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Cómo reinventar las ‘sexperiencias’

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Adoptar un rol que no es el nuestro habitual, fantasear imaginándonos que estamos en lugares donde nos gustaría estar, o enviar a nuestra pareja algún mensaje subido de tono fuera del contexto sexual, son prácticas que pueden volver a encender la llama
Adoptar un rol que no es el nuestro habitual, fantasear imaginándonos que estamos en lugares donde nos gustaría estar, o enviar a nuestra pareja algún mensaje subido de tono fuera del contexto sexual, son prácticas que pueden volver a encender la llama

“La inapetencia sexual se define como el bajo nivel de interés sexual, que se manifiesta en la dificultad para iniciar o responder al deseo de actividad sexual en la pareja”, explica la psicóloga de adultos Nira Pérez, del centro Isep Clínic, en España.

Según Pérez, “es común la idea de que no existe solución o que el deseo ya volverá, dejando pasar los días sin que la situación mejore, pero dejar pasar el tiempo u ocultar el problema puede dar lugar a costumbres que provoquen la desaparición total de las relaciones sexuales”.

“El primer paso, una vez detectada esa falta de deseo, es descartar una causa orgánica; es conveniente consultar un médico, aunque la mayoría de las veces se trata de causas psicológicas, por lo que la terapia sexual o de pareja resulta ser lo más efectivo en estos casos”, añade.

A veces, más que haber poco interés sexual, simplemente puede existir una discrepancia en los niveles de interés sexual entre los dos miembros de la pareja: “Una de las partes puede creer que presenta un bajo deseo cuando, en realidad, puede suceder que su pareja tenga un deseo sexual aumentado”, sostiene la psicóloga española.

Aunque hay ocasiones en las que es necesario recibir psicoterapia para solventar problemas relacionados con la autoestima, alguna experiencia sexual traumática, problemas de la imagen corporal u otras dificultades que puedan estar influyendo. La psicóloga Pérez da 10 claves para “recuperar las ganas”.

1. Reserve tiempo para la intimidad no sexual

“El éxito de una relación requiere tiempo, energía, cuidados y atención, y una de las causas de fracaso en pareja es el poco tiempo que pasan juntos, lo que puede crear dificultad para el diálogo o la resolución de problemas”, señala Pérez.

Por ello “es conveniente tener alguna cita con la pareja fuera de casa y buscar media hora diaria para dialogar a solas de algún tema que preocupe, si lo hubiera, o para contarse lo del día”, señala, advirtiendo que “la falta de comunicación se puede convertir en falta de intimidad”.

2. Redirija su atención hacia lo sexual

Para Pérez, “el ritmo del día a día deja poco espacio para la sexualidad”, por lo que recomienda a cada uno de los miembros de la pareja que “traten de escuchar sus deseos y busquen cinco minutos al día para pensar y fantasear con posibles encuentros sexuales”.

3. Pensamientos eróticos

“Es probable que en algunos momentos del día asalten nuestra mente pensamientos eróticos fuera del contexto del encuentro sexual en la pareja”, explica Pérez. “En vez de evitarlos, trate de prestarles atención para rescatarlos luego, compartirlos con su pareja”, sugiere.

Un libro, una película o cualquier estímulo que se aleje de lo rutinario es útil como apoyo o de los pensamientos eróticos

4. Sensaciones de excitación

Según Pérez, nuestro cuerpo “responde a la excitación sexual desde antes de llegar al orgasmo, por lo que hay que ‘hacerle caso’ y disfrutar de esas sensaciones que preceden al clímax, tratando de buscarlas en diferentes situaciones, aunque no sea posible llevar a cabo una relación sexual completa”

5. Esté pendiente de caricias que estimulen los sentidos

“Es frecuente que las relaciones sexuales se vuelvan rutinarias, enfocadas a la penetración, olvidando las caricias y estimulos que pueden producirse fuera de este momento concreto”, explica la psicóloga. Para remediar esta situación, dedique tiempo a las caricias que precedan al acto sexual, “orientando a nuestra pareja sobre las que nos agradan”.

6. Potencie la fantasía

“Un libro, una película o cualquier estímulo que se aleje de lo rutinario es útil como apoyo o de los pensamientos eróticos que sirvan como base para practicarlos posteriormente”, señala Pérez, y recomienda hablar con nuestra pareja sobre estas fantasía y nuestro deseo de llevarlas a cabo en conjunto.

7. Juegos de seducción

“Jugar en pareja es una manera de reavivar la pasión”, y “tener una cita con la pareja como si no se conocieran de nada y hablar de sus gustos sexuales, simulando que es la primera vez que intercambian esta información” es una buena manera de ‘volver a conocerse’, sugiere.

“Adoptar un rol que no es el nuestro habitual, fantasear imaginándonos que estamos en lugares donde nos gustaría estar, o enviar a nuestra pareja algún mensaje subido de tono fuera del contexto sexual, son prácticas que pueden volver a encender la llama”, dice la psicóloga.

8. Relajación para reducir estrés y ansiedad

Pérez aconseja crear un ambiente relajado con luz tenue, velas, temperatura agradable y música relajante de fondo, masajear el cuerpo de nuestra pareja y viceversa, de manera suave, con el fin de disfrutar de un estado agradable, sin que el único objetivo de estas prácticas sea la excitación sexual.

“Jueguen a relajar su cuerpo por grupos musculares, comentando las sensaciones de relajación que se van produciendo y siendo conscientes de la respiración, para conseguir un control de los estados de ansiedad”, recomienda Pérez.

9. Conozca los deseos

“Con el transcurso de la relación no dedicamos tiempo a pensar en nuestros nuevos deseos, y menos aún en observar los de la pareja”, asegura. “Los deseos sexuales cambian y evolucionan con el tiempo, por ello deberíamos ‘actualizar’ nuestros deseos con el otro miembro de la pareja cada cierto tiempo, para así seguir complaciéndonos mutuamente”.

10. Discrepancias sexuales

“Si hay discordancias en el nivel de deseo, es clave asegurarse de que el problema en el terreno sexual es un inconveniente aislado y no es la consecuencia de una mala relación de pareja”, señala Nira Pérez. “Para resolver diferencias, ambos deben adquirir un compromiso para mejorar su calidad de pareja de manera integral y no sexualmente en particular”.

“No siempre el que tiene menor deseo es el que tiene el problema, pues existen múltiples factores, como el estrés laboral, los problemas económicos, los trastornos de salud o una mala relación de pareja, que pueden justificar ese descenso de deseo sin que haya que convertirlo en algo ‘patológico’ ”, explica..

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El chip del sexo

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Samantha, es una muñeca hecha de material elastómero termoplástico que tiene tres modos: el familiar, el romántico y el sexual
Samantha, es una muñeca hecha de material elastómero termoplástico que tiene tres modos: el familiar, el romántico y el sexual

El doctor en Nanotecnología, ingeniero en Electrónica y experto en Computación, Sergi Santos, que ha sido el primero en poner inteligencia artificial a una muñeca sexual realista que ha creado controversia, defiende que su innovación “no deshumaniza a las mujeres”.

A Santos le apasiona el humanismo, la psicología y la ciencia, y comenta que siempre le había interesado “hacer un cerebro”, pero para conseguirlo necesitaba un cuerpo y lo halló en las muñecas sexuales realistas fabricadas en China.

“El mercado del sexo mueve mucho dinero y encontré que estas muñecas tenían un cuerpo perfecto, en el que hay arte y tecnología”, explica.

Incorporó un aparato con algoritmos de inteligencia artificial en una de ellas, un prototipo al que ha bautizado como Samantha, una muñeca hecha de material elastómero termoplástico que tiene tres modos: el familiar, el romántico y el sexual; y le instaló unos sensores para que “sea inteligente y sepa responder a cómo la estás tratando”.

La empresa creada por Santos sólo vende muñecas femeninas, pero Santos afirma que es debido a su peso: “tenemos que desarrollar la tecnología un poco más para que el peso sea tratable”, aunque “hacer hombres no es problema”.

El nanotecnólogo añade que está convencido de que a las mujeres les encantaría tener uno, “aunque quizás no lo admitan. Mi madre misma me preguntó por qué no le construía un Brad Pitt”.

Santos explica que no quiere que la gente “se avergüence de tener una muñeca sexual que hable, entienda y sienta”, que su creación “no es solo sexual” y que mientras se interactúa con ella en modo familiar “nunca dirá nada grosero”.

“Antes, la gente compraba muñecas pero se escondía porque eran solo para practicar sexo, y tú veías una persona con una muñeca y podrías pensar que era un desquiciado mental. Espero que a partir de ahora la gente vea que no es eso”, confía.

El científico recomienda que con Samantha, que se puede comprar por entre 1.500 y 8.000 euros, según cómo se personalice, “tienes que hacer lo que harías con una mujer normal: se va excitando y llega al punto sexual y orgásmico”.

Pero por mucho que Samantha, a la que se le puede incorporar calefacción, simule una mujer, no deja de ser una muñeca, y el sexo con muñecas o robots ha suscitado algunas críticas sociales, aunque el inventor prefiere hablar de que ha hecho “algo disruptivo”.

Una de las críticas es que el uso de un robot puede contribuir a aumentar la explotación a las personas, pero Santos defiende que “si tú eres agresivo y tratas mal a objetos y a la gente, a Samantha la tratarás igual, depende de cómo sea el individuo”.

“No creo que esté abusando de Samantha, yo creo que estamos interactuando”, subraya el científico.

Existe una ‘Campaña en Contra de los Robots Sexuales’ que afirma que las muñecas sexuales deshumanizan a las mujeres y las convierte en meros objetos porque se establece una relación que únicamente reconoce los deseos y necesidades de una persona.

Sin embargo, el científico opina lo contrario, porque “una muñeca se puede fabricar a la carta y una vez puedas poseer el cuerpo que quieras, la gente prestará más atención a la personalidad de las mujeres porque el cuerpo va a ser algo accesible, y la mujer real ya no será un cuerpo sino una persona”.

Por ese motivo, Santos está convencido de que no ha hecho nada reprochable y señala que “desde hace años ha habido sexo, incluso con animales. Yo no soy un agresor sexual ni nada raro, soy una persona normal con una sexualidad normal, pero los humanos tenemos esta necesidad y satisfacerla con una muñeca está bien”.

El investigador está convencido que en el futuro Samantha va a evolucionar y se convertirá en un “asistente robot”, que puede recordarte cosas cotidianas o ayudarte si has perdido las llaves, aunque él se ha centrado en aplicar la inteligencia artificial en una muñeca sexual porque se puede hacer “por unos miles de euros”.

Tras su creación, Santos, que es ingeniero en Electrónica por la UPC y doctor en Nanotecnología por la Universidad de Leeds (Reino Unido), afirma que otras empresas “verán que hay interés por parte de la gente e implementarán más capacidades a la muñeca”.

“Espero haber contribuido a hacer un pequeño paso histórico para que el ser humano empiece a pensar que no es único en el mundo, que todos tenemos lugar en el universo y que no hay ningún problema en compartir tu sexualidad con un hombre, una mujer, tu mano o una muñeca”, concluye el ingeniero.

Arañas en el frenesí del coito caníbal

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Un macho y una joven hembra (de mayor tamaño) de Latrodectus hasselti durante el coito
Un macho y una joven hembra (de mayor tamaño) de Latrodectus hasselti durante el coito

Los machos de araña de espalda roja, una especie venenosa cuyas hembras devoran al macho durante el coito, han desarrollado una estrategia de reproducción en la que se aparean con hembras inmaduras para evitar su fatal destino. Un estudio demuestra ahora que este comportamiento también beneficia a las hembras

Las hembras de araña de espalda roja (Latrodectus hasselti), de mayor tamaño que los machos, practican canibalismo sexual y durante el apareamiento devoran al macho. Pero estos han desarrollado una estrategia para salvarse: buscan a hembras inmaduras y poco experimentadas.

Hasta ahora los científicos no sabían si esta táctica suponía un coste para las jóvenes hembras y si los machos –que se esfuerzan poco en el cortejo con esta acción– en realidad ejercían algún tipo de chantaje o coerción en ellas. Según las observaciones, estas parecían mostrar poco interés en el intercambio porque se lesionaban con más frecuencia e incluso intentaban atacar a los machos como si se resistieran.

Sin embargo, un equipo de científicos, liderado por la Universidad de Toronto (Canadá), revela ahora que esta estrategia es también beneficiosa para las hembras. “No hay evidencias que sugieran que este comportamiento sea abusivo para las hembras en términos de supervivencia y rendimiento reproductivo”, señala Luciana Baruffaldi, investigadora en la universidad canadiense.

El trabajo, publicado en la revista Scientific Reports, muestra que las hembras jóvenes que se aparean de esta manera no tienen que buscar a otros compañeros en el futuro. “Esta reproducción temprana puede ser bueno para las hembras porque en la naturaleza corren el riesgo de no encontrar pareja”, subraya Baruffaldi.

La ‘aberrante’ estrategia que beneficia a la especie

El canibalismo se produce incluso mientras tiene lugar el apareamiento entre el macho y la hembra. De hecho, se ha constatado que los machos ayudan activamente a la hembra a ser devorados dando volteretas y colocando su abdomen sobre la boca de esta. Pero esta forma extrema de reproducción tiene sus ventajas.

“Cuando se estudia la ecología evolutiva, tendemos a atribuir las características o los juicios humanos al comportamiento animal que se observa”, dice Maydianne Andrade, coautora del trabajo y experta mundial sobre hábitos de apareamiento de las arañas caníbales.

Sin embargo, realmente lo que hay que pensar es cómo afecta al éxito reproductivo del animal que lo realiza. “Esa es la moneda de cambio evolutiva: lo que se está reproduciendo con el tiempo es la cantidad de copias de genes que quedan en la descendencia”, añade la científica. Esto permitirá que los hijos mantengan los rasgos de sus padres.

Tantra para el placer infinito

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Excepto el abrazo tántrico, que consiste en que la mujer abrace al hombre con los brazos y las piernas sentada sobre las rodillas del hombre, no hay más posiciones. No se trata de imitar unas posturas establecidas sino de sentir, estimular y llegar a un equilibrio con la otra persona.
Excepto el abrazo tántrico, que consiste en que la mujer abrace al hombre con los brazos y las piernas sentada sobre las rodillas del hombre, no hay más posiciones. No se trata de imitar unas posturas establecidas sino de sentir, estimular y llegar a un equilibrio con la otra persona.

¿Qué es el sexo tántrico? Una pregunta que mucha gente se hace pero cuya respuesta, pocos conocen. Quizá porque suena demasiado lejano.

Lo cierto es que lejano sí es, ya que se trata de una práctica que se basa en el Tantra, una filosofía de vida de origen oriental con más de 4.000 años de antigüedad, que utiliza la energía sexual para conseguir una conexión con uno mismo. La meditación o disciplinas como el yoga, también con origen en la India, están muy relacionadas.

Dado que el sexo tántrico es una práctica que muchos desconocen, diferentes escuelas tántricas ayudan a descubrir las técnicas y a vivir experiencias con esta actividad oriental. Sobre esto hay mucho escrito pero cada persona puede llevarlo a cabo de una forma distinta: desde la más ortodoxa hasta la más occidentalizada.

Una nueva experiencia: el sexo tántrico

Ropa cómoda, higiene mental y física y unos pies preparados para quedarse descalzos. Son los requisitos que tengo que cumplir antes de asistir al taller de crecimiento erótico y emocional.

Esta práctica se basa en aplicar dos corrientes filosóficas: por un lado el Tantra y por otro la Gestalt, una corriente psicológica que tiene su origen en Alemania y es un tipo de terapia cuyo objetivo es “darse cuenta” de lo que te ocurre en el encuentro con la otra persona. De esta forma, ésta última corriente aporta un toque occidental a la filosofía tántrica.

En el sexo tántrico es preciso comprender y sentir las cuatro llaves de esta corriente oriental que son necesarias para conseguir una vida feliz y son vitales para practicar el sexo tántrico, para que después podamos aplicarlas en nuestra intimidad:

» Vivir el momento presente: Si una persona no está presente con sus cinco sentidos en una relación sexual y está pensando en que mañana tiene mucho trabajo o que ayer discutió con su padre, no va a poder disfrutar por completo del acto.

» Aceptar como es uno mismo y a los demás: Si no te aceptas como eres y estás pensando en que no te has depilado o si se te nota la celulitis es difícil que se consiga una relación plena. Pero del mismo modo se tiene que aceptar el cuerpo de la otra persona. En el tantra se adora cada poro de la piel de la persona con la que estás: sea el amor de tu vida o una relación de una noche.

» Seguir un movimiento armónico y fluido: Llegar a una danza con tu pareja. En el sexo normalmente se prepara el lugar, la iluminación, el momento… En un ritual ortodoxo de sexo tántrico se prepara la atmósfera, la luz, los olores, incluso la comida…es lo que se llama el Maithuna.

» Expresar lo que sientes y piensas: Decir lo que te gusta o no y pedir algo si quieres recibirlo, ya que si no lo pides, puede que te lo hagan pero también puede que nunca lo sientas. Entendemos la relación sexual como un acto de comunicación íntimo. No hay mayor afrodisíaco que tu pareja muestre que algo te gusta y te produce placer. Se puede expresar con la palabra, gemidos, con el cuerpo…

Una vez que conocemos estas cuatro claves, comienza la sesión. Nos ponemos de pie y caminamos respirando por la nariz, y soltando el aire por la boca. ¿En qué consiste el sexo tántrico?

La atmósfera

Una habitación con poca luz, con un olor agradable y una música casi silenciosa. Dejamos los teléfonos móviles que tanto nos suelen acompañar, los bolsos, los maletines…y estamos en un espacio donde no hay nada que nos desvíe la atención del momento que vamos a vivir.

Respirar

En el sexo tántrico es muy importante controlar la respiración y sincronizarla con tu pareja para poder entrar en la misma energía.

Sentir

Andamos despacio por la habitación, nos paramos frente a la persona que nos cruzamos, decimos nuestro nombre y nos abrazamos. ¿Qué nos transmite el abrazo del otro? Paz, sensibilidad, fuerza, protección, alegría, sensatez…Todo esto son sensaciones que al relajarnos percibimos mucho mejor. Durante el sexo tántrico se siente cada movimiento, mirada, abrazo, beso, caricia… como si eso fuera lo único que existiese en ese momento. Tocarse las manos, sentir la mirada de quien tienes enfrente…

Confiar

Saber llegar a un equilibrio con tu pareja o con una persona que conozcas en ese momento: dejarse llevar con los ojos cerrados es muy importante para olvidar y confiar. No intentar tener siempre el control de lo que estamos haciendo: quizá si nos dejamos llevar nos guste lo que la otra persona nos hace.

Adorar el cuerpo

Tenemos que aceptar como somos cada uno y buscar todas esas cosas buenas: la mirada, los labios, las orejas, las manos, las piernas…todos contamos con algo digno de mencionar. Si nos aceptamos como somos, el momento del sexo será mucho mejor ya que solo estaremos preocupados de sentir y disfrutar. Pero también tenemos que adorar el cuerpo de la persona con la que estamos, siempre podemos sacar detalles que nos gusten y a él o ella también le agradará que se lo digamos: me gusta tu cuello, tu boca, tu mirada…

Olvidar el tiempo

En la sociedad y en el momento en que vivimos es muy difícil dejar de lado el reloj. Siempre estamos pensando en la lista de la compra, el trabajo de mañana, la cena de esta noche o en todas las cosas que tenemos que hacer. Pero para practicar el sexo tántrico el tiempo se ha de olvidar. Hay que tener la cabeza y todos los sentidos en ese momento sin preocuparnos de nada más, para poder vivir esa experiencia al cien por cien.

Danzar

El sexo tántrico es como un baile: hay que coordinarse, llegar a un equilibrio, dejarse llevar en momentos, mandar en otros, pero sobre todo escuchar una misma melodía y danzar al son de ella.

Preliminares eternos

Caricias, besos lentos, susurros, miradas…en el sexo “convencional” todo esto lo podríamos practicar en los llamados preliminares, que según el médico sexólogo Ángel Ruiz Ejarque “es aquel proceso que antecede al acto de la penetración, es decir, el juego amoroso antes del coito y que tiene como finalidad la excitación”.

Pero el sexo tántrico no se basa en unos preliminares y la eyaculación como fin, sino en sentir, pedir lo que deseas, adorar el cuerpo de tu pareja, escuchar y dejarte recibir placer…esa danza sin tiempo en la que se trata de que las mujeres tengan el mayor número de orgasmos posibles y el hombre aguante la eyaculación para así poder durar el tiempo que quiera.

¿Y qué tiene que hacer el hombre para no eyacular cuando tiene un orgasmo?

En el que llamamos sexo convencional, el hombre siente un orgasmo y simultáneamente eyacula, pero en el sexo tántrico no. Para ello, los hombres deben:

» Fortalecer la musculatura pubococcigea (la que rodea la zona de la pelvis) .

» Practicar y conocer cuál es su punto de no retorno, mediante la masturbación.

» Controlar la respiración.

De esta forma se consigue tener un orgasmo controlado por el propio hombre y se impide que se eyacule, por lo que puede continuar con el acto sexual. Sin embargo, el sexólogo Ruiz Ejarque advierte de que se ha de tener especial precaución con este método ya que “si no se es precavido y se hace sin ningún control puede llevar a una afectación de eyaculación retardada o incluso a pérdidas del apetito sexual. Es decir, que cuando quiera eyacular, ya no pueda. Hay que practicarlo de forma responsable”.

¿En la cama? Mejor en el suelo

La cama, ese lugar que tanto utilizamos para el sexo convencional: fácil, práctico y cómodo. Pero en el sexo tántrico no es el lugar ideal ya que impide muchos movimientos. Suele practicarse en el suelo encima de una manta, un pañuelo grande, un Kilim…

¿Y posturas? Excepto el abrazo tántrico, que consiste en que la mujer abrace al hombre con los brazos y las piernas sentada sobre las rodillas del hombre, no hay más posiciones. No se trata de imitar unas posturas establecidas sino de sentir, estimular y llegar a un equilibrio con la otra persona.

Con el abrazo tántrico, la postura de la mujer estimula el Limgam (el pene) del hombre y le mantiene al borde del orgasmo continuamente, y al mismo tiempo ella los siente.

Juguetes eróticos tampoco suelen utilizarse. Un vibrador no tendría sentido en el sexo tántrico ya que se trata de sentir un cuerpo con el otro.

El sexo tántrico es una manera diferente de sentir y de experimentar algo tan universal como es la sexualidad. Durante las horas del taller aprendimos que dentro del mundo ruidoso e imparable en el que vivimos siempre es necesario un momento de relajación, sentimiento y valoración de lo que tenemos, y si todo eso lo aplicásemos en nuestra vida sexual, seguramente lo disfrutaríamos más.

Sexo sin seso en el sistema educativo

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Los centros parecen tener dificultades en aceptar que algunos de sus estudiantes sean sexualmente activos, lo que lleva a un contenido que está fuera de la realidad de muchos jóvenes, con la consiguiente falta de discusión sobre cuestiones que son relevantes para ellos
Los centros parecen tener dificultades en aceptar que algunos de sus estudiantes sean sexualmente activos, lo que lleva a un contenido que está fuera de la realidad de muchos jóvenes, con la consiguiente falta de discusión sobre cuestiones que son relevantes para ellos

Las clases de educación sexual en colegios e institutos son de escasa calidad y están impartidas por profesores poco capacitados a los que abochorna esta materia, según afirma un estudio que ha encuestado a chicos y chicas de entre 12 y 18 años en varios países.

La educación sexual en secundaria es a menudo negativa, alejada de la realidad y con un fuerte sesgo heterosexual. Además, está normalmente impartida por profesores poco capacitados y que se sienten avergonzados, según un estudio, que incluye una síntesis de opiniones y experiencias de jóvenes de diferentes países.

La investigación, llevada a cabo por tres investigadoras de la Escuela de Medicina Social y Comunitaria de la Universidad de Bristol (Reino Unido), señala que el fracaso de las escuelas para reconocer que la educación sexual es un tema especial con desafíos únicos está haciendo un gran daño a los jóvenes. También supone una oportunidad perdida en el objetivo de proteger y mejorar la salud sexual de los alumnos.

Estudios cualitativos

Las expertas han basado sus conclusiones en 55 estudios cualitativos que exploran las opiniones y experiencias de jóvenes que habían recibido clases de educación sexual y relaciones en centros de Reino Unido, Irlanda, EE UU, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Japón, Irán, Brasil y Suecia, entre 1990 y 2015. Las autoras sintetizaron las valoraciones y encontraron que, pese a la gran variedad geográfica de los estudios, las opiniones de los jóvenes eran muy consistentes.

El estudio pone de relieve que los centros educativos fallan a la hora de reconocer el carácter distintivo de la educación sexual. Por ello, la suelen tratar como hacen con el resto de las materias.

Sin embargo, las encuestas del estudio indican que se afrontan a retos diferentes al enseñar este tipo de tema. En las clases mixtas, los jóvenes sentían humillación si no eran sexualmente experimentados y decían que a menudo armaban jaleo para enmascarar sus ansiedades. Por su parte, las chicas se sentían con frecuencia acosadas y juzgadas por sus compañeros masculinos.

Los jóvenes también criticaron el enfoque excesivamente ‘científico’ de las relaciones sexuales, que ignoraba el placer y el deseo. Y señalaron que percibían que el sexo se presentaba muchas veces como un “problema” que ha de ser gestionado. Los estereotipos también son frecuentes: a las mujeres se las representa como pasivas y a los hombres, como depredadores. También critican que se trate poco o nada el tema de la homosexualidad, la bisexualidad o el sexo transgénero.

Otro tema importante es que los centros parecen tener dificultades en aceptar que algunos de sus estudiantes sean sexualmente activos, lo que lleva a un contenido que está fuera de la realidad de muchos jóvenes, con la consiguiente falta de discusión sobre cuestiones que son relevantes para ellos, dicen las investigadoras.

Los jóvenes se quejaron además del énfasis que esta educación hace de la ‘abstinencia moralizante’, y una falta de reconocimiento de toda una gama de actividades sexuales en las que hayan podido participar. La educación sexual llega demasiado tarde para algunos alumnos, indican.

Una educación vital

Este tipo de educación también adolece de fallos en el suministro de información útil y práctica, tal como la disponibilidad de servicios de salud de la comunidad, lo que se puede hacer en caso de embarazo, los pros y los contras de los diferentes métodos de anticoncepción, o las emociones que pueden acompañar a las relaciones sexuales.

A los estudiantes también les desagrada que sus profesores les den educación sexual, no solo porque perciben que están mal entrenados y sienten mucha vergüenza, sino también debido a la posibilidad de que se vea afectada la relación profesor-alumno y se quiebren los límites.

Las autoras señalan que a pesar del bajo nivel de esta enseñanza, la educación sexual es considerada como vital por los responsables políticos para proteger la salud de los jóvenes, así como de los embarazos no deseados, el abuso y la explotación sexual.

La evidencia sugiere que los propios alumnos quieren que la educación sexual que se enseñe en los colegios e institutos utilice un enfoque positivo del sexo, con el objetivo de que los jóvenes disfruten de su sexualidad de una manera que sea segura, consensual, y saludable.

El baile de los afectos intercambiables

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Con la mochila cultural que tenemos lo normal es no aceptar la propuesta para un episodio "swinger" y por eso se pueden contar con los dedos de las manos quienes practican el intercambio consentido de parejas
Con la mochila cultural que tenemos lo normal es no aceptar la propuesta para un episodio “swinger” y por eso se pueden contar con los dedos de las manos quienes practican el intercambio consentido de parejas

El miedo a una relación afectiva profunda o la búsqueda de sensaciones novedosas empujan a los matrimonios al intercambio de parejas, un práctica, no obstante, minoritaria en España.

El intercambio de parejas es una práctica que suelen llevar a cabo matrimonios que son “más compañeros de piso” que otra cosa y que se aventuran a este tipo de relaciones porque en el fondo tienen miedo a una relación afectiva profunda, según el psicólogo y sexólogo Esteban Cañamares, quien ofrece las claves del perfil de estas personas, conocidas por el nombre de “swingers”, una expresión que puede traducirse por los que se columpian, es decir que están abiertos a todo.

Según Cañamares, es “habitual” que las personas que buscan un intercambio de parejas necesitan tener un pie dentro y otro fuera de la relación, no se atreven a mantener un compromiso afectivo profundo, y “se suele dar en personas que han sido maltratadas por sus padres”.

Y esto es así porque “la persona que me quería, me cuidaba era también un peligro y así que ahora que me relaciono con alguien que me da cariño, ternura, tengo un pie fuera por si tengo que salir corriendo, es decir no pongo todos los huevos en la misma cesta”.

“No puedo creer ni confiar al cien por cien en esa persona, no sea que después me traicione, me agreda , me ataque… invierto la mayor parte del tiempo en ti, pero tengo a alguien de reserva”.

Más abiertos de mente

El psicólogo Enrique García Huete considera que se trata de personas más abiertas de mente que la mayoría, buscadores de novedades y sensaciones.

Hay una teoría en la que se categorizan seis grandes estilos de amar: lúdico, erótico, pragmático, amistoso, altruista y obsesivo.

El estilo de amor lúdico es el de variación y cambio, son los llamados picaflores. Pero un lúdico puede dejar de ser picaflor si tiene los estímulos y novedades que su cuerpo necesita .

Cuando se encuentran dos lúdicos, y sus valores no conservadores son similares, es entonces cuando puede plantearse un intercambio de parejas porque necesitan salir de la rutina. Pero en principio no hay una patología de base.

Sí se han dado casos de alguna persona que accede al intercambio porque su pareja se lo pide, y en ese acceder si puede haber un trastorno por dependencia.

Con acuerdo en el intercambio de parejas no hay problema

Cuando en la pareja, tanto el uno como el otro están de acuerdo, “en principio no hay ningún problema, y suele funcionar durante muchos años”, pero funciona siempre que haya algo que no rompa ese equilibrio , o que a uno de lo dos no le suceda algo, como por ejemplo una dolencia, y no quiera seguir con la historia porque lo que busca es una relación afectiva, busca seguridad, no más intercambio, coinciden ambos psicólogos.

Pero el intercambio de parejas es un tipo de relación que puede ser estable si es de común acuerdo. Y es un “tópico que los hombres son casi siempre quienes arrastran a las mujeres a este tipo de relaciones, ellas son tan adictas y partidarias a este tipo de relaciones como ellos”.

Según Cañamares , los daños psicológicos “son enormes” cuando una de las personas no está de acuerdo con el juego y está sufriendo porque se siente forzada , porque no se atreve a romper.., o antes de entrar en ese juego la pareja se rompe. Solamente puede funcionar con cierto éxito si las dos personas tienen esa misma necesidad de que aparezcan terceras personas”.

Si se trata de un tema impuesto por parte de uno de los miembros de la pareja, estas relaciones producirán celos y la pareja terminará rompiéndose.

Mente y genitales

“Tiene que haber un acuerdo, mas mente y genitales y el corazón fuera”, porque las relaciones con terceras personas no suelen ser relaciones afectivas sino puramente sexuales.

Observa Cañamares, que no obstante sexo y afecto siempre están mezclados, porque cuando una persona te desea , te toca, te acaricia, por un segundo se tiene la fantasía de que te quiere aunque sepas que no es así…

En realidad, los swingers buscan ese amor maravilloso que nunca tuvieron y como no lo encuentran pues al día siguiente vuelven a repetir la operación.

Pero no hay muchas consultas al psicólogo en relación a esta temática, primero, insiste Cañamares, porque es residual; y segundo, porque normalmente lo aceptan los dos miembros de la pareja y los casos que conocemos es porque uno de ellos acude a nosotros pero por otras razones, por ejemplo por una depresión, y lo sabemos porque nos cuentan su vida en conjunto,

No obstante, señala el psicólogo, con la mochila cultural que tenemos lo normal es no aceptar la propuesta de tu pareja para esos intercambios, y por eso se pueden contar con los dedos de las manos quienes practican el intercambio consentido de parejas.

La infidelidad

Para Cañamares la relación con terceras parejas “no es un remedio contra la infidelidad”, porque ademas si se está con otra mujer y no es algo genital sino afectivo, entonces eso si es infidelidad y produce celos, el cambio de parejas no es afectivo.

En la infidelidad, en cambio, si es frecuente que haya una tercera persona, que otro miembro de la pareja desconoce.

“Y lo primero que hay que decir es que infidelidad las hay de muchas clases no solo de tipo genital..Si tu estás en el hospital enferma y no voy a verte es una infidelidad, si dedico mi tiempo y mi esfuerzo a mi familia pero no a tu pareja, eso es una infidelidad también….

Sobre este asunto , Enrique García Huete también considera que el intercambio de parejas no es un remedio contra la infidelidad y recuerda que lo lúdico está en la base de lo que ha sido la supervivencia de los mamíferos superiores y que normalmente una relación no suele durar más de tres años, entre el cortejo , la fecundación, el embarazo y el cuidado de la cría.

Pero una vez pasada esa época muy basada en los biológico-hormonal, la relación pueda acabarse si aparece un macho más “poderoso” o una hembra mejor.

La inexactitud viable del poliamor

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El amor tiene multitud de ingredientes: complicidad, intimidad, pasión, sexo ... y cada uno defiende que su forma de amar es la más plena y completa
El amor tiene multitud de ingredientes: complicidad, intimidad, pasión, sexo … y cada uno defiende que su forma de amar es la más plena y completa

La mayoría de los españoles vive en una monogamia sucesiva, un estilo de relación que va acompañada en ocasiones de infidelidades, pero hay una minoría que entiende el vínculo amoroso de otra forma y que está abierta a mantener más de una relación sentimental duradera de forma simultánea y consensuada.

Esa minoría disfruta con lo que los expertos del querer denominan poliamor, la posibilidad de amar a dos, tres … a varias personas a la vez, sin estar loco, como diría Antonio Machín y como coinciden psicólogos y sexólogos al tratar estas relaciones, que son distintas al amor libre o a una infidelidad.

El poliamor se basa más en el amor que en el sexo y sus partidarios consideran que este sentimiento no tiene que estar restringido porque si quieres a alguien deseas lo mejor para esa persona, y eso incluye permitirle ampliar su vida amorosa y sentimental.

Así se refiere al poliamor María Pérez Conchillo, directora del Instituto de Psicología y Sexología Espill y presidenta de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual (AESyMeS). “Son unas relaciones consensuadas abiertas, en las que se entiende que se pueden querer y mantener relaciones emocionales, íntimas o sexuales de forma duradera con más de una persona y no tienen por qué ser necesariamente sexuales”, profundiza Conchillo.

Es un amor, por decirlo de alguna forma, más socializado: “Todo esto es aceptado por la pareja, no hay engaño -prosigue-. Hay unos contratos muy claros de integrar a la otra persona y compartir, y de hacerlo con consentimiento y sinceridad”. Esto no ocurre en el intercambio de parejas o en el sexo abierto, en los que en algún caso uno de sus miembros da el paso a estas prácticas por el otro.

En el poliamor lo importante es tener la capacidad de elegir otra forma de vivir las relaciones afectivas en general. Pero vivir el amor de esta forma tiene sus complicaciones porque se trata de un estilo menos aceptado socialmente que el enamoramiento en exclusiva.

Es difícil vivirlo porque es poco frecuente, tal y como señala el director del máster en Sexología de la Universidad Camilo Jose Cela, Carlos de la Cruz, pero eso no significa que no sea posible y deje de ser “normal”.

“El reino de las relaciones es el reino de las peculiaridades y que algo sea poco frecuente no significa que se deba catalogar de no ‘normal’. El ‘no me gustaría, no sería capaz’, no significa que no pueda haber eso”, incide el psicólogo y sexólogo.

Un ejemplo aún más visual para entender este mundo de peculiaridades: “Yo tampoco sé hacer malabares -apunta Cruz- y no me parece extraño que haya gente que sepa hacerlos y esté feliz haciéndolos”. Posiblemente a estos malabaristas les puede parecer sencillo esta forma de amar, pero si, como dice De la Cruz, en vez de dos, se habla de tres “es más probable que haya más cambios y que no siempre todos los cambios sean compatibles con mantener la situación ‘de hoy en un futuro'”.

Muchas personas al escuchar simplemente la palabra poliamor se habrán preguntado ¿por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo?, una pregunta que este experto contesta con otra: “¿por qué a veces se le llama sexo cuando se le debería llamar amor?”. Algunos autores hacen una clara raya entre amor y enamoramiento: “El amor es más profundo que el enamoramiento, pero también menos trepidante”, según Pilar Varela, profesora de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y autora de “Público amor puro y duro”. “Se puede querer a dos personas a la vez, pero no se puede estar enamorado de dos personas a la vez. El enamoramiento, esa fuerza arrebatadora que modifica el orden vital, es absolutamente exclusivo, solo cabe estar enamorado de uno”, comenta Varela.

El amor es vulnerable y conviene cuidarlo, según la psicóloga, a quien le parece “una tontería peligrosa” eso de ‘ve donde el corazón te lleve'”.

Una opinión a la que posiblemente se sume Paloma Carrasco, psicóloga del Hospital Quirón de Sevilla, quien considera conveniente diferenciar “el amor de verdad de los sentimientos”.

Para Carrasco se puede sentir atracción por varias personas a la vez, pero no se debe confundir con el amor. “Generalmente, detrás de una situación amorosa de este tipo (que en la mayoría de los casos se experimentará como crisis personal y provocará sufrimiento) se esconderá una importante inmadurez afectiva”. Un amor “completo y sano”, a su juicio, pide por sí mismo exclusividad y fidelidad” porque el “amor no es matemático, no se puede dividir en partes iguales; antes o después tendrá la necesidad de elegir, decantándose por la persona que más la valore y enriquezca”.

El amor tiene multitud de ingredientes: complicidad, intimidad, pasión, sexo … y cada uno defiende que su forma de amar es la más plena y completa.

Machín se anticipó hace muchos años a una de ellas, cuando cantaba en su “Corazón Loco” cómo se pueden querer a dos mujeres a la vez y no estar loco”.