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Mensajes tallados desde un pasado tecnológico

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La Gran Pirámide de Giza en Egipto, la más antigua de las Siete Maravillas del Mundo y la única que aún persiste, ha sido y sigue siendo un monumento que despierta la admiración de egiptólogos, arqueólogos y arquitectos
La Gran Pirámide de Giza en Egipto, la más antigua de las Siete Maravillas del Mundo y la única que aún persiste, ha sido y sigue siendo un monumento que despierta la admiración de egiptólogos, arqueólogos y arquitectos

El arquitecto barcelonés Miquel Pérez-Sánchez Pla es autor del libro ‘La Gran Pirámide, clave secreta del pasado’ en el que hace un resumen de su tesis doctoral. Está basada en una reconstrucción digital de la estructura original de la pirámide de Keops, situada en Egipto, y en el estudio de sus proporciones y los significados de esta.

Para Pérez-Sánchez, las investigaciones sobre la Gran Pirámide de Keops y el conjunto monumental de Guiza “deberían tener como consecuencia la necesidad de replantear las actuales teorías sobre la evolución de la civilización y de la vida inteligente sobre la Tierra”.

La tesis que defiende es que las medidas de la propia pirámide, no solamente aportan una ley matemática que explica las proporciones originales de la propia estructura (lo que según el arquitecto catalán le permite certificar que las dimensiones de la reconstrucción digital es completamente fiable), sino que además, constituye una suerte de “enciclopedia pétrea” de los conocimientos científicos de la civilización que la construyó.

De hecho, asegura que estos conocimientos no se limitan únicamente al ámbito de las matemáticas y de la geometría, sino que incluyen conocimientos avanzados de geodesia (las dimensiones y proporciones de la tierra), astronomía e incluso historia, así como elementos de la religión de aquella civilización. Todo ello, derivado de las relaciones que se establecen entre los números y las unidades de medida empleadas para la construcción del monumento, construido a mediados del tercer milenio a.C.

Así, según Pérez-Sánchez, los arquitectos que diseñaron la Gran Pirámide de Keops no solamente dejaron constancia en sus proporciones de una definición del número ‘pi’ con hasta 6 decimales (cosa que otras civilizaciones no conseguirían hasta el siglo V d.C.), sino también del número ‘phi’, conocido como número áureo.

Además, apunta a la probabilidad (derivada de las proporciones que, asegura, están presentes en el edificio) de que conocieran las dimensiones y perímetro de la Tierra y la curvatura de la misma, las coordenadas del emplazamiento de la pirámide, la distancia de la Tierra al Sol, e incluso las dimensiones de la estrella Sirio y su distancia respecto a la Tierra, para lo cual indica que también conocían la velocidad de la luz, entre otros hitos científicos.

Pérez-Sánchez subraya también otras características del edificio como su forma ortogonal (debido a que las cuatro caras de la pirámide tienen una inclinación hacia el centro) que en los equinoccios de primavera y otoño produce un efecto de luz conocido como “efecto relámpago”, o su función “conmemorativa” de la fecha que para los egipcios representaba la muerte del dios Osiris, y que habría tenido lugar exactamente 1.000 años antes de la inauguración del edificio.

De hecho, la teoría del arquitecto catalán es que, si se analiza el edificio teniendo en cuenta el valor numerológico de sus proporciones, asignando un valor nominal a las cifras que componen sus medidas a partir de un código de origen griego, la pirámide hace no solamente referencia a esta divinidad y a los conocimientos ya mencionados sino también al nombre de la civilización de la que procederían los conocimientos que se emplearon para construirla y de la “divinidad originaria” de este pueblo.

Aún así, prefiere no desvelar el nombre de la “civilización madre del Antiguo Egipto” y de su divinidad, que sí aparecen en el libro, porque ha asegurado que “la mejor manera e integrar la información es desvelarla uno mismo y el proceso de lectura obliga a asimilarlo poco a poco”. “Es muchísima información y es necesario que sea el lector quien vaya creciendo en el convencimiento de lo que se dice”, concede.

Para el arquitecto, “llama la atención” que ninguna civilización lograra alcanzar unos conocimientos “tan extraordinariamente avanzados” en los periodos posteriores a la construcción de las pirámides y considera que lo que hay en su lugar es “un vacío inmenso en toda la Edad Antigua”.

Por todo ello, defiende que la teoría de que el progreso de la Humanidad es un proceso lineal es una idea “heredada de la Ilustración” y que las investigaciones sobre las pirámides y el conjunto monumental de Guiza apuntan a lo contrario. “Quiebra el mito del progreso constante que viene de la Ilustración”, asegura.

De hecho, señala otros aspectos como la tecnología empleada para tallar, transportar y construir esta estructura para que cumpliera a la perfección con las medidas estipuladas y explica que, pese a que “con la tecnología actual sería perfectamente posible construirla” duda de si “sería posible proyectarla” por “la enorme cantidad de interrelaciones científicas que incluye”.

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Espiritismo para burgueses y proletarios

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El espiritismo, entendido como la doctrina elaborada por Kardec, llegó a Barcelona en la década de los 1860s. Desde su llegada hasta la Guerra Civil Española, con la excepción de la dictadura de Primo de Rivera, el espiritismo se convierte en una doctrina muy popular sobre todo entre las clases trabajadoras, ya que se utiliza como alternativa a el imperante y aleccionador catolicismo. Se establecen en la ciudad cientos de centros espiritistas, se publican revistas y libros, se organizan actos de caridad... También se asocia con otros movimientos que luchan contra el orden establecido como el feminismo, la enseñanza laica o el naturismo. Por estas razones, el espiritismo se presenta como un instrumento para cambiar el orden social mediante el cambio del orden espiritual
El espiritismo, entendido como la doctrina elaborada por Kardec, llegó a Barcelona en la década de los 1860s. Desde su llegada hasta la Guerra Civil Española, con la excepción de la dictadura de Primo de Rivera, el espiritismo se convierte en una doctrina muy popular sobre todo entre las clases trabajadoras, ya que se utiliza como alternativa a el imperante y aleccionador catolicismo. Se establecen en la ciudad cientos de centros espiritistas, se publican revistas y libros, se organizan actos de caridad… También se asocia con otros movimientos que luchan contra el orden establecido como el feminismo, la enseñanza laica o el naturismo. Por estas razones, el espiritismo se presenta como un instrumento para cambiar el orden social mediante el cambio del orden espiritual

En su libro, “Amalia i els esperits”, Patricia Gabancho se sumerge en la Barcelona de finales del siglo XIX a través de la vida de Amalia Domingo Soler, principal divulgadora del espiritismo, que “desde los márgenes buscaba las respuestas que la ciencia o el poder no dan ni quieren que se den”.

El libro narra la historia de Amalia, una sevillana pobre con problemas de vista, que se convirtió en la principal voz del movimiento espiritista cuando llegó, en 1876, al entonces independiente municipio barcelonés de Gràcia y fundó, auspiciada por unos mecenas, “La luz del porvenir”, una de las revistas más importantes del espiritismo.

Este “ensayo narrativo”, como lo define la autora, navega a través de las memorias de esta espiritista, médium y librepensadora, y explica la historia de la tendencia espiritista que se fue expandiendo entre la clase obrera de la Barcelona del cambio de siglo, en un contexto de ebullición, cambio y transformación.

Gabancho asegura que se sintió llamada a escribir sobre Amalia, pues se interesó por cómo “el espiritismo era una forma de buscar respuestas a las mismas preguntas que nos venimos haciendo desde hace cientos de años”, como qué es el alma, qué hay después de la muerte y el porqué del sufrimiento terrenal.

La autora explica que llegó hasta el personaje de Amalia gracias a un trabajo previo que había hecho, “El fil secret de la història”, donde recoge “todos los movimientos de disidencia que surgen en Cataluña desde la Edad Media hasta la actualidad: alquimistas, espiritistas, cátaros y algunas sectas”.

“Tenía claro que solo con la historia de Amalia no bastaba para un libro. Hacia falta ponerla en contexto: una Barcelona que crece con las anexiones, donde se desarrolla el primer catalanismo y el anarquismo. Todo esto me permite crear un libro que tiene una cierta potencia histórica”, señala Gabancho.

En el libro, además del contexto histórico, se exploran las memorias de esta misteriosa mujer, unas memorias que “son muy ambiguas, porque dan un personaje muy encerrado, muy autista, muy desligada de su época”, precisa la escritora originaria de Buenos Aires, pero radicada en Barcelona desde 1974.

“Yo siempre pongo en duda estas memorias, porque ella está construyendo un personaje. El hecho que no hable de nada que no sea su vida como espiritista ya te da una pauta. Hay cosas en su relato que no son del todo coherentes, pero es el testimonio que ella deja”, afirma Gabancho.

Por este motivo, a parte de las memorias, la autora indagó en archivos, bibliotecas y a través de académicos y especialistas en el tema; realizando una búsqueda que la narradora relata en el libro en primera persona, convirtiendo a la propia investigación en el hilo conductor de toda la narración.

“Esta forma de narrar justifica la introducción de algunos hechos de actualidad que buscan demostrar que la sociedad continúa haciéndose hoy en día las mismas preguntas que hace cien años y que el espiritismo era una forma de buscar respuestas a esto, aunque ya no esté de moda”, ha explicado la autora.

La obra explora está relación que tiene el espiritismo con el momento de cambio y tensión que vivía la sociedad de finales del siglo XIX, donde “cada clase social busca su propio camino de cambio y ruptura” a través de movimientos tan dispares como el catalanismo, el anarquismo y el espiritismo, que tenían lazos entre ellos.

“El espiritismo entra por medio de las clases nobles, pero no se vuelve popular hasta que no llega a los obreros. El espiritismo está dentro de esta cosmovisión nueva que está creando el anarquismo, que incluye al feminismo, al naturismo y al esperanto. Es una búsqueda de explicación a tanto sufrimiento y explotación”, señala Gabancho.

A través de una serie de obreros ilustrados, “porque la doctrina necesita ser leída”, el espiritismo se extiende a las clases subalternas mediante conversaciones de taberna, reuniones y círculos espiritistas.

El libro relata cómo este movimiento “librepensador y rupturista” se expandió rápidamente en la sociedad catalana, lo cual llevó a que en 1888, el mismo año de la primera Exposición Universal, se celebrara en Barcelona el primer Congreso Internacional Espiritista de la historia.

“Es un congreso con muy pocos efectos prácticos, pero es el primero. Muchos toman como el primer congreso el que se hizo en París al año siguiente. Pero en Barcelona hubo propuestas revolucionarias, como la creación de un comité internacional de paz para dirimir conflictos entre los pueblos”, relata Gabancho.

Juana de Arco, ecos divinos o patologías terrenales

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Juana de Arco, aconsejada por el Arcángel Miguel
Juana de Arco, aconsejada por el Arcángel Miguel

En 1429, cuando Francia estaba sumida en la Guerra de los Cien Años y vivía los peores momentos de su lucha contra Inglaterra, una campesina inculta que veía ángeles y escuchaba voces logró acceder al rey de Francia. En pocos días le convenció de que ella podía levantar la moral de su debilitado ejército. Se trataba de Juana de Arco y aquellas voces que oía la convirtieron en una heroína militar en el siglo XV. Sus interlocutores eran san Miguel, santa Catalina y santa Margarita, patrones de la región del este francés de donde procedía Juana y ordenaron el asedio de Orleans o la campaña del Loira.

Casi 600 añ0s después, el neurólogo Guiseppe d’Orsi de la Universidad de Foggia y el profesor adjunto de Ciencias Biomédicas y Neuromotores, Paolo Tinuper, de la Universidad de Bolonia en Italia han sugerido que las voces misteriosas que oía Juana de Arco podían ser causadas por una forma de epilepsia, que influye en la parte del cerebro responsable por la capacidad auditiva.

La idea se les ocurrió cuando los científicos analizaban los documentos del proceso de Juana de Arco en el que sería acusada de herejía y brujería, siendo sentenciada a ser quemada en la hoguera en 1431. Varios síntomas de la francesa detallados en los registros históricos apoyan este diagnóstico.

Cuando una persona padece esta enfermedad, experimenta convulsiones recurrentes involuntarias. Son debidas a un desequilibrio en la actividad eléctrica de las neuronas en alguna zona del cerebro. Esto puede ocasionar que cuando una persona con epilepsia entra en este estado queda aturdido y confundido. Dependiendo cómo sean las convulsiones y a qué zona del cerebro afecten, la persona puede reaccionar de diversas formas (como oyendo voces que en realidad no están allí).

Según historiadores, Juana sellaba las cartas “con cera dejando la huella de su dedo y un pelo” para probar su identidad. Sin embargo, estas cartas no han sido encontradas y por ahora es complicado demostrar la hipótesis propuesta.

Las alucinaciones auditivas son una característica común de muchos trastornos psiquiátricos, como la psicosis, la esquizofrenia y el trastorno bipolar, pero también son experimentados por personas sin trastornos psiquiátricos. Se estima que entre el 5 y el 15 por ciento de los adultos experimentan alucinaciones auditivas durante su vida. La parapsicología también se ha aproximado a este extraño fenómeno que, ocasionalmente, revela información sorprendente para quien lo experimenta aunque no hay consenso entre si las voces son exógenas (espíritus o entidades) o endógenas (una creación de nuestra mente o yo interno que nos advierte y nos alerta).

Hielo y solo hielo en la Antártida

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Fotografía tomada por Herbert Ponting durante la expedición británica al continente helado (1911)
Fotografía tomada por Herbert Ponting durante la expedición británica al continente helado (1911)

Vestigios de civilizaciones ancestrales, naves extraterrestres o bases escondidas en el hielo son algunos de los mitos sobre la Antártida que los científicos especializados quieren extirpar del imaginario colectivo

“Más de un siglo después de las expediciones que dan inicio a la conocida como época heroica de la exploración polar, la Antártida es todavía una tierra fértil para la ciencia ficción”, explica el paleobiólogo Marcelo Leppe, investigador del departamento científico del Instituto Nacional Antártico Chileno (INACH) y representante chileno en el Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR, por sus siglas en inglés).

Desde hace años circula por internet un artículo que habla del supuesto hallazgo, por parte de “investigadores europeos y estadounidenses”, de “antiguas pirámides hechas por el hombre bajo la gruesa capa de hielo y nieve de la Antártica”.

La nota, acompañada de algunas fotos de Google Earth en las que se ve formaciones de hielo parecidas a las monumentales construcciones egipcias, asegura que el descubrimiento podría “cambiar nuestra percepción de la historia humana para siempre”.

Aunque no se dan más detalles sobre quienes hicieron el descubrimiento, la nota fue replicada en más de 436.000 páginas web y difundida en distintos medios internacionales.

Lejos de civilizaciones ancestrales, el patrón geomorfológico de estas montañas antárticas obedece a la “estructura cristalina de las rocas y la erosión de los vientos racheados”, suscribe el paleobiólogo.

Congelada desde hace 23 millones de años

Según el científico, la existencia de civilizaciones antiguas en la Antártida es “totalmente imposible” puesto que se trata de un continente cuyas condiciones hacen imposible la supervivencia del ser humano.

Asimismo, se estima que la Antártida se congeló hace al menos 23 millones de años, muchos millones de años antes de la aparición de los primeros homo sapiens, lo que refutaría la posibilidad de que los seres humanos la poblaran antes de su actual estado de congelación.

“La Antártida sigue siendo una de las últimas fronteras del conocimiento, un lugar inexplorado y misterioso sobre el que la gente tiende a especular”, recalca Leppe.

Literatura fantástica

Desde principios del siglo XIX se ha escrito mucha literatura fantástica sobre el continente helado. Edgar Allan Poe inició el género de ciencia ficción polar con su novela “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”, lo siguió Julio Verne con su obra “La esfinge de los hielos” y continuó con ficciones cinematográficas como la película “La cosa”, dirigida por John Carpenter y basada en el libro “¿Quién anda ahí?” de John W. Campbell.

“Este continente parece otro planeta, tiene zonas inexploradas y, además, hay muy poca gente que pueda visitarlo. Por eso creo que es fácil creer en explicaciones esotéricas o metarracionales”, recalca Leppe, quien asegura que el cerebro siempre trata de buscar explicaciones a lo desconocido: “A veces, es más fácil pensar que llegaron los extraterrestres”.

Del mismo modo que fácilmente se encuentran imágenes de las supuestas “pirámides antárticas” también se pueden localizar en internet miles de páginas que hablan de la observación de desfiles de ovnis.

“Confabulación” entre gobernantes

Otro de los mitos que circula por la red habla de una “confabulación entre los gobernantes mundiales” para supuestamente ocultar las civilizaciones encontradas en la Antártida.

“Esta información salió después de la visita del patriarca ruso a la base de su país en 2016. Yo estuve con él, estuvo comiendo con sus compatriotas, dio una misa y se fue. Me preocupa que la gente crea estas cosas tan rápidamente”, lamenta el científico.

Según Leppe, la magia de la Antártida está en sus “características increíbles”, como ser el continente más alto del planeta -con un promedio de 2.300 metros sobre el nivel del mar-, albergar bajo el hielo el punto más bajo de la tierra -situado a menos 2.555 metros- así como haber registrado la temperatura más baja de la historia, -89,4 grados Celsius, y ser el lugar más ventoso con rachas de hasta 304 kilómetros por hora.

Asimismo, acoge el 90 % del hielo de todo el planeta. “Hay tanto que se podría tallar un bloque de hielo del tamaño de una pirámide de Egipto para cada ser humano”, dice Leppe.

“Creo que los científicos debemos robustecer nuestra interacción con los medios para tratar de viralizar la otra visión de las cosas. Esta es una de las grandes tareas para nuestra anhelada sociedad del conocimiento, porque el gran enemigo de la cultura siempre será la superstición”, advierte.

El magnetismo de lo improbable

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La expresión «Klaatu barada nikto» proviene de la película de ciencia ficción The Day the Earth Stood Still, de 1951. Klaatu es el nombre del extraterrestre humanoide protagonista del filme. Klaatu encargó a Helen Benson (Patricia Neal) pronunciar la frase ante el robot Gort. Como respuesta, Gort desistiría de destruir la Tierra y resucitaría a Klaatu de la muerte
La expresión «Klaatu barada nikto» proviene de la película de ciencia ficción The Day the Earth Stood Still, de 1951. Klaatu es el nombre del extraterrestre humanoide protagonista del filme. Klaatu encargó a Helen Benson (Patricia Neal) pronunciar la frase ante el robot Gort. Como respuesta, Gort desistiría de destruir la Tierra y resucitaría a Klaatu de la muerte

El verano parece ser tiempo preferente de ovni. Según un gráfico realizado durante los últimos años, la mayor frecuencia de apariciones de objetos celestes tuvo lugar entre junio y julio y en un espacio de tiempo comprendido entre las 18.00 y las 21.00 horas.

“¿Por qué esta predilección de los objetos volantes no identificados hacia los meses veraniegos ? El hecho parece propiciar la hipótesis de que el fenómeno ovni está altamente ligado a fenómenos atmosféricos de tipo magnético. Una información publicada por el radiofísico soviético Vladimir Migulin, explicaba que «la estructura de la atmósfera es muy compleja… Son muy variadas las relaciones entre la atmósfera y las capas superiores de la magnetosfera y la ionosfera». Según el radiofísico soviético, un 90% de los casos de objetos volantes no identificados, observados y registrados, tiene una explicación lógica y natural, sin que participen fuerzas del otro mundo o habitantes extraterrestres.

Pero ¿y el resto?El día 20 de septiembre de 1977, a la altura de Petrozavodsk, en la URSS, según fuentes de la agencia Tass, «en el firmamento oscuro empezó de repente a brillar una enorme estrella que enviaba a la Tierra impulsos luminosos». La estrella,se alejó posteriormente, y, para el radiofísico soviético, «el fenómeno estuvo acompañado de una situación geofísica muy compleja. Varios días antes de producirse el fenómeno, en el Sol tuvo lugar un poderoso destello protónico». El viento solar, es decir, las partículas que se desprenden del astro, originaron perturbaciones muy fuertes en la capa superior de la magnetosfera. En la Tierra se desencadenaron tormentas magnéticas e intensas auroras boreales.

«A nadie se le ocurre vincular el rayo esferoidal a una civilización extraterrestre », afirma el director del Instituto de Magnetismo Terrestre de la URSS, quien añade que, «s1n embargo, el rayo esferoidal existe realmente, y hasta el momento no logramos explicar la estabilidad de este coágulo de energía». No todos los científicos en la URSS ni en otros países comparten este criterio. Otros, tanto allí como en Occidente. prefieren soñar otras hipótesis sobre fenómenos luminosos hoy inexplicables.

Motivos para no creer en ovnis

La especulación sobre la existencia de vida en otros planetas se remonta a los primeros tiempos en los que la astronomía supo que existían cuerpos celestes similares a la Tierra. Sin embargo, en este tema deben diferenciarse dos aspectos muy distintos: la existencia de vida fuera de la Tierra es algo considerado como probable por la mayor parte de astrónomos y biólogos. Prueba de ello es que se han llevado a cabo diversos programas para explorar esta posibilidad: desde los discos con mensajes acarreados por las sondas Voyager, el programa SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) o los experimentos de las últimas sondas marcianas.

Otro enfoque muy diferente es el de aquellos que aseguran que formas extraterrestres humanoides e inteligentes nos visitan desde hace muchísimo tiempo, interviniendo de diversas formas en el desarrollo de la vida en la Tierra. Este fenómeno, según sus partidarios, sería ocultado sistemáticamente por todos los gobiernos mundiales, los cuales dispondrían de múltitud de pruebas documentales o, incluso, de naves y cuerpos de alienígenas conservados en secreto.

Así las cosas, este es el decálogo que arrincona la lógica de avistamientos y contactos con otras civilizaciones que nos visitan:

1.- Ni una prueba. A pesar de las toneladas de testimonios y presuntas imágenes y vídeos de OVNI, a día de hoy no existe ni una sola fotografía que muestre claramente una nave alienígena o un organismo extraterrestre. O lo que es todavía más importante, no disponemos ni de medio gramo de chatarra ni de medio nanogramo de presunto material genético alienígena.

2.- Todos somos humanos. Siempre se presenta a los extraterrestres con aspecto humanoide: simetría bilateral, bípedos con cuatro extremidades, dos ojos, nariz, boca, etc. Las probabilidades de que la evolución haya producido dos organismos semejantes a partir de orígenes distintos de la vida son extremadamente escasas.

3.- Lejanía. Las distancias entre estrellas son enormes, y representando la velocidad de la luz un límite infranqueable para la materia, un viaje interestelar tripulado llevaría tanto tiempo que en muchos casos incluso sería necesaria una «nave colonia», capaz de albergar en su seno una civilización durante muchas generaciones. Hasta las estrellas más cercanas suponen un serio problema de tiempo: una nave viajando a la mitad de la velocidad de la luz tardaría más de 16 años en ir y volver a Proxima Centauri (la estrella más cercana), un poco lento para un programa de experimentación. Otras estrellas lejanas, como Rigel, exigirían 1700 años solo para uno de los trayectos.

4.- Illuminati. Con más de cuarenta años de ufología moderna, es muy poco probable que todos los gobiernos del mundo hayan conseguido ocultar completamente las numerosas “presuntas pruebas” acerca de tales “visitas”. Las cuales además y en más de una ocasión, según los propios ufólogos, han sucedido con “multitud de espectadores” o a la vista de varios “lugares públicos”.

5.- Somos el centro del universo. Existen descripciones de decenas de «especies» extraterrestres diferentes, y todas nos visitan a nosotros. Si hay tantas civilizaciones visitantes, hay que asumir que la vida inteligente en el universo es muy abundante, lo que exigiría pensar a su vez que los planetas con vida como la Tierra serían innumerables. ¿Porqué precisamente nos visitan tanto a nosotros?

6.- ¿O más bien estamos en las afueras? En el caso contrario, y si la inteligencia es poco abundante en el cosmos, la probabilidad de que decenas de especies inteligentes visiten un planeta situado en los confines de la galaxia resulta difícil de considerar.

7.- Tranquilidad extraterrestre. Los creyentes en el fenómeno OVNI afirman que ya nos visitaban en tiempos precolombinos o del antiguo egipto. No es muy probable que durante miles de años se mantenga la misma pauta de observación, sin contactar o sin variar los métodos de acercamiento. Nos deberían conocer ya de sobra.

8.- No hay nada como hacerlo tú mismo. Si nos encontramos (como parece) en “fase de observación”, y habida cuenta de los impedimentos anteriores, cabría esperar que una especie inteligente no enviara naves tripuladas a observar un nuevo planeta, sino sondas automáticas. De igual forma, no sería necesario acercarse hasta la superficie para estudiar la vida del planeta, una especie con la tecnología suficiente como para llegar hasta aquí podría hacerlo desde la órbita terrestre sin ningún problema.

9.- Unos tanto y otros tan poco. El fenómeno de avistamiento no es homogéneo. Si las visitas fueran tan reales y frecuentes como se pretende, no sería lógico que algunas personas hayan visto y sigan viendo numerosos OVNI, mientras que la inmensa mayoría no haya visto ninguno.

10.- Es incongruente que, por un lado, los visitantes pretendan permanecer ocultos durante miles de años y por otro, utilicen naves brillantes y llenas de luces que aumentan su visibilidad.

Una vida para las líneas ‘espaciales’ de Nazca

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María Reiche se enamoró de la nada del desierto y en él dio su vida. A él dedicó su existencia en solitario: a investigar, elucubrar, descubrir, limpiar, cuidar y conservar algo que pasó de misterio indescifrable y desconocido por la mayoría a atracción turística demasiado visitada. En la inmensidad de la llanura peruana había unas líneas geométricas imposibles de entender y a las que la científica alemana se empeñó en dotar de significado
María Reiche se enamoró de la nada del desierto y en él dio su vida. A él dedicó su existencia en solitario: a investigar, elucubrar, descubrir, limpiar, cuidar y conservar algo que pasó de misterio indescifrable y desconocido por la mayoría a atracción turística demasiado visitada. En la inmensidad de la llanura peruana había unas líneas geométricas imposibles de entender y a las que la científica alemana se empeñó en dotar de significado

La arqueóloga Maria Reiche, conocida como “la dama del desierto”, se apasionó hasta el fin de sus días con los enormes geoglifos de Nazca y dedicó su tiempo y dinero a preservarlos.

En un trabajo para la escuela, la niña Maria Reiche escribió que su sueño era viajar por el mundo como investigadora. Nacida en 1903 en Dresde, esa chica se convertiría en la máxima experta en las Líneas de Nazca, esos enormes geoglifos con formas de animales que inundan el desierto entre Palpa y Nazca, en Perú. Para graficar la importancia que tiene para la región y para la investigación esta arqueóloga y matemática alemana, dos ejemplos: el aeropuerto de Nazca lleva su nombre, al igual que una importante avenida de la ciudad.

Deseosa de cumplir sus sueños, Reiche viajó a Cuzco en 1932. Ana María Cogorno, presidenta de la Asociación Maria Reiche, una institución que resguarda el legado de la arqueóloga, cuenta que Reiche estuvo tres años en Cuzco, haciendo clases a los hijos del cónsul alemán. En ese período, la arqueóloga “aprende a admirar nuestro pasado y todas sus manifestaciones culturales”. Incluso, la joven peregrinó hasta Machu Picchu, “iniciando ahí su primera investigación astronómica al reloj solar, el Intiwatana”, revela Cogorno.

Reiche regresó a Alemania en 1936. Pero la situación en su país estaba muy complicada, con el régimen de Adolf Hitler preparando el escenario para lo que sería la Segunda Guerra Mundial. Por ello, decide volver a Perú. “En las primeras cartas que envió desde Perú a su hermana y a su madre, Maria relata que se había enamorado del país y su gente y que no deseaba retornar a Alemania. Y cuando en 1941 tuvo la posibilidad de viajar a Nazca con el arqueólogo Paul Kosok, su apetito por la investigación despertó”, explica la ingeniera Christiane Richter, autora de numerosos textos sobre las Líneas de Nazca y presidenta de la Asociación Dra. Maria Reiche, con sede en Dresde.

El “virus de Nazca”

En gran medida gracias al trabajo de Reiche, las Líneas de Nazca son hoy Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Estos gigantescos dibujos –que pueden apreciarse en toda su magnificencia desde el aire– fueron trazados por la cultura nazca y, según las investigaciones de la arqueóloga alemana, eran un calendario astronómico que ya relacionaba la posición de los astros con las cosechas y las estaciones del año. “Este lugar sagrado captura la atención de Maria y lo convierte en la razón de su vida”, dice Cogorno.

“En la Asociación nosotros hablamos del ‘virus de Nazca’, que contagia a algunos y a otros no. Pero el que cae contagiado, nunca más lo deja”, dice entre risas Richter, intentando buscar una explicación a la incontrarrestable pasión que generan estas maravillas, entre las que se cuentan líneas de solsticio y famosos diseños como “El colibrí”, “El mono” y “La araña”, estos últimos dos descubiertos por Reiche. Sabedora del enorme valor de sus hallazgos, Reiche se fue a vivir a El Ingenio (cerca de las líneas) y comenzó a luchar para conservarlas.

“La prensa escrita de la época da detalles de esa lucha, como cuando Maria hace campaña en contra de un proyecto del Ministerio de Agricultura para irrigar la zona donde se encuentran las líneas. Llegó hasta el Parlamento, donde mostró a los diputados sus investigaciones, planos geográficos y fotos de las figuras. Así logró, después de muchos debates, el apoyo de los diputados”, cuenta Cogorno. Consciente de que los peligros no desaparecerían, Reiche pidió ayuda financiera a su hermana Renate. Con ese dinero, pagó a seis guardias “con el único propósito de conservar la zona arqueológica por el profundo respeto y amor que tenían las dos por Perú”, dice Cogorno.

Peligros que no desaparecen

En 1992 Maria Reiche recibió la nacionalidad peruana. “Yo les digo: yo soy chola”, dijo entonces la alemana, que expresó su enorme aprecio por la cultura nazca también en sus obras. “Tengo definida mi vida hasta el último minuto. El tiempo será poco para estudiar la maravilla que encierran las pampas de Nazca, y ahí moriré”, apuntó en una ocasión. “¡Todo por Nazca! Si 100 vidas tuviera, las daría por Nazca. Y si mil sacrificios tuviera que hacer, los haría si por Nazca fuera”, dijo en otra oportunidad. Y cumplió: murió en 1998 en Perú, siempre atenta a sus líneas.

Su deceso dejó un vacío que intentan llenar sus seguidores, que siguen enfrentándose a los mismos problemas. “Desde nuestra perspectiva, hay muchas amenazas. Están las catástrofes naturales, como El Niño o el calentamiento global, y también la contaminación. Por otra parte están los trabajos mineros y situaciones inesperadas, como accidentes aéreos o acciones como la de Greenpeace de diciembre de 2014. El rally Dakar también es un problema”, enumera Richter. Cogorno agrega que sigue el saqueo del patrimonio cultural y que falta invertir más en conservación.

“Basta con considerar los visitantes que sobrevuelan las líneas para darnos cuenta de la relevancia que tienen para el turismo en el Perú. Aun así, la inversión estatal para la conservación de este sitio histórico es casi nula”, lamenta Cogorno desde Lima, dejando en evidencia un problema habitual: el escaso interés de muchos Estados por los valores más grandes que legó a sus países la historia.

Mensajes sanadores en la cuna de la civilización

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Con los sumerios apareció lo que llamamos Civilización, con ellos aparecieron los rasgos tanto positivos como negativos de nuestra especie en sociedad. Cerca del año 3.000 AEC también aparecieron otras civilizaciones renombradas como la egipcia, la china o la cultura del Indo
Con los sumerios apareció lo que llamamos Civilización, con ellos aparecieron los rasgos tanto positivos como negativos de nuestra especie en sociedad. Cerca del año 3.000 AEC también aparecieron otras civilizaciones renombradas como la egipcia, la china o la cultura del Indo

“Vete, sal de aquí, parálisis/ como la ventosidad que el ano suelta/ como la orina que de la entrepierna gotea”. Ese es uno de los conjuros con los que hace 4.000 años se “sanaba” la paraplejia, según una investigación de una filóloga del CSIC, Bárbara Böck, que los ha traducido por primera vez.

Böck lleva trabajando en la traducción de tablillas de arcilla sumerias y acadias con “recetas” conservadas en los museos Británico de Londres y el Vorderasiatisches de Berlín desde finales de los 90, según explica.

En ese tiempo Böck, de nacionalidad alemana, ha trabajado con 30 tablillas ya conocidas y 50 cuyo contenido era inédito: “es como hacer un puzzle del que desconoces el número de piezas que tiene”.

En algunas tablillas se proporcionaba al paciente información sobre su enfermedad, pero en otras solo se proporcionaba el conjuro tipo de masaje que iba a “sanarle” porque iba a provocar la expulsión del cuerpo del “demonio” que producía el mal.

En el conjuro para la parálisis, que nunca había sido traducido, se da órdenes al demonio, que en este caso tenía que salir del cuerpo como un fluido corporal impuro.

Quizá por eso hace referencia a todas las “posibilidades”: “sal de aquí, como la leche materna que de la mama emana/ como el sudor que el cuerpo transpira/ como las gotas de sudor que en la frente se forman/ como la ventosidad que el ano suelta/como la orina que de la entrepierna gotea/, como el eructo que la garganta expele/ como el moco que la nariz produce y como el cerumen que el oído segrega”.

Los “sanadores” se vestían de pez porque ese era el símbolo de Ea, el dios de la magia, y recitaban o aplicaban su “tratamiento”, preferiblemente a finales en dos fechas de finales del actual agosto, porque creían que era en esas fechas cuando se podía entrar en contacto con el más allá.

Si el tratamiento consistía en masajes, que se daban desde el torso hacia las extremidades, al final se colocaban amuletos en las muñecas y los tobillos, para evitar que el “demonio” entrase de nuevo en los pacientes a través de los miembros.

Así se trataba, por ejemplo, la “mano del espíritu de la muerte”, un mal al que hacían responsable de las migrañas, la parálisis, la locura y los problemas gastrointestinales.

Böck no tiene “ninguna constancia” de que los masajes o los conjuros tuvieran efecto, pero cree que debieron “tener algún éxito porque la palabra curativa tiene efectos calmantes”.

Además de conjuros, hay tablillas con información precisa de cómo hacer masajes para aliviar migrañas, facilitar el parto o combatir el agotamiento, y en todos ellos se empleaban aceites de plantas medicinales y aromáticas.

“Son iguales, exactamente, que las terapias que se emplean actualmente, sólo el concepto que hay detrás ha cambiado totalmente y ya no son demonios a los que hay que exorcizar”, señaló la investigadora.

Las tablillas con los signos cuneiformes se hallaron en yacimientos de la antigua Mesopotamia: Ur, Uruk, Babilonia y Sippar, en el sur, o Asur, Nínive, Nimrud o Sultantepe (actual Turquía).

Las copias más antiguas están fechadas en el principio del segundo milenio a.C y el más reciente es del siglo III a.C.

Además de las tablillas, Böck ha tenido como principal fuente de investigación un libro de encantamientos escrito en sumerio y acadio, titulado ‘Mushu’u’ (masajes en castellano), donde hay más de 50 conjuros que acompañan el tratamiento.

También ha encontrado otras técnicas terapéuticas en un libro en lengua acadia, con 45 textos médicos.