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Disuasión para prevenir muertes por tabaquismo

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La industria tabacalera consigue 50.000 millones de dólares (unos 40.600 millones de euros) de beneficios anuales, por lo que con 5-6 millones de muertes la industria gana 10.000 dólares (8.100 dólares) por mue
La industria tabacalera consigue 50.000 millones de dólares (unos 40.600 millones de euros) de beneficios anuales, por lo que con 5-6 millones de muertes la industria gana 10.000 dólares (8.100 dólares) por mue

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es contundente. El tabaco es una de las principales causas de defunción, enfermedad y empobrecimiento. De hecho, cada año es el responsable de más de siete millones de fallecimientos.

Investigadores del Consorcio de la Economía Global del Tabaco han estimado que un gran aumento del precio del tabaco podría prevenir la muerte de cientos de millones de individuos en países con un nivel salarial medio.

El estudio, publicado en el British Medical Journal (BMJ), analiza un hipotético incremento del coste del tabaco en 13 países con cerca de 500 millones de fumadores masculinos. El aumento estudiado –del 50% del precio del producto– se ejecutaría aumentando los impuestos en cada país.

“Nuestro artículo desmiente los argumentos sobre si aumentar el precio del tabaco tendría un impacto más negativo entre los más pobres”, explica a Sinc Prabhat Jha, líder de la investigación y director del Centre for Global Health Research en el Hospital St. Michael de Toronto.

Los científicos utilizaron un modelo teórico para medir el efecto que tendría el hecho de dejar de fumar, en relación con la edad, el nivel salarial, la esperanza de vida ganada, el coste de los tratamientos evitados e incluso los beneficios adicionales para las arcas públicas.

Entre los resultados destaca cómo con estas medidas se ganaría un promedio de 450 millones de años en esperanza de vida, entre los 13 países, siendo la mitad de las personas ciudadanos chinos.

Además, la medida podría prevenir que cerca de 20 millones de personas cayeran bajo el umbral de la pobreza –según la definición establecida por el Banco Mundial–, ya que se evitarían los costes médicos provocados por el tabaco, teniendo en cuenta que en algunos de los países estudiados no existe la cobertura sanitaria pública.

Muchos beneficios para las tabacaleras

Los 13 países elegidos para el estudio fueron seis estados con un nivel salarial bajo (India, Indonesia, Bangladesh, Filipinas, Vietnam y Armenia) y siete con un nivel salarial medio (China, México, Turquía, Brasil, Colombia, Tailandia y Chile). Para ello se valoró cada población –el 90% de los fumadores en estos países son hombres–, la accesibilidad de los datos y la diversidad geográfica.

Los autores consideran que los gobiernos deberían apoderarse de los beneficios de las tabacaleras. “La industria pelearía cualquier subida de impuestos, pero daría un gran margen a los gobiernos”, subraya Prabhat Jha.

“La industria tabacalera consigue 50.000 millones de dólares (unos 40.600 millones de euros) de beneficios anuales, por lo que con 5-6 millones de muertes la industria gana 10.000 dólares (8.100 dólares) por muerte”, añade.

Los autores también contemplan extrapolar las conclusiones de su estudio a otras sustancias perniciosas para la salud, como el azúcar o el alcohol, aunque para los investigadores la prioridad es el tabaco “porque mata más personas que todas las otras causas”, concluyen.

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Morir como perros a ritmo de rancheras

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Los extranjeros han logrado localizar en México a personas que de manera clandestina venden medicamentos controlados de uso veterinario que difícilmente pueden adquirir en sus países de origen
Los extranjeros han logrado localizar en México a personas que de manera clandestina venden medicamentos controlados de uso veterinario que difícilmente pueden adquirir en sus países de origen

Según la Organización Mundial del Turismo, México es el principal destino turístico de América Latina y el octavo más visitado del mundo. Sin embargo, el país azteca también se ha convertido en el lugar elegido por los turistas extranjeros para terminar con sus vidas mediante un medicamento de uso veterinario.

Hasta el 1 de septiembre de 2017 se reportaron cuatros casos en Ciudad de México, las personas provenían de Rusia, Turquía, Italia y Dinamarca.

La sospecha es que a través de Internet, los extranjeros han logrado localizar en México a personas que de manera clandestina venden medicamentos controlados de uso veterinario que difícilmente pueden adquirir en sus países de origen.

El primer caso se registró en octubre de 2015, cuando en la habitación de un hotel de la turística Zona Rosa, en Ciudad de México, la policía encontró los cuerpos de dos personas: una mujer de origen ruso y un varón turco, quienes no mostraban huellas de violencia.

Según datos del departamento de Ciencias Forenses de la capital, revelados en su momento por la cadena ‘Televisa’, estos extranjeros fueron informados a través de correo electrónico que podían comprar dos frascos de este medicamento a un precio de 600 dólares, pero si querían tres tenían que pagar 800 dólares.

Del mismo modo, el 21 de marzo de 2017 las autoridades encontraron también en una habitación de hotel, se encontró el cuerpo del italiano Luca Athauda Mudinyanselage.

Al igual que la primera pareja, había abonado por adelantado varios días de la habitación, colocó el letrero de ‘no molestar’, y después de haber ingerido el anestésico se acostó en su cama a esperar la muerte.

Al día siguiente, se produjo el fallecimiento del danés Jonas Muller, en las mismas condiciones que los anteriores casos.

Los cuatro ciudadanos extranjeros habían ingerido el mismo medicamento, realizaron las mismas instrucciones y llegaron a México para morir.

Según un informe de 2017 de la Unión Nacional de Empresas de Farmacias (Unefarma), la venta ilegal de medicamentos en México registró en un año un crecimiento del 100%.

Además, según este organismo el 1,5% de la venta ilegal de medicamentos se realiza por Internet.

Chonis contra pijas

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Poner morritos en un selfie es un gesto que hermana socialmente a chonis y pijas, enemigas irreconciliables y a la sazón, compatibles
Poner morritos en un selfie es un gesto que hermana socialmente a chonis y pijas, enemigas irreconciliables y a la sazón, compatibles

Un estudio llevado a cabo por investigadoras de la Universidad Rovira i Virgili analiza la visión que los chicos y chicas adolescentes tienen de sus iguales en las redes sociales.

Las investigadoras consideran que los espacios virtuales refuerzan un doble estándar sexual que hace que las chicas sean criticadas con parámetros sexuales a diferencia de los chicos; y otro doble estándar que atribuye mal gusto y falta de cultura a las personas que son consideradas empobrecidas o con pocos estudios. Esto genera un desprecio hacia las chicas (las chonis) a las que se les atribuyen autopresentaciones y prácticas en la red de acuerdo con este juicio de clase y género.

El estudio, en el que han participado siete grupos de jóvenes de entre 16 y 20 años explicando cómo valoran sus autopresentaciones, muestra que los medios sociales son un espacio clave donde se juzgan las feminidades de clase en un lugar público compartido por los jóvenes. Las participantes en estos grupos de discusión, preguntadas por sus estrategias de representación en las redes sociales, hablaban de dos únicos perfiles: pija y choni.

“Pija” es una noción neutra, un marcador de identidad estándar utilizado como contrario de la etiqueta verdaderamente despectiva que es la de “choni”, un estigma reconocido colectivamente. Sin embargo, el perfil de las chonis sí lo tienen muy definido, delimitado e identificado con símbolos culturales muy específicos como, por ejemplo, pantalones muy ajustados, tangas, piercings, tatuajes, cola de caballo o moños, maquillaje excesivo y posturas provocadoras que son leídas en clave sexual.

Los discursos elaborados en las autopresentaciones reproducen estos estereotipos y no contribuyen a transformarlos. Todos los adolescentes se muestran conscientes de estos prejuicios pero manifiestan dificultad (incluso imposibilidad) para superarlos.

Según las profesoras del Departamento de Estudios de Comunicación Cilia Willem, Iolanda Tortajada y Núria Araüna, también miembros del grupo de investigación Asterisc, estos marcadores de clase sirven para establecer límites entre las chicas en las redes sociales, donde la norma es la autosexualización. Una de las preocupaciones de las chicas que han participado en los grupos de discusión ha sido evitar ser etiquetadas como “chonis” cuando construyen una imagen atractiva.

A lo largo de la investigación, ellas han expresado la presión que sienten por erotizar y, a la vez, son juzgadas por esta sexualización.

Reconocen la dualidad, pero se posicionan fuera

Los resultados del trabajo coinciden con el estereotipo con el que son cargadas las mujeres de clase trabajadora en otros contextos culturales como, por ejemplo, en el Reino Unido, donde la figura de la chav femenina es vista como una exhibición continua de falta de cultura, de estilo y de gusto.

A pesar de que hay un cierto grado de control del estilo y del gusto que proporciona a las chicas guías sobre cómo no perjudicar su reputación sexual y social, los juicios de los demás se escapan de su control. Para la pija, definir a la choni es establecer la línea que no se debe pasar, aquello que justifica la propia autosexualización, presentada como una exhibición casi artística. A pesar de que pijas y chonis son susceptibles de recibir críticas de carácter sexual, la mayoría de los participantes en la investigación afirmaban que las autopresentaciones de las pijas acababan esquivando la sanción y otorgándoles popularidad y estatus.

No solo los chicos etiquetan a las chicas como chonis sino que, de manera defensiva, también lo hacen las chicas. Todos reconocen y aplican la dualidad, pero intentan posicionarse fuera. Así, con el objetivo de librarse del estigma de la choni, lo transfieren a otras. Esta carencia de solidaridad de clase entre mujeres se expresa en todas las personas que han participado en el trabajo. A la estigmatización de género y de clase se deben añadir los juicios a las chonis como “imprudentes” por compartir o subir fotos sexualizadas en una sociedad que responsabiliza a las mujeres de las agresiones que sufren.

Después de haber estudiado las desigualdades de género y de clase social entre la población adolescente en las redes sociales desde 2008, este equipo de investigación de la URV acaba de poner en marcha un proyecto I+D sobre la dimensión apoderadora de las creaciones audiovisuales en red llevadas a cabo por youtubers.

Cejas que socializan

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Un movimiento rápido de cejas es un signo de reconocimiento, alzarlas indica simpatía, y hay pequeños movimientos que son clave para identificar la confiabilidad y el engaño. Todo esto se traduce en una mayor cooperación y comprensión entre las personas
Un movimiento rápido de cejas es un signo de reconocimiento, alzarlas indica simpatía, y hay pequeños movimientos que son clave para identificar la confiabilidad y el engaño. Todo esto se traduce en una mayor cooperación y comprensión entre las personas

Con un sutil movimiento de cejas, las personas somos capaces de expresar simpatía, confianza o reconocimiento. Hasta ahora se les había otorgado una función protectora, pero investigadores de Canadá acaban de desmontar esa hipótesis. Según su nuevo estudio, de indicar agresividad pasaron a servir como una herramienta de comunicación vital para la cooperación social.

Al igual que la cornamenta de un ciervo, las cejas de nuestros antepasados primitivos eran una protuberancia huesuda pronunciada que indicaba dominación y agresividad. Los humanos modernos, en cambio, tenemos una frente lisa con cejas más visibles y velludas, capaces de moverse para establecer redes sociales, según un estudio liderado por la Universidad de York (Canadá), que se publica en la revista Nature Ecology & Evolution.

Hasta ahora, se otorgaba a esta parte del cráneo, que une las cuencas de los ojos y la caja craneal, una función de protección contra el impacto de la mordedura y la masticación. Este nuevo trabajo propone que las gruesas prominencias óseas por encima de los ojos (arcos superciliares) de los primeros humanos señalaban el estatus social y después, al hacerse menos protuberantes y movibles, propiciaron habilidades de comunicación.

“En los mandriles, los machos dominantes tienen bultos de colores brillantes a cada lado del hocico para mostrar su estatus. Estos bultos crecen debido a factores hormonales, y los huesos de debajo presentan cráteres microscópicos, una característica que también se puede ver en las cejas de los homínidos arcaicos”, explica Paul O’Higgins, uno de los autores principales del artículo y profesor de anatomía en la universidad canadiense.

Los científicos recrearon digitalmente un cráneo fósil de Homo heidelbergensis hallado en lo que hoy es Zambia y conocido como Kabwe 1, que tiene entre 300.000 y 125.000 años de antigüedad. A través de un software de ingeniería 3D descubrieron que los arcos superciliares del fósil eran mucho más grandes de lo necesario para proteger las cuencas oculares y la caja craneal, de modo que una ceja gruesa poco tiene que ver con la función de proteger el cráneo al comer.

“Usamos el software de modelado para recortar el enorme filo de la frente de Kabwe 1 y descubrimos que no ofrecía ninguna ventaja espacial, ya que podía reducirse en gran medida sin causar problemas. Luego simulamos las fuerzas de mordedura de diferentes dientes y descubrimos que se aplicaba muy poca tensión en esta parte. Cuando la eliminamos no tuvo ningún efecto en el resto de la cara al morder”, añade el experto.

“Otras hipótesis, como mantener el sudor o el pelo fuera de los ojos, ya se habían descartado, por lo que sugerimos que se puede encontrar una explicación plausible en la comunicación social”, concluye O’Higgins.

A medida que los humanos se volvieron más sociables, el aplanamiento de la frente permitió el desarrollo de cejas más visibles y movibles capaces de mostrar emociones sutiles y cambiantes. Un movimiento rápido de cejas es un signo de reconocimiento, alzarlas indica simpatía, y hay pequeños movimientos que son clave para identificar la confiabilidad y el engaño. Todo esto se traduce en una mayor cooperación y comprensión entre las personas.

“Una frente más vertical en los humanos modernos permitió mostrar emociones amistosas que ayudaron a formar vínculos sociales entre individuos”, recalca O’Higgins.

Para Penny Spikins, coautora del trabajo en el departamento de Arqueología de la Universidad de York, “las cejas son las piezas que nos faltaban para entender cómo los humanos modernos lograron llevarse mejor con los demás que otros homínidos ahora extintos”.

Un efecto secundario de tener caras pequeñas

De acuerdo con los investigadores, nuestras frentes comunicativas fueron un efecto secundario de la reducción gradual de nuestras caras durante los últimos 100.000 años. Este proceso se ha acelerado en los últimos 20.000 años y, más recientemente, cuando pasamos de ser cazadores recolectores a agricultores.

“Con la reducción del tamaño de la cara desaparecen también esas superestructuras robustas que caracterizan a los homínidos del Pleistoceno Medio, como ocurre con Kabwe 1”, asegura a Sinc Markus Bastir, director del laboratorio de Morfología Virtual en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y autor de un comentario sobre este artículo en la revista Nature Ecology & Evolution.

Spikins afirma: “Los humanos modernos son los últimos supervivientes de los homínidos. Mientras nuestra especie hermana, los neandertales, se estaba muriendo, nosotros colonizábamos rápidamente el mundo, sobreviviendo a entornos extremos. Esto tuvo mucho que ver con nuestra capacidad para crear grandes redes sociales. Sabemos, por ejemplo, que los humanos modernos prehistóricos evitaron la endogamia y se fueron a vivir con amigos en lugares distantes durante tiempos difíciles”.

¿Una imagen vale más que una canción?

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A lolargo de la segunda mitad del siglo XX, la industria  explotó todo tipo de estéticas y las asoció al consumo de música para aumentar sus beneficios. En la imagen, The Action, iconos de la cultura 'Mod' de los años 60 del pasado siglo.
A  lo largo de la segunda mitad del siglo XX, la industria explotó todo tipo de estéticas y las asoció al consumo de música para aumentar sus beneficios. En la imagen, The Action, iconos de la cultura ‘Mod’ de los años 60 del pasado siglo

Una pianista de la University College de Londres afirma que se juzga primero el aspecto visual antes que el auditivo a la hora de valorar una interpretación musical. Pidió a 1.164 músicos que identificaran a los ganadores de diez certámenes solo por su música, o viendo un vídeo mudo de su actuación, o un vídeo con sonido. El índice de aciertos fue mucho mayor cuando solo veían las imágenes.

No basta con ser un gran músico para triunfar. Esto es lo que demuestra la investigadora y pianista Chia-Jung Tsay, profesora asistente en el departamento de Ciencias de la Gestión y la Innovación de la University College de Londres, con su estudio en el que compara la influencia visual y auditiva que una interpretación musical tiene en los espectadores.

El trabajo ha sido elaborado con una muestra de 1.164 participantes, todos ellos músicos, tanto noveles como profesionales. “Influyó mucho en que hiciera esta investigación mi experiencia como pianista clásica”, confiesa a SINC Jung Tsay, que con tan solo 16 años ya debutaba en el Carnegie Hall de Nueva York.

Para el desarrollo del experimento, la autora pidió a los participantes que identificaran al ganador de diez prestigiosos certámenes internacionales de música clásica. Para ello, divididos en grupos según el experimento, algunos de ellos tuvieron que ver varios vídeos de los tres finalistas de cada competición sin audio; otros escucharon solo el audio de esos vídeos; y un tercer grupo vio los vídeos de nuevo pero con sonido esta vez.

Tanto los novatos como los profesionales en un alto porcentaje fueron capaces de reconocer a los ganadores de los certámenes musicales mediante el vídeo sin audio. Los aficionados acertaron un 46,4% de las veces y los profesionales un 47%.

Sin embargo, pocos pudieron identificarlos solamente por el audio o el vídeo con sonido. Los noveles acertaron escuchando el audio un 28,8% de las veces, y con el vídeo completo un 35,4%. Los veteranos estuvieron incluso más desacertados: tuvieron un 25,7% de aciertos con el audio y un 29,5% con vídeo sonoro.

La vista, antes que el oído

La investigadora cree después de ver los resultados que la pasión que le pone el artista prima sobre su actuación, ya que se tienen en cuenta facetas como la motivación, la creatividad y la singularidad.

“Estos experimentos ofrecen pruebas fuertes de la primacía de la información visual en contra del amplio consenso que dice que la información auditiva es la base para la música”, señala Jung Tsay.

Además, para ella estos resultados sugieren que tanto los aprendices como los profesionales juzgan la música de manera rápida y automática, basándose en un primer momento en la información visual.

La autora del trabajo señala que estos comportamientos son aplicables a otros campos, como el empresarial.

El abuso y su medida

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En ese sentido, la Escala Multidimensional de Violencia en el Noviazgo es la primera que evalúa este tipo de violencia de forma integral, contemplando todas sus dimensiones desde el punto de vista de la persona que la ejerce y la que la padece. Este instrumento podría convertirse en una herramienta útil para utilizar con distintos colectivos de jóvenes y para permitir la detección y la constatación de actitudes de violencia y malos tratos hacia la pareja
En ese sentido, la Escala Multidimensional de Violencia en el Noviazgo es la primera que evalúa este tipo de violencia de forma integral, contemplando todas sus dimensiones desde el punto de vista de la persona que la ejerce y la que la padece. Este instrumento podría convertirse en una herramienta útil para utilizar con distintos colectivos de jóvenes y para permitir la detección y la constatación de actitudes de violencia y malos tratos hacia la pareja

La violencia en las parejas más jóvenes es entre dos y tres veces superior a la registrada en parejas adultas, aunque generalmente es de menor gravedad. Por ello, expertos de los departamentos de Enfermería y de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Universidad de Sevilla presentan una herramienta diseñada y validada para detectar la violencia ejercida y padecida en las relaciones de parejas jóvenes y que contempla no solo la violencia física y sexual, sino también las conductas de control y el abuso psicoemocional.

Esta nueva escala parte de instrumentos validados internacionalmente para explorar dimensiones específicas de la violencia dentro de la pareja. Partiendo de esa base, los autores y autoras de esta investigación han confeccionado, junto a tres expertas en género, un cuestionario de 32 ítems en los que se abordan la violencia física, comportamientos de acoso y de abuso emocional y psicológico a través de conductas de denigración, ridiculización y menosprecio.

Para poder validar este nuevo instrumento, el estudio ha contado con la participación de una muestra de 447 estudiantes de Grado de la Universidad de Sevilla que tienen o han tenido alguna relación de pareja. Los jóvenes respondieron cada uno de los 32 ítems que componen la Escala Multidimensional de Violencia en el Noviazgo, tanto desde el punto de vista de la violencia ejercida como la padecida.

En una escala del 0 (nunca) al 5 (siempre, de forma habitual), los participantes respondieron a cuestiones relacionadas con el control en la pareja (como espiar teléfonos, correos o redes sociales o enfadarse porque la otra persona pasa mucho tiempo con amistades o familiares), situaciones de abuso psicoemocional (como insultar o menospreciar delante de los demás, culpar al otro de las cosas que no salen bien o amenazar con arruinar su reputación) y casos de violencia física, como autolesionarse, agredir de forma leve (agarrones, empujones) o de forma fuerte (bofetadas, puñetazos) o forzar el contacto sexual.

En lo referente a comportamientos de vigilancia y ciberacoso, la aplicación de esta escala revela que ellas buscan más información sobre las actividades de sus parejas en redes sociales, pero afirman recibir mayor cantidad de mensajes controladores y sufren mayor vigilancia que los chicos. Sin embargo, protagonizan en mayor medida situaciones de acoso, como por ejemplo espiar o comprobar, a través de amigos o familiares, dónde se encuentra su pareja.

El estudio ha registrado cifras en torno al 12% en agresiones físicas (bofetadas y puñetazos) «al menos una vez» en chicas y chicos, sin diferencias significativas entre víctimas (11,8% de los chicos y 11,6% de las chicas) y agresores (12,8% de los chicos y 12,7% de las chicas han sido agresores). También declaran haber forzado el contacto sexual «al menos una vez» el 10,4% de las chicas y el 14,1% de los chicos.

“La normalización de la violencia a estas edades –apuntan los autores y autoras de esta investigación– es el preámbulo de conductas violentas en la pareja en la edad adulta, y de ahí el interés por estudiar el fenómeno a edades cada vez más tempranas”.

En ese sentido, la Escala Multidimensional de Violencia en el Noviazgo es la primera que evalúa este tipo de violencia de forma integral, contemplando todas sus dimensiones desde el punto de vista de la persona que la ejerce y la que la padece. Este instrumento podría convertirse en una herramienta útil para utilizar con distintos colectivos de jóvenes y para permitir la detección y la constatación de actitudes de violencia y malos tratos hacia la pareja.

Sociedad moderna, sociedad enferma

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El consumo de clases de antibióticos nuevos y de último recurso, como linezolid, carbapenémicos y colistina, aumentó significativamente en casi todos los países
El consumo de clases de antibióticos nuevos y de último recurso, como linezolid, carbapenémicos y colistina, aumentó significativamente en casi todos los países

Un nuevo estudio ha examinado las tendencias sobre el uso de antibióticos en 76 países entre 2000 y 2015. Los resultados revelan que las dosis diarias se incrementaron en un 65% y que la tasa de consumo aumentó un 39%, especialmente en los países de ingresos medianos y bajos. España posee la tasa de uso per cápita más alta de cualquier país de altos ingresos y la tercera más alta en general. Los expertos prevén que el empleo de antibióticos pueda crecer hasta un 200% en 2030.

Un nuevo estudio ha examinado las tendencias sobre el uso de antibióticos en 76 países entre 2000 y 2015. Los resultados revelan que las dosis diarias se incrementaron en un 65% y que la tasa de consumo aumentó un 39%, especialmente en los países de ingresos medianos y bajos. España posee la tasa de uso per cápita más alta de cualquier país de altos ingresos y la tercera más alta en general. Los expertos prevén que el empleo de antibióticos pueda crecer hasta un 200% en 2030.

La evaluación más completa de las cifras mundiales hasta la fecha revela que las dosis diarias definidas (DDD) –una medida estándar para el consumo de antibióticos– aumentaron en un 65%, de 21.100 millones a 34.800 millones de DDD. A su vez, la tasa de consumo de antibióticos se incrementó en un 39%, de 11,3 a 15,7 DDD por 1.000 habitantes y día.

Los expertos también proyectaron el consumo mundial total de antibióticos hasta 2030. Según los autores, con la continuación de las tendencias actuales, se prevé que su uso aumente entonces hasta en un 200%.

“Cuando la resistencia a los antibióticos emerge en un lugar, se propaga rápidamente a otras partes del mundo”, afirma a Sinc Ramanan Laxminarayan, director del CDDEP y autor principal del estudio. “De ahí que el informe incida en la necesidad de una vigilancia mundial coherente de la resistencia y las políticas para reducir su uso innecesario”.

Para los investigadores, aunque resulta crítico reducir el consumo de antibióticos, también es necesario promover e incrementar su acceso en países de bajos ingresos, ya que estos territorios padecen las tasas más altas de enfermedad y muerte causadas por enfermedades infecciosas.

El consumo por países

El aumento de antibióticos se asoció con el crecimiento del PIB per cápita en países de ingresos bajos y medianos, donde el consumo aumentó en 114%, de 11.400 millones a 24.500 millones de DDD, y la tasa de consumo aumentó en 77%, de 7,6 a 13,5 DDD por 1.000 habitantes por día (parte del aumento del uso total se debió al crecimiento económico y de la población).

Algunos países de ingresos bajos y medianos tenían tasas de consumo que superaban las de los estados de altos ingresos. Así, en 2015 cuatro de los seis estados con las tasas de consumo más altas fueron los países de ingresos bajos y medianos: Turquía, Túnez, Argelia y Rumania.

Sin embargo, muchos todavía tienen tasas de consumo per cápita considerablemente más bajas que los países de altos ingresos, debido a problemas de acceso como el alto costo de los medicamentos y las protecciones de patentes.

Por su parte, en los países de altos ingresos si bien el empleo de antibióticos aumentó en un 6%, de 9.700 millones a 10.300 millones de DDD, la tasa de consumo disminuyó en un 4%, de 26,8 a 25,7 DDD por cada 1.000 habitantes al día.

La tasa de consumo de penicilinas de amplio espectro, la clase de antibióticos más comúnmente consumida, subió un 36% entre 2000 y 2015 en el mundo. El mayor aumento se produjo en los países de ingresos bajos y medios, donde la tasa de consumo de antibióticos aumentó un 56%, en comparación con el 15% en los países de altos ingresos.

El consumo de clases de antibióticos nuevos y de último recurso, como linezolid, carbapenémicos y colistina, aumentó significativamente en casi todos los países.

España: una alta tasa de uso per cápita

El consumo total de antibióticos en España se incrementó un 35% –de 0,5 a 0,7 mil millones de DDD– entre 2000 y 2015. Su tasa per cápita aumentó un 17% –de 34,3 DDD por 1.000 habitantes y día a 40,1 DDD por 1,000 habitantes y día–. “España posee la tasa de uso per cápita más alta de cualquier país de altos ingresos y la tercera más alta en general”, explica a Sinc Laxminarayan.

El año 2000 tuvo las cifras más altas de tasa de consumo de antibióticos junto a otros países de altos ingresos, como Francia, Nueva Zelanda, Hong Kong y Estados Unidos.

Además, por tipo de medicamento, en 2015 España mantuvo, al igual que Reino Unido e Irlanda, una de las tasas más altas de consumo de polimixina –utilizado para el tratamiento de las infecciones urinarias, septicemia o bacteremia, producidas por gérmenes sensibles cuando otros antibióticos son inefectivos o están contraindicados–.

“Debemos actuar de manera integral para preservar la efectividad de los antibióticos”, concluye Laxminarayan. “Eso incluye soluciones que reducen el consumo, como vacunas o mejoras de infraestructura, particularmente en países de ingresos bajos y medianos”.