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Héroes anónimos e inspiradores

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Goya pintó solamente dos cuadros con los hechos del 2 de mayo de 1808 y planteó dos temas cruciales, que se complementan visualmente y tienen un significado conjunto: el violento ataque del pueblo de Madrid a las tropas de Murat en la mañana del 2 de mayo y la consiguiente represalia del ejército francés.
Goya pintó solamente dos cuadros con los hechos del 2 de mayo de 1808 y planteó dos temas cruciales, que se complementan visualmente y tienen un significado conjunto: el violento ataque del pueblo de Madrid a las tropas de Murat en la mañana del 2 de mayo y la consiguiente represalia del ejército francés

Francisco de Goya, con sus pinceles, legó para la historia el ejemplo de los héroes anónimos que el 2 de mayo (Carga de los Mamelucos) y el 3 de mayo de 1808 (Fusilamientos de Príncipe Pío), protagonizaron dos momentos claves de la historia contemporánea que han inspirado a Germán Díez para armar un relato.

El resultado es una novela, “¡Los reyes nos han vendido!” (M.A.R.) en la que Germán Díez Barrio (Buenavista de Valdavia, Palencia, 1952) se pregunta: “¿quién hace la historia? ¿Los que aparecen en grandes letras con títulos y honores o los héroes anónimos que hicieron posible ese brillo con su sacrificio?”.

Este escritor, profesor de instituto jubilado y con una amplia trayectoria dedicada a la literatura infantil y juvenil, ha respondido a esas preguntas en forma de novela con un personaje central, el ‘hombre de la camisa blanca’, que destaca en el lienzo de Goya con su indumentaria, el rostro oscurecido y los brazos en cruz antes de recibir la descarga de fusilería del invasor francés.

“Los héroes tienen que ser los que no tienen nombre, eso es lo que realmente me interesa, en este caso los que se levantaron en Madrid contra Napoleón”, algunos de los cuales han roto el anonimato con nombres como el de la adolescente costurera Manuela Malasaña, explica el autor.

Al igual que hizo Galdós en sus Episodios Nacionales con la figura de Gabriel de Araceli, Germán Díez se ha servido del ‘hombre de la camisa blanca’ y del ‘cojo de la Puerta del Sol’ para recrear los sucesos previos al inicio de la Guerra de la Independencia (1808-1812), derivada de la actitud de Carlos IV y Fernando VII, “de lo más negado que ha tenido la historia de España”, subraya.

“Fueron unos inútiles totales y por culpa de ellos Madrid vivió el 2 y 3 de mayo de 1808 los días más aciagos”, insiste este escritor que centra buena parte de su imaginario literario en el Siglo de Oro, “de una grandeza literaria y social”.

A la manera cervantina, Díez Barrio también desliza buena parte de su mensaje a través de las conversaciones mantenidas entre el cojo y el de la camisa blanca, “unos diálogos cargados de ironía y humor dentro de la tristeza y desolación del momento”, como expresión del momento que atravesaba el país.

“¡Qué tristeza para un país no tener a nadie en quien creer! ¡Era tanta la necesidad de tener un rey estable!”, se lamenta el hombre de la camisa y pantalón amarillo horas antes de ser prendido tras atacar con una navaja a un soldado francés y de rendir su vida en el promontorio de Príncipe Pío.

Doscientos años y más después, los restos de los fusilados descansan en el mismo lugar donde pasaron a la historia, en el denominado Cementerio de los Patriotas, sin señalizar y promocionar apenas, junto a una ermita cerca de las gemelas de San Antonio de la Florida, cerca del Manzanares y de la Quinta del Sordo desde la que Goya vio o se imaginó ese cuadro.

Díez, especializado también en gastronomía y tradiciones populares, reivindica a estos innominados “que representan al pueblo como protagonista verdadero de la historia”, en este caso con su levantamiento contra el tirano de Europa, similar al que después se propagó en diversos lugares de España durante una guerra que ha dejado batallas de renombre (Moclín, Bailén, Arapiles y Vitoria, entre otras).

“Me gusta mucho la historia, disfruto con ella especialmente la del Siglo de Oro, que no tiene fondo, aunque me cuesta el doble de esfuerzo por la documentación y la búsqueda de una forma diferente de contarla, de otra manera, no lineal”, resume el escritor.

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Entrada al terrible averno

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Conocida como la “Puerta de Plutón” –Ploutonion en griego, Plutonium en latín- la cueva fue considerada como el portal al inframundo en la mitología y en la tradición greco-romana
Conocida como la “Puerta de Plutón” –Ploutonion en griego, Plutonium en latín- la cueva fue considerada como el portal al inframundo en la mitología y en la tradición greco-romana

Para los antiguos griegos y romanos, el infierno era un lugar físico que se encontraba comunicado con el mundo de los vivos y al que, por tanto, se podía acceder a través de una puerta. Tan esperpéntico lugar se situaba cerca de la ciudad turca de Hierápolis, una zona geológicamente muy activa y famosa por sus aguas termales, y durante muchos años encontrar su entrada ha sido el objetivo de muchos arqueólogos.

Cubierto por nubosos vapores venenosos, la puerta de Plutón era la entrada a una cueva consagrada a Plutón, el dios romano del inframundo. De acuerdo al geógrafo Strabo del primer siglo, el sitio era hogar de rituales en el cual cualquier animal que entrara en la apertura “encontraba una muerte repentina”.

Allí hay un templo que desciende hasta una gruta en la que los animales eran sacrificados sin intervención de la mano del hombre. Y es que, junto a las ruinas del Plutonium, el templo a Plutón, dios romano del inframundo, todavía hoy defallecen los pájaros que se aventuran a volar por las inmediaciones. La explicación que ha dado la publicación es que hay una gruta de la que emana dióxido de carbono volcánico en concentraciones mortales.

Antiguamente, en la época romana, los religiosos utilizaban esas emanaciones para sacrificar animales, pues caían muertos “milagrosamente”, sin intervención humana alguna. Los fieles se sentaban en las gradas para contemplar dicho espectáculo. Acercaban a toros sanos y los conducían hasta la boca de una gruta puesta en el interior de una estructura rectangular del templo. Morían rápidamente pero los sacerdotes que los acompañaban no sufrían daño alguno. En la época se creía que el motivo era porque los religiosos estaban castrados. Hoy sabemos que no es así.

Arqueólogos y vulcanólogos de la Universidad alemana de Duisburg-Essen han dado con una posible respuesta a esta pregunta tras un nuevo estudio. Durante el día, el sol disuelve la neblina, pero durante la noche el gas queda concentrado en el rectángulo y, cuando llega el amanecer, la concentración se vuelve mortal. A medio metro del suelo su concentración es del 35%, suficiente para asfixiar a cualquier ser vivo. Pero esa concentración disminuye intensamente al aumentar la altura. Así que los sacerdotes que conducían a los toros respiraban prácticamente aire puro, mientras los bóvidos iban ahogándose en cuanto pisaban el recinto.

Por ello era en plena aurora cuando tenían lugar estos rituales. El aliento del Can Cerbero, guardián de la puerta del infierno solo afectaba a los animales que respiraban cerca del suelo. Los sacerdotes, sin embargo, no llegaban nunca a caer en el ámbito mortal del templo.

El arqueólogo de Hierápolis, Francesco D’Andria, reconstruyó la ruta de la fuente de agua termal de la zona hasta descubrir la Puerta de Plutón, la cual fue destruida por cristianos en el siglo VI. La famosa leyenda de la Puerta de Plutón no es solo el producto de la leyenda; durante la excavación, varios pájaros murieron debido a las emisiones de dióxido de carbono cuando se acercaban a la entrada de la cueva de Plutón.

Durante la excavación, los gases venenosos de la Puerta de Plutón mataron a varios pájaros, haciendo eco a los cuentos mitológicos registrados por Strabo.

Este no es el primer descubrimiento sorprendente en la excavación que D’Andria realiza en Hierápolis, ubicada cerca de las frecuentemente visitadas corrientes termales en el Sitio Patrimonio de la Humanidad de Pamukkale.

De acuerdo a los Hechos de Felipe, un libro apócrifo, el apóstol Felipe predicó y convirtió a muchos residentes de Hierápolis, aunque terminó siendo martirizado. Una iglesia octagonal fue construida en Hierápolis para recordar al santo, y una moneda acuñada en el siglo XI muestra a Felipe parado en ese mismo sitio.

La publicación del artículo de D’Andria “Conversion, Crucifixion and Celebration” en la edición de Julio/Agosto de 2011 del Biblical Archaeology Review fue seguido por el descubrimiento de una pequeña iglesia que D’Andria cree que es la tumba de San Felipe.

La traducción de “Pamukkale”, el nombre moderno para el área cercana a Hierápolis, describe apropiadamente las impresionantes formaciones naturales de travertinos en el lugar. Hierápolis se ubica sobre una falla geológica activa que ha creado terremotos y corrientes termales por milenios. La precipitación de minerales de las calientes corrientes geotermales se endurece en la roca sedimentaria travertino, y forma las así llamadas “flores de algodónW que continúan atrayendo visitantes.

La puerta de Hierápolis al infierno era un importante lugar sagrado en la ciudad. El viajero del primer siglo, Strabo, describe sus letales propiedades:

La puerta de Plutón, debajo de un pequeño monte de la región montañosa que yace sobre ella, es una abertura de tamaño moderado, lo suficientemente grande para que quepa un hombre, pero alcanza una considerable profundidad, y está rodeada por una balaustrada cuadrilateral, de alrededor de un plethrum en circunferencia, y el espacio está llenó de un humo tan vaporoso y denso que difícilmente uno puede ver el suelo. Para aquellos que se aproximan a la balaustrada en cualquier lugar alrededor de la cueva el aire es inofensivo, dado que el exterior está libre del vapor si el clima está tranquilo, porque el vapor permanece dentro de la cueva, pero si algún animal pasa al interior encontrará una muerte instantánea. En cualquier cantidad, los toros que son llevados dentro caen y son arrastrados fuera ya muertos; y yo mismo arrojé loros y ellos inmediatamente respiraron su último aliento y cayeron [al suelo]. Pero los Gali, que son eunucos, pasan adentro con tal impunidad que incluso se aproximan a la abertura, se inclinan y descienden hasta una cierta profundidad, aunque ellos aguantan la respiración tanto como pueden (porque pude ver en sus expresiones faciales una indicación de alguna clase de ataque de sofocación, si lo hubiere), tal vez su inmunidad pertenece a todos aquellos que son castrados, o solo a aquellos que rodean el templo, o quizás sea debido a la providencia divina –como sería probable en el caso de rituales divinos, o podría ser el resultado de ciertos poderes físicos que funcionan como antídotos contra el vapor (Strabo, Geography 13.4.5).

El ocaso de los Habsburgo y el cambio de era

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Sisi fue asesinada en 1898 por un anarquista cuando se encontraba en Ginebra, en uno de los muchos viajes con los que huía de la Corte. Aunque hay constancia de que el emperador tuvo al menos dos amantes, no está confirmado si Sisi también tuvo alguno, el asesinato de su esposa fue un duro golpe, uno de los muchos que Francisco José tuvo que soportar y que le fraguaron la imagen de estoico y resignado monarca
Sisi fue asesinada en 1898 por un anarquista cuando se encontraba en Ginebra, en uno de los muchos viajes con los que huía de la Corte. Aunque hay constancia de que el emperador tuvo al menos dos amantes, no está confirmado si Sisi también tuvo alguno, el asesinato de su esposa fue un duro golpe, uno de los muchos que Francisco José tuvo que soportar y que le fraguaron la imagen de estoico y resignado monarca

En los 68 años de reinado (1848-1916) de Francisco José I de Austria se inauguró la Ópera de Viena, Freud desarrolló en su consulta vienesa el psicoanálisis, un anarquista asesinó a la emperatriz Sisi y estalló la I Guerra Mundial que acabó con seis siglos de dominio de la dinastía Habsburgo.

Francisco José estuvo destinado a reinar desde su infancia, debido a la incapacidad de su tío, Fernando I, y al desinterés de su padre, el archiduque Francisco Carlos.

El futuro emperador realizaba caricaturas de sus profesores y  dibujos de desfiles y motivos bélicos que muestran su temprana fascinación por lo militar, algo que le acompañó toda la vida pese a que nunca fue un buen estratega y bajo su reinado Austria sufrió una derrota tras otra.

La abdicación de Fernando I tras la revolución de 1848 y la renuncia al trono de Francisco Carlos permitieron la coronación de un joven de 18 años como emperador.

Convencido absolutista, sólo las presiones internas y las derrotas ante Piamonte en 1859 y en 1866 contra Prusia le forzaron a aceptar cambios constitucionales y limitar el centralismo austríaco en favor de una mayor autonomía para Hungría.

Pese a sus reticencias a cualquier atisbo de modernidad, el emperador siempre respetó esos principios constitucionales.

Otro capítulo de su vida es el matrimonio con Elizabeth, la popular Sisi.

Pese a que la relación se resintió pronto por la rigidez de la vida en la corte, sus inicios fueron casi tan cursis como los representados en la famosa serie de películas. Sisi fue asesinada en 1898 por un anarquista cuando se encontraba en Ginebra, en uno de los muchos viajes con los que huía de la Corte.

Aunque hay constancia de que el emperador tuvo al menos dos amantes, no está confirmado si Sisi también tuvo alguno, el asesinato de su esposa fue un duro golpe, uno de los muchos que Francisco José tuvo que soportar y que le fraguaron la imagen de estoico y resignado monarca.

Su primera hija, Sofía Federica, murió a los dos años durante un viaje a Hungría. En 1867 su hermano Maximiliano, emperador de México, había sido fusilado por las tropas de Benito Juárez. Su hijo y heredero, el príncipe Rodolfo, se suicidó en 1889.

La fría relación con Rodolfo, el cariño hacia sus nietos, su catolicismo y conservadurismo o su sentido del honor y el deber son otros de los rasgos de su carácter. Un carácter que influyó en su decisión de declarar la guerra a Serbia, tras el asesinato en 1914 en Sarajevo de su sobrino y nuevo heredero, Francisco Fernando. Fue primera vez en la historia en que se usó un telegrama para iniciar un conflicto.

La muerte del veterano emperador, en plena Gran Guerra, fue la señal del fin de una época. La sensación fue que se acababa la monarquía, que era el principio del fin”.

El cortejo fúnebre representado en un cuadro y la carroza negra en la que fue transportado el cadáver del emperador simbolizan ese cambio de era.

La propaganda del anodino Ramsés II

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Al faraón Usermaatra Setepenra o Ramsés Meriamón, más conocido como Ramsés II y apodado El Grande, se le atribuyen extraordinarias cualidades como militar, diplomático y gobernante, y su reinado se considera el último período de esplendor del antiguo Egipto. Ahora, una nueva investigación arqueológica podría acabar con la reputación belicista de uno de los gobernantes más famosos de la historia: fue más un genio de las fake news que un invencible guerrero
Al faraón Usermaatra Setepenra o Ramsés Meriamón, más conocido como Ramsés II y apodado El Grande, se le atribuyen extraordinarias cualidades como militar, diplomático y gobernante, y su reinado se considera el último período de esplendor del antiguo Egipto. Ahora, una nueva investigación arqueológica podría acabar con la reputación belicista de uno de los gobernantes más famosos de la historia: fue más un genio de las fake news que un invencible guerrero

Ramsés II ha pasado a la historia como un feroz combatiente, que libró una gran batalla contra sus «vecinos» en Libia, Nubia y el Cercano Oriente. Sin embargo, los últimos hallazgos arqueológicos dicen lo contrario. Una excavación egipcia a 300 kilómetros al este de la frontera con Libia ha ayudado a destruir la temible reputación de Ramsés el Grande.

El arqueólogo de la Universidad de Manchester Nicky Nielsen dice que los egipcios que vivieron en una fortaleza de la Edad de Bronce tardía en Zawiyet Umm el-Rakham estaban en paz con sus vecinos libios. Los hallazgos de Nielsen, publicados en la revista «Antiquity», contradicen esa opinión generalizada de que Ramsés II batallaba con sus «vecinos».

De hecho, los egipcios estaban en aquellas tierras como residentes. La evidencia de ello son las navajas, piedras de mano, molinos y huesos de vaca de 3.300 años de antigüedad que se han encontrado allí. Esto nos muestra a unos egipcios que estaban allí como agricultores y pastores, y que se adentraban a una distancia de hasta 8 kilómetros de la protección del fuerte, ubicado en lo profundo del entonces territorio libio.

En palabras de Nielsen, el hallazgo se suma al conjunto de pruebas de que Ramsés tenía un pedigrí limitado como soldado. En este sentido, el investigador subrayó que los monumentos famosos de Ramsés que anuncian su destreza como guerrero no eran más que propaganda antigua.

«Esta evidencia demuestra el grado en que los ocupantes egipcios de Zawiyet Umm el-Rakham confiaron en los libios locales no solo para el comercio, sino también para su conocimiento del entorno local y los métodos de cultivo efectivos», afirmó. Luego, se mostró tajante respecto a la cuestión de su valentía. «Este es otro fuerte indicio de que la creencia generalizada de que Ramsés fue uno de los más grandes generales de la historia es completamente errónea».

En este sentido, el investigador se apoya en estas últimas evidencias arqueológicas para subrayar su posición. «¿Cómo diablos pudo Ramsés haber estado ferozmente en guerra con los nómadas libios, cuando sus soldados vivían en paz con ellos en lo profundo de su territorio? Simplemente no cuadra».

De hecho, apunta Nielsen, ni en las guerras que ganó se mostró como un gran estratega. «La batalla más importante en que Ramsés combatió fue Qadesh. Y aunque fue una de los más famosas en el mundo antiguo, fue ejecutada desastrosamente por el faraón».

Un mal estratega y vendedor de humo

¿Por qué fue mal estratega? En aquella batalla los hititas –los enemigos de los egipcios– engañaron al joven rey para que luchara contra ellos, lo que lo llevó a poner impetuosamente en peligro una división de su ejército. Solo cuando las otras tres divisiones de su ejército finalmente lo rescataron pudo escapar, «pero sin territorio ganado», recuerda Nielsen. De hecho, perdió el control de gran parte de la Siria actual después de la batalla.

«Cuando te das cuenta de que Ramsés reescribió monumentos dedicados a otros, de modo que parecía que estaban celebrando sus logros, te das cuenta de lo que era un vendedor ambulante de noticias falsas. Su nombre a menudo se talló tan profundamente, que era imposible eliminarlo, preservando así su legado. Y como engendró a 162 niños y gobernó Egipto durante 69 años, su propaganda tuvo muchas oportunidades para echar raíces», concluye el experto.

El papel pone en peligro la enseñanza en historia

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La sociedad del conocimiento exige cambios que superen las ofertas curriculares basadas en la mera transmisión de conocimientos, y estos cambios exigen del docente no solo grandes dosis de creatividad sino una carga de reflexión y planificación para organizar las posibilidades que ofrece
La sociedad del conocimiento exige cambios que superen las ofertas curriculares basadas en la mera transmisión de conocimientos, y estos cambios exigen del docente no solo grandes dosis de creatividad sino una carga de reflexión y planificación para organizar las posibilidades que ofrece

La integración de las nuevas tecnologías de información y comunicación en la enseñanza ha traído consigo el aumento de la crítica hacia modelos pedagógicos basados en la memorización. Un estudio de la Universidad Internacional de La Rioja destaca los beneficios de la enseñanza por competencias frente a este modelo tradicional. Este tipo de docencia requiere de un diseño de estrategias y metodologías que permitan aprovechar los recursos de las TIC para involucrar al alumnado.

La importancia de estudiar historia desde edades tempranas es evidente: forma parte de nuestra ambición de comprender qué y cómo es el ser humano y cuál es su relación con el entorno que le rodea. El manejo crítico de información y la formación de la conciencia histórica constituyen anclajes de la convivencia. Sin embargo, que esta materia siga enseñándose a través de los libros de texto no contribuye a que los alumnos comprendan el sentido del hombre y la sociedad.

Por el contrario, la imagen que los estudiantes tienen sobre ella queda reducida a un conjunto de saberes cerrados (conceptos, relatos, fechas…) que hay que memorizar para poder desarrollarlos después en las correspondientes pruebas.

Un nuevo estudio de investigadores de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) exponen diferentes herramientas que permiten al profesor formular propuestas a partir de criterios basados en la enseñanza por competencias mediante los que sacar fruto a la diversidad de materiales digitales existentes en la red, tales como el trabajo con las fuentes, con los archivos, los tesauros, las fotografías o la curación de contenidos.

Según los autores, se trata de recursos muy diferentes entre sí que facilitan el desarrollo de la reflexión, recopilación y evaluación colaborativas. Como explican los autores, “la sociedad del conocimiento exige cambios que superen las ofertas curriculares basadas en la mera transmisión de conocimientos, y estos cambios exigen del docente no solo grandes dosis de creatividad sino una carga de reflexión y planificación para organizar las posibilidades que ofrece”.

Pensamiento histórico

Desde hace años los expertos en didáctica de la historia de todo el mundo han invertido sus esfuerzos en la reorientación de la enseñanza de la historia hacia lo que se ha dado en llamar “pensamiento histórico” o competencia histórica, dentro del marco de la enseñanza por competencias. Este tipo de enseñanza requiere de un diseño de nuevas estrategias y metodologías que permiten aprovechar los recursos que las TIC ofrecen para involucrar de forma directa y activa al alumnado.

Uno de los modelos de enseñanza de la historia que puede ayudar a superar el planteamiento memorístico va dirigido a que los estudiantes aprendan a simular la labor del historiador. Como indica Enrique Gudín, “este planteamiento ayudaría a que los alumnos sean capaces de formular hipótesis, clasificar y analizar fuentes históricas, que sepan discernir la auténtica causalidad de los hechos y se inicien en la explicación contextualizada de los hechos históricos”.

Todo ello sobre la base de las imprescindibles conceptualizaciones históricas: la comprensión y el uso adecuado de conceptos organizativos –conceptos de primer orden– relativos a los procesos históricos que se han desarrollado a lo largo del tiempo y a los significados propios de algunos términos específicos propios del campo semántico de la historia (rey, constitución, estamento…). Y también la interiorización por parte de los alumnos de los conceptos de segundo orden, que se pueden caracterizar como las nociones que permiten acceder a la historia como una forma de conocimiento específica: tiempo histórico, espacio-tiempo, procesos y actores, cambio y permanencia…

“Tenemos ante nosotros realidad valiosa que permitirá acabar con planteamientos didácticos obsoletos y favorecerá la variedad en el trabajo de aula. De esta manera, estaríamos preparando a las futuras generaciones para que puedan comprender el frenético tiempo en el que viven y así puedan intervenir con éxito en la configuración de su propio mundo”, destacan los autores.

Neandertales en la botica

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El sarro del hombre de neandertal contiene restos de ADN del hongo de la penicilina, un antibiótico natural, y componentes de la corteza del sauce, que contiene ácido acetilsalicílico, el principio activo de las aspirinas
El sarro del hombre de neandertal contiene restos de ADN del hongo de la penicilina, un antibiótico natural, y componentes de la corteza del sauce, que contiene ácido acetilsalicílico, el principio activo de las aspirinas

Los neandertales, una especie humana extinguida hace 40.000 años, utilizaban la corteza de los árboles y las plantas de su entorno para fabricar incipientes medicamentos semejantes a las ‘aspirinas’ y a los antibióticos actuales.

El hallazgo forma parte de un estudio realizado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), junto a científicos de la Universidad de Adelaida (Australia) y de la Universidad de Liverpool (Reino Unido).

Los investigadores han secuenciado el material genético del cálculo dental (sarro bacteriano calcificado) de fósiles de cuatro individuos del yacimiento belga de Spy y de El Sidrón, en Asturias.

Los resultados son importantes porque “nos dan evidencias de aspectos que hasta ahora desconocíamos. Nos demuestran que nuestra visión de los neandertales era simplista y que está sesgada por lo poco que se conserva en el registro fósil”, explica Carles Lalueza-Fox, investigador del IBE y coautor del trabajo.

Los análisis de esos cálculos dentales, han permitido confirmar la ingestión de determinados tipos de seta, piñones y algunas clases de musgo.

Y aunque no se han detectado evidencias del consumo de carne, los resultados del estudio no significan que no fueran carnívoros. De hecho, lo más normal es que lo fueran, porque “los neandertales sabían aprovechar todo lo que estaba a su disposición, incluida la fauna”, advierte el investigador.

Tal vez por ese motivo, donde sí encontraron evidencias del consumo de carne fue en los neandertales de Bélgica, que vivían en estepas frías con megafauna (rinocerontes lanudos y muflones) mientras que los que ocupan la actual Asturias estaban en un entorno boscoso, más rico en vegetales.

Sin embargo, uno de los aspectos más llamativos del estudio ha sido el hallazgo de evidencias de automedicación hallados en uno de los fósiles asturianos: “un individuo con un absceso dentario a causa de una infección en la raíz de un molar”.

“Tenemos pruebas de que este neandertal se medicaba. Hemos descubierto que el sarro conservado en sus dientes contenía secuencias del patógeno Enterocytozoon bieneusi que, en humanos, provoca problemas gastrointestinales, además de un absceso dental. Dos problemas que debían producirle intensos dolores”, sostiene el paleontólogo del MNCN y coautor del trabajo, Antonio Rosas.

El sarro de este neandertal contenía restos de ADN del hongo de la penicilina, un antibiótico natural, y componentes de la corteza del sauce, que contiene ácido acetilsalicílico, el principio activo de las aspirinas.

“Es bonito tener esta información nueva porque nos da una imagen más sofisticada de estos humanos, más cercana a la realidad y alejada de los estereotipos simplistas que teníamos producto del registro fósil disponible y limitado a piedras y huesos”, destaca Lalueza-Fox.

Los científicos también han analizado la microbiota bucal de los neandertales (principalmente bacterias) y la han comparado con muestras de chimpancés, cazadores-recolectores paleolíticos, y de los primeros agricultores del Neolítico.

La comparación “nos ha permitido determinar que, sobre todo, con la llegada de la agricultura en el Neolítico se produce un cambio muy significativo de la biota bucal, que se vuelve más especializada y pierde diversidad”, afirma el biólogo del IBE.

Por eso, los neandertales, los chimpances y los cazadores recolectores tienen una biota bastante parecida. “El gran cambio de la comunidad bacteriana de nuestra boca llega con la agricultura y el cambio de alimentación que representa y que comporta más trastornos de salud gastrointestinales y mas caries”, sostiene.

Finalmente, el estudio ha determinado que a lo largo de la historia, neandertales y humanos modernos hemos compartido microbios y bacterias como las que provocan caries y enfermedades en las encías.

De hecho, la placa dental del individuo neandertal estudiado permitió recuperar el genoma completo más antiguo de un microorganismo: la arquea Methanobrevibacter oralis, lo que sugiere que neandertales y humanos modernos intercambiaron patógenos que devinieron en cepas que divergieron hace entre 112.000 y 143.000 años.

“Hoy sabemos que los sapiens se cruzaron en dos ocasiones con los neandertales que luego vivieron en la zona de Siberia, pero no con los de Asturias. Si hubo transferencia de microbiota entre los antepasados de los neandertales asturianos y sapiens, tal vez existió un cruce de ambos linajes que aún no hemos identificado”, concluye Lalueza-Fox

Sangre en cada resquicio del alma

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Helena Blavatsky habla de la sangre basándose en las milenarias enseñanzas orientales
Helena Blavatsky habla de la sangre basándose en las milenarias enseñanzas orientales

La sangre ha sido considerada desde hace muchos milenios como aposento del alma humana. En Egipto se creía que la sangre era el vehículo de la conciencia. El espíritu del ser humano se movía a través de la corriente sanguínea. En la Biblia se dice: “La sangre es el alma o vida de toda carne. (Levítico 17,14). Solamente os abstendréis de comer carne que tenga todavía su vida, esto es, su sangre. (Génesis 9,4). Esta es la razón teológica en que se basa la prohibición de comer la sangre y la importancia que tenía en todos los ritos expiatorios.

Para los pueblos de la antigüedad la sangre era el principio vital, llegándolo a identificar incluso con el alma. Algunos de ellos la utilizaban como un complemento de su dieta, como es el caso de los Masai en África. Por sus cualidades se consideró un reconstituyente para personas viejas o muy enfermas, cuyas funciones vitales son incapaces de crear suficiente energía; esto se decía del rey francés Luis XV, a quien se acusaba de beber sangre de muchachos jóvenes y sanos para reponer su cuerpo agotado por los placeres y excesos de todo tipo. Tampoco se puede olvidar el “mito del vampiro”, en el cual la sangre adquiere el significado de vida eterna, de inmortalidad.

Es Helena Blavatsky quien habla de la sangre basándose en las milenarias enseñanzas orientales: “los anatómicos yerran cuando dicen que el bazo es sólo la fábrica de los leucocitos o glóbulos blancos de la sangre, cuando en realidad es el cuerpo astral. Los glóbulos blancos son de naturaleza astral, y de este plano son exudados por medio del bazo. Los glóbulos rojos son, a manera de gotas de fluido eléctrico, la transpiración de los órganos exudadas de las células. Son ellos la progenie del principio fohático. El hígado es la conexión somática del deseo (Kâma, en sánscrito). Kâma es la vida y la esencia de la sangre, que se coagula cuando éste la abandona”.

El hígado y Marte

Existe un paralelismo entre el hígado y el planeta Marte, ya que el primero es el látigo que mantiene el ritmo vital en el ser humano, y el segundo es el dinamo del sistema solar, el cual envía un rayo rojo animador a todos los seres dentro de este esquema solar. Por tanto, el color rojo entra a formar parte del planeta Marte, de la sangre, del hierro (no olvidemos que la base de los glóbulos rojos es el hierro) y de Kâma (vehículo o cuerpo de deseos).

Dice Goethe, en Fausto, y según se expresa en un viejo aforismo citado por Rudolf Steiner: “Lo que tiene poder sobre tu sangre, tiene poder sobre ti”. Este es el profundo significado de la cita de Fausto: “Firma el pacto con tu sangre, entonces te tengo a ti, por medio de aquello que domina a todo hombre”.

La sangre cristaliza de forma diferente en cada ser humano, pues en ella se recoge la historia del alma humana: su evolución, sus pasiones, sus éxitos, sus fracasos, sus esperanzas, todo ello en formas etéricas que circulan por la sangre, por lo que podemos hablar de ella como una especie de “registro” del ser humano.

Un poco de historia

En la edad media, fue Miguel Servet quien escribió sobre la circulación menor (Pulmonar) de la sangre, “Restitución del Cristianismo”, 1548. Después William Harvey, 1628, hizo “el descubrimiento del siglo” al comprobar que la sangre circulaba por todo el cuerpo impulsada por el corazón. Karl Landsteiner, descubrió en 1900 que los glóbulos rojos tenían distintos tipos de aglutinógenos, que dieron origen a los cuatro grupos sanguíneos: A, B, AB y O. Y no será hasta 1940 cuando Landsteiner y Alexander Wiener, descubrirán el factor Rhesus (RH) de la sangre.

En su composición encontramos glóbulos rojos, encargados de transportar el oxigeno a las células; glóbulos blancos, encargados de defender el cuerpo de microorganismos extraños; las plaquetas, fragmentos de células de la médula ósea que ayudan a que la sangre coagule cuando se produce la rotura vascular; y por último el plasma sanguíneo, una sustancia amarillenta que transporta la mayor parte de los nutrientes.