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Pandemia de picaresca en la educación

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El alumnado que tiende a dejar los trabajos hasta el último momento tiene mayor propensión a cometer plagio
El alumnado que tiende a dejar los trabajos hasta el último momento tiene mayor propensión a cometer plagio

El tema del plagio en los niveles preuniversitarios está poco estudiado y muy escasamente tratado en el contexto hispanohablante. Por esta razón, un equipo de científicos de la Universidad de Islas Baleares ha investigado esta actividad entre el alumnado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, y su relación con el género y la procrastinación –posponer las tareas para días posteriores–.

Los científicos encuestaron a 1.503 alumnos y alumnas de segundo, tercero y cuarto de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), y 1.291 de primero y segundo de Bachillerato de las Islas Baleares. Los resultados muestran que las prácticas constitutivas de plagio están ampliamente extendidas en las aulas de los ciclos educativos medios.

El estudio demuestra además que los varones presentan niveles de perpetración significativamente superiores a los de las mujeres y que el alumnado que tiende a dejar los trabajos hasta el último momento tiene mayor propensión a cometer plagio.

“Las prácticas más comunes son las conocidas como ‘plagio collage’, es decir, la elaboración de un trabajo a partir de la copia de fragmentos sueltos de texto, ya sea de fuentes digitales o de fuentes impresas, y su inclusión en un trabajo académico sin citar su origen”, declara Rubén Comas-Forgas, investigador de la Universidad de las Islas Baleares y coautor del trabajo.

El 81,3% del alumnado manifestó haber copiado, al menos una vez, durante el curso académico anterior, fragmentos de textos de páginas web que pegaron directamente en un documento y entregaron como trabajo de una asignatura sin citar la fuente.

Asimismo, el 72,5% manifestó haber copiado –sin citar– fragmentos de fuentes impresas (libros, enciclopedias, periódicos, artículos de revista, etc.) y haberlo añadido como parte de un trabajo suyo de una asignatura.

Otras acciones menos recurrentes fueron: descargarse un trabajo completo de internet y entregarlo como propio, o presentar un trabajo elaborado y ya entregado por otro alumno en cursos anteriores.

Según Comas-Forgas, “los centros de educación secundaria deben proyectar y acometer de manera decisiva medidas para reducir y prevenir este tipo de fraudes académicos”.

La estrecha relación entre la procrastinación y el fraude

Los resultados también recomiendan a los docentes que hagan un seguimiento y un control efectivo del proceso de elaboración de los trabajos académicos. “La mejora de las competencias de información del alumnado –añade el investigador– es una de las estrategias necesarias para encarar eficazmente el problema”.

Para los autores, es muy destacable el hecho de que –como reflejan los datos confirmados en este trabajo– exista una marcada relación entre el plagio y las conductas procrastinadoras o de postergación.

“La explicación puede ser bastante simple: los alumnos que tienen mayor tendencia a dejar las tareas para el último momento no tienen tiempo para elaborar por si solos la actividad prescrita por el docente y la única salida que les queda es confeccionar el trabajo a partir de alguna de las modalidades de plagio existentes”, apunta Comas-Forgas.

Un ‘campo de prácticas’ para la corrupción

El modelo de profesor que prescribe un trabajo y no realiza ningún tipo de seguimiento sobre el mismo está “abonando la posibilidad de que sus alumnos dejen la tarea para el último momento”, argumenta el experto.

Por esta razón, el equipo recomienda pautar y realizar controles periódicos de las tareas, hacer un seguimiento del proceso y no esperar simplemente al resultado.

El trabajo plantea la necesidad de incluir valores de integridad académica en los centros educativos, tanto en su reglamentación como en la adopción de metodologías docentes adaptadas a las tecnologías de la información.

“Hay que enseñar al alumnado cómo usar la información de forma eficaz y ética. El fraude en la educación es el principal tipo de comportamiento antisocial escolar no violento o de cuello blanco. Y no solo eso, sino que además la escuela es el primer campo de prácticas del fraude y la corrupción, como señaló en un trabajo pionero sobre la materia el profesor Juan Manuel Moreno en 2001”, concluye.

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Machos sobre el alambre del conflicto

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A pesar de ser agresivos durante la competición deportiva, después de jugar los hombres invierten más tiempo que las mujeres en mantener un contacto físico pacificador, por ejemplo, dando la mano o palmeando la espalda del adversario. Es la conclusión de un estudio en el que investigadores de la Universidad de Harvard han analizado vídeos del acercamiento entre rivales en cuatro deportes individuales: tenis, pimpón, bádminton y boxeo
A pesar de ser agresivos durante la competición deportiva, después de jugar los hombres invierten más tiempo que las mujeres en mantener un contacto físico pacificador, por ejemplo, dando la mano o palmeando la espalda del adversario. Es la conclusión de un estudio en el que investigadores de la Universidad de Harvard han analizado vídeos del acercamiento entre rivales en cuatro deportes individuales: tenis, pimpón, bádminton y boxeo

En todas las sociedades humanas se producen conflictos entre grupos y el deporte no es una excepción. A pesar del espíritu deportivo, también se crean disputas en las competiciones entre rivales, en equipos o individuales.

Investigadores de la Universidad de Harvard se han preguntado si hay diferencias significativas en la manera de suavizar las tensiones por parte de hombres y mujeres deportistas. Para analizarlo, han visionado el final de competiciones deportivas de alto nivel de jugadores de 44 países en tenis, bádminton, tenis de mesa y boxeo, y han estudiado el nivel de acercamiento entre rivales una vez acabado el partido.

Las conclusiones de su nuevo estudio, publicado en Current Biology, revelan que los hombres tienden a tener más contacto con sus rivales después de un conflicto o competición en pos de una cooperación mutua futura.

“Durante los últimos 30 años he estudiado las diferencias de género en la cooperación y en la competencia entre grupos y personas. Observé que a pesar de existir una mayor agresividad entre machos, estos eran más propensos a cooperar en grupos grandes que las mujeres”, declara a Sinc Joyce Benenson, autora del estudio e investigadora en la Universidad de Harvard (EE UU).

Mientras que todos los oponentes estrecharon sus manos al final de la competición como signo de respeto y juego limpio, pocos rivales mostraron gestos adicionales de afecto, como una palmada en la espalda.

Sin embargo, cuando ocurrían, esas escenas eran protagonizados por más hombres que mujeres. Por ejemplo, los resultados muestran que, en tenis, un 42,5% de los deportistas masculinos tocaron el cuerpo de su rival frente a un 12,5% de las mujeres.

Según los investigadores, esta diferencia radica en las diferencias entre los roles de género asignados tradicionalmente a hombres y mujeres.

Buscando beneficio

Mark van Vugt, investigador del Instituto de Antropología Evolutiva y Cognitiva de la Universidad de Oxford, acuñó la hipótesis del ‘macho guerrero’ en la que establecía que los hombres han originado la mayoría de los conflictos del mundo impulsados por la competición entre machos. Sin embargo, son más rápidos resolviendo los resentimientos con el fin de trabajar mejor juntos contra cualquier amenaza venidera.

En las sociedades de chimpancés, los machos continuamente se involucran en conflictos agresivos pero también son más propensos a la reconciliación que las hembras para poder establecer una cooperación futura contra posibles enemigos del grupo.

“La estructura social humana se asemeja en este sentido a la de los chimpancés, donde los machos cooperan en grupos del mismo sexo, mientras que las hembras se centran más en miembros de la familia y uno o dos buenos amigos”, explica Benenson.

Los estudios en primates junto con los resultados obtenidos de la visualización de partidos de alta competición afianzan la hipótesis, según la investigadora, de que los hombres, a pesar de ser más competitivos y agresivos, son mejores que las mujeres en la resolución de conflictos.

Los expertos creen que estos resultados podrían tener implicaciones más allá de los deportes. Por ejemplo, apuntan que las mujeres, en general, podrían tener más dificultades para resolver conflictos con sus compañeros del trabajo, amigos o familiares.

El aire envenenado castiga al 90% de los niños del mundo

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La contaminación del aire influye en el desarrollo neurológico y en la capacidad cognitiva y puede originar asma o, incluso, cáncer infantil
La contaminación del aire influye en el desarrollo neurológico y en la capacidad cognitiva y puede originar asma o, incluso, cáncer infantil

Respirar aire contaminado es una de las principales amenazas para la salud de los más jóvenes. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 93% de la población infantil está expuesta a altos niveles de partículas finas que superan los límites de calidad del aire. En total, unos 1.800 millones de niños menores de 15 años respiran aire sucio a diario.

El estudio señala que los más pequeños son más vulnerables a los efectos de la polución porque respiran más rápido que los adultos, por lo que absorben un mayor número de partículas nocivas.

En este sentido, la altura también es un factor determinante: en la etapa de crecimiento, en la que tanto el cuerpo como el cerebro de los pequeños están en pleno desarrollo, viven más cerca del suelo, que acumula una mayor concentración de contaminantes.

El derecho a respirar aire limpio

“El aire contaminado está envenenando a millones de niños y arruinando sus vidas”, ha denunciado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. “Esto es inexcusable. Cada niño debería poder respirar aire limpio para poder crecer al máximo de su potencial.”

Los recién nacidos y los niños en edades más tempranas también son los más susceptibles a los efectos contaminantes que producen los electrodomésticos o las tecnologías dentro de los hogares. La polución influye en el desarrollo neurológico y en la capacidad cognitiva y puede originar asma o, incluso, cáncer infantil. Además, los infantes pueden tener mayor riesgo de padecer dolencias crónicas como enfermedades cardiovasculares años más tarde. Solo en el año 2016, hubo 600.000 muertes infantiles a causa de infecciones respiratorias originadas por aire contaminado.

Asimismo, las mujeres embarazadas que viven en lugares con aire inseguro, tienen mayor probabilidad de dar a luz de forma prematura y de tener hijos de un peso y tamaño inferior a la media.

“El aire contaminado está atrofiando el cerebro de los niños, lo que afecta a su salud de más formas de las que sospechábamos. Pero hay maneras sencillas de reducir las emisiones peligrosas”, ha asegurado María Neira, la directora del departamento de Salud Pública, Medioambiente y Determinantes Sociales de Salud de la organización.

Políticas respetuosas con la salud

“La OMS está respaldando la implementación de políticas respetuosas con la salud, por ejemplo, al acelerando el cambio hacia combustibles y tecnologías del hogar más limpias y promoviendo el uso de transporte más verde y la construcción y planificación urbana eficiente”, ha añadido.

Por otra parte, en el informe se destaca que los países con rentas más bajas tienen un mayor porcentaje de riesgo: el 98% de niños de hasta cinco años respiran aire tóxico, en comparación con el 52% de la población infantil en los países con un nivel de ingresos más alto.

La Conferencia Mundial sobre la Contaminación del Aire y la Salud, que arranca mañan,a tiene por objetivo reunir a los gobiernos y los asociados en el marco de una movilización mundial para mejorar la calidad del aire y luchar contra el cambio climático. Este organismo internacional es el encargado de velar por el cumplimiento del indicador del Objetivo de Desarrollo Sostenible enfocado en reducir para 2030 el número de muertes y enfermedades provocadas por la contaminación del aire.

Terapia de pedos para alargar la vida

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Oler flatulencias ajenas puede contribuir a tener una salud de hierro
Las flatulencias ajenas pueden contribuir a tener una salud de hierro

Oler flatulencias ayuda a reducir el riesgo de padecer cáncer, evita infartos y previene la demencia. Así lo revela un estudio de la Universidad de Exeter (Reino Unido).

Según el informe científico, existe correlación entre estar expuesto a gases y un significativo aumento de la expectativa de vida de las personas.

El alargamiento vitalicio es similar al que experimentan las personas que han cambiado sus hábitos en aspectos revolucionarios como la dieta balanceada, la actividad física o han dejado de fumar. El informe afirma que oler pedos podría tener una incidencia parecida en la regeneración celular que experimentaría un exfumador tras más de diez años sin probar un cigarrillo.

El responsable es el sulfuro de hidrógeno, uno de los componentes de los gases intestinales. Al contrario de lo que se creía, los investigadores afirmaron que no son los microbios gástricos los responsables del mal olor, sino la fétida molécula. Al parecer, este químico tiene numerosos efectos positivos en el organismo del que lo aspira.

Cuando las células están estresadas producen enzimas para crear sulfuro de hidrógeno de manera habitual. Gracias a ello se preservan la mitocondrias, se regula la inflamación y se incrementa la producción de sangre en todo el organismo.

Así, oler flatulencias ajenas sería una manera natural de regular nuestro bienestar emocional y la actividad cerebral.

Pedetes con aroma a chocolate

Hace siglos combatieron el olor corporal con el perfume y ahora, puede que también se haya conseguido evitar el mal olor de las flatulencias. Christian Poincheval, un ciudadano francés de 65 años, afirma haber inventado unas pastillas para lograr que los gases huelan a chocolate o rosas.

Al menos, así lo cuenta este hombre en el diario ‘Daily Telegraph’. Poincheval dice haber elaborado las susodichas pastillas con ingredientes 100% naturales como hinojo, algas o arándanos. Estas píldoras, que han sido aprobadas por las autoridades sanitarias, pueden adquirirse en la red por el módico precio de 9,99 dólares el frasco y, en palabras de su creador, además del olor dulzón que dan a las flatulencias, también reducen la hinchazón del estómago y los gases.

Según cuenta, tuvo la idea cuando un día estaba disfrutando de una buena comida con los amigos y se percató de que las flatulencias del grupo eran insoportables. Así pues, empezó a indagar para encontrar la fórmula mágica que cambiara ese olor inaguantable por un aroma a chocolate o rosas. El resultado lo obtuvo en 2006 que fue cuando empezó a comercializarlas con grandes resultados. “Tengo todo tipo de clientes”, explica al diario británico. El francés afirma que algunos de sus clientes lo compran porque tienen problemas con la flatulencia pero que otros lo hacen como una broma para enviar a sus amigos. “Es el regalo de Navidad perfecto”, concluye Christian.

El vals de las entrañas

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Aprenden a comer, a leer, a jugar pero desconocen, como la gran mayoría de los adultos, qué emociones sienten y cómo pueden gestionarlas. Educar a los menores en inteligencia emocional podría dar lugar a una sociedad menos violenta y conflictiva
Aprenden a comer, a leer, a jugar pero desconocen, como la gran mayoría de los adultos, qué emociones sienten y cómo pueden gestionarlas. Educar a los menores en inteligencia emocional podría dar lugar a una sociedad menos violenta y conflictiva

“La inteligencia emocional es la capacidad para identificar nuestras propias emociones, sentirlas, regularlas y expresarlas, así como poder reconocer las de los demás”, una definición de la psicóloga Julia Vidal que toma como referente el concepto que los psicólogos Peter Salovey y John Mayer desarrollaron en 1990.

Educar en el manejo de las emociones desde niños, pero también en los adultos, supone conseguir “regulación emocional, mejor autoestima, desarrollar el potencial de cada uno, mejorar las relaciones y gestionar mejor los conflictos”, explica la directora del Centro de Psicología Área Humana de Madrid donde se imparten cursos de inteligencia emocional para niños a partir de 5 años y adolescentes.

Sin embargo, en los colegios públicos y privados españoles no es habitual encontrar programas de desarrollo de las emociones, “algo que marcaría un antes y un después”, señala la psicóloga, para contribuir a formar una sociedad con menos violencia y menos conflictos en las relaciones.

“Los hombres -añade- están muy por debajo de la media, tienen menos inteligencia emocional que las mujeres, pero a medida que van cumpliendo años van aprendiendo”.

Según Julia Vidal, “nuestra sociedad no se para a analizar qué siente en cada momento y por qué lo siente. Estamos llenos de miedos, dificultades para ser asertivos, no sabemos decir que “no”. Hay déficit y carencias por todas partes”.

Para convertirnos en personas de comportamientos estables, el Centro de Psicología Área Humana organiza cursos de inteligencia emocional donde se estudian cada una de las cinco emociones básicas y universales: alegría, tristeza, miedo, ira y asco.

La psicóloga infantil Mariola Bonilla, de Área Humana, es la encargada de impartir estos talleres prácticos donde se trabajan las emociones y las habilidades sociales, con especial hincapié en el desarrollo de la empatía.

“Se les enseña a reconocer y a describir las emociones, a pararse a pensar para cambiar, por ejemplo, un enfado, para regularlo. Se les muestran estrategias cognitivas para que saquen lo mejor de ellos mismos”, indica.

Y para ello se utilizan distintas herramientas, como el medidor emocional, un cuadrante de colores donde cada día apuntan qué sienten. Emociones distintas para cada cuadrante: en el amarillo (emociones muy agradables y elevada energía, como el entusiasmo); en el verde (emociones agradables y baja energía, como la tranquilidad); en el azul (emociones desagradables y baja energía, como la tristeza) y en el rojo (emociones desagradables y elevada energía, como enfado).

El niño llega al curso sin saber cómo manejar sus sentimientos y sale con un diario de emociones donde anotan cómo se han sentido cada día. Empiezan a atender emociones que pasaban desapercibidas, y empiezan a entender, por ejemplo, por qué se enfadan con frecuencia.

Otro de los cambios que experimentan es en el lenguaje, se amplia el vocabulario emocional para describir mejor lo que sienten, explica la psicóloga infantil.

Por estos cursos han pasado niños tímidos, hiperactivos, tristes…pero con el factor común de tener unos padres concienciados de la importancia de la estabilidad emocional.

Este es el caso de Carolina V.Fernández que decidió llevar a su hijo Hugo, de 8 años a los talleres porque “es muy inteligente y sensible y enfocaba erróneamente sus emociones, mostraba mucha ira hacia cosas que no eran tan importantes”.

“Nada está bien o mal, hay connotaciones y queríamos que las aprendiera”, comenta esta madre, quien ha notado como Hugo ha ampliado su vocabulario sobre sentimientos y le cuesta menos expresarse “y eso nos ayuda a nosotros”.

Maestra infantil, Carolina considera que sería necesario que se realizaran programas de inteligencia emocional y habilidades sociales en las aulas porque se evitarían o resolverían con mayor facilidad muchos de los conflictos que surgen en el aula.

“Con inteligencia emocional -señala la psicóloga Julia Vidal- habría menos niños violentos, menos acoso en las escuelas, menos fracaso escolar porque se aprendería, por ejemplo, a ser empático o a identificar la envidia como una emoción normal que no debe significar dañar al otro, sino colaborar con él para obtener la fórmula de todos ganamos”.

“Pero esta sociedad está empañada, nos contagiamos la mala educación emocional”, concluye la especialista.

La vida aprieta, la naturaleza reclama

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Cada vez son más numerosos los estudios que demuestran que la persistente desconexión con la naturaleza afecta, y mucho, a la salud física y mental de las personas, especialmente a los niños, a su nivel de estrés y su capacidad de concentración
Cada vez son más numerosos los estudios que demuestran que la persistente desconexión con la naturaleza afecta, y mucho, a la salud física y mental de las personas, especialmente a los niños, a su nivel de estrés y su capacidad de concentración

Algunos expertos se atreven hablar del “trastorno por déficit de naturaleza”, un trastorno no descrito como tal en los manuales médicos,  pero que refleja un estilo de vida en el que está ausente una naturaleza “que es estratégica en la  estimulación del sistema nervioso”.

Este “trastorno” en las sociedades occidentales parece estar asociado a la aparición de problemas físicos, como el aumento de las tasas de obesidad infantil y problemas respiratorios; psicológicos, como el incremento del diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Incluso se ha observado un mayor riesgo de exclusión social.

Así lo explica el catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid, José Antonio Corraliza, autor, junto a Silvia Collado, de varias investigaciones con 2.000 niños en edad escolar, compiladas ahora en el libro “Conciencia Ecológica y Bienestar en la Infancia” (Editorial CCS).

El estudio concluye que el mayor contacto con la naturaleza o espacios verdes reduce los niveles de estrés de los niños, aumenta su capacidad para afrontar los eventos adversos y favorece su capacidad de atención.

Y es que, según Corraliza, en términos evolutivos vivimos en las ciudades hace 10 segundos y nuestro sistema nervioso y fisiológico aún no se ha adaptado a los entornos urbanos actuales que caracterizan a los países desarrollados.

La naturaleza, mucho más que un capricho

Conservar la naturaleza es algo más que un capricho porque, no solo se trata de proteger animales y plantas, “es también una vía para mantener la calidad de vida y garantizar el futuro”, defiende Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife, organización pionera en la conservación de la naturaleza y la biodiversidad en España, que ha abierto una nueva linea de trabajo para relacionar naturaleza y salud.

Recuerda que son ya muchas las publicaciones científicas que demuestran como más allá de los servicios ambientales que proporciona la naturaleza, ésta contribuye también a paliar algunos de los problemas de salud más importantes detectados en Europa, como los pulmonares y cardiovasculares por la contaminación del aire; los trastornos del sueño, hipertensión, irritación, derivados del ruido…; o el estrés generado por las cada vez más crecientes olas de calor.

Y a juicio de Ruiz, es “muy alentador” que se esté demostrando que la naturaleza puede ser una fantástica herramienta para combatir los principales problemas de salud a los que que se enfrentan los ciudadanos europeos y también una herramienta muy buena de integración social; además, un reciente estudio del Instituto Europeo de Políticas Ambientales resalta estos valores y anima a seguir trabajando en esta dirección.

Medicina forestal para la fibromialgia

Pero la vuelta a la naturaleza como fuente de salud tiene hoy en día una de sus máximas expresiones en la llamada “medicina forestal”

Esta medicina está muy extendida en algunos países como Japón, donde se han invertido grandes cantidades en investigación para demostrar el valor terapéutico de los bosques y además se han incorporado esas terapias en la cartera pública de servicios.

En España contamos con algunos proyectos pilotos, como el llevado a cabo en los hospitales de Santa Caterina y Josep Trueta , en Gerona, para aliviar los dolores de los pacientes con fibromialgia.

Los primeros resultados arrojan que estos pacientes pueden llegar a reducir a la mitad los días que sufren dolor cuando realizan ejercicios en esos espacios naturales.

De Werther mejor ni hablar

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Enfocar el tema por el reportaje, no incluir fotografías, huir de grandes titulares y no citar detalles, cómo el método que usó la víctima (para evitar dar ideas) o si dejó una nota. Estas son algunas de las máximas que la OMS cita para que los medios de comunicación informen sobre el suicidio

El suicidio sigue siendo un tema “tabú” en la sociedad a pesar de que es la primera causa de muerte entre los jóvenes varones de 15 a 29 años y duplica el número de víctimas mortales por accidentes de tráfico desde hace varios años.

El efecto Werther fue el término designado por el sociólogo David Phillips en 1974 para definir el efecto imitativo de la conducta suicida. El nombre proviene de la novela “Las penas del joven Werther“, del escritor alemán Wolfgang von Goethe. En ella, el protagonista termina suicidándose por amor.

Fue tal su éxito que poco después de su publicación, en 1774, unos 40 jóvenes se quitaron la vida de forma muy similar al protagonista. Este extraño y macabro fenómeno propició la prohibición del libro en países como Italia y Dinamarca.

Basándose en casos similares, Phillips realizó un estudio entre 1947 y 1968 en el que halló datos reveladores. El mes siguiente a que The New York times publicara una noticia relacionada con el suicidio de alguien conocido la tasa de gente que se quitaba la vida aumentaba casi un 12%.

Este patrón se ha seguido repitiendo hasta día de hoy. A mediados de 2017, Canada trató de prohibir la serie “Por 13 razones” tras considerar que podría causar este mismo efecto. La Organización Mundial de la Salud incluso ha elaborado un documento con pautas a seguir para periodistas que informen sobre hechos relacionados con el suicidio.

Algunos expertos rechazan el efecto Werther en su totalidad, pero no sus matices. Opinan que sí es posible que personas con tendencias suicidas copien la forma de morir de personajes célebres, pero a su vez eximen a estos últimos de toda responsabilidad sobre las muertes ajenas.

“En España y en otros países del entorno, los hombres jóvenes se mueren por suicidio, pero ese dato no sale en los medios de comunicación y es sorprendente: nadie quiere ver el elefante que tenemos en la habitación”, ha asegurado el psicólogo y presidente de la Sociedad Española de Suicidología, Andoni Anseán.

Según ha dicho, en España y en todos los tramos de edad se suicidan una media de diez personas al día -en Euskadi hay una muerte cada dos días-, y a nivel mundial el suicidio genera más muertes que la suma de los homicidios y las víctimas de guerra.

Anseán, que también preside la Fundación Salud Mental España para la prevención de suicidios y transtornos mentales, ha indicado que en España se registraron 3.602 suicidios hace un año -se contabilizan cada dos años-, una cifra que creció durante cuatro años consecutivos hasta dicho año, en el que descendió en un 9 por ciento de media.

“Cuando ya creíamos que el motivo del aumento era la crisis económica, decrece en una cifra importante y vuelve a niveles de hace 5 años. Estamos despistados respecto a la causa”, ha reconocido este experto, que se encuentra en Bilbao para participar en unas jornadas organizadas por la Asociación Vasca de Suicidología.

Ha descartado que exista un perfil de suicida como tal, aunque en general las mujeres tienen más tendencia a protagonizar tentativas sin éxito y los hombres a consumar el suicidio, ya que utilizan “medios más letales”.

Por tramos de edad, ha destacado que un número alto de menores de 15 años presentan un “comportamiento autolítico, con independencia de que lleguen a suicidarse”, y ha asegurado que series de televisión como “Trece razones” o juegos que se distribuyen por internet como “La ballena azul” no aumentan este tipo de comportamientos.

“Son más mediáticos que reales, nadie se suicida por eso; es un disparate, simplemente no ocurre, pero parece que es noticia para los medios de comunicación, aunque los suicidios reales no lo sean”, ha precisado.

También ha afirmado que los casos de suicidio en esa edad “pueden estar relacionados con sufrir acoso escolar o no, hay muchos más motivos por los que sufren los chavales”.

Respecto al tramo de edad entre 15 y 29 años, ha resaltado que el suicidio es la primera causa de muerte entre los varones y ha evidenciado que “nadie quiere ver ese elefante en la habitación”.

En relación a la posible existencia de diferencias entre las diferentes comunidades autónomas, Anseán ha asegurado que “no se sigue un patrón” y se detectan distintos comportamientos en el marco de la misma comunidad, de una provincia o de una comarca.

“Las provincias que lideran la estadística de suicidios son Lugo y Málaga, una está en el norte de la península y otra en el sur. Asturias y Galicia siempre presentan las tasas más altas y Extremadura y Madrid, las más bajas. Incluso hay un triángulo de pueblos en el sur de Andalucía que tiene tasas disparatadas de suicidio”, ha puesto como ejemplo.

Este experto ha considerado el suicidio como “un problema de salud pública que se lleva por delante a muchísimas personas al año” y frente al que las administraciones públicas “podrían hacer mucho más de lo que hacen porque se hace bastante poco. Es una asignatura pendiente”, ha puntualizado.

Ha reclamado al Ministerio de Sanidad una estrategia de prevención del suicidio en el Sistema Nacional de Salud, “al igual que existen otras estrategias para otros asuntos, como la violencia machista”, aunque ha admitido que “de momento, no parece que se vaya a elaborar”.

También ha demandado a las comunidades autónomas que creen planes integrales para hacer frente a este problema y ha confiado en que las autonomías, al menos, tengan “alguna actuación de prevención”.

Ha reconocido que algunos suicidios quizás no sean evitables, pero “otros sí lo son” y para conseguirlo “hace falta que el sistema sanitario, social y educativo, y la sociedad en general, estén sensibilizados y concienciados de que existe ese problema, y a partir de ahí estudiar qué podemos hacer”.

Andoni Anseán ha recordado que detrás de un suicidio “siempre hay sufrimiento” y ha indicado que en muchos casos también se detecta un trastorno mental diagnosticable, en un 60 por ciento de los casos como depresión.

“Un punto clave sería que esas personas acudieran al sistema sanitario y que este sistema estuviera preparado para ayudarles; de hecho en el 18 por ciento de los suicidios, esas personas habían acudido ese mismo día al médico, pero para hablar de sus dolores y no de sus intenciones suicidas”, ha dicho.

Según Anseán, se trata de un tema que sigue siendo “tabú” en la sociedad por motivos culturales y sociales, y también entre el personal sanitario, porque carece de conocimientos para gestionarlo y manejarlo.

También ha considerado que los medios de comunicación deben informar sobre los suicidios, sin temer el “efecto llamada”, aunque ha precisado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró una guía sobre “la forma de informar: sin fotos, sin dar detalles sobre la forma de morir… Lo que mata es silenciar el suicidio”, ha sentenciado.