS tenían problemas a la hora de interrogar a los luchadores de resistencia polacos, no hablaban, así que les empezaron a dar mezcalina sin decírselo, café con mezcalina, un alucinógeno, que es una planta mexicana”, manifiesta el alemán.

De hecho, según continúa, estos experimentos llevados a cabo con los reclusos en los campos eran de interés para los norteamericanos. “Cuando liberaron los campos de concentración, tomaron todas esas notas y las utilizaron para sus propios programas de lavado de cerebro, como el MK Ultra”, destaca.

Por otro lado, el escritor ha hablado sobre el uso y abuso de drogas en los ejércitos actuales. Ohler afirma rotundamente que sabe que este sistema está implantado hoy en día, tanto en el ejército alemán de ahora, que toma Modafinil, “la droga con la que la mayoría de los ejércitos está experimentando ahora mismo”, o en los pilotos de drones, que consumen la ‘go pill’.

Igualmente, le parece “interesante” que este método también se haya extendido hasta el Estado Islámico, donde consumen Captagon, también compuesto por metanfetamina, cuya producción se trasladó a Túnez cuando Bulgaria y Rumanía –países donde se empezó a producir– se unieron a la UE. “La meta también te quita el hambre, así que es una droga perfecta para luchadores árabes o terroristas”, indica el autor, que cree que en ambos casos, este tipo de sustancias “les hace ser unos luchadores más eficaces”.

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La perdición es un imán

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Chet Baker, nacido para narrar la dulzura del desangelo
Chet Baker, nacido para narrar la dulzura del desangelo

Siempre se ha dicho que la vida de Chet Baker daba para hacer una película de ella. En “Let’s get lost” Chet Baker protagoniza los últimos días de su vida antes de lanzarse al vacío desde un hotel de Ámsterdam. Lo dicen los créditos finales como si su muerte hubiera truncado la realización de la película. La película es de 1988 y Chet se murió un 13 de mayo. Las imágenes destilan ocaso y patetismo, belleza y poesía. La película es en B/N.

“Let’s get lost” fue nominada al Oscar al mejor documental en 1989. En la película Chet Baker no aparenta tener 59 años. Aparenta muchos más. En 1968 le destrozaron la dentadura y pasaron tres años hasta que Dizzy le rescató para tocar en el Half Note. Bruce Weber, el director del documental, muestra un Chet Baker torpe, desvariando, trastornado. Acompañado de bellas mujeres y con un cigarrillo entre los dedos, paseando las playas de Santa Mónica, sus noches, por el festival de Cannes. William Claxton le realiza una histórica serie de fotografías durante una sesión de grabación en Los Ángeles de 1953. Afortunadamente el documental abandona toda suerte de embellecimiento y espíritu naif acorde a muchos retratos tendentes a enaltecer la figura del homenajeado. Tras ver el documento nos queda una imagen del Chet Baker roto exteriormente, aunque también vemos a un Chet ilusionado que formula proyectos para el futuro.

Let’s Get Lost es sin duda un documento duro, único y sugestivo que supo captar la esencia de la turbulenta personalidad de un genio del arte para el que la vida no representaba más que un viaje en una carretera de una sola dirección edificada a través de un asfalto compuesto por diversión, música, mujeres, coches de lujo y drogas. El documental no tiene por objeto principal narrar de manera pormenorizada cada una de las etapas vitales o artísticas de Baker. Simplemente se trata de una obra en la que su autor, el fotógrafo Bruce Weber, muestra su fascinación y veneración hacia la figura de un viejo desdentado con pinta de yonqui que se encuentra en una clara decadencia física provocada por los excesos cursados en épocas más alegres.

Weber tuvo la idea de seguir a su ídolo, inmerso en una de sus últimas giras de conciertos por Europa, tras haber celebrado una sesión de fotos con Baker. Se comenta que el fotógrafo se estremeció al contemplar como un viejo con pinta de mendigo, desaliñado, narcotizado por los efectos de su dependencia de la metadona, se transformó como una especie de esfinge egipcia justo en el momento en el que Weber se disponía a capturar el momento a través del click de su cámara fotográfica. Ese anciano de tan solo cincuenta y siete años que aparentaba tener más de noventa años aún conservaba todo su glamour, inspiración y capacidad de hipnosis, magnetizando de este modo a su interlocutor, el cual decidió retratar sus pasos a modo de película documental.

Desde el punto de vista biográfico, la película repasa de forma lineal los principales puntos de interés de la vida de Chet Baker. Se detiene en aquello que aporta datos clave para conocer la trayectoria vital y musical de Chet, en especial cuando toca hablar de su familia. La madre se reserva la opinión cuando se le pregunta por Chet “hijo”. Significativos el silencio y las respuestas de los tres hijos al hablar de su padre. Curiosas las contradicciones de las mujeres de Chet sobre diversos acontecimientos de su vida. Parece que a Chet en alguna que otra ocasión le pillen en un renuncio. También parece que le importe a veces bien poco.

Es como si Chet Baker hubiera querido erigir de forma inconsciente un velo para enmascarar ciertos episodios de su vida, como si ésta la hubiera vivido con sordina, como si quisiera de alguna manera olvidar. O quizá tenía algo que callar. Es otro de los aciertos del film. Sólo al final le es preguntado por las drogas, cosa de la que Chet con total naturalidad no rehuye, cosa de la que Chet Baker nunca rehuyó en toda su vida.

A pesar de las apariencias, Chet Baker le marcó la fortuna. La fortuna de conocer mujeres bellas, como su segunda esposa, Maliha, una estupenda y negra “medio pakistaní medio india”. La fortuna de comenzar a tocar y hacerlo junto a Charlie Parker, Zoot Sims, Gerry Mulligan, Art Pepper. En la película no se cuenta pero hay una segunda versión de la muerte de Chet Baker y es que no se tiró de la ventana del hotel, sino que se cayó accidentalmente cuando trepaba por la cornisa hasta su tercer piso porque se había olvidado la trompeta. Chet había discutido con los empleados del hotel y no quiso entrar por la puerta. Quizá, quién sabe, conociendo como conocemos a Chet.

Pero sin duda tres son las imágenes que permanecerán imborrables en la mente del espectador tras el visionado del documental. La primera será la inicial aparición de Baker en pantalla, a bordo de un cadillac descapotable que surca una vía de una ciudad italiana en la que acaba de ofrecer un concierto. Baker se halla en un estado de euforia provocado sin duda por la mezcla de cocaína y heroína. Su rostro, avejentado por las drogas, despierta una media sonrisa al encontrarse en compañía de dos jóvenes que acarician las arrugas achacosas de Baker. Esta escena será empleada por Weber como eje de conexión espacial en el montaje del film, apareciendo de manera intermitente a lo largo del metraje del mismo.

La segunda escena es la del último concierto de Baker en una de las diversas fiestas programadas durante el Festival de Cine de Cannes. El glamour del Festival demostrado por Bruce Weber a través de una serie de secuencia fotográfica en la que aparecerán las grandes estrellas del firmamento de Hollywood y del cine francés, dará paso a un concierto cutre, repleto de pijos malcriados e irrespetuosos que no casan con el viejo status de las estrellas del cine. Baker toca una pieza ante los murmullos y alaridos de un público más preocupado por drogarse y beber hasta perder el control que por el arte del viejo maestro de jazz. Baker está molesto. Pero en un último arrebato de genio el estadounidense insta a la audiencia a que permanezca en silencio mientras ejecuta su maravillosa Almost Blue. El público hechizado por el carácter de Baker le hará caso, deleitándose en el más estricto silencio de la maravillosa interpretación de Baker de esta pieza de antología del «cool jazz».

Y finalmente la escena más aterradora, dura y devastadora. La cinta termina con una breve conversación mantenida entre Weber y Baker. Weber, apiadándose del mono que detecta en el rostro de su amigo, comenta a Baker que puede inyectarse la metadona que necesita para poder respirar. El músico, tuerce el gesto, sin mostrar signo de enfado ni queja, simplemente resignado, y a continuación con voz lacrimosa indica a Weber que ese comentario ha sido un golpe bajo que no debería haber expulsado de su boca si es que éste le considera como un amigo. Igualmente la obra finaliza con una pregunta lanzada al aire por el fotógrafo para recabar la opinión de Baker: «¿Cuándo veas este film en los próximos años, recordarás los buenos tiempos?» A lo que Baker responde con la mirada perdida por los efectos del mono: «¿Cómo más podría verlo, Bruce?» Baker se suicidó un año después de rodar esta escena, sin haber podido contemplar el estreno de su testamento vital en un hotel de Ámsterdam.

Chet Baker grabó un disco con el mismo título de la película, o fue la película la que le robó el nombre al disco. Grabación que se ve en la película. Grabación que sirve de fondo sonoro a gran parte de la misma. También suenan fragmentos de tiempos pasados, con Parker, con Mulligan, con los grandes de la West Coast. Hay quien prefiere la primera trompeta de Chet en los 50 a las últimas de los 70-80. Como se quiera. La que toca con dientes y la que toca con otros dientes.

Una cura psicoactiva para la depresión

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Hasta ahora, la ketamina se ha utilizado como tranquilizante para caballos o droga alucinógena, pero desde hace unos años la literatura científica le otorga un potencial terapéutico para la depresión grave a pesar de sus riesgos: la adicción y la psicosis. En casos específicos, los expertos hablan de una cura ‘psicoactiva’
Hasta ahora, la ketamina se ha utilizado como tranquilizante para caballos o droga alucinógena, pero desde hace unos años la literatura científica le otorga un potencial terapéutico para la depresión grave a pesar de sus riesgos: la adicción y la psicosis. En casos específicos, los expertos hablan de una cura ‘psicoactiva’

Era 2010 y la revista Science ya describía cómo la ketamina –anestésico de uso frecuente reutilizado como droga alucinógena– regeneraba en ratas las conexiones entre las células cerebrales dañadas por la depresión, además de mejorar los síntomas y la conducta causada por esta enfermedad crónica.

Desde entonces, muchos otros estudios han confirmado la validez de esta sustancia para casos específicos de pacientes con depresión grave, eso sí, todos en modelos animales. En mayo de 2016 la revista Nature publicó también cómo la ketamina lograba combatir la patología en ratones.

El equipo de la Universidad de Maryland descubrió que la mejora del estado de ánimo no la causa la droga en sí, sino uno de los productos que se forman cuando el hígado la descompone en moléculas más pequeñas: el metabolito (2R, 6R)-hidroxinorketamina (HNK).

En su estudio, los científicos vieron que esas moléculas alivian de forma rápida la depresión sin provocar efectos secundarios incluso a dosis 40 veces mayores que las que se usaron en el experimento con ketamina.

Una única administración del compuesto logró efectos antidepresivos similares a los inducidos por la ketamina, que además perduraron durante al menos tres días, con la diferencia de que esta sustancia no generó ninguna adicción, el caballo de batalla del tratamiento.

“A pesar de que existe cierta evidencia sobre su uso, aún no hay una aprobación para la práctica clínica”, explica a Sinc Eduard Vieta, jefe de Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic de Barcelona. Por el momento, en Europa su uso se restringe a la investigación.

“En España, centros como el Hospital Clínic de Barcelona disponen de un protocolo de uso compasivo de ketamina en pacientes con depresiones graves y resistentes a los tratamientos habituales”, añade Vieta.

Esta semana, un artículo publicado en The American Journal of Psychiatry ha conseguido dar un paso más. El trabajo muestra los beneficios de la acción rápida de la ketamina para la depresión y el suicidio en 68 pacientes, aunque advierte sobre el riesgo de abuso y la necesidad de controles efectivos.

El nuevo trabajo, liderado por expertos de la Universidad de Yale (EE UU) y la compañía farmacéutica Janssen, revela cómo un esprái nasal de ketamina –sintetizada por primera vez en 1962– resulta prometedor en el tratamiento rápido de los síntomas de depresión grave con riesgo inminente de suicidio.

Según los autores, esta terapia podría solucionar el retraso en el tratamiento debido al efecto retardado de la mayoría de los antidepresivos comunes, que necesitan de cuatro a seis semanas para ser completamente efectivos. Sin embargo, aún queda un largo camino hasta conseguir la aprobación de las agencias reguladoras de medicamentos (FDA en EE UU o EMA en Europa).

Necesarios más estudios

De momento, no hay evidencias sobre los efectos secundarios del uso continuado de estas sustancias. Tal y como indica a Sinc Francesc Artigas, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB/CSIC), “todavía no se conoce en detalle cómo actúan estos compuestos. Ahora se encuentran en el ámbito experimental, es decir, no se prescriben a pacientes excepto los incluidos en ensayos clínicos”.

“Hay que ser muy cautos porque hasta la fecha no se han realizado estudios clínicos controlados en un número importante de pacientes”, continúa Artigas. “La ketamina solo se ha probado en personas que no responden a múltiples tratamientos convencionales y falta demostrar su eficacia en pacientes no resistentes, así como en aquellos que solo mejoran parcialmente con los tratamientos convencionales”.

Existen otras sustancias adictivas que también se barajan para el tratamiento antidepresivo, como la psilocibina o la ayahuasca. Cada una actúa de forma distinta y solo de la ketamina se dispone de datos controlados y claros sobre su eficacia.

Uso bajo supervisión médica

Todos los expertos están al tanto de los riesgos, por eso matizan que su uso no es ni milagroso ni para todo el mundo. “Estas sustancias son psicotrópicos con elevados riesgos tanto en el consumo puntual como en el crónico, y solo deben utilizarse por parte de equipos expertos en el entorno del hospital y en pacientes complejos”, indica Vieta.

El investigador, que ha participado en ensayos en fase III –el último paso antes de que la FDA contemple su aprobación– con efectividad probada en cuestión de minutos en la etapa depresiva del trastorno bipolar, advierte de que su consumo recreativo o ambulatorio puede ser muy pernicioso.

“Puede crearse una adicción y desencadenarse una psicosis si lo consumen adolescentes o personas de alto riesgo. Las sustancias psicotrópicas, en general, tiene efectos positivos y negativos. Cuando se utilizan bajo supervisión médica y en el paciente apropiado, pueden ser beneficiosas, pero su uso recreativo e incontrolado llega a ser muy dañino”, afirma Vieta.

“No hay que olvidar que el LSD estuvo comercializado en los años 50 como ayuda para el tratamiento con psicoterapia, pero lo retiraron del mercado por sus propiedades alucinógenas”, concluye Artigas.

Morir como perros a ritmo de rancheras

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Los extranjeros han logrado localizar en México a personas que de manera clandestina venden medicamentos controlados de uso veterinario que difícilmente pueden adquirir en sus países de origen
Los extranjeros han logrado localizar en México a personas que de manera clandestina venden medicamentos controlados de uso veterinario que difícilmente pueden adquirir en sus países de origen

Según la Organización Mundial del Turismo, México es el principal destino turístico de América Latina y el octavo más visitado del mundo. Sin embargo, el país azteca también se ha convertido en el lugar elegido por los turistas extranjeros para terminar con sus vidas mediante un medicamento de uso veterinario.

Hasta el 1 de septiembre de 2017 se reportaron cuatros casos en Ciudad de México, las personas provenían de Rusia, Turquía, Italia y Dinamarca.

La sospecha es que a través de Internet, los extranjeros han logrado localizar en México a personas que de manera clandestina venden medicamentos controlados de uso veterinario que difícilmente pueden adquirir en sus países de origen.

El primer caso se registró en octubre de 2015, cuando en la habitación de un hotel de la turística Zona Rosa, en Ciudad de México, la policía encontró los cuerpos de dos personas: una mujer de origen ruso y un varón turco, quienes no mostraban huellas de violencia.

Según datos del departamento de Ciencias Forenses de la capital, revelados en su momento por la cadena ‘Televisa’, estos extranjeros fueron informados a través de correo electrónico que podían comprar dos frascos de este medicamento a un precio de 600 dólares, pero si querían tres tenían que pagar 800 dólares.

Del mismo modo, el 21 de marzo de 2017 las autoridades encontraron también en una habitación de hotel, se encontró el cuerpo del italiano Luca Athauda Mudinyanselage.

Al igual que la primera pareja, había abonado por adelantado varios días de la habitación, colocó el letrero de ‘no molestar’, y después de haber ingerido el anestésico se acostó en su cama a esperar la muerte.

Al día siguiente, se produjo el fallecimiento del danés Jonas Muller, en las mismas condiciones que los anteriores casos.

Los cuatro ciudadanos extranjeros habían ingerido el mismo medicamento, realizaron las mismas instrucciones y llegaron a México para morir.

Según un informe de 2017 de la Unión Nacional de Empresas de Farmacias (Unefarma), la venta ilegal de medicamentos en México registró en un año un crecimiento del 100%.

Además, según este organismo el 1,5% de la venta ilegal de medicamentos se realiza por Internet.

República Checa, el paraíso de las drogas de ‘marcas blancas’

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La cocaína está siendo reemplazada por sustancias de bajo coste en el mercado del Este
La cocaína está siendo reemplazada por sustancias de bajo coste en el mercado del Este

El pervitín es una droga ideada por químicos checos con materias primas domésticas y efectos prácticamente iguales a la cocaína. Sólo que un gramo se vende casi cuarenta veces más barato que la nieve . Un número importante de empresarios checos y eslovacos han conseguido asentarse firmemente en los mercados europeos, entre ellos también los traficantes con drogas. El pervitín y el braun son dos narcóticos baratos y con frecuencia muy duros que se venden como pan caliente no sólo en la desaparecida Checoslovaquia sino que empieza a penetrar con éxito en los sofisticados mercados occidentales, especialmente en Alemania.

El pervitín, conocido en los bajos fondos con el nombre de pan de alajú , causa unos efectos alucinantes que nada tienen que envidiar a los que produce la cocaína.

El braun, otra droga inventada por los químicos checos, es un opiáceo basado en la codeína que sustituye con ventaja a la heroína. Las dos drogas se pueden confeccionar fácilmente con medicamentos prescritos por los médicos y a un precio infinitamente inferior al de sus sucedáneas. Un gramo de braun, de excelente calidad, se consigue por menos de tres dólares, mientras que la misma cantidad de cocaína no se vende por menos de 107 dólares.

La narcomafia de Italia y Alemania se llevan a los especialistas checos a sus propios territorios para que produzcan allí esas drogas, según revelan fuentes bien informadas. Trasladar a un químico conlleva menos riesgo y es más fácil que pasar de contrabando drogas a través de las fronteras, dada la vigilancia y la eficacia cada vez mayores de las brigadas especializadas en la represión del narcotráfico.

Checoslovaquia se ha convertido ya desde que desapareciera el régimen comunista y las barreras fronterizas en una de las principales arterias del tráfico internacional, principalmente de Turquía, Polonia y de los Estados de la desaparecida Unión Soviética.

Fuentes policiales de Praga afirman que cada fin de semana acuden a la capital checa miles de drogadictos de Holanda, a pesar de que allí están permitidas las drogas blandas , y de Italia, atraídos por la abundancia de drogas duras y a precios más baratos que en sus países.

En los hoteles de nivel internacional, miembros de las mafias de la ex Yugoslavia, Rumania, Bulgaria y también de Albania y de las ex repúblicas soviéticas, ofrecen a los turistas y prostitutas, heroína y cocaína importada.

Esta venta de las drogas clásicas es cada día más difícil debido a la competencia que ofrecen el pervitín y el braun, al que se orientan los turistas una vez superada la desconfianza inicial.

Uno de los distribuidores que venden pervitín en los círculos más selectos de Praga asegura que cuando un cliente prueba mi mercancía, después ya no compra otra, pues le resulta regalada.

En la república checa, el mercado de la droga es muy reducido. El año pasado estaban registrados 6.448 drogadictos, de los cuales 4.500 totalmente dependientes, aunque su número real se calcula en cerca de veinte mil.

La legislación checa no es represiva en lo que al consumo de droga se refiere; tan sólo castiga la fabricación, venta y el tráfico ilegal con estas sustancias, con penas de hasta diez años de cárcel.

Pero la rigidez de esa ley es tan sólo aparente , señala un conocido jurista, pues si la persona afectada declara que la droga la tiene para su propio consumo, la justicia debe iniciar un interminable proceso para demostrar al inculpado que realmente su fin era el lucro.

En los círculos especializados médicos y policiales, tiene lugar en la actualidad un amplio debate, entre los que quieren la represión y los que luchan por su permisibilidad. Unos y otros tienen argumentos de peso.

Ratas, drogas y Rock and Roll

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Con la ayuda de las ratas se constata que tanto el alcohol como la nicotina actúan a través de mecanismos moleculares similares para aumentar la vulnerabilidad a la cocaína
Con la ayuda de las ratas se constata que tanto el alcohol como la nicotina actúan a través de mecanismos moleculares similares para aumentar la vulnerabilidad a la cocaína

El consumo de alcohol lleva a una comportamiento más adictivo frente a la cocaína, según los resultados de un estudio hecho con ratas.

Después de estar consumiendo alcohol durante 10 días, las ratas se mostraron más adictas a la cocaína a pesar de recibir choques eléctricos cuando la consumían.

“La manera como el estudio fue diseñado se inspiró en observaciones en humanos”, explica Edmund Griffin Jr., director de la investigación.

Según señala Griffin, otros estudios, por ejemplo algunos realizados por Denise Kandell epidemióloga de la Universidad de Columbia y coautora del informe, han demostrado que en los humanos hay una secuencia de comportamiento en casos de abuso de drogas.

“Las personas que consumen cocaína usualmente tienen un patrón histórico de adicción al alcohol o a la nicotina”, destaca Griffin.

Una de las preguntas que quería resolver el estudio era si el hecho de que las personas que consumen alcohol y marihuana suelan reunirse se debe a razones puramente sociales o también biológicas.

Para el experimento se utilizaron dos grupos de ratas: a lo largo de diez días y durante dos horas al día un grupo fue sometido al consumo de alcohol y otro al de agua, y luego a ambos grupos se les expuso al consumo de cocaína.

Según explica Griffin, las ratas que previamente consumieron alcohol desarrollaron una mayor adicción a la cocaína y mantuvieron el consumo a pesar de consecuencias negativas como un choque eléctrico cada vez que la consumían.

El consumo de alcohol “aumenta las respuestas de consumo de cocaína aunque éste tenga circunstancias negativas como el suministro de un choque eléctrico”, destaca Griffin.

El investigador realza que el estudio muestra la presencia de un factor biológico y no sólo de conducta o social.

“Esta investigación nos abre el camino para ofrecer nuevas opciones terapéuticas para el tratamiento de la adicción”, cuenta.

El análisis destaca que “tanto el alcohol como la nicotina actúan a través de mecanismos moleculares similares para aumentar la vulnerabilidad a la cocaína”.

“Lo que me sorprendió es que las ratas se comportaron exactamente como esperábamos de acuerdo con un estudio previo de Denisse sobre personas que usan nicotina y alcohol antes de usar cocaína”, señala Eric Kandel, neurocientífico de la Universidad de Columbia y otro de los autores de la investigación.

Las conclusiones que muestran que hay una base biológica y no solamente social en el consumo de nicotina y alcohol como precursores al consumo de cocaína abren opciones importantes para los desarrollos de los programas de prevención.

“Cuando los chicos se ven envueltos en drogas es importante conocer cuál mecanismo es responsable por el hecho de que el uso de una droga aumenta el riesgo de usar otras drogas”, anota la especialista en rehabilitación Denise Kandell.

De igual forma, la investigadora destaca la importancia del estudio para los tratamientos de rehabilitación de drogadicción.

“Para tratamientos de rehabilitación es muy importante saber que el uso de alcohol y nicotina es un precursor para el consumo de cocaína”, explica la investigadora.

No obstante, Griffin aclara que las ratas son más susceptibles a la adicción que los humanos.

“Muchas personas que usan drogas no son tan susceptibles a sufrir la adicción”, anota el investigador.

Según los investigadores, lo que sigue ahora es “entender mejor los mecanismos por los cuales el alcohol dirige el proceso de adicción” hacia otra drogas.

Igualmente abre el campo para determinar si el consumo de marihuana es también un predecesor importante en el consumo de cocaína, “lo que traería implicaciones muy importantes en los tratamientos en la salud pública”, concluye Griffin.

Viaje a los confines de la mente

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Los 10 libros de Carlos Castaneda, publicados en 17 idiomas, fueron grandes éxitos de ventas dentro y fuera de Estados Unidos, tenía decenas de millones de lectores en todo el mundo y una vez había sido portada de la revista Time con el calificativo de «líder del Renacimiento Americano». Pero murió tan secretamente como había vivido.
Los 10 libros de Carlos Castaneda, publicados en 17 idiomas, fueron grandes éxitos de ventas dentro y fuera de Estados Unidos, tenía decenas de millones de lectores en todo el mundo y una vez había sido portada de la revista Time con el calificativo de «líder del Renacimiento Americano». Pero murió tan secretamente como había vivido.

El misterioso antropólogo Carlos Castaneda plasmó en sus libros las experiencias alucinógenas  que vivió guiado por el anciano brujo Juan Matus, que pretendió convertirlo en ‘un hombre de conocimiento’.

En 1970, el subdirector del Fondo de Cultura Económica de México (FCE), Jaime García Terrés experimentó “un señor viaje de hongos”. A raíz de aquel episodio, el editor y diplomático escribió su poema Carne de Dios y adquirió —como si intuyera el éxito comercial en que habrían de convertirse— los derechos de cuatro libros de Carlos Castaneda, un antropólogo de origen peruano que estaba causando sensación describiendo su propia experiencia con alucinógenos.

La anécdota la recuerda el escritor José Agustín, quien en los años sesenta vivió su primera fase sicodélica y había tenido la oportunidad de leer en inglés Las enseñanzas de don Juan, el primer título de Castaneda editado por la Universidad de California (UCLA) en 1968. En países como México, los libros aparecerían hasta 1974, después de que Terrés encargó su traducción a Juan Tovar y un texto introductorio a Octavio Paz que titularía La mirada anterior.

Desde aquel momento, los libros en los que el autor describe las enseñanzas que le transmite el viejo Juan Matus para convertirse en brujo o en un “hombre de conocimiento”, se convirtieron en éxitos de venta.

Tomás Granados, gerente editorial del FCE, dice, acerca de la primera edición en español, que su aparición “fue un campanazo, creo que ese es el sueño de todo editor: encontrar un libro que le entusiasme en lo personal y que entre en sintonía con los lectores”.

Los cuatro libros de Castaneda (Las enseñanzas de don Juan, Una realidad aparte, Viaje a Ixtlán y Relatos de poder) se encuentran al nivel de ventas de cualquier Best-Seller en países sudamericanos, especialmente México. El éxito de venta, sin embargo, no se limita a México, también en España y Argentina, donde la editorial paraestatal tiene presencia, los libros del antropólogo peruano fallecido en 1998 son de los más vendidos. Y lo mismo sucede en Estados Unidos, en donde año tras año, la University of California Press (el sello de la UCLA), quien editó Las enseñanzas de don Juan por primera vez, incluye ese libro entre sus best sellers.

Simon & Shuster, la principal distribuidora de Castaneda en la Unión Americana, mantiene vigentes en su catálogo unos 15 libros de y sobre el autor.

Algunas estimaciones hablan que el peruano ha vendido más de diez millones de copias en todo el mundo, pues sus libros han sido traducidos al menos a 17 idiomas.

El mito Castaneda

Granados busca explicar la relevancia que tuvo en el éxito de los libros el mito alrededor del autor: “Hay misterio, sí, sobre el personaje, pero yo quisiera que fuera lo menos relevante, porque los libros son valiosos como texto de autodescubrimiento, como acercamiento a una cultura ajena, como elogio de la experimentación en uno mismo, no tanto como del consumo de drogas sino como de una cierta disciplina para mirar el mundo de otro modo”.

Y aun así, en la actualidad poco se sabe con certeza de Castaneda. En junio de 1998, algunas agencias de información dieron la noticia sobre la muerte del antropólogo; su amiga y albacea Deborah Drozz habría informado que Castaneda murió el 27 de abril de ese año a consecuencia de cáncer de hígado, pero incluso la veracidad de algunas fotografías que circulan por internet está en duda. En el texto introductorio de la nueva edición del FCE, José Agustín contribuye a esclarecer algunos datos:

Según el autor de De perfil, quien junto a Juan Tovar se encontró con Castaneda en el lobby del Hotel de la Ciudad de México, el antropólogo era brasileño (y no peruano como hasta ahora se cree), tenía un parecido con el actor Peter Lorre y podía hablar sin parar y de manera encantadora por horas.

También dice que Castaneda no consumía ni tabaco ni alcohol, ni café y mucho menos refrescos embotellados; además usaba expresiones como “hijo de la gran flauta” o “como Kiko y Kako” y hasta para comer tenía sus manías: “nunca supe, por ejemplo, por qué desechaba ciertas partes de la papaya”.

Castaneda habría desaparecido de la vida pública en 1973; la revista Time le dedicó su portada ese mismo año con el título Carlos Castaneda: Magic and reality, pero José Agustín agrega que conoció y frecuentó a sus “dos hijos preciosos”, Rodrigo y Gonzalo, que siguen siendo buenos amigos de él y “no siguieron sus pasos (de su padre); se metieron en ondas académicas”.

Finalmente Granados acepta que el mito detrás de Castaneda contribuyó a convertirlo en un best seller y a que más gente lea sus extraordinarios relatos: “En efecto, fue un personaje misterioso y él contribuyó a crear ese misterio, el mito ha atraído a mucha gente y es inevitable, no se va disipar nunca, no hay modo de tratar de aclarar la biografía y los hechos de la vida de Castaneda, pero lo que sí queda claro es que la escritura de Castaneda es muy eficaz y muy seductora”.

Personaje tranquilo y misterioso, Castaneda fascinó a millones de personas en todo el planeta con sus cuentos sobre las aventuras mentales inducidas por el consumo de drogas y bajo la dirección de un chamán o brujo de los indios yaqui llamado Don Juan. Esas aventuras, que se inscribían en la cultura de la apertura de las puertas de la percepción de los años sesenta y setenta, son consideradas hoy uno de los pilares del movimiento de regreso a la espiritualidad denominado New age.
Personaje tranquilo y misterioso, Castaneda fascinó a millones de personas en todo el planeta con sus cuentos sobre las aventuras mentales inducidas por el consumo de drogas y bajo la dirección de un chamán o brujo de los indios yaqui llamado Don Juan. Esas aventuras, que se inscribían en la cultura de la apertura de las puertas de la percepción de los años sesenta y setenta, son consideradas hoy uno de los pilares del movimiento de regreso a la espiritualidad denominado New age.

En 1970 García Terrés le compró los derechos de las cuatro obras de Castaneda a la UCLA y desde entonces con ellos se han llevado a cabo los contratos para realizar las reediciones. “Siempre lo llevamos con la Universidad de California; en la familia también está parte del misterio, tuvo un hijo que en un tiempo no reconoció, se distanció de él, estuvo casado aparentemente muy joven y sin divorciarse tuvo otras parejas. Es difícil establecer el árbol genealógico”, dice Granados. Cada cierto tiempo, el FCE renueva el contrato con la UCLA para volver a imprimir los libros inspirados en las enseñanzas del chamán Juan Matus.

Descubrir a Castaneda

Polémicos por la cuestionable veracidad de la fuente, los libros de Castaneda fueron “best sellers” en su época, pero más allá de las experiencias y la doctrina que difunden, resultaron en una exploración de la sabiduría indígena.

1968
Las enseñanzas de Don Juan

Narrando las experiencias y lecciones que supuestamente vivió con un brujo Yaqui, Carlos Castaneda cuenta una historia en la que los alucinógenos muestran una conceptualización “New Age” de situaciones cotidianas.

1974
Una realidad aparte

Las charlas con el brujo yaqui Juan Matus continúan en la publicación lanzada el año del boom de Las Enseñanzas de Don Juan, Castaneda continúa escribiendo sobre los misterios del conocimiento indígena que los lleva a vivir una vida “verdadera”.

1975
Viaje a Ixtlán

Siguiendo por su exploración del conocimiento, de la mano de los indios yaquis, Castaneda recuerda en esta publicación las labores de disciplina física y mental a las que se enfrentó para lograr la “intimación de la soledad” y la “áspera belleza de la vida”.

1976
Relatos de poder

El poder, la sabiduría y la “despersonalización” guían este relato que inicia con un diálogo entre Castaneda y su maestro “¿Por qué me dio plantas visionarias en el inicio de mi entrenamiento en el camino del conocimiento?” La respuesta es: “Por tu falta de sensibilidad; necesitaba una herramienta para abrir esa cabeza tan dura”.

1981
El don del Águila

Considerado como uno de sus libros más representativos, el autor conduce al lector por líneas que hablan de la “brujería mexicana”. El texto se envolvió en polémica al escribir en el prólogo “Lo que escribo aquí es ajeno a nosotros y por eso se nos antoja irreal”.