fritz lang

Los mil ojos de Fritz Lang

Posted on

Fritz Lang, durante el rodaje de 'M'
Fritz Lang, durante el rodaje de ‘M’

La huella del realizador Fritz Lang, maestro del expresionismo alemán, en el cine se mantiene viva en Hollywood.

Desde las similitudes entre el C-3PO de ‘Star Wars’ con el robot de María que protagoniza el ‘Metropolis’ de Lang, a la huella estética de obras maestras como ‘Dr. Mabuse: Der Spieler’ en títulos como ‘Sky Captain and the World of Tomorrow’, demuestran que la sombra de este realizador sigue planeando sobre el cine.

‘Dr. Mabuse: die Spieler’ (1922) fue su primer trabajo conjunto con su esposa, la guionista Thea von Harbou, y la primera muestra del mundo de pesadilla que plasmó en el cine gracias a un estilo expresionista heredado de sus orígenes como pintor.

La historia de un criminal en el Berlín de la posguerra después del primer conflicto mundial al que le acaban volviendo loco sus víctimas es un clásico.

Además, a él regresó en 1933 con ‘Das Testament des Dr. Mabuse’ y en su último filme, ‘Die Tausend Augen des Dr. Mabuse’ (‘The Thousand Eyes of Dr. Mabuse’, 1960).

Concebida cuando Adolf Hitler enardecía al público como líder del Partido Nacional Socialista, es fácil ver muchas connotaciones políticas en los elementos de manipulación que usa Mabuse en el filme.

Más claras aún son las referencias políticas que existen en ‘Metropolis’ (1926), cinta descrita como una fábula marxista de ciencia ficción sobre una sociedad de trabajadores sin rostro convertidos en máquinas en aras de una civilización superior.

De todo su trabajo, el más accesible al público es quizá ‘M’ (1931), centrado en la historia de un violador de menores acosado cual bestia herida por aquellos que esgrimen la ley y el orden.

Se trata de una perfecta unión entre sonido e imagen que lanzó la carrera de Peter Lorre en Estados Unidos, luego conocido como el brillante secundario del cine negro en ‘Casablanca’ o ‘El halcón maltés’.

Contrario al régimen nazi

Sin embargo, a pesar de su influencia, este realizador nacido en Viena el 5 de diciembre de 1890 rodó la parte más importante de su carrera en Alemania.

Durante su exilio político en Hollywood nunca dio lo mejor de sí y de hecho regresó a Alemania para producir sus últimas obras.

Pudo ser su acento, su marcado carácter que le enfrentó a los actores, su falta de suerte en las elecciones o falta de motivación, pero cuando Lang emigró a Estados Unidos huyendo del régimen nazi que tanto criticó en Alemania su carrera no superó el género policiaco o el ‘western’, sin el brillo de su carrera alemana.

Aun así, dejó también su influencia en un género típicamente de Hollywood como es el ‘cine negro’.

Dirigido en su mayoría por emigrantes de Alemania como Lang, estos filmes muestran en sus contrastados blancos y negros la influencia de joyas del expresionismo como ‘M’, reviviendo sus peligrosas sombras y la claustrofobia de sus sets en otras tramas.

Cualquiera de los filmes de Lang es ahora parte obligada de las filmotecas o cine clubes de Estados Unidos para honrar el recuerdo del maestro.

Eso sí, como ocurre con buena parte de la obra de Lang, uno nunca sabe qué versión podrá disfrutar de cualquiera de sus clásicos.

Por ejemplo de ‘Metropolis’ el disponible puede ser el de 159 minutos o el de 87 minutos, fruto de sus últimas restauraciones.

En el caso de ‘Dr. Mabuse: die Spieler’, existe un filme en dos partes sacadas de la restauración con imágenes de dos negativos de cámaras.

No se trata de su montaje de mayor metraje, de cuatro horas y media, pero es la que más se acerca a la versión original de Lang, según subraya el documental ‘The Story of Dr. Mabuse’.

Anuncios

El vocabulario de las imágenes ausentes

Posted on Actualizado enn

"Laura" (1944), uno de los grandes 'noir' de los 40
Fotograma de “Laura”, dirigida por Otto Preminger, uno de los grandes ‘noir’ de los 40

El cine, a veces, no enseña ciertas imágenes y solamente las sugiere a través de fotogramas para dejar al espectador que imagine más allá de lo que ve, que sueñe o que viaje.

Los expertos Javier Ocaña y Carlos Losilla se caracterizan por acercarse a la metáfora que esconde la imagen en movimiento, más allá de la instantánea que se ve.

El periodista Javier Ocaña repasa cómo el cine ha adaptado el mito de la mujer a la ventana a la imagen en movimiento, una de las características más “esenciales” de la gran pantalla.

Este mito parte de pintores como Caspar David Friedrich (1774-1840), un romántico alemán que en 1822 retrató a su esposa de espaldas mirando hacia el exterior en un cuadro titulado “Mujer asomada a la ventana”, subraya Ocaña.

Al hablar de este mito, no puede faltar el conocido cuadro de Dalí (1904-1889) “Muchacha en la ventana”, un retrato que para Ocaña representa la evolución de los primeros cuadros de Friedrich.

En este breve repaso, Ocaña destaca a Edward Hopper (1882-1967), un estadounidense que ilustró la ventana en muchos de sus cuadros como en “Sol de la mañana”, en el que el los rayos de sol iluminan a una mujer a través de la ventana.

El cine se ha encargado de abundar en ese simbolismo y así en “Madame Bovary” (1949), de Vincenti Minelli, las secuencias en las que la ventana está cerrada esconden el sentimiento de prisionera que la protagonista siente en la relación con su marido mientras que la ventana abierta refleja la esperanza para empezar una nueva vida.

En estas imágenes, el espectador no debe fijarse sólo hacia donde mira el personaje, sino también hacia su interior y a la metáfora que acompaña a la ventana, agrega Ocaña.

“La extraña pasajera” (1942), “El mundo de Apu” (1959) o “Las vírgenes suicidas” (1999) son ejemplos de cintas que juegan con este mito.

En España, Benito Zambrano utilizó este recurso en “Solas” (1999), retratando el régimen dictatorial y la sociedad patriarcal, y Manuel Summers hizo lo propio en “La niña de luto”, en el que dos jóvenes novios no se pueden casar porque continuamente están de luto en la familia.

Por su parte, el profesor de cine de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona Carlos Losilla se detiene en la imagen ausente en el cine clásico, y apunta que la capacidad de síntesis y narración del cine clásico no la tiene el cine actual.

“Las películas actuales tienden a contarlo todo”, mientras que el cine clásico guarda algo más de misterio para dejar “volar la imaginación a través de lo que el espectador ha visto”, argumenta.

Losilla se refiere especialmente a películas que invitan a pensar más allá de la imagen; como “Laura” (1944), de Otto Preminger, “Buenos días tristeza” (1958)”, del mismo autor; “La mujer del cuadro” (1944), de Fritz Lang, o “Profesor Chiflado” (1963), de Jerry Lewis, todas ellas rodadas entre 1940 y 1970.

En “Laura”, hay una secuencia que refleja el significado de imagen ausente en la que la cámara avanza y después retrocede para enfocar el rostro del detective que se ha quedado dormido en la casa donde presuntamente hay una mujer asesinada.

Esa secuencia desvela que el hombre ha dormido durante un periodo de tiempo, pero el espectador no sabe cuánto, y eso es con lo que juega la imagen ausente.