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Hendrix y Hooker en el mayo del 68 de Miami

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Jimi Hendrix en el Miami Pop Festival, el 18 de mayo del 68
Jimi Hendrix en el Miami Pop Festival, el 18 de mayo del 68

Durante dos días de mayo de 1968, miles de jóvenes se reunieron en los terrenos de un parque de Miami para disfrutar de la música del legendario Jimi Hendrix y del pionero del blues John Lee Hooker, un gran encuentro al aire libre que configuró el mítico festival de Woodstock de 1969.

Hendrix fue la gran estrella del festival, como lo sería aún más en Woodstock, el evento pop más icónico de la historia. Pero junto al virtuoso guitarrista zurdo triunfaron también en Miami otros como Chuck Berry, el padre del rock’n’roll, o el inclasificable Frank Zappa.

Cerca de 25.000 jóvenes se acercaron al Gulfstream Park, en Miami, para ver a sus ídolos, el 18 y el 19 de mayo de 1968. Era la época del «haz el amor y no la guerra», con el conflicto bélico de Vietnam (1955-1975) como telón de fondo y unas ganas desatadas de pasarlo bien.

Si, como dice Michael Lang, el promotor que estuvo detrás del Miami Pop Festival, en este evento «se plantó la semilla de Woodstock», las fotografías de Ken Davidoff certifican el brillo de esas jornadas de música a lo grande, en directo, aún lejos del control de las grandes corporaciones y la industria musical.

Davidoff reconoce que en ningún momento entonces fue consciente del valor histórico y repercusión de aquellos días; pero, medio siglo después, el recuerdo de las instantáneas que tomó, cámara en mano y descomunal flash, empapan de juvenil entusiasmo sus respuestas.

«¡Sentía uno tanta libertad entonces! Ahora, si quieres sacar fotografías en un concierto tienes que rellenar una solicitud, decir quién va a tomarlas, firmar un contrato de no venta de las fotos y cosas así», cuenta Davidoff, quien evoca sonriente un puñado de anécdotas curiosas.

Por ejemplo, la que desvela por qué solo cuelgan en la muestra dos instantáneas de la actuación nocturna de Hendrix.

Cuenta con gracia el fotógrafo que durante el concierto nocturno de Hendrix tuvo que usar un flash de grandes dimensiones con una batería de 500 voltios y, tras una primera foto, decidió acercarse al escenario para sacar un primer plano del músico.

Fue entonces que «Jimi se detuvo y dijo: ‘No más flashes’. Y pensé que se refería a mí, que le deslumbraba; por lo que bajé mi cámara y no tomé ninguna foto más», recuerda.

Pero lo cierto es que Hendrix no se había dirigido a Davidoff, sino al responsable de las luces del concierto que encañonaba tenaz un foco contra el rostro del artista.

Especial cariño siente Davidoff por la fotografía en que aparece junto a Hendrix la primera mujer de Paul McCartney, Linda Eastman, también fotógrafa, y aquellas otras en que capta a Hooker y Zappa, aunque su objetivo prioritario y casi exclusivo, reconoce, era Hendrix.

Ensalza Zamanillo, director del Museo de Historia de Miami, el «candor» y las «espontaneidad» de las instantáneas del festival tomadas por Davidoff, entonces un chico de 16 o 17 años, estudiante de ‘high school’, encandilado con Hendrix.

Gracias a sus imágenes, se puede capturar en la muestra la atmósfera y autenticidad de un festival pionero, sin patrocinadores, surgido del empuje de una idea que germinó en la mente de dos jóvenes atrevidos, Lang y Ric O’Barry.

Un acontecimiento sin el cual, subraya el experto, «no hubiera podido realizarse Woodstock». Así al menos se lo aseguró Lang: «Si no hubiera organizado este festival en Miami, no habría hecho Woodstock».

De la rebelión de Woodstock a la lenta agonía de la contracultura

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El Festival de Woodstock fue la rúbrica a muchos años de rebelión juvenil contenida
El Festival de Woodstock fue la rúbrica a muchos años de rebelión juvenil contenida

El espíritu de amor y paz que engendró hace casi 50 años años el festival de Woodstock se ha perdido como resultado de los avances de la electrónica que han alterado los valores de la juventud actual, según sostienen algunos de los que participaron en ese acontecimiento cultural.

Fueron tres días de sol y lluvia de un fin de semana de agosto de 1969 para millones de jóvenes que se congregaron en Woodstock, cerca de la neoyorquina localidad de Bethel, no sólo para escuchar música sino también para declarar su amor al prójimo, su rechazo a la guerra y su búsqueda de igualdad.

Para Bette Dickerson, socióloga de la Universidad Americana en Washington, ese fue un momento crucial de la historia de país. «Eran los tiempos del movimiento de los derechos civiles, la era de la felicidad, la era del amor libre, de la amistad, de los hippies y también de la guerra de Vietnam», señala.

Pero Dickerson, quien dice haber sido testigo de los acontecimientos de esa época, agrega con nostalgia que ese espíritu ya casi no existe y que la juventud actual parece ser ahora más indiferente. «Los jóvenes han sido arrollados por la tecnología. Antes era mucho más fácil establecer una compenetración humana. Hoy los jóvenes se comunican por internet, porFacebook y hasta se expresan a través de YouTube», señaló. Un punto de inflexiónPara David Bingham, de 62 años, quien estuvo en el festival, Woodstock fue también «un punto de inflexión de la historia de este país» y ahora todo ha cambiado.

«Ya no existe el espíritu de solidaridad que nos animaba, que nos llevaba a protestar contra la guerra, a expresar nuestro amor por el prójimo», manifestó.

Bingham agregó que con ese espíritu Woodstock logró congregar a «millones de personas para escuchar música y hablar de paz y amor». «Hoy eso no podría ocurrir. Hay conciertos de música popular, tal vez con miles de personas, pero nunca volverá a ocurrir un fenómeno similar al de Woodstock que congregó a millones», agrega. «Hoy quizás tengamos más amigos, pero no hay contacto personal, en muchos casos esa amistad se nutre sólo a través de una dirección electrónica», subraya.

Según el Centro Pew de Investigaciones sociológicas, el festival de Woodstock glorificó y exacerbó el cisma generacional de entonces, y hoy persisten las diferencias entre los jóvenes y los adultos sobre los valores, el uso de la tecnología, la ética de trabajo y el respeto y la tolerancia del prójimo.

No obstante, según agrega, esa brecha generacional moderna es mucho más apagada que la del decenio de 1960 porque son pocos los que la consideran como una fuente de conflicto, ya sea en la sociedad o en sus propias familias. En resumidas cuentas, «las generaciones han encontrado la forma de discrepar sin dejar de ser descorteses», según señala.

La popularización del Rock and Roll

Más aún, existe un acuerdo que une a todas las generaciones en torno a un punto cultural de conflicto que planteaba desde comienzos de la década la irrupción sin freno del rock and roll.

En las cuatro décadas transcurridas desde Woodstock ese ritmo, que entonces era lo que muchos llamaban «la contracultura», se ha convertido en la música más popular, tanto para los jóvenes como para los adultos mayores.

Una encuesta realizada en 1966 indicó que el rock and roll era la música menos popular de la época. Casi la mitad de los adultos consultados (44 por ciento) dijo directamente que la odiaba y sólo un 4 por ciento indicó que era de su agrado.

Pero un sondeo telefónico realizada por Pew recientemente confirmó que para más de un tercio de los consultados (el 35 por ciento) el rock and roll es su música preferida.

En esa consulta efectuada a 1.814 personas mayores de 16 años, el segundo lugar (27 por ciento) fue para la música country, seguida por el rhythm and blues (22 por ciento) y el rap (16 por ciento).