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Nunca es demasiado para Orson Welles

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Un joven Joseph Cotten da vida a un hombre que huye de sí mismo en "Too Much Johnson"
Un joven Joseph Cotten da vida a un hombre que huye de sí mismo en «Too Much Johnson»

Una de las obras pioneras de Orson Welles, “Too Much Johnson”, recuperada en 2013 y ya disponible en DVD, fue rescatada de manera insólita en unos almacenes en la localidad italiana de Pordenone, para sorpresa de los historiadores que creían que la cinta había ardido en el incendio de su casa en Madrid.

Orson Welles (1915-1985) pensaba que era imposible hacer una buena película “sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta”. Ahora, a su reconocida cinematografía se suma “Too Much Johnson”, que se daba por perdida.

Esta película muda de 1938 es una comedia alocada (en el argot cinematográfico, “slapstick”) que el director americano habría rodado tres años antes de su magnífica obra “Ciudadano Kane” (1941), con lo que sería su primer trabajo detrás de la cámara con permiso del corto que rodó con 19 años, “The Hearts of Age”.

La historia que envuelve a la cinta resulta alambicada, propia de una narración al más puro estilo Welles.

Se trata de una adaptación al cine de la obra de teatro escrita por el actor William Gillette, de la que se perdió la pista al declarar el propio Orwell que se había perdido en un incendio de su casa madrileña, en 1970.

Sin embargo, una copia de aquella película, o más bien unos rollos en mal estado, se hallaba olvidada entre otras, en una vieja caja de madera, en Pordenone, precisamente una ciudad que es conocida por su festival de cine dedicado solo a películas mudas.

El italiano Ciro Giorgini, experto en Welles, determinó, una vez consultado, que la autoría de los 40 minutos que dura la cinta era del autor de “Macbeth“.

Lo supo gracias a algunos fotogramas distintivos, como por ejemplo el gorro de paja que lleva el protagonista, interpretado por un Joseph Cotten muy joven: “Me emocioné y supe que lo que acababan de encontrar era una de las diez películas perdidas más buscadas por los historiadores del mundo”, explica el investigador.

Además, la maestría de un joven Welles se entrevé en los planos cortos, en sus habituales picados y en el uso irónico del conocido como “ángulo heróico”, según destacan los que han tenido un primer acceso a las valiosas imágenes.

El guión relata la historia de un hombre muy mujeriego (interpretado por Cotten) que, para ocultar sus devaneos amorosos fuera del matrimonio, adopta una nueva identidad, sin percatarse de que la persona de la que toma el nombre existe en realidad y es el dueño de una plantación en Cuba.

«De entre todos los lugares donde se podría haber encontrado esta película, que fuera hallada en Pordenone es extraordinario, porque es precisamente una ciudad donde se celebra un gran festival de cine mudo desde 1982», dice todavía incrédulo el experto en cine Cherchi Usai, quien no se explica cómo llegó hasta allí.

Welles filmó en 1938 esta comedia de situación o slapstick en tres partes, que debían ser proyectadas en forma de prólogo para cada uno de los actos de su adaptación de la obra teatral del mismo nombre, pero finalmente no terminó su edición y nunca fue proyectada al público. Ese mismo año, el estadounidense saborearía la fama con la difusión radial de La guerra de los mundos y, tres años después, con su obra maestra, Ciudadano Kane, una de las obras creativas más memorables del siglo XX y que se alzó con el Óscar a mejor guión original.

Orson Welles, en 1938, año del rodaje de su primera película
Orson Welles, en 1938, año del rodaje de su primera película

El elenco de actores que protagoniza el film inacabado formaban parte en su mayoría a la compañía Mercury Theatre a la que pertenecía Welles. Joseph Cotten, Arlene Francis, Howard Smith, Edgar Barrier, Mary Wickes y la esposa de Welles por aquel entonces, Virginia Nicholson, fueron parte del elenco.

Cherchi Usai afirma que, desde un punto de vista narrativo, «no hay mucho que decir» sobre la película, porque Welles nunca acabó su edición, pero, desde un punto de vista visual, «sabes inmediatamente que es suya» porque «la colocación de la cámara es básicamente la misma que en Ciudadano Kane y The magnificent ambersons».

«De hecho, hay una secuencia en la que se ven cientos de contenedores en la calle, que es muy similar a la secuencia final de Ciudadano Kane, con esas miles de cajas en el almacén al final de la película. Casi parece un ensayo de esa secuencia», manifiesta el experto.