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Muxes más allá de la entrepierna

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Los muxes son hombres zapotecos homosexuales que viven en la región del Istmo, en Oaxaca, y su papel dentro de la sociedad zapoteca es reconocido y protegido como un género extra
Los muxes son hombres zapotecos homosexuales que viven en la región del Istmo, en Oaxaca, y su papel dentro de la sociedad zapoteca es reconocido y protegido como un género extra

En la región zapoteca del istmo de Tehuantepec, al contrario que en la mayor parte de las sociedades actuales, el conocido como ‘tercer género’ no solo no está sometido al debate público, sino que se configura como una forma de vida en sociedad más: estos son los muxes.

Las leyendas zapotecas narran que San Vicente, el patrón de la región mexicana de Juchitán, viajaba con tres sacos llenos de semillas, uno de ellos repleto de grano masculino, otro femenino y el tercero, mixto. Mientras pasaba por la ciudad de Juchitán de Zaragoza, el tercer costal se rompió y cayó al suelo. Así nacieron los muxes.

En encaje social de los muxes poco tiene que ver con el que la transexualidad tiene en el resto del país. Los muxes son hombres que, por determinados motivos deciden adoptar roles femeninos. La transexualidad no está ligada con la figura del muxe, que puede continuar siendo un hombre si así lo desea, aunque lejos de la heteronormatividad.

El origen de esta palabra es incierto, aunque se considera que proviene de la adaptación de la palabra española “mujer” a la lengua zapoteca que carece de diferenciación de género gramatical, una característica cultural básica para entender el encaje de los muxes en estas sociedades.

La figura del muxe proviene de la época precolombina y nació en el seno de los zapotecos, una de las civilizaciones más avanzadas de Mesoamérica. Durante siglos han sido considerados como ‘tercer género’, ni mejor ni peor que un hombre o una mujer, sino diferentes.

Aunque los muxes han adoptado roles femeninos, tradicionalmente han contado con privilegios negados a las mujeres, como su participación en las decisiones habitualmente masculinas. Además, algunos miembros de esta comunidad se encargaban de la iniciación sexual de los adolescentes, con el fin de preservar la virginidad de las jóvenes zapotecas hasta el matrimonio.

En la actualidad, los muxes continúan siendo elementos valorados en las comunidades zapotecas, tanto así que son considerados por las madres como el mejor de entre sus hijos, ya que no acostumbran a tener relaciones duraderas, sino que parte de su rol social se encuentra en el cuidado de sus padres durante su vejez.

Es precisamente esta característica la que les proporciona gran relevancia en las sociedades zapotecas, ya que se valora su dedicación al cuidado de niños, enfermos o ancianos, así como a las tareas del hogar. Debido a su apoyo a la familia, tras el fallecimiento de la matriarca, pueden adoptar su figura de autoridad.

La ‘muxeidad’, al ser un rol social aceptado y respaldado por sus actividades como ‘cuidadores’, puede ser propiciada por las familias. En ocasiones, madres sin hijas crían a alguno de sus hijos varones mediante un rol tradicionalmente femenino, con lo que también existen muxes menores de edad.

Además, en el ámbito social, también son los encargados de crear y bordar los trajes tradicionales de las mujeres de la región, así como vestidos de gala para bodas, cumpleaños y aniversarios.

Con respecto a las relaciones sentimentales de los muxes, estas acostumbran a ser cortas y con hombres; sus relaciones con mujeres se consideran un tabú. Por otra parte, se les presupone la promiscuidad, incluso con hombres casados, y las relaciones estables son una excepción.

El lenguaje juega un rol fundamental a la hora de hablar del encaje social de los muxes, ya que no hay una sola forma de denominar a los miembros de este grupo, sino que, por lo general, se sienten cómodos tanto con nominaciones masculinas como femeninas.

Aunque los muxes acostumbran a ser hombres que han decido adoptar roles femeninos, también existen casos de transexualidad. Naomy Méndez, una muxe que se identifica con el sexo femenino, ha explicado, según ha publicado ‘Verne’, que existen dos tipos de muxes.

“Hay una gran gama de muxes, pero existen dos categorías principales: las muxes gunaa y los muxes nguiiu”, los primeros identificados como mujeres y los segundos como hombres. También existen casos de muxes que no se identifican con ninguna de estas categorías, sino como ‘tercer género’.

El encaje que los muxes han tenido tradicionalmente y tiene aún hoy en la cultura zapoteca no se puede comprender desde otras cosmovisiones en las que históricamente solo han existido los roles: hombre o mujer. La función social que estos cumplen, así como su aceptación sin tapujos, es uno de los pocos oasis de tolerancia en un país característico por sus altos niveles de agresiones machistas y contra la comunidad LGTBI.

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Príapo, la fimosis de un Dios

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Una restauradora brasileña descubrió un detalle camuflado a lo largo del tiempo por capas de pintura en uno de los trabajos del francés Nicolas Poussin (1594-1665): Príapo, el dios griego de la fertilidad, con su pene erecto
Una restauradora brasileña descubrió un detalle camuflado a lo largo del tiempo por capas de pintura en uno de los trabajos del francés Nicolas Poussin (1594-1665): Príapo, el dios griego de la fertilidad, con su pene erecto

Hace siglos, Príapo era considerado por los griegos como una deidad de la fertilidad. Por ello, solía ser representado con un gigantesco pene que, usualmente, estaba erecto. Para los antiguos, era la viva imagen de la fecundidad y la procreación. Sin embargo, un nuevo estudio publicado por la revista «Urology» ha desvelado una incómoda y curiosa verdad sobre este dios: fue representado con fimosis en uno de los frescos de Pompeya (el cual tiene a sus espaldas casi 2.000 años de antigüedad).

El artífice de este descubrimiento ha sido el doctor Francesco Maria Galassi quien, tras observar el susodicho fresco (ubicado en la Casa de los Vetti, una de las pocas que sobrevivió a la erupción del Vesubio) se percató de la «dolencia» de Príapo. «Su gigantesco miembro viril tiene una fimosis patente. Más concretamente, una fimosis cerrada». A su vez, el experto ha señalado lo sumamente extraño que le ha parecido hallar esta característica en una pintura dedicada a una deidad de la fecundidad.

La fimosis, concretamente, se produce cuando el prepucio es demasiado estrecho para descubrir el glande parcial o totalmente (lo cual puede producir problemas a la hora de mantener relaciones sexuales y tener hijos). «Esta condición presenta diferentes grados de gravedad y, en el caso específico de Príapo, parece ser la de mayor gravedad. En él no hay retracción de la piel en el glande», añade el experto.

Pero… ¿Por qué representar a una deidad de la fertilidad de esta forma? «En este caso, el pinto podría haber deseado destacar que este defecto anatómico era habitual en Pompeya mezclándolo con la fertilidad de Príapo», señala Galassi. Y es que, tal y como afirma el experto, se han hallado todo tipo de artefactos de la época destinados a paliar este problema.

A pesar de lo asombroso que es ver este problema en un dios de la fertilidad, lo cierto es que este tipo de defectos del tracto genitourinario se han representado de forma recurrente en las pinturas de la prehistoria con un extraño grado de precisión. En este sentido, la profesora de Historia Clásica Jessica Hughes ha señalado  que este tipo de pinturas podrían hacerse por hombres con fimosis como una forma de buscar la curación y la fertilidad a través de los dioses.

Escultura fálica en Barcelona

La famosa estatua del dios romano de la fertilidad, Príapo, el que exhibe un enorme pene de medio metro en plena erección, vuelve a estar a la vista. El Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC) ha decidido rescatar de sus almacenes esta pieza, de más de dos metros de altura, y devolverla a la sala de exposiciones, de donde fue apartada por considerar la dirección del centro de aquel momento que podía ofender a los visitantes. Un buen porcentaje de ellos son escolares.

Tras una cesión a una exposición en Murcia sobre el erotismo y la sexualidad de Roma, que permitió limpiar y restaurar la estatua, el director del MAC, Xavier Llovera, ha decidido colocarla en la sala, al final del recorrido de la época romana, “a ver qué pasa”, se pregunta, con interés museográfico. De momento, lo que pasa es que vuelve a ser una de las estrellas de las visitas de los escolares, que se detienen ante tamaño miembro, se fotografían y ríen. La pieza carece por ahora de cualquier cartel explicativo. Esta obra procede del Barcelonès, pero no se tienen demasiados datos de su historia y autoría. Príapo, que suele ser considerado hijo de Dioniso y Afrodita, era un dios menor del panteón romano; se le concedía un carácter rústico y un potencial como generador de fertilidad, tanto vegetal como animal.

Además del rescate de Príapo, el MAC ha instalado en una vitrina algunas piezas que explican la vida íntima en la antigua Roma: se trata de una vasija de cerámica con cuatro escenas eróticas de delicada factura, procedente de la antigua Bílbilis (Calatayud) y un colgante de bronce, hallado en Sasamon (Burgos) que representa un animal con sólo patas traseras, cuyo tórax deviene glande, al igual que sus dos patas y su rabo; lo monta una mujer que sostiene una corona de laurel. De las patas penden sendas campanillas.

En la época romana –anterior a la moral cristiana, por tanto– se afrontaba con cierta normalidad algunos aspectos que hoy son plena actualidad en Barcelona, como la prostitución. Los burdeles estaban perfectamente señalizados. Y las representaciones fálicas no sólo estaban toleradas, sino que se creía que aportaban suerte y protección, además de fertilidad, de manera que la figura que muestra el MAC, que hoy al menos llama la atención, suspendida dentro de la vitrina, llama la atención..

Príapo cruza el charco

Una restauradora brasileña descubrió un detalle camuflado a lo largo del tiempo por capas de pintura en uno de los trabajos del francés Nicolas Poussin (1594-1665): Príapo, el dios griego de la fertilidad, con su pene erecto.

Priapo fue representado con fimosis en uno de los frescos de Pompeya
Priapo fue representado con fimosis en uno de los frescos de Pompeya

“Escondieron el falo de Príapo. Es lo que llamamos los retoques del pudor, no es poco común”, señala la restauradora Regina Pinto Moreira, quien pasó ocho meses para restaurar “Hymenaeus travestido durante un sacrificio a Príapo”, que data de entre 1634 y 1638.

La pintura estaba rota y tenía agujeros, y la restauradora del Museo del Louvre debió retirar varias capas acumuladas a lo largo de 300 años. El trabajo sobre la obra, de 3,73 m de largo y 1,66 m de alto, costó 150.000 euros, según Folha.

La obra perteneció a la familia real española. Con las guerras napoleónicas el cuadro cayó en manos aristócratas inglesas y fue vendido a un coleccionista francés, Georges Wildenstein, que a su vez lo vendió en 1953 a Francisco Assis Chateaubriand, influyente periodista brasileño y fundador del Museo de Arte Moderno de Sao Paulo (MASP) en 1947.

Gran Canaria, líder mundial en pinturas púbicas

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Los motivos semejan figuras triangulares, con ángulos exactos, ejecutados con técnicas de abrasión originando un bajorrelieve que, con los contraste de luz-sombra, por la influencia del sol, podrían representar motivos triangulares púbicos muy parecidos a los que aparecen reflejados en muchos yacimientos de cuevas excavadas distribuidas por toda la geografía de la isla

El culto a la fertilidad de los antiguos aborígenes de Gran Canaria y su búsqueda de la perpetuación de la humanidad hicieron que la isla tenga en la actualidad la mayor concentración de grabados de triángulos púbicos del mundo, más de un millar, labradas en bajo relieve en las cuevas de Risco Caído y los paisajes sagrados de montaña en la caldera de Tejeda.

De esta manera, se trata de un enclave geográfico recientemente inscrito en la Lista Indicativa Española para convertirse, en el siguiente paso, en Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Eta explicación de los triángulos púbicos es una de las conclusiones expuestas por el director científico del proyecto, Julio Cuenca.

Precisamente Cuenca sostiene que estos símbolos son obra de mujeres, pues eran ellas las que estaban al cuidado de los santuarios, las que vivían allí y llevaban a cabo los rituales para rendir culto a la fertilidad.

Por su parte, el prehistoriador, Jean Pierre Duhard, señala que la representación del triángulo púbico, que formó parte del bagaje cultural de los grancanarios ancestrales, convierte a la isla en el rincón del mundo con más grabados de este tipo, añadiendo que ni siquiera la supera Francia, donde hay 240 del paleolítico superior en los abrigos rocosos de Blanchard, Castanet o Cellier.

Este es el motivo por el que los grabados púbicos tienen una mención especial en el exhaustivo expediente que prepara el Cabildo de Gran Canaria para la declaración como bien cultural por parte de la UNESCO.

En esos Espacios Sagrados de Montaña se sitúa la cueva de Los Candiles, inigualable por albergar nada menos que 344 vulvas grabadas del techo al suelo en las cuatro paredes de esta planta rectangular, circunscrita al santurario de Risco Chapín, dentro de la caldera de Tejeda y conectada por varios senderos con Risco Caído, el mayor de los tesoros del conjunto arqueológico.

Mientras, respecto a la cueva Risco Caído, los investigadores intentan traducir el relato que escribe en sus paredes los triángulos púbicos cuando la luz del sol y de la luna penetra por un agujero en la pared que mira al amanecer y que marca con exactitud los equinoccios y solsticios en este templo calendario de alta precisión.

La luz que entra en la cueva toma a veces una forma fálica que ilumina varios triángulos con un simbolismo extraordinario, otras parece una mujer embarazada, lo que constituye un lenguaje visual inusitado relacionado con la fertilidad, quizás por la preocupación de perpetuar la especie humana de los primeros pobladores de la Isla, aislados como estaban del resto de la humanidad.

Además de en los Espacios Sagrados de Montaña, hay unas pocas representaciones púbicas en cuencas de barrancos próximas al mar, como el barranco de Silva, en Telde, las cuevas de Lezcano, en el barranco de Teror, así como en Gáldar, lo que no deja de ser una incógnita por encontrarse fuera del ámbito de los santuarios de montaña.

Todos ellos constituyen el mapa actual de Gran Canaria, aunque los investigadores no descartan nuevos descubrimientos en el futuro.

“Best sellers” que sacan a la luz viejos roles de alcoba

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En la dominación todo tiene que ver con la obediencia. El "bondage", por ejemplo, requiere que haya ataduras en las manos y en los pies, vendas en los ojos o mordazas en la boca
En la dominación todo tiene que ver con la obediencia. El “bondage”, por ejemplo, requiere que haya ataduras en las manos y en los pies, vendas en los ojos o mordazas en la boca

La dominación sexual, también denominada Sadomasoquismo es una palabra que viene de los términos “sadismo” y “masoquismo”. El Marqués de Sade, escritor y filósofo francés del siglo XVIII, fue el primero que utilizó este concepto en sus obras y el que dio nombre a esta práctica sexual.

Con el tiempo, muchas parejas se han atrevido a combatir la rutina de su vida sexual con nuevas formas de avivar la pasión. Sin embargo, algunos han llegado a extremos como adoptar los roles de amo o sumiso.

El sadomasoquismo se utilizaba para hablar de una patología que tiene que ver con personas que necesitan ejercer la dominación, la violencia o la agresividad para sentir excitación, o bien aquellos que necesitan lo contrario, es decir, sentirse humilladas, en una actitud sumisa o recibir dolor para conseguir placer sexual.

A pesar de ello, hay muchos casos de personas que no llegan a convertirlo en patología como tal, sino que simplemente se aficionan a este tipo de prácticas en mayor o menor medida. Es una distinción muy importante, ya que hay veces que no se trata de un trastorno y es solo una conducta sexual gratificante.

La delgada línea entre trastorno y conducta

¿Dónde está el límite? Está en la necesidad. Hay quienes, para disfrutar del sexo, sienten la necesidad de incluir estos juegos y no se ven capaces de disfrutar de una relación sexual sin practicar la dominación y la sumisión. Jugar a forzar no llega a ser sadomasoquismo como tal, sino que es una práctica sexual como otra cualquiera.

Hay muchos ejemplos de personas que han añadido dentro de sus rituales sexuales este tipo de prácticas y no supone un problema, sino que las disfrutan. Les sirve para romper la monotonía de una vida sexual. Incorporarlo dentro de la vida sexual no es un problema, siempre y cuando las dos partes estén de acuerdo.

Sin embargo, cuando se necesita el sadomasoquismo a toda costa, estaríamos ya hablando de patología.

El sexo implica ciertos deseos, pero también, a veces, no tener el valor de decírselos a nuestra pareja. La normalización de los juegos de dominación gracias a unas novelas que han leído miles de personas y en las que aparecen prácticas de este tipo, hace que muchas parejas se atrevan
El sexo implica ciertos deseos, pero también, a veces, no tener el valor de decírselos a nuestra pareja. La normalización de los juegos de dominación gracias a unas novelas que han leído miles de personas y en las que aparecen prácticas de este tipo, hace que muchas parejas se atrevan

El problema llega cuando, el que tiene la actitud masoquista, busca satisfacer la necesidad sádica fuera de su relación de pareja. Ahí llega la ayuda en terapia o la ruptura de la pareja.

“Disfruto cuando me someten” o “me siento bien cuando tengo una actitud de dominación” son dos pensamientos que las personas masoquistas o sádicas tienen en sus mentes a la hora de enfrentarse a su vida íntima.

En ocasiones, el sadomasoquismo se convierte en un simple juego de interpretación de roles. Sin embargo, en estos casos, el dolor sigue siendo la fuente de placer. De hecho, esta conducta sexual implica dos conceptos de dolor:

Dolor físico: en las prácticas más puramente sadomasoquistas, se realizan quemaduras con velas, pellizcos, ataduras realmente fuertes, golpes y bofetadas durante el acto sexual, además de mordiscos en la zona genital y en la del pecho.

Dominación: todo tiene que ver con la obediencia. El bondage, por ejemplo, requiere que haya ataduras en las manos y en los pies, vendas en los ojos o mordazas en la boca.

Cada pareja busca y explora aquellas prácticas que les resultan más excitantes. Normalmente, una persona sadomasoquista encuentra placer en las dos actitudes, tanto con dolor físico como en la parte de dominación, aunque también hay quienes solo lo alcanzan mediante una de las dos opciones.

Perfil de un sadomasoquista

No se puede hablar claramente de un perfil. Sí que es cierto que la sexualidad, en este tipo de conductas extravagantes, cumple una función de compensación. Cuando una persona tiene que tomar decisiones en su día a día y llevar las riendas, pasa a ser sumiso en el terreno sexual. De esta forma, descargan la responsabilidad, no son juzgados y se dejan llevar.

Al otro lado está quien en su vida normal se siente frustrado y no tiene un cargo donde ejercer la dominación. Esa persona desea tener un poder de control y lo saca a relucir en su vida íntima. “Estas personas se muestran débiles en el trabajo, pero en el ámbito sexual sí pueden ser los amos y eso les resulta placentero”, dice el psicólogo.

Cualquier persona puede ser sadomasoquista en algún momento de su vida, pues la dominación y la sumisión siempre puede estar presente sin llegar a ser un trastorno.

De la ficción a la realidad

Desde “Cincuenta sombras de Grey”, el alcance que la novela erótica ha tenido entre nosotros ha sido enorme, sobre todo en mujeres. Muchas personas se han atrevido a practicar un tipo de juegos que hasta ahora no habían probado o que les había dado vergüenza sacar a la luz.

El sexo implica ciertos deseos, pero también, a veces, no tener el valor de decírselos a nuestra pareja. La normalización de los juegos de dominación gracias a unas novelas que han leído miles de personas y en las que aparecen prácticas de este tipo, hace que muchas parejas se atrevan.

Cualquier persona puede ser sadomasoquista en algún momento de su vida, pues la dominación y la sumisión siempre puede estar presente sin llegar a ser un trastorno
Cualquier persona puede ser sadomasoquista en algún momento de su vida, pues la dominación y la sumisión siempre puede estar presente sin llegar a ser un trastorno

Antes no había tantos juguetes sexuales dedicados al mundo de la dominación o la sumisión, sino que eran unos artilugios más que no tenían tanto protagonismo como ahora. Es difícil ir a un sex shop y no encontrar fustas, cuerdas para atar, esposas o artilugios de cuero.

Megan Maxwell, autora que ha saltado a la fama por su trilogía “Pídeme lo que quieras”, afirma: “Todo el mundo tiene fantasías, pero no hablan de ellas por pudor. El hecho que mis personajes sean realistas es clave para que las lectoras se adentren en la fantasía. Los hombres son más visuales, y las mujeres más de imaginar y fantasear. Leer este tipo de libros ayuda a imaginar y disfrutar de esas fantasías que anhelamos, pero que a veces las mujeres no nos atrevemos a realizar”.

“En ocasiones las mujeres disfrutan más leyendo escenas eróticas que practicando sexo real”, destaca Maxwell.

¿Tiene tratamiento?

Cuando se trata de una patología, se puede trabajar sobre ello y reorientar el deseo; es casi siempre la solución que los expertos proponen a sus pacientes. Sin embargo, muchas veces es difícil de dominar solo con el tratamiento psicológico y, en ocasiones, se requiere el uso de fármacos.

En la mayoría de las ocasiones se utilizan antidepresivos porque tienen una función que aumenta los niveles de dopamina. Esto hace que los comportamientos compulsivos se frenen. El sadomasoquista tiene que dar el primer paso y reconocer que la fuerza de su adicción a estas prácticas está dominando su vida. Una vez que el paciente quiere y está convencido de hacerlo, la ayuda está servida en la consulta.

El cerebro ardiente de los copuladores intergalácticos

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Las descripciones en episodios de abducción son recurrentes y no hay evidencias se su verosimilitud;
Las descripciones en episodios de abducción son recurrentes y no hay evidencias de su verosimilitud

Las abducciones y las relaciones sexuales de terrícolas con extraterrestres son asunto de gran preocupación en el campo de la ufología. El fenómeno se conoce con el nombre de exofilia.

La exofilia se refiere a la atracción o la consumación, el placer lascivo, sensual, entre individuos de la raza humana y alienígenas, humanoides, robots y otras formas de vida no terrícolas (no confundir, por cierto, con la espectrofilia, que alude al apareamiento de humanos con espectros, fantasmas, espíritus y otras criaturas del más allá y de lo que estaremos hablando en una futura oportunidad).

Así las cosas, son cada vez más los casos de personas que, tras haber sido abducidas, afirman haber mantenido relaciones coitales con criaturas espaciales.

Por abducción se conoce en el campo de la ufología y de la ciencia ficción al acto en el cual uno o más seres extraterrestres toman a un ser vivo terrestre contra su voluntad y lo llevan a sus naves espaciales con propósitos no del todo conocidos. Uno de ellos, sin dudas, es el reproductivo.

Más todavía, el registro de cópulas o ayuntamientos entre terrícolas y alienígenas tiene una datación relativamente reciente: de acuerdo con especialistas en materia exofílica, el primer reporte “oficial” de abducción y de cohabitación interplanetaria se remonta al año 1957 en Brasil.

Construcciones mentales

Sin embargo, las abducciones extraterrestres que algunas personas aseguran haber experimentado son una construcción mental propia de individuos susceptibles a los “falsos recuerdos”, según un estudio.

Según el profesor Chris French, director de la Unidad de investigación de psicología de lo anómalo del londinense Goldsmiths College, quienes dicen haber sido secuestrados por marcianos tienen un perfil psicológico concreto, con tendencia a alucinar, a creer en todo lo paranormal y a disociar la realidad, lo que puede conducir a padecer una alteración de los estados de conciencia.

La imagen de seres celestiales que mantienen relaciones con terrícolas es tan antigua como la capacidad de fantasear
La imagen de seres celestiales que mantienen relaciones con terrícolas es tan antigua como la capacidad de fantasear

French, experto en la relación psicológica con lo paranormal, comparó el estado psicológico de 19 supuestos “abducidos” y 19 voluntarios elegidos al azar. Descubrió que los que alegaban haber entrado en contacto con alienígenas tenían también el hábito de quedarse “absortos” en los quehaceres cotidianos, fantaseaban y algunos padecían “parálisis del sueño”.

En este último estado la persona se despierta y siente que no puede moverse, aunque es consciente de lo que le rodea. A menudo sufre alucinaciones auditivas y visuales.

“A finales del siglo XX, un número creciente de personas de todo el mundo empezó a tener experiencias extrañas”, explica French.

“Lo más corriente es que digan que los alienígenas los sacaron de la cama o el coche y, comúnmente, les describen como seres de menos de un metro, con brazos y piernas largos y cabezas enormes”, afirma el profesor.

Los “abducidos” suelen explicar que los extraterrestres tienen “grandes ojos negros a través de los cuales se comunican telepáticamente”, añade.

“Suelen contar cómo de repente se encontraron a bordo de una nave espacial donde se les sometió a un examen médico, a menudo doloroso, para extraerles esperma u óvulos”, relata el experto.

Según French, decenas de miles de personas en todo el mundo podrían experimentar recuerdos falsos de este tipo.