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Hielo y solo hielo en la Antártida

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Fotografía tomada por Herbert Ponting durante la expedición británica al continente helado (1911)
Fotografía tomada por Herbert Ponting durante la expedición británica al continente helado (1911)

Vestigios de civilizaciones ancestrales, naves extraterrestres o bases escondidas en el hielo son algunos de los mitos sobre la Antártida que los científicos especializados quieren extirpar del imaginario colectivo

“Más de un siglo después de las expediciones que dan inicio a la conocida como época heroica de la exploración polar, la Antártida es todavía una tierra fértil para la ciencia ficción”, explica el paleobiólogo Marcelo Leppe, investigador del departamento científico del Instituto Nacional Antártico Chileno (INACH) y representante chileno en el Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR, por sus siglas en inglés).

Desde hace años circula por internet un artículo que habla del supuesto hallazgo, por parte de “investigadores europeos y estadounidenses”, de “antiguas pirámides hechas por el hombre bajo la gruesa capa de hielo y nieve de la Antártica”.

La nota, acompañada de algunas fotos de Google Earth en las que se ve formaciones de hielo parecidas a las monumentales construcciones egipcias, asegura que el descubrimiento podría “cambiar nuestra percepción de la historia humana para siempre”.

Aunque no se dan más detalles sobre quienes hicieron el descubrimiento, la nota fue replicada en más de 436.000 páginas web y difundida en distintos medios internacionales.

Lejos de civilizaciones ancestrales, el patrón geomorfológico de estas montañas antárticas obedece a la “estructura cristalina de las rocas y la erosión de los vientos racheados”, suscribe el paleobiólogo.

Congelada desde hace 23 millones de años

Según el científico, la existencia de civilizaciones antiguas en la Antártida es “totalmente imposible” puesto que se trata de un continente cuyas condiciones hacen imposible la supervivencia del ser humano.

Asimismo, se estima que la Antártida se congeló hace al menos 23 millones de años, muchos millones de años antes de la aparición de los primeros homo sapiens, lo que refutaría la posibilidad de que los seres humanos la poblaran antes de su actual estado de congelación.

“La Antártida sigue siendo una de las últimas fronteras del conocimiento, un lugar inexplorado y misterioso sobre el que la gente tiende a especular”, recalca Leppe.

Literatura fantástica

Desde principios del siglo XIX se ha escrito mucha literatura fantástica sobre el continente helado. Edgar Allan Poe inició el género de ciencia ficción polar con su novela “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”, lo siguió Julio Verne con su obra “La esfinge de los hielos” y continuó con ficciones cinematográficas como la película “La cosa”, dirigida por John Carpenter y basada en el libro “¿Quién anda ahí?” de John W. Campbell.

“Este continente parece otro planeta, tiene zonas inexploradas y, además, hay muy poca gente que pueda visitarlo. Por eso creo que es fácil creer en explicaciones esotéricas o metarracionales”, recalca Leppe, quien asegura que el cerebro siempre trata de buscar explicaciones a lo desconocido: “A veces, es más fácil pensar que llegaron los extraterrestres”.

Del mismo modo que fácilmente se encuentran imágenes de las supuestas “pirámides antárticas” también se pueden localizar en internet miles de páginas que hablan de la observación de desfiles de ovnis.

“Confabulación” entre gobernantes

Otro de los mitos que circula por la red habla de una “confabulación entre los gobernantes mundiales” para supuestamente ocultar las civilizaciones encontradas en la Antártida.

“Esta información salió después de la visita del patriarca ruso a la base de su país en 2016. Yo estuve con él, estuvo comiendo con sus compatriotas, dio una misa y se fue. Me preocupa que la gente crea estas cosas tan rápidamente”, lamenta el científico.

Según Leppe, la magia de la Antártida está en sus “características increíbles”, como ser el continente más alto del planeta -con un promedio de 2.300 metros sobre el nivel del mar-, albergar bajo el hielo el punto más bajo de la tierra -situado a menos 2.555 metros- así como haber registrado la temperatura más baja de la historia, -89,4 grados Celsius, y ser el lugar más ventoso con rachas de hasta 304 kilómetros por hora.

Asimismo, acoge el 90 % del hielo de todo el planeta. “Hay tanto que se podría tallar un bloque de hielo del tamaño de una pirámide de Egipto para cada ser humano”, dice Leppe.

“Creo que los científicos debemos robustecer nuestra interacción con los medios para tratar de viralizar la otra visión de las cosas. Esta es una de las grandes tareas para nuestra anhelada sociedad del conocimiento, porque el gran enemigo de la cultura siempre será la superstición”, advierte.

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El magnetismo de lo improbable

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La expresión «Klaatu barada nikto» proviene de la película de ciencia ficción The Day the Earth Stood Still, de 1951. Klaatu es el nombre del extraterrestre humanoide protagonista del filme. Klaatu encargó a Helen Benson (Patricia Neal) pronunciar la frase ante el robot Gort. Como respuesta, Gort desistiría de destruir la Tierra y resucitaría a Klaatu de la muerte
La expresión «Klaatu barada nikto» proviene de la película de ciencia ficción The Day the Earth Stood Still, de 1951. Klaatu es el nombre del extraterrestre humanoide protagonista del filme. Klaatu encargó a Helen Benson (Patricia Neal) pronunciar la frase ante el robot Gort. Como respuesta, Gort desistiría de destruir la Tierra y resucitaría a Klaatu de la muerte

El verano parece ser tiempo preferente de ovni. Según un gráfico realizado durante los últimos años, la mayor frecuencia de apariciones de objetos celestes tuvo lugar entre junio y julio y en un espacio de tiempo comprendido entre las 18.00 y las 21.00 horas.

“¿Por qué esta predilección de los objetos volantes no identificados hacia los meses veraniegos ? El hecho parece propiciar la hipótesis de que el fenómeno ovni está altamente ligado a fenómenos atmosféricos de tipo magnético. Una información publicada por el radiofísico soviético Vladimir Migulin, explicaba que «la estructura de la atmósfera es muy compleja… Son muy variadas las relaciones entre la atmósfera y las capas superiores de la magnetosfera y la ionosfera». Según el radiofísico soviético, un 90% de los casos de objetos volantes no identificados, observados y registrados, tiene una explicación lógica y natural, sin que participen fuerzas del otro mundo o habitantes extraterrestres.

Pero ¿y el resto?El día 20 de septiembre de 1977, a la altura de Petrozavodsk, en la URSS, según fuentes de la agencia Tass, «en el firmamento oscuro empezó de repente a brillar una enorme estrella que enviaba a la Tierra impulsos luminosos». La estrella,se alejó posteriormente, y, para el radiofísico soviético, «el fenómeno estuvo acompañado de una situación geofísica muy compleja. Varios días antes de producirse el fenómeno, en el Sol tuvo lugar un poderoso destello protónico». El viento solar, es decir, las partículas que se desprenden del astro, originaron perturbaciones muy fuertes en la capa superior de la magnetosfera. En la Tierra se desencadenaron tormentas magnéticas e intensas auroras boreales.

«A nadie se le ocurre vincular el rayo esferoidal a una civilización extraterrestre », afirma el director del Instituto de Magnetismo Terrestre de la URSS, quien añade que, «s1n embargo, el rayo esferoidal existe realmente, y hasta el momento no logramos explicar la estabilidad de este coágulo de energía». No todos los científicos en la URSS ni en otros países comparten este criterio. Otros, tanto allí como en Occidente. prefieren soñar otras hipótesis sobre fenómenos luminosos hoy inexplicables.

Motivos para no creer en ovnis

La especulación sobre la existencia de vida en otros planetas se remonta a los primeros tiempos en los que la astronomía supo que existían cuerpos celestes similares a la Tierra. Sin embargo, en este tema deben diferenciarse dos aspectos muy distintos: la existencia de vida fuera de la Tierra es algo considerado como probable por la mayor parte de astrónomos y biólogos. Prueba de ello es que se han llevado a cabo diversos programas para explorar esta posibilidad: desde los discos con mensajes acarreados por las sondas Voyager, el programa SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) o los experimentos de las últimas sondas marcianas.

Otro enfoque muy diferente es el de aquellos que aseguran que formas extraterrestres humanoides e inteligentes nos visitan desde hace muchísimo tiempo, interviniendo de diversas formas en el desarrollo de la vida en la Tierra. Este fenómeno, según sus partidarios, sería ocultado sistemáticamente por todos los gobiernos mundiales, los cuales dispondrían de múltitud de pruebas documentales o, incluso, de naves y cuerpos de alienígenas conservados en secreto.

Así las cosas, este es el decálogo que arrincona la lógica de avistamientos y contactos con otras civilizaciones que nos visitan:

1.- Ni una prueba. A pesar de las toneladas de testimonios y presuntas imágenes y vídeos de OVNI, a día de hoy no existe ni una sola fotografía que muestre claramente una nave alienígena o un organismo extraterrestre. O lo que es todavía más importante, no disponemos ni de medio gramo de chatarra ni de medio nanogramo de presunto material genético alienígena.

2.- Todos somos humanos. Siempre se presenta a los extraterrestres con aspecto humanoide: simetría bilateral, bípedos con cuatro extremidades, dos ojos, nariz, boca, etc. Las probabilidades de que la evolución haya producido dos organismos semejantes a partir de orígenes distintos de la vida son extremadamente escasas.

3.- Lejanía. Las distancias entre estrellas son enormes, y representando la velocidad de la luz un límite infranqueable para la materia, un viaje interestelar tripulado llevaría tanto tiempo que en muchos casos incluso sería necesaria una «nave colonia», capaz de albergar en su seno una civilización durante muchas generaciones. Hasta las estrellas más cercanas suponen un serio problema de tiempo: una nave viajando a la mitad de la velocidad de la luz tardaría más de 16 años en ir y volver a Proxima Centauri (la estrella más cercana), un poco lento para un programa de experimentación. Otras estrellas lejanas, como Rigel, exigirían 1700 años solo para uno de los trayectos.

4.- Illuminati. Con más de cuarenta años de ufología moderna, es muy poco probable que todos los gobiernos del mundo hayan conseguido ocultar completamente las numerosas “presuntas pruebas” acerca de tales “visitas”. Las cuales además y en más de una ocasión, según los propios ufólogos, han sucedido con “multitud de espectadores” o a la vista de varios “lugares públicos”.

5.- Somos el centro del universo. Existen descripciones de decenas de «especies» extraterrestres diferentes, y todas nos visitan a nosotros. Si hay tantas civilizaciones visitantes, hay que asumir que la vida inteligente en el universo es muy abundante, lo que exigiría pensar a su vez que los planetas con vida como la Tierra serían innumerables. ¿Porqué precisamente nos visitan tanto a nosotros?

6.- ¿O más bien estamos en las afueras? En el caso contrario, y si la inteligencia es poco abundante en el cosmos, la probabilidad de que decenas de especies inteligentes visiten un planeta situado en los confines de la galaxia resulta difícil de considerar.

7.- Tranquilidad extraterrestre. Los creyentes en el fenómeno OVNI afirman que ya nos visitaban en tiempos precolombinos o del antiguo egipto. No es muy probable que durante miles de años se mantenga la misma pauta de observación, sin contactar o sin variar los métodos de acercamiento. Nos deberían conocer ya de sobra.

8.- No hay nada como hacerlo tú mismo. Si nos encontramos (como parece) en “fase de observación”, y habida cuenta de los impedimentos anteriores, cabría esperar que una especie inteligente no enviara naves tripuladas a observar un nuevo planeta, sino sondas automáticas. De igual forma, no sería necesario acercarse hasta la superficie para estudiar la vida del planeta, una especie con la tecnología suficiente como para llegar hasta aquí podría hacerlo desde la órbita terrestre sin ningún problema.

9.- Unos tanto y otros tan poco. El fenómeno de avistamiento no es homogéneo. Si las visitas fueran tan reales y frecuentes como se pretende, no sería lógico que algunas personas hayan visto y sigan viendo numerosos OVNI, mientras que la inmensa mayoría no haya visto ninguno.

10.- Es incongruente que, por un lado, los visitantes pretendan permanecer ocultos durante miles de años y por otro, utilicen naves brillantes y llenas de luces que aumentan su visibilidad.

Una vida para las líneas ‘espaciales’ de Nazca

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María Reiche se enamoró de la nada del desierto y en él dio su vida. A él dedicó su existencia en solitario: a investigar, elucubrar, descubrir, limpiar, cuidar y conservar algo que pasó de misterio indescifrable y desconocido por la mayoría a atracción turística demasiado visitada. En la inmensidad de la llanura peruana había unas líneas geométricas imposibles de entender y a las que la científica alemana se empeñó en dotar de significado
María Reiche se enamoró de la nada del desierto y en él dio su vida. A él dedicó su existencia en solitario: a investigar, elucubrar, descubrir, limpiar, cuidar y conservar algo que pasó de misterio indescifrable y desconocido por la mayoría a atracción turística demasiado visitada. En la inmensidad de la llanura peruana había unas líneas geométricas imposibles de entender y a las que la científica alemana se empeñó en dotar de significado

La arqueóloga Maria Reiche, conocida como “la dama del desierto”, se apasionó hasta el fin de sus días con los enormes geoglifos de Nazca y dedicó su tiempo y dinero a preservarlos.

En un trabajo para la escuela, la niña Maria Reiche escribió que su sueño era viajar por el mundo como investigadora. Nacida en 1903 en Dresde, esa chica se convertiría en la máxima experta en las Líneas de Nazca, esos enormes geoglifos con formas de animales que inundan el desierto entre Palpa y Nazca, en Perú. Para graficar la importancia que tiene para la región y para la investigación esta arqueóloga y matemática alemana, dos ejemplos: el aeropuerto de Nazca lleva su nombre, al igual que una importante avenida de la ciudad.

Deseosa de cumplir sus sueños, Reiche viajó a Cuzco en 1932. Ana María Cogorno, presidenta de la Asociación Maria Reiche, una institución que resguarda el legado de la arqueóloga, cuenta que Reiche estuvo tres años en Cuzco, haciendo clases a los hijos del cónsul alemán. En ese período, la arqueóloga “aprende a admirar nuestro pasado y todas sus manifestaciones culturales”. Incluso, la joven peregrinó hasta Machu Picchu, “iniciando ahí su primera investigación astronómica al reloj solar, el Intiwatana”, revela Cogorno.

Reiche regresó a Alemania en 1936. Pero la situación en su país estaba muy complicada, con el régimen de Adolf Hitler preparando el escenario para lo que sería la Segunda Guerra Mundial. Por ello, decide volver a Perú. “En las primeras cartas que envió desde Perú a su hermana y a su madre, Maria relata que se había enamorado del país y su gente y que no deseaba retornar a Alemania. Y cuando en 1941 tuvo la posibilidad de viajar a Nazca con el arqueólogo Paul Kosok, su apetito por la investigación despertó”, explica la ingeniera Christiane Richter, autora de numerosos textos sobre las Líneas de Nazca y presidenta de la Asociación Dra. Maria Reiche, con sede en Dresde.

El “virus de Nazca”

En gran medida gracias al trabajo de Reiche, las Líneas de Nazca son hoy Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Estos gigantescos dibujos –que pueden apreciarse en toda su magnificencia desde el aire– fueron trazados por la cultura nazca y, según las investigaciones de la arqueóloga alemana, eran un calendario astronómico que ya relacionaba la posición de los astros con las cosechas y las estaciones del año. “Este lugar sagrado captura la atención de Maria y lo convierte en la razón de su vida”, dice Cogorno.

“En la Asociación nosotros hablamos del ‘virus de Nazca’, que contagia a algunos y a otros no. Pero el que cae contagiado, nunca más lo deja”, dice entre risas Richter, intentando buscar una explicación a la incontrarrestable pasión que generan estas maravillas, entre las que se cuentan líneas de solsticio y famosos diseños como “El colibrí”, “El mono” y “La araña”, estos últimos dos descubiertos por Reiche. Sabedora del enorme valor de sus hallazgos, Reiche se fue a vivir a El Ingenio (cerca de las líneas) y comenzó a luchar para conservarlas.

“La prensa escrita de la época da detalles de esa lucha, como cuando Maria hace campaña en contra de un proyecto del Ministerio de Agricultura para irrigar la zona donde se encuentran las líneas. Llegó hasta el Parlamento, donde mostró a los diputados sus investigaciones, planos geográficos y fotos de las figuras. Así logró, después de muchos debates, el apoyo de los diputados”, cuenta Cogorno. Consciente de que los peligros no desaparecerían, Reiche pidió ayuda financiera a su hermana Renate. Con ese dinero, pagó a seis guardias “con el único propósito de conservar la zona arqueológica por el profundo respeto y amor que tenían las dos por Perú”, dice Cogorno.

Peligros que no desaparecen

En 1992 Maria Reiche recibió la nacionalidad peruana. “Yo les digo: yo soy chola”, dijo entonces la alemana, que expresó su enorme aprecio por la cultura nazca también en sus obras. “Tengo definida mi vida hasta el último minuto. El tiempo será poco para estudiar la maravilla que encierran las pampas de Nazca, y ahí moriré”, apuntó en una ocasión. “¡Todo por Nazca! Si 100 vidas tuviera, las daría por Nazca. Y si mil sacrificios tuviera que hacer, los haría si por Nazca fuera”, dijo en otra oportunidad. Y cumplió: murió en 1998 en Perú, siempre atenta a sus líneas.

Su deceso dejó un vacío que intentan llenar sus seguidores, que siguen enfrentándose a los mismos problemas. “Desde nuestra perspectiva, hay muchas amenazas. Están las catástrofes naturales, como El Niño o el calentamiento global, y también la contaminación. Por otra parte están los trabajos mineros y situaciones inesperadas, como accidentes aéreos o acciones como la de Greenpeace de diciembre de 2014. El rally Dakar también es un problema”, enumera Richter. Cogorno agrega que sigue el saqueo del patrimonio cultural y que falta invertir más en conservación.

“Basta con considerar los visitantes que sobrevuelan las líneas para darnos cuenta de la relevancia que tienen para el turismo en el Perú. Aun así, la inversión estatal para la conservación de este sitio histórico es casi nula”, lamenta Cogorno desde Lima, dejando en evidencia un problema habitual: el escaso interés de muchos Estados por los valores más grandes que legó a sus países la historia.

Mensajes sanadores en la cuna de la civilización

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Con los sumerios apareció lo que llamamos Civilización, con ellos aparecieron los rasgos tanto positivos como negativos de nuestra especie en sociedad. Cerca del año 3.000 AEC también aparecieron otras civilizaciones renombradas como la egipcia, la china o la cultura del Indo
Con los sumerios apareció lo que llamamos Civilización, con ellos aparecieron los rasgos tanto positivos como negativos de nuestra especie en sociedad. Cerca del año 3.000 AEC también aparecieron otras civilizaciones renombradas como la egipcia, la china o la cultura del Indo

“Vete, sal de aquí, parálisis/ como la ventosidad que el ano suelta/ como la orina que de la entrepierna gotea”. Ese es uno de los conjuros con los que hace 4.000 años se “sanaba” la paraplejia, según una investigación de una filóloga del CSIC, Bárbara Böck, que los ha traducido por primera vez.

Böck lleva trabajando en la traducción de tablillas de arcilla sumerias y acadias con “recetas” conservadas en los museos Británico de Londres y el Vorderasiatisches de Berlín desde finales de los 90, según explica.

En ese tiempo Böck, de nacionalidad alemana, ha trabajado con 30 tablillas ya conocidas y 50 cuyo contenido era inédito: “es como hacer un puzzle del que desconoces el número de piezas que tiene”.

En algunas tablillas se proporcionaba al paciente información sobre su enfermedad, pero en otras solo se proporcionaba el conjuro tipo de masaje que iba a “sanarle” porque iba a provocar la expulsión del cuerpo del “demonio” que producía el mal.

En el conjuro para la parálisis, que nunca había sido traducido, se da órdenes al demonio, que en este caso tenía que salir del cuerpo como un fluido corporal impuro.

Quizá por eso hace referencia a todas las “posibilidades”: “sal de aquí, como la leche materna que de la mama emana/ como el sudor que el cuerpo transpira/ como las gotas de sudor que en la frente se forman/ como la ventosidad que el ano suelta/como la orina que de la entrepierna gotea/, como el eructo que la garganta expele/ como el moco que la nariz produce y como el cerumen que el oído segrega”.

Los “sanadores” se vestían de pez porque ese era el símbolo de Ea, el dios de la magia, y recitaban o aplicaban su “tratamiento”, preferiblemente a finales en dos fechas de finales del actual agosto, porque creían que era en esas fechas cuando se podía entrar en contacto con el más allá.

Si el tratamiento consistía en masajes, que se daban desde el torso hacia las extremidades, al final se colocaban amuletos en las muñecas y los tobillos, para evitar que el “demonio” entrase de nuevo en los pacientes a través de los miembros.

Así se trataba, por ejemplo, la “mano del espíritu de la muerte”, un mal al que hacían responsable de las migrañas, la parálisis, la locura y los problemas gastrointestinales.

Böck no tiene “ninguna constancia” de que los masajes o los conjuros tuvieran efecto, pero cree que debieron “tener algún éxito porque la palabra curativa tiene efectos calmantes”.

Además de conjuros, hay tablillas con información precisa de cómo hacer masajes para aliviar migrañas, facilitar el parto o combatir el agotamiento, y en todos ellos se empleaban aceites de plantas medicinales y aromáticas.

“Son iguales, exactamente, que las terapias que se emplean actualmente, sólo el concepto que hay detrás ha cambiado totalmente y ya no son demonios a los que hay que exorcizar”, señaló la investigadora.

Las tablillas con los signos cuneiformes se hallaron en yacimientos de la antigua Mesopotamia: Ur, Uruk, Babilonia y Sippar, en el sur, o Asur, Nínive, Nimrud o Sultantepe (actual Turquía).

Las copias más antiguas están fechadas en el principio del segundo milenio a.C y el más reciente es del siglo III a.C.

Además de las tablillas, Böck ha tenido como principal fuente de investigación un libro de encantamientos escrito en sumerio y acadio, titulado ‘Mushu’u’ (masajes en castellano), donde hay más de 50 conjuros que acompañan el tratamiento.

También ha encontrado otras técnicas terapéuticas en un libro en lengua acadia, con 45 textos médicos.

Los milagros dantescos de Guadalupe

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Acerca de por qué la Virgen de Guadalupe es negra, Hay una versión rápida y es que el negro viene del humo de las velas y de los años, pero no. versión esotérica, rosolunática : el mito de isis y osiris, la isis negra. hay otras vírgenes negras, las más famosas son Monserrat y Czestokowa (Polonia). La tradición explica que San Lucas era carpintero y las hacía negras. también hay tradiciones precristianas. No hay, sin embargo, ningún elemento iconoclasta o heterodoxo para explicar que sea negra. La virgen la fueron recortando para ponerle corona y 12 mantos. si no, sería más alta, como Monserrat, de madera y con el niño, pero el miño está recortado para poder ponerlo o quitarlo
Acerca de por qué la Virgen de Guadalupe es negra, hay una versión rápida y es que el negro viene del humo de las velas y de los años, pero no. versión esotérica, rosolunática : el mito de Isis y Osiris, la Isis negra. hay otras vírgenes negras, las más famosas son Monserrat y Czestokowa (Polonia). La tradición explica que San Lucas era carpintero y las hacía negras. también hay tradiciones precristianas. No hay, sin embargo, ningún elemento iconoclasta o heterodoxo para explicar que sea negra. La virgen la fueron recortando para ponerle corona y 12 mantos. si no, sería más alta, como Monserrat, de madera y con el niño, pero el miño está recortado para poder ponerlo o quitarlo

De forma minuciosa, con tinta negra, roja y azul, y en letra gótica, los monjes jerónimos del Monasterio de Guadalupe anotaron en un códice 244 milagros de los muchos atribuidos a su virgen entre 1412 y 1503, en uno de los períodos de más fervor peregrino hacia este santuario cacereño.

Hay testimonios de resurrecciones y curaciones y milagros relativos a endemoniados o a cautivos, en los que son protagonistas hombres, mujeres y niños, y personas de toda condición, como el rey Alfonso V de Portugal, que invocó a la virgen morena al verse morir.

“E fecho este voto acaeció cosa maravillosa, que luego -súbitamente e sin entrevalo- fue restituida la salud del rey”.

Tras una publicación parcial en una revista del monasterio a principios del siglo XX, a cargo de fray Isidoro Acemel, la investigadora María Eugenia Díaz Tena (Castuera -Badajoz-, 1978) los ha recopilado ahora por primera vez al completo en un libro, que incluye un estudio previo y una amplia bibliografía.

Guadalupe tiene documentados centenares de milagros entre 1412 y 1722, repartidos en nueve códices, pero el libro publicado por la Editora Regional de Extremadura sólo incluye los del primero, al abarcar el período más largo, casi un siglo, y por ser en el que más milagros se escrituraron.

Es también el más interesante por su rica encuadernación, en cuero labrado, y el único totalmente en pergamino, según explica Díaz Tena.

Los textos incluidos en este libro de casi 900 páginas, que parte de la tesis doctoral que hizo para la Universidad de Salamanca, son “documentos-monumentos”, según los define, que reflejan la sociedad y el contexto histórico de una época.

A su juicio, son además una muestra de dos formas de vivir la religión: la del pueblo y la de los clérigos, más racional.

Con una prosa directa y dramática, tenían por objeto la predicación, la lectura en el refectorio por su valor ejemplarizante y el entretenimiento de los invitados al monasterio, apunta la investigadora, pero también “propagandístico”, para fomentar las peregrinaciones.

“Aumentar la devoción a la Virgen de Guadalupe era, sin duda, una manera de aumentar la expansión jerónima”, afirma en el libro.

La fama que Guadalupe adquirió con los jerónimos atrajo a peregrinos de muchos rincones de Europa, se extendió al nuevo continente, y le granjeó el favor real desde Alfonso XI a los Reyes Católicos.

El peregrino Münzer hablaba en su libro de viajes de las “pingües rentas” de Guadalupe y las calculaba en 20.000 ducados anuales.

Tras su curación, el rey de Portugal, que defendía el derecho sucesorio de La Beltraneja a la corona de Castilla, peregrinó a Guadalupe y donó un portapaz de oro con muchas perlas y piedras preciosas que valía 500 castellanos.

La ofrenda habitual era el peso del peregrino en cera, ya que la iluminación del monasterio no era una cuestión baladí.

De los milagros del códice 1 hay “dos versiones”, ya que todos, salvo 14, se repiten en los otros tres medievales con un trato “menos dramático”, pero coincidentes en lo sustancial, dice Díaz Tena, doctora en Filología Hispánica afincada en Salamanca.

En 70 relatos se aparece la virgen, casi siempre de blanco y muy pocas veces con el niño en brazos; hay conversaciones con un demonio que “començó a dar grandes balidos e aullidos” y en las que participó un “clérigo exorzista”; e intervenciones sobrenaturales de animales, como el león, asociado a la figura de San Jerónimo.

El “milagro de cómo un honbre que dudava si avía paraíso, purgatorio e infierno” y “saliendo desta vida lo vido allá todo” está en la línea de los viajes al más allá de “La Divina Comedia” de Dante, según Díaz Tena, que en otro relato ve muchas similitudes con un episodio del “Libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita.

La transcripción ha sido conservadora con el texto original, pensado en los especialistas que quieran trabajar con él, ya que el códice no está digitalizado y su uso es restringido.

Este trabajo, además, le ha permitido descubrir ocho páginas del “Mammotrectus super Bibliam”, muy presente en las bibliotecas monásticas, que no se conservaba en Guadalupe.

La investigadora desvela que las hojas, que podrían corresponder a una copia del libro hecha en el siglo XV, estaban pegadas en las guardas de los otros códices de milagros para reforzar la encuadernación.

Mundo caníbal

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Canibalismo en Brasil en 1557, grabado de Theodor de Bry
Canibalismo en Brasil en 1557, grabado de Theodor de Bry

No es una de las mejores facetas del ser humano y su tratamiento ha quedado restringido a publicaciones especializadas de antropología o medicina, y al cine de terror; sin embargo, sabemos que la antropofagia, el gusto por la carne humana ha estado presente en la dieta de nuestros ancestros y también en la de grupos humanos modernos.

En algunas culturas de la América precolombina, la carne humana era alimento de los dioses, y de allí derivaban los sacrificios humanos con su consiguiente ingesta. En Asia, al mismo tiempo, existían ritos funerarios en los que los deudos se comían partes de sus finados familiares. En Europa, mientras tanto, la sangre y los huesos de los muertos se usaban como ingredientes mágicos, independientemente de a quién hubieran pertenecido.

En varias culturas, como las de pueblos de Nueva Guinea, las islas del Pacífico, o en pueblos de filiación caribe, estuvo presente la idea de que devorar ciertos órganos o partes del cuerpo de tus amigos podía fortalecerte y hacerte heredar atributos del otro; lo que es menos sabido es que la creencia en las propiedades curativas gracias al consumo del cuerpo de otra persona también estuvo presente en muchas naciones y culturas de la Edad Media europea.

Durante los siglos XVI y XVII pedazos de momias egipcias se vendían para ser usados en la preparación de remedios para distintas enfermedades, comprados por boticarios y médicos, que pensaban que curarían todo, desde un simple dolor de cabeza a enfermedades más graves, como convulsiones.enfermedades como la epilepsia, tratamientos de hematomas y hasta dolores de cabeza.

Esta creencia podría explicar por qué eran tan comunes los saqueos de tumbas, que hasta hace poco tiempo se atribuían exclusivamente a la búsqueda de prendas valiosas o para el estudio clandestino de la anatomía humana. Pedazos de carne y huesos humanos eran parte de ungüentos y medicinas que generalmente se tomaban de cuerpos momificados o en su defecto, de cementerios desprotegidos.

Otra costumbre, atribuida a los países germánicos, era la de beber la sangre de personas ejecutadas. Los verdugos vendían la sangre de sus víctimas y se recomendaba beberla fresca, ya que el verdugo era considerado un gran curandero en los países germánicos.

Paracelso recomendaba beberla fresca, pero existieron recetas que enseñaban a conservarla en forma de ungüento o mermelada para tratar problemas circulatorios. Siguiendo esta lógica, se recomendaba el consumo de fragmentos de cráneo humano, diluidos en alcohol, para aliviar los dolores de cabeza, y de testículos para incrementar la potencia sexual.

Otra explicación de la ingesta de carne y restos humanos está en que para la medicina de la Edad Media y el Renacimiento, el espíritu era parte de la fisiología: las partes del cuerpo están ligadas al alma aun después de la muerte. Por ello, Leonardo da Vinci escribió: “preservamos nuestra vida con la muerte de otros. En una cosa muerta la vida insensata permanece y cuando ésta se reúne en el estómago de los vivos, recobra sensibilidad y vida intelectual”.

La práctica cayó en desuso paulatinamente durante el siglo XVIII, aunque los remedios que incorporaban partes del cuerpo siguieron vigentes hasta principios del siglo XX. Cuando la ciencia separó lentamente la medicina del sustrato mágico probablemente perdió una importante fuente de sentido ritual, pero ganó en especificidad y efectividad: la transfusión de sangre y el trasplante de órganos son formas sublimadas de resurrección en las cuales un cuerpo incorpora partes de otro cuerpo como si fuera suyo.

La posibilidad del inframundo

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Hacia la tercera década del siglo XVIII el brillante sabio que fue el Padre Feijoo describió la historia del hombre pez de Liérganes; suceso del que había tenido conocimiento a través de varios conocidos suyos a los que atribuyó gran credibilidad. Lo cierto es que —tal y como el mismo reconoció— la historia de el hombre pez de Liérganes tiene un cariz fantástico que contradice el escepticismo y racionalismo del que siempre hizo gala este intelectual ilustrado
Hacia la tercera década del siglo XVIII el brillante sabio que fue el Padre Feijoo describió la historia del hombre pez de Liérganes; suceso del que había tenido conocimiento a través de varios conocidos suyos a los que atribuyó gran credibilidad. Lo cierto es que —tal y como el mismo reconoció— la historia de el hombre pez de Liérganes tiene un cariz fantástico que contradice el escepticismo y racionalismo del que siempre hizo gala este intelectual ilustrado

¿Qué hay bajo la Tierra? Desde Julio Verne que veía a los volcanes como la entrada al inframundo a la búsqueda nazi del reino de Agartha, durante siglos escritores y científicos, aventureros y filósofos han expuesto sus teorías, ahora recopiladas en “Mundo subterráneo, puertas secretas, ciudades sumergidas y utopías bajo tierra”.

Es el título del volumen publicado por La Felguera Editores. Su responsable, Servando Rocha, afirma que saber “qué hay debajo de nuestros pies” y si “habitan la oscuridad subterránea túneles, cavernas colosales, oscuros ríos o un pueblo oculto en negros fosos” constituye “el último secreto”, como antes lo era “mirar arriba y descubrir planetas”.

La piedra angular en torno a la que “se armó” el libro es la primera traducción al castellano de un extenso fragmento de la colosal obra “Mundus subterraneus”, que publicó el pensador e inventor alemán Athanasius Kircher en 1665 y que, con sus más de mil páginas en latín, permanecía sin traducir en España.

El fragmento traducido de esta obra del astrólogo, geólogo y alquimista se acompaña de un estudio introductorio de Eduardo Sierra y según explica Servando Rocha, “resulta imposible resistirse a la belleza de las descripciones científicas de Kircher, ese observador maravillado que pasea entre mares de lava”.

El editor de La Felguera promete en su recopilación “un fascinante descenso por los desconocidos territorios del mundo subterráneo” uniendo lo mejor del arte, la ficción o el ocultismo, y “también nos hemos ocupado de los abismos que ascienden, de las ideas de Lovecraft y su raza de criaturas espeluznantes y horrores abisales”.

Asimismo se menciona a los predecesores de Lovecraft “surgidos en España y absolutamente singulares, como aquel «hombre pez» defendido por el erudito padre Feijoo, quien situaba en Cantabria esta leyenda de un ser humano que se va convirtiendo en pez, o el mismo Madrid subterráneo”.

“Mundo subterráneo. Puertas secretas, ciudades sumergidas y utopías bajo tierra” viaja a través de uno de los asuntos “más apasionantes de todos los tiempos: la posibilidad de que la verdad esté precisamente bajo nuestros pies o incluso en el fondo del mar”, y ya Julio Verne lo advirtió en “Viaje al centro de la Tierra”: los volcanes son puertas secretas, pasadizos que conducen a un habitable interior del planeta.

Durante esta aventura los personajes de Verne son acompañados por temerarios hombres embarcados en prodigiosas expediciones a los polos e incluso por los mismos nazis, quienes creyeron y buscaron el reino subterráneo de Agartha que, según la tradición mística oriental, estaría gobernado por el Rey Oculto del Mundo, recuerda el editor, quien precisa por ello que también Hitler soñó “con entablar lazos con los supuestos habitantes de las cavernas”.

De hecho, se conservan documentos de cómo jerarcas nazis intentaron localizar este imaginario reino subterráneo que creían oculto en el Tibet o bajo el desierto de Gobi, siguiendo las teorías de célebres ocultistas como la teósofa Helena Blavatsky y el creador de la sinarquía Saint-Yves d’Alveydre, entre muchos otros.

Posiblemente también la extraña y conocida teoría de la «Tierra Hueca», según la cual existirían aperturas, cuevas y sistemas de túneles interconectados en todo el planeta, pertenezca a esta tradición a medio camino entre literatura y ciencia. Y Servando Rocha, que es natural de La Palma, recuerda que también en Canarias se han intentado localizar supuestas entradas al mundo subterráneo en los barrancos de Güímar (Tenerife), además de la célebre leyenda del reino sumergido de la Atlántida.