religion

Las dos caras del otro ángel caído

Posted on

Para algunos, los Yazidis son considerados como una clase de adoradores del Diablo, a través del ojo de religiones como la cristiana o la islámica, debido a que Melek Taus de alguna forma se opuso a Dios y su nombre también suele ser el de Shaytan, el mismo nombre que el Corán le da Satanás. Sin embargo, para la religión Yazidí, Melek Taus no es ningún anticristo, sino al contrario, amó tanto a Dios que se opuso a las órdenes que él consideraba injustas a su naturaleza, justamente por ser fruto del poder de la iluminación de Dios
Para algunos, los Yazidis son considerados como una clase de adoradores del Diablo, a través del ojo de religiones como la cristiana o la islámica, debido a que Melek Taus de alguna forma se opuso a Dios y su nombre también suele ser el de Shaytan, el mismo nombre que el Corán le da Satanás. Sin embargo, para la religión Yazidí, Melek Taus no es ningún anticristo, sino al contrario, amó tanto a Dios que se opuso a las órdenes que él consideraba injustas a su naturaleza, justamente por ser fruto del poder de la iluminación de Dios

Como en otras ocasiones sucede, es triste saber de la existencia de algo cuando se encuentra en práctico proceso de desaparición. Eso ocurre con los yazidíes, esa minoría religiosa de la que poco o nada se sabe, situada en el norte de Siria y de Irak, que muy a pesar suyo saltó a la actualidad por las atrocidades cometidas contra ellos.

Desde que a mediados del siglo XVIII comenzaran a ser acusados de “adoradores del diablo” por los turcos, no es la primera vez que los yazidíes son brutalmente atacados. A pesar de un decreto del Imperio Otomano de 1849 que reconoce la existencia de esta religión, han sido intensamente perseguidos, y queda constancia de ello en multitud de razzias hasta el fin del imperio, que en 1918 mandó una expedición punitiva al Yebel Sinyár, aunque por fortuna fallaron en su objetivo. Para protegerse de las incursiones de los poderes de la zona, los yazidíes siempre han habitado en las montañas y lugares poco accesibles desde las rutas principales, a lo que se suma su intenso espíritu animista, pues creen en numerosos espíritus moradores de los valles, y de las grutas.

Uno de los pilares del credo de los yazidíes es Malek Taus, el equivalente al Lucifer creador, al Demiurgo. Él es el gran arcángel de este mosaico de viejas religiones de Oriente Próximo, que se pierden en la noche del tiempo, como son el Zoroastrismo y el Mitraísmo. Los conceptos de Bien y Mal, así como el de la Transformación, están pues en juego. Él es quien gobierna el universo con otros seis ángeles, aun cuando todos ellos estén sometidos a un Dios único, creador inicial del cosmos como espíritu, pero sin interés ni influencia en el mundo de la materia. Con iconografía de pavo real, Malek Taus (ángel-pavo real) constituye tal vez el signo distintivo más particular de esta religión, la originaria de los kurdos, antes de que abrazaran el Islam, y mucho más minoritariamente el Cristianismo.

La religión de los yazidíes (del avéstico Yazáta, “deidad”, Yazdán “Dios” en el persa medio) parece proceder de los antiguos medos, que con el correr del tiempo fue incorporando diversos cultos y personajes sagrados de otras creencias, como los bíblicos Adán y Abraham. Según la tradición yazidí, tras una Creación de siete días, bella y resplandeciente, apareció Malek Taus, para sentenciar: “No hay día sin noche, ni luz sin sombras” ¡Introdujo así el contrapunto al bien en el mundo! Es uno de los motivos por los que ese credo, apenas conocido en Occidente e incluso en su zona de origen, ha sido tildado por los pueblos cercanos como “adoradores del diablo”; pero no de Satán, que representa el mal absoluto, el rey del infierno, sino más próximo a Lucifer, el bello ángel caído de la tradición cristiana.

En esta religión, sin embargo, en absoluto tiene esa figura una naturaleza negativa, sino radiante y poderosa, de ahí la riqueza de los colores que despliegan las plumas de la emblemática ave, símbolo en Oriente de la belleza y la inteligencia supremas. Nada tiene que ver el culto que se le rinde con el “príncipe de las tinieblas” de la demonología occidental, ni siquiera con la primitiva mesopotámica, cargada de espíritus demoniacos a quienes debían ofrecerse cruentos sacrificios.

Malek Taus es pues un equilibrador de los dos principios: del bien y del mal. De él se dice que es como el fuego, que da luz e ilumina, pero que también quema y mata. Malek Taus toma cuerpo en un objeto ritual consistente en una palmatoria (sanyák), por lo común de cobre, en cuyo extremo se encuentra la figura del pavo real. De una altura media no superior al metro, esta se halla en Lalish (norte del Kurdistán iraquí) y es llevada a diversos lugares donde se practica el yazidismo, para así santificarlos, aunque no permanece en ellos, sino que vuelve al santuario primigenio. Este, centro mundial de la espiritualidad yazidí, lo es por estar allí enterrado el jeque Adi (shayj Adi bin Mustafer), apóstol de esta religión sincrética, al tiempo que parte integrante de su particular “Trinidad”, junto a Dios (Azda, Yazdán o Ezid) y Malek Taus.

El shayj Adi, cuya lengua materna era el árabe, nació en la localidad de Beyt Nar (en el actual Líbano, junto a Baalbek) a finales del siglo XI de la era cristiana, y disfrutó a lo largo de su vida de una fama de persona santa, cercana a la mística musulmana. Fue al parecer a una edad ya avanzada, cuando extendió la fe yazidí, de ahí que esta religión se haya confundido a menudo con el sufismo, cuando sólo tiene alguna lejana similitud, como la música ritual y algunas concepciones cósmicas. Este reformador es considerado por la mayoría de los practicantes como la manifestación terrestre de Malek Taus, y se le otorgan poderes divinos, razón por la que uno de los ritos reservados a los iniciados es el giro en torno a su tumba, en una sala del complejo de Lalish, santa santorum del mismo y de visita muy restringida.

El yazidismo es una religión pacífica, y al contrario que el Islam militante, tiene una actitud respetuosa hacia todos los demás credos, pues como ella misma refleja en su carácter sincrético, “todas tienen algo de verdad”. La parte escrita reviste poca importancia entre sus practicantes. No existe un corpus como tal, sino una serie de tabúes concernientes a la pureza, así como creencias transmitidas oralmente y un profundo sentido del misterio ante la creación, que despierta la devoción del creyente.

Para el yazidí, el alma nunca muere sino que de forma cercana a la transmigración oriental de las almas, sufre un proceso de perfección a lo largo de sucesivas existencias hasta unirse finalmente a Dios. Este carácter permisivo del yazidismo tiene seguramente relación con el que nunca se haya impuesto por la fuerza ni reinado, como otras religiones mayoritarias, aunque tal retraimiento y falta de relación con el poder político, como medio para su propia supervivencia, le ha hecho ser en extremo hermética, aún más que la religión de los drusos, también antiproselitista, mistérica, y creyente en la reencarnación del alma.

Anuncios

Reforma y tortura

Posted on Actualizado enn

Miguel Servet se equivocó de camino, pensaba que la tolerancia y el respeto al hombre estarían por encima de cualquier otra consideración en la ciudad de Ginebra, pero se equivocaba. El español había oído de los avances sociales en la ciudad, el cuidado de los pobres, huérfanos y desvalidos, pero no podía imaginar que el celo religioso de Calvino podría llevarla hasta la muerte.
Miguel Servet se equivocó de camino, pensaba que la tolerancia y el respeto al hombre estarían por encima de cualquier otra consideración en la ciudad de Ginebra, pero se equivocaba. El español había oído de los avances sociales en la ciudad, el cuidado de los pobres, huérfanos y desvalidos, pero no podía imaginar que el celo religioso de Calvino podría llevarle hasta la muerte.

El 27 de octubre de 1553 Miguel Servet, teólogo reformista y médico español, fue quemado vivo junto a sus libros en Champel, extramuros de Ginebra, acusado de hereje por Juan Calvino, reformador protestante, y repudiado también por la Iglesia católica.

Servet, originario del Reino de Aragón, fue condenado por su concepción de la Santísima Trinidad, a la que comparaba con Cerbero, el monstruo mitológico de tres cabezas, por oponerse al bautismo infantil -ya que consideraba que éste debía ser un acto maduro y consciente- y por otras horribles herejías y execrables blasfemias, en palabras del Consejo de la Inquisición.

El teólogo español -como ocurriría con Giordano Bruno 47 años después- fue quemado en la hoguera por negarse a abjurar de su doctrina. Servet y Bruno murieron como mártires, víctimas de la intolerancia religiosa del siglo XVI.

Durante la adolescencia, Miguel Servet abandonó su población natal, que pudo ser Tudela, en Navarra, o Villanueva de Sigena, en Huesca. En esta última población se ubica la sede del Instituto de Estudios Sijenenses Miguel Servet. A lo largo de su vida residió en Toulouse, Basilea, Estrasburgo, Lyon o París. En la plaza del Aspirant Dunand, en la capital de Francia, se erige una imponente estatua de Servet: la mirada impasible y el cuerpo firme, sujeto a una estaca y maniatado, a punto de ser sentenciado y reducido a cenizas.

Un monolito en la avenida de Beau-Séjour, en Ginebra, recuerda el lugar aproximado en el que sufrió el suplicio y reza: Hijos respetuosos y reconocedores de Calvino, nuestro gran reformador, pero condenando un error, que fue el de su siglo, y firmemente apegados a la libertad de consciencia según los verdaderos principios de la Reforma y del Evangelio, hemos erigido este monumento expiatorio el XXVII de octubre de 1903.

El lado oscuro

Por otro lado, con afán desmitificador y provocativo, la escritora María Elvira Roca Barea repasa en ‘Seis relatos ejemplares, seis’ figuras esenciales de la historia y reparte críticas y algunos elogios.

Sobre Calvino, Roca apostilló en el diario El País lo siguiente: “Calvino, que nunca pudo distinguir lo literal de lo figurado, ni orientarse en el vergel de las metáforas, se ha tomado al pie de la letra el poder purificador del fuego”, dice un personaje de uno de los relatos. Pero Roca no se queda atrás. “La Ginebra del Consejo de los 200 es el Afganistán de los talibanes. La clase de cafre que era Calvino cuesta trabajo imaginarla. Que matara a Miguel Servet, por ejemplo, es lo de menos. Lo que le hizo antes de matarlo es lo que hay que tener en cuenta. Es el gusto en la destrucción del ser humano, la complacencia en la tortura, tenerlo durante meses en esa celda de confinamiento, sin agua ni para su aseo personal y obligar a ese hombre a atravesar Ginebra rebozado en su propia mierda, sobre la que tenía que dormir… ¡es muy heavy!”.

“Y este tipo” continúa “tiene un monumento de cuatro metros en el parque de los Bastiones en Ginebra, pagado por el Ayuntamiento de la ciudad. Era un psicópata, un enfermo mental. Hay que estar mal de la cabeza para hacer lo que hizo, no solo a Servet. Se hartó de torturar a la gente. Lo grave es que se le hagan monumentos y que nadie se sienta avergonzado de él sino al revés, orgullosos de ese enfermo mental patológico”.

El reformista

La Iglesia Reformada celebra cada 10 de julio, los 500 años del nacimiento de Juan Calvino, pensador y líder de una de las corrientes más importantes del protestantismo, cuya huella perdura en la sociedad occidental del siglo XXI.

Calvino (Noyon, Francia) nació en 1509 y aunque su vida fue corta (murió a los cincuenta años) su figura y su prédica se impusieron en Ginebra, donde desarrolló lo esencial de su doctrina y que fue la ciudad-laboratorio en la que puso en práctica sus ideas.

Personaje poco popular y hasta antipático en ciertos círculos por la rigidez de su carácter, su extrema austeridad y la severidad con la que buscaba imponer sus ideas, fue un pensador que marcó de manera decisiva la historia de Occidente.

Aparte de la manera de entender y aproximarse a Dios, Calvino influyó en la relación de la sociedad con el dinero, en la separación de la Iglesia y el Estado, en el acceso a la educación y en la democracia.

Así, el impacto de su pensamiento se reflejó particularmente en la concepción y organización de las instituciones políticas suizas, basadas en el principio de que los representantes de los poderes públicos deben permanecer al margen de cualquier posición de poder en la Iglesia.

Otra innovación fue la defensa del derecho del ciudadano de a pie a participar en las decisiones políticas a todos los niveles, desde el local hasta el nacional.

Diferentes estudiosos suizos del legado del líder protestante siempre han coincidido en señalar que Suiza, y particularmente Ginebra, serían muy diferentes a lo que son hoy si no se hubiesen impregnado y adoptado el pensamiento “calvinista”.

“Sin esa emancipación del pueblo lograda por Calvino, creo que simplemente no tendríamos democracia directa”, opina a ese respecto el intelectual Xavier Comtesse.

Suiza es, efectivamente, un país muy único a nivel político: los ciudadanos votan para refrendar u oponerse a decisiones de sus ayuntamientos, cantones y del gobierno central, que se caracteriza por que sus decisiones son tomadas por sus siete miembros.

Ellos, además, se turnan cada año la presidencia del país, de modo que el apego al poder y la ambición política se atenuan sensiblemente.

Pero la influencia de Calvino no se limitó en absoluto a Suiza y fue también importante en países como Alemania, Francia, Holanda y hasta en Estados Unidos, donde unos 15 millones de personas se consideran calvinistas, aunque se les conozca como presbiterianos, según Comtesse.

Calvino luchó contra la usura y logró un acuerdo para establecer una tasa de interés general del 7,6 por ciento al año, impulsó la creación de la Universidad de Ginebra y promovió un mayor acceso a la educación, de modo que la población -mayoritariamente analfabeta- pudiese leer la Biblia.

Estos son apenas algunos de los aportes perdurables del reformador y que son muy bien reflejados en “Calvin, Genève en Flammes”, una obra de teatro sobre la vida de Calvino.

El escenario tiene como telón de fondo el “Muro de los Reformadores”, donde están esculpidas cuatro estatuas de gran tamaño de quienes fueron los pioneros y defensores de la Reforma religiosa: Guillaume Farel, Teodoro de Beza y John Knox y el propio Calvino.

En ese emplazamiento, que permite que la pieza termine con un diálogo entre el actor que representa a Calvino y su estatua, transcurre la obra, de gran valor pedagógico y que busca aclarar ciertos malentendidos históricos sobre el personaje, pero que no esconde su lado arisco, severo y en ocasiones implacable.

Sin embargo, ha sido probablemente el paralelo que puede hacerse entre la degeneración social que se vivía en tiempos de Calvino, y a la cual él quería poner coto, y los excesos que han conducido a la actual crisis económica mundial lo que más actualidad ha dado a los 500 años de su nacimiento.

La verdad apócrifa del amigo Judas y la esposa María Magdalena

Posted on Actualizado enn

Jesús, Judas y María Magdalena
Jesús, Judas y María Magdalena

En los primeros meses de 2006, la National Geographic Society presentó su trabajo de restauración y traducción de un libro llamado “El Evangelio de Judas”, además de un documental sobre este mismo manuscrito que se creía perdido, lo que produjo un considerable revuelo en el mundo.

“Su lectura, tras de dieciséis siglos, permite obtener una visión de Jesús de Nazaret y de Judas Iscariote muy distinta a la que trasmiten los Evangelios que contiene el Nuevo Testamento en la Biblia”, señala el doctor en Antropología Social y Cultural, y Máster en Sociología, Fernando Klein Caballero.

Este investigador uruguayo, autor de Los Evangelios Gnósticos, Jesús Apócrifo, La Biblia desnuda, La iglesia de papel y Los Evangelios Prohibidos, entre otros libros, es uno de los grandes conocedores y principales investigadores en español del Evangelio de Judas.

“Esta obra se inscribe en la tradición gnóstica, una de las sectas que componían el universo inicial y fecundo del cristianismo. Estos textos se caracterizan por lo hermético de su lenguaje, por sus alegoría y su difícil comprensión”, asegura Klein quien es miembro de la American Anthropological Association (AAA), de la European Association of Social Anthropologists (EASA) y de la International Sociological Association (ISA),.

El texto, encontrado en Egipto, en una zona situada a orillas del río Nilo, está escrito en lengua copta y se puede datar hacia el año 200 d.C., se trata de un manuscrito formado por trece planchas de papiro, en él el gran traidor que era Judas Iscariote es presentado como el mejor amigo de Jesús y el encargado de iniciar su Pasión, según Klein.

La obra, asegura, ofrece una visión completamente diferente a la establecida sobre el vínculo entre Jesús y Judas.

“El propio Jesús habría pedido a Judas que lo ‘vendiera’ a las autoridades, y le habría dicho que así cumpla, de entre todos los discípulos, la labor más importante: ayudarlo para que se lograra su plan”, señala.

“El Evangelio de Judas dice con toda claridad: ‘Tú los sobrepasarás a todos. Tú sacrificarás al hombre que me recubrió. Es decir, Judas habría ayudado a Jesús a liberar su espíritu del envoltorio carnal, con lo cual se puede transformar la visión clásica de Judas, apunta el antropólogo uruguayo.

Gracias a esa tarea, el cristianismo comenzaría a dar sus primeros pasos: Judas habría ayudado a poner el “punto final” al ministerio de Jesús, para dar lugar al momento de la Pasión, de acuerdo a las investigaciones de Klein.

Según el especialista, “esta visión contradice la imagen que han trasmitido los cuatro Evangelios sobre este discípulo, quien en esos textos traiciona a Jesús y lo entrega a los sacerdotes (Mateos 26:47, Marcos 14:44; Lucas 22:47), y el texto gnóstico lo convierte en el mejor amigo de Jesús, en el único que sabía quién era realmente y en su elegido para ayudarlo a completar su misión”.

El amigo de Jesús

“El Evangelio de Judas ha causado gran polémica en la Iglesia cristiana”, explica el doctor Klein desde El Cairo (Egipto), impulsor de una serie de investigaciones sobre los Evangelios apócrifos y otros elementos relativos a la religión cristiana.

“Judas Iscariote era el único apóstol originario de Judá, pues los demás eran galileos. Jesús sabía de la traición de Judas pues lo anuncia en la comida de Pascua y lo señala en la mesa como el traidor que lo entregará a las autoridades”, señala Klein.

Los Evangelios no concuerdan en el motivo de la traición: si hubo de por medio dinero o no, y el precio de treinta monedas de plata sería una reinterpretación de Zacarías (11:12) “Yo les dije ‘si ustedes quieren, páguenme mi salario: si no, quédense con él’ Y le dieron treinta monedas de plata”, documenta Klein.

“En el Evangelio de Lucas, se indica que la traición ocurrió porque Satanás entró en Judas antes de la cena de Pascua pero, según el Evangelio de Juan, Satanás entró en él en plena cena. Satanás, por otra parte, no es mencionado ni en el Evangelio de Mateo ni en el de Marcos y, finalmente, Mateo dice que Judas se ahorcó, pero Lucas contradice lo anterior, afirmando que Judas se habría despeñado, reventándosele las entrañas”, de acuerdo a Klein.

“La situación de Judas como el compañero y amigo de Jesús contradice plenamente las enseñanzas de los Evangelios canónicos aceptados por la Iglesia cristiana”, según Klein.

“En este caso Judas pasaría a ser amigo de Jesús y ayudarlo a emprender su camino y desarrollar su martirio, sin que Jesús haya muerto necesariamente después de eso”, declara.

Textos intocables

“De la misma época que el de Judas, es el Evangelio gnóstico de Marión o de María, donde María Magdalena se presenta como la novia o la esposa de Jesús”, señala Klein.

“Estamos descubriendo continuamente nuevos materiales que apuntan a una realidad que es muy diversa y distinta a la que ha indicado desde hace varios milenios la Iglesia cristiana”, adelanta.

“La Iglesia cristiana estipula o maneja la idea de que todo esto del Evangelio de Judas es parte de los Evangelios Gnósticos y que se encierra en una percepción del mundo desde el gnosticismo, pero la realidad es que son escritos que datan del 140 al 200 d.C. y no mucho más allá de esos años, y que han permanecido intocables por la mano humana”.

“Por su parte, los Evangelios canónicos, como los de Lucas, Mateo y Marcos, son todos posteriores, y han sido escritos y transcritos una y otra vez, hasta llegar hasta épocas donde su escritura ha quedada fija”, señala.

“Entonces, a la hora de elegir en qué tener fe o en qué creer, ¿optaremos por el escrito más próximo a la vida de Jesús y que no ha sido tocado desde entonces, o por escritos que han sido modificados una y otra vez por motivos de poder o debido a que han sido objeto de falsa transcripción, dificultades o errores?, se pregunta el autor de Los Evangelios Gnósticos.

Canónicos y apócrifos

Es importante distinguir entre lo que son los escritos llamados “canónicos” y aquellos denominados “apócrifos”, indica Fernando Klein.

Usualmente, explica, se consideran como escrituras canónicas esencialmente a aquellas que fueron escritas “inspiradas” por Dios.

“Todas aquellas obras que, presentando una estructura similar tuvieron un origen ‘no Divino’ y que fueron dejadas fuera del canon (listado de libros aceptados), excluidas de la Biblia, tienen el nombre de apócrifas (su significado literal sería ‘oculto’, ‘secreto’)”, prosigue.

Según Klein debemos considerar que, hasta donde se sabe, Jesús no dejó palabra escrita sobre sus acciones o dichos: lo que sabemos de su ministerio, la Pasión y su crucifixión, surge de escritos que son posteriores a Él.

“Por un lado tenemos los Evangelios del Nuevo Testamento (Marcos, Lucas, Mateo y Juan) y, por otro, diversos escritos que luego no fueron aceptados: los apócrifos”, precisa.

“Canónico y apócrifo son el resultado de un proceso histórico que se extendió por varios siglos y durante el cual, obras que inicialmente fueron canónicas, luego pasaron a la categoría de apócrifas y viceversa, señala.

Klein pone como ejemplo de este proceso, el Evangelio de Juan, que es el último que se incorporó como canónico y cuyo contenido muestra muchas diferencias con el de los otros Evangelios.

“Hubo obras que presentaban serias dudas a la Iglesia, pero que finalmente fueron incorporadas al canon cristiano, como la Epístola a los Hebreos, el Libro de Santiago y el Libro de las Revelaciones o Apocalipsis. El Evangelio de San Juan fue el que tomó mayor tiempo en ganar aceptación, de acuerdo a Klein.

Según este antropólogo social, el Evangelio de Judas es producto del movimiento de los gnósticos, que tuvo su mayor auge hacia el siglo II y III d.C. El gnosticismo era un conjunto de doctrinas religiosas que incorporaban enseñanzas de origen iraníes, judeo-cristianas, caldeas, babilónicas, egipcias e hindús.

“Para los gnósticos, Jesús era un hombre corriente que, en el momento de su bautismo recibió una virtud especial del Dios supremo, virtud que lo abandonó antes de su Pasión, para que el Cristo permaneciera impasible y siguiera existiendo espiritualmente (Jesús el hombre, por otra parte, habría muerto en la cruz)”, explica Klein.

“Los gnósticos rechazaron prácticamente todos los sacramentos, en especial, la Eucaristía. Desechaban como posible la resurrección de Jesús y fueron denostados por la Iglesia y perseguidos, finalmente, como herejes”, relata.

Ficciones e interpretaciones en tierra de Dios

Posted on Actualizado enn

Dios, creador impío, seguidor de la evolución humana y hasta alienígena caprichoso. Todas estas posibilidades aparecen tras una lectura desde el presente del Antiguo Testamento
Dios, creador impío, seguidor de la evolución humana y hasta alienígena caprichoso. Todas estas posibilidades aparecen tras una lectura desde el presente del Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento bíblico es «una gran novela experimental» que tiene «un final abierto» y de cuyo autor o autores no sabemos mucho, sostiene el lingüista hebreo Ioram Melcer.

«La Biblia es una novela muy moderna, y como buen proyecto literario moderno de un autor desconocido (…) mezcló muchos cuentos de muchas fuentes desconocidas», agrega el escritor judío. En su presentación Melcer explicó que la discusión de lo que en México se llama «Biblia» corresponde en realidad al «Antiguo Testamento» de ese libro sagrado y que podía ser leído como literatura desde la modernidad. «También es una novela ideológica de la tensión entre la tendencia popular y la religión oficial, estatal», añade Melcer.

Recordó que el Antiguo Testamento fue escrito «en hebreo», lo cual da ventaja y diferencia a los estudiosos judíos sobre los demás ya que cuentan con «interpretaciones escritas hace más de 2.000 años». ««Interpretar el Antiguo Testamento, estudiar, leer, escribir, contar un cuento, en el mundo hebreo-judío, son sinónimos. Mucha gente, para tener la libertad artística en una época antigua, disfrazaba algo original como interpretación de la Biblia», agrega.

Por su parte el filósofo y escritor Hugo Hiriart basa su razonamiento en los estudios del filólogo Erich Auerbach en su obra Mímesis, en los que compara textos del Antiguo Testamento con los de La Odisea de Homero. Fue ese autor alemán de origen judío quien sostuvo que «los relatos de la Biblia no buscan nuestro favor, no nos halagan a fin de embelesarnos». «Lo que quieren es dominarnos. Estos relatos no son como los de Homero, una realidad meramente contada, no. En ellos se encarna la doctrina y la promesa fundidas indisolublemente en el relato», recuerda Hiriart.

Por ese carácter abierto de la obra, explica el novelista, dramaturgo y ensayista mexicano, «estos relatos velados (…) albergan sentidos ocultos que reclaman nuestro pensamiento y nuestra interpretación». En la discusión ambos autores reflexionan sobre el sentido del sacrificio de Abraham e Isaac, uno de los episodios bíblicos más importantes, que introduce el tema del padre dispuesto a matar al hijo por «una necesidad superior». Hiriart lo conecta con los tiempos actuales y señala que «el terrorista que se hace estallar en un concurrido café para matar a los que allí están sentados pertenece al grupo de los obsesos con deberes éticos superiores».

Influencia en el arte

Entrar a una pinacoteca sin conocer la Biblia es como echarse a la mar sin brújula porque ese texto sagrado es un bien común: sus mitos, cuentos y leyendas trascienden la religión y han forjado nuestra sociedad. Conocerlos es un regalo cultural, según varios autores de literatura juvenil.

¿Cómo entender el mundo sin los relatos del Antiguo y el Nuevo Testamento? ¿Cómo comprenderlo sin saber quiénes son Abraham, Goliat, la reina de Saba o María Magdalena?, se pregunta el escritor francés Philippe Lechermeier en el prefacio de “Una biblia” (Edelvives), ilustrada por su compatriota Rebecca Dautremer.

“Una biblia” no es la Biblia, con mayúscula, precisa Lechermaier, sino una recopilación de las historias que la componen y que, “al margen de que se sea creyente o no”, de que “nos gusten o no”, han “forjado” nuestras sociedades, se “inmiscuyen” en nuestra vida cotidiana y “circulan” en nuestro inconsciente colectivo.

Sin conocer “los fabulosos cimientos de nuestra sociedad” no se puede “descifrar” el arte, la arquitectura o la literatura, subraya.

Esta es la primera vez que alguien reescribe la Biblia, desde el Génesis hasta resurrección de Jesús, como si fuese una novela, en un proyecto cuya idea nació en la cabeza de Lechermaier hace cinco años y al que se sumó casi desde el principio Dautremer.

La ambición de ambos era hacer “una biblia lo más laica posible, una biblia cultural”, pero con un “inmenso respeto” hacia un texto que es “sagrado” para muchos creyentes y con el cuidado de “no herir a nadie”, dice a Efe la ilustradora, nacida en el seno de “una familia católica muy piadosa”.

Por sus páginas desfilan los personajes más destacados del Antiguo Testamento: Adán y Eva, Caín y Abel, Noé, Judith, Jonás, Moisés, Abraham, Jacob, Isaac y muchos otros. Son historias de familias, de amor, de guerras…

Y también los del Nuevo Testamento, con Jesucristo como protagonista: su vida, sus amigos, sus aventuras, sus ideas.

Lechermeier relata todas esas historias a su manera, con mucha sensibilidad, con un lenguaje muy cuidado, muchas veces poético, con cuentos, con canciones e incluso con una pieza teatral.

El resultado es “un bello objeto”, de casi 400 páginas, que sale simultáneamente en varios idiomas, y en el que se ha cuidado “con mimo cada dibujo, cada palabra”, subraya Dautremer.

“Las historias de la Biblia han esculpido, moldeado y fabricado nuestra cultura, por tanto no hay razón para darles la espalda, es muy importante conocerlas se sea creyente o no, después cada uno las interpreta como quiere”, insiste esta alabada ilustradora, “exhausta” tras el “mayor” trabajo que ha abordado “nunca”.

“Apasionante” fue también para Rosa Navarro Durán la adaptación de este “libro maravilloso, uno de los fundacionales de la cultura occidental”, subraya a Efe la catedrática, que hizo para edebé en 2012 y que tituló “La Biblia contada a los niños”.

Recuerda que sufrió “mucho” durante su elaboración porque el material era “inmenso” y tenía que seleccionar algunos episodios, y además iba con “pies de plomo” porque en sus manos tenía “palabra sagrada” para los creyentes de dos religiones, judíos y cristianos.

“Es un libro esencial en la transmisión de la cultura”, subraya esta experta en el Siglo de Oro español, cuya lectura recomienda a “niños, jóvenes y adultos con pocas competencias lingüísticas”.

Y es que si leen estas versiones más sencillas y actualizadas de la Biblia acumularan un conocimiento esencial para “ir a museos y entender qué están viendo, leer y entender las alusiones, y no permanecer al margen de nuestra cultura”, insiste Navarro.

De la misma opinión en Maite Carranza, premio Cervantes Chico 2014, para quien “las historias de la Biblia, como Adán y Eva o Jonás y la ballena, entre otras, son sumamente necesarias para entender el arte, la historia y el mundo en que vivimos”.

Y es que esas historias, al igual de las influencias grecolatinas o árabes, forman parte de “nuestro acervo cultural” y “nos enriquecen muchísimo”, apunta, por su parte, Daniel Arboleda, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2014.

Privar a alguien de ese “elemento vertebrador” de la cultura supone, añade, condenarle a una “carencia” importante.

El altruismo no va a misa

Posted on Actualizado enn

Las sociedades secularizadas son más pacíficas y generalmente más ‘sanas’ que las de aquellos países que se anclan en valores religiosos
Las sociedades secularizadas son más pacíficas y generalmente más ‘sanas’ que las de aquellos países que se anclan en valores religiosos

Un estudio sobre 1.170 niños de seis países podría acabar con la idea de que enseñanza religiosa y valores morales van de la mano. Según el trabajo, los niños criados en entornos familiares religiosos tienden a mostrarse menos generosos que los de familias no creyentes, además de ser más severos a la hora de entender y aplicar los castigos.

Muchos padres que dan a sus hijos una educación religiosa están convencidos de que, gracias a ello, sus niños son más empáticos y justos. No obstante, este estudio revela precisamente lo contrario.

“Normalmente se piensa que la religiosidad está vinculada con el autocontrol y la moralidad. Esta creencia está tan profundamente arraigada en la sociedad que, en algunos ambientes, las personas que no son religiosas se llegan a considerar moralmente sospechosas”, comenta a Sinc Jean Decety, autor principal del trabajo e investigador en el departamento de Psicología de la Universidad de Chicago (Estados Unidos). Por ejemplo, “en Estados Unidos las personas no religiosas tienen pocas posibilidades de ser elegidas para altos cargos políticos”, opina.

“Por lo tanto, está comprobado que la religión influye en los juicios morales de la sociedad y su comportamiento hacia otros, y precisamente es esa relación entre moral y religión la más polémica de todas, aunque no siempre es positiva”, señala Decety.

El equipo de investigadores evaluó el comportamiento de 1.170 niños de entre cinco y doce años procedentes de seis países: Canadá, China, Jordania, Turquía, Estados Unidos y Sudáfrica.

La mayoría de los niños se había criado en ambientes cristianos (23,9%), musulmanes (43%) o no religiosos (27,6%), aunque en el estudio también se incluyeron judíos (2,5%), budistas (1,6%), hindúes (0,4%) y hogares agnósticos (0,2%).

Para el experimento se dieron a los niños varias pegatinas para que las compartiesen con otros compañeros de su escuela y su mismo grupo étnico. Los de mayor edad se mostraban más generosos, pero la religión también se puedo relacionar con su comportamiento.

Los más religiosos se mostraban menos predispuestos a compartir, mientras que los más altruistas eran los que procedían de familias ateas o agnósticas.

Otro descubrimiento es que los niños religiosos juzgaban el daño interpersonal de una manera más severa y consideraban que los castigos debían ser mayores que en el caso de los no religiosos.

Según los investigadores, estos datos concuerdan con estudios realizados previamente en adultos, pero los que se han obtenido ahora muestran cómo se desarrollan las actitudes sociales y culturales en la etapa infantil, un periodo más delicado a la hora de aprender.

Secularización para la moralidad

Teniendo en cuenta los resultados del estudio, los investigadores plantean si la religión es realmente fundamental para el desarrollo de la moralidad.

“Las sociedades secularizadas son más pacíficas y generalmente más ‘sanas’ que las de aquellos países que se anclan en valores religiosos”, opina Jean Decety. “Los países democráticos con poca fe religiosa –como Países Bajos, Suecia, Dinamarca, Japón, Bélgica o Nueva Zelanda– a día de hoy tienen los niveles más bajos de criminalidad en el mundo y en ellos destaca el bienestar de sus ciudadanos”.

Según sostiene el investigador, algunos estudios sociológicos avalan que los hogares seculares otorgan una buena base moral a los más pequeños. Este tipo de enseñanza aportaría, en opinión de Decety, valores éticos fuertes para las futuras generaciones.

“Espero que la sociedad empiece a entender que la religión no garantiza la moralidad y que comprenda que una y otra son cosas distintas”, resalta.

El autor afirma que seguirá con su investigación y quiere ampliarla incluyendo a niños de edades comprendidas entre cuatro y ocho años, procedentes de 14 países: Canadá, China, Cuba, Colombia, Argentina, Chile, Sudáfrica, Turquía, Jordania, Taiwan, Tanzania, Etiopía, Noruega y México.

Los milagros dantescos de Guadalupe

Posted on Actualizado enn

Acerca de por qué la Virgen de Guadalupe es negra, Hay una versión rápida y es que el negro viene del humo de las velas y de los años, pero no. versión esotérica, rosolunática : el mito de isis y osiris, la isis negra. hay otras vírgenes negras, las más famosas son Monserrat y Czestokowa (Polonia). La tradición explica que San Lucas era carpintero y las hacía negras. también hay tradiciones precristianas. No hay, sin embargo, ningún elemento iconoclasta o heterodoxo para explicar que sea negra. La virgen la fueron recortando para ponerle corona y 12 mantos. si no, sería más alta, como Monserrat, de madera y con el niño, pero el miño está recortado para poder ponerlo o quitarlo
Acerca de por qué la Virgen de Guadalupe es negra, hay una versión rápida y es que el negro viene del humo de las velas y de los años, pero no. versión esotérica, rosolunática : el mito de Isis y Osiris, la Isis negra. hay otras vírgenes negras, las más famosas son Monserrat y Czestokowa (Polonia). La tradición explica que San Lucas era carpintero y las hacía negras. también hay tradiciones precristianas. No hay, sin embargo, ningún elemento iconoclasta o heterodoxo para explicar que sea negra. La virgen la fueron recortando para ponerle corona y 12 mantos. si no, sería más alta, como Monserrat, de madera y con el niño, pero el miño está recortado para poder ponerlo o quitarlo

De forma minuciosa, con tinta negra, roja y azul, y en letra gótica, los monjes jerónimos del Monasterio de Guadalupe anotaron en un códice 244 milagros de los muchos atribuidos a su virgen entre 1412 y 1503, en uno de los períodos de más fervor peregrino hacia este santuario cacereño.

Hay testimonios de resurrecciones y curaciones y milagros relativos a endemoniados o a cautivos, en los que son protagonistas hombres, mujeres y niños, y personas de toda condición, como el rey Alfonso V de Portugal, que invocó a la virgen morena al verse morir.

“E fecho este voto acaeció cosa maravillosa, que luego -súbitamente e sin entrevalo- fue restituida la salud del rey”.

Tras una publicación parcial en una revista del monasterio a principios del siglo XX, a cargo de fray Isidoro Acemel, la investigadora María Eugenia Díaz Tena (Castuera -Badajoz-, 1978) los ha recopilado ahora por primera vez al completo en un libro, que incluye un estudio previo y una amplia bibliografía.

Guadalupe tiene documentados centenares de milagros entre 1412 y 1722, repartidos en nueve códices, pero el libro publicado por la Editora Regional de Extremadura sólo incluye los del primero, al abarcar el período más largo, casi un siglo, y por ser en el que más milagros se escrituraron.

Es también el más interesante por su rica encuadernación, en cuero labrado, y el único totalmente en pergamino, según explica Díaz Tena.

Los textos incluidos en este libro de casi 900 páginas, que parte de la tesis doctoral que hizo para la Universidad de Salamanca, son “documentos-monumentos”, según los define, que reflejan la sociedad y el contexto histórico de una época.

A su juicio, son además una muestra de dos formas de vivir la religión: la del pueblo y la de los clérigos, más racional.

Con una prosa directa y dramática, tenían por objeto la predicación, la lectura en el refectorio por su valor ejemplarizante y el entretenimiento de los invitados al monasterio, apunta la investigadora, pero también “propagandístico”, para fomentar las peregrinaciones.

“Aumentar la devoción a la Virgen de Guadalupe era, sin duda, una manera de aumentar la expansión jerónima”, afirma en el libro.

La fama que Guadalupe adquirió con los jerónimos atrajo a peregrinos de muchos rincones de Europa, se extendió al nuevo continente, y le granjeó el favor real desde Alfonso XI a los Reyes Católicos.

El peregrino Münzer hablaba en su libro de viajes de las “pingües rentas” de Guadalupe y las calculaba en 20.000 ducados anuales.

Tras su curación, el rey de Portugal, que defendía el derecho sucesorio de La Beltraneja a la corona de Castilla, peregrinó a Guadalupe y donó un portapaz de oro con muchas perlas y piedras preciosas que valía 500 castellanos.

La ofrenda habitual era el peso del peregrino en cera, ya que la iluminación del monasterio no era una cuestión baladí.

De los milagros del códice 1 hay “dos versiones”, ya que todos, salvo 14, se repiten en los otros tres medievales con un trato “menos dramático”, pero coincidentes en lo sustancial, dice Díaz Tena, doctora en Filología Hispánica afincada en Salamanca.

En 70 relatos se aparece la virgen, casi siempre de blanco y muy pocas veces con el niño en brazos; hay conversaciones con un demonio que “començó a dar grandes balidos e aullidos” y en las que participó un “clérigo exorzista”; e intervenciones sobrenaturales de animales, como el león, asociado a la figura de San Jerónimo.

El “milagro de cómo un honbre que dudava si avía paraíso, purgatorio e infierno” y “saliendo desta vida lo vido allá todo” está en la línea de los viajes al más allá de “La Divina Comedia” de Dante, según Díaz Tena, que en otro relato ve muchas similitudes con un episodio del “Libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita.

La transcripción ha sido conservadora con el texto original, pensado en los especialistas que quieran trabajar con él, ya que el códice no está digitalizado y su uso es restringido.

Este trabajo, además, le ha permitido descubrir ocho páginas del “Mammotrectus super Bibliam”, muy presente en las bibliotecas monásticas, que no se conservaba en Guadalupe.

La investigadora desvela que las hojas, que podrían corresponder a una copia del libro hecha en el siglo XV, estaban pegadas en las guardas de los otros códices de milagros para reforzar la encuadernación.

Explicación desde Dios o desde la nada

Posted on

es probable que existan no sólo otros planetas, sino también otros universos, y si la intención de Dios era simplemente crear al hombre, esos otros universos serían perfectamente redundantes
La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro

Stephen Hawking evidentemente no cree en Dios. En su libro ‘Magnífico Diseño’, el prestigioso astrofísico descarta que una deidad sea la creadora del Universo. A su juicio, el Universo se creó solo. Nació de la nada.

En ‘The Great Design’, Hawking defiende que Dios no fue el creador del Universo, que el Big Bang fue una “consecuencia inevitable” de las leyes de la Física y “se creó de la nada”. El libro defiende que la existencia de la ley de la gravedad permite pensar que el Universo “puede y podría crearse por sí mismo de la nada”.

“La creación espontánea es la razón por la que es redundante el papel de un creador del mismo”, afirma Hawking. El libro está coautorizado por el físico norteamericano Leonard Mlodinow. ‘Magnífico Diseño’ enumera una nueva serie de teorías sobre la creación del Universo. “Porque existe una ley como la gravedad, el Universo puede y podría crearse por sí mismo de la nada”, apunta.

Anteriormente a la publicación de este libro, Hawking había escrito que, de acuerdo con las leyes de la Física, no es muy difícil creer que Dios intervino en el Big Bang. “Si desciframos la teoría completa se descubrirá el último triunfo de la razón humana. Hasta entonces debemos tener en cuenta la importancia de Dios”, puntualizaba.

En opinión del conocido astrofísico, es probable que existan no sólo otros planetas, sino también otros universos, y si la intención de Dios era simplemente crear al hombre, esos otros universos serían perfectamente redundantes.

Para Hawking, la teoría-M, proposición que unifica las distintas teorías de las supercuerdas, es la teoría unificada con que soñaba Einstein, capaz de reconciliar la teoría cuántica, que da cuenta del mundo subatómico, con la de la gravedad, que explica la interacción de los objetos a escala cósmica.

Críticas de los religiosos

Como no podía ser de otra forma, el cambio de opinión del astrofísico ha enfurecido a los religiosos. “Creer en Dios no consiste en como taponar un agujero y explicar cómo unas cosas se relacionan con otras en el Universo, sino que es la creencia de que hay un agente inteligente y vivo de cuya actividad depende en última instancia todo lo que existe”, declara el arzobispo de Canterbury, Rowan William.

“La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada”, agrega Williams.

El rabino jefe, Jonathan Sacks, señala en un artículo publicado hoy por el mismo diario que “la ciencia trata de explicar y la religión, de interpretar. A la Biblia sencillamente no le interesa cómo se creó el Universo”.

“La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro”, señala Sacks.

El arzobispo de Westminster y primado de la Iglesia católica de Inglaterra y Gales, Vincent Nichols, dice suscribir totalmente las palabras del rabino jefe sobre la relación entre religión y ciencia.

También el presidente del Consejo Islámico de Gran Bretaña, Ibrahim Mogra, ataca las tesis de Hawking y explica que “si uno mira el Universo, todo apunta a la existencia de un creador que le dio origen”.

Golpe de gracia

En cambio, el biólogo y ateo militante Richard Dawkins, autor del libro “El Espejismo de Dios”, declara que “el darwinismo expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia”.

Por el contrario, para el astrofísico y teólogo David Wilkinson, “el Dios en el que creen los cristianos es un Dios íntimamente involucrado en todo el momento de la historia del universo y no sólo en sus comienzos”.

A su vez, el presidente de la Sociedad Internacional de la Ciencia y la Religión, George Ellis, rechaza el argumento expuesto por Hawking en su libro en el sentido de que la filosofía no tiene ya sentido al haber sido suplantada por la ciencia.

“La filosofía no está muerta. Todo punto de vista está imbuido de filosofía. ¿Por qué la misma ciencia merece la pena? La respuesta es filosófica y emocional. La ciencia no puede responder a la pregunta sobre sí misma”, explica Ellis.