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The Band, raíces y honestidad

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Canadienses de origen, The Band supieron demostrar en sus canciones toda la música de raíz americana, el country, el blues, y el rock and roll
Canadienses de origen, The Band supieron demostrar en sus canciones toda la música de raíz americana, el country, el blues, y el rock and roll

Cuando a principios de los años sesenta Ronnie Hawkins Ilega a Toronto, Canadá, está firmemente decidido a bajar a Elvis Presley del trono del rey del rock’n’roll. No lo consigue, a causa de su desmedida pasión por el whisky, pero tiene la suerte de topar con Robbie Robertson, un joven guitarrista competidor de Lonnie Mack y de James Burton, el legendario “apoyo” de Ricky Nelson, quien reúne a un grupo de amigos canadienses y excelentes instrumentistas como eran el pianista Richard Manuel, el teclista Garth Hudson, el bajista Rick Danko, procedentes de grupos desconocidos como The Robots y Paul London & The Trombones. El batería del grupo Arkansas, Levon Helm, completó el grupo que fue bautizado como Ronnie Hawkins & The Hawks.

El repertorio de las primeras giras está constituido por rockabilly y Rhythm and blues, mezcla que contribuye a crear en torno al grupo una sólida reputación en los clubes y en las salas de baile del Canadá y de los Estados Unidos. El grupo, sin embargo, graba muy poco con Hawkins: durante una de estas grabaciones, exactamente ‘Mojo man’ (1964), Levon Helm toma el micrófono para entonar un clásico del rock’n’roll, demostrando al resto de los componentes que es el momento oportuno para separarse del cantante y continuar por si solos. La formación adopta en primer lugar el nombre de The Canadians y despues el de Levon & The Hawks. Graban algunos singles para pequeñas compañías independientes, y, mas tarde, acompañan en tres discos al cantante John Hammond Jr. (hijo del gran John Hammond). Helm daba voz a la nueva imagen del grupo: batería de gran impacto, era un cantante con voz modulada e inconfundible, y, sin escribir canciones, llega a convertirse en el líder del grupo, sostenido vocalmente por Rick Danko y Richard Manuel. El largo camino les estaba transformando en instrumentistas de gran valía de tal modo que podían cambiarse los instrumentos en cualquier momento.

De 1965 es una colaboración del grupo con el cantante de blues Sonny Boy Williamson, interrumpida violentamente por la imprevista muerte del cantante; a continuación Levon & The Hawks, ya muy populares en la Costa Este, fueron contratados por Bob Dylan (aconsejado por Hammond) que estaba preparando su gira mundial de 1966. Dylan comprendió que ese era el grupo que le servia para completar sin problemas su dificil transición del folk al rock. La primera grabación que llevan a cabo juntos es el single ‘Can you please crawl out of your window’. Despues, Robertson participará en la grabación de ‘Blonde on blonde’ y The Hawks se uniran a Bob en la controvertida gira electrica de 1965/1966.

Por aquella epoca, Levon Helm, perdido el liderazgo del grupo, abandona temporalmente la formación, siendo sustituido por Mickey Jones. Aunque el público estaba desconcertado por la transformación de Dylan, por lo que no siempre tenia una buena acogida, The Hawks eran protagonistas de un fenómeno único en el mundo del pop. El fin de la gira les permite preguntarse qué es lo que quieren hacer exactamente, en la misma época del famoso accidente de moto que tuvo Dylan.

Al contrario de la mayoría de grupos de la escena musical americana de aquella época, The Hawks, nombre que nunca figuró en los carteles de la gira, no estaban politizados, ni se hallaban ligados a grupos de protesta; sin duda el ser canadienses les hacía indiferentes al envoltorio político que otros utilizaban de manera oportunista.

Más tarde decidieron retirarse a una granja cerca de Woodstock, llamada Big Pink, para reflexionar después de haber pasado seis años en la carretera. Garth Hudson declaró: “El ser capaces de cortar leña, de hacer las cosas de la casa y vivir esas sencillas experiencias eran parte de un estilo de vida que nos gustaba. Comprendimos que musicalmente podíamos crear cosas interesantes sin la compañía de otros artistas”.

Los miembros de The Band ya de adolescentes estaban fascinados por el sur profundo del país vecino, un mundo de sonidos febriles que entraba en sus casas gracias a las mágicas emisoras de radio de aquella época
Los miembros de The Band ya de adolescentes estaban fascinados por el sur profundo del país vecino, un mundo de sonidos febriles que entraba en sus casas gracias a las mágicas emisoras de radio de aquella época

Asumido definitivamente el sencillo nombre de The Band —que era el que aparecía en los carteles de la gira de Dylan— el grupo se pone a trabajar. El resultado de su etapa en Woodstock es el disco ‘Music from Big Pink’, publicado en 1968 y considerado por muchos como uno de los mejores discos de la historia del rock. Tambien graban con Dylan las canciones que veran la luz en 1975, en el doble álbum titulado ‘The basement tapes’. ‘Music from Big Pink’ obtiene un éxito inmediato, gracias a la popularidad conseguida por The Band como grupo de Bob Dylan, también creador de Ia portada del disco. La crítica americana define la música de The Band como ‘white soul’, ‘soul blanco’, y el periodista Greil Marcus escribe en su libro Mistery train: “The Band representa una continuidad de las generaciones; en contra de las tendencias de los sesenta, ellos innovaban Ia tradición pero también querían perdurar; en contra de Ia música pop Ilevada a cabo de modo efímero, se aprovecharon de su posición, pues era un grupo con años de rodaje a, sus espaldas, un grupo que quería durar”.

Además, Robertson explica: “Quiero escribir sobre cosas con las que puedo estar directamente relacionado: me puedo proyectar mejor en los campesinos que se unieron en sindicatos durante Ia Depresión que en el que va a San Francisco para ponerse flores en el pelo”. Todas las canciones de ‘Big Pink’, tanto las escritas por Robertson solo como las realizadas en colaboración con Dylan, Danko y Manuel, evocan esta América perdida y el deseo de recuperarla; ‘Tears of rage’, ‘To kingdom come’, ‘We can talk about it now’, ‘The weight’, ‘Chestfever’ son inspirados retratos de la América rural, de la soledad y la desesperación que nacieron a causa de las emigraciones; forman una gran metáfora de una América ideal propuesta como un nuevo “mito de la frontera”. Los arreglos musicales de estas canciones incluían una gran variedad de instrumentos, consiguiendo una grandeza interpretativa jamás vista, en un fecundo conflicto entre lo acústico y lo eléctrico, con intervenciones de órgano, piano y violín de una forma muy original e inédita.

En 1969, terminado el trabajo en colaboración con Dylan, The Band publica un segundo álbum, ‘The Band’, que confirma Ia fuerza y la madurez conseguida por el grupo, sobre todo gracias a las composiciones de Robertson. Desde la balada sobre la guerra civil, ‘The night they drove Old Dixie down’, hasta el seco humor de ‘Up on Cripple Creek’, todas las canciones están escritas desde el punto de vista de las clases populares y de la gente simple; son pequeñas joyas musicales adornadas con fantasiosos arreglos. Este álbum es la consagración de The Band como una de las mas grandes realidades del rock, aunque al tratar aspectos típicamente americanos ponga un cierto limite a su exportación.

Del año siguiente es el álbum experimental ‘Stage fright’, escrito y grabado en dos semanas de conciertos en directo – aunque sin público – en el Teatro de VVoodstock. Este LP, al igual que ‘Cahoots’ (1971), no tiene el mismo éxito que los primeros álbumes, anticipando los desiguales éxitos de The Band en los años setenta.

El doble en directo ‘Rock of ages’, grabado la noche del 31 de diciembre de 1971 en la Academia de Música de New York, es un extraordinario reflejo de la historia y de las vicisitudes de The Band; y el sexto LP, ‘Moondog matinee’, es un homenaje a los clásicos del rock’n’roll.

Un nuevo brote de popularidad tendrá lugar gracias a su participación en otra gira de Bob Dylan, la del histórico doble álbum en directo ‘Before the flood’, justamente atribuido a Bob Dylan/The Band, ya que el grupo interviene tanto que llega a invadir las grabaciones con su típico sonido. Pero en 1975 el álbum ‘Northern lights/ Southern cross’ recibe una indiferente acogida por parte de la critica y del público, y tras dieciséis años The Band empieza a pensar en una separación. El día de Acción de Gracias de 1976 el legendario Winterland de San Francisco está rebosante de un público entusiasmado, consciente de que va a ser algo memorable. Bill Graham ofrece a todos pavo y pan ácimo, creando una atmósfera casi religiosa.

Cuando se alza el telón, los quinientos fans ven por última vez tocar juntos a The Band, mientras la cámara de Martin Scorsese lo filma todo. ‘The last waltz (El Ultimo vals)’, triple álbum y película, documenta una memorable noche en la historia del rock. En el escenario, junto a The Band, se alternaron personalidades que habían colaborado con el grupo durante su larga carrera: Ronnie Hawkins, Neil Young, Joni Mitchell, Dr. John, Van Morrison, Muddy Waters y -por supuesto- Bob Dylan. El disco fue publicado en 1978.

Tras publicar el album ‘Island’ en 1977, el adiós fue ya definitivo y cada uno siguió su propio camino. Todos los miembros de The Band continuaron carreras en algún grado relacionadas con la música, aunque fue Robertson quien se consagró con la trayectoria más exitosa. Él se convirtió en productor musical y escribió bandas sonoras (trabajando como asistente musical para varias películas de Scorsese) antes de su alabado regreso con disco solista, llamado ‘Robbie Robertson’, producido por Daniel Lanois y con la compañía de U2 en dos canciones.

Helm recibió buenas críticas por su debut en la película ‘Coal Miner’s Daughter’, biografía de la cantante de country Loretta Lynn, y por su narración y papel secundario junto a Sam Shepard en ‘The Right Stuff’ (1983).

Garth Hudson, con su habilidad para múltiples instrumentos, ha lanzado dos aclamados discos solistas: ‘The Sea To The North’, en 2001, y “Live at the Wolf” en 2005, ambos con su esposa Maud como vocalista, y también se ha mantenido ocupado como un solicitado músico de estudio. Los demás miembros han intercalado sesiones musicales con ocasionales discos solistas.

En 1983, The Band se reunió y volvió a las giras, aunque sin Robertson. Algunos seguidores y críticos han sugerido que se debió a disputas. Robertson, en cambio, ha dicho que tal respuesta era exagerada, y que les desea a sus antiguos compañeros la mejor de las suertes. Varios músicos fueron reclutados para reemplazar a Robertson y completar el grupo.

The Band, un conjunto de raíces que vivió en la honestidad
The Band, un conjunto de raíces que vivió en la honestidad

Mientras The Band continuaba la gira, el 4 de marzo de 1986, Richard Manuel se suicidó en su habitación de hotel en Florida, Estados Unidos. Luego se supo que sufrió durante muchos años de un alcoholismo crónico. Según la autobiografía de Helm, en las últimas etapas de su enfermedad, Manuel tomaba ocho botellas de licor Grand Marnier diarias.

El 16 de octubre de 1992, los miembros sobrevivientes de The Band participaron en el concierto homenaje a Bob Dylan celebrado en el Madison Square Garden (New York City), interpretando “When I Paint My Masterpiece”, que más tarde (1993) se publicó en el disco “The 30th Anniversary Concert Celebration” del artista de Minnesota.

En 1993, The Band grabó el disco ‘Jericho’, en el que la mayoría de las composiciones fueron hechas por otros. En este mismo año, los componentes de The Band participaron el masivo concierto del ex-Pink Floyd, Roger Waters, de “The Wall” en Berlín.

El 10 de diciembre de 1999, The Band perdió a otro integrante, Rick Danko, quien murió a los 56 años, mientras dormía.

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La conexión española de Einstein

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Einstein y Cabrera paseando por Madrid
Einstein y Cabrera paseando por Madrid

En 1923 Albert Einstein paseaba por las avenidas de Madrid. A su lado, una figura a la par de importante comentaba con solemnidad jovial algunos aspectos de la cultura peninsular. Esta figura no es otra que la de Blas Cabrera, uno de los físicos más importantes no solo de España, sino del mundo. Un investigador que asentó las bases de la física moderna y que se codeó con los grandes científicos de su época. Blas Cabrera nació en Arrecife, al este de Lanzarote, pero sus andanzas le llevaron por todo el mundo. Una mente que dejó su huella en la ciencia para siempre.

Blas Cabrera y Felipe nació en 1878 en Arrecife. El por entonces tranquilo pueblo de Lanzarote jamás habría imaginado la excelsa figura que se levantaría procedente de sus entrañas. Blas Cabrera y Felipe se trasladó pronto a Madrid para cursar unos estudios meteóricos. Allí conoció a don Santiago Ramón y Cajal, quien lo convenció para dejar derecho y estudiar ciencias. Tiempo después se licenció en Ciencias Físicas y Matemáticas por la Universidad Central de Madrid, doctorándose en Ciencias Físicas en 1901. Tiempo después volvería a las Islas desde donde continuaría sus investigaciones, mayormente experimentales. Cabrera desarrolló su mayor actividad en el campo de las propiedades magnéticas de la materia. Sus trabajos le granjearon lugares de honor junto a otros físicos referentes de su tiempo.

Así, Blas Cabrera fue invitado a varios de los famosos congresos de Solvay por méritos propios, convirtiéndose en uno de los físicos más prestigiosos del mundo. En dichos congresos se codeó con figuras tales como el propio Einstein, Werner Heisenberg, Marie Curie, Wolfgang Pauli, Erwin Schrödinger… Unos años antes, como contábamos, Cabrera fue el anfitrión durante la visita de Einstein a Madrid. Su estrecho contacto le permitió divulgar sobre una de las teorías más complejas existentes de la historia de la física. Pero esta es solo una pieza más del gran trabajo de Cabrera, el considero como padre de la Física de nuestro País.

Por desgracia, el nombre de Cabrera y Felipe nunca ha terminado de cuajar al nivel de otros científicos españoles de renombre, como Ramón y Cajal. Pero eso no le resta ni un solo ápice de importancia a su trabajo. No solo a nivel técnico, sino también administrativo y cultural. Blas Cabrera fue (y es) una referencia en la historia de la ciencia española. Ayudó a crear y fue nombrado director del Laboratorio de Investigaciones Físicas, en 1911; este centro probablemente sea el que más contribuyó al desarrollo de la física y la química en España y a su reconocimiento internacional a principios del siglo XX, cuando la ciencia despertaba tal y como la conocemos ahora. Si no fuera por sus trabajos, probablemente careceríamos del bagaje científico del que podemos alardear.

Así, Blas Cabrera, en sus más de 150 trabajos publicados asentó las bases teóricas de una grandísima cantidad de aplicaciones prácticas en el campo de la física. Mejoró, también, muchos dispositivos experimentales. Fue el primer científico en España en usar los conocidos como “método de la teoría de errores” y “método de los mínimos cuadrados” para la determinación de las constantes físicas. A día de hoy, todavía, algunas de sus medidas siguen siendo las más precisas existentes en el mundo. Pero como contábamos, Cabrera fue de los primeros en encargarse de divulgar la teoría de la relatividad especial en el país.

Fue rector, director, consejero científico, impulsor, organizador y anfitrión de alguno de los eventos, investigaciones e instituciones científicas más importantes de la España del Siglo XXI. Y, sin embargo, el que se puede considerar como verdadero padre de la física moderna española es uno de los más grandes desconocidos. Su nombre, por desgracia, apenas se enseña en las escuelas. Tampoco se encuentra en el acerbo cultural de la sociedad española. Si preguntamos por la calle a un transeúnte cualquiera, probablemente nunca haya oído hablar de él. ¿Cómo puede ser?

Decía Ramón y Cajal, quien en cierto sentido fue el mentor científico de Cabrera, que “al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia”. Probablemente el nombre de Blas Cabrera y Felipe se haya quedado en el olvido junto a tantos otras figuras científicas que no han sido respetadas por la historia. O puede que el terrible encontronazo con la mala baba política le granjeara un puesto en la indiferencia histórica. Porque Cabrera, después de hacer por el país más que muchos otros, fue “depurado” como un tóxico en el malsano torrente político. Así, el físico dejó de ser catedrático, director y muchos cargos más para pasar a ser un exiliado.

En México, sin embargo, fue acogido por la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, trabajando allí como profesor. Sus últimos años los pasó entre la docencia y la autoría. En 1944 comenzó a dirigir la revista Ciencia, editada por los científicos españoles exiliados. Ese mismo año, la Institución Cultural Española de Buenos Aires publicó su último libro “El magnetismo de la materia”. La última huella de uno de los caminantes más prolíficos de la historia española. Y es que Blas Cabrera y Felipe murió en 1945; así se fue el padre de la física española y uno de los padres de la física moderna: en el exilio.

Folclore en la jungla blanca

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Blind Willie McTell, uno de los muchos invidentes del blues en sus inicios fonográficos
Blind Willie McTell, uno de los muchos invidentes del blues en sus inicios fonográficos

Aunque los más conspicuos musicólogos, antropólogos y hasta sociólogos de color han intentado confirmar la africanidad del blues, está actualmente aceptado que el blues es exclusivamente una música americana, nacida al decantarse las diversas aportaciones que llegaron de África y al chocar contra la cultura dominante de los amos, que era básicamente la anglosajona. Los más acertados han llegado a encontrar en algunas zonas del África central una especie de cantos a base de pregunta y respuesta que consistían en unos pareados en los que un solista cantaba un verso y recibía la respuesta colectiva de un coro repitiendo esa misma línea musical.

Eso ha podido servir de base a la teoría de que desarrollando este elemento original, por medio de la evolución en tierras americanas, el blues puede ser una prolongación natural de aquellas raíces. Aunque ¿cómo compaginar los dos versos iguales del viejo canto africano con los doce compases y tres versos del blues americano? Una hipótesis es pensar que el solista prolongaba su verso original hasta convertirlo en dos de igual duración y el coro completaba el trabajo logrando así el resultado apetecido. La teoría puede tener visos de autenticidad o ser meramente una suposición. Lo cierto es que en los últimos cincuenta años no se ha encontrado en el folclore africano nada más parecido al blues que esos pareados a base de pregunta-respuesta.

A un aficionado normal, que no sea experto en música, esa teoría de los doce compases y los tres versos puede atragantársele cuando se escuchan obras tan prototípicas como el «St. Louis Blues» de Handy, según dicen, el primer blues que se editó en partitura, porque la obra de Handy tiene trece compases y es por tanto una transcripción culta de la vieja música tradicional. Además, el blues original no se cantaba ni en tono mayor ni en tono menor, que son las dos modalidades tonales y armónicas habituales en la música popular, sino en lo que los practicantes llamaban «tonalidad blues» o «modo blues», que consistía en ligeras variaciones tonales que no abarcaban las notas habituales de la música culta occidental.

Cabe suponer que los primeros cargamentos de esclavos llegados a América, además de desconocer la nueva lengua, seguían empleando su folclore como forma de expresión para bailes, alegrías, lutos y dolores. Y que los primeros cantos negros que se oyeron en las vastas plantaciones del Mississippi eran temas puramente africanos, sin mezcla blanca alguna. Pero fueron cientos los años de convivencia y los negros fueron adoptando costumbres y religiones blancas. En las iglesias protestantes el canto es parte fundamental de la liturgia y los fieles de color empezaron a cantar temas evangélicos que sutilmente empezaron a transformar. En las iglesias negras empezó a practicarse de nuevo el sistema de pregunta (la palabra del predicador) respuesta (la contestación de los fieles) y pronto nacieron modalidades en la música religiosa que se conocieron como gospel o negro spiritual.

Este tipo de música permitía además al pueblo sojuzgado expresar su protesta por medio de metáforas o parábolas de contenido bíblico. «Joshua fit the battle of Jericho», «We shall overcome», «Swing low, sweet chariot», «The upper room» y otros centenares de canciones del mismo tipo encontraban en el mundo espiritual, o en la otra vida, la justicia que la vida real negaba al pueblo negro. Cuando este tipo de canciones empezó a tratar temas profanos, no sin dificultades entre la propia comunidad negra que rechazaba por herético este uso de su acervo musical, el gospel empezó a dar paso al blues.

Quizás una de las más claras diferencias que se produjeron inmediatamente entre el espiritual y el blues fue el carácter colectivo, muchas veces de himno, de la música de contenido religioso y el profundo individualismo del blues, que solía ser el lamento personal de quien se sentía triste por la vida que llevaba o porque no lograba el amor de la persona deseada. El blues no estaba bien visto en las plantaciones, porque bajaba la moral del personal y porque a nadie le gusta escuchar protestas cuando puede evitarlas. Por eso hasta el final de la guerra civil, que significó la emancipación de los esclavos, el blues no logró la misma difusión que el gospel.

Pero cuando se abolió la esclavitud y miles de negros se vieron libres para moverse por el país y buscarse su propio modo de vida, el blues empezó a extenderse de la mano de cantantes vagabundos y pedigüeños callejeros. Las esquinas de las grandes ciudades se vieron sorprendidas por una auténtica invasión de cantantes populares que con sus guitarras y a veces armónicas o tablas de lavar, cantaban, gemían, gruñían o aullaban sus penas y dolores. Es significativo que entre las primeras figuras legendarias del blues varios fueran ciegos, porque en su enfermedad la música era una forma de ganarse la vida.

Reflejos de un futuro imaginado

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En Exploradores del futuro Juan Scaliter da voz a los investigadores y científicos más punteros del planeta para explicarnos los extraordinarios avances del presente que configurarán nuestra vida en el futuro
En Exploradores del futuro Juan Scaliter da voz a los investigadores y científicos más punteros del planeta para explicarnos los extraordinarios avances del presente que configurarán nuestra vida en el futuro

El 65 % de los niños que hoy están en educación primaria tendrán un empleo que aún no se ha inventado, la futura explotación mineral de los asteroides cambiará el panorama económico y tecnológico y dentro de una década, según algunos científicos, se podrá saber al instante en qué piensa una persona.

Todo esto no es “fantaciencia”, asegura el divulgador científico Juan Scaliter, quien subraya que los avances científicos y tecnológicos se suceden a una velocidad vertiginosa, y “la ciencia del mañana traspasará las barreras de lo que hoy imaginamos”.

Scaliter es autor de “Exploradores del futuro” (editorial Debate), un libro de divulgación científica hecho a partir de entrevistas a 50 destacados científicos, pero también 250 páginas que invitan a la reflexión porque, según dice este argentino, “no sabemos a dónde nos llevan” los cambios que se están sucediendo.

¿Dónde estarán los límites de estas transformaciones? ¿tiene que existir, por ejemplo, una ley que regule la actividad espacial? ¿qué consecuencias tendrán los nuevos hallazgos en la economía? ¿cómo afectarán éstos a la educación? ¿debe estar todo en la red?

Estas son algunas de las preguntas que Scaliter quiere compartir con los lectores porque “necesitamos debates y no sólo información”.

Scaliter, quien cree que estamos viviendo una revolución como la que en su día supuso, por ejemplo, la imprenta, divide su libro en ocho capítulos, además de un prólogo (de Toni Garrido) e introducción.

En ellos habla de astronomía, neurociencia, física de partículas, genética, nanotecnología, enfermedades, internet o economía.

Comienza, además de describiendo su pasión por los mapas, con una lista de 15 innovaciones que han revolucionado la ciencia y que este divulgador agrupa en cuatro campos científicos: neurología, genética, astronomía y física.

Entre ellas, el grafeno, el LHC, los ensayos con células madre embrionarias en humanos o el primer mapa del cerebro humano.

El primero de los capítulos está dedicado a la astronomía, en el que, además de asegurar que se hallará una prueba de vida no terrestre, habla de la futura o no tan futura minería espacial.

En “Yo de mayor quiero ser minero espacial” este divulgador detalla que un asteroide de 500 toneladas tendría tres veces más platino que todo el que hay en la Tierra, así que negocio hay (gracias a la abundancia de metales de este grupo se reducirían los costes de aparatos electrónicos y de los motores eléctricos).

La mejor forma de descubrir estas “minas flotantes” es con un telescopio flotando en el espacio y ya hay una empresa en ello.

Esto va a alterar el sistema económico, pero de quién es ese asteroide: ¿De la empresa que lo descubre? ¿se debería regular la explotación comercial en el espacio como pasa en la Antártida?

Scaliter no sólo invita al público a reflexionar sobre los avances de la astronomía, también de la genética (los hallazgos en esta disciplina -dice- son los que “más respeto” le producen).

Este periodista, quien señala que el científico está vinculado siempre a la curiosidad e imaginación, relata también su visita al CERN -le encanta guardar las pegatinas de entrada de los sitios a los que accede y la de este centro la guarda con especial cariño-.

En “De copas por el CERN” habla del bosón de Higgs, la materia oscura, de protones y de creaciones como la web.

Este libro no es un encargo, se le ocurrió a Scaliter después de ver un vídeo viral en el que se afirmaba que el 65 % de los niños que hoy están empezando la educación primaria tendrán un empleo que aún no ha sido inventado: “investigué y terminé encontrando la fuente del dato (un estudio del Departamento de Trabajo de EEUU)”.

Y es que la ciencia avanza y en breve puede convertirse en la nueva economía, apunta.

Scaliter, quien si fuera ahora niño elegiría en un futuro una profesión algo así como “modelador de vida extraplanetaria”, quiere que los lectores con este libro se hagan muchas preguntas.

En manos del maquiavélico ‘Big Data’

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Algunos modelos matemáticos limitan las posibilidades educativas de ciertas personas y sectores de la población
Algunos modelos matemáticos limitan las posibilidades educativas de ciertas personas y sectores de la población

Las matemáticas son, para muchos, una ciencia hermosa. Pero algunos algoritmos -vitales para decidir cosas que nos afectan directamente (como la cesión de un préstamo o la obtención de un trabajo)- se basan en estadísticas falsas o sesgadas que fomentan la desigualdad y la discriminación en el mundo. Al menos, así lo asegura Cathy O’Neil.

La exprofesora del prestigioso Barnard College de la Universidad de Columbia, en EE.UU., quien trabajó como analista de datos en Wall Street, dejó el mundo académico y financiero para convertirse en uno de los miembros más activos del movimiento Ocuppy Wall Street (OWS), que denunció los excesos del sistema financiero a partir de 2011.

Cinco años después de que naciera aquel movimiento intelectual, O’Neil acaba de publicar su libro, “Weapons of Math Destruction”(Armas de destrucción matemática), en el que describe cómo los algoritmos gobiernan nuestras vidas (y tienden a desfavorecer a los más desfavorecidos).

“Vivimos en la era de los algoritmos”, escribe la matemática. “Cada vez en mayor medida, las decisiones que afectan nuestras vidas -a qué escuela ir, si podemos o no obtener un préstamo o cuánto pagamos por nuestro seguro sanitario- no están tomadas por humanos, sino pormodelos matemáticos”.

En teoría, explica la especialista, esto debería conducir a una mayor equidad, de forma que todo el mundo fuera juzgado bajo las mismas reglas y se eliminara el sesgo. Pero, según O’Neil, lo que ocurre es exactamente todo lo contrario.

El lado oscuro del Big Data

Los algoritmos funcionan a modo de “recetas” creadas por computadoras para analizar grandes cantidades de datos. Un algoritmo puede recomendarte una película o protegerte de un virus informático, pero eso no es todo.

Hay ciertos algoritmos que O’Neil define como “opacos, desregulados e irrefutables”. Pero lo más preocupante, asegura, es que refuerzan la discriminación.

La primera característica de estos algoritmos, le cuenta O’Neil al Servicio Mundial de la BBC, es que “toman decisiones muy importantes en la vida de las personas”.

Por ejemplo, si un estudiante pobre en EE.UU. trata de pedir un préstamo, el sistema lo rechazará por ser demasiado “arriesgado” (en virtud de su raza o vecindario) y será aislado de un sistema educativo que podría sacarle de la pobreza, quedando atrapado en un círculo vicioso.

Este es tan sólo un ejemplo de cómo esos algoritmos respaldan a los más afortunados y castigan a los más oprimidos,creandoun “cóctel tóxico para la democracia”, explica O’Neil.

Pero, además, la académica dice que “(esos algortimos) son, en cierto sentido, opacos: la gente no comprende cómo son computarizados. Y, a veces, son secretos”. “Una de las cosas que más me preocupa es que estas puntuaciones -los algoritmos nos avalúan y puntúan- no son visibles para nosotros”, explica.

“Por ejemplo, cuando llamamos al servicio al cliente (de una empresa) a veces nos puntúan según nuestro número de teléfono y el perfil que tienen registrado de nosotros. Y deciden si somos un cliente de alto o de bajo valor. Si somos de valor reducido, puede que nos hagan esperar más tiempo”.

De acuerdo con la matemática, esos modelos ocultos manejan nuestras vidas desde que empezamos la escuela primaria hasta que nos jubilamos.

Los modelos están presentes en infinitos aspectos de nuestra vida personal y profesional: controlan resultados académicos de estudiantes y alumnos, clasifican currículos vitae, conceden o deniegan becas, evalúan a trabajadores, determinan votantes, establecen penas de libertad condicional y vigilan nuestra salud. Y todos ellos, dice O’Neil, esconden bucles de retroalimentación perjudiciales.

Comprendiendo el algoritmo

Simplemente, no describen la realidad tal y como es, sino que la modifican, expandiendo o limitando nuestras oportunidades en la vida. “Estos algoritmos son destructivos y debilitan su propio objetivo original, como la mejora del sistema educativo, por ejemplo”, dice O’Neil.

“Uno de mis ejemplos favoritos es el modelo de puntuación de valor agregado del profesor, y está muy extendido en Estados Unidos. Tiene que ver con el esfuerzo para librarse de los malos profesores”.

“Los resultados de los alumnos están informatizados, y los maestros ganan puntos si sus estudiantes obtienen mejores resultados de lo esperado (y viceversa). El verdadero problema es que nadie entiende (este sistema) realmente, lo cual estaría bien si funcionara a la perfección. Pero no es el caso”, advierte la exanalista.

Lo que ocurre, asegura, es que tienen “mucho ruido estadístico” y son “inconsistentes”. De hecho, algunos profesores han sido despedidos por fallas en esta tecnología, señala.

O’Neil dice que las personas encargadas de la modelación (y fabricación) de esos algoritmos deberían asumir una mayor responsabilidad sobre cómo se están usando estos modelos matemáticos. Pero, al final, está en nuestras manos informarnos más sobre ello, hacernos las preguntas adecuadas y comprender mejor cómo funcionan los modelos matemáticos que rigen nuestras vidas.

“Es muy difícil luchar contra sistemas de puntuación que ni siquiera sabes que existen. Por eso, una de las cosas que reivindico en mi libro es que la gente los rebata”.

“Hay muchas formas de adelantarnos al sistema. Por ejemplo, si hago una búsqueda en internet sobre un problema de salud siempre lo hago desde una ventana de incógnito”, dice O’Neil.

La clave, advierte, es “asegurarse de que las personas (y los algoritmos) que recopilan información sobre ti en internet no obtienen ‘malas noticias'”.

Sanadoras canciones aliñadas con LSD

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Los consumidores de LSD encuentran en su entorno significados ocultos para los demás. Con la ayuda de voluntarios que escuchaban canciones bajo los efectos de esta droga psicodélica, investigadores suizos han revelado qué receptores, neurotransmisores y regiones del cerebro están implicados en estas percepciones tan subjetivas. Sus resultados revelan posibles dianas para tratar enfermedades psiquiátricas donde la valoración de las experiencias está alterada
Los consumidores de LSD encuentran en su entorno significados ocultos para los demás. Con la ayuda de voluntarios que escuchaban canciones bajo los efectos de esta droga psicodélica, investigadores suizos han revelado qué receptores, neurotransmisores y regiones del cerebro están implicados en estas percepciones tan subjetivas. Sus resultados revelan posibles dianas para tratar enfermedades psiquiátricas donde la valoración de las experiencias está alterada

Todos tenemos experiencias o preferencias particulares, como una canción favorita, que significan mucho más para nosotros que para los demás. Ahora, investigadores del Hospital Universitario Psiquiátrico de Zúrich (Suiza) han estudiado cómo cambia el significado de las cosas para los consumidores de la droga psicodélica LSD, y además, han encontrado las sustancias y zonas del cerebro implicadas.

“Ahora sabemos qué receptores, neurotransmisores y regiones del cerebro están involucrados cuando percibimos nuestro entorno como significativo y relevante”, destaca Katrin Preller, la autora principal. En concreto, han descubierto que el receptor de la serotonina 2A –un tipo de neurotransmisor– y las zonas de la línea medial cortical del cerebro están involucradas.

Estudios previos ya habían demostrado que el LSD altera la atribución de significados y de relevancia personal respecto al entorno; además de cambiar la manera en que la gente se percibe a sí misma, ya que la distinción entre el yo y lo que está fuera se borra. Pero lo que no estaba claro es qué partes del cerebro y sustancias neuroquímicas eran responsables.

Para descubrirlo, los investigadores suizos suministraron –por partes– a los participantes de un experimento tres opciones: un placebo, la droga LSD sola, y LSD con el suministro posterior de ketanserina (fármaco antagonista selectivo de receptores de la serotonina). El objetivo era ver qué significado daban a una serie de canciones, algunas muy importantes para los voluntarios, y otras neutras o sin sentido.

De esta forma se observó que las piezas musicales que antes carecían de sentido para los participantes adquirieron un significado especial cuando estaban bajo la influencia del LSD. Ese efecto fue disminuyendo cuando los voluntarios recibieron el segundo fármaco que contrarrestaba los efectos del LSD en los receptores de la serotonina del cerebro.

Los investigadores encontraron que los efectos psicodélicos del LSD se eliminaron cuando los participantes recibían la ketanserina, ya que bloqueó la capacidad de la droga psicodélica para actuar sobre los receptores de serotonina conocidos como 5-HT2AR. “Ese hallazgo fue una sorpresa, ya que el LSD era conocido hasta ahora por estimular los receptores de dopamina”, subraya Preller.

Imágenes por resonancia magnética funcional

Por otro lado, para visualizar qué partes del cerebro están vinculadas a esas atribuciones cambiantes del significado, se utilizó la resonancia magnética funcional (fMRI), una técnica que ofrece imágenes de la actividad del cerebro mientras realiza una tarea.

“Al combinar imágenes cerebrales funcionales y evaluaciones detalladas del comportamiento durante las investigaciones sobre la relevancia o el significado subjetivo que se daba a las piezas musicales, pudimos dilucidar las relaciones neurobiológicas del procesamiento de la relevancia personal en el cerebro”, dice Preller.

“Comprobamos –explica– que la atribución de significado personal y su modulación por el LSD está mediada por los receptores 5-HT2A y las estructuras de la línea media cortical, que también están implicados de forma crucial en la experiencia de un sentido del yo”.

Según los autores, estos resultados sirven para entender cómo se procesa en el cerebro la importancia que damos a ciertas cosas, como las canciones, además de revelar blancos para el tratamiento de enfermedades psiquiátricas o fobias en las que se ve alterada la relevancia que el paciente otorga a determinadas experiencias sensoriales o señales.

Preller adelanta que, después de las canciones, su equipo planea ahora investigar si se observan los mismos efectos en respuesta a estímulos visuales y táctiles.

Colaboradores contra machos alfa en la batalla por el sexo

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La reproducción sexual ha prevalecido por los machos que cooperan en la crianza
La reproducción sexual ha prevalecido por los machos que cooperan en la crianza

La reproducción sexual, es decir, la que implica a dos individuos debería desaparecer, según los criterios de la biología evolutiva darwinista. Comparada con la reproducción asexual en la que todos los individuos producen descendientes, la reproducción por apareamiento, en la que se producen machos que no contribuyen a la producción de las crías, sino que emplean buena parte de su energía en competir por las hembras, presenta una eficacia del 50 por ciento.

Aplicando la Teoría de la Evolución y teniendo en cuenta que la reproducción sexual es la mitad de eficiente que la asexual ¿cómo puede haberse mantenido?, ¿por qué, descendiendo de organismos unicelulares, la mayoría de los organismos vivos abandonó la reproducción asexual, más eficiente y menos costosa?

Esas dos preguntas han ocupado a la comunidad científica durante décadas. Graham Bell, biólogo y profesor de la Universidad McGill de Canadá, bautizó en 1982 la cuestión como “El rey de los problemas de la biología evolutiva”.

La repuesta es ofrecida por Juan Carranza, investigador de la Universidad de Córdoba, y Vicente Polo, de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Un biólogo y un físico, respectivamente, que han propuesto la introducción de un tercer elemento para encontrar una explicación y en la que sugieren que los machos que cooperan con las hembras en la crianza han podido ser cruciales para que no haya desaparecido el sexo al inicio de su evolución.

Como si se tratase del juego de piedra, papel o tijera, Carranza y Polo han “jugado” con las variables genéticas de tres tipos de individuos: los sexuales competitivos (tipo costoso, según la terminología de Carranza y Polo), los asexuales –es decir, los dos tipos comparados durante décadas– y los sexuales no competitivos (tipo no costoso), aquellos individuos macho que colaboran en la crianza –basta pensar en las aves macho que ayuda a alimentar a sus polluelos–.

La conclusión es que los individuos sexuales de tipo no costoso pueden ser más productivos que los asexuales, si bien los de tipo costoso, empleados en competir por las hembras acaban por predominar en la población sexual, lo que permite a los eficaces asexuales invadir y corregir su presencia, dejando hueco a los de tipo no costoso y estableciendo así una dinámica en el que la piedra (tipo costoso) gana a la tijera (no costoso), ésta al papel (asexuales) y el papel a la piedra.

Juan Carranza explica que los machos que no ayudan a las hembras son especialistas en competir con otros machos para ganar hembras, de modo que pueden extender rápidamente su ADN, pero hacen a la población menos eficiente ya que no contribuyen en producir descendientes.

En esas circunstancias, la investigación sugiere que las hembras asexuales (partenogenéticas) al inicio de la evolución podrían haberse extendido mucho más que las sexuales. La asexualidad, la producción de clones, presenta limitaciones en un plazo medio que pueden ser mejoradas por el sexo.

Si el sexo llega en modo de machos que colaboran en la crianza de modo que las hembras pueden producir casi el doble de crías de las que producirían sin la ayuda de los machos, entonces ese modo de sexo puede ser más ventajoso que la asexualidad.

Una vez que predomina el sexo con machos colaboradores es muy probable que los machos más competitivos invadan la situación ya que ganarían fácilmente a los colaboradores, menos competitivos que ellos, volviendo a comenzar el ciclo. Para Carranza, “lo interesante es que en esta dinámica de ciclos el sexo no se extingue y aporta el tiempo evolutivo y las oportunidades para la aparición de linajes con reproducción sexual obligada como tantos existentes hoy día en la Tierra”.

El planteamiento de Carranza y Polo ha resultado absolutamente innovador y es el resultado de 20 años de trabajo desarrollado por Carranza en la Universidad de Extremadura, primero, y la Universidad de Córdoba, después, y de la colaboración entre dos disciplinas como la biología y las matemáticas.