extraterrestres

Esos pícaros extraterrestres

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La polinización a humanos por parte de seres de otros mundos (que pueden estar en éste) es tan antigua como la fase REM del sueño
La polinización a humanos por parte de seres de otros mundos (que pueden estar en éste) es tan antigua como la fase REM del sueño

Hay veces que la frontera entre los sueños y la realidad es tan estrecha que logra confundirnos. La experiencia de Verónica rebasa los límites de lo razonable. Vive en Antofagasta, al norte de Chile. Cuando se casó descubrió que no podía tener hijos, los intentos de la ciencia médica fueron siempre vanos y ya estaba resignada cuando una noche tuvo un sueño extraño. “Estaba desnuda, tendida en un quirófano, en una sala muy luminosa”- recuerda.

Al día siguiente despertó con el cuerpo dolorido, obsesionada por las imágenes de aquel quirófano y la sensación de que alguien la había manipulado. Las extrañas pesadillas persistieron durante varios días.

Seis meses más tarde Verónica empezó a sentirse «rara». Su metabolismo había cambiado, se cansaba con facilidad, se mareaba, sufría vómitos… «Decidí ir al médico –confiesa- pero no me encontraron nada». Preocupada, se lo comentó a su madre y ésta le preguntó si estaba embarazada. Verónica se sobrecogió. Fue a ver al ginecólogo y ¡efectivamente! Estaba en estado de gracia. Su hija tiene ahora siete años.

La de Verónica no es una experiencia única. Gentes de todo el mundo sueñan con esos  «quirófanos» y con pequeños seres de aspecto humanoide. Por su aspecto y dinámica los ufólogos las han relacionado con las llamadas abducciones, aunque el escenario donde acontecen no es, como en la película Encuentros en la tercera fase,  una solitaria carretera sino la intimidad de nuestro dormitorio. Ya sé. Atenta al sentido común: ¿Cómo seres de otros mundos van a entrar en nuestras alcobas, secuestrarnos y llevarnos a bordo de sus naves sin que nadie haya reparado en su presencia?

Además, la unión sexual entre miembros de especies diferentes no tiene fundamento biológico alguno (este sería el caso de un ser humano y un alienígena) A pesar de todo, en los últimos años, han proliferado de forma alarmante los relatos de personas que aseguran haber mantenido relaciones sexuales durante sus experiencias de visitantes de dormitorio y abducciones.

Los casos más importantes de encuentro sexual con entidades extrahumanas no se encuentran en los libros de ciencia ficción ni en las leyendas, sino en los archivos de la Iglesia. Durante la Edad Media, se extendió la idea de que los demonios podían unirse carnalmente con los hombres y las mujeres. Estos seres diabólicos recibieron el nombre de íncubos y súcubos, y su  aparición, según cuenta Henry-Corneille Agrippa en sus Obras Mágicas, venía precedida por la presencia de una estrella reluciente en el cielo.

Como los modernos casos de abducción, los íncubos –del latín incubare (estar acostado encima)- tienen una gran facultad de adaptación a los deseos secretos, a menudo más o menos inconscientes, de sus compañeros humanos. Están presentes en los procesos inquisitoriales desde el siglo XIII al XVIII y sus «víctimas» ofrecieron en sus declaraciones una imagen viva de la fantasía sexual de sus amantes demoníacos.

Es un argumento más para según la psiquiatría que justifica que el fenómeno se reduce a un trastorno alucinatorio denominado parálisis del sueño. Está causado por un problema de «desconexión» entre el cerebro y el resto del cuerpo durante el umbral del sueño. De hecho, la mayoría de estas experiencias acontecen cuando nos vamos a dormir o estamos despertándonos. Se trata de un momento especial de nuestro estado de conciencia, la duermevela, que es campo abonado para que tengan lugar ciertas alucinaciones.

Emmanuel Mignot, director del centro de Narcolepsia de la Universidad de Stanford explica que, «en ciertas ocasiones, durante la fase REM el cerebro intenta escapar al sueño cuando todavía no se ha conectado con el cuerpo y, entonces, sucede un ataque de parálisis del sueño. Los que lo sufren –añade- se sienten despiertos pero aún no han tomado el control de su cuerpo ni pueden percibir el mundo a través de sus sentidos».

El proceso dura apenas dos minutos pero es suficiente para provocar las alteraciones sensoriales suficientes. En dos palabras: soñamos despiertos.

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Reflejos de un futuro imaginado

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En Exploradores del futuro Juan Scaliter da voz a los investigadores y científicos más punteros del planeta para explicarnos los extraordinarios avances del presente que configurarán nuestra vida en el futuro
En Exploradores del futuro Juan Scaliter da voz a los investigadores y científicos más punteros del planeta para explicarnos los extraordinarios avances del presente que configurarán nuestra vida en el futuro

El 65 % de los niños que hoy están en educación primaria tendrán un empleo que aún no se ha inventado, la futura explotación mineral de los asteroides cambiará el panorama económico y tecnológico y dentro de una década, según algunos científicos, se podrá saber al instante en qué piensa una persona.

Todo esto no es “fantaciencia”, asegura el divulgador científico Juan Scaliter, quien subraya que los avances científicos y tecnológicos se suceden a una velocidad vertiginosa, y “la ciencia del mañana traspasará las barreras de lo que hoy imaginamos”.

Scaliter es autor de “Exploradores del futuro” (editorial Debate), un libro de divulgación científica hecho a partir de entrevistas a 50 destacados científicos, pero también 250 páginas que invitan a la reflexión porque, según dice este argentino, “no sabemos a dónde nos llevan” los cambios que se están sucediendo.

¿Dónde estarán los límites de estas transformaciones? ¿tiene que existir, por ejemplo, una ley que regule la actividad espacial? ¿qué consecuencias tendrán los nuevos hallazgos en la economía? ¿cómo afectarán éstos a la educación? ¿debe estar todo en la red?

Estas son algunas de las preguntas que Scaliter quiere compartir con los lectores porque “necesitamos debates y no sólo información”.

Scaliter, quien cree que estamos viviendo una revolución como la que en su día supuso, por ejemplo, la imprenta, divide su libro en ocho capítulos, además de un prólogo (de Toni Garrido) e introducción.

En ellos habla de astronomía, neurociencia, física de partículas, genética, nanotecnología, enfermedades, internet o economía.

Comienza, además de describiendo su pasión por los mapas, con una lista de 15 innovaciones que han revolucionado la ciencia y que este divulgador agrupa en cuatro campos científicos: neurología, genética, astronomía y física.

Entre ellas, el grafeno, el LHC, los ensayos con células madre embrionarias en humanos o el primer mapa del cerebro humano.

El primero de los capítulos está dedicado a la astronomía, en el que, además de asegurar que se hallará una prueba de vida no terrestre, habla de la futura o no tan futura minería espacial.

En “Yo de mayor quiero ser minero espacial” este divulgador detalla que un asteroide de 500 toneladas tendría tres veces más platino que todo el que hay en la Tierra, así que negocio hay (gracias a la abundancia de metales de este grupo se reducirían los costes de aparatos electrónicos y de los motores eléctricos).

La mejor forma de descubrir estas “minas flotantes” es con un telescopio flotando en el espacio y ya hay una empresa en ello.

Esto va a alterar el sistema económico, pero de quién es ese asteroide: ¿De la empresa que lo descubre? ¿se debería regular la explotación comercial en el espacio como pasa en la Antártida?

Scaliter no sólo invita al público a reflexionar sobre los avances de la astronomía, también de la genética (los hallazgos en esta disciplina -dice- son los que “más respeto” le producen).

Este periodista, quien señala que el científico está vinculado siempre a la curiosidad e imaginación, relata también su visita al CERN -le encanta guardar las pegatinas de entrada de los sitios a los que accede y la de este centro la guarda con especial cariño-.

En “De copas por el CERN” habla del bosón de Higgs, la materia oscura, de protones y de creaciones como la web.

Este libro no es un encargo, se le ocurrió a Scaliter después de ver un vídeo viral en el que se afirmaba que el 65 % de los niños que hoy están empezando la educación primaria tendrán un empleo que aún no ha sido inventado: “investigué y terminé encontrando la fuente del dato (un estudio del Departamento de Trabajo de EEUU)”.

Y es que la ciencia avanza y en breve puede convertirse en la nueva economía, apunta.

Scaliter, quien si fuera ahora niño elegiría en un futuro una profesión algo así como “modelador de vida extraplanetaria”, quiere que los lectores con este libro se hagan muchas preguntas.

La hipótesis del despertar humano con ayuda extraterrestre

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La corriente ufológica insiste desde la década de los 60 en la evolución guiada por parte de seres extraterrestres, quienes dejaron numerosas señales físicas en  civilizaciones ancestrales
La corriente ufológica insiste desde la década de los 60 del pasado siglo en la evolución guiada por parte de seres extraterrestres, quienes dejaron numerosas señales físicas en civilizaciones ancestrales

Erich von Däniken, conocido científico, escritor y autor de la hipótesis de los alienígenas ancestrales, mantiene su teoría sobre la influencia de los extraterrestres en el origen de la humanidad.

Von Däniken es un prolífico escritor suizo, cuyos libros han vendido millones y millones de ejemplares y han sido traducidos a decenas de idiomas distintos. Entre sus obras, está el famoso libro ‘Recuerdos del Futuro’, publicado por primera vez en el año 1968.

Von Däniken cuenta más detalles acerca de su teoría, que postula que seres alienígenas jugaron un papel en el origen y el desarrollo de la humanidad. Habla, además, del interés de los servicios de seguridad gubernamentales en la investigación de esos supuestos hechos. La teoría del Von Däniken propone que, hace muchos miles de años, el planeta Tierra fue visitado por extraterrestres. Nuestros antepasados, en la Edad de Piedra, no entendieron lo ocurrido y creyeron erróneamente que estos seres extraterrestres eran dioses, los cuales, según el científico, no existen.

“Los llamados ‘dioses’ (…) estudiaron algunas tribus, aprendieron algunos idiomas, dieron algunos consejos. En algún momento se despidieron y prometieron regresar en un futuro lejano. Esta promesa de regreso se incluyó en todas las culturas y religiones que existen hasta los días actuales”, explica el escritor.

Al ser preguntado acerca de cuándo volverán los alienígenas, el científico asegura que nadie lo sabe, pero que no se debe excluir la posibilidad de que ya estén aquí. Sin embargo, Von Däniken subrayó que “este es un tema distinto”.

El autor sostiene su posición de que los extraterrestres, de hecho, visitaron nuestro planeta con el argumento de que esos seres han regalado “información científica” que los ancestrales humanos que vivían en la Edad de Piedra no podrían haber conocido de otra manera, dada la realidad de su época.

Al comentar las acusaciones por parte de muchas personas de que sus teorías no pasan de invenciones, Von Däniken explica que acepta bien las críticas direccionadas a él. Sin embargo, menciona que en su campo profesional, sabe mucho más que aquellos que lo critican.”Existen evidencias inequívocas. Lo que queda es cuestión de la interpretación de cada uno”, apunta el científico.

Al ser preguntado acerca del interés de organizaciones gubernamentales en su trabajo, el científico primero toca el tema de las abducciones extraterrestres. Von Däniken asegura que solía reírse del tema hasta el día que conoció al psiquiatra John E. Mack, profesor de la Escuela Médica Harvard y ganador del premio Pulitzer. Según Däniken, el prestigioso doctor le aseguró tener sido implantado con un dispositivo alienígena de observación.

“Las personas con implantes sí que existen. Naturalmente, entonces surgen las preguntas: ¿qué pueden ser?, ¿alguien ha analizado esto? Por supuesto que han analizado. Químicamente, físicamente, pero no entendimos de qué se trata. Esa es la situación”, apunta el escritor.

Von Däniken entiende que personas que se decían trabajar para el gobierno le han buscado para saber más detalles acerca de los que se han acercado a él con historias de abducciones e implantes alienígenas.

“El gobierno quiere saber: ¿existe alguna amenaza potencial para la humanidad? ¿O todo esto es una tontería? De eso se trata todo. No tengo una respuesta. Personalmente, no he visto ni un solo ovni hasta el día de hoy y no he hablado con ningún extraterrestre. Pero sí que existen personas con implantes extraterrestres”, subraya el científico.

Von Däniken sostiene que, si un día los extraterrestres llegan a volver a la Tierra, no es necesario preocuparse, pues sus intenciones serán pacíficas.”Esto será algo así como un salto evolutivo que viene del exterior. Tenemos evolución, somos productos de la evolución, pero no únicamente de ella. La Tierra nunca fue un sistema cerrado. En todo momento ha habido interferencias externas”, concluye Von Däniken.

La vida extraterrestre según Churchill

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Un reciente ensayo destapa el interés de Churchill en la posibilidad de vida en otros planetas.
Un reciente ensayo destapa el interés de Churchill en la posibilidad de vida en otros planetas

El ex primer ministro británico Winston Churchill (1874-1965) escribió un ensayo en el que razonaba “como un científico” sobre la posible existencia de vida extraterrestre.

El documento del estadista británico, de once páginas mecanografiadas y desconocidas, hasta ahora, para el público, ha sido analizado por el astrofísico y escritor israelí Mario Livio, quien destaca la calidad de sus razonamientos científicos.

“En un momento en el que numerosos políticos rechazan la ciencia, me parece que es emocionante recordar a un líder que se comprometió con ella tan profundamente”, celebra el experto en el artículo.

Con la idea, al parecer, de publicarlo en el dominical londinense News Of The World, Churchill escribió un primer borrador del ensayo en cuestión en 1939, poco antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y bajo el título “¿Estamos solos en el Universo?” reflexionaba “de manera clarividente sobre la búsqueda de vida extraterrestre”, apunta Livio.

El artículo no vio la luz, pero el político, primer ministro entre 1940 y 1945 y entre 1951 y 1955, continuó efectuado revisiones sobre el original a finales de la década de los cincuenta, durante una estancia en la villa de su editor, Emery Reves, en el sur de Francia.

“Por ejemplo, cambió el título ‘¿Estamos solos en el Espacio?’ por el de ‘¿Estamos solos en el Universo?’ para reflejar cambios en la comprensión y terminología científica. Wendy Reves, esposa del editor, entregó el escrito a los archivos del Museo Nacional de Churchill de Estados Unidos (en Fulton, Missouri) en los años ochenta”, detalló Livio.

El director de este museo, Timothy Riley, descubrió el ensayo tras acceder al cargo el pasado año, al estar oculto en la colección privada de Reves y “sin haber sido sometido a un escrutinio científico o académico”, labor que ha asumido ahora el astrofísico.

En su comentario, Livio alaba el conocimiento de Churchill, Premio Nobel de Literatura en 1953, sobre cuestiones relacionadas con la “investigación contemporánea” y su “clarividencia” respecto al “pensamiento científico”.

El experto recuerda que, más de medio siglo antes del descubrimiento de los exoplanetas, Churchill ya exploró teorías que enlazan con las investigaciones más avanzadas sobre astrobiología de hoy en día.

“Con cientos de miles de nebulosas, cada una conteniendo miles de millones de soles, hay enormes probabilidades de que haya un número inmenso de ellas que tengan planetas cuya condiciones no harían imposible la vida“, escribió Churchill.

En este sentido, el político, historiador y elocuente orador, definía la vida como la capacidad de “reproducirse y multiplicarse”, al tiempo que opinaba que un planeta, para albergar vida, debía tener agua líquida y una temperatura que se situase “entre unos pocos grados de hielo y el punto de ebullición del agua”.

“Yo, por mi parte, no estoy tan impresionado por el éxito que atribuimos a nuestra civilización aquí como para estar dispuesto a creer que somos el único lugar de este inmenso Universo que contiene vida, criaturas pensantes”, opinó Churchill en su ensayo.