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Zorba, el macedonio

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Giorgis Zorbas, en 1918
Giorgis Zorbas, en 1918

Mucho se ha discutido en Grecia y Macedonia sobre el denominación definitiva de la exrepública yugoslava y sobre la herencia cultural de Alejando Magno. Pocos saben, en cambio, que ambos países comparten la herencia de otro personaje de fama mundial: Zorba el Griego.

En su novela «Vida y aventuras de Alexis Zorbas» (1946), llevada a la gran pantalla por Michael Cacoyannis y protagonizada por Anthony Quinn, el escritor griego Nikos Kazantzakis se inspiró en un personaje real, su íntimo amigo Georgios Zorbas.

Las paradojas de la vida quieren que la tumba de Georgios se encuentre en Skopje, la capital de la Antigua República Yugoslava de Macedonia, que vive en disputa constante con Grecia sobre su nombre definitivo.

Según explica el historiador local Danilo Kocevski, Zorbas, quien hasta su muerte en 1941 pasó las últimas dos décadas de su vida en Skopje, era un hombre al que le gustaba la buena vida, conocedor de los mejores restaurantes y bares de la capital.

Zorbas tenía la concesión para la explotación de varias minas en Drachevo y Zelenikovo, poblaciones cercanas a Skopje, donde se instaló en 1922 con su hija Ekaterina, que entonces tenía 10 años.

Desde su nuevo hogar en el entonces Reino de Yugoslavia, Zorbas se carteó con regularidad con Kazantzakis, quien con lo que le iba relatando su amigo sobre su nueva vida y sobre la atmósfera de la ciudad, escribió la novela que dos décadas más tarde serviría de inspiración para la producción de Hollywood.

Casi más famosa que la película acabaría siendo la música de este filme, compuesta por Mikis Theodorakis, que convirtió este tema en una especie de segundo himno de Grecia.

Ahora Theodorakis se ha transformado en estandarte del nacionalismo griego en lo que afecta a esta cuestión, al rechazar visceralmente toda solución que incluya la palabra Macedonia.

En una reciente manifestación multitudinaria celebrada en Atenas en la que fue el orador principal, el compositor, de 92 años, sostuvo que toda concesión a la ARYM supondría una cesión de soberanía nacional griega, y afirmó que con el uso del término Macedonia, el país vecino persigue ampliar sus fronteras en detrimento de Grecia.

En el cementerio principal de Skopje Butel, en la fila 17, línea 3, número 23 no se mueve ni una sola hoja. Nada demuestra que bajo el mármol yace uno de los hombres más alegres de Skopje, cuyo recuerdo podría relajar las tensiones políticas entre Grecia y Macedonia, al menos por un momento.

Seguramente Georgios Zorbas nunca soñó que acabaría convirtiéndose en uno de los griegos más famosos del mundo y que yacería en una tierra cuyo nombre disputa su Grecia natal.

Gracias a su nieto Vangel, fruto del matrimonio de su hija Ekaterina con Nikola Jada, el mundo conoce el rostro verdadero de Zorba, pues es el único que conservó una foto del abuelo y la colocó en su tumba.

Tras los muchos años de disputa entre los dos países a cuenta del nombre, muchos en Skopje creen que con los años se han cerrado incluso los vínculos culturales entre ambas naciones.

No así el escritor Vladimir Martinovski, de la Facultad de Filología de Skopje, quien sostiene que Georgios Zorbas podría convertirse en un elemento que, si se utiliza adecuadamente, podría estrechar nuevamente los lazos. «El personaje de Zorba no genera nacionalismos. Brilla por su cosmopolitismo, que es lo que realmente se necesita en este momento entre nuestros países», dice Martinovski .

El sirtaki de Zorba todavía tiene millones de adeptos en todo el mundo, pero nunca se ha tocado para ambas naciones al mismo tiempo.

En el Ministerio de Cultura de Macedonia hay una iniciativa para llevar a cabo proyectos que puedan acercar a artesanos, músicos y trabajadores culturales de Grecia y Macedonia.

«Sin duda hay muchas personalidades, incluido Zorba, que contribuyeron a la construcción de la identidad cultural de la región de los Balcanes y de nuestros países. Podríamos construir puentes usando sus logros», dicen desde el Ministerio de Cultura.

Desde que la ARYM proclamó su independencia en 1991, Grecia rechaza que use su nombre constitucional, República de Macedonia, con el argumento de que ese calificativo forma parte de la herencia cultural helena y por temor a que el país vecino pueda plantear reclamaciones territoriales en la región homónima en el norte de Grecia.

Por ese motivo, mantiene bloqueado el acceso de Macedonia a la Unión Europea y la OTAN.

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