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Los milagros dantescos de Guadalupe

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Acerca de por qué la Virgen de Guadalupe es negra, Hay una versión rápida y es que el negro viene del humo de las velas y de los años, pero no. versión esotérica, rosolunática : el mito de isis y osiris, la isis negra. hay otras vírgenes negras, las más famosas son Monserrat y Czestokowa (Polonia). La tradición explica que San Lucas era carpintero y las hacía negras. también hay tradiciones precristianas. No hay, sin embargo, ningún elemento iconoclasta o heterodoxo para explicar que sea negra. La virgen la fueron recortando para ponerle corona y 12 mantos. si no, sería más alta, como Monserrat, de madera y con el niño, pero el miño está recortado para poder ponerlo o quitarlo
Acerca de por qué la Virgen de Guadalupe es negra, hay una versión rápida y es que el negro viene del humo de las velas y de los años, pero no. versión esotérica, rosolunática : el mito de Isis y Osiris, la Isis negra. hay otras vírgenes negras, las más famosas son Monserrat y Czestokowa (Polonia). La tradición explica que San Lucas era carpintero y las hacía negras. también hay tradiciones precristianas. No hay, sin embargo, ningún elemento iconoclasta o heterodoxo para explicar que sea negra. La virgen la fueron recortando para ponerle corona y 12 mantos. si no, sería más alta, como Monserrat, de madera y con el niño, pero el miño está recortado para poder ponerlo o quitarlo

De forma minuciosa, con tinta negra, roja y azul, y en letra gótica, los monjes jerónimos del Monasterio de Guadalupe anotaron en un códice 244 milagros de los muchos atribuidos a su virgen entre 1412 y 1503, en uno de los períodos de más fervor peregrino hacia este santuario cacereño.

Hay testimonios de resurrecciones y curaciones y milagros relativos a endemoniados o a cautivos, en los que son protagonistas hombres, mujeres y niños, y personas de toda condición, como el rey Alfonso V de Portugal, que invocó a la virgen morena al verse morir.

“E fecho este voto acaeció cosa maravillosa, que luego -súbitamente e sin entrevalo- fue restituida la salud del rey”.

Tras una publicación parcial en una revista del monasterio a principios del siglo XX, a cargo de fray Isidoro Acemel, la investigadora María Eugenia Díaz Tena (Castuera -Badajoz-, 1978) los ha recopilado ahora por primera vez al completo en un libro, que incluye un estudio previo y una amplia bibliografía.

Guadalupe tiene documentados centenares de milagros entre 1412 y 1722, repartidos en nueve códices, pero el libro publicado por la Editora Regional de Extremadura sólo incluye los del primero, al abarcar el período más largo, casi un siglo, y por ser en el que más milagros se escrituraron.

Es también el más interesante por su rica encuadernación, en cuero labrado, y el único totalmente en pergamino, según explica Díaz Tena.

Los textos incluidos en este libro de casi 900 páginas, que parte de la tesis doctoral que hizo para la Universidad de Salamanca, son “documentos-monumentos”, según los define, que reflejan la sociedad y el contexto histórico de una época.

A su juicio, son además una muestra de dos formas de vivir la religión: la del pueblo y la de los clérigos, más racional.

Con una prosa directa y dramática, tenían por objeto la predicación, la lectura en el refectorio por su valor ejemplarizante y el entretenimiento de los invitados al monasterio, apunta la investigadora, pero también “propagandístico”, para fomentar las peregrinaciones.

“Aumentar la devoción a la Virgen de Guadalupe era, sin duda, una manera de aumentar la expansión jerónima”, afirma en el libro.

La fama que Guadalupe adquirió con los jerónimos atrajo a peregrinos de muchos rincones de Europa, se extendió al nuevo continente, y le granjeó el favor real desde Alfonso XI a los Reyes Católicos.

El peregrino Münzer hablaba en su libro de viajes de las “pingües rentas” de Guadalupe y las calculaba en 20.000 ducados anuales.

Tras su curación, el rey de Portugal, que defendía el derecho sucesorio de La Beltraneja a la corona de Castilla, peregrinó a Guadalupe y donó un portapaz de oro con muchas perlas y piedras preciosas que valía 500 castellanos.

La ofrenda habitual era el peso del peregrino en cera, ya que la iluminación del monasterio no era una cuestión baladí.

De los milagros del códice 1 hay “dos versiones”, ya que todos, salvo 14, se repiten en los otros tres medievales con un trato “menos dramático”, pero coincidentes en lo sustancial, dice Díaz Tena, doctora en Filología Hispánica afincada en Salamanca.

En 70 relatos se aparece la virgen, casi siempre de blanco y muy pocas veces con el niño en brazos; hay conversaciones con un demonio que “començó a dar grandes balidos e aullidos” y en las que participó un “clérigo exorzista”; e intervenciones sobrenaturales de animales, como el león, asociado a la figura de San Jerónimo.

El “milagro de cómo un honbre que dudava si avía paraíso, purgatorio e infierno” y “saliendo desta vida lo vido allá todo” está en la línea de los viajes al más allá de “La Divina Comedia” de Dante, según Díaz Tena, que en otro relato ve muchas similitudes con un episodio del “Libro del Buen Amor” del Arcipreste de Hita.

La transcripción ha sido conservadora con el texto original, pensado en los especialistas que quieran trabajar con él, ya que el códice no está digitalizado y su uso es restringido.

Este trabajo, además, le ha permitido descubrir ocho páginas del “Mammotrectus super Bibliam”, muy presente en las bibliotecas monásticas, que no se conservaba en Guadalupe.

La investigadora desvela que las hojas, que podrían corresponder a una copia del libro hecha en el siglo XV, estaban pegadas en las guardas de los otros códices de milagros para reforzar la encuadernación.

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Explicación desde Dios o desde la nada

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es probable que existan no sólo otros planetas, sino también otros universos, y si la intención de Dios era simplemente crear al hombre, esos otros universos serían perfectamente redundantes
La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro

Stephen Hawking evidentemente no cree en Dios. En su libro ‘Magnífico Diseño’, el prestigioso astrofísico descarta que una deidad sea la creadora del Universo. A su juicio, el Universo se creó solo. Nació de la nada.

En ‘The Great Design’, Hawking defiende que Dios no fue el creador del Universo, que el Big Bang fue una “consecuencia inevitable” de las leyes de la Física y “se creó de la nada”. El libro defiende que la existencia de la ley de la gravedad permite pensar que el Universo “puede y podría crearse por sí mismo de la nada”.

“La creación espontánea es la razón por la que es redundante el papel de un creador del mismo”, afirma Hawking. El libro está coautorizado por el físico norteamericano Leonard Mlodinow. ‘Magnífico Diseño’ enumera una nueva serie de teorías sobre la creación del Universo. “Porque existe una ley como la gravedad, el Universo puede y podría crearse por sí mismo de la nada”, apunta.

Anteriormente a la publicación de este libro, Hawking había escrito que, de acuerdo con las leyes de la Física, no es muy difícil creer que Dios intervino en el Big Bang. “Si desciframos la teoría completa se descubrirá el último triunfo de la razón humana. Hasta entonces debemos tener en cuenta la importancia de Dios”, puntualizaba.

En opinión del conocido astrofísico, es probable que existan no sólo otros planetas, sino también otros universos, y si la intención de Dios era simplemente crear al hombre, esos otros universos serían perfectamente redundantes.

Para Hawking, la teoría-M, proposición que unifica las distintas teorías de las supercuerdas, es la teoría unificada con que soñaba Einstein, capaz de reconciliar la teoría cuántica, que da cuenta del mundo subatómico, con la de la gravedad, que explica la interacción de los objetos a escala cósmica.

Críticas de los religiosos

Como no podía ser de otra forma, el cambio de opinión del astrofísico ha enfurecido a los religiosos. “Creer en Dios no consiste en como taponar un agujero y explicar cómo unas cosas se relacionan con otras en el Universo, sino que es la creencia de que hay un agente inteligente y vivo de cuya actividad depende en última instancia todo lo que existe”, declara el arzobispo de Canterbury, Rowan William.

“La física por sí sola no resolverá la cuestión de por qué existe algo en lugar de nada”, agrega Williams.

El rabino jefe, Jonathan Sacks, señala en un artículo publicado hoy por el mismo diario que “la ciencia trata de explicar y la religión, de interpretar. A la Biblia sencillamente no le interesa cómo se creó el Universo”.

“La ciencia desarticula las cosas para ver cómo funcionan. La religión las junta para ver qué significan. Son dos empresas intelectuales distintas. Incluso ocupan diferentes hemisferios del cerebro”, señala Sacks.

El arzobispo de Westminster y primado de la Iglesia católica de Inglaterra y Gales, Vincent Nichols, dice suscribir totalmente las palabras del rabino jefe sobre la relación entre religión y ciencia.

También el presidente del Consejo Islámico de Gran Bretaña, Ibrahim Mogra, ataca las tesis de Hawking y explica que “si uno mira el Universo, todo apunta a la existencia de un creador que le dio origen”.

Golpe de gracia

En cambio, el biólogo y ateo militante Richard Dawkins, autor del libro “El Espejismo de Dios”, declara que “el darwinismo expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia”.

Por el contrario, para el astrofísico y teólogo David Wilkinson, “el Dios en el que creen los cristianos es un Dios íntimamente involucrado en todo el momento de la historia del universo y no sólo en sus comienzos”.

A su vez, el presidente de la Sociedad Internacional de la Ciencia y la Religión, George Ellis, rechaza el argumento expuesto por Hawking en su libro en el sentido de que la filosofía no tiene ya sentido al haber sido suplantada por la ciencia.

“La filosofía no está muerta. Todo punto de vista está imbuido de filosofía. ¿Por qué la misma ciencia merece la pena? La respuesta es filosófica y emocional. La ciencia no puede responder a la pregunta sobre sí misma”, explica Ellis.

La digestión estética del principio y el fin

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Conceptos físicos y filosóficos se mezclan en "El Génesis y la muerte" con las ilustraciones del asturiano Alfredo González, quien fuera ilustrador de medios como La Codorniz, El Papus, El Jueves o El País
Conceptos físicos y filosóficos se mezclan en “El Génesis y la muerte” con las ilustraciones del asturiano Alfredo González, quien fuera ilustrador de medios como La Codorniz, El Papus, El Jueves o El País

La religión y la ciencia “dialogan” en “El Génesis y la muerte”, “una explosión estética” en forma de libro en el que un poeta, Javier Salvago, un escritor, Juan Bonilla, un ilustrador, Alfredo González, y un científico, Manuel Lozano, indagan en “el origen de todo” y en su fin.

Este es el libro “más difícil” que el editor Pedro Tabernero (Sevilla, 1951) ha realizado en el medio siglo que lleva en el oficio, en el que combina las 180 ilustraciones de Alfredo González con los textos de Bonilla, Lozano y Salvago.

“No es cómic, ni novela gráfica, ni libro de ilustraciones, sino todo”, explica el editor de “El Génesis y la muerte” (Colección Osimbo), en el que se desarrolla un mundo de dibujos que cuenta el génesis con una perspectiva “innovadora”, desde la comparación del origen de la vida entre Eva y el hallazgo de Lucy al viaje de los reyes magos, la historia del Arca de Noé y otros relatos bíblicos.

Con un dios de cara “escéptica y amenazante” en portada, la obra continúa hasta abordar “la riqueza de la muerte”, representada desde el punto de vista de culturas como la del antiguo Egipto, Roma, los aztecas, los mayas, los incas, los chinos, el hinduismo, el islam, el judaísmo, el budismo, los ghaneses o los aborígenes australianos.

Una publicación “atípica”, para todos los públicos, en la que la novedad es el diálogo que se da entre ciencia y religión, destaca Tabernero.

El Génesis como un “relato de terror” lleno de violencia es lo que describe Bonilla, premio Mario Vargas Llosa de novela, en su texto; por su parte, sobre “el eterno dilema” de la muerte y su conexión con el Big Bang reflexiona Salvago.

La “guinda” la pone Lozano, que explica el universo desde el punto de vista cuántico, desde la explosión de luz inicial hasta el final de los tiempos, “que ya está calculado”, comenta el editor.

Conceptos físicos y filosóficos se mezclan en “El Génesis y la muerte” con las ilustraciones del asturiano Alfredo González, quien fuera ilustrador de medios como La Codorniz, El Papus, El Jueves o El País.

Entre los dibujos más “complicados de abordar”, recuerda Tabernero, estuvo la creación de la torre de Babel, que le llevó cerca de una treintena de pruebas.

Sus ilustraciones “cargadas de colores” le dan al volumen “una carga de violencia con un aspecto especialmente dulce”, detalla Tabernero sobre el trabajo del ilustrador, que con lápiz y rotuladores de colores remata esta obra.

Hábitos intimísimos

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"La Iglesia no sobrevivirá si no se feminiza", sentencia Ahumada, que piensa que durante siglos "la mujer sólo ha tenido dos opciones: el claustro monástico o el claustro doméstico"
“La Iglesia no sobrevivirá si no se feminiza”, sentencia Ahumada, que piensa que durante siglos “la mujer sólo ha tenido dos opciones: el claustro monástico o el claustro doméstico”

Son veinte monjas, veinte mujeres felices que dicen vivir en plenitud porque han encontrado el sentido de su vida y explican sus vivencias en el libro “Monjas” , escrito por la filóloga Laia de Ahumada, con la intención de romper con todos los tópicos y estereotipos que las estigmatizan.

La autora recuerda que únicamente necesitó una pregunta: “¿Cual es tu deseo profundo?”, para que las veinte monjas católicas de diferentes congregaciones se sincerasen en un monólogo sobre su experiencia vital que reveló su cultura, su singularidad y sobre todo “la necesidad de que la mujer adquiera más protagonismo dentro de la Iglesia”.

“La Iglesia no sobrevivirá si no se feminiza”, sentencia Ahumada, que piensa que durante siglos “la mujer sólo ha tenido dos opciones: el claustro monástico o el claustro doméstico”.

Las veinte monjas “confiesan intimidades que nunca habían explicado antes”, cuenta Ahumada, autora de otros siete libros y coordinadora del Centro Heura para personas sin hogar de Barcelona.

Las monjas que hablan en el libro son carmelitas descalzas, benedictinas – entre ellas la mediática Teresa Forcades- dominicas, vedrunas, damas negras, ermitañas, reparadoras, misioneras, franciscanas y teresianas.

“Todas son monjas veteranas y no las escogí por su congregación, sino porque unas me recomendaban a las otras”, relata Ahumada, que ha destacado que entre ellas hay doctoras en medicina, físicas, químicas, maestras, filólogas, sociólogas…

“Las monjas – precisa la autora- han sido veneradas y despreciadas, respetadas y ofendidas, beatificadas y objeto de mofa; sobre ellas se han explicado mil y una historias…todas inventadas por hombres que, además de enclaustrarlas entre muros de monasterios, a veces contra su voluntad, se han arrogado el derecho de despreciarlas”.

Ahumada asegura que la vida de estas monjas le impactaron por igual, aunque el lector es posible que se sorprenda más con la vida de Mariàngels Segalés.

Esta monja vedruna, que es enfermera, decidió abandonar su comunidad para vivir y dormir en las calles de Barcelona, comer en los comedores sociales, ducharse en los centros de acogida, vestirse con lo que le dan y dormir entre cartones.

“La historia de las monjas es una parte de la historia descarnada de la historia de las mujeres”, cuenta Ahumada, la filóloga que opina que las monjas ocupan la izquierda, ideológica y políticamente hablando, en la Iglesia católica, aunque “más que revolucionarias son evolucionadas, viven la vida de otra manera, más igualitaria”.

Laia de Ahumada critica que “las relaciones en la Iglesia católica son un patriarcado, una jerarquía basada en el poder que debe cambiar la relación, ser más femenina, aunque no hace falta que las monjas digan misa o sean curas, ha de haber un cambio de relaciones sin que se dicten las normas desde los tronos”.

Ahumada recuerda que las abadesas de Catalunya no fueron invitadas a los actos de consagración como basílica de la Sagrada Família, pese a que en otras épocas “algunas abadesas habían tenido la misma potestad que los obispos”.

Faltan vocaciones más que nunca, aunque casi todas las monjas confiesan que se horrorizaron cuando tuvieron el primer pensamiento hacia un noviciado que las convertiría en “personas peculiares”.

La autora ha comprobado que las novicias, no como antaño,tienen ahora unos 40 años y entran en las órdenes una vez han tenido una trayectoria vital laica, y casi todas con formación universitaria.

Pese a la sumisión de la mujer en la Iglesia, Ahumada reconoce que los conventos ya no dependen del “visitador masculino, que ahora sólo aparece cuando les ha de llamar la atención por alguna cosa”.

El libro destapa 20 vidas de mujeres “en las que cualquier persona puede verse a si misma, son una ventana para ver su realidad, que no es sólo la del hábito porque a la mayoría de ellas no les gusta salir a la calle con hábito”.

“Si cuando al acabar de leer el libro, uno piensa: yo les tenía manía a las monjas y ya no les tengo, me daré por satisfecha”, concluye esperanzada la autora.

Guía rápida para expulsar demonios

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Para conocer la situación en la que se encuentra cada persona, el representante de la iglesia autorizado para estas prácticas mantiene una conversación en la que percibe si existe una influencia diabólica
Para conocer la situación en la que se encuentra cada persona, el representante de la iglesia autorizado para estas prácticas mantiene una conversación en la que percibe si existe una influencia diabólica

En 1973 la gran pantalla proyectaba la película «El Exorcista», de William Friedkin, una cinta que cuatro décadas después sigue siendo una producción de culto. La historia de la niña de 12 años Regan MacNeil y su lucha contra el demonio dio la vuelta al mundo, pero las influencias satánicas no son algo que se quede en la ficción.

Expertos en demonología, la rama de la teología que estudia la naturaleza y las cualidades del demonio, apuntan hacia Galicia como uno de los lugares en los que se practica un número significativo del total de exorcismos.

Esto no se debería necesariamente a que en la comunidad se produjesen un mayor cantidad de casos, sino al prestigio de algunos santuarios para la aplicación de la bendición y afrontar esas circunstancias.

El santuario de San Campio, en Tomiño (diócesis de Vigo-Tui), es precisamente uno de esos puntos a los que las personas que tienen inquietudes espirituales acuden con más frecuencia.

Allí, el padre José Luis Portela, sacerdote del santuario, atiende las necesidades de los fieles que, él mismo explica, llegan de diferentes puntos de España, además de practicar exorcismos.

Media de 50 personas

«Diariamente viene una media de 50 personas a recibir la bendición y a pedir la ayuda y el apoyo del sacerdote», y hasta 150 los domingos, explica Portela. Aunque pueden pasar semanas sin que ninguna presente influencias satánicas “luego puede haber semanas en las que vengan dos o tres personas que sí”.

Pero, ¿cómo identifica cada caso antes de practicar un exorcismo? Una de las críticas más recurrentes a este tipo de prácticas es la de generar confusión entre dolencias psiquiátricas y posesiones.

Sin embargo, el sacerdote sostiene que la lucha contra el demonio no se realiza a la ligera.«Una persona con influencia satánica se resiste a entrar en el templo, rechaza al sacerdote, si se la rocía con agua bendita le quema, al igual que si le impone la mano en la cabeza», describe.

Además, reacciona violentamente contra el sacerdote «porque es quien va combatir al demonio» o «habla lenguas extrañas», algo que «un enfermo no hace», abunda.

Tal y como describe las características de un poseído, parece que Hollywood no exagera ante los exorcismos. Portela despeja dudas al asegurar que «las películas muchas veces se basan en los hechos que ocurren en la realidad», pero «también muchas veces la verdad supera a lo que nos presentan en el cine».

Situación de confianza

Para conocer la situación en la que se encuentra cada persona, el representante de la iglesia autorizado para estas prácticas mantiene una conversación en la que percibe si existe una influencia diabólica. «Se entra en diálogo, se genera una situación de confianza, se entra en contacto», dice.

En caso de que se determine que no hay presencia de Satán «se aplica una bendición». «A nadie le hace mal que un sacerdote lo escuche y lo comprenda o recibir una bendición», mantiene, aunque lo que sufra sea una dolencia psiquiátrica que deba ser tratada por profesionales de la medicina.

De confirmarse esa «influencia del demonio», continúa, se recurre «al agua bendita, la imposición de las manos consagradas de los sacerdotes y unas oraciones». Si la posesión ofrece mayor resistencia «se realiza un exorcismo mayor» con «oraciones con más fuerza».

El proceso puede extenderse durante semanas, ya que después se realiza un seguimiento. De hecho Portela relata un caso en el que después del exorcismo, de recibir la absolución y la comunión, durante ese «seguimiento» el demonio «volvió a manifestarse».

«Cuando una casa queda limpia, hay mucha gente que quiere ocuparla, lo mismo sucede con los exorcismos y las personas», ejemplifica el Padre Portela.

Los ritos en la mayor parte de los casos se realizan ante testigo, familiares normalmente. Además de ayudar al sacerdote que «al enfrentarse a una fuerza sobrenatural se expone a patadas, golpes poniendo en peligro su propia vida», sirve de garantía para que la persona poseída «por influencia del demonio no acuse al sacerdote de que la estaba agrediendo».

No creyentes

Tras explicar la consecuencia, el responsable de San Campio se adentra en las causas. «En la mayor parte de los casos las personas viven alejadas de Dios», independientemente de género o edad, por eso es necesario «orientar a la persona».

Hay cuatro causas principales por las que se producen las posesiones. La primera, «por participar en ritos satánicos», como la güija, con lo que «se queda ligado al demonio».

Otro de los motivos es la «consagración de un niño al demonio por parte de sus padres que realizan prácticas satánicas». Una de las más comunes es «el pacto con el demonio». En estos casos «se pacta rendir culto al demonio a cambio de que eche abajo un negocio, arruine a esta familia». En cuarto lugar se encuentran «los maleficios».

«En nuestros tiempos, consciente o inconscientemente se le ha dado la espalda a Dios», considera el Padre Portela y la «lejanía de Dios y de los actos de la religión» tienen una repercusión directa.

Ahora, «los cristianos se avergüenzan de llevar una cruz o una medalla de la Virgen que puede servir de protección» y «los cambian por símbolos paganos e incluso satánicos, a veces sin darse cuenta».

Por eso invita a que se reconduzca el camino que aproxima más a Dios y que los jóvenes «abandonen la tendencia aventurare en relación a cuestiones satánicas como puede ser la güija», concluye.

Para creyentes, escépticos, críticos o curiosos, el espíritu y la influencia de Dios o Lucifer, ángel caído, seguirá siendo, en el subconsciente colectivo, objeto de reflexión. «Resiste al demonio y él huirá de ti» (Santiago 4:7).

Religiones sacudidas por la modernidad

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Las tres grandes corrientes bíblicas comparten tres principios fundamentales que deberían permitir una reconciliación generalizada sin que ninguna de ellas tenga que desaparecer; esas tres coincidencias son poner al ser humano en el centro del universo, que la tradición bíblica inventa la historia -frente a un tiempo cíclico de otras culturas-, y que la naturaleza carece del principio de Justicia
Las tres grandes corrientes bíblicas comparten tres principios fundamentales que deberían permitir una reconciliación generalizada sin que ninguna de ellas tenga que desaparecer; esas tres coincidencias son poner al ser humano en el centro del universo, que la tradición bíblica inventa la historia -frente a un tiempo cíclico de otras culturas-, y que la naturaleza carece del principio de Justicia

“La yihad es un problema del Islam contra el Islam; la religión es la excusa del resentimiento, y el Islam, además de atravesar un periodo de humillación y resentimiento, vive una guerra civil monumental”, relata Roberto Blatt, quien ha condensado veinte años de investigación en “Biblia, Corán, Tanaj”.

En este ensayo publicado por Turner, Blatt ha revisado los orígenes comunes de las tres religiones monoteístas y cómo durante la historia se han enfrentado, pero también se han inspirado y hasta complementado.

“El Islam está esencialmente en crisis, aunque el judaísmo y el cristianismo también tienen sus derivas; la modernidad ha sacudido al Islam como sacudió al cristianismo y al judaísmo en la época de la Ilustración”, según Blatt, quien ha recordado como el Islam fue tolerante con los judíos hasta la época contemporánea, desde que entró en decadencia en el siglo XVIII.

“Lo que vivimos ahora es el colapso del pensamiento utópico, que es también un invento de la tradición bíblica, como el laicismo surge de esa misma tradición, la búsqueda de las condiciones para que haya justicia, pero sin Dios; por eso el laicismo existe sólo en Occidente”, ha añadido.

Esta “crisis de lo que ha constituido el fundamento de Occidente, hace imposible el debate por su vehemencia” entre las tres corrientes bíblicas, por eso ha dedicado su ensayo a una revisión histórica para “ver cómo hemos llegado hasta aquí”, lo que achaca a la ignorancia, pero más sobre la propia tradición religiosa de cada cual que sobre la de los demás.

Y ha puesto tres ejemplos, uno para cada una: “La mayor parte de los musulmanes desconoce que lo único que pide el Corán para las mujeres es que tapen sus partes, o sea un mini-bikini remedia la exigencia; el ‘pueblo elegido’ se refiere a que cada pueblo tiene su Dios nacional y el clan hebreo tenía su Dios pero no rechaza dioses ajenos para los demás; y el primer Dios universal es el del cristiano, el cristianismo inventa la universalidad”.

“Las tres grandes corrientes bíblicas comparten tres principios fundamentales que deberían permitir una reconciliación generalizada sin que ninguna de ellas tenga que desaparecer; esas tres coincidencias son poner al ser humano en el centro del universo, que la tradición bíblica inventa la historia -frente a un tiempo cíclico de otras culturas-, y que la naturaleza carece del principio de Justicia”.

Esa es la tesis de “Biblia, Corán, Tanaj”, por la que su autor confía en que su libro pueda ser de utilidad “en un momento tan grave, de crisis tan profunda entre las tres corrientes”.

Aunque él no sale en su libro, Blatt lo define como su “autobiografía intelectual”, ya que nació en Uruguay de judíos austríacos asimilados, que se educó yendo a misa los domingos y que huyó de la dictadura de su país para trabajar en Israel en el Movimiento por la Paz de los años sesenta, en favor de la creación de un Estado palestino junto a Israel.

Su trabajo se debe “a un compromiso emocional, no a mero interés intelectual, sino existencial; conectar con los palestinos te transforma la vida”, si bien ha advertido, en favor de Israel, que “sólo por imponerte militarmente no dejas de tener razón, que es lo que piensa mucha gente; por más que la guerra no pueda solucionar nada” y por más que “si los árabes hubieran ganado la guerra probablemente hubiera desaparecido Israel”.

Sobre las medidas del presidente estadounidense, Donald Trump, contra países musulmanes, traza un rápido perfil psicológico: “Se aburre y tiene que crear un titular cada día; es un hombre que casi da lástima: se peleó con Forbes porque lo ponía demasiado abajo en su lista, se siente un fracasado y necesita ser reconocido como el mejor continuamente, es infantil, pero el peor del grupo”.

“Es ególatra, ni siquiera profeta; un narcisista que ha llegado al poder aupado por los perdedores de la modernidad. Ahora, que en un país como el suyo haya pasado todos los filtros, agrega inquietud al panorama”, concluye.

Meslier, el cura que negó a Dios

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Meslier estaba dedicado a salvar almas en el mundo rural, pero en lugar de descubrir a Dios en cada maravilla de la creación descubrió el dolor, la miseria, la soledad, el abandono de los seres humanos y, sobre todo, la relación entre la religión y la miseria
Meslier estaba dedicado a salvar almas en el mundo rural, pero en lugar de descubrir a Dios en cada maravilla de la creación descubrió el dolor, la miseria, la soledad, el abandono de los seres humanos y, sobre todo, la relación entre la religión y la miseria

El primer pensamiento ateo de la historia occidental lo formuló un cura Jean Meslier, que activó hace 300 años bajo su sotana la bomba “Memoria de la religión”, libro reeditado por Laetoli, en el que, con un arsenal de razones inéditas hasta entonces, sostiene que es imposible demostrar que Dios existe.

Tras la muerte de Meslier (1664-1729), sacerdote casi toda su vida de los pueblos franceses de Étrépigny y Balaives, se encontraron varias copias de un grueso manuscrito, su única obra, dirigido a sus feligreses en el que mostraba un ateísmo, materialismo e igualitarismo radicales, de una originalidad sorprendente y de inaudita virulencia.

La influencia de su texto en los medios ilustrados fue enorme, pues Voltaire la convirtió en un mito, como lo fue la “Enciclopedia”, según el autor del epílogo, el doctor en Filosofía y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, Julio Seoane.

Seoane explica que aunque el texto se dedique a demostrar la imposibilidad de Dios, no es únicamente ateo sino que trata de emancipar al género humano.

Meslier, recuerda Seoane, dice que no se debe creer en fantasías que vayan más allá de lo que se puede disfrutar en la vida cotidiana y que el hombre está solo y que todas las “grandes ideas”, las que la religión “vende”, son “tan falsas como fantásticas”.

Con este libro, explica el profesor, no sólo se recupera a un “ilustrado olvidado”, sino su crítica a cualquier religión, concepción o creencia que pretenda hablar por el hombre antes de que el hombre “abra la boca”.

Además, el francés elabora “el mejor antídoto” para desconfiar de cualquier religión, tenga o no tenga un clero detrás, entiéndase, enumera, “economistas, científicos sociales o representantes de los media”.

“Leer un volumen tan enorme como el de Meslier -cercano a las 600 páginas- es ridículo si uno tan solo quiere levantar acta de un personaje histórico que en un buen momento se le ocurrió hurgar en todas y cada una de las asunciones religiosas de su época y demostrar que no se sostenía”.

Si tiene sentido, si es de total actualidad, es por su forma de animar a enfrentarse a la trama en la que se sostienen las legitimidades, de cualquier época.

“La libertad de pensamiento no ha generado siempre autonomía de pensamiento o, dicho en fetén, el poder escoger pensamientos de un muestrario no siempre ha generado que cada quien pueda pensar y actuar por sí mismo, y el pensamiento de Meslier da ánimos y útiles para que esa autonomía se desarrolle”, destaca.

El catedrático de Filosofía Política en la Universidad de Barcelona, José Manuel Bermudo, director de la colección donde se edita ahora “Memoria de la religión”, “Los ilustrados”, asegura que el libro de Meslier, “realmente brillante” en su apuesta “por la libertad más honda”, “ayuda a pensar, por eso es actual”.

El autor, explica, está dedicado a “salvar almas” en el mundo rural pero “en lugar de descubrir a Dios en cada maravilla de la creación descubre el dolor, la miseria, la soledad, el abandono de los seres humanos y, sobre todo, la relación entre la religión y la miseria y eso es más insufrible que el ateísmo para las clases dominantes”.

Bermudo sostiene que Meslier veía “excesivo dolor y miseria en nombre de Dios para no rebelarse de forma absoluta contra su existencia” y, en ese sentido, entiende que su deber es demostrar la no existencia de Dios.

“El ve que la religión en su lugar y su tiempo actúa de atadura, de instrumento de sumisión, de obediencia voluntaria. De ahí que el ateísmo le parezca más humano”, añade Bermudo.