iconografia del rock

Los efluvios del rock

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Bailarinas del histórico programa musical para jóvenes "Beat Club"
Bailarinas del histórico programa musical para jóvenes «Beat Club»

Es evidente que la música pop-rock ha tenido una gran influencia incluso en los sectores más indiferentes. Las figuras del rock solían ser los difusores de fenómenos como el uso del LSD, de la popularidad de la meditación trascendental, y del interés por las religiones orientales y el misticismo. La música de rock, sus ídolos y el estilo de vida que crearon en parte, fueron manifestaciones de una toma de conciencia sexual.

Hay una letra de la ópera rock, «Tommy» que sintetiza las implicaciones emocionales de la sexualidad en la cultura pop: «Mírame, siénteme, tócame, cuídame». En ella hay necesidad de reconocimiento, de contacto físico, de estímulo; éstas son las implicaciones importantes de la conducta sexual imperante.

Muchos de los solistas o grupos más conocidos dedicaron gran atención al sexo, ya sea en las letras de las canciones o en el comportamiento en escena. Posiblemente los más influyentes en esto son los Rolling Stones, en la famosa composición suya «Satisfacion» dicen:

Cuando voy viajando por el mundo.
Haciendo esto y cantando aquello,
E intentando encontrar alguna chica que me diga
«chico, mejor déjalo», quizá la semana próxima,
ya ves que estoy perdiendo.
No puedo tenerlo, no, no, no.

La frase «ya ves que estoy perdiendo» se refiere a las chicas que no quieren tener relaciones sexuales porque están en su período menstrual.

También los referidos Stones compusieron una canción, «Stray Cat Blues», hablan en ella de relaciones sexuales variadas, entre ellas relaciones sexuales con las fans menores de edad (trece años).

A menudo el sexo ha sido empleado con motivo de atracción, es el caso de la obra musical «Hair», que despertó atención entre el público por actuar en algunas escenas los intérpretes desnudos. Además las letras son muy explícitas, por ejemplo la titulada «Sodomy».

De hecho sucede que la conducta erótica en escena y los problemas con la ley por esta causa impulsaron mucho la carrera de un artista. El líder de The Doors, Jim Morrison, tuvo frecuentes actuaciones escandalosas hasta su muerte, ocurrida en París de ataque cardiaco. Él fue un líder «político-erótico», en escena hacía una auténtica creación dramática. Dijo en cierta ocasión al principio de su carrera: «Soy afortunado, ya que he encontrado un medio perfecto para expresarme. Cuando canto mis canciones en público es una obra dramática, pero no una obra como las que ponen en el teatro, sino una obra social, una acción real.»

La cantante Tina Turner del grupo de soul Ike & Tina Turner tiene una voz muy amplia y cálida que usa en sus actuaciones de un modo marcadamente erótico, además ella y las coristas del grupo, The Ikettes, empleaban en directo el exhihibicionismo más audaz. También Tina Turner igual que Morrison tuvo frecuentes roces con la ley por esta causa. En esta línea de exhibicionismo están algunos grupos creados en la primera mitad de la década de los 70 del pasado siglo, todos tienen una cantante que actúa de un modo agresivo y sexual, la calidad de todos ellos era penosa, pero a algunos como Mama Lyon, resultaba francamente atractivo verlos en vivo.

Jimi Hendrix, que en sus comienzos perteneció al grupo de Ike & Tina Turner, se hizo famoso en un principio por su extravagante conducta erótica durante la actuación. Jimi Hendrix tocaba la guitarra entre sus piernas, con sus dientes, pegada a su trasero, besándola y acariciándola.

Hay otros muchos casos de fusión entre música y conducta erótica en escena. Por ejemplo, un grupo llamado Black Widow actuó con una chica que entró en trance después de ser azotada y desnudada por el cantante solista durante el número final.

Frank Zappa, director del grupo The Mothers of Invention, fue un maestro en el viaje erótico. El grupo era de los más avanzados musicalmente y Zappa, un teórico de la ideología underground. En una de sus
actuaciones en Nueva York soltó en escena un enorme globo que se hinchó más y más erecto, cuando tenía unos cinco metros estalló en el techo.

El líder de los Rolling Stones, Mick Jagger, es realmente la figura más influyente en cuanto a su comportamiento privado y público. Desde un principio jugó en escena la carta de la provocación por medio de una sensualidad descarada, de este modo rompió moldes a millares y despertó los mayores entusiasmos entre el auditorio; algunos dicen que también provocó destrozos de locales y en su actuación en Livermore durante el festival de música de Altamont, cerca de San Francisco, en 1969, un pequeño grupo de Hell’s Angels encargado de mantener el orden empezó a molestar a la audiencia y un hombre que se les enfrentó murió apaleado muy cerca de donde Mick Jagger actuaba con un estilo parecido al ritual de un chamán.

En su película «Performance» Jagger se revela como un extraordinario actor. Se le puede ver en papel de un correcto hombre de negocios y alternativamente en papel ambiguo de una sexualidad indefinible. En escena despide un fuerte aroma de bisexualidad, el uso del micrófono está impregnado de insinuaciones eróticas, así una cantidad importante de gente se identificaba con él y era idolatrado y capaz de conducir al auditorio a niveles orgiásticos.

A finales de los 60 y los primeros 70 surgió en Inglaterra el movimiento musical llamado «gay power» que se podría traducir como el «poder del homosexualismo» en el campo del espectáculo musical. Los grupos pertenecientes al movimiento aparecía en escena vestidos de mujer, llevan maquillaje, pestañas postizas y a veces minifalda.  De todos los pertenecientes al movimiento los que alcanzaron más notoriedad fueron Lou Reed, David Bowie y Alice Cooper.

«Alice» hablaba así en 1975 de su ambigua conducta sexual: «El público que nos ve no ha tratado suficientemente su propia sexualidad, cuando nos ve le damos que pensar sobre ello. Me gustaría tocar para el Woman’s Lib o para el Gay Liberation en los que mucha gente está tratando de liberarse de los roles impuestos por la sociedad.»

Las Women’s Lib también se implicaron en la música juvenil; sus ideas de ética sexual están expresadas en una canción titulada «Angel of the morning» en ella una chica dice que no la atarán cadenas sexuales y que no confiará en su novio ni dentro de su casa.

En los primeros 70 auténtica subcultura nació basada en la mujer como agresor, en torno a la música rock. Son las llamadas grupistas. La grupista es una chica que se relaciona con figuras de la música juvenil y, frecuentemente, se acuesta con todas las que puede. En este sentido había una verdadera competencia entre ellas por ganarse los favores de las estrellas para luego alardear de sus conquistas. Además existen categorías bien definidas entre ellas. Las más importantes son las que tienen relaciones sexuales con todo un grupo de rock, y van siempre con ellos como una especie de mascotas, en un día pueden tener relación sexual, desde con un miembro del equipo de sonido al cantante solista. Las peor consideradas eran las grupistas que no aspiran más que a tener el mayor número de contactos posibles con personalidades del mundo musical.

Ya lo decía Paul Simon en su famosa y comercial canción «Cecilia». En ella el amante es inmediatamente reemplazado cuando va a lavarse la cara. El atractivo de estas relaciones está en la consecución de una intensa estimulación, y en la ausencia del sentimiento de culpa en una sexualidad impersonal hay un deshumanizado acercamiento a las relaciones orientado·hacia la sensación y hacia la cosa, este es uno de los pasos más importantes de la cultura o la ideología Woodstock. Se apreció, por ejemplo, este fenómeno en los nombres que tomaron muchos grupos de rock: Cannet Heat (Calor enlatado), Flying Machine (Máquina voladora), Grateful Dead (Grata muerte), Strawberry Alarm Clock (Alarma de fresa). Todos nombres de objetos inanimados.

Todo esto pertenece a un tipo de vida del que fueron los máximos exponentes dos artistas hoy desaparecidos: Jimi Hendrix, que lo dio todo y se quemó en unos pocos años, junto con él Janis Joplin de la que su biógrafa, Myrna Friedman dice en su libro: «Janis era la representación de todo lo que preocupaba a los jóvenes de los sesenta. A pesar de su extraordinario éxito se sentía muy sola, para sus fans era el resumen de su propia soledad». Janis decía de sí misma: «Sólo tengo sentimientos en la escena. Voy a escribir una canción de amor para un concierto de 25.000 y luego voy a volver a mi habitación sola».