sunset strip

Motín previo al ‘Verano del Amor’

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En 1966, los vecinos y dueños de comercios y negocios del distrito molestos por los ruidos, atascos y congestión del tráfico que generaban las concentraciones de hippies en la zona, habían alentado el establecimiento de leyes contra el vagabundeo e incluso la imposición de un toque de queda a partir de las diez de la noche. Esto fue percibido por los jóvenes, los hippies y  los aficionados a la música rock locales como una violación de sus derechos civiles, y, así, el sábado 12 de noviembre de 1966, se distribuyeron folletos y octavillas a lo largo del lugar invitando a la gente a manifestarse al atardecer
En 1966, los vecinos y dueños de comercios y negocios del distrito molestos por los ruidos, atascos y congestión del tráfico que generaban las concentraciones de hippies en la zona, habían alentado el establecimiento de leyes contra el vagabundeo e incluso la imposición de un toque de queda a partir de las diez de la noche. Esto fue percibido por los jóvenes, los hippies y los aficionados a la música rock locales como una violación de sus derechos civiles, y, así, el sábado 12 de noviembre de 1966, se distribuyeron folletos y octavillas a lo largo del lugar invitando a la gente a manifestarse al atardecer

Los disturbios de Sunset Strip enfrentaron a los jóvenes y las autoridades de la ciudad y dejaron huella en la contracultura californiana. Las protestas desataron una serie de enfrentamientos entre seguidores del Movimiento Hippie y la policía de Los Ángeles. Estos disturbios tuvieron períodos de reincidencia y se prolongaron hasta avanzados los años setenta.

Los altercados simbolizaron el choque generacional entre una juventud abierta a la libertad y experiencias de toda clase, desde el rock a las drogas, frente a unas autoridades que no comprendían los nuevos tiempos.

Si en San Francisco los hippies habían elegido el distrito de Haigh-Ashbury como el lugar preferido para su exaltación de la libertad, en Los Ángeles la zona tomada por los hippies fue Sunset Boulevard, y más específicamente la zona más estrecha de la calle que se denominaba Sunset Strip. Las tiendas se llenaban de objetos y souvenirs variados relacionados con el movimiento hippie, cafés con inquietudes literarias, ropa usada muy florista, “tuneada” y coloreada con una viveza desconocida hasta entonces, todo ello imbuido en un aroma de incienso, bucolismo y LSD.

Los hippies detestaban el convencionalismo americano, su nivel de vida acomodado, sus valores, el surf, los coches y, en especial, cierta música blanca ingenua, ligera y no comprometida.

Sin embargo, el movimiento hippie fue algo prácticamente exclusivo de los blancos, los sujetos de raza negra enseguida se apartaron de él porque creían que finalmente se les relegaría como había sucedido siempre. Pese a ello, la música del movimiento se surtía de fuentes del Soul, el Blues y el Rythm and Blues; prueba de ello son Jefferson Airplane, Big Brother and The Holding Company y Grateful Dead, entre otros.

El serpenteante tramo de Sunset Boulevard conocido como Sunset Strip era el lugar de reunión para los adolescentes a mitad de los años 60 en torno a una palpitante escena musical que mezclaba el folk, la psicodelia y el garage con artistas como Love, The Byrds, The Seeds, Frank Zappa o The Doors.

Los problemas de tráfico y las aglomeraciones de los adolescentes en la zona, donde había clubs como el Whisky a Go Go y se reunían hippies, moteros y rebeldes de todo tipo, llevaron a las fuerzas de seguridad a reforzar su presencia en el lugar como respuesta a las quejas de residentes y propietarios de negocios.

En 1966 se estableció un toque de queda a las 10 de la noche para los menores de 18 años y esta decisión, que consideraban era sólo una muestra más del acoso y la represión contra ellos, provocó que los jóvenes convocaran una protesta el 12 de noviembre en el club Pandora’s Box.

Portando pancartas con lemas como «Apoyad los derechos de los jóvenes» o «Derechos también para la juventud», se manifestaron cientos de personas vinculadas a la contracultura entre los que se encontraba el actor Peter Fonda («Easy Rider», 1969), que fue detenido por la policía y liberado cuando se comprobó que estaba rodando imágenes para un documental.

«Iba bajando por Laurel Canyon Boulevard y fui recibido por los disturbios», recuerda en el libro «Riot On Sunset Strip» el guitarrista Stephen Stills, por aquel entonces en el grupo Buffalo Springfield junto a Neil Young y que se sirvió de lo sucedido para componer la inolvidable canción «For What It’s Worth».

«Me senté y escribí la canción en quince minutos (…). Los disturbios de Sunset Strip fueron sólo un funeral por un bar (el Pandora’s Box). Pero entonces llegó el genio inmortal de los idiotas que dirigían la Policía de Los Ángeles, que puso ahí a todos esos oficiales en formación de batalla, como si fueran el ejército macedonio, contra un grupo de chavales», añade.

Las protestas continuaron durante semanas y, además del tema «For What It’s Worth», inspiraron las canciones «Plastic People» de Frank Zappa y «Safe In My Garden» de The Mamas and the Papas. La canción de The Standells “Riot On Sunset Strip” se inspiró en estas protestas y se hizo una película al año siguiente (1967) sobre estos sucesos en la cual esta pieza era la central de la banda sonora del film.

Hay que reseñar que unos grandes y poderosos aliados de los hippies fueron sorprendentemente Los Ángeles del Infierno, que aunque no tenían una ideología de izquierdas, ante la lucha y oposición al poder establecido, se ponían de lado de los hippies y los apoyaban en sus altercados..

Los disturbios fueron un punto destacado en el declive de Sunset Strip, según el periodista Dominic Priore, que sostiene que durante dos años ése fue el foco central de la contracultura californiana antes de que la juventud mirara y se desplazara al norte del estado.

«En 1967 la antorcha revolucionaria pasó de los habitantes de la escena del rock de Sunset Strip a San Francisco a través de la organización del festival de Monterrey», escribe Priore al referirse a la génesis de lo que posteriormente se conocería como «El Verano del Amor» de San Francisco.