rhythm and blues

Dulce miel en el pantano

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James Moore cambió su nombre a Slim Harpo (el flaco de la armónica) y hasta su muerte fue reivindicado por músicos que lo idolatraban, aunque sus canciones nunca fueron objeto de un consumo masivo
James Moore cambió su nombre a Slim Harpo (el flaco de la armónica) y hasta su muerte fue reivindicado por músicos que lo idolatraban, aunque sus canciones nunca fueron objeto de un consumo masivo

Cuando los Rolling Stones se enorgullecían de ser la voz de la revuelta y la actitud tendenciosa e irreverente de Mick Jagger hacía imposible pensar que algún día sería nombrado Caballero del Imperio, los miembros de las ‘piedras rodantes’ eran ocasionalmente modestos, por no decir humildes.

Un par de años después de grabar su primer álbum homónimo en 1964, repleto de ‘covers’ de canciones de blues y rhythm and blues de artistas negros, incluyendo una rebanada de antropomorfismo sobre nuestro insecto favorito para hacer miel, Jagger dijo a la revista Rolling Stone: “Podríamos decir que hicimos blues para encender a la gente, pero es increíblemente estúpido llegar al público con versiones. Quiero decir, ¿qué sentido tiene escucharnos haciendo ‘I’m a King Bee’ cuando puedes escuchar a Slim Harpo hacerlo? “

Palabras sinceras y a la sazón un desprecio de sí mismo como cualquier otro hecho por Jagger. Dado que mientras la versión de la canción de los Stones era buena en su estilo sincero English-boys-play-the blues, no podía contener más que un atisbo de la versión original de la canción, grabada en 1957 en un pequeño estudio de la profunda Louisiana por un cantante, guitarrista y pinchadiscos llamado James Moore, también conocido como Slim Harpo.

Adaptada por Jagger, la versión fue directa, efectiva y tal vez ligeramente amenazadora con su voz ligeramente nasal, su producción de eco y su ingenua sencillez. Una gran imitación.

El nombre de Harpo no ocupa un lugar importante en la historia del blues. Tal vez sea porque su muerte relativamente temprana a la edad de 46 años en 1970 significó que no fue capaz ni de alejarse de un sonido que implicaba una disminución del público negro para el blues, ni de conquistar masivamente el mercado blanco como sus contemporáneos cercanos, BB King y John Lee Hooker. Sí paladeó la miel del éxito con sus temas “Rainin ‘In My Heart” y “I’m a King Bee”, pero ello no le abrió las puertas del Festival de Monterrey o del mercado internacional.

La influencia en músicos de este bluesman melódico y abordable comenzó desde el principio, especialmente en el Reino Unido. Jagger se apropió de “I’m a King Bee”, y otras canciones de Harpo fueron re-interpretadas por los Kinks, los Yardbirds, los Pretty Things y Them. Otro grupo de larga y prolífica carrera, que comenzó en los años sesenta, incluso tomó su nombre de uno de sus primeros instrumentales, “Moody Blues”. Tampoco hay que obviar que conjuntos norteamericanos como The Doors o ZZ Top, ya en los años del ‘flower power’, quisieron recordar a Harpo. Desde aquellos tiempos y tras su muerte, su reputación ha crecido de manera sostenida.

Nacido como James Moore, el productor Jay Miller le sugirió su nombre artístico y le llevó a coincidir con los artistas de blues a los que inmortalizó en su pequeño estudio en Crowley, Louisiana, establo del sello Excello por el que pasaron Lazy Lester (Leslie Johnson), Whispering Smith (Moses Smith) y Lonesome Sundown (Cornelius Green). Antes, Harpo trabajaba en una empresa de camiones y la música era sólo un pasatiempo.

Como dijo el crítico Peter Guralnick, era “como si un cantante occidental o un cantante de rhythm and blues blanco trataran de hacerse pasar por un miembro del género opuesto, en un escenario de música negra”. Y no le faltaba razón, el ‘blues del pantano’ desde Louisiana tuvo en Harpo a su exponente más vital, con letras cargadas de sensualidad y guitarras selváticas, en producciones redondas.

Harpo fue el artista más exitoso de Miller, con quien rompió bien avanzada la década de los 60 del pasado siglo. En las tiendas pueden encontrarse la mayoría de sus discos para Excello. Lo último, una nueva caja de sus grabaciones completas, 142 canciones que incluyen cortes alternativos y registros en vivo, una clara muestra de la versatilidad de este artista. Ya sea en la soledad quejumbrosa y melancólica de “Rainin ‘in My Heart”, la alegría juke-joint del “Bobby Sox Baby”, o el magnífico y melancólico “Blues Hang-Over” (la cuarta canción favorita de Keith Richards), Harpo navega en la caricia y la algarabía de caderas que no pueden parar de agitarse.

Cuando murió Slim Harpo, el blues estaba perdiendo a su audiencia negra, que pasó al soul, al funk y luego al hip-hop, pero aún retiene su poder y autoridad, y en Harpo, una honradez elemental escuchada en letras de corazones que habitan en la ciénaga y laten con desesperada honradez.

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Ellas y el Rock

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The Runaways, banda punk de chicas adolescentes, en su famosa foto en la playa, de 1977
The Runaways, banda punk de chicas adolescentes, en su famosa foto en la playa, de 1977

El rock es un terreno en el que la figura masculina siempre ha copado los principales titulares. Es habitual que, a la hora de enumerar a las grandes leyendas del género, aparezcan nombres como los de David Bowie, Jimi Hendrix, John Lennon o Elvis Presley.

Pero la historia del rock también está construida y cimentada en el esfuerzo y la genialidad de muchas mujeres: desde pioneras como Bessie Smith, Big Mama Thornton o Wanda Jackson, pasando por figuras como Janis Joplin, Aretha Franklin o Chrissie Hynde hasta la actualidad, con nombres como Beth Ditto o virtuosas de la guitarra como Anna Calvi o Susan Tedeschi.

Todas estas rockeras –y muchas más- tienen cabida en el libro Mujeres del rock: su historia (Redbook Ediciones, 400 páginas, 24,90 euros), una obra de la periodista especializada Anabel Vélez que pretende poner en valor la trayectoria de estas artistas y a la vez acabar con el estereotipo de que las mujeres no ‘rockean’.

Una mirada en femenino

La primera reivindicación de Vélez pasa por el hecho de que el propio periodismo musical es un territorio copado por hombres. Por eso se propone acabar con estos tópicos: “Ojalá un día no tengamos que poner de manifiesto el importante papel de la mujer no solo en la música o el rock, sino en todos los ámbitos de la sociedad”, asegura la autora en la introducción del libro.

Más allá del carácter reivindicativo, el libro es un repaso (casi) exhaustivo a todos los nombres femeninos que han tenido relevancia en la historia del rock, ya sea en solitario o como parte de un grupo. La obra se divide en once capítulos que, de forma cronológica, van contando la historia del rock –y de géneros ‘hermanos’ como el blues, el jazz o el country- desde una perspectiva exclusivamente femenina.

Así, el primer capítulo arranca en los años 20, con las primeras grabaciones de blues a cargo de mujeres como Mammie Smith, Ma Rainey, Memphis Minnie –la primera gran guitarrista-, Billie Holiday –la gran dama del jazz- o Ella Fitzgerald.

De ahí pasa a los primeros pasos del rock and roll y el country, con nombres como Sister Rosetta Tharpe, Big Mama Thornton, Etta James o Wanda Jackson.

El fenómeno de los ‘girl group’

El tercer capítulo está dedicado a uno de los hitos de la mujer en la música rock: los ‘girl groups’ de finales de los 50 y principios de los 60, un auténtico fenómeno musical en el que “las mujeres llevaban la voz cantante y consiguieron conectar con un público adolescente”.

Imposible no recordar a The Shirelles, The Bobettes, The Shangri-Las, The Ronettes, The Crystals, Martha Reeves & The Vandellas y, por supuesto, a The Supremes, grupo con el que la fórmula alcanzó casi la perfección.

Los conciencia social de los 60 tocó de lleno a la música rock y la época vio nacer otro tipo de artista, más comprometida con la situación política y los derechos civiles: Dusty Springfield, Joan Baez, Aretha Franklin o Nina Simone son grandes figuras de la época, antecesoras de otra generación de mujeres que en los años siguientes hicieron de la rebeldía su seña de identidad: Janis Joplin, Grace Slick (Jefferson Airplane), Steve Nicks y Christine McVie (Fleetwood Mac) o Rickie Lee Jones.

El libro también dedica capítulos al rock duro (Runaways, Pat Benatar, Girlschool, Vixen…), el punk (Patti Smith, Chrissie Hynde y sus Pretenders, Blondie…), el rock alternativo (Kim Gordon, de Sonic Youth, L7, Babes in Toyland, Hole…) y el underground (Yoko Ono, Kate Bush, Tori Amos).

Rock en castellano

Además, dedica un capítulo al rock en castellano, destacando estrellas de ambos lados del Atlántico: Alaska, Luz Casal, Dover, Gloria Trevi o Alejandra Guzmán.

De cada una de ellas, Anabel Vélez realiza un breve boceto de su carrera musical, orientado sobre todo a fijar la importancia de todas estas mujeres en la evolución de la música rock.

El resultado es una obra fundamental para comprender y poner en valor el papel de la mujer en el rock & roll, para dejar caer estereotipos y poder comprender que, sin la aportación de muchas de ellas, el género no tendría la relevancia actual. Lo importante es que, como asegura la autora, “algún día estos libros sean una pura anécdota”.

Los dedos rechonchos del Rhythm and Blues

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Fats Domino introdujo los patrones de música negra en el mainstream blanco
Fats Domino introdujo los patrones de música negra en el mainstream blanco

El pionero del rock and roll, el pianista y cantante Antoine “Fats” Domino, autor de éxitos como Blueberry Hill y Ain’t That a Shame, vendió más de 65 millones de discos a lo largo de su carrera, y recibió un Grammy en 1987 por su trayectoria.

Su último intento de reconectar con la actualidad fue “Fats is back”, elepé de 1968, donde recreaba algunos temas de los Beatles. El músico era aclamado por su particular estilo al piano y por ser autor de temas como Ain’t That a Shame, I’m Walkin o Blueberry Hill.

Sus últimas apariciones públicas tuvieron como objetivo recabar esfuerzos y dinero para reconstruir Nueva Orleans y ayudar a las víctimas del huracán Katrina. El 1 de septiembre de 2005, el músico fue dado por desaparecido por familiares y amigos incapaces de contactar con el músico tras el azote del huracán “Katrina” en Nueva Orleans donde se encontraba. Fue rescatado un día después cuando su hija, Karen Domino White, lo identificó en una fotografía de un diario en la que se veía a un hombre siendo ayudado a salir de un bote por las autoridades.

Entre sus canciones destacan Son Goin’ home en 1952; You said you loved me, Please don’t leave me y Going to the river, en 1953; Love me, en 1954; All by myself, I can’t go on y Ain’t that a shame, en 1955; I’m in love again, Bo weevil, Blue monday y Blueberry Hill en 1956; It’s you love, I’m walkin’ y I still love you, en 1957; 0 Whole lotta lovin’ en 1958.

Antoine Dominique Domino (Nueva Orleans, Luisiana, 26 de febrero de 1928 – Harvey, Luisiana, 25 de octubre de 2017), más conocido como Fats Domino, fue un cantante, compositor y pianista clásico del R&B y rock and roll afroamericano de los Estados Unidos, además de ser el padre del rock and roll. Durante los años 1950 y comienzo de los 60 fue el cantante negro que más discos vendió. Domino es también un pianista individualista con influencias del estilo boogie-woogie. Su éxito sirvió de impulso para los artistas de Nueva Orleans, llegando a influir en lugares tan insospechados como Jamaica (el ska jamaicano posee influencias de su música). La personalidad afable de Domino y su rico acento se suman a su encanto natural.

Con el boogie-woogie de su piano y su característica voz de ritmo suave, Antoine “Fats” Domino dio un giro importante al estilo de Nueva Orleans en lo que llegó a ser conocido como rock and roll. Pianista, cantante y compositor nacido en Crescent City en 1928, Domino vendió más discos (65 millones) que cualquier cantante de rock de los cincuenta con la excepción de Elvis Presley.

Domino a menudo encontró inspiración para sus letras en las experiencias de la gente. “Algo que le pasó a alguien, así es como escribo mis canciones”, declaró. “Solía escuchar a la gente hablar todos los días, las cosas suceden en la vida real. Solía ir a diferentes lugares, escuchaba a la gente hablar. A veces no esperaba oír nada, y mi mente estaba en mi música”. Ningún otro artista veterano del R & B de su época se aproximaría a su gran impacto en el rock ‘n’ roll, como lo demuestra la amplia variedad de artistas que versionan sus canciones: desde Bobby Darin, Ella Fitzgerald, Ricky Nelson, Ike Turner y Tina Turner hasta John Lennon, Paul McCartney, Sheryl Crow, T. Rex, Los Lobos y Cheap Trick.

Antoine nació en el seno de una familia numerosa con varios miembros músicos. Su padre era violinista y su tío Harry actuó como trompetista de jazz en las orquestas de Oscar Celestin y Kid Ory. A la edad de 6 años aprendió a tocar el piano y más tarde empezaría con actuaciones en público acompañado de Billy Diamond, un bajista que le bautizaría como Fats (Grasas).

En estos primeros años alternaba la música con diferentes trabajos. Fue vendedor de helados y más tarde trabajó en una fábrica de somieres. En esta empresa sufrió un importante accidente laboral al caérsele encima una pila de somieres. Como resultado se le lastimaron las manos hasta tal punto que los médicos le comunicaron que no podría volver a tocar más el piano. Domino no se resignó a ello y, tras una larga lucha para su rehabilitación, consiguió regresar nuevamente a los escenarios.

Fue descubierto en 1948 en el Hideway Club por Lew Chudd de Imperial Records cuando cobraba tres dólares por semana. Su verdadera carrera comenzó en 1949 con el tema “The Fat Man”, que compuso junto con Dave Bartholomew, a quien conoció en la Imperial, y que es considerado por los investigadores como la primera grabación de un rock and roll. La grabación, basada en el tema “Junker’s Blues” de Champion Jack Dupree, fue un enorme éxito, vendiendo alrededor de un millón de copias y llegando al segundo puesto en la lista de Billboard R&B Charts. Hasta nuestras fechas (2006), Domino ha vendido más de 110 millones de discos.

Después de esta afortunada grabación, Domino lanzó una serie de nuevos éxitos con el productor y el co-escritor Dave Bartholomew, el saxofonista Alvin “Red” Tyler y el batería Earl Palmer. Otros músicos notables y de muchos años en la banda de Domino eran saxofonistas: Reggie Houston, Lee Allen y Fred Kemp quién era también el líder responsable de la mencionada banda. Domino finalmente atravesó la corriente principal del pop con “Ain’t That a Shame” (1955) que fue un éxito en los Top Ten, aunque Pat Boone llegaría al número 1 con una versión de esta canción.

Su primer álbum, Carry on Rockin’, lo lanzó en noviembre de 1956 bajo el sello de Imperial, para ser posteriormente reeditado como Rock and Rollin’ with Fats Domino al año siguiente.1​ Domino lanzó una serie sin precedente de 35 sencillos que entrarían en los Top 40, incluyendo “Whole Lotta Loving”, “Blue Monday” y una versión funky de la vieja balada “Blueberry Hill”.

Después de que se trasladara a la ABC-Paramount en 1963, la brillante carrera de grabaciones tocó fondo aunque Domino siguió actuando en conciertos en vivo. Aunque permaneció en activo durante décadas, Domino sólo conseguiría un nuevo éxito en 1968, una versión de “Lady Madonna” de los Beatles, escrita originalmente por John Lennon y Paul McCartney emulando el estilo de Domino.

En los años 1980, Domino decidía no abandonar más Nueva Orleans. Tenía una cómoda renta de sus derechos de autor y además estaba su aversión para viajar y su idea de que comida como la de su tierra no la había en ninguna parte. Como artista afamado, su inclusión en el Rock and Roll Hall of Fame y una invitación a la Casa Blanca no podría ser una excepción. Domino vive en una mansión rodeado de una vecindad de clase obrera en Lower 9th Ward, donde se le puede ver con su Cadillac de color rosa brillante. Realiza apariciones anuales en el New Orleans Jazz & Heritage Festival y otros acontecimientos locales, demostrando en todo momento que su talento no ha disminuido. En 1987, Fats Domino recibe el Lifetime Achievement Award en la 29 edición de los Premios Grammy. Es citado como una de los más importantes enlaces entre la música rhythm & blues y el rock and roll. Su carrera discográfica es envidiable: Lleva vendidos cerca de 70 millones de discos con más de 90 sencillos y más de 25 elepés grabados, habiendo obtenido 21 discos de oro.

Cuando el huracán Katrina se acercaba a Nueva Orleans en agosto de 2005, Domino decidió permanecer en el estado con su familia, debido a la precaria salud de su esposa. Su casa, estaba situada en el distrito de Lower 9th Ward de Nueva Orleans, una zona que sufrió una gran inundación. El 1 de septiembre, su agente Al Embry comunicó que no había oído a Dominó desde que comenzaron los efectos del huracán. Más tarde, en ese mismo día, la CNN divulgaba que había sido rescatado en helicóptero por el servicio de guardacostas. Su hija, la cantante de gospel Karen Domino White, lo identificaba por una foto mostrada en la CNN. La famila Domino había sido trasladada al refugio de Baton Rouge. El Washington Post divulgó que el viernes, 2 de septiembre, los Domino en un apartamento, regresando a su hogar el 15 de octubre. Parece ser que su casa fue saqueada durante la ausencia: de sus 21 discos de oro, solamente quedaban tres.

Así es como la figura de Fats Domino permanece, no sólo en su natal Crescent City sino en todas partes. Como uno de los insustituibles pioneros del rock ‘n’ roll, The Fat Man no merece menos. Con una personalidad menos extrovertida que algunos de sus compañeros contemporáneos del rock y roll, Domino exhibió un poder de permanencia basado en la musicalidad sólida de sus grabaciones y sus actuaciones en directo.

Su carrera ha sido producida y dirigida desde los años 1980 por el productor de música y medios audiovisuales Roberto G. Vernon. Desde entonces, las ganancias de Domino se han incrementado en un 500%.

Desde 1995, Vernon y Domino han sido socios (con otras muchas compañías, como por ejemplo la Dick Clark Productions) en la Bobkat Music Trust. Bobkat Music es un grupo de espectáculos que dirige las carreras de distintos artistas, algunos ya fallecidos Elvis Presley y otros que siguen con nosotros como el propio Fats Domino, Paul Shaffer, Jerry Lee Lewis o Randy Pringle entre otros. Bobkat Music es el distribuidor oficial de los derechos de grabación de “Fats Domino and Friends”.

Pollos y trenes en la esencia de ‘Superharp’ Cotton

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James Cotton, el armoniscista de blues por excelencia, el socio eterno de Muddy Waters
James Cotton, el armoniscista de blues por excelencia, el socio eterno de Muddy Waters

El armonicista pionero del blues James Cotton, quien se levantó de la pobreza para introducir su instrumento en el mundo del rock estadounidense, actuó durante más de 60 años, incluso con un cáncer de garganta que le hizo renunciar a cantar en la década de 1990.

James «Jimmy» Cotton (Tunica, Misisipi, 1 de julio de 1935-Austin, Texas, 16 de marzo de 2017), armonicista, cantante y compositor de blues norteamericano, fue alumno de Sonny Boy Williamson II y junto a éste, Little Walter y Big Walter Horton forman el grupo de los 4 armonicistas más famosos en su época.

Participó de la banda de Muddy Waters a mediados de la década de 1950. Más adelante formó su propio proyecto, la James Cotton Band. Además participó como sesionista en innumerables grabaciones.

En 2006 fue músico invitado en el álbum Way Back, de Willie “Big Eyes” Smith y que también incluía a Pinetop Perkins.

Cotton ganó fama en Chicago como integrante de la Muddy Waters Band y durante la década de 1960 su armónica despertó la curiosidad de los hippies que buscaban explorar las raíces blues del rock. Abrió conciertos de Janis Joplin y Grateful Dead y colaboró con Led Zeppelin.

Había crecido trabajando en una plantación de algodón en Mississippi y quedó huérfano a los nueve años. Pero su madre ya lo había introducido en la armónica, usando una versión barata para imitar los sonidos de pollos y del tren.

Un vistazo a la biografía de Cotton, apodado Superharp, ya es como leer una novela. Nació en un lugar llamado Tunica, en el estado de Mississippi, en 1935. En casa había nueve hijos y el modo de vida consistía, como en los tiempos de la esclavitud, en recoger el algodón. Su padre, Mose, dedicaba los domingos a predicar en la iglesia del lugar que, como suele ocurrir en estos relatos, fue el lugar por el que entró la música en la vida de Cotton. Una vez pidió una armónica como regalo de navidad y consiguió un instrumento que costaba 15 centavos. Con él, imitaba el sonido de los pollos y el del tren.

Todo este paisaje sureño es importante ya que Cotton fue uno de los portadores que llevaron el blues del Delta, el más puro de todos, a Chicago, donde el género se electrificó y abrió sus puertas. Entre la tradición y la modernidad, Cotton tuvo la oportunidad de unir dos mundos.

Antes, hubo escala en Memphis, donde, a los 15 años, el muchacho ya grababa para la legendaria Sun Records. Después, el viaje continuó hasta Chicago, hasta Chess Records, que fue el estudio que ligó su carrera a la de Muddy Waters, co el que trabajó hasta 1966. Después, su carrera continuó junto a estrelals como Janis Joplin, Grateful Dead, Led Zeppelin, Santana, Steve Miller, Freddie King, B.B. King… Los años de a contracultura fueron propicios para Cotton

Cotton, que vivió sus últimos años en Austin, lanzó su último álbum en 2013, “Cotton Mouth Man”, una mirada semi-autobiográfica de sus raíces.

Lowell Fulson, el ‘bluesman’ polivalente

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Claramente este guitarrista, activo durante más de medio siglo, no tuvo nunca miedo a experimentar.  Tal vez por eso sus discos siempre fueron muy vitales y satisfactorios, lo cual lo hace permanecer como un eterno innovador
Claramente este guitarrista, activo durante más de medio siglo, no tuvo nunca miedo a experimentar. Tal vez por eso sus discos siempre fueron muy vitales y satisfactorios, lo cual lo hace permanecer como un eterno innovador

Lowell Fulson (31 marzo 1921-7 marzo 1999) es quizá, después de T-Bone Walker, la figura más importante del blues de la Costa Oeste durante los años 40 y 50. A lo largo de cinco décadas componiendo y actuando, experimentó con su guitarra todos los estilos y fórmulas posibles en el blues, grabando bajo los nombres de Lowell Fulson, Lowell Fullsom y Lowell Fulsom

Fulson nació en Tulsa, Oklahoma, -algunas fuentes dicen que en una reserva Choctaw, pero el propio Fulson declaró que era descendiente de cherokees por parte de su padre-. A los dieciocho años, se trasladó a Ada, Oklahoma, donde se unió a Alger “Texas” Alexander en 1940. Más tarde se fue a California, donde formó su propia banda, en la que entrarían un joven Ray Charles y el saxofonista tenor Stanley Turrentine. Fulson grabó para Swing Time Records en la década de 1940, para Chess Records (con la etiqueta Checker) en la década de 1950, para Kent Records en la década de 1960, y para Rounder Records (Bullseye) en la década de 1970.

Entre sus grabaciones más destacadas figuran: “Three O’Clock Blues”,  “Everyday I Have the Blues”, “Lonesome Christmas”, “Reconsider Baby” (grabada en in 1960 por Elvis Presley y en 1994 por Eric Clapton), “Black Nights” y “Tramp” (coescrita con Jimmy McCracklin y más tarde versionada por Otis Redding con Carla Thomas, ZZ Top, Alex Chilton o Tav Falco). “Reconsider Baby”,  fruto de un contrato a largo plazo con Chess Records en 1954, fue grabada en Dallas bajo supervisión de Stan Lewis, con una sección de saxos que incluía a David ” Fathead ” Newman como tenor y Leroy Cooper como barítono.

Su última grabación fue “Every Day I Have the Blues” a dúo con Jimmy Rogers en 1999 para Atlantic Records.

Lowell Fulson grabó cualquier tendencia de blues imaginable. El blues urbano sofisticado, duetos rústicos de guitarra con Martin, su hermano menor, algunos elementos de funk que lo llevaron a los listados en los años 60 y hasta un cóver de los Beatles. Claramente este guitarrista, activo durante más de medio siglo, no tuvo nunca miedo a experimentar.  Tal vez por eso sus discos siempre fueron muy vitales y satisfactorios, lo cual lo hace permanecer como un eterno innovador.

Pocos bluesmen han logrado permanecer con un sonido contemporáneo de la forma en lo hizo Fulson durante más de cinco décadas. Pocos han logrado hacer una contribución tan masiva al idioma del blues.

Fulson murió en Long Beach, California, en marzo de ese mismo 1999, a la edad de 77 y a causa de su enfermedad renal, complicada por la diabetes y la insuficiencia cardíaca congestiva. Era padre de cuatro hijos y abuelo de trece nietos.

Almas y cuerpos fusionados por el ‘meneo’ nocturno

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La versión de Wynonie Harris de "Good Rocking Tonight" se grabó en diciembre de 1947 y entró en listas en 1948
La versión de Wynonie Harris de “Good Rocking Tonight” se grabó en diciembre de 1947 y entró en listas en 1948

Fue en 1947 cuando Roy Brown hizo un blues llamado “Good Rocking Tonight”, que a su vez era una parodia del gospel pero que, en lugar de “rockear al Señor”,  ponía a gente de iglesia como Deacon Jones y Elder Brown “rockear” de modo poco religioso. Con “Good Rocking Tonight” se fundieron por primera vez en la misma canción el sentido gospel de “rockear” (de las almas) y el sentido no religioso (baile, sexo).

La “broma”  partió del “Deacon Jones” de Louis Jordan de 1943, en el que un diácono robaba dinero de la colecta, se emborrachaba con el vino sacramental y mantenía relaciones sexuales con todas las feligresas. Brown llevó al diácono un paso más allá y lo puso a “rockear”. El disco se vendió, pero la versión de Brown no tenía mucho de ritmo “rocking”. Aunque Brown usó los dos significados de “rocking” en la letra de la canción, aún había un gran abismo entre la música gospel y el blues.”

Fue entonces cuando llegó  Wynonie Harris para grabar una versión del disco de Brown, también en 1947, pero que se iba a convertir en una de las grabaciones más importantes de la historia de la música. Partiendo de  la broma de Brown, sobre la gente de iglesia “rockeando”,  cambió el ritmo a un compás “uptempo” de gospel, mezclando así espectacularmente gospel y blues.  Wynonie Harris introduce  el ritmo gospel “rocking” en el segundo y cuarto compás del 4/4.

La versión de Wynonie Harris de “Good Rocking Tonight” se grabó en diciembre de 1947 y entró en listas en 1948. Aunque Harris no era el primero en cantar blues con un compás gospel, ya que otros como Big Joe Turner lo habían estado haciendo durante años, fue el disco de Harris el que inció la moda del “rocking” en el blues y el R&B de finales de los 40. Después del disco de Harris se produjo una onda expansiva de canciones de blues “rocking”  y fue raro el artista negro que no sacara un disco de “rocking” blues en 1949 o 1950.

Johnnie Johnson se quedó sin tarta

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Pese a la alta probabilidad de autoría de algunos de los hits del Rock primigenio, Johnnie Johnson no tuvo la suerte de su lado
Pese a la alta probabilidad de autoría de algunos de los hits del Rock primigenio, Johnnie Johnson no tuvo la suerte de su lado

El pianista y músico de blues Johnnie Clyde Johnson, (8 de julio de 1924 – 13 de abril de 2005) conocido por su trabajo junto a Chuck Berry, quien le dedicó su canción Johnny B. Goode, nació en Fairmont, Virginia Oeste, Estados Unidos de América y empezó a tocar el piano en 1928.

Tras su paso por la marina estadounidense durante la segunda guerra mundial, donde era miembro del grupo “Bobby Troup´s all serviceman Orchestra”, se mudó a Detroit, Illinois, y Chicago, donde se relacionó con varios artistas destacados, incluyendo Muddy Waters, y Little Walter.

En 1952 se trasladó a St.Louis, Missouri  e inmediatamente se hizo un grupo de jazz llamado “The Sir John Trio” con el baterista Ebby Hardy y el saxofonista Alvin Bennett. Los tres actuaron en un lugar llamado “Cosmopolitan Club” al este de St. Louis. En Nochevieja de 1952, Alvin Bennett tuvo un accidente y no pudo actuar. Johnson, buscando un artista que pudiera reemplazarle rápidamente, llamó a un joven cochero llamado Chuck Berry. Él pensaba que a causa de su inexperiencia como guitarrista no lo reemplazaría aquella Nochevieja. Aún así aquel guitarrista tan poco experienciado, añadió letra a las canciones y teatralidad al grupo. Ya que Bennet no podría volver a tocar debido a su accidente, Johnson contrató a Chuck Berry como miembro permanente del grupo.

Berry llevó una versión que hicieron de la canción de Bob Wills llamada “Ida Red” a la discográfica Chess Records. A los hermanos Chess les gustó el sonido de aquella canción, y de ahí a poco tiempo, estaban en Chicago grabando “Maybellene” y “Wee Wee Hours” – una canción que Johnson estuvo tocando en versión instrumental durante años, a la que Chuck le añadió rápidamente una letra. En la época en la que el trió dejó Chicago, Berry decidió empezar una carrera como solista y los otros dos miembros del grupo (Hardy y Johnson) se unieron a su banda. Johnson dijo “Pensé que podríamos obtener mejores trabajos con Chuck en su banda.”

Durante los siguiente 20 años, los dos colaboraron en muchas canciones de Chuck Berry, incluyendo “School Days”, “Carol” y “Nadine”. La canción “Jhonny B. Goode” fue según se informó un tributo a Johnson, con el título de la canción haciendo referencia al comportamiento de este cuando estaba ebrio. El pianista durante la sesión de grabación de la canción “Jhonny B. Goode” fue Lafayette Leake, uno de dos principales pianistas durante las grabaciones en Chess Records (siendo el otro Otis Spann). Leake también tocó en “Oh Baby Doll”, “Rock & Roll music”, “Reeling and Rocking” y “Sweet Little Sixteen”.

Berry y Johnson actuaron juntos hasta 1973. Aunque no siempre pagado, actuó con Chuck después de 1973 ocasionalmente hasta su propia muerte en 2005.

Era bien sabido el problema de Johnson con el alcohol. En la autobiografía de Chuck Berry, Berry cuenta como él y su banda hicieron una promesa de no beber en el coche, mientras estaban en la carretera, poniendo la mano en la ventana como forma de juramento.

Johnnie Johnson desmintió la historia. Dejó de beber en 1991 después de casi sufrir un infarto en una actuación con Eric Clapton.

Tras recibir una pequeña contribución por su aparición en el documental “Hail! Hail! Rock´n´Roll” en 1987, pudo volver a la musica, ya que por aquella época se mantenía a sí mismo como conductor de autobús. Fue entonces cuando grabó su primer álbum como solista, “Blue Hand Jhonnie”.

Más tarde, en 1995 actuaría junto con Keith Richards, Eric Clapton, John Lee Hooker, Bo Diddley y George Thorogood en el álbum “Live: Let´s Work Together” del último mencionado. En 1996 y 1997, Johnson se fue de gira con la banda de Bob Weir, Ratdog, actuando en 67 shows.

En 1999, se publicó la biografía de Johnson “Father of Rock and Roll: The story of Johnnie B. Goode Johnson” de Travis Fitzpatrick, un joven de entonces 23 años. El libro fue nominado al Premio Pulitzer por el congresista John Conyers, con lo que Johnson obtuvo mayor reconocimiento.

En el año 2000, Johnson se unió a la “Rhythm and Blues Foundation”.

A finales del año 2004, Johnson grabó su proyecto final, “Johnnie Be Eighty. And Still Bad”. Se grabó en St.Louis y todas las canciones fueron originales (escritas por el productor Jeff Alexander). El disco fue publicado la misma semana de su muerte, en Abril de 2005.

En 2005, tocó el piano en la banda “Styx´s Big Bang Theory” en la re-regrabación de “Blue Collar Man” titulado “Blue Collar man @2120”. Fue grabado en Chess Studios en la avenida Michigan 2120 en Chicago. En el 46º aniversario de la grabación de la canción “Jhonny B. Goode” en el mismo estudio.

Anteriormente, en Noviembre del año 2000, Johnson había demandado a Chuck Berry, alegando que se merecía la acreditación de co-compositor (y derechos de autor) de docenas de canciones, como “No particular place to go”, “Sweet little sixteen” o “Roll over Beethoven”. El caso fue desestimado en menos de un año porque habían pasado demasiados años desde que las canciones en disputa fueron escritas.