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Zafarrancho alternativo

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‘Los Subterráneos’. Como la famosa novela de Kerouac. Así deciden llamar a su grupo de música dos estudiantes de Granada de sociología y derecho, Juan Rodríguez (J) y Florent Muñoz, voz y guitarra respectivamente. Se les uniría May Oliver al bajo y Paco Rodríguez a la batería, era principios de los 90, habían descubierto sus afinidades musicales, y aun no sabían que iban a marcar una época en el panorama musical español: Los Planetas
‘Los Subterráneos’. Como la famosa novela de Kerouac. Así deciden llamar a su grupo de música dos estudiantes de Granada de sociología y derecho, Juan Rodríguez (J) y Florent Muñoz, voz y guitarra respectivamente. Se les uniría May Oliver al bajo y Paco Rodríguez a la batería, era principios de los 90, habían descubierto sus afinidades musicales, y aun no sabían que iban a marcar una época en el panorama musical español: Los Planetas

El fenómeno «indie», nacido como contestación independiente a los grandes sellos musicales, los géneros ortodoxos y la cultura acomodada, afronta una nueva era más globalizado que nunca, con festivales multitudinarios y hornadas de jóvenes músicos de ambiciones imprevisibles y estilos inescrutables.

Así lo vislumbra el periodista musical valenciano Carlos Pérez de Ziriza, quien cocina en «Indie y rock alternativo» (Redbook) una exhaustiva guía sobre el universo independiente que tuvo su «Big Bang» en el concierto de Sex Pistols del 4 de junio de 1976, alumbró miles de bandas, discográficas y festivales, se expandió en cientos de estilos y cuyo fin no se acierta a adivinar.

Casi 15.000 días de música mayoritariamente juvenil y basada en el pop, el rock, el punk y la electrónica han desplegado un nuevo, y en ocasiones rentable, abanico de estilos culturales que trasciende la propia música para etiquetar a varias generaciones, desde aquellas que crecieron con vinilos, casetes y radiofórmulas hasta las que solo han conocido el formato mp3 y la escucha por internet.

«El ‘indie’ no es una dominación cultural o una plaga a erradicar», advierte Pérez de Ziriza, especializado desde hace dieciocho años en el periodismo musical en general y el independiente en particular.

A su juicio, el «indie» no es un estilo concreto, «ni una secta o una tribu urbana. Está tan fragmentado y es tan amplia su ramificación» que es imposible ceñirlo a una única clase de música o personalidad cultural, y mucho menos, actualmente, a una industria.

Por ello su libro es, ante todo, didáctico. En él conviven 181 nombres propios (entre bandas, artistas y DJ anglosajones, españoles y latinoamericanos) con los festivales más famosos del mundo (entre ellos españoles como el FIB y Primavera Sound), las discográficas independientes más influyentes de estas cuatro décadas y el acervo cultural de sus principales protagonistas.

La intención del autor ha sido, precisamente, acercar el fenómeno a los neófitos y a la vez poder enriquecer a quienes lo han visto crecer hasta las cotas actuales de popularidad global, con cientos de festivales repartidos por toda España con grupos y artistas que han sabido aprovechar, en los últimos años, las ventajas inagotables de las redes sociales y el acceso casi ilimitado a la música.

Es tal la amalgama heterodoxa de estilos que por sus páginas pululan desde REM, Arcade Fire, Bjork, The Cure, Massive Attack y My bloody Valentine hasta los Pixies, Molotov, Joy Division, La buena vida, Nick Cave, Chemical Brothers, DJ Shadow, Kings of Convenience, MIA, Fangoria, Lloyd Cole, The XX, Everything but the girl, Blur, Prefab Sprout, Family, The National, Aterciopelados, Suede, Vetusta Morla, Cocteau Twins, Primal Scream, The Avalanches, Oasis o Wilco.

Y como cuarteto titular de todos ellos, The Smiths, New Order y Radiohead en el plano internacional y Los Planetas en el patrio. Su influencia en todo el universo «indie» es clave para Pérez de Ziriza, quien ve en ellos el espejo en el que se han ido mirando cientos de bandas desde que irrumpieron respectivamente en escena.

En el caso concreto de la banda granadina, el autor proclama que es «el grupo enseña» de la escena independiente española y el eslabón más claro entre esta y su movimiento previo, la Movida, al haber reconocido entre sus influencias patrias a grupos de los 80.

En cuanto a los festivales, reconoce que el primero al que asistió como espectador, el de Reading (Inglaterra) de 1994, le impactó por cuanto parecía «otro mundo»; era un año antes de la primera edición del FIB y dos después de la seminal gira «Noise Pop» de pequeñas bandas alternativas, considerado el hito fundacional del «indie» español.

Desde entonces, sellos independientes como Elefant, Siesta, Subterfuge, Jabalina, Absolute Beginners o Grabaciones en el Mar; festivales como el Low, Arenal Sound, Sonorama, Contempopranea, Dcode o Sónar, y bandas como La bien querida, Love of Lesbian, Manel, Dorian, Izal o Triángulo de Amor Bizarro siguen escribiendo, desde su particular margen alternativo, páginas prodigiosas de la cultura musical española de los últimos veinte años.