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Esos pícaros extraterrestres

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La polinización a humanos por parte de seres de otros mundos (que pueden estar en éste) es tan antigua como la fase REM del sueño
La polinización a humanos por parte de seres de otros mundos (que pueden estar en éste) es tan antigua como la fase REM del sueño

Hay veces que la frontera entre los sueños y la realidad es tan estrecha que logra confundirnos. La experiencia de Verónica rebasa los límites de lo razonable. Vive en Antofagasta, al norte de Chile. Cuando se casó descubrió que no podía tener hijos, los intentos de la ciencia médica fueron siempre vanos y ya estaba resignada cuando una noche tuvo un sueño extraño. “Estaba desnuda, tendida en un quirófano, en una sala muy luminosa”- recuerda.

Al día siguiente despertó con el cuerpo dolorido, obsesionada por las imágenes de aquel quirófano y la sensación de que alguien la había manipulado. Las extrañas pesadillas persistieron durante varios días.

Seis meses más tarde Verónica empezó a sentirse «rara». Su metabolismo había cambiado, se cansaba con facilidad, se mareaba, sufría vómitos… «Decidí ir al médico –confiesa- pero no me encontraron nada». Preocupada, se lo comentó a su madre y ésta le preguntó si estaba embarazada. Verónica se sobrecogió. Fue a ver al ginecólogo y ¡efectivamente! Estaba en estado de gracia. Su hija tiene ahora siete años.

La de Verónica no es una experiencia única. Gentes de todo el mundo sueñan con esos  «quirófanos» y con pequeños seres de aspecto humanoide. Por su aspecto y dinámica los ufólogos las han relacionado con las llamadas abducciones, aunque el escenario donde acontecen no es, como en la película Encuentros en la tercera fase,  una solitaria carretera sino la intimidad de nuestro dormitorio. Ya sé. Atenta al sentido común: ¿Cómo seres de otros mundos van a entrar en nuestras alcobas, secuestrarnos y llevarnos a bordo de sus naves sin que nadie haya reparado en su presencia?

Además, la unión sexual entre miembros de especies diferentes no tiene fundamento biológico alguno (este sería el caso de un ser humano y un alienígena) A pesar de todo, en los últimos años, han proliferado de forma alarmante los relatos de personas que aseguran haber mantenido relaciones sexuales durante sus experiencias de visitantes de dormitorio y abducciones.

Los casos más importantes de encuentro sexual con entidades extrahumanas no se encuentran en los libros de ciencia ficción ni en las leyendas, sino en los archivos de la Iglesia. Durante la Edad Media, se extendió la idea de que los demonios podían unirse carnalmente con los hombres y las mujeres. Estos seres diabólicos recibieron el nombre de íncubos y súcubos, y su  aparición, según cuenta Henry-Corneille Agrippa en sus Obras Mágicas, venía precedida por la presencia de una estrella reluciente en el cielo.

Como los modernos casos de abducción, los íncubos –del latín incubare (estar acostado encima)- tienen una gran facultad de adaptación a los deseos secretos, a menudo más o menos inconscientes, de sus compañeros humanos. Están presentes en los procesos inquisitoriales desde el siglo XIII al XVIII y sus «víctimas» ofrecieron en sus declaraciones una imagen viva de la fantasía sexual de sus amantes demoníacos.

Es un argumento más para según la psiquiatría que justifica que el fenómeno se reduce a un trastorno alucinatorio denominado parálisis del sueño. Está causado por un problema de «desconexión» entre el cerebro y el resto del cuerpo durante el umbral del sueño. De hecho, la mayoría de estas experiencias acontecen cuando nos vamos a dormir o estamos despertándonos. Se trata de un momento especial de nuestro estado de conciencia, la duermevela, que es campo abonado para que tengan lugar ciertas alucinaciones.

Emmanuel Mignot, director del centro de Narcolepsia de la Universidad de Stanford explica que, «en ciertas ocasiones, durante la fase REM el cerebro intenta escapar al sueño cuando todavía no se ha conectado con el cuerpo y, entonces, sucede un ataque de parálisis del sueño. Los que lo sufren –añade- se sienten despiertos pero aún no han tomado el control de su cuerpo ni pueden percibir el mundo a través de sus sentidos».

El proceso dura apenas dos minutos pero es suficiente para provocar las alteraciones sensoriales suficientes. En dos palabras: soñamos despiertos.

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Promiscuidad femenina para evitar la extinción

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FacebookTwitterGoogle+Compartir La relación sexual estable y simultánea de una mujer con varios hombres ha sido una práctica de sociedades minoritarias a lo largo de la Historia. Es la poliandria, una conducta más frecuente en el reino animal al reportar beneficios biológicos a numerosas especies
La relación sexual estable y simultánea de una mujer con varios hombres ha sido una práctica de sociedades minoritarias a lo largo de la Historia. Es la poliandria, una conducta más frecuente en el reino animal al reportar beneficios biológicos a numerosas especies

La mayoría de las personas saben lo que significa la poligamia, un régimen familiar en que se permite al varón tener varias esposas y que, por ejemplo, practicaban los mormones en sus inicios, o un “harén”, es decir un grupo de mujeres que viven bajo la dependencia de un jefe de familia y que, aunque suele asociarse a las sociedades musulmanas, también tuvo lugar en otras civilizaciones antiguas, como la griega. Menos numerosas son aquellas las personas que conocen el significado del término poliandria, una condición infrecuente entre las personas y poco documentada en la historia de la civilización, por la cual una mujer puede estar casada simultáneamente con dos o más hombres, si bien tener varias parejas a la vez es algo más habitual entre otros seres vivos, como los insectos.

“Estar casada con varios hombres al mismo tiempo ayudaba a crear una red de seguridad para las mujeres en algunas culturas minoritarias”, según Kathrine Starkweather, investigadora de la Universidad de Missouri, en Estados Unidos.

De acuerdo al estudio efectuado por Starkweather, publicado en la revista ‘Human Nature’, “disponer de maridos adicionales garantiza a las mujeres de dichas sociedades que sus niños sean atendidos, incluso si uno de sus padres muere o desaparece”.

Starkweather y Raymond Hames, coautor del trabajo y profesor de Antropología en la Universidad estadounidense de Nebraska, examinaron la documentación científica sobre 52 culturas de diversas épocas con tradiciones de poliandria pertenecientes a todos los continentes, excepto Europa.

Al estudiar la documentación sobre estas sociedades repartidas por todos los rincones del mundo, desde el Ártico hasta los trópicos, pasando por los desiertos, entre ellos la etnia Bari en Venezuela, los expertos descubrieron que el hecho de estar expuestas a condiciones ambientales similares parecía influir en que culturas disímiles adoptaran la poliandria.

En las culturas estudiadas, los varones con frecuencia superaban originalmente en número a las mujeres, pero después sufrían una elevada mortalidad antes de la edad adulta, porque eran más propensos a morir en la guerra, durante la caza y la pesca, o en accidentes, y además pasan temporadas fuera del hogar familiar, según Starkweather y Hames.

En estudios previos, se ha comprobado que las tradiciones de trasmisión de la propiedad de la tierra en las culturas poliándricas, especialmente las de Nepal, Tibet y la India, conducían a que la tierra fuera dividida en partes iguales entre los hijos varones tras la muerte de padre de la familia.

Según la investigadora de la Universidad de Missouri, esta práctica habría conducido a que la tierra quedará subdividida en parcelas demasiado pequeñas para ser cultivadas, de forma que proporcionaran cosechas suficientes para alimentar a una familia.

Al estudiar a estas pequeñas culturas igualitarias, Starkweather comprobó que los hermanos más jóvenes integrantes del matrimonio poliándrico suelen proteger y proporcionar alimento para la familia cuando está ausente el hermano mayor, que a menudo es el marido primario.

Poliandria, en el reino animal

La poliandria es mucho más frecuente en el reino animal y está presente en una gran cantidad de especies, desde los insectos a los mamíferos, de acuerdo a un estudio de las universidades de Exeter y Liverpool, en el Reino Unido, que refleja que este fenómeno podría tener una ventaja biológica: reducir el riesgo de que una población animal se extinga debido a que se produzcan sucesivas generaciones formadas sólo por hembras.

Si el SR proliferase en una especie y lo portase la mayor parte de su descendencia femenina, este cromosoma “antimasculino” pasaría nuevamente a los hijos, dando lugar a su vez a cada vez más generaciones sucesivas de hembras, hasta que finalmente no quedarían machos y la población se extinguiría.

El estudio británico, efectuado con la mosca de la fruta ‘Drosophila pseudoobscura’, indica que el hecho de que una hembra tenga múltiples machos puede suprimir la expansión del cromosoma SR, haciendo las generaciones de “sólo hembras” sean una rareza.

Según los expertos de Exeter y Liverpool, este efecto obedece a que los machos que portan el cromosoma SR producen la mitad del esperma que los machos normales. Cuando una hembra se empareja con múltiples machos, sus espermatozoides compiten para fertilizar los óvulos, y son superados en esta competición por los espermatozoides de los machos normales, con lo que el SR no logra expandirse, según los británicos.

En general los biólogos creen que la función de la poliandria –que practican las abejas, ranas, buitres, cormoranes y macacos, entre otras especies- es contribuir a que las hembras engendren descendientes aptos, dado que gracias a esta práctica, el esperma que acaba fertilizándolas sería el del macho con mejores genes.

Sin embargo, algunas investigaciones sugieren, por contra, que la promiscuidad de las hembras no ayuda siempre a conseguir la mejor contribución genética paterna.

Un equipo de investigadores de las universidades de Uppsala, en Suecia, y Aarhus, en Dinamarca, ha estudiado las hembras de un tipo de escarabajo comúnmente denominado gorgojo, las cuales suelen aparearse con múltiples machos.

Al investigar a los escarabajos ‘Callosobruchus maculatus’, este equipo dirigido por el biólogo y ecólogo Goran Arnqvist, de la Universidad de Uppsala, ha descubierto que, cuando los gorgojos hembras se aparean con dos machos, el macho con genes de “baja calidad” procrea más descendientes que el macho con una dotación genética de “alta calidad”.

En conclusión, la poliandria todavía puede seguir acompañada del adjetivo “enigmática”, ha comentado este investigador.

La pasión y lo ácrata

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Para Preciado, las estructuras tradicionales que organizan la sexualidad desde el poder han quedado obsoletas
Para Preciado, las estructuras tradicionales que organizan la sexualidad desde el poder han quedado obsoletas

La filósofa y activista Beatriz Preciado reedita después su ‘Manifiesto contrasexual’ (Anagrama), un texto incendiario enmarcado en la teoría ‘queer’ en el que desmonta todas las convenciones sociales en cuanto al sexo.

Preciado publicó este manifiesto por primera vez en Francia en el año 2000 y en seguida fue aclamado por la crítica francesa, pero la autora ha reconocido que nunca pensó que ningún editor tuviese el valor de publicar este “delirio”, escrito como un panfleto insurgente.

En el libro, Preciado piensa la sexualidad dentro de la historia de las tecnologías, y no de la naturaleza, como se hace tradicionalmente, y lo hace tomando como ejemplo el ‘dildo’, una reproducción en plástico del pene.

Este objeto “innombrable”, convertido por el feminismo radical en el último tabú, es la excusa entorno a la que se construye todo el ensayo, que, entre otras cosas, aboga por la abolición de las tradicionales categorías hombre-mujer.

Preciado ha recordado que en todos los hospitales de las democracias occidentales se llevan a cabo prácticas de reasignación sexual a los bebés que no entran en los cánones del “binarismo sexual”, unas técnicas de mutilación sexual que no suscitan ningún rechazo social, al contrario de lo que sucede con la ablación del clítoris, ha dicho.

La autora ha aclarado que el suyo no es un manifiesto homosexual, y es que los posicionamientos que ella defiende se sitúan a la izquierda de las minorías, lo que muchas veces le ha valido el rechazo de las feministas o los colectivos homosexuales más integristas dentro de su creciente institucionalización.

Para Preciado, las estructuras tradicionales que organizan la sexualidad desde el poder han quedado obsoletas, –“la familia tradicional hace aguas desde hace tiempo”– pero siguen siendo hegemónicas; sin embargo, Internet se posiciona como la herramienta perfecta para la próxima revolución sexual.

“Internet hoy ya es uno de los órganos sexuales. No tiene género, es multirracial y colectivo”, ha destacado Preciado, que asegura que aunque los medios de comunicación convencionales no se hacen eco, la red es un volcán contrasexual a punto de explotar.

Poner en cuestión el matrimonio como forma estructura de filiación y abolir la inscripción de la diferencia sexual en el acta de nacimiento, igual que hoy no se aceptaría una casilla para definir la raza o la religión, serían algunos de los horizontes de esa revolución ‘contrasexual’ que está por venir.

Preciado también es autora de ‘Testo Yonqui’ (Espasa Calpe), ‘Terror anal’ (epílogo a ‘El deseo homosexual’ (Melusina), de Guy Hocquenghem) y ‘Pornotopía. Arquitectura y sexualidad en ‘Playboy’ durante la guerra fría’, con el que quedó finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2010.

Actualmente enseña historia política del cuerpo y teoría ‘queer’ en la Universidad París VIII y en el Programa de Estudios Independientes del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (Macba)

Deslizamientos psicológicos del placer

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Según distintos estudios, ambos sexos fantasean con aspectos íntimos o románticos que involucran a la pareja o persona amada, aunque ellos tienen fantasías con más frecuencia que ellas
Según distintos estudios, ambos sexos fantasean con aspectos íntimos o románticos que involucran a la pareja o persona amada, aunque ellos tienen fantasías con más frecuencia que ellas

“Disfruto de ver películas porno” o “Me gustan los encuentros sexuales salvajes y desinhibidos” son algunas de las cuestiones sobre las que los participantes de la última encuesta realizada por el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Granada tendrán que mostrar su conformidad y nivel de aceptación. Se trata de un cuestionario sobre la sexualidad en el ámbito de las relaciones de pareja compuesta por 55 preguntas que tratan aspectos tan variopintos como la capacidad de excitación en situaciones concretas, las sensaciones vividas durante las masturbaciones y las relaciones en pareja o la frecuencia con la que se asiste a actos religiosos.

Cualquiera que lo desee puede rellenar las cuestiones presentadas en la investigación con tan solo entrar en el enlace propuesto por la universidad (ver un poco más abajo). La única petición que desde la institución educativa se hace es que se responda de forma honesta y sincera para conseguir unas conclusiones eficaces. Así, quien desee participar en el proyecto solo debe entrar en dicho enlace y responder a una simple pregunta sobre matemáticas. Tras esto, solo quedará que el encuestado medite sobre sus relaciones sexuales tanto en solitario como en pareja y se desprenda de los prejuicios que podrían falsear sus respuestas.

En un primer momento, el usuario debe rellenar cuestiones relacionadas con su edad, sexo, su estado sentimental y si en la actualidad tiene actividad sexual. Asimismo, se pide que el encuestado indique su orientación sexual, pudiendo elegir entre una amplia variedad de elecciones que incluyen, entre otros, exclusivamente heterosexual, exclusivamente homosexual, asexual, predominantemente heterosexual con contactos homosexuales esporádicos, predominantemente homosexual con contactos heterosexuales más que esporádicos, bisexual, etc.

Entre las cuestiones que debe rellenar los participantes se pide que recuerde “lo mejor posible” el orgasmos que más recientemente ha experimentado durante la masturbación en solitario y elija entre palabras como gozoso, desbordante o palpitante dicha experiencia. De igual modo, se presenta distintas situaciones sexuales y se pregunta si está de acuerdo con las mismas y las ha experimentado, como que “cuando un desconocido sexualmente atractivo me toca accidentalmente, me excito con facilidad” o “cuando veo a otros teniendo contactos sexuales, me dan ganas de tener sexo”.

“Le indico a mi pareja que me toque los genitales cuando así lo deseo”, “Me apetece explorar mi sexualidad” son otras de las afirmaciones que deben valorar los participantes y elegir su nivel de conformidad al respecto. Son 55 cuestiones que únicamente quitará al interlocutor unos 15 minutos de su tiempo pero que ayudarán a la Universidad de Granada a descubrir con mayor claridad las relaciones sexuales actuales.

Estudios previos

Poco antes, otro estudio de la Universidad de Granada ha demostrado que no existen diferencias significativas entre las fantasías sexuales que experimentan habitualmente los hombres y las mujeres, ya que ambos sexos fantasean con aspectos íntimos o románticos que involucran a la pareja o persona amada. Además, los hombres tienen más fantasías sexuales (positivas y negativas) que las mujeres, lo que confirmaría, a juicio de los investigadores, la vieja creencia de “ellos piensan más en el sexo que ellas”.

Para llevar a cabo esta investigación, sus autores trabajaron con una muestra formada por 2.250 españoles (49,6% hombres y 50,4% mujeres), con edades comprendidas entre 18 y 73 años y que mantenían una relación de pareja heterosexual de al menos 6 meses. Los científicos obtuvieron la información a través de una encuesta recogida de modo incidental, para lo que contaron con la participación de institutos provinciales de educación permanente de varias ciudades andaluzas, centros de educación de adultos, talleres de empleo, la Biblioteca Pública Municipal de Granada y varias facultades de la Universidad de Granada y la Complutense de Madrid.

Los resultados obtenidos indican que casi el 100% de hombres y mujeres ha experimentado alguna fantasía sexual de modo placentero y agradable a lo largo de su vida, y en torno el 80% de la muestra encuestada informa haber experimentado, al menos, una fantasía sexual de forma negativa o desagradable en algún momento.

Sin embargo, existen diferencias cuando se compara la frecuencia con que se tienen determinadas fantasías en ambos sexos. En concreto, los científicos observaron que las mujeres experimentan de modo agradable, con mayor frecuencia que los hombres, fantasías de tipo íntimo y romántico. Sin embargo, los hombres piensan con mayor frecuencia que ellas en actividades exploratorias, relacionadas con sexo en grupo o búsqueda de nuevas sensaciones, como “ser promiscuo”, “intercambio de parejas” o “participar en una orgía”. La frecuencia de esta fantasía va desde “alguna vez en la vida” a “alguna vez al año”.

Las fantasías sexuales que son experimentadas de un modo más desagradable o no placentero son las relacionadas con temas de sumisión sexual. En concreto, se encuentra que las mujeres piensan, de modo más frecuente que los hombres, en “ser presionada a mantener relaciones sexuales”. Los hombres, sin embargo, tienen el pensamiento de participar en actividades homosexuales con una connotación negativa de modo más frecuente que las mujeres.

Los autores de este trabajo son los investigadores Nieves Moyano Muñoz y Juan Carlos Sierra Freire, del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, quienes han realizado el primer trabajo que aborda la evaluación de las fantasías sexuales como pensamientos positivos y negativos en España. Los resultados se publicarán en otoño en la revista Anales de Psicología.

Los investigadores de la UGR advierten que tener fantasías sexuales “favorece aspectos como el deseo o la excitación sexual, por lo que son un indicador de salud sexual”. En el marco de la terapia, creen que es necesario tener en cuenta, además de la presencia o ausencia de las fantasías, la actitud que presenta el paciente hacia estas.

Los investigadores pretenden estudiar si vivir las fantasías sexuales de un modo negativo o desagradable resulta disfuncional para el pleno desarrollo de determinadas conductas sexuales. Para ello, solicitan la colaboración de personas adultas mayores de 18 años que mantengan una relación de pareja de al menos 6 meses. Para participar, solo hay que contestar a una serie de preguntas en las que se garantiza anonimato y la máxima confidencialidad.

Extraños animales sexuales

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El sexo que se desarrolla entre las distintas especies de primates es tan variado y diversos como cualquier otra manfestación sexual entre los mamíferos. Hay que tener en cuenta que la selección natural ha ido definiendo las especies que mejor se han adaptado a las condiciones cambiantes del planeta, por lo que las respuestas sexuales y sociales de las diferentes especies de primates han marcado su camino hacia la evolución o hacia su extinción
El sexo que se desarrolla entre las distintas especies de primates es tan variado y diverso como cualquier otra manifestación sexual entre los mamíferos. Hay que tener en cuenta que la selección natural ha ido definiendo las especies que mejor se han adaptado a las condiciones cambiantes del planeta, por lo que las respuestas sexuales y sociales de las diferentes especies de primates han marcado su camino hacia la evolución o hacia su extinción

El ser humano es el animal con la vida sexual más estrafalaria. Tanto, que le ha ayudado en el desarrollo de nuestra cultura. Con esta tesis de partida, el antropólogo Jared Diamond contesta preguntas que ni nos habíamos planteado en el que es su libro más accesible.

Jared Diamond (EE UU, 1937) comenzó estudiando el funcionamiento de la vesícula biliar. Su curiosidad lo llevó a aventurarse en áreas como la ornitología, antropología, ecología, geografía y biología evolutiva. De este popurrí surge una de las mentes más brillantes e interesantes de nuestro tiempo, ganador del Premio Pulitzer por su libro Armas, gérmenes y acero, publicado en 1997.

Ese mismo año Diamond publicaba también ¿Por qué es divertido el sexo?, un libro que puede parecer menor en comparación con su hermano en ambición y extensión. No se dejen engañar. Diamond explica la evolución de la sexualidad humana con su pasión y humor característicos y desde un punto de partida que pocos lectores se habrán planteado antes: aunque a nosotros no nos lo parezca, somos el animal con la vida sexual más extravagante. Y, en parte, por eso hemos llegado hasta aquí.

¿Por qué los hombres no dan el pecho a sus bebés, cuando tienen pezones funcionales? Si no los usan, ¿por qué tienen pezones? Ya puestos, ¿para qué sirven los hombres? ¿Por qué el ser humano tiene un pene gigantesco en comparación con el de otros primates? ¿Por qué tenemos sexo en privado y no en público?

Son algunas de las preguntas a las que Diamond responde en su libro más ameno, que sirve como una estupenda introducción a la filosofía de un autor que, sin resultar denso, tiende a obras enciclopédicas y poco ‘veraniegas’. Los lectores que quieran introducirse en el fascinante trabajo de Diamond no encontrarán un mejor punto de partida, con la salvedad del también breve –aunque más complejo– Sociedades comparadas.

Diamond nunca da puntada sin hilo. ¿Por qué es divertido el sexo? es mucho más que el clásico compendio de curiosidades científicas. El investigador defiende que entender cómo ha evolucionado la sexualidad humana sirve también para comprender otros de nuestros rasgos característicos, como la cultura, la capacidad de hablar, la relación entre padre e hijo y hasta el dominio de herramientas.

“Los paleontólogos atribuyen normalmente la evolución de estos rasgos a nuestra adquisición de cerebros más grandes, así como a la de la postura erecta. Yo mantengo la teoría de que nuestra estrafalaria sexualidad fue asimismo esencial para su evolución”, sostiene Diamond en el prefacio del libro.

Durante el camino en el que Diamond nos convencerá –o no– de esa idea, descubriremos que los hombres son capaces de lactar, que el pene en erección de nuestros ancestros medía unos 4 centímetros y que las mujeres ‘ocultaron’ su ovulación a sus parejas para proteger a sus crías del infanticidio, y con ello abrieron las puertas al sexo recreativo, la monogamia y los cuidados familiares.

La vida sexual de los primates

La monogamia no se da en ningún primate social que viva en grupos, a excepción, según defiende el discurso convencional, del homo sapiens. Además compartimos otro rasgo común bastante significativo con chimpancés y bonobos, el bajo diformismo sexual entre macho y hembras, del que se deduce que la competencia sexual entre machos tuvo que ser bastante escasa, ya sea por el establecimiento del sistema monógamo o por un sistema de apareamiento multimacho-multihembra. Por otro lado, también es interesante apuntar que normalmente las especies más inteligentes de simios, son aquellas que tienen una alta sociabilidad.

En cuanto a la duración media de la cópula, el homo sapiens es el primate que más tiempo emplea, entre 4 y 7 minutos, le sigue el gorila con sesenta segundos, el bonobo sólo emplea quince segundos mientras el chimpancé lograr la eyaculación en tan sólo siete segundos.

Pero si la evolución es una constante competición ¿dónde se produce esta competencia entre las especies de múltiples apareamientos? Pues en el interior de la vagina de las hembras, ya que los machos que produzcan más y mejores espermatozoides tienen más posibilidades de dejar descendientes. Esto ha debido favorecer un aumento del tamaño relativo de los testículos y del tamaño del espermatozoide.

Y es que el pene sigue siendo un verdadero misterio, se han buscado muchas explicaciones del porqué de su tamaño y su forma. Una de las explicaciones más difundidas es que su forma y tamaño son perfectas para retirar el semen de otros machos tras eyacular. Se trataría de una adaptación anatómica para una época en la que las hembras copulaban con varios hombres con pocas horas o días de diferencia. Esto explicaría también el por qué de la existencia del glande: otra de las características anatómicas que nos distingue de los primates.

En cuanto a nuestros testículos, recordar que sólo las especies más promiscuas, es decir, humanos, chimpances y bonobos, tenemos escroto externo. El resto de especies de primates, con alguna excepción, tienen testículos interiores. Es evidente que tener los testículos exteriores es una solución evolutiva muy costosa, sobretodo por el mayor riesgo de vulnerabilidad que padecemos al tener los testículos al descubierto.¿pero qué ventaja nos aporta? Al mantener los testículos unos grados por debajo de la temperatura interior del cuerpo, permite que se acumulen espermatozoides fríos y que éstos se conserven durante más tiempo en buen estado.

Por otro lado, nuestros testículos son más pequeños que los de chimpancé y bonobos, pero mucho más grande respecto a gorilas y orangutanes. ¿Dónde nos deja esto? En una encrucijada donde detractores y partidarios de la monogamia y/o poligamia del homo sapiens encuentran argumentos a favor o en contra de sus teorías. Aunque, como desgraciadamente, los testículos son un tejido blando y no dejan registro fósil, no podemos saber, como han ido evolucionando nuestros testículos y si la tradicional monogamia ha traído un descenso del tamaño de éstos en pocos miles de años.

Para seguir repasando las características sexuales de los primates es importante trazar algunas apuntes sobre el orgasmo femenino. Recordar que el clítoris es el único órgano del cuerpo cuya única función es proporciona placer, a partir de este dato, podemos preguntarnos porqué la evolución ha dotado a muchas hembras de mamífero de este órgano tan peculiar, parece claro que su fin está enfocado a facilitar la receptividad de las hembras y a que éstas busquen repetir las relaciones sexuales, fomentando la competencia espermática.

Además no podemos obviar que el orgasmo femenino es un rasgo compartido por otras especies de primates, y además casualmente parece ser que las especies más orgásmicas resultan ser además las más promiscuas, como es el caso de macacos, bonobos y chimpacés.

Redención y muerte tras el despiporre

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La película Garganta profunda se popularizó sobre todo a raíz de los juicios realizados contra los distribuidores en varios países, donde se consideró que la pornografía contenida en el filme superaba los límites hasta el momento aceptados
Linda Lovelace

“Lovelace”, la película protagonizada por Amanda Seyfred en 2013, devolvió al centro del interés mediático a Linda Susan Boreman, nacida en Nueva York en 1949 y muerta a causa de un accidente automovilístico Los Ángeles en 2002, a los 53 años.

Su trágica desaparición aumentó la leyenda que rodeó su figura tras convertirse en un estandarte de la revolución sexual en los Estados Unidos, tras “Garganta profunda”, el primer filme pornográfico hardcore de la historia, sacudiera las buenas conciencias en los 70.

Eran los tiempos del Watergate, cuando la sociedad estadounidense entendió que un Presidente también podía mentir, una pérdida de inocencia que de todos modos no impidió la dimisión de Richard Nixon en 1974. Aunque los pobladores de la nación más poderosa del mundo, inmersos en la Guerra Fría y en el boicot olímpico, no estaba para sustos, recibieron de buen grado el filme de Gerard Damiano protagonizado por Linda Lovelace (nombre artístico de la Boreman) y Harry Reems (1947-2013).

No sólo el filme se convirtió en el más popular en la historia del cine porno, ocupando por ejemplo la portada de la revista Time, sino que también resultó el más rentable, con 47 mil dólares de inversión contra 600 millones recaudados. Los actores, que recibieron una magra paga por su trabajo, nunca pudieron superar el estigma de la película y poco más hicieron luego de su participación en Garganta profunda, también la forma que los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein bautizaron a su investigación sobre el caso Watergate.

Cuando hizo el filme, Linda Lovelace tenía 21 años, una película de porno aficionado en su haber y el deseo de convertirse en una estrella de cine convencional, un sueño que jamás pudo cumplir. Por su trabajo en “Garganta profunda” cobró 1250 dólares, una brizna en el mar de oro que hizo millonarios a los productores del filme.

Fue la autobiografía “Ordeal” lo que le dio a la atractiva mujer una fama extraordinaria. Allí no sólo contaba las técnicas de felación utilizadas empleadas en la película que todavía es referencia del género, sino también los abusos de que había sido objeto por parte de su primer marido, Chuck Traynor, quien muchas veces la obligaba a punta de pistola a filmar ciertas escenas, acusaciones que nunca fueron demostradas. De hecho, Traynor (1937-2002), fue una importante figura en la industria del porno, contra la que Linda luchó toda su vida haciendo causa común con los grupos feministas.

Linda Susan Boreman nació en Nueva York el 10 de enero de 1949 y aunque fue famosa, más lo hizo por el lado oscuro de la celebridad y su desempeño en el mundo de la pornografía, una actividad que le dejó secuelas graves de salud –tumores a causa de las inyecciones de siliconas, por ejemplo- y no pocos problemas emocionales y psicológicos.

En 1970 contrajo hepatitis a causa de una transfusión sanguínea y en 1987 salvó su vida con un trasplante de hígado. En 1974 se casó con Larry Marchiano, padre de sus dos hijos y de quien se divorció en 1996. En 1980 publicó “Ordeal,” la feroz autobiografía en donde pudo verse que su vida era de todo menos armoniosa.

También compartió numerosas veces sus vivencias en foros y escribió un nuevo libro llamado Out of Bondage (1986). El 22 de abril del 2002 Linda Lovelace falleció a causa de las heridas ocasionadas por un accidente automovilístico que la había dejado en coma 19 días antes.

En 1979, el abogado Victor Yannacone indicó que los profesionales que intervinieron en ‘Garganta profunda’ golpearon y abusaron sexualmente de su cliente, a la que forzaron a realizar todo aquello que imponía el guión por ellos ideado. El letrado, que pidió el control de los asuntos financieros de su defendida, aseguraba que Linda Lovelace fue asaltada reiteradamente. La denuncia fue sorprendente, porque hasta el momento se había asumido que Linda Loveláce .intervino de grado en la popular y denostada película, en la que el título hace referencia a los supuestos poderes sexuales de la garganta, de la actriz. Linda Lovelace, además, escribió un libro sobre esta experiencia: ‘Inside Linda Lovelace’, que en España fue publicado en 1977 por la Editorial Cupsa (filial de Planeta), con el título ‘Dentro’.

La película se popularizó sobre todo a raíz de los juicios realizados contra los distribuidores en varios países, donde se consideró que la pornografía contenida en el filme superaba los límites hasta el momento aceptados. En Gran Bretaña, elj uicio fue en 1976, contra el libro escrito por Linda Lovelace. Un jurado formado por personas menores de cuarenta años no lo consideraron pernicioso para la moral pública.

En ese libro, Linda Lovelace no mostraba arrepentimiento alguno acerca de las actividades que tuvo que realizar en el filme ni da muestras de que no hubiese disfrutado llevándolas a cabo. Al contrario, en un apartado filosófico, de ‘Dentro’, la señorita Lovelace aseguraba que para que la educación de los niños fuera más completa, ella eliminaría de la televisión todos aquellos programas en los que estuviera presente la violencia y emitiría sólo aquéllos relativos al sexo. En el libro, Linda Lovelace ratificaba el que parecía ser el invento principal de su personaje: la garganta; en la garganta profunda se hallan los órganos sexuales femeninos. Los jueces británicos que se enfrentaron procesalmente al libro, aseguraron que esta convicción podía conducir a las mujeres a la asfixia.

En el libro ‘Ordeal’ (1980) contaba cómo pasó de ser Linda Susan Boreman, la hija de un policía criada en Yonkers (Nueva York) y educada en varios colegios católicos, cuya máxima ambición era ordenarse monja, a convertirse en Linda Lovelace, la primera gran estrella del cine para adultos, gracias a la película ‘Garganta profunda’ (1972). Pero también la importancia que tuvo en el proceso Chuck Traynor, marido y manager, que, siempre según Lovelace, la forzó a rodar la película punta de pistola y la prostituyó hasta que logró separarse de él.

Después rodaría una olvidable segunda entrega de ‘Garganta profunda’ (‘Deep throat II’, 1974) y la comedia erótica ‘Linda Lovelace’. Candidata a presidente (Claudio Guzmán, 1974), que explotaba su fama como estrella X, para abandonar el cine y regresar a la vida pública alineada con el movimiento feminista radical y como furibunda activista antiporno, hasta el punto de declarar ante la Comisión del Congreso de los Estados Unidos que investigaba el mundo de la pornografía por orden del presidente Ronald Reagan. “Cuando ven la película, están viendo cómo soy violada”, llegó a afirmar. Su éxito fue efímero y se benefició de la acogida favorable de ‘Garganta profunda’ por parte de la comunidad intelectual, que consideraba el porno una forma de libre manifestación artística y se oponía a la persecución censora que sufrió una cinta que no llegaría a España hasta 1984, coincidiendo con la puesta en marcha de las primeras salas X.

Zarandajas pecaminosas en el románico

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La publicación recoge los estudios y teorías de siete reconocidos investigadores que indagan en el significado de las imágenes románicas con una fuerte carga sexual y tratan de darles una explicación coherente, tanto desde el punto de vista religioso como desde el acercamiento a la sociedad medieval en la que fueron creadas
La publicación recoge los estudios y teorías de siete reconocidos investigadores que indagan en el significado de las imágenes románicas con una fuerte carga sexual y tratan de darles una explicación coherente, tanto desde el punto de vista religioso como desde el acercamiento a la sociedad medieval en la que fueron creadas

El sexo, la masturbación, el adulterio y la homosexualidad en la Edad Media es analizada a través del libro “Arte y sexualidad en los siglos del románico”, que reúne textos de siete investigadores en torno a imágenes románicas con fuerte carga sexual.

La obra editada por la Fundación Santa María la Real ahonda en la comprensión de estas piezas desde el punto de vista religioso y el acercamiento a la sociedad medieval.

Las esculturas románicas representan a hombres que muestran su pene erecto, mujeres que enseñan su vagina, parejas besándose o “muchos ejemplos de las escenas obscenas” que aún encontramos en arelos y pilas bautismales.

La publicación abre con el ensayo de Iñaki Bazán que aborda el concepto de sexualidad transgesora con especial atención con el adulterio, castigado en el plano moral, a través del pecado, y la justicia, como un delito.

Estas teorías buscan avanzar en el conocimiento de una temática tan sorprendente como cautivadora, por lo que no supone un punto final.

Miguel C. Vivancos aborda la sistematización de las penas y castigos para perdonar los pecados siguiendo libros penitenciales de algunos monasterios. En este escrito se muestra que el “aborto o infanticidio” no eran considerados pecados sexuales, sino se equiparaban al “homicidio” y se castigaban con penas de muerte, reducidas después a excomunión perpetua o diez años de penitencia.

Por otro lado, la homosexualidad masculina era considerada más grave que el adulterio, el incesto, la fornicación, el bestialismo, la masturbación o el lesbianismo.

Paloma Moral se dedica en su ensayo la relación entre la medicina y la religión. En la Edad Media esta materia sirvió para ahondar los problemas que podía ocasionar la castidad. Los clérigos no podían masturbarse, mientras las religiosas sí podían siempre que la practicaran con su propia mano o con un consolador de fabricación especial.

El texto de Alicia Migueléz aborda cómo el lenguaje gestual plasmado en las piezas contribuye a la Historia de las Emociones; Miren Eukene Martínez se adentra en la figura de la mujer como símbolo de la lujuria.

Este pensamiento misógino cristalizó a finales del siglo XI y que tuvo como impulsores a monjes y clérigos que hicieron de la naturaleza femenina un “sinónimo de tentación, sexo y pecado”, indica Pedro Luis Huerta.

Ee el penúltimo trabajo del libro, Agustín Gómez estudio las escenas de la concepción, gestación, alumbramiento y lactancia. Se aborda desde la perspectiva divina, a través de la virgen María, y el pecado en alusión al realismo de escenas procaces o grotescas.

José Luis Hernando cierra la obra con un texto que interpreta las representaciones obscenas y su valor apotropaico, es decir, para nautralizar las fuerzas del mal.